viernes, 29 de mayo de 2009

Cristobal nos descubrió.


Homenaje a España, la madre patria: desde las épocas de la conquista cuando en España estaban seguros de que la tierra era cuadrada... y hasta los últimos cuentos de gallegos, hay toda una serie de anécdotas que hablan a las claras, exageradamente del intelecto que han desarrollado los hijos de la península.
El conquistador Alvar Nuñez Cabeza de Vaca (llamado así porque aunque llevaba cuernos, no decía ni "mu"), llega al pie de la cordillera de los Andes y da origen a una copla:

"Por que al pie de esas sierras,
qué digo "sierras", montañas,
que aquél noble hijo de España
conquistador que les nombro;
apeóse y no sin asombro
dijo en su tono de Hidalgo:
"coño! aquí han demolido algo
¡qué bruta pila de escombros!

Desde esa época de los conquistadores viene precisamente ésta alcahuetería colombina:

Un marinero de España
que se llamaba Colón,
pertizo y retacón,
gordito y cara de traga
que trabajaba en la draga
y quería ser almirante.

Era medio navegante
y ustedes se acordarán
haberlo visto de gabán,
en las fotos de la escuela;
el pelo como mi abuela,
pantalón tipo "can-can".

Él quería descubrir algo
aunque sea un mundo nuevo,
y anduvo rompiendo huevos
probando que podía hacer,
hasta que un día fue a ver
a una tal Doña Isabel.

Tuvo suerte que el día aquél,
justo no estaba Fernando;
que si lo sacan cagando,
la historia no podía ser.

Le dijo: -"Su Majestad,
por favor, preciso plata,
debo viajar y ando a pata:
¿podría usted ayudarme un poco?"
-"Pero Cristóbal sos loco
lo que me vas a pedir,
Fernando está por venir
huye a ver si nos descubre...!"
-"Señora es 12 de octubre,
algo debo descubrir!".

Acá la historia es confusa,
unos a Isabel la apollan
diciendo que era una joya;
en cambio otros la rebajan
dicen que era ¡flor de alhaja!

La cosa es que en este encaje
Cristóbla se toma el raje,
con las joyas y la tela;
se compró tres carabelas
y puso agencia de viajes.

Invitó a un tal Magallanes
pero se le hizo el estrecho,
a Solís ya lo habían hecho
moco, los indios acá.
Por eso es que así nomás
Colón se montó a la Niña,
mientras Pinzón a la Pinta
y salieron para acá.

Cuando estaban repodridos
de mares y mares ver,
ya se estaban por volver...
un tal Rodriogo de Triana
pega el grito una mañana,
al ver volar tres gaviotas.
Y un marinero empeñado
en tener limpia la cubierta
donde oyó el grito de "¡Tierra!",
atropelló con la escoba...

Como era 12 de octubre
hallaron todo cerrado
y aprovechando el feriado,
un indio tomando sol,
al ver llegar a Colón
con sus ansias soñadoras,
vió las tres naves cantoras,
vió las "cancan", la melena,
se arrimó y le dice: -"Buenas,
¿Qué precisaba Señora?"...

Cristóbal se hizo el idiota
y cruzó como Dios manda
de la nave la baranda
y en la tierra puso un pié,
y puso el otro después
que si no, se viene en banda...

-"Vengo de la Madre Patria",
les dijo en tono rotundo
-"y llego a este nuevo mundo
en el nombre de Jesús,
traigo una divina luz,
y si os vengo a descubrir,
es mi deber decir:
vengo en nombre de la Cruz"...

-"¿Un viajante de gaseosas?",
los indios se entusiasmaron
y a coro le contestaron:
-"Indios no tener envase...
a ver don, este hombre, pase",
medio lo invitó un cacique.
-"Don Cristóbal, no se achique!"
lo alentaban desde el bote.
Un indio en medio de un lote,
lo vió gordo melenudo,
le gritó: -"gordo boludo!!
y casi arma un despelote.

- "Vengo de la Madre Patria,
la tierra de Julio Iglesias,
tan solo a buscar especias
y algo de oro si es que puedo..."
- "¿Pero este gordo está en pedo
o nos quiere caminar...
Especias puede llevar,
darle pimienta, ají
pero oro, tomá pa mí;
el lunes le vamo a dar".

- "Es que os vengo a descubrir..."
-"Sacá número gordito!"
- " Os descubrí, lo repito,
como quieren que os explique..."
- "Andá a contarle al cacique
que descubriste ¡alcahuete!".

Y allá se volvió el gordete
al país de Julio Iglesias
con su paquete de especias
y su afán de conquistar
y en el medio de la mar
suspiraba una gaviota
y en el suspiro decía:
- "Cristóbal, contate otra!".

Pero ellos, estaban antes.


-"Mire que son atrevidos
estos salvajes follones
nos cautivan las mujeres
y queman las poblaciones.

No perdonan ni a los viejos,
ni a criaturas si siquiera,
por miles roban haciendas
y las negocian afuera.

Estos infieles cerdudos
no merecen compasión,
han de salir de estas tierras
al rigor del Remingtón".

-"Tiene razón comandante...
pero ellos estaban antes".

-"Usted como buen fuertero
sabrá lo que el indio fue
cuando con uñas y dientes
se negó a dejar Carhué.

No niego su parecer
su pensamiento, adivino,
que también hubo salvajes
como yo y usted, Argentinos.

Pero el gobierno es gobierno,
no es malón ni gritería,
sacarle la tierra al indio
se llama soberanía".

-"Tiene razón comandante...
pero ellos estaban antes".


Volver en lluvia.


Me gusta andar bajo la lluvia,
soltar mi soledad a los caminos,
llenarme el corazón y repartir
la alegre humanidad del vino.

Mirar la luz crecida en lumbres,
de las palabras se solo el silencio,
y entonces remontar a la emoción
de ser un poco sol y miedo.

Yo tengo la alegría de los años,
la dicha del amor, los hijos y la vida.
Para volver a ser quiero ser lluvia,
gotera en una flor amanecida.

Yo se que soy tiempo de julio,
de luna y hondo mar es mi destino,
del niño que esta en mi que no murió
la inédita verdad que miro.

Que día es hoy, ni lo pregunto,
mi triste funeral tiro al vacío.
Para volver a ser lluvia,
no el rumbo de un puñal perdido.

Yo tengo la alegria de los años,
la dicha del amor, los hijos y la vida.
Para volver a ser quiero ser lluvia,
gotera en una flor amanecida.


jueves, 28 de mayo de 2009

¡Eche las cartas, vieja!...


Bueno, vieja, ya que tanto se aferra
puede dientrar; aura le doy licencia
pa que me eche las cartas con su sencia
y me anuncée tuito lo que quiera.

Ya sabe que aunque pobre gaucho viejo,
nunca le ando cuerpiando por un peso...
Es que soy disconfiao y era por eso...
Pero hay que creer o reventar, canejo.

Hace ya muchos años, no es zoncera;
era cuasi un muchacho yo entuavía,
m'hice echar las cartas un güen día
por chacotiar y ver lo que saliera.

Y qué gané?... Salí con una espina...
Pa borrar esa duda jui al boliche,
empiné varias copas y me dije:
¡ah! Tuitos serán embrollos y pamplinas...

Pero el tiempo, velay, que jué testigo,
¡malhaya de mi suerte, si jué perra!,
si ha de ser que Mandinga me hace guerra,
porque tuito lo anunciao me ha sucedido.

Se me jueron mi china y mi cachorro
y tuve que vender mi viejo overo;
me robaron las pilchas y el apero
y hasta los perros me han deajao solo.

Y me echaron del rancho por la juerza;
juí preso por vengar aquella ofensa
y allí aprendí a aguantar tuitas mis penas
y a confiárselas sólo a la vihuela.

Pero en fin, ya basta de tristeza,
porque no sé qué siento aquí tan fiero...
Algo así como un ñudo en el garguero
y sangre que me golpia en la cabeza.

Por esa causa soy tan disconfiao...
ya sé que va a salirme tuito en contra.
Pero, en fin, ya soy viejo y qué m'importa,
si pa tuíto ya estoy acostumbrao.

Güeno, vieja, ya que tanto se aferra,
puede dientrar; aura le doy licencia,
pa que me eche las cartas con su sencia
y me anuncée tuíto lo que quiera!...

Canción de cuna calchaquí.





Dormite, m’hijito,
pues tengo que hacer;
hilar mucha lana
ponerme a tejer.

Vos en tu hamaquita,
m’hijito dormí
que yo p’al trabajo
me tengo que dir.

Tu mansa cabrita
leche te dará,
tomala, m’hijito,
tu madre se va.

El patrón se enoja
si te llevo a vos…
¿Qué hacer? ¡Ay, m’hijito,
llorando me voy!

Juegos malos


"Los juegos de manos,
mi madre decía,
son juegos, muchachos,
que muy mal terminan".
...................................

Por el campo diba
en busca de leña.
Mi casa no vía
de tan lejos que era.

Al bajar la cuesta
de verde lomita
al Ñato Ledesma
vide que venía.

El guaso se ríe
al verme solita...
Yo traté de juirme
de su compañía.

- ¡Qué lindo cuellito
tiene la muy mala!
de besos un nido
en él yo colgara...

- Salí, sabandija,
le dije con rabia,
que sola, solita,
bien llevo mi carga.

- Qué brazos más lindos
tostaos del sol...
Y el gran atrevido
¡aquí... me besó!

Al suelo la carga
de leña bajé
y con una rama
lo quise correr.

El Ñato, ligero,
mi golpe esquiva.
Sin querer tropiezo
y caigo tendida...

A mi lao el Ñato
de un salto se vino.
Juntitos rodamos
muy juerte prendidos...
.......................

Por jugar de manos
¡yo pienso que ha sido!

Gaucho


Sí, soy gaucho señor, y qué hay con eso?
No puede andar un hijo d'esta tierra
luciendo chiripá, botas y espuelas
sin que alguno se ráiga, por supuesto?

Ser gaucho nunca ha sido ser payaso
pa colgarle en la cola carcajadas;
ser gaucho, es heredar el temple macho
que sembró nuestra estirpe en las patriadas.

Yo no sé dende ya lo que s'entiende
cuando yaman al gaucho ritroseso;
ni sé de qué manera el gaucho ofiende
pa dejarlo de lao, comu al deshecho.

Pero ya que ha pisao, cuasi en el cayo,
yo le viá contestar, pa su gobierno,
que en antes de echar tierra sobre el gaucho
hay que ver quién luchó, pa que haiga láidos!

Porque el gaucho dió tuito pa ser menos
y quedarse olvidao, como risaca,
dispués que él solamente juera el dueño
d'esta tierra, del Andes hasta'l Plata!

Fásil ahura risulta a muchos piyos
achacarle a los gauchos la inoransia;
cuando eyos, pa vergüenza de los libros,
son capás de empeñar la mesma patria!

En güena hora la lus de los que saben
vayan abriendo picadas al progreso,
pero nunca se olviden los que a sangre
conquistaron el suelo que ahura es nuestro!

Ni es custión que porque ahura tuito es güeya,
solo miren pa atrás comu'una burla;
el que quiere a la patria y piensa en eya
quiere a la tradisión, porque es su cuna.

Y elgaucho es tradisión; eso me basta,
es coraje, lealtá y sacrificio,
sol de gloria que alumbra a la distansia
pa que sirva de altar a nuestros hijos!

Ser gaucho es el cariño a lo qu'es nuestro;
tener alma de pampa, olor a tierra,
defender a facón cada derecho
pa que nu haiga ñublaos sobre su enseña!

Ser gaucho es corasón que nunca gime
pero empapa coraje en los resueyos,
es mano que si se abre nunca pide,
y si aprieta es más lay que firma y seyos!

Ser gaucho, es ser hermano del que juera,
siempre que ande arrastrando una disgrasia,
es priender l'honrades a la esidera
y morir sosteniendo la palabra!

Gaucho es grito, yanura, güeya y viento.
Poncho y vincha flameando en una lansa,
y es guitarra que yora sentimientos
sobre el pecho valiente de su rasa.
..........................................
Ansí, ya ve señor que no es deshonra
andar de chiripá, botas y espuelas,
mientras haiga quien lusca nuestras ropas
más seleste y más blanca es mi bandera.!


"Pa Cristo"


¿Pa qué? ¡ Si me andás cuerpiando
como ñandú a las tres bolas!
¡Si cuando te dejo sola
ya andás levantando el rabo!
Cuando me adientré a tu rancho
lo hallé vacido y tristón!
el catre cacareador
como urraca perseguida,
más duro y más sabandija
que viejo con sarampión!

¿Decís que el otro era gaucho?
¡Pero, pa mí que era gringo!
¿De ande entonces, ese cachimbo
retorcido como gancho?
¿Y ese reló e'sobrepaso
grandote como sartén?
¿La acordeona? ¿El burro aquél?
¿Esa jerga en vez de poncho?
Pero el grino no era sonso:
¡Te dejó el guacho y se fue!

Y áura, me andás amolando
con sermones y lamentos:
"que sola siempre te dejo,
y lo hago adrede, si salgo",
¡Yo no comprendo, caracho,
qué es lo que querés de mí!
Si me quedo, me decís
"que estoy como pega-pega",
¡tanto alborotar la hacienda,
el toro, se te va a dir!

Lo que vos andás buscando,
asigún áura colijo,
es algún otro pa Cristo,
porque yo no dientro al aro.
Ya andás pa apalabrarlo
al turco, que en una ocasión,
no sé que ropas te fió
que cuando a cobrarte, viene,
te le pegás como liendre
removiéndole el cajón...

Gualicho



-Patrón me quiero dir... - Güeno, pué hombre
si tanto te empeñás... - Yo no me empeño,
es la creciente que me arrastra y me áuga,
es algo que me mata y no me muero...
¡Si supiera, patrón, que yo de noche
casi no duermo
y que a veces me falta
hasta el resuello
y que de tanto padecer al ñudo
me estoy golviendo viejo!
Ya ni siquiera el cimarrón, con gusto,
como endenantes pruebo,
y he olvidado pa siempre la vihuela,
la güena compañera de otros tiempos!
Tirada entre las guascas y las sogas
como si juera un güeso,
debe aguaitar la mano que le arranque
esas chuzas que tiene adentro el pecho;
la caricia que sepa despertarla
entre yorando y riendo;
la que la haga sufrir como yo sufro,
la que la haga penar como yo peno,
la que la haga yorar como yo yoro
sin saber por qué yoro ni qué tengo...
Déjeme dir, patrón, no me pregunte
pa qué pagos rumbeo,
ni ande ni cuando
sentaré el vuelo;
yo perdí el nido
y me dejo yevar por cualquier viento!
- Gualicho d'hembra y picadura'e víbora
siempre serán lo mesmo;
cuando no es media brava, hay esperanza,
y si no... no hay rimedio...
- Patrón, me quiero dir... - Güeno, pué hombre,
si tanto te empeñás... - Yo no me empeño
es la creciente que me arrastra y me áuga,
es algo que me mata y no me muero.


Cifra vieja


Es domingo de cuadreras
hay riunión en el boliche,
gana seguro el trapiche
en la única carrera.
Caen pilchas de las cumbreras
el polvo emponcha botellas
los chuzos miran estrellas
amarraos a su destino
mientras va corriendo el vino
caigan rayos o centellas.

-"Heche otra güelta pulpero
que por algo se ha ganao,
sirva el vaso bien cargao
y que cante el guitarrero.
soy un hombre forastero
que me gusta improvisar
y si me quiere probar
pa' tratar cualquier asunto,
cantemos de contrapunto
que pronto me ha de encontrar.

Por cifra puede empezar
y veremos quién es menos
si usted es de pagos ajenos
tenga cuidao al pisar
no se vaya a resvalar
ni empacharse de avariento;
por su olor conozco al viento
por el mojo, saco el norte
y si gusta copa y corte
que traigo un verso a los tientos".

Un mozo de corralera
fue el pisador de la taba
sin maneas ni otras trabas
payaron la noche entera
salió el tema de cuadreras
curas, de palco, carqueja,
trabajo de hacienda y reja
clima, china, corazón;
brivando en el diapasón
con notas de cifra vieja.

La tapera


Un montoncito de paja,
paredes rotas de barro
y el brocal de un pozo viejo
es todo lo que ha quedao.

Mi infancia y mis propios viejos
lo que amé por vez primera...
¡Si encerrás tantos recuerdos,
cómo olvidarte tapera!.

Total por una tapera
no via a ponerme a llorar;
habrá tantas olvidadas,
¡qué importa que haya una más!


Pa' mi la cosa es ansí.

Despacio sin apurarme
y con alma de cantor
voy orejeando la flor
que la tierra quiso darme
siempre me gustó hamacarme
al compás de lo que tocan
de apurao hay quién desoca
el caballo que más quiere
y ansina el mesmo se hiere
como el pescao por la boca.

Cualquier ruido no es cantar
ni cualquier copla es sentencia
los años dan esperencia
si lo supo aprovechar
quien se larga a bolaciar
tiene un final muy cercano
suele suceder paisano
que al primer desacomodo
le hagan borrar con el codo
lo que escribió con la mano

Cantar de lo que se sabe
si no es gloria es gran prudencia
y mantener esta cencia
en el canto es buena llave
no habrá candao que se trave
ni arisco que me lo baje
y no sufrirá el ultraje
vergonzoso por demás
tener que volver pa'trás
estando en medio del viaje

Palabra que se ha soltado
ya nunca vuelve al silencio
y esto yo se lo sentencio
por que me apoya el pasao
hay que tener gran cuidao
en la idea que se desata
suele costar fama o plata
si por falta de cordura
después de tantas posturas
salimos bailando en patas

Por eso yo considero
que es mejor el dir despacio
y ocupar justo el espacio
que abarca mi propio cuero
ni modesto ni altanero
simplemente sosegao
sigo el consejo escuchao
de uno que estudió pa'fraile
es triste llegar a un baile
con el caballo cansao.

Aquél estilo olvidao (Estilo)


Recostao en un horcón,
largo al tiempo la mirada,
mientras mi sombra estaqueada
le hace a la tierra un porrón.
Un silbo medio tristón
de algún estilo olvidao
y como pájaro cansao
se le va lento sin prisa;
y golpea la ceniza
de mi cigarro apagao.

El silbo va entropillando
recuerdos, noches, distancias
ausencias,luna, fragancias
a sus aguas me voy remando
mansitas me van rodeando
sus tibias sombras calladas;
y al apagar la mirada,
para mirarme por dentro,
en esa sombra me encuentro
toda mi vida pasada.

Me sacudí busque un naco
le arrimé leña al fogón
y preparé un cimarrón
al humear de mi tabaco;
al porrón le mermé un taco,
andaba desosegao;
y sin haberlo notao
los recuerdos barajando:
volvió a mis labios tamblando
aquél estilo olvidao...

La Pampita


Dedicado a Rosita Quiroga.

Tengo en la pampa un nidito
de sauces rodeado;
y alli la Pampita,
dichosa, a mi lado...
Cerquita un arroyo
clarito y sereno.
Catorce vaquitas
con quince terneros,
algunas gallinas
y algunos borregos.
Dos bueyes guampudos
que tiran parejos,
dos gatos barcinos
y dos lindos perros
y tengo, compadre,
tropilla de un pelo.

Cuando en las tardes
vuelvo del campo,
me espera mi china,
con un amargo,
mi regalona...
Te quiero tanto!
Asi, bien cerquita
dame los labios.
Oliendo a cedrón,
a tomillo y a cardo;
bañando a mi overo,
te tengo a mi lado.
Alegres, los perros
se acercan saltando.
Despues, despacito,
te miro muy largo...
tus ojos tan negros,
tan lindos, tan mansos,
tan puros, tan buenos
que Dios te ha brindado
y luego, en la noche,
mateando y mateando,
mi canto parece
la voz de los campos.

China querida,
dame la mano.
Tu que eres mi gloria,
dame los labios.
Pampita verde,
flores del campo.
Tu eres mi jilguero
y en mis quereres,
caricia y canción
de mi pobre guitarra,
mi linda pampita
se acerca y me canta.
Detiene el arroyo
su lírica marcha
y el rancho parece
vestirse de gala.
Besando tus trenzas
la noche me toma;
la luna nos mira
muy blanca, muy blanca.
No digas a nadie
que tengo entre malvas
un nido de amores
perdido en la pampa.

¡Es la bendición de Dios
que florece sobre mi alma!

miércoles, 27 de mayo de 2009

Un almuerzo livianito


Traigame un platito 'e sopa,
después unos tallarines
y una bolsa de grisines
como para ir masticando.
Después me va preparando,
ravioles, pollo y lechón
y me trae un salchichón,
bondiola, jamón, salame
y un roquefort pa' que sale,
lo hace con profunda unción.

Y como esto es apenitas,
solo para ir tirando;
sígame nomás marchando:
ñoquis, arroz, canelones.
Unos cuarenta morrones,
rellenos de algo exquisito
un abundante guisito,
tres o cuatro parrilladas,
alguna liebre saltada
y aunque sea medio chivito.

También unas ensaladas,
diez o doce que sean mixtas
pero tráigame las listas
mientras yo me aflojo el cinto.
¡Ah! una de diez que sea "tinto",
y un vaso tipo jarrón;
tráigame medio sifón,
por si no me sienta bien,
y en una de esas también
me cortá la digestión.

De postre me hace un surtido,
después un litro e café
y una botella que esté
completa de buen cognac.
para poder asentar,
este almuerzo livianito,
no se asuste si repito
todo esto pa' llevar
porque le via a confesar
¡me quedé con apetito!.

viernes, 22 de mayo de 2009

¡Guitarra!


Vieja guitarra, en tus sones
palpita toda una vida
y hay en tus cuerdas prendida
mil ruedas de pericones;
estás hechas de emociones
de luna, de sol, de albores;
le arrebataste a las flores
color, dulzura, armonías
...y rumbo a las lejanías
te fuieste con tus cantores!...

Te has paseado a campo abierto
cara al sol, bebiendo Pampa;
sos de la historia una estampa
que nos hablas del desierto;
tu música es el concierto
que en las mañanas de enero
rasguea el dulce jilguero
y bordonea el zorzal,
mientras silba en un rosal
un madrigal el boyero!...

Hay dormida en tus seis hilos
una tonada entrerriana,
y tu boca es la ventana
donde se asoma un estilo;
nunca un facón "meyó" el filo
en tus curvas de madera,
fuiste de él la compañera
hermanada en el anhelo
de quitarle el sol al cielo
y ponerlo en la bandera!

Evocas glorias pasadas
que hablan de fiestas camperas,
y colgaste en las cumbreras
banderines de tonadas,
Te alumbraste en llamaradas
de nuestros patrios fogones,
lo embriagaste de emociones
a Santos Vega y a Hernández,
¡y desde el Plata a los Anes
fué un concierto tus canciones...

Y cuando la aurora asoma
su luz en el horizonte
se oye en la "Guardia del Monte"
tu trinar sobre la loma;
como arrullar de paloma
que bebe luz y armonía
se escucha en la lejanía
el resonar de tu eco
¡cuando en los pagos de Areco
ensayas tu sinfonía...!

jueves, 21 de mayo de 2009

Vengo a buscar mi caballo.


Vengo a buscar mi caballo
para adornarme con él;
mañana saldré a los campos,
quien sabe si volveré.

Quiero rastrear un recuerdo
pa'l sur, pa'l norte, no se,
que duro tiempo he vivido,
que larga noche pasé.

Si busco rumbo en la tierra
seguro me perderé,
con la luz que llevo adentro
será otra cosa tal vez.

Antes que despunte el alba
despacio me alejaré
adiós mi viejo algarrobo,
quien sabe si volveré

Pucha que es largo el camino,
no sirvo pa'andar de a pie
por eso ensillo caballo,
para adornarme con él.

Voy a rastrear un recuerdo,
pa'l sur, pa'l norte, no sé.

Tarde despertar.



Cuando me pongo a pensar
en tus lindos ojos pardos,
me chucean como cardos
porque los quiero olvidar.
Fue tarde mi despertar,
no valoré tu dulzura,
la tibieza, la ternura,
la gracia de tus modales
y para colmo de males
me quedé con la amargura.

Recuerdo que me esperabas,
cuando loco por las cartas;
me enredaba en esas cuartas
y hasta tu amor me jugaba.
Las cuadreras y las tabas
ocupaban mi cabeza;
sin reproche, sin tristeza,
me ocultabas tu dolor:
mientras llenabas de amor
lo que faltaba en riqueza.

Hoy alejado del juego,
todo es nunca, todo es tarde.
Por más que mi pecho arde
hasta entonces aquél fuego,
pero si fui sordo y ciego
que más ya puedo esperar;
me tendré que resignar
a pensar en lo que fue,
y esperar solo y sin fe
tu sol que no va a asomar.

Cuando me pongo a pensar
en aquellos ojos pardos
me chucean como cardos
porque los quiero olvidar...

Estancia San José.


En la estancia "San José"
de la estación "La Colina",
cuando era peón golondrina
yo por un casual llegué.
Con el patrón conversé,
de los patios para ajuera,
y me gustó la manera
de tratar franca y gauchona:
me presentó la patrona
que andaba por las tranquera.

Le pregunté por trabajo
como pa' estarme unos días,
y me dijo que tenía
que alambrar allá en el bajo;
- "Pero pase, pegue un tajo,
atráquese a la matera.
Ahi ta la peonada entera
alrededor del fogón".
Y me acompañó el patrón
pa' que yo los conociera.

La charla estaba enredada
en muchas cosas camperas,
en pialadas puerta ajuera,
en yerras y jineteadas.
Hablaban de desplumada,
de boleadas y gambetas,
de bueyes y de carretas,
guitarreros y cantores,
mesturando payadores
con nombres de algún poeta.

Yo, levantando la mano
hice mi presentación,
-"Es nuevo", dijo el patrón,
"atiéndolo usted, Mariano"
y se me atracó un paisano
de un pago del Santa Fe
un cacho 'e carne corté,
medio del lao del vacío...
y ese fue el principio mío
en la estancia "San José".

Quemando leña.


No me remueva el fuego, compañero...
Mala seña, que un hombre se distraiga...
A lo mejor, es al quedarse mudo
cuando más claro habla...

Y usté, ya está diciendo con los hechos,
que lo tiene abrasando, una fogata...
Y lo de adentro, le salió pa ajuera,
En esa idea de avivar las brasas...

¿Qué no?... Tan cierto como ser mis vistas,
Las vistas suyas, que en el suelo clava
Pa ver, lo mesmo que si juese ciego:
su propia alma...!

¿Si yo sé de esas cosas!... No es durmiendo
que los años pasan...
Aquí, en este fogón, aprendí mucho...
Añidiendo a la vida, horas robadas...

Tuve tiempos, de andar como la víbora
que ha perdido el veneno y anda brava
buscando qué morder, y desatina,
que hasta en sus carnes, los colmillos clava...!

Tuve tiempos ansí... Quemando leña
(Mía y del monte) despunté mañanas...
Me sacaban los gallos, campo ajuera;
y me traiban los perros, a las casas...

Dispués, cuando aquí mesmo
armaba semejante pila 'e ramas,
era como encenderme, el encenderlas...
una sola fogata...

Ahura, soy eso: lo que usté ha movido...
Un fueguito apagao... ceniza blanca...
Lo que seré, de veras, algún día...
Cuando concluya de quemar mi brasa...

Pero, naides me vido echando humo,
naides vido mis llamas...
Como usté se engañó con la ceniza,
toditos se engañaron con mi cara...

"Así"... de gente me ha envidiáu la dicha...
y yo, los he dejáo que me envidiaran...

Amalaya el cielo!



¡Amalaya el cielo me trujiera un hijo
en cualquier chinita de este rancherío!
En cualquier chinita, si es mala lo mismo,
que las hace buenas el llanto del hijo.

Morenito oscuro, raza pura d'indio.
Sangre de mi juersa. Carne de cariño.
Pa quererlo mucho. Pa' entregarle tuito.
Tuita esta ternura, tuito este cariño
que pa' una pueblera yo lo hei florecido.

Queriéndola, tanto, nunca me ha querido.
Y hasta aquí perdiendo su rastro hei venido.
Se han cansa'o los vientos de acarrear suspiros.
Se han cansa'o mis ojos de domar caminos.

Y pa' que mis alas cobijen un nido,
y pa' que descansen estos ojos míos,
¡Amalaya el cielo me trujiera un hijo,
en cualquier chinita de este rancherío!

Antes supimos tener.


Antes supimos tener
cosas que quedaron lejos...
No son rezongos de un viejo
sino recuerdos de ayer.
¡Qué lindo sería volver
al tiempo del Martín Fierro!,
pasado que desentierro
por gusto de recordar,
como quien vuelve a escuchar
el tañido de un cencerro.


¿Cencerro, dije? Ahí tiene
una de las tantas cosas
que en la memoria retoza
cuando en los recuerdos vienen.
Aura que tengo las cienes,
mesmo que un ruano las clinas,
mi memoria se encamina
evocando esas tropillas
que adornaban las gramillas
al paso de la madrina.

Ese campo era un primor,
el que supo de reseros,
el que vio pasar carreros,
el que tuvo algún cantor;
hoy no está ni el cardo en flor,
ya no hay yerras con pialadas,
no hay jagueles con aguada,
ni se ve un rancho quinchao
¡...cha digo de aquél pasao,
no nos va quedando nada!

Se han ido pa' no volver
aquellas cosas camperas,
los recuerdos son tapera
si es que hablamos del ayer;
a veces cuesta creer
que lo nuestro esté tan lejos...
¿Pa' qué lamentar ¡canejo!
con eso qué via a ganar?,
por ahi me da por pensar
que son rezongos de un viejo.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Yuyos


Sos el nudo potreador
que me ha atado a tu palenque,
el chirlo que da el rebenque
cuando amansa el domador;
naipe con el jugador
le gritó "copo" a la banca;
vos sos el pial de payanca
que de baquía hace alarde
y la moza que una tarde
subió a mi zaino en l'anca.

Vos sos cielo, yo tapera
donde hizo casa el carancho
y ya no queda del rancho
ni siquiera la cumbrera.
Soy yuyo de sementera
que perjudica el sembrao,
soy bajera del recao
que usa el mensual aguatero.
Soy la agachada del tero
y el petiso del mandao...

Sos arrullo de torcazas;
yo, chirrido de roldana;
vos sos la huella baquiana
que va parar a las casas;
yo del asado soy grasa
y vos la carne sabrosa,
vos sos pimpollo de rosa
yo, la izoca del maizal;
vos sos azúcar, yo sal,
yo el mal y vos la ventosa.

Vos trajiste a la vida
armonías de guitarra,
en cambio yo soy la garra
que cuando toca hace herida,
yo soy la pena sufrida,
vos, la risa retozona,
cachirlita juguetona
que canta anunciando viento
y sos todo el sentimiento
de la prima y la bordona.

Queriendo...


Cuando te dije "te quiero"
vos me retrucaste ansina:
-"Para cantarle a esta china
le falta silbo al jilguero".
Dende entonces soy boyero
de mi desgraciada suerte,
al ñudo me sentí juerte
pa' poder calmar mi herida,
porque siento que a mi vida
la viene arriando la muerte.

Cuando te dije "te quiero"
fueron burlas mis quereres:
-Ansina son las mujeres
cuando un cariño es sincero-
Le has hecho un ojal al cuero
de mi tranquila existencia;
no se cura con pacencia
los males que da un querer;
- Pingo, guitarra y mujer
hacen más larga la ausencia.

De tanto y tanto quererte
vivo preso en tus antojos;
tengo un ñublao en los ojos
de tanto y tanto no verte.
Solo vengo pa' ofrecerte
mi poncho y mi parejero;
una guitarra... un alero,
mi chapeao en oro y plata;
y disimule la ingrata
si vuelvo a decir "te quiero"!

Siesta de enero.


Sólo a la sombra 'e la parra
da tregua la resolana.
Canta un triste la roldana
que acompaña la chicharra.

Los mangangases zumbones
junto al pozo hacen barrito,
y un sapo desde un charquito
pide agua a los nubarrones.

Bajo de las cinas-cinas
buscan sombra las gallinas
rezongando su cluequera.

Mientras la yegua tordiya
amadrina una tropiya
que ha rumbiao campo ajuera.

Homenaje a don Luis Flores




Don Luis: fue un puñao de "tientos bien sobaos".

Sobaos por su paciencia, su sensibilidad, su argumentar con fina ironía y buen humor.
Sobaos y vueltos a sobar por su hombría de bien...por sus lazos y maneas familiares... por frecuentar amigos... por dirigir alumnos...

Sobaos por sus afectos y sus esperanzas! Por su buen ojo y mejor oído. Por su habilidad sin prisa...

Sobaos con el tiempo gastao en unos buenos mates con guitarra de fondo, con pasos de zamba, gato y chacarera...

Sobaos por Dios...ahora de sobra!

Ellos se nos ofrecen suaves y fuertes, asperos y dulces como para ir trenzándose con los tientos de las vidas que armó y arregló en una trama de nudo pampa.

Quienes no lo conocimos, salvo de reojo; ni fuimos sus alumnos: aunque hubiésemos querido, le rendimos un merecido homenaje.

Estrenándose pa'l premio

(Foto: Eduardo Amorim)"¡Chá... que vas lindo Pirincho!
No me le afluejes, muchacho,
que sos astiya 'e quebracho
y yo de orguyo me hincho.
Si el otro suelta un relincho
vos largale un alarido;
que al verte ansina priendido
-igual que en mis años mozo'-
de solo verte retozo
pensando en el tiempo ido.

Afirmate en la gurupa
que'stá bien puesto el cinchón
y movémele el garrón
que'l piguelo lo priocupa;
vos cuidá que no te 'escupa'
en un bote, sobre'l tuse,
y en las riendas que le puse
de l'argoya del bozal
priendete como pa' un pial
que un brazo juerte se luce".

Ansí le decía al jinete
dende un costao, en el suelo,
muy satisfecho el agüelo
al ver que'l nieto promete.
Es que'l ayer le arremete,
y él que solo tuvo hijas
hoy siente que son cubijas
que habrán de darle calor
la garra y ese valor
que retiemplan sus clavijas.

Alza el agüelo su brazo
cual si juese a castigar,
un cuzco salte a toriar
...¡y el ptoro es un trabucazo!
Su abalanzo es cimbronazo
bien arquiao como quirquincho;
y el de bigote rabincho
estrenándose pa'l premio
lo v'andando sin apremio...
¡Chá... que vas lindo Pirincho!

viernes, 15 de mayo de 2009

Lo que nu'es, nu'es.


En mi rancho no han de hallar
como adornos naturales
cabrestos, lazos, bozales
ni tijeras de tusar,
ni espuelas de jinetear,
ni riendas, porque no domo;
no han de hallar ni por asomo
fierros de marcar a fuego,
ni tabas porque no juego,
ni chifles porque no tomo.

Como acostumbro a guardar
las sogas en el galpón,
mi rancho es la habitación
que yo hice pa'descansar;
nunca me ha gustao colgar
prendas que yo no he cosido
y que en nada me definen,
ni cencerros que amadrinen
tropillas que no he tenido.

No hay sobre la chimenea
un sable corvo herrumbrao,
d'esos que nunca han dentrao
"a degüello" en la pelea,
ni el ocho de una maena
que no conoció bagual,
una encimera, un pegual,
un viejo arriador trenzao
que se cortó al primer pial.

No hay estribos ni estriberas
en las paredes colgadas,
ni juegos de cabezadas,
ni boleadoras potreras;
no hay asientos de caderas
pa'sentarse en la cocina,
ni mate de plata fina
con su bombilla coqueta,
porque en un mate galleta
ceba el amargo mi china.

Mi rancho no es un museo,
es la modesta vivienda
de un paisano sin hacienda,
sin conchabo y sin arreo;
pa' qué colgar un sobeo
en un viaje sin retorno,
si él fue por este contorno
donde la vida me trajo
mi herramienta de trabajo
y no un motivo de adorno.

Mi rancho es de un payador
que, eso sí, luce orgulloso
como en sus tiempos de mozo,
rastra, faja y tirador.
Alléguese sin temor
que ha de salir empachao
de mate amargo, de asao,
o algún criollo plato 'e guiso;
milongas de Pedro Risso
y versos de Wenceslao.




Estilo




Nostalgia de amor ausente
luto de esperanza muerta
canto de duelo en la tumba
dolor de madre en la ausencia
cuartiador de lejanías
remedio para la huella
alivio de la distancia
angustia del que comprenda
tierno como un corazón
en el pecho de una pena.

Voz de música en el viento
cruzando una noche negra
que si nombras una nube
es por salvar una estrella
voz de laguna dormida
en la pulpa de la arena
novia que mira el camino
apoyada en la tranquera
con silencio de cachimba
y rostro de luna enferma.

Estilo para ser suave
esttilo para ser seda
estilo para una herida
estilo para una venda
el que te cante precisa
tener trato con la ausencia
haber perdido un amor
haber llorado una pena
y comprender el dialecto
sublime de la tristeza.

jueves, 14 de mayo de 2009

La mano de mi rumor


No puede ser que me vaya
del todo cuando me muera,
que no quede ni la espera
detrás de la voz que calla.
No puede ser que solo haya
ciclos de sombra y olvido
en este amor desmedido
que se me hiergue en el pecho,
si hasta en el trino deshecho
se salva el duelo del nido.

Pongo mi infancia en canciones
y siento que se ilumina
una siesta golondrina
toda duraznos pintones.
Celebro las estaciones,
lloro su fugacidad.
Y al anegar de piedad
la mortaja de su, gloria,
me crecen en la memoria
remansos de eternidad.

Cuando, no esté, cuando el leve
sobresalto que me ordena
se trueque en tiempo de arena
conmemorado, en la nieve;
cuando en mis venas abreve
la liturgia de la flor,
tal vez algún labrador
cansado de madrugadas
sienta en sus manos aradas
la mano de mi rumor.


El aromo



Hay un aromo nacido
en la grieta de una piedra.
Parece que la rompió
pa' salir de adentro de ella.

Está en un alto pelao,
no tiene ni un yuyo cerca,
viéndolo solo y florido
tuito el monte lo envidea.

Lo miran a la distancia
árboles y enredaderas,
diciéndose con rencor:
Pa´ uno solo, cuánta tierra.

En oro le ofrece al sol
pagar la luz que le presta.
Y como tiene de más,
puñaos por el suelo siembra.

Salud, plata y alegría,
tuito al aromo, la suebra,
asegún ven los demás
dende el lugar que lo observan.

Pero hay que dir y fijarse
como lo estruja la piedra.
Fijarse que es un martirio
la vida que le envidean.

En ese rajón, el árbol
nació por su mala estrella.
Y en vez de morirse triste
se hace flores de sus penas...

Como no tiene reparo,
todos los vientos le pegan.
Las heladas lo castigan,
l'agua pasa y no se queda.

Ansina vive el aromo
sin que ninguno lo sepa.
Con su poquito de orgullo
porque es justo que lo tenga.

Pero con l'alma tan linda
que no le brota una queja.
Que en vez de morirse triste
se hace flores de sus penas.

¡Eso habrían de envidiarle
los otros, si lo supieran!


El canto


El canto no es solamente
fervor que se determina:
es también sed que se inclina
por beber en la corriente;
es un pétalo sonriente
y es peñascal de oración,
ascua de sueño y pasión
que hundiéndose en cada cosa
desentierra una dichosa
noticia del corazón.

Si la troja manifiesta
su preñez, si el huerto ofrece
la euforia que lo abastece
de sombra y frutos en fiesta,
si en una parva recuesta
la alfafa su resplandor:
puedo agrupar el color
de una sonrisa cansada
y palpar con la mirada
la cicatriz del sudor.

Las cosas tienen sentido
si el canto que las convoca
lleva enterrado en la boca
gusto a un recuerdo querido.
El árbol acontecido
perdura en su resplandor;
si el hacha del leñador
trocó su carne en madero,
la mano del carpintero
condecora su verdor.

Quien canta debe encender
en la vigilia sus ojos
y encontrarle a los rastrojos
el ruido del florecer.
Todo consiste en tener
memoria para el olvido
y echar al desconocido
transcurso de la costumbre
leopardos de dulcedumbre
y tórtolas de bramido.

La cruz del viejo cantor.


Cerca de un sauce llorón,
jefe grave de un bañado,
¡hay un sepulcro clavado,
del campo, en el corazón!
Un rústico diapasón
atado en cruz, un puñal,
dan el resumen cabal
que allí descansa un cristiano;
fue un trovador veterano
del canto tradicional.

Su nombre de criollo puro
quedó en el campo grabado,
es reliquia del pasado
y es ejemplo del futuro;
honrado, noble, seguro
en su paso de cantor,
fue como el buey arador
o como el candil de grasa;
nace, vive, muere y pasa,
entre pobreza y dolor.

Su vida habrá hecho querencia
en la criolla pulpería;
bandadas de melodías
él les dejó por herencia.
Fueron su pertenencia
la guitarra y un cuchillo,
chiripá, poncho sencillo,
chambergo, rastra y culero,
y un panzón lerdo y mañero
que era de pelo tordillo.

En esa larga cadena
de años que anduvo rodando,
cada eslabón fue bordando
pasajes de su alma buena;
sobre su frente serena
habrá una historia ceñida,
pero... una noche perdida
después que mucho cantó,
el viejo bardo notó
que era un hilito su vida.

Hizo el último pedido
entrecortado al pulpero:
-Largue el sotreta al potrero
y entiérrenme así vestido,
a mi instrumento querido
lo sepulta vertical
y le ata en cruz un puñal
cerquita del clavijero,
que la tumba de un trovero
tenga su marca legal.

Y allí está la cruz extraña,
que a la quietud del paraje
le cuenta el último viaje
de un trovador de campaña;
la gramilla y la espadaña
adornan esa mansión,
pero la interrogación
de aquél que pasa mirando,
parece estarla estudiando
el viejo sauce llorón.



Señuelo


Como no ato al pensamiento
la tropilla de mis versos,
siempre los tengo dispersos,
desparramaos al viento;
pero si en cualquier momento
la mente los imagina
y una milonga argentina
cruza la pampa y el cerro
vienen buscando el cencerro,
de mi guitarra madrina.

El nativo payador
entonces, para rodeo
y al son de su bordoneo
suelta el canto superior.
Un ruego de fe y de amor
aflora en su trova humana
y llega al alma paisana
su acento tradicional,
como el silbo del zorzal
al despertar la mañana.

Si canta trovas de amor,
engarzando mis delicias,
también fustiga injusticias
porque es del pueblo cantor.
Se adentra hasta el mismo albor
y en la historia, es un cencerro
que en el llano y en el cerro
se viene identificando;
es porque canta opinando
como cantó Martín Fierro.

Los indios.



América es un largo camino de los indios.
Ellos son estas cumbres y aquel valle
y esos montes callados perdidos en la niebla
y aquel maizal dorado.
Y el hueco entre las piedras, y la piedra desierta.
Desde todos los sitios nos están contemplando los indios.
Desde todas las altas cumbres nos vigilan.
Ha engordado la tierra con la carne del indio.
Su sombra es centinela de la noche de América.
Los cóndores conocen, conocen el silencio del indio.
Y su grito quebrado duerme allá en los abismos.
Dondequiera que vamos está presente el indio.
Lo respiramos. Lo presentimos andando sus comarcas.
Quechua, aymara, tehuelche, guarán o mocoví.
Chiriguano o charrúa, chibcha, mataco o pampa.
Ranquel, arauco, patagón, diaguita o calchaquí.
Omahuaca, atacama, tonocotés o toba.
Desde todos los sitios nos están contemplando los indios.
Porque América es eso : un largo camino de indianidad sagrada.
Entre la gran llanura, la selva y la piedra alta.
Y bajo la eternidad de las constelaciones.
Sí. América es el largo camino de los indios.
Y desde todos los sitios nos están contemplando.

Así soy.



Con medio siglo llevando
guitarra y versos a cuestas,
soy como un sol que se acuesta
pero que sigue alumbrando.
Lo que he sembrado cantando
lo recogí en emociones;
y el fruto de mis canciones
son espigas de amistad
pues hice altar de humildad
en todos los corazones.

De que soy fruto maduro
mi presencia lo atesigua,
soy mojón de patria antigua
para un siglo de futuro.
Soy de estirpe de indio puro
por varias generaciones
y mis gauchas convicciones
en esta advertencia queda
que sostendré mientras pueda
afirmarme en los talones.

Por eso a tranco de viejo
no apuro mi caminata,
fuego lento no arrebata
y asa el costillar parejo.
Despacio se llega lejos...
Yo cumplí con mi destino
y ya viejo yo me inclino
igual que sauce llorón,
soy lo mesmo que un mojón
que está indicando el camino.

En cualquier atropellada
ni reculo ni me agacho,
soy palenque de quebracho
que aguanta cualquier sentada.
Tengo el alma bien templada
y el que quiera esta carrera
copármela desde afuera
va este consejo entre otro:
lazo 'e seis y bota 'e potro
no es pa'que use cualquiera.

Y aquí dejo la esperiencia
de más de setenta inviernos
y espero el descanso eterno
sin más juez que mi conciencia.
Sólo dejaré de herencia
la honradez de lo vivido
y al fin de mi recorrido
como el árbol moriré,
sin fuerzas, pero de pie,
en guardia: no estoy vencido.


Solterito soy feliz.


He pensado en casoriarme
tal vez sea por el susto,
no encuentro mujer a gusto
pa' poder acollararme.
Mujer linda pa' ensartarme,
eso si que no me place
porqe despues del enlace,
yo se bien porque lo digo,
entran a caer los amigos
y es mejor qe no me case.

Con gordas no puede ser,
mi catre esta viejo chico
y va a quedar hecho añicos
cuando entremos a "querer".
Si cambeo de mujer
y una flaca elijo yo
entonces seremos dos,
que en vez de abrazos y besos
va a ser un sonar de huesos
como juego'e domino.

Con las petisas mi amigo,
no puedo formar pareja,
confundiéndome la oreja
me va a hablar en el ombligo.
Si es muy lunga es un castigo
y es vivir a los bolidos,
y pa' comprarle un vestido
un fortunón hace falta,
por eso es que con las altas
compadre no me decido.

Si es sumisa y santulona,
su verdugo me diran,
y qe no me llamaran
si me sale ligerona,
si es una rubia pintona
es como choclo e'maiz,
si es muy morocho el matiz
parece de la Etiopia,
y pensándolo en todavía
SOLTERITO SOY FELIIZ!!

Sinceridad


Siento un inmenso placer
poder formar un romance
muy alegre y sin percance
que me ha inspirado el saber.
Cada nombre de mujer
rimaré con propiedad
y si digo la verdad
y costumbre parecida,
recuérdenme en la vida
que tuve sinceridad.

Las Marías y las Rosas
creo de que son coquetas,
ingratas las Enriquetas
y las Claras orgullosas;
las Teresas generosas,
las Dolores soñadoras
y en el andar de las horas,
son vistosas las Emilias,
sinceras son las Cecilias
y celosas son las Doras.

Las Amandas y las Juanas
me resultan hacendosas,
las Adelas cariñosas
y las Luisas campechanas.
Muy tímidas son las Anas
y las Lauras son porfías,
románticas las Sofías,
con gracia las Josefinas,
piadosas las Adelinas
y estrellas son las Lucías.

Encantos son las Palmiras,
curiosas son las Manuelas,
virtuosas las Micaelas
y bellas son las Elviras;
las Saras y las Alciras
son muy fieles y constantes,
las Isabeles brillanes,
las Amalias son donosas,
las Carmencitas son rosas
y las Antonias radiantes.

Preciosas las Margaritas
y nobles las Asunciones,
son puras las Concepciones
y reposadas las Ritas.
Las Magdalenas en cuitas
y las Auroras galanas,
Las Clotildes son ufanas,
las Rosalías serenas,
son gratas las Filomenas
y prudentes las Susanas.

Las Mercedes literatas,
las Bertas son las sagaces,
las Matildes son audaces
y las Elenas son beatas.
Entretenidas las Catas,
Las Blancas y las Raqueles
y viven en los vergeles
con mil nombres singulares,
otras rimas de cantares
entre palmas y laureles.

Fogón muerto


Entre tizones de olvido
es "charamusca" el recuerdo
y la esperanza no pierdo
de verte otra vez prendido
no se de quien fue'l descuido
que sin leña te ha dejao
pero al hayarte apagao
sin el calor de una braza
tiembla de frío la raza
que nuestra patria ha forjao.

En tu calor se templaron
los hombres de nuestra historia
que a su coraje por gloria
en sus campañas cambiaron,
ay´´i en tu rueda te gestaron
la idea libertadora
y tu yama fue la'urora
dándole luz a ese día
que a tu rescoldo nacía
la patria libre de ahora.

Fueste'scuela pa'l gauchaje
donde enseñaba la vida
la maestra más "estruida"
que'habido en todo paraje,
ahura sos solo un tatuaje
con que un tiempo fue marcao
y aunque no te'aiga rodiao
quien hoy este suelo pisa
removiendo tu ceniza
a de hayar nuestro pasao.

Fuiste calma en las matiadas
pa'l cansancio de las güeyas
curandero de quereyas
vida y muerte de jornadas
querencia de camperiadas,
diabluras y sucedidos,
ponchito en yamas tejido
que a todos diste tibieza
sin distinguir tu nobleza
raza, color, ni apeyidos.

Siendo "gurí" todavía
rompí tus tizones rojos
y me yoraban los ojos
cuando el humo me'nvolvía
después muchacho sabía
siempre'n tu rueda matiar
y hoy que ya entré a "bichoquiar"
casi al final del camino
el humo de tu destino
también me hace lagrimiar.

Veo la pava que al costao
te rinde postrer tributo
vistiendo el batón de luto
que vos le habías regalao
la soledá te a rodiao
auyentando tu calor
y mostrando su dolor
junto al silencio que reza
se arrodiya la tristeza
en la cruz de un asador.

miércoles, 13 de mayo de 2009

En cualquier tirón.


El relincho enronquecido
de andar sufriendo querencia,
me hace pitar la esperiencia
pucho negro o marca olvido
y si es que me has conocido
un poquito tan siquiera,
sabrás que a mi alma tapera
le han florecido los yuyos
con un capital de orgullo
que no hay en tu enredadera.

Al cielo le hace un girón
siempre que cae una estrella,
cual toro que se deguella
con un inmenso facón,
ansí cayó mi ilusión
y el girón está surcido
pero aunque el rayo es temido
con su rugido tamaño
tal vez por hacerme daño
iluminó mi sentido.

La taba estaba cargada
muchos pesos pa' cobrar,
lágrima que entró a rodar
de media vuelta apurada,
el llanto fue la clavada
de tu cariño mendigo,
el oro no tiene amigo
pero suele encandilar
y jamás podrá comprar
lo que has tenido conmigo.

Y pegué la vuelta ajuera
sin darme cuenta ni como,
sudadera de otro lomo
al mi olear se bastea,
ante la mata primera
te conocí en la intención,
y ya puerté cimarrón
las clinas sueltas al viento
si hasta el lazo de ocho tientos
se cortó en cualquier tirón.

Los Medina


Crisanto S. Medina
es tuito mi apelativo
y me crié solo, al descuido,
como guacho en la cocina.
Me acuerdo que mi madrina
era una tal Ladislada,
que en paz descanse, finada
y comadre de mi Mama.
Entre el bao, bajo la cama,
tengo a las dos retratadas.

Los Medina, compañero,
hemos sido siempre muchos
y he oido que de Ayacucho
dimanaron los primeros.
Mis abuelos de puesteros
supieron tener sus mentas
y si no'e hecho mal las cuentas
siempre alegaba mi Mama
que el prencipio de esa rama
era una mesma osamenta.

Veneranda Altamirano
se llamaba mi patrona
y se cortó ya viejona
porque se pasmó de un grano.
Pa' ese mesmo año el gusano
me hizo ralear la tropilla
y un picaso gargantilla
medio loco y mañerazo
al volcar un tiro e lazo
me resintió de la islilla.

Mi padre fue hombre muy re'to,
de poca risa y callao
y ande quiera ponderiao
con estima y con respeto.
Por eso que si me meto
a ponderar bien al hombre
vea cuñao, no se asombre
que dentre a querer llorar
porque me sabe pasar
cada vez que me acuerdo el nombre.

Mi hermano mayor, Cerilo,
se fue pa'l lao de Dolores
con unos esquiladores
mas priendido que pabilo.
Tuvo la vida en un hilo
en distintas ocasiones
una veces con razones
y otras pa' quitarse el gusto,
de ver envainar de susto
a muchos gauchos bravones.

Belisario es domador,
alvertido en su trabajo
y pa amansar bien de abajo
ponderiao como el mejor.
Es jinete de valor
de pacencia y delicao
hombre que ni un sancochao
le va a dejar a un patrón
porque entriega un redomón
para juir enancao.

Dispués loj otros hermanos:
Zoilo, Ulogio, Azuceno;
fueron reseros muy buenos
cumplidores y baquianos.
El más pior salió Mariano
que se dió a la mala vida,
a causa de una perdida
que lo había engualichao
y en los boliches mamao
lo dijuntió la bebida.

Las hermanas se casaron
con Cuevas, Tapia, Solosa.
De Contreras y de Sosa
las menores enviudaron.
Unos hijos le quedaron
a las pobres pa criar
y ellas pa poder ganar,
y vivir honradamente,
le pedían a la gente
ropa sucia pa' lavar.

Eluterio N. Medina
que hoy ha perdido la vista
jué un ponderiao galerista
que salía de la quínoa
era asquerosa esa esquina
por la gente que atracaba,
que cada una que se armaba
siempre alguno era finao,
que lo habían dispachao
por las carreras o taba.

Estamos emparentaos
con Serapio Argañaraz,
entenao de un capataz
que se ahugó allá en el Salao.
Y justamente el gateao
que ensilló el hombre ese día,
lo muentan las hijas mías
y sabe ser el nochero;
están los huesos y el cuero
pero sirve todavía.

Aura tiene bien pintao
quiénes somos los Medina,
gauchos parejos, ansina,
perdone si he ponderiao
gente criolla que ha llegao
a pagos de toda laya
amistad que nunca falla
mano gaucha sin traición
entraña de un corazón
de otros tiempos: ¡amalaya!


Oración y guitarra.



Compañera de güellas y de vida,
confidente en las malas y en las buenas,
nada hay nuevo en tu mundo y en el mío;
creciste en la tierra de mi tierra
y ya es viejo en tu mundo y en el mío,
que dormir en la cuna de tierra de tu tierra.

En agoreras noches de hastío,
la soledad me invade el alma entera
y en el silencio tus notas cristalinas
endulazan a mi canto con goteras;
y en el silencio tus notas cristalinas
son arpegios de luces en ponchos de tinieblas.

Tras rejas sonoras con tu ojo vacío,
lagrimea el llanto de mi alma
y salen enlutadas mis canciones
como cuervos en rosarios de esperanzas;
y salen enlutadas mis canciones
como potros de ángel, suaves y mojadas.

Manantial de abrevar desilusiones,
pulpería que alcoholizó la esperanza,
silencio sepulcral de una capilla
azufrando los diables pa mañana;
silencio sepulcral de una capilla
cuando elevo en su altar una plegaria.
..............................
Llora guitarra llora
porque el dolor, porque el dolor
en tu madera se hace oración
y por eso te pregunto:
guitarra... ¿qué tengo yo?

Con mis pobres besos pobres


Temblor de pájaro herido
madura tu boca en flor;
corazón escarceador
el retumbar de latidos.
El cariño recorrido
en el metal de tu cobre,
con mis pobres besos pobres
en lo dulce de tu piel
tus labios con gusto a miel
sobre los míos salobres.

Pegó un relincho el entero
erizando a la manada;
el toro a las escarbadas
hizo temblar el potrero.
Cortó adobes el hornero
y yo te empecé a querer,
engavillando placer
lo fui emparvando en tu pecho:
con las estrellas por techo
la niña se hizo mujer.

Después fuimos emplumando
y con púas en las alas,
ilusiones muy bagualas
de ti me han ido alejando.
Ya de vuelta cabresteando,
el primer beso de amor,
le hace sentir el rigor
a mi matungo transido...
y vuelve el pájaro herido
a mitigar su dolor.

Mi viejo poncho castaño


Poncho de flecos trenzaos
con diez otoños de vida,
poncho de puntas caídas
con un adorno al costao.
Poncho que te has entregao
como un divino tesoro,
para que las manos de oro
de una tucumana fiel
bordara un rojo clavel
y las palabras “Te adoro”.

Bandera de mi patriada
emponchador de congojas
llevas una mancha roja
ganada de atropellada.
Cuando en la dura trenzada
con el rival pendenciero
vos te alzaste altanero
en brazos de tu patrón,
peleando por la pasión
de dos ojazos matreros.

No sé qué embrujo o poder
dejaste en mi trayectoria,
que como un salmo de gloria
vos me enseñaste a vencer.
Nunca pude comprender
el valor de tu pujanza
nunca perdí la esperanza
estando junto con vos,
por eso digo que sos
el poncho de mi esperanza.

China te ofrezco el regalo
orgullo de mi altivez,
aceptalo que tal vez
quizá puedas precisarlo.
Te doy mi poncho, tomalo
y en el correr de los años,
cuando los fríos extraños
te abracen con su rigor,
te hará sentir su calor
mi viejo poncho castaño.

Mi tropilla



Como sé andar de resero
tengo tropilla entablada,
la madrina es colorada
y tiene un potrillo ruano.
Bien manchao tengo un tubiano
que ahora poco lo he enfrenado
y que ante ayer lo he probao
galopiando y llegó entero,
¡veinte leguas compañero!
hasta el pueblo de Bragao.

Además en la tropilla
tengo un lobuno bragao,
un lindo gateo tiznao
ligero en la atropellada
un blanco orejas rosadas,
un oscuro escarciador,
un tordillo de mi flor
pa' correr en el rodeo
y un redomón zaino overo,
pescuecero y sentador.

Un lindo barroso overo,
un bagual picaso pampa,
un pangaré mano blanca,
vivaracho y coscojero,
un bayo blanco estrellero,
un rosillo anca nevada,
un alazán mala-cara,
un colorao retacón
y un doradillo ariscón
muy bellaco en las mañanas.

Y pa' terminar, señores,
el crédito es un tostao,
pingo muy aponderao
marca de "las dos argollas",
ha corrido varias pollas
y hasta aúra no le han ganao;
en los boliches que ha andao
dejó mentas de ligero
y aquí está pa' su mandao
el gaucho Carmen Lucero.

Mi tapera


Entre los pastos tirada
como una prenda perdida,
en el silencio escondida
como caricia robada;
completamente rodeada
por el cardo y la flechilla
que como larga golilla
van bajando a la ladera,
está una triste tapera
descansando en la cuchilla.

Allí, en ese suelo fue,
donde mi rancho se alzaba,
donde contento jugaba,
donde a vivir empecé,
donde cantando ensillé
mil veces el pingo mío,
en esas horas de frío
en que la mañana llora
cuando se moja la aurora
con el vapor del rocío.

Donde mi vida pasaba
entre goces verdaderos,
donde en los años primeros
satisfecho retozaba,
donde el ombú conversaba
con la calandria cantora,
donde noche seductora
cuidó el sueño de mi cuna
con un beso de la luna
sobre el techo de totora.

Donde resurgen valientes,
mezcladas con los terrones
las rosadas ilusiones
de mis horas inocentes;
donde delirios sonrientes
brotar a millares vi,
donde palpitar sentí,
llenas de afecto profundo,
cosas chicas para el mundo
pero grandes para mí.

Donde el aire perfumado
está de risas escrito
y donde en cada pastito
hay un recuerdo clavado;
tapera que mi pasado,
con colores de amapola
entusiasmada enarbola
y que siempre que la miro
dejo sobre ella un suspiro
para que no esté tan sola.




Mis pingos



Aura años en "La Amarilla"
allá por el "monte hachao"
yo tuve un entrepelao
que era flor en mi tropilla;
rabicano, testerilla,
medias botas, muy lindón,
de enderezarlo a un fogón
por la apuesta más absurda
¡Sí era como hachazo e zurda!,
dende que jué redomón.

Tambien tuve un colorao
que le llamaba "Reflejo",
hasta en la cancha parejo
largándolo bien pisao;
como una guinda, agamao,
pingo de laya en la Estancia,
añudando a su arrogancia
la guapeza que tenía:
iba en él ande quería
sin preguntar la distancia.

Amansé un bayito overo
hijo ´e la yegua madrina,
tiznau la cabeza y clina,
me salió guapo y ligero;
le llamaba el "Ñanducero"
porque en esas correrías
aunque durasen dos días
nunca lo vide aplastao,
y a más de un pingo mentao
le ganó en las pulperías.

Me acuerdo de un malacara,
zarco de uno, acodillao,
de un rosillo nevao,
de lanciar con la tacuara;
a cualquiera que enfrenara
si me tocaba enlazar,
podía pronto bajar,
atarlo ´e rienda al lazo,
y confiao en el pingazo
correr y desgarretar.

Y aura....sólo,ricordando
los pingos que yo tenía
es como si una alegría
dentrara en mi alma escarciando;
y dispués sigo pensando
y tengo que entristecer,
lloro esos años que ayer
jueron gloria en "La Amarilla",
porque haciendo carretilla
se han alzao pa no volver.

Mi rebenque plateado (foto: Eduardo Amorim)


Tengo un rebenque aparcero
pucha qué rebenque hermoso
si hasta llegó a ser famoso
por lo pesao del talero.
Y no hubo ningún pulpero
que no lo haiga codiciao,
si hasta me le han ofertao
la plata que no valía,
¡todo el mundo lo quería
a mi rebenque plateao!

Cuando a una carrera fui
y mi talero llevaba
porque no se me olvidaba
ni se apartaba de mí.
Y si alguna vez corrí
algún caballo porfiao
nunca me he visto apurao
y he ganao con mucha suerte,
eso sin pegarle fuerte
con mi rebenque plateao.

Me ha dicho más de una moza
que si se lo regalaba
y si ese gusto le daba
le pidiese cualquier cosa.
Alguna de caprichosa
al ver que no se lo he dao,
el saludo me ha negao
total, por esa pavada,
por estar enamorada
de mi rebenque plateao.

Milonga para los orientales



Milonga que este porteño
dedica a los orientales,
agradeciendo memorias
de tardes y de ceibales.

El sabor de lo oriental
con estas palabras pinto;
es el sabor de lo que es
igual y un poco distinto.

Milonga de tantas cosas
que se van quedando lejos;
la quinta con mirador
y el zócalo de azulejos.

En tu banda sale el sol
apagando la farola
del Cerro y dando alegría
a la arena y a la ola.

Milonga de los troperos
que hartos de tierra y camino
pitaban tabaco blanco
en el Paso del Molino.

A orillas del Uruguay,
me acuerdo de aquel matrero
que lo atravesó, prendido
de la cola de su overo.

Milonga del primer tango
que se quebró, nos da igual,
en las casas de Junín
o en las casas de Yerbal.

Como los tientos de un lazo
se entrevera nuestra historia,
esa historia de a caballo
que huele a sangre y a gloria.

Milonga de aquel gauchaje
que arremetió con denuedo
en la pampa, que es pareja,
o en la Cuchilla de Haedo.

¿Quién dirá de quiénes fueron
esas lanzas enemigas,
que irá desgastando el tiempo,
si de Ramírez o Artigas?

Para pelear como hermanos
era buena cualquier cancha,
que lo digan los que vieron
su último sol en Cagancha.

Hombro a hombro o pecho a pecho,
cuántas veces combatimos.
¡Cuántas veces nos corrieron,
cuántas veces los corrimos!

Milonga del olvidado
que muere y que no se queja;
milonga de la garganta
tajeada de oreja a oreja.

Milonga del domador
de potros de casco duro
y de la plata que alegra
el apero del oscuro.

Milonga de la milonga,
a la sombra del ombú,
milonga del otro Hernández
que se batió en Paysandú.

Milonga para que el tiempo
vaya borrando fronteras;
por algo tienen los mismos
colores las dos banderas.

Milonga pa' don Segundo.


El pago se ha puesto triste,
el pago todo lloró,
el pago perdió al amigo
porque la muerte lo arrió.

El rancho se hizo tapera,
ya no titila el farol,
y una ventana cerrada,
donde ya no dentra el sol.
El yuyo se fue arrimando,
como pa' ver qué pasó.

Un caminito borrado,
de la cocina al galpón,
se asome de tanto en tanto,
como esperando al patrón.

De la tranquera hasta al fondo,
donde están los bebederos
se arrastra la soledad,
en las patitas de un perro.
Hay un molino chillón,
con más vueltas que el destino,
que seguro algún vecino,
de puro gaucho lo abrió.

Las cuerdas del alambrado,
aflojaron su cordaje,
como rindiendo homenaje,
a quien les diera cuidao.
Si hasta el monte se ha cerrao,
en un silencio profundo,
porque se fue don Segundo,
con su silbido cansao.

El rancho se hizo tapera,
ya no titila el farol,
y una ventana cerrada,
donde ya no dentra el sol.

El yuyo se fue arrimando,
como pa' ver qué pasó,
pero se fue don Segundo,
con su silbido tristón...