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viernes, 11 de mayo de 2018

Payadora

(Foto de Liliana Salvat: "Payadora")


Bajo el ala del sombrero
presente, una servidora;
si me doy de payadora
será que me sobra cancha.
Mas, si quiere la revancha
pa'demostrar su destreza,
no tenga delicadeza,
que, de mujer a varón,
yo les daré la razón
si usté me causa sorpresa.

No se sienta perseguido
que es solo una invitación.
Quizás en algún rincón
de su posible ignorancia,
se le iluminen las ansias
de ganarme esta partida.
Muchas veces en la vida
yo me jugué el pensamiento,
aliviando en el intento
dolores de alguna herida.

Esto que nace de adentro
no necesita instrucción.
Si escucha con atención
los versos improvisados
del payador entregado
al sentimiento campero,
ha de quitarse el sombrero
porque llevo en la garganta
un sabio zorzal que canta
a la gente que yo quiero.

No me provoque, amigazo,
a mi juego me llamaron,
sé de muchos que callaron
por no encontrar la palabra.
Aunque la tierra se abra
recitando he de morir,
es que llevo en el latir
madrugando una esperanza,
con estos versos me alcanza
pa'demostrar mi sentir.

Soy bagual que no se amansa
con tanta facilidad.
Es cuestión de habilidad
enseñarme lo que sabe,
sílbeme como las aves
su payada más sencilla,
y verá qué maravilla
es poderla recitar,
por ahi lo deje montar
un flete de mi tropilla.

Voy a templar la guitarra,
se me calentó el garguero.
Las rimas de este aparcero
no se pueden comparar,
pero lo invito a probar
a ver si le da el pellejo.
Para seguirme parejo
boleándome con asombro,
me tragaré lo que nombro
antes de mandarme lejos.

Lo que larga el corazón
yo no lo voy a atajar,
más bien lo dejo juntar
en el corral de mis sueños;
así sentirme su dueño
y poco a poco ir formando
la estrofa que está sonando
como si fuera un lamento,
ilusiones de un momento
que les estoy regalando.

Ya voy a desensillar
está sudao el asunto,
¿no se animó al contrapunto?
Y yo que lo vi despierto,
casi me juego un acierto.
Sin querer desprestigiar,
pensé que se iba a animar
y dejaría el plumerío.
No vaya a creer que me río
por no saberla pelear.

¿Qué pasa se me atoró
o lo dejé sin aliento?
Eche sus versos al viento
que se va acabando el rollo.
A ver si paya, mi pollo,
y no me deje sin saber,
yo lo quiero conocer
para sacar conclusión,
aproveche la ocasión
no se la puede perder.

No lo quise atropellar
solo que balé primero,
y creí que era ternero
que no dejaba pialarse,
por eso no va a enojarse
es trigo de otro costal;
nunca lo traté de animal
y no lo quiero confundir,
mi intención no es discutir,
es payar de igual a igual.

sábado, 7 de octubre de 2017

Payador



La milonga payadora
va marcando un horizonte
y la guitarra es un monte
que se enciende con la aurora.
En cada cuerda sonora
que al instante se golpea,
todo payador emplea
el difícil mecanismo
de encontrar en uno mismo
dónde se esconde la idea.

Sin importar el talento
al ir formando la frase
difícil a veces se hace
encontrar un pensamiento;
que contenga fundamento
debe ser lo principal,
profundo y original
se espera que el verso sea
y ha de encerrarse una idea
al principio y al final.

Antes de hablar, reflexiona,
medita el verso un segundo
y a veces es tan profundo
que hasta él mismo se emociona!
Busca, piensa y ambiciona
una imagen creativa,
de todas las que cultiva
revelando ese misterio,
sabrá, según su criterio,
cuál es la definitiva.

La inspiración que guardada
dentro de uno permanece,
si se precisa aparece
cuando no aparece nada;
cada frase utilizada
no es tan solo una oración
porque gracias a la unión
de otras frases que se forman
en un verso se transforman
gracias a la inspiración.

Si un pensamiento convoca
para que su mente se abra
deja libre la palabra
que estaba presa en la boca.
En cada tema que toca
sacará de su interior
versos, de puro valor
que dentro del alma encierra,
¡para que escuche la tierra
el canto de un payador!


miércoles, 23 de agosto de 2017

Payador (Milonga-cifra)




Cuatro puntos cardinales
Cubren la imagen del sol
La tierra reclama un canto
Que se llama payador.

(W. Lagos)

De la península ibérica
a este nuevo continente
surge gallardo exponente,
payador de nuestra América;
una virasón quimérica
bañó su pecho de audacia
y fue por su idiosincracia
en los principios, heroico,
soldado y cantor estoico
que tuvo la democracia.

Con la madre patria España,
llega y luego se proyecta
sobre esta América inquieta
que en virtud de luz nos baña,
enardecido en su azaña
cruzó dejando una estela,
en su acriollada vigüela
por Chile, Perú y Bolivia,
Colombia su canto entibia,
por México y Venezuela.

En la aurora del saber
templó su virtud de paria,
errante en la luminaria
senda del amanecer;
con Brasil templó el ayer
su fuerza de ñandubay,
sus brazos el Paraguay
abrió para recibirlo
y Argentina para unirlo
por siempre con Uruguay.

Con O'Higgins y Santander
un nuevo sol amanece,
con Martín Sucre florece
la patria en su rosicler,
con Lope aclaró el deber
en un mundo de fatiga,
con Hidalgo las intrigas
desaparecen por fin,
con Bolívar y San Martín,
libró su canto y Artigas.





jueves, 13 de julio de 2017

El payador



El pueblo me ha dado nombre
y me ha adjudicado hazañas,
yo no tengo más campañas
que las que tienen los hombres.
Mientras la suerte me alfombre
un canto con pasto puna,
no pretendo mas fortuna
que engrandezca mi linaje
me basta con lo que traje
desde el fondo de mi cuna.

Fui brazo de una mancera
guiando el timón de un arao
jinete sobre un recao,
cuando el caso se ofreciera;
le hice puño a una tijera
para voltear un vellón,
le eche bolsas a un galpón
y en el tiempo de la espiga
anduve en toda fatiga
trabajando como peón.

Por estirpe rumbeador,
tal vez mi tatarabuelo,
anduvo el eterno hielo
con nuestro Libertador.
Genio, pujanza, valor,
guiando a la hueste guerrera
aquél que a nuestra bandera
la llevó hasta el Chimborazo,
y la levantó en el brazo
para que el mundo la viera.

Hoy me dicen: Payador,
el pueblo me ha dado nombre,
quiero que nadie se asombre
si el pueblo está en un error;
agradezco ese favor
si lo tengo merecido
pero de ser lo que he sido
quiero que nadie lo borre:
si es cierto que el tiempo corre
junto con él he corrido.





martes, 17 de enero de 2017

Camino del payador



En los rumbos de la historia
por caminos polvorientos,
viene el trovador rapsoda
pastor de rebaños nuevos,
en un recodo se juntan
sus versos con los de Homero.

Para luego despedirse
en los confines del tiempo.
Toma la lira y prosigue
por arábigos desiertos
soñando un mediterráneo
de azul de tinta en el cielo.

Y España la inspiradora
con sus grandes ojos negros
lo ve pasar para América
con su destino andariego.
Así llega el payador
hasta estos paisajes nuevos.

Para arrancarle a la pampa
su música y su misterio
y allá en la tierra orientala
metido en un bordoneo
camina por Paysandú, Soriano
y distintos pueblos

Rememorando a un Quijote
sin lanza y sin escudero,
sobrevive a la ardua lucha
de avanzar con el progreso.
Por eso lo vemos hoy
en la selva de cemento,

Siempre joven e inspirado
desparramando sus versos
denunciando una injusticia
proponiendo un mundo nuevo
donde al hombre se lo deje
de tratar como a un objeto.

Acallar su voz, sería:
acallar el universo,
los manantiales de canto
que nos legó el Padre Nuestro.
Dios te salve, Payador,
que de pie, te nombra el pueblo!

domingo, 8 de enero de 2017

Por esta vieja guitarra





Por esta vieja guitarra
ha desfilado armoniosa,
la milonga quejumbrosa
y la cifra más bizarra;
cuando le solté la amarra
al velero de mi vida,
hermanamos enseguida
las virtudes de los dos
y bajo el poncho de Dios
fue optimista la partida.

Ella me vió tembloroso
mostrar por primera vez,
mi desnuda timidez
de muchacho vergonzoso
y ante el poder misterioso
que el cerebro titubea,
se encendió como una tea
con un sonido vibrante
como diciendo: "adelante,
mensajero de la idea".

En los años que llevamos
de marcha triunfal o cruenta,
hemos perdido la cuenta
de los muertos que tocamos;
las cenizas encontramos
del zorzal que encontró a Vega:
¡cuánto más larga es la brega,
más experiencia se junta!
y el ombú nunca pregunta
qué pájaro es el que llega.

Hemos visto regresar
con la ropa carcomida
al orgullo que a la ida,
ni nos quizo saludar;
nos han tirado al pasar
tantas flores como espinas,
dicen las leyes divinas:
"por alto que sea un palacio
la acción del tiempo despacio
cantará sobre sus ruinas".

Cuando el velero se vaya
en una ráfaga brusca
y la muerte me introduzca
a un océano sin playa,
esta guitarra uruguaya
se cuelgue junto a una flor
y se marchite de amor
como novia que se deja:
o se destruya de vieja
esperando al payador.






miércoles, 28 de diciembre de 2016

Payada de contrapunto


(Pintura: "Como gajos de mostrador", de Rodolfo Ramos)



-"Yo no soy ni más ni menos
y nunca he sido el mejor,
apenas si soy cantor
cuando tengo el buche lleno;
nunca me tuve por güeno
pero invitao a cantar,
soy capaz de comenzar
y ya con la lengua suelta
si me pagan unas güeltas
capaz de nunca acabar".

- "A mi juego me han llamao
y yo en mi suerte confío
pero de naides me fío
y menos si está chispeao...
Me gusta haber encontrao
esta tarde un payador
que además de ser cantor
guste mojar el garguero
pero cantemos primero
pa'conocer al mejor".

-"No me agacho como el tero
ni salto como las ranas
no se han de quedar con ganas
de escuchar este jilguero
pero les pido aparceros
que me priesten atención:
yo tengo por condición
decir siempre lo que siento
y echo mis coplas al viento
mandao por el corazón".

-"Cante amigo lo que sabe
si tiene la lengua suelta
dejesé de andar con güeltas
y de bolasiar acabe.
Cante amigo y no se alabe
que estoy cansao de alabanzas
y si mi tiro lo alcanza
me tiene muy sin cuidao
que no es al primer mamao
que l'he agujeriao la panza".

-"¡Jué pucha! ya se zafó
gaucho ladino y sotreta
pero va a estirar la jeta
pa'borrar lo que cantó
y no me diga que no
que lo veo dende lejos
porque si aprecia el pellejo
tendrá que pedir perdón
a todita la reunión
por lo que dijo ¡canejo!"

-"No soy ni manco ni rengo
y naides me ordena nada
me juego en una parada
todo el capital que tengo,
lo que digo lo sostengo
y nunca m'echo pa'trás
y paremos ái nomás
con el canto y la guitarra
y preparemos las garras
pa'ver quién es más capaz..."



martes, 16 de agosto de 2016

Payador





El que inventó la guitarra
tuvo la genial idea
de abrirle boca a la caja
para que hablaran las cuerdas
y fue el payador rebelde
el que pulsó la vigüela
y cantó con valentía
la injusticia de la época,
que hay quien la canta ignorando
y quien la oculta a sabiendas.

Se lo oyó en la pulpería,
en la lejana vivienda,
en el fogón de una estancia
como al pie de una carreta
él llegó al rancho de barro
antes que el máistro de escuela
propagando las hazañas
de los héroes de ésta tierra;
¡el payador fue el intérprete
de la gloriosa epopeya!

El bardo de aquellos tiempos
era como una gaceta,
una cartilla cantando
las cinco primeras letras;
él cantó los episodios
más gloriosos de le enseña
y toda la guerra gaucha
después de la independencia;
él las divulgó en la pampa
en sus viriles cuartetas.

O en los tiempos que a rebenque
imponían la obediencia
y acallaban las palabras
en los cepos de cabeza;
cuando al gaucho lo mandaban
a servir a la frontera,
padeciendo en los fortines
hasta dejar la osamenta
que fue blanco de una bala,
puntería de una flecha.

Pero al preguntar cantando
al compás de las seis cuerdas
¿porqué al gaucho se le daba
tan amarga recompensa?,
errando de pago en pago,
sin paco, charque ni yerba
con un ponchito mugriento
y un chiripá de bayeta...
Si alguno cree que exajero
¡ue se pare y me desmienta.

Así insólita pregunta
para darle la respuesta,
apareció la partida
siguiéndolo a sol y tierra
porque el oscuro caudillo
impuso la fuerza ciega
para que la trova libre
en la patria no se oyera.
La tradición fue un palenque,
un rebenque y una venda.

Mas como los bardos de antes
no eran de arriar con las riendas,
no eran de arriarlos, ¡repito!
¡porque las tenían bien puestas!
defendieron la guitarra
como a la misma bandera
envueltos entre las astillas,
cayeron sobre la huella
porque el payador tenía
alma para defenderla.

lunes, 25 de julio de 2016

Promesa de un payador



(Pintura: Enrique Castro)

Prienda de mi corazón,
consuelo de mis consuelos,
en las cuerdas de tu pelo,
enredaré mi canción.

Sublime sueño de amor,
acuno en mi sentimiento,
y el murmullo de tu aliento
me sabe a gloria de Dios.

Prienda mía, prienda amada,
dueña de todas mis cosas,
pondré en tu pecho la rosa...
que arrancaré de mi alma.

Y en la dulcísima calma,
de tu armónico embeleso,
sentirás el tierno beso
de quien por vida, te ama.

Has de volar en la cruz
de mi flete y mi esperanza,
y no existirá distancia
entre mi sombra y tu luz,
la vida será más buena;
el agua será más clara,
y en la paz de tu mirada
acabará mi condena.

Prienda mía, prienda amada,
dueña de todas mis cosas,
pondré en tu pecho una rosa...
que arrancaré de mi alma.

Y en la dulcísima calma,
de tu armónico embeleso,
sentirás el tierno beso...
de quien por vida te ama.



martes, 3 de mayo de 2016

La guitarra payadora


(Foto: don Carlos Molina)

La guitarra payadora
ya no ruge, ya no vibra
negando su antigua fibra
la han hecho divertidora.
Fue matrera y peleadora
en un tiempo valeroso
por lo que es más doloroso
ver a un coplero sobón
hacer el papel de histrión
adulando al poderoso.

El cantor domesticado
se hizo bufón de comedia
insensible a la tragedia
de su pueblo maltratado.
El libertario legado
no se invoca, no se nombra,
Una cortina de sombra
cubre la gloria de ayer
la guitarra pasó a ser
una miserable alfombra.

Reís, " bufonescamente".
cuando al pueblo se tortura
le asesinan la cultura
le distorsionan la mente.
Es lamentable, indecente,
porque si al pueblo invocamos,
si con ese pueblo estamos
cómo entonces comprender
a quien se arrastra a lamer
las sandalias de los amos.

Pretenden ser los cantores
de la alegría de la vida
y están de mano tendida
suplicando a los señores.
Vulgares aduladores
que no tienen otro fin
que el de arrodillarse sin
pudor, aguardando fiel
"al recoger el mantel
las migajas del festín:"

Y es justo. son como son.
Los negadores del arte
realizando en cualquier parte
su payasesca función.
Diques de la evolución .
contraparte en la alegría,
odian toda rebeldía
que haya en los versos humanos
y es la guitarra en sus manos
nada mas que una alcancía.

La guitarra combatiente
de los tiempos que vivimos
preñada por los racimos
del viejo canto insurgente,
tendrá que decir presente
en este momento...¡ahora!
sólo así, batalladora,
sin doblegar su altivez
volverá a ser otra vez
la guitarra payadora.

lunes, 18 de abril de 2016

La luna y el payador



Un día le pedí a la luna
que me hiciera payador,
aunque al hacerme el favor
me cobrase una fortuna.
Cuenta no recibo alguna
y hoy, que ocasiones me pruebo,
con la conciencia me atrevo
a payar de contrapunto
y a la luna le pregunto:
-"¿cuál es la cuenta que debo?".

De noche cuando me acuesto
me voy triste si no la hallo
o cuando a pata'e caballo
salgo temprano del puesto;
si no la veo, voy molesto,
cantando en la noche fría,
pregunto a las tres marías
si al cruzar de madrugada
no escucharon hablar nada
de la vieja cuenta mía.

Yo que vi a la luna llena
en cuantito nomás sube,
taparse con una nube
como escondiendo una pena;
testigo de mí la escena
que en cada noche tropieza
pero hablando con franqueza
es la ilusión de éste pobre
pagar aunque no le sobre
y cumplir con la promesa.

De pronto asomó su cara
la luna en el horizonte,
dándole otro tono al monte
y una sombra al malacara,
pincelada'e luna clara
pintaba un cuadro esencial
y al ponerme a meditar
quedé en sus encantos preso,
porque abrazaba en un beso
el campo, el cielo y el mar.

Motivo de inspiración
de este paisaje genuino
que acompañaban los trinos
que llegan del cañadón,
y al dejarme otra lección
dijo la luna a mi ver:
-"yo iluminaré tu ser
con mi luz amarillenta,
no te apures por la cuenta
tenés mucho que aprender!".





lunes, 8 de septiembre de 2014

Guitarra criolla



(Foto de tapa del libro del payador:... )

Vine cruzando los mares
con aires de Andalucía
y aquerencié melodías
de los indianos cantares;
me hice criolla en los altares
del Vivac y del Fogón,
me conquistó el Pericón
cerrao con Patrias banderas
y en toda reunión campera
soy centro de admiración.

Yo soy la "Zamba de Vargas"
definiendo una batalla
con los acordes que estallan
al ordenarse una carga!
soy la tristeza que embarga
la pena del Payador,
y en los lances del amor
ofrenda dulce y galana
embrujando las ventanas
con la luz de algún cantor!

Yo soy la Cifra campera
que cantó un gaucho sureño
para gambetearle al sueño
vigilando las fronteras;
milonga en las montoneras
de Güemes y Lamadrid,
fui poncho, lanza y clarín
en las gestas argentinas
y soy huella que ilumina
los rumbos del porvenir.

Yo les hablo del consuelo
en las lindes del amor;
y del patriótico ardor
del gaucho de nuestro suelo;
del alma para su vuelo,
que sus rimas necesita...
y en las notas exquisitas
que mi caja les depara,
hay nostalgias de "tacuaras"
y penas de vidalitas!

viernes, 18 de julio de 2014

Payada de la amistad



Curbelo:
"Lo mismo que Martin Fierro
le pido a Dios y a mi santos
que le de vida a mi canto
ahora que a cantar me aferro
y  lo que en el pecho encierro
ha de salir como luz
y para que quede en sus
versos que son los testigos
que simbolizo al amigo

en el gran sargento Cruz".

Ayrala:
"Cruz y Fierro en el desierto
simbolizan a la amistad,
nos marcan la claridad
de corazones abiertos
y en el humano concierto
los amigos no se alejen
que sus sentimientos dejen
en un humano horizonte

si hasta las plantas del monte
entre todas se protegen".

Curbelo:
"Cuando un amigo es cabal
ese monte me da sombra
viene ca ser omo una alfombra
de acento tradicional
por eso como noble y leal
con mi guitarra querida
voy a decir enseguida
de que un amigo sincero
es el mejor aparcero
que el gaucho tiene en la vida "

Ayrala:
"Es el más sincero apoyo
en la alegría, en lo triste,
porque la amistad existe
en el corazón del criollo,
ayuda a salvar escollos
andando sobre la huella,
es soles, luna y estrellas,
es lo mejor de la vida,
es una mano extendida
y el corazón puesta en ella".

Curbelo:
"Cierto que sobre el camino
muchos amigos hallé
y en ellos siempre confié
y fue fiel ese destino;
por eso ha de ser que opino
con criterio y con amor
voy a poner una flor,

le voy hacer un encuadre:
¡un recuerdo pa mi padre
que fue mi amigo mejor!"

Curbelo:
"Yo tambien muchos hermanos
hallé andando por la huella,
que aliviaron mis querellas
y que entibiaron mis manos,
desde las cumbres hasta el llano
me sirvieron de sostén
y en ese humano vaivén
cruzando día tras días
compartieron mi alegría
y mis dolores también".

Curbelo:  "Al trinar de la bordona
                al amigo hemos cantado,
Ayrala:     con un verso emocionado
                que el corazón lo perdona;
Curbelo:   cual santos Vegas y Carmona
                mateando abajo de un tala
Ayrala:     y hoy el canto abre sus alas
                y al amigo alza su vuelo:
Curbelo:   ¡homenaje que Curbelo
                hoy le deja junto a Ayrala".

jueves, 17 de julio de 2014

El adiós de Gabino Ezeiza



Buenos aires de mi amor,
¡oh, ciudad donde he nacido!
No me arrojes al olvido
Yo, que he sido tu cantor.
De mi guitarra el rumor
Recogió en sus melodías,
Recogió en sus melodías,
El recuerdo de otros días
Que jamás han de volver,
Los viejos cantos de ayer
Que fueron las glorias mías.

Esperanzas que ya no hay,
Coplas y cielos ardientes,
La diana de los valientes
Volviendo del Paraguay.
Cantos de gloria, pero ¡ay!,
Que en la guitarra argentina,
Que en la guitarra argentina
Melancólica se inclina
Para decirles adiós,
Mientras se apaga la voz
De las milongas de Alsina.

Por eso vengo a cantar
Mi trova de despedida,
Que hoy la tarde de la vida
Mi alma ya empieza a nublar.
Nadie volverá a escuchar
De mi guitarra el rumor,
De mi guitarra el rumor,
Cantos de gloria y de amor
De la ciudad en que he nacido,
No me arrojes al olvido
Yo que he sido tu cantor.
 
 

jueves, 26 de junio de 2014

El Viejo Santos

(Pintura: Juan Carlos Castagnino)


Santos Vega, el payador, 

aquél de la larga fama
murió cantando su amor
como el pájaro en la rama.

Ni cenizas en el suelo
de Santos Vega quedaron
y los años dispersaron 
los testigos de aquél duelo,
sólo un viejo y noble abuelo
así el cuento terminó:
-"Y si cantando murió 

aquél que vivió cantando
fue (decía suspirando)
porque el diablo lo venció".
..............................................

¡Qué lindo es ser Argentino
 y gritarlo al mundo entero,
acollarao al pampero
para peinar los caminos.
Tener tropillas de trinos
bien entablada en el canto,
hacer música del llanto
ver el cielo en cada estrella
y reserear por la huella
que dibujó "El Viejo Santos".

Levantarse en las mañanas
con el lucero en la frente
y abarcar de un redepente,
toda la vida pampeana.
Sentir las fuerzas humanas
libres de todas cizañas,
bendecir al sol que baña
a nuestra tierra Argentina,
del Ande hasta las Malvinas,
selvas, llanos y montañas.

Tierra de paz y sosiego,
tierra de hombres payadores
que dende nuestros mayores
mantienen vivo ese fuego.
Hombres que tienen apego
a lo que de antes nos llega
y están firmes en la brega
a la sombra bienhechora,
de la bandera sonora
que nos legó Santos Vega.

Viejo Santos yo te evoco
en éste aire de milonga,
que en el pecho me rezonga
cuando la guitarra toco.
Y pienso: no me equivoco,
si declaro aquí aparcero,
cuanti más entre sureros
que veneran su memoria,
¡no se ha de perder tu historia
mientras quede un guitarrero!





viernes, 13 de junio de 2014

La leyenda de Ruperta

(Dibujo: Eleodoro Marenco)


Allá en la costa entrerriana,
cuenta una vieja leyenda,
supo vivir una prienda
servicial y campechana;
joven y bella paisana
dueña de una voz sonora,
sol que al despuntar la aurora
alumbró los campos grandes
era Ruperta Fernández:
curandera y payadora.

Con su guitarra encintada
con banderas diferentes
a muchos les hizo frente
en memorables payadas
hasta que un día su mirada
tuvo un distinto fulgor
al escuchar a un cantor
que amores le prometiera
pero más tarde partiera
hundiéndola en el dolor.

Ruperta se volvió vieja
y vivió esperando en vano
el amor de aquél paisano
que jamás volvió a su reja
y fue su canto la queja
de su herido corazón
hasta que en una ocasión
supo que había regresado
el payador más mentado
de todita la  región.

Una honda melancolía
sintió al contemplar de lejos
el rostro del bardo viejo
que hasta sus pagos volvía;
ecos de lejanos días
y recuerdos a granel,
asomaron en tropel
y entonces dijo bizarra:
-"Alcáncenme mi guitarra
que quiero payar con él".

El gaucho atento la oyó,
el pelo cano revuelto
y con un gesto resuelto
hacia ella se dirigió,
a bordonear empezó
una milonga afinada
y al levantar la mirada
vió a tres pasos de la puerta,
aparecer a Ruperta
quien cantó con voz quebrada:

-"Hace muchos... muchos años,
partió de aquí un forastero,
que pagó mi amor sincero
con olvido, con engaño;
después de ese desengaño
cayó muerta mi ilusión
porque enterré mi pasión
como se entierra un difunto,
cuando en aquél contrapunto
me ganaste el corazón.

"Porqué jugaste conmigo
sabiendo que te quería,
yo supe desde ese día
que eras mi pior enemigo,
te imploré calor y abrigo
pero buscando renombre,
te fuiste mas no te asombre
que tu fama y tu dinero
disimular no pudieron
tus grandes miserias de hombre".

"Pasé la vida esperando
que algún día arrepentido
pusieras fin a tu olvido
y me siguieras amando;
fueron los años pasando
y ya sola en mi vejez
se de que no habrá un después,
está jugada mi suerte
mas no le temo a la muerte
si pude verte otra vez".

Las lágrimas enjugó
y comentan los paisanos
que cerca del Feliciano
su triste voz se apagó...
Y allí donde realizó
sus memorables payadas,
hay una cruz levantada
que guarda una dicha muerta,
el corazón de Ruperta
y una guitarra encintada.



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...
"El oficio de payador, si así cabe llamarlo, no fue(...) potestad del hombre. Curiosamente, la reminiscencia nos lleva, algunas pocas veces, a rescatar nombres de mujeres que, a su tiempo, despertaron la sorpresa y la admiración de los ocasionales contertulios. Marcelino Román, paisano de Victoria, letrado en poesía, solía recordarnos en las veladas que compartíamos, entre otros, con Linares Cardoso, "Juanele" Ortiz y Amaro Villanueva, en su casa de la costa de Paraná, a una mujer, Ruperta Fernández. De ella se memoraban anécdotas, verídicas o fraguadas, que trascendieron en el tiempo y la relación oral entrerriana.
Ruperta, oriunda de La Paz, a orillas del río Feliciano, era mujer agalluda, optimista y servicial. Asistía a los enfermos con unguentos y pócimas cuya composición mantenía en secreto. Oficiaba de amable componedora en disputas o rencillas, ayudaba a las parturientas, aconsejaba y establecía reglas de convivencia. Decían que nunca se le habían conocido amoríos y que, en la velada voz de su canto, dejaba verter la tristeza y la añoranza de algún penar celosamente oculto. No le faltaban asedios ni remilgos sentimentales, pero ella, al parecer, permanecía fiel a un sueño, a un recuerdo.
No faltaba a las fiestas. Asistía con su guitarra encordada a la zurda, el mástil adornado con cintas que representaban los colores de todas las banderas americanas y, sin hacerse rogar, cantaba improvisadas coplas con sucesos de la zona y, más atrevida, algunas recetas rimadas de su medicina empírica. Siempre se le privilegiaba un lugar en la reunión y ella lo compartía con su belleza personal y su inseparable guitarra. Román contaba estas cosas mientras la ronda del mate monologaba a la callada y contemplábamos por el ventanal el suelo empapado por las flores del jacarandá, y oíamos pasar a los pájaros silvestres silbando chamarritas".

Extractado de:
Rincón gaucho

Ruperta, la payadora del paisaje entrerriano

por  Luis Ricardo Furlan Para LA NACION del 10 de Junio de 2006.

jueves, 1 de mayo de 2014

Ande están los payadores? (Milonga)





Las razas se misturaron
y un nuevo espíritu hicieron,
los payadores se jueron...
cuando de cantar dejaron.
Las costumbres se cambiaron
de un tiempo que fué mejor.
Y hoy cualquier macaneador
que pa vivir larga un grito,
porque acierta en un versito
¡ya se llamó payador!

Yo conozco payadores
que agatas saben hablar
y que se las quieren dar
muchas veces de dotores.
Dicen ser educadores
sin yegar a comprender
que se precisa saber
pa que se pueda educar
y que el que quiere enseñar
antes tiene que aprender.

A la guitarra campera,
le hizo su nota perder
cantando como mujer
un payador de galera.
Que pa lucir las caderas
se viste bien ajustao,
y como es muy delicao,
pa que al soplar el pampero
no le haga daño en el cuero,
lo yeva siempre empolvao.

Hay cantores delicaos,
que en sus cantos provincianos
me parecen italianos
que gritan amontonaos
de a dos o tres apareaos
y formando así un montón
dan comienzo a la canción
mientras grita uno finito
el otro larga su grito
como bajo de acordeón.

Y las guitarras se quejan,
así como protestando
contra los que están cantando
y sin dulgura las dejan.
En las notas que se alejan
se va como ahogao el yanto
porque áhura es áspero el canto
y con él solo se alcanza
lo que precisa la panza
pa que no amuele el quebranto.

Ya el poncho, las nazarenas,
la barba negra y cerrada,
la vincha en la frente atada
pa sujetar la melena;
el payador que la pena
mataba del corazón
con su sentida canción
se va borrando despacio,
¡como reemplaza el palacio
al ranchito de terrón!

Todo en la vida se acaba
y por eso del camino
se jueron Trejo, Gabino
Cazón y don Juan de Nava.
Es que la guadaña brava
con eyos hizo un montón
y ansina se le jué el son
que la guitarra tenía
¡cuando el viejo De María
la templó junto al fogón!

¡Payadores! Yo me entrego
muchas veces a pensar
porque así se hacen yamar
cocoliches o gayegos,
de esos gritones reniego,
porque ni la sombra son
de las que junto al fogón,
cantando, daban coraje
al valiente paisanaje
que hizo libre a mi nación!



 


miércoles, 15 de enero de 2014

Payador (Poema criollo)



a José Curbelo y Roberto Ayrala

Si yo digo la Patria cuando canto
no digo el sol egregio,
no digo las banderas tremoladas,
ni su trazo de cóndores en vuelo;
ni el peñón angular de tierra arada,
ni el patrimonio cardinal del cielo.
Si yo digo la Patria
cuando canto
y la Patria es palabra y sentimiento,
yo digo Payador;
yo digo padre
del canto popular con fundamento.

Porque la Patria
no se funda con sangre solamente,
ni se forja a fusil y a bayoneta,
ni se adorna con cienta azul celeste.

Porque la Patria
es más que el surco virgen y la espiga,
más que el tendón de acero en los talleres,
más que la acequia azul de la vendimia.

Porque la Patria es canto;
tu canto, Payador,
la voz humana
que grita libertad en la pelea,
es el brazo sin arma que aniquila
y es cantón infranqueable en la frontera.

Tu canto es ala y pluma, vuelo y grito,
es relato e injuria, arenga y flecha,
es pendón entibiado por la endecha
y la herida sin sangre del cielito.

Payador
cuando cantes,
sé invencible,
sé libre, sé inmortal;
que tu canto reparta el sol americano
por la curva de luz de las gargantas;
que tu mano
defienda su bordón como una garra
y florezca en tu décima infinita
el árbol nacional de tu guitarra.

Para que todos sepan en América
si dicen Payador
que han dicho Patria.


martes, 23 de julio de 2013

Homenaje al payador

Para todos los Payadores...
centinelas de mi Patria....
satélites de mi gran Nación
va este sentido y profundo homenaje.


Quiero con el Indio Bares comenzar
homenajeando al payador,
es un ejemplo de honor
para el arte de florear:
Curbelo, la Suint, Salvat,
Soccodato, Esperre, Guichón ,
Marchesini, Concepción,
Pino, El tape Huenchul, Melo,
junto a Lázaro Moreno
se enaltece la Tradición.
Con respeto y admiración
en el nombre de este suelo,
pongo un lazo a todos ellos...
¡¡les Florea este Acordeón !!

Iprrrriiiiiiuuuuuuuuuuuu!!!


miércoles, 13 de marzo de 2013

Por milonga



A.L.:
-A guitarra, así lo haremos,
y acompañe por milonga,
entonces cuando disponga
en la cancha nos veremos.
Esfuérzece hasta el extremo
porque lo voy a exigir,
y ya le voy a pedir
aunque lo saque apurado:
de la palabra "pasado",
¿usted qué puede decir?

V.V.
-Pasado es lo que se fue
hace un instante, un segundo;
todo pasa en éste mundo
y eso ya lo sabe usted.
Amigo, figurecé,
lo que usted me preguntó,
 fué una cosa que pasó,
es algo que ya no está,
algo que fue realidad
y que el tiempo se llevó.

 A.L:
-Si lo perfecto existiera
su contestación sería
la que yo le exigiería
en su momento a cualquiera.
Y ya que hay gente de afuera
que escucha con atención,
le pregunto en la ocasión
si no se asusta por eso,
si yo le nombro el "progreso"
qué dice su inspiración.

V.V:
Progreso es lucha constante
de los pueblos por venir,
es el camino a seguir,
es la palabra "adelante".
Es la construcción pujante
de la fuerza y de la idea,
la más hermosa pelea
que el hombre en ganar se afana,
la esperanza de un mañana,
progreso es lo que se crea.

V.V:
Lo invito a cortar la hebra
pa'hacerle gasto al patrón
y darle un beso al porrón
paladiando la giñebra.
Si su idea no se quiebra,
cuídese del agua muerta
le aconsejo estar alerta
porque en el primer descuido
le canto una ¡falta envido!
con treinta y tres en la puerta.