martes, 13 de septiembre de 2011

El matrero y mi tostao

(Pintura: Molina Campos)
Una noche, nunca olvido,
en la rueda de un fogón
mientras corría el cimarrón
con cuentos de sucedidos,
de luces, de sucedidos,
de historias de parejeros,
y de los muchos matreros
que escapando habían andado,
en fletes bien enseñados
y como luz de lijeros.

Don Zoilo que hasta el momento
muy calladito escuchaba,
cuando un bozal terminaba
comenzó con su argumento:
-"Esto que diré no es cuento,
es la historia de un tostao
lo mejor que yo he montao
y de cómo lo quería,
lloré y reí de alegría
la vez que me lo han llevao."

"Yo pa' ese entonces cuidaba
el puesto de un tal Quiroga,
y mi flete atao a soga
como a tres cuadras pastaba;
un churrasco preparaba
cuando oí gritar un tero,
en eso veo que un matrero
largó su pingo cansao
y al mío muy apurao
le había puesto los cueros."

Dispuesto a jugar la vida
por salvar a mi tostao,
salté al que tenía enfrenao
y lo atropellé enseguida,
en eso veo una partida
que venía con gran apuro
y un sargento en un oscuro
gritó: -¡Ya caíste matrero!,
porque en ese parejero
no te me escapás, seguro".

"¿Más ligero que el tostao,
pensé, ¡qué se habrá creído!
y recordé tiempos idos
cuando en él me había salvao:
Grité: -¡Busque pa aquél lao
que no hay puentes ni tranqueras!
él va a saltar ande quiera!...
y sequé dos lagrimones,
escuchando los latones
detrás de la polvadera."

"-¡Busquemos de arrinconarlo,
ábranse en abanico!...
y corrían los milicos
con intención de bolearlo.
Riendo alcancé a divisarlo
que un alambrao saltaba,
y la patrulla embobada
quedó mirándolo al criollo,
que cruzó a nado el arroyo
y muy tranquilo escapaba!".
(Pintura: Molina Campos)

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