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sábado, 20 de abril de 2013

Dejame ser tu cantor



AD:
Vení milonga surera,
vení enancate a mi grito
con tu galope cortito,
orgullosa y altanera.
Vos sos la fiel compañera
de la esperanza del peón,
sos del alero el horcón,
sos el lazo retorcido
que sabe dejar tendido
al toro más cimarrón.

C.G.
Ya veo que ha templao
sus seis cuerdas bien parejas, 
y en sus trinos se refleja
lo mucho que ha caminao, 
siempre pa'l sur ha rumbiao
porque ha sabido acunarlo, 
tan solo podrá ladearlo
el ventarrón de la muerte
si escucharlo es una suerte, 
es un orgullo florearlo.

AD:
Floreciste en las materas
de las antiguas estancias,
patrona de las distancias
sin alambre y sin tranquera.
Dulzona y medio hechicera
para conquistar un amor,
en labios del payador
sos el cauce del arroyo,
sos el padrenuestro criollo
que reza todo cantor.

CG:
Al potro de su cantar
lindo lo va jineteando, 
y lo van apadrinando 
sus seis cuerdas a la par, 
yo también vi'a tropellar
en mi pingo pa'un floreo, 
y le diré, porque creo,
que ande cante este surero
el que se crea jilguero
se volverá benteveo.

AD:
No hay yerra ni jineteada
ande no suenen tus trinos,
y andás abrazada al vino
después de la churrasqueada.
Sos el silbo de la armada
que hace hocicar al bagual,
lluvia sobre el pastizal
donde se perfuma el viento,
sos más humilde que el tiento
de las pilchas de un mensual.

C.G:
Porque ha querido el destino, 
paisano nos encontramos, 
y ansí nos acoyaramos 
entre floreos y trinos.
Somos los dos peregrinos, 
humildes de corazón, 
y de fogón en fogón, 
de andar tenemos la maña
por ser de la misma entraña
que se llama tradición.

AD:
Sos el freno coscojero
que asujeta mi gateao,
vos sos como el encerao
que me aguanta el aguacero.
Sos el facón caronero
que me suele acompañar,
nunca salió pa matar
aunque la muerte, barajo,
con un planazo o un tajo
nos sabemos conformar.

Por eso milonga mía,
dejá nomás que te cante,
dejá que con vos me plante
al asombro de éste día;
tu estrella será la guía
en mi andar de trovador,
sos de mi naipe la flor
plata y lujo de mi apero,
por Argentino y surero
dejáme ser tu cantor.

lunes, 8 de abril de 2013

Mi sueño de guitarrero


(Milonga con floreos de Carlos Gioia)

A.D.-
Soy un cantor argentino
con un sueño guitarrero,
y no hay en el mundo entero
más gloria que mi destino.
Acollarao al camino
hasta que Dios lo disponga,
sin que nada se me oponga
con devoción verdadera,
me pierdo por chacareras,
por zambas, cifras o milongas.

C.G.-
A presentarme señores
lo hago sin ningún temor,
me llaman el decidor
de los pagos de "Las Flores".
Y nunca fui de los peores,
salí de los entreveros,
sin rayones en el suelo
de refaloso vivía,
y no ando con medios días
habiendo días enteros.

A.D-
No soy de andar cabresteando
por afán de ser nombrao,
ni tampoco arrodillao
ni aunque vengan degollando.
La huella me fue enseñando
con un ejemplo señero,
más de uno he visto aparcero
luciendo pilchas prestadas,
y a la primer refalada
quedarse a pata y en cuero.

C.G.-
Ya que templó la encordada
y enderezó por milonga,
me viá meter en la conga
a pialar una versiada.
Toda mi alma emocionada
esta décima le entrega,
porque su canto me llega
como la luz de una estrella
¡seguro que anda en la huella
que antes pisó Santos Vega!

A.D.-
No me engañan los señores
con promesas olvidadas,
ni con partidas erradas,
ni yuyos que no dan flores,
ni con lucidos colores
y si no tiemblo al decirlo
es porque quiero alvertirlo
al que escuche mi versiada,
soy lechuza cascoteada
pa'ndar errando los chirlos.

C.G.-
Cuando este surero canta
es como una bendición,
orgullo de mi nación,
bandera que se agiganta,
es matrero que se planta
pa'morir o pa'matar,
la patria tiene un altar
en su criollo sentimiento,
si hasta se calman los vientos
por escucharlo cantar.

A.D.-
Sin ser muy conocedor
con los golpes he aprendido,
y suelo hacerme el dormido
para vicharla mejor,
soy prudente y rumbeador
corto chico y no me atoro,
pa'mi no hay mayor tesoro
que ser libre por entero
yo no nació pa jaulero
aunque la jaula sea de oro.

Perdonen si a la pasada
a alguno lo he salpicao,
el canto si está mañao
es como leña mojada.
Con verdades afiladas
lo ando tanteando al destino,
y aunque se borre el camino
por donde supe cantar,
los criollos me han de nombrar
por surero y Argentino.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Mi pingo picazo overo

(Milonga con floreos de Carlos Gioia)No me pida que le venda
Patrón, mi picazo overo,
que es una prienda que quiero
y por favor no se afienda.
Sólo quiero que comprenda
que nunca lo vi'a vender;
los dos juntos a mi ver,
si es que me ayuda la suerte,
los potreros de la muerte
saldremos a recorrer.
........................
Floreo:
Para florearlo paisano
vi'a tirar con todo el rollo
y al ver su estampa de criollo
quisiera estrechar su mano.
Usted es cantor orejano
y por si alguno se asombra,
hoy mi lírica lo nombra
con un fervor que avasalla
porque a bardos de su laya
lo soñó Segundo Sombra.

............................
Patrón yo se que el picazo
en el pago es muy mentao
será porque está cuidao
pero eso no viene al caso.
Él es mi mano, mi brazo,
una parte de mi ser;
no se vaya a sorprender
si le confieso con calma:
que por él le vendo mi alma
hasta al propio Lucifer.
............................
Floreo:
Mientras ande por el llano
una guitarra campera,
podrían poner tranquera
a nuestro cantar pampeano.
Con la guitarra en la mano
el gaucho no pierde el tino,
pa defender lo argentino
que es orgullo de nosotros,
y entre relinchos de potros
vamo' a seguir el camino.

................................
En ningún trance se queda
y es livianito de abajo
guapo pa cualquier trabajo
y en la boca es una seda.
Ni boleao pienso que rueda
porque es muy despabilao,
de galope acompasao;
ligero como una flecha,
es un viento abriendo brecha
y salta los alambraos.
..............................
Floreo:
¡Tá que es gaucha tu canción!
hermano casi me ha echo lagrimear,
porque sabés interpretar
con alma a la tradición.
Quedo a tu disposición
si hay que pialar de volcao
y antes que se haya parao
me le via dir como luz
y entre el riñón y la cruz
vi'á quedar enhorquetao.

..............................
La otra vuelta fui a buscar
un toro medio bravón
en el picazo, Patrón,
cerca lo pude alcanzar.
No fue más que rivolear,
le entró la guampa a la armada,
pero el toro: una estampada
que casi revienta el lazo,
pero se afirmó el picazo
y al final no pasó nada.

Por eso Patrón le pido
que no se vaya a ofender,
si no le puedo vender
a este pingo tan querido.
Sólo una cosa le digo
y es que si me llego a ir,
procúrele un buen morir,
suelto por algún potrero,
cuídeme el picazo overo
que yo lo vi'a bendecir.

Orgulloso y cimarrón

(Milonga con floreos de Carlos Gioia)Para cantar lo que siento
aquí me tienen plantao,
ando medio alborotao
de ver tanto sufrimiento.
El hombre se ha hecho instrumento
no distingue el bien del mal,
vende por menos de un rial
su conciencia prostituida
y anda reyuno en la vida
de panza en cualquier barrial.
................................
Floreo:
Soy lechuza cascoteada
que cuando le amagan, vuela,
y en cuanto oí su vihuela
vi que estaba bien templada.
Su voz viril, bien timbrada,
muestra de que cantar sabe,
la pampa en su pecho cabe
y aunque el hombre es muy modesto
se ve que tiene bien puesto
eso que ponen las aves.

.................................
Puede el hombre andar caído,
acaso medio desnudo,
el entero y agalludo
nunca termina vendido.
Como tigre perseguido
le hace pata ancha a la suerte,
cuando hay que pitar del fuerte
sólo el maula se atraganta,
mas cuando un libre se planta
no lo lleva ni la muerte.
................................
Floreo:
Con esa estampa bizarra
y ese acento tan genuino,
pa defender lo argentino
se ve que le sobra garra.
El hombre es pa la guitarra
como carrero pal chirlo,
canta bien, da gusto oirlo
y creamé no lo dudo:
si hasta las mano'el escudo
se han de soltar pa aplaudirlo.

...................................
Mi canto no ha de aplaudirlo
el piojo resucitao,
ni el lacayo atolondrao
que le entra miedo al oirlo.
Pero se que ha de sentirlo
hasta la raiz de su sangre,
el que reventando alambre
se largó a la inmensidad
y pagó su libertad
con la dignidad del hambre.
.................................
Floreo:
Su canto es más dentrador
que una lezna de soguero,
sentí como un frío primero
y después como un calor.
¡Amalhaya qué cantor,
jué pucha me ha emocionao,!
y aunque estoy medio atorao
igual le echo este floreo
porque hace años que no veo
un cantor tan bien plantao.

.................................
Que cante el que tenga voz
mas nunca por conveniencia
que si es genuina su ciencia
el canto saldrá mejor.
Vestidos de un güen doctor,
van el maula y el rastrero
cambian por fama y dinero
hasta su propia mujer
y al fin terminan por ser
abono de pisadero.

Van a encontrar pocas flores
en mi canto de paisano,
pero traigo entre las manos
montones de sinsabores.
Que otros canten esplendores
para alegrarlo al patrón;
yo no nací pa sobón
ni pa retajo de naides;
vivo más libre que el aire
orgulloso y cimarrón.

sábado, 30 de octubre de 2010

Pal Picazo

(Fotos: Eduardo Amorim)
Voy a largar, ¡aparcero!
las riendas a mi memoria;
pa tranquear alguna historia
de las tantas de un tropero.
Yo que he nacido trovero
porque Dios me iluminó,
y en mis labios derramó
miel de coplas orejanas,
pa santiguar mis mañanas
con trinos del diapasón.

Andando allá por el sud,
quiero que sepa amigazo;
que tuve un pingo picazo
más lijero que un ñandú.
Sin regalarle virtud
a ese flete tan querido,
le juro que yo he sabido,
acomodao en su cruz;
dejarlo seco y sin luz
al tapao más atrevido.

Y pensar que lo encontré
tan mal como no he visto otro,
clinudazo y medio potro
y pasao de hambre y de sed.
muchos dijeron, creamé,
"Este ya entrega el rosquete
y es al ñudo, si se mete,
el querer acomodarlo.
¡Qué espera pa despenarlo,
no ve que tuito es al cuete!"

Pero yo firme en mi empeño
a mi rancho lo llevé,
donde a cuidarlo empecé,
mejor que sus otros dueños.
Ya iba cumpliendo mi sueño
cuando lo veía retozar,
y en el corral relinchar
queriendo mostrar su estampa,
al cielo azul de la pampa
que lo vió resucitar.

Con el flete ya safao
del brete de doña muerte,
confieso que poca suerte
tuve al quererlo montar.
No fue más que acomodar
mi sombra sobre su lomo,
y el indigno ni sé cómo,
brincando se hizo redondo,
pa mandarme muy horondo
contra la ráiz de un aromo.

Me levanté a las tanteadas,
dolorido y revolcao,
y alcancé ver al taimao
disparando pa la aguada.
"¡En la próxima topada:
otros van a ser los cuentos"!,
le grité pa mis adentros
más caliente que una brasa
y enderecé pa las casas
chiflando al tranquito lento.

Ansina a la madrugada
ni bien apuntó el lucero;
me vió arreglando los cueros
pa esa nueva patriada.
Lo llevé a la tierra arada
y sin vueltas lo subí,
me afirmé bien y le dí:
rienda, talero y espuela;
me acordé hasta de mi abuela
pero trotando volví...

Las mentas de mi gateau

Era lindazo el gateao
que compré allá en Lobería,
en la feria'e Barbería,
marca de un tal Maldonao.
Me quedé seco cuñao
y hasta casi me empeñé;
pretal y rastra dejé
para quedarme con él,
y pal pago'e San Manuel
anocheciendo rumbié.

Rebalsando de alegría
me hamacaba en el recao,
y por detrás el gateo
cabresteando me seguía.
En el fondo se veía
un resplandor mortecino,
como marcando un destino
pal que busca una querencia:
ahí está la providencia
que es ande tuerce el camino.

Desmonté para aflojar
la cincha a mi pangaré
y al otro juerte lo até
por si quería disparar.
No me animaba a'dentrar
pero al final encaré,
sin plata, figuresé
por culpa del parejero;
diga que me fió el pulpero,
sino me vuelvo con sed.

Al rato más sosegao,
enderecé pal palenque;
desenganchando el rebenque
del cabo de mi envenao.
Una vez que hube montao,
armé y empecé a pitar;
con el gateao a la par
que se salía de la güella,
alumbrao por las estrellas
con ganas de galopear.

Matienzo que no detrás,
con su boliche esquinero,
chispeando arriba el lucero
mi rancho me vió llegar.
Empecé a desensillar
para largar los caballos,
entre una bulla de gallos
anunciando el nuevo día;
y el monte que traslucía
del sol, los primeros rayos.

Después ¡si me habré floreao
trabajando en las estancias!,
y aunque parezca jactancia
supe ser muy envideao;
un paisano entusiasmao,
un tobiano me ofreció,
y un lobuno que apartó
de una tropilla que trajo
y fue de balde el trabajo
porque le dije que ¡no!.

De las cuadreras ganadas
sería largo de contar,
hubo muchos pa torear
y pocos pa la cobrada.
Andando en la resereada,
jamás lo supe aplastao;
tenía resto el condenao
pa correr cualquier novillo
y encaraba hecho un ovillo
bufando desesperao.

Pero una noche asustao,
se enredó en unos alambres;
que le mordieron las carnes
y ansí murió desangrao.
Ahora que el tiempo ha pasao,
siento pena y alegría,
porque fue una gloria mía
el verme tan bien montao:
orgulloso en el gateao
que truje de Lobería.