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lunes, 8 de octubre de 2012

Bravía...



I
Hinca su rayo en la loma
y viste de verde al monte
el sol, que en el horizonte
su cara rojiza asoma;
la aurora es una paloma
en oro y malva vestida
que en el espacio atrevida
su raudo vuelo levanta,
y es la pampa una garganta
que entona un himno a la vida.

II
La sombra entre los sauzales
se encoge al ver la mañana,
mientras la perdiz desgrana
su silbo entre los cardales;
peinando a los pastizales
la fresca brisa murmura
un cantar, que en la llanura
va a perderse entre las zarzas,
y una pareja de garzas
va abanicando la altura!

III
Rompe la dulce y tranquila
paz que se extiende en la pampa,
el relieve de una estampa
que a lo lejos se perfila;
siguiendo "güeyas" enfila
hasta dar con la ladera;
junto a una vieja tapera
que el pastizal le hace alfombra,
sirve de marco una sombra
que se inquieta en una espera.

IV
Van a dirimir la suerte
de a quien le toca un querer.
-Caprichos de una mujer
los pone frente a la muerte-
Es un rencor sordo y fuerte
lo que en sus pechos se anida;
es ancha y profunda herida
la que les marcó un desprecio,
...y la sentencia es el precio
de pagarla con la vida.

V
Se enfrentan!... Fuerte los brazos
se estiran en las visteadas;
lucen giros las cuerpeadas
al esquivar los puntazos.
Miden distancias... los pasos
se afirman en los talones.
-No hay ventaja en las acciones-
Mientras que al chocar los fierros
hacen sones de cencerros
los filos de los facones.

VI
En una acción decidida
los tajos van anhelante
en procura del instante
de dar fin a la partida,
buscando ansiosa la herida
los brazos firmes, ligeros,
paran los golpes certeros
sin fatiga y sin desmayo,
...mientras el sol con sus rayos
va chairando los aceros...

VII
Forman la guardia cerrada
el poncho en los antebrazos
que tajean los hachazos
de una lucha encarnizada;
la mano como imantada
se aferra a la empuñadura;
es un mimbre  la cintura
al ensayar la gambeta,
...Y hasta la muerte se inquieta
de tanta y tanta bravura...

VIII
Va recta la puñalada
que llega firme y precisa
a bordar en la camisa
una inicial colorada.
Cae la guardia... crispada
la mano torpe y vencida
pretende achicar la herida
conque lo marcó la suerte,
porque siente que la muerte
le va llevando la vida.

IX
Ni un blasfemar, ni un gemido
sobre el terreno se escucha
y deja un saldo la lucha:
-un vencedor y un vencido-
procura en vano el herido
no dar tregua a su congoja;
hay un temblar en la hoja
que ha meyado el desconsuelo,
mientras se cuaja en el suelo
la sangre en una flor roja...

X
La mano que ha decidido
a su favor la contienda
es la que pone una venda
sobre el pecho del herido:
-Alza en brazos al caído,
lo enanca en su parejero-
Por el angosto sendero
se pierde en el fachinal,
para ofrecer al rival
amparo bajo su alero.

sábado, 5 de mayo de 2012

Pa'mí todos son iguales

(Pintura: Carlos Montefusco)

Traigo el pingo trajinao
y deshecha la osamenta:
casi he perdido la cuenta
de leguas que he galopiao!
Pero, a pesar de lo andao
haré talón ande quiera:
no me han de arrear campo ajuera
haciéndome arar el piso:
¡no soy quincho de chorizo
pa’ que me embarre un cualquiera!

Le han puesto precio a mi cuero
según me han yegao las mentas;
comiencen a sacar cuentas
y a rejuntar el dinero.
Les va a resultar muy fiero
si entran a pedir rebaja;
aprétensen bien la faja
que tan solo Dios perdona:
¡yo no soy fruta pintona
que se madura en la paja!

No me importa que se diga
de mi lo que más le cuadre:
déjenlo al cuzco que ladre…
-será... que’l miedo lo obliga-.
Viá puertiar pa’ que me siga
quien pretenda esplicaciones;
nunca dentro en discusiones
mas, si provocan… provoco:
¡no soy matungo bichoco
pa’ndar a los trompezones!

Pido disculpas si ofiendo
pero, si me ofienden... reto;
si me respetan... respeto...
si me arriman fuego... priendo.
Justo es que vayan sabiendo
pa’ cuando les yegue el plazo:
yo no soy un “por si acaso”
como cualquier porquería
¡ni candil de pulpería
que se apaga de un ponchazo!

A naides le doy ventajas
y a naides ventaja pido;
si me convidan... convido...
-no me han de hayar sin barajas-.
Nunca me duermo en las pajas
si anda cerca el enemigo;
cuando me obligan... obligo
y escarbo cuando otro escarba:
¡ande se peina una parva
señal de que ha habido trigo!

Aquel que juegue sus “nales”(*)
que sepa a que carta apunta:
comiencen, pues, a hacer punta
que estamos en las finales.
Pa’ mi todos son iguales
como rabo de conejo;
les voy a dar un consejo
pa’ que le saquen provecho:
¡varón qu’entra a sacar pecho
es pa’ jugarse el peyejo!

.............................
Bien haiga lengua de trapo
zafada y entrometida:
perdónenla… de atrevida
se dio a floriarse a lo guapo.
Cayate lengua de sapo,
te has bandiao más de lo justo:
ya me has dao más de un disgusto
hablando de esta manera,
decime lengua parlera…
y aura… quién me saca el susto?

------------------------------------------------------------------------------

(*)"nales": Según el Diccionario de Argentinismos de Abad de editorial Santillán: "nal. m. U.m.e.pl. Nales. Se llamó así a los billetes o papel moneda que se emitió en sustitución de la moneda de oro y plata (libras esterlinas, bolivianos, onzas, patacones, etc.) que circulaba hasta entonces //etim. Es aféresis de nacional, y sinónimo de naco, mango, y otros vulgarismos que lo han reemplazado en habla."

Investigación y colaboración de don Carlos Raúl Risso.

martes, 24 de abril de 2012

En la vanguardia




Como contándole cuitas
y murmurando un reproche
se va acostando la noche
sobre la pampa infinita;
cantando una vidalita
lanza su trino el jilguero,
borrón negro es el boyero
escondido entre la acacia,
¡y luce su última gracia
sobre su nido el hornero!

La pampa ya está dormida
cubierta en su opaca manta,
y la luna se levanta
empolvada y presumida,
ensaya una zambullida
junto a la margen del río;
desperezando su hastío
juguetea en la extensión,
y queda en meditación
como añorando desvíos...

Hora llena de emociones
en donde una voz secreta
le va dictando al poeta
las rimas de sus canciones,
cánticos de tradiciones
que al alma de uno le llega.
Visiones de Santos Vega
vagando por los fogones
¡jineteando redomones
donde puso su fe ciega!

¡Pampa gaucha, voy a hablarte!...
Quiero que esa voz secreta
me dicte como al poeta
estrofas para cantarte;
que sepan ellas hablarte
con vehemencia incontenida,
que sean ellas, nervio, vida,
protesta, caricia, halagos,
¡Y se aquerencien en tus pagos
de entusiasmos estremecidas!...

Han de ir buscando lomas
embriagadas de verdor,
cantando himnos de amor
con arrullos de palomas;
embalsamadas de aromas
dormirán en tu regazo,
se han de estrechar en tus brazos
como en una bendición,
y han de ser conjugación
del verbo de los abrazos!

Han de ser todo ternura,
han de ser luz, armonía,
bandurrias cantando al día
y faro en la noche oscura:
recorrerán tus llanuras
empapadas en canción,
serán cuerdas en tensión,
serán vibraciones, ecos,
¡Allá en los pagos de Areco,
rompiéndose en el Mojón!...

Pero también, imantadas
de coraje y de fierezas
rastrearán en las malezas
al toque de clarinadas,
serán chispas, llamaradas,
serán protestas en acción,
serán muda indignación
contra la ofensa al derecho,
y han de formar muchos pechos
con un mismo corazón...

Y unidas han de seguir
simbolizando las glorias
cantando estrofas de historias
con rumbos al porvenir;
ansiosas de resurgir
nuestras gauchas tradiciones
formarán en las legiones
de la patria emancipada,
¡Para ser la llamarada
de nuestros patrios fogones!...

lunes, 23 de abril de 2012

Quisiera ser...

(Foto de don Eleodoro Marenco)

Quisiera ser el bordado
de tu blusa corralera,
el festón de la cimera
hecha de hilo plateado,
el monograma calado
que luces en el pañuelo,
la florcita color cielo
que va a tu ojal prendida,
y el alivio de la herida
que te marcó el desconsuelo...

Quisiera ser la bordona
de tu guitarra querida
y ser la endecha sentida
que sus seis hilos entona;
la nota suave y dulzona
que arrancas al encordado,
la cinta que has añudado
a su garganta armoniosa
y el pimpollito de rosa
con que la has engalanado...

Quisiera ser en tu vida
tu voluntad y tu antojo
y lo mismo que el abrojo
ir a tu suerte prendida;
ser la verbena florida
que arrancaste en la loma;
volar como la paloma
para siempre acompañarte,
brisa para acariciarte
y flor para darte aroma...

(Foto de Verbena Bonariensis)

Sobre la vida...


La aurora: sobre el camino
va con un paso cansino
retirándose la sombra.
Pinta en colores el cielo,
y la luz se echa en el suelo
sobre la florida alfombra.

Todo es quietud: una calma
dulce, va llenando el alma
de la pampa adormecida.
Y se cuaja sobre el monte
el sol, que en el horizonte
se va desangrando en vida.

Todo es luz: entre los cerros
se oye sonar de cencerros
hilvanando la distancia.
-Finge presos entre rejas
una majada de ovejas
en el corral de la estancia.

Todo es cantar: los zorzales
desgranan sus madrigales
embalsamados de aromas.
Y en un silvar suave y lento
van como arriando un lamento
las perdices en las lomas.

Todo es amor: la enrramada
es una jaula dorada
con barrotes de ilusiones;
en donde los mil gorjeos
van avivando deseos
de amor, en los corazones.

Todo es color: los jardines
son sábanas de jazmines
por los rosales bordadas.
Mientras los sauces llorones
mojan sus verdes crespones
entre las aguas plateadas.

Todo es trabajo. El arado
sobre el suelo ha dibujado
el surco noble y fecundo:
y en las manceras, las manos
se hacen cruz por los hermanos
que están sufriendo en el mundo!...
..................................

Cambia el cuadro. La oración:
sobre la inmensa extensión
se desparrama la noche.
Se refleja en la laguna
la ténue luz de la luna
que abre su plateado broche.

Todo es calma. Los arroyos
acarician los escollos
que se han dormido en sus cauces.
Juegan a las escondidas
luciérnagas encendidas
en las ramas de los sauces.

En penumbras. La lechuza
con sus chistidos azuza
a las sombras del camino.
Y se agacha y se apretuja
la parva, como una bruja
preconizando un destino.

Hay mas sombras. Una estrella
para parecer más bella
está avivando su brillo.
Y se escucha a la distancia
el cantar de la abundancia
que lo silabea un grillo.

Todo es paz. Solo las ranas
ponen sonar de campanas
en la capilla del bajo.
Y sobre el surco fecundo
que elabora el pan del mundo
se acuesta y duerme el trabajo!...

Moza


Moza de dulce mirada
y de trenza renegrida
que muestra como una herida
su boquita colorada,
que lleva como cuajada
una lágrima en sus ojos,
la de los suaves sonrojos
cuando le dicen de amores:
la que se adorna con flores
para saciar sus antojos.

Morochita quinceañera
que en un querer se consume
y va exhalando el perfume
de un ocaso en primavera;
lucesita tempranera
que va alumbrando mi "güeya";
la que le robó a una estreya
sus resplandores divinos
y la que ensaya en sus trinos
en una triste querella.

La que en su vaivén inquieta
un deseo contenido;
la que ondula en su vestido
suaves giros de veleta;
la que se baña en la quieta
placidez de la mañana,
la que en sus labios de grana
pinta una sonrisa grata:
la que de una serenata
hizo reja en su ventana.

La que en mimos seductores
le quitó ritmo al jilguero
y a la sombra de un alero
se los dió a los payadores,
la que aguarda con temores
la palabra prometida,
la que en una despedida,
embriagada de embeleso,
puso en sus labios un beso
y en ese beso... la vida.

Para realizar tu belleza
tiene arrullos la paloma
verdores luce la loma
y las flores su pureza;
el cantar tiene tristeza
y la pasión un anhelo;
para una pena, un consuelo,
y para mirarte en ella
tiene brillantez la estrella
en el oscuro del cielo.

Y por tu canto hechicero
que va sembrando pasiones,
se afilaron los facones
prontos para el entrevero.
Tuvo ausencias el resero
de tu figura exquisita;
hubo rumores de cita
en la noche silenciosa
y hasta fue más armoniosa
la voz de la vidalita.

Este es mi rancho


Una tranquera abierta... Buena amiga
que convida al viajero cuando pasa;
para dar una tregua a su fatiga
basta seguir la güeya de esta casa.

Un fogón donde siempre aviva un leño:
una sonrisa pa'l recién yegado;
un catre limpio que repara el sueño,
un mate, una gayeta y güen asado.

Pasto pa'l mancarrón en un potrero
donde el abrojo no ha dejao'semiya,
y pa'que no trabaje el forastero:
hay un mensual que larga y luego ensiya.

Un porrón de giñebra... Sombra'e parra
pa'disfrutar así mejor la calma;
seis sones hecho amor en la guitarra
que invita siempre a poner el alma.

Y nunca hay plazo pa'la despedida:
-la voluntá es ley en cada caso-
y enyegando la hora'e la partida
se pone un "hasta siempre" en cada brazo.

Y si puedo doy todo lo que tengo
pa'procurar que todo sea halago.
¡Forastero!... Y ahora te prevengo:
¡En esta casa no se aceta un pago!...

Palabreos pampas

(Pintura: "Capataz" de Federico Reilly)

A don Amadeo Desiderato
EL CAPATAZ


No he de dar un tranco atrás
aunque la suerte matrera
me dentre apretar bajeras:
-no al ñudo soy montarás-
Le escribo ésta al Capataz
y no se ufienda, si digo,
que puede contar conmigo
pa cualesquier entrevero,
y que ande usté deje el cuero
sabrá dejarlo este amigo.

Amigo dije... ¡Amalaya!
quisiera mi buena estrella
toparme siempre en la güeya
con varones de su laya.
Sé cuanto mide su taya
del chambergo hasta los pieses,
lo sé hombre sin dobleces
ni mezquindades ninguna,
lo sé escaso de fortuna
pero rico en altiveces.

Pobre y altivo... quien luce
ese don como penacho
difícil es que otro macho
le pueda salir al cruce.
En lo parejo del tuce
se ve el filo'e la tijera,
y aunque parezca soncera
esta verdad no le asombre:
quien se aprecia de ser hombre
hace pata-ancha ande quiera.

Lo sé güenazo y senciyo
por donde quieran tantearlo,
pero ardedor como marlo
y guapo como cuchiyo.
Sé que pa darle al colmiyo
el gusto, en cualesquier fuego
se le atraca al primer ruego
y entra a pegarle sin asco,
y sé que también el frasco
se priende si se da el juego...

Sé que usté no se calienta
ni ensartao a un asador,
pero eso sí roncador
como trueno en día e tormenta.
Lo conozco por las mentas
y lo sé noble y sincero,
lo sé todo un cabayero
sin vuelta de hoja ni embroyo,
como le cuadra al buen crioyo
versiador y guitarrero.

Disculpe el alabanceo
que le hago sin conocerle,
pero quiero agradecerle
su recuerdo y su apreceo.
Mi intención y mi deseo
fue cantar... mas, no han podido
mis dedos entumecidos,
darle acento al diapasón.
Soy como pato silbón
que me gasto en un chiflido.

Yo nací pa ser boyero...
por eso mi tranco es largo:
descanso cuando un amargo
le hace buya a mi garguero.
Usté me nombró puestero
y acepto su ofrecimiento,
mas, si no doy cumplimiento
déjeme libre el camino,
que acuestas con mi destino
he de seguir mi andamiento.

Adiós, pues... y hasta más verlo,
que pronto se cumpla el plazo
pa que en un encontronazo
se me ofrezca el conocerlo.
Que no deje'e protegerlo
con su gracia el Hacedor
a quien es merecedor
por güeno, leal y paisano
y vaya esta... la mano
de un seguro servidor.

Su aparcero
Enrique Uzal

martes, 6 de marzo de 2012

Palenque

(Pintura: Carlos Montefusco)

Viejo palenque clavao
junto a unas viejas taperas
como si acaso quisieras
apuntalar lo pasao,
hoy solo, triste, olvidao
no servís ni pa’ esquinero,
el tiempo te ha puesto overo
como overa está mi alma.
¡Bien se ha dicho que la calma
va enancada al entrevero!

Te está sangrando la herida
con que te tajeó la suerte,
fuistes en el cimbrón fuerte
pero te venció la vida;
fuiste adiós en la partida
y caricia en la llegada,
lucero en la madrugada
y resolana en la siesta,
el malambear de la fiesta
y la cifra en la payada.

Siempre fuiste en las cuadreras
banderín y juez rayero;
vos le secaste al resero
el sudor de las ‘bajeras”
a las palomas viajeras
le diste asiento y querencia:
vos le “emprestaste pacencia”
a la lechuza agorera
y la calandria parlera
aprendió tu mal de ausencia.

Sos cumbre, pampa, ladera,
chiripá, poncho, pañuelo,
te falta el color del cielo
para llamarte bandera;
viejo palenque, ande quiera
pegá un grito de atención
que recorra la extensión
rudo, vibrante, valiente,
¡Pa’ que viva en el presente
nuestra gaucha tradición!

jueves, 19 de mayo de 2011

Soy de los pocos que quedan


Traigo templao mi instrumento
por si se da el caso emplearme,
y si gustan escucharme
paren la oreja un momento.
Voy a levantar mi acento
pa’ que aprendan los que puedan
estos versos que se enriedan
en mi pasado florido:
¡Soy de los muchos que han sido
y de los pocos que quedan!...

Vivo mi vida presente
tal cual viví mi pasao;
nunca mirando al costao
sino, mirando de frente.
Si alguna vez por prudente
lo cuerpeo al aguacero,
no es por mezquinar el cuero
ni por andar reculando,
pues, ¡aún me están sobrando
dedos para guitarrero!

Siempre le he pegao parejo
sin nunca andar mañeriando
y le he de seguir pegando
sin fruncir el entrecejo.
A naides pedí consejo
y a naides le pido nada,
y ande copo una parada
trato siempre de guapearla;
¡la taba hay que soliviarla
pa’ calcular la clavada!...

Cuando la mala me amaga
procuro salir parao,
mas, nunca desparramao
como mata‘e verdolaga.
Ardedor como biznaga
nunca serví pa’ tiznasa;
lo va diciendo mi traza
sencilla, pero… de macho;
¡soy como astiya‘e quebracho
que es la que da mejor brasa!

A cuesta con mi osamenta
he de seguir sin ladiarme;
no soy hombre de arrimarme
pa’l lao que el sol más calienta.
Prefiero perder la cuenta
que andar como jarro ‘e tambo.
No confundir patizambo
con chueco ni con torcido;
¡yo a la vida la he carpido
con figuras de malambo!...

Y, aquel que me ponga en duda
que salga al medio y que cope
que pa’ ganarla al galope
se las va ver bien peluda.
Se va a poner peliaguda
si entran a hacerse los locos,
y a no andar con equivocos
ni menos con atropeyos;
¡no olviden que soy de aqueyos
que van quedando muy pocos!...

viernes, 29 de abril de 2011

Sintiendo

(Pintura: Pablo Uriburu)
Ha vuelto al pago. Se viste
con el color de la pena
y su mirada serena
tiene fulgores de triste.
Una congoja persiste
a la que rinde tributo,
la busca en cada minuto
porque al tocarla se alegra,
y lleva el alma más negra
que su golilla de luto.

Sabe que entre el paisanaje
se refiere y se comenta
una tragedia sangrienta,
mentada en aquél paraje.
Y aunque le sobra coraje
no puede dar al olvido
que el muerto, por él sentido
con invencible lamento,
le dió la vida, el sustento,
caricias y un apellido.

Nada achica su dolor,
nada rebaja su duelo
y sólo anhela el consuelo
de encontrar al matador.
Por eso anda en derredor
del vagabundo homicida,
para cobrarle una vida
que debe pagar resuelto,
golpe por golpe, sin vuelto,
y herida por cada herida.

Recorre día tras día
los sitios más frecuentados,
escudriña los bañados,
revisa la serranía:
y cuando el sol se desvía
tendiendo su cola oscura,
él, con amarga ternura,
pasa la noche en los bajos,
contando cientos de tajos
que abren su sepultura.

Al fin en un totoral
adorno de una cañada,
tuvo la dicha deseada
de dar con el criminal.
Brilló el hambriento puñal
para ultimar al matrero,
cuando un grito lastimero
de un niño dijo: ¡lo mata!
...¡deje vivir a mi tata
porque yo mucho lo quiero!

Quedó el brazo detenido
y el vengador sintió chucho...
-¿Con que vos lo querés mucho
a este terrible bandido?
Si cobro lo que he sufrido...
... dejuro... vos lo pagás...
yo no soy malo de más...
y aunque muy poco me cuadre,
borrego... te dejo padre
porque vos lo precisás.

Montó a caballo enseguida
sin mirar al asesino
y emprendió nuevo camino
para su casa afligida.
Ya no estaba comprimida
el alma del hijo ardiente;
y refrescaba su mente
pensando que había salvado
de que le hubiese pagado
un hijo que era inocente.

jueves, 28 de abril de 2011

Manchita

(Foto de Norma César: "Nora S.Abrego")
Meditabundo celaje
pinta todos los confines
y aparecen macachines
retozando en el forraje.
Salpican sobre el paisaje
las matas de mío mío,
miran al sol con desvío
las gramillas que se encrespan
y los sauces se refrescan
con el hálito del río.

A la sombra del alero
está solita y sentada
una morocha brotada
entre el perfume campero.
Toca con golpe certero
las cuerdas del instrumento;
y reflejando en su acento
sus más limpias emociones,
tira rurales canciones
rellenas de sentimiento.

Allí van entrecruzadas
en tristes y vidalitas,
calandrias y margaritas,
rancherías y cañadas.
Aunque saltan dispersadas
y en completa confusión,
salen con tanta pasión
que retratan con anhelo
un pedacito de suelo
plantado en el corazón.

¡Qué hermosa! ¡qué linda está
esa trigueña cantora
con su frescura de aurora
y entonación de sabiá!
Es flor de mburucuyá
que donde toca se aferra,
es un clavel de la sierra,
es cuadro sobresaliente
esa morocha que siente
las cositas de su tierra.

domingo, 24 de abril de 2011

Flor de la pampa

Roja herida perfumada,
la que ha querido el destino
que festoneara el camino
por donde pasa mi amada.
Gotas de sangre cuajada
que salpicaron la loma,
color de cielo y paloma
por luz de luna plateada.

Flor de Pampa, corazones
que van adornando "güeyas";
cielo verde, con estrellas
en rueda de pericones;
florcita en ocasiones
corté lleno de embeleso
para enviarlas como un beso
donde están mis ilusiones.

Flor gaucha nacida a suelo,
que una mano primorosa
robó sus colores rosa
y los puso en mi pañuelo;
florcita que en un anhelo
de perfumar la ladera
se subió hasta la cumbrera
para estar cerca del cielo...

Flor, que en el "Pampa" sombrero
de su cinta hizo querencia
y que curó el mal de ausencia
que se perdió en el sendero;
flor que corté en el estero
en una aurora temprana
para adornar la ventana
de quien me dijo: "Te quiero"...

miércoles, 20 de abril de 2011

Rumbo

(Foto: Eduardo Amorim)
No hay luz. Una sombra ya
ha borrado el horizonte,
y en la cuchilla y el monte
la noche durmiendo está.
En vano la vista va
buscando extraño fulgor,
que al mirar en derredor
todo el espacio apagado,
parece un mundo en lutado
por implacable dolor.

Morales, el paisanito,
de las costas del Tornero,
va en el lomo de su overo
caminando al trotecito.
Lleva el rumbo bien escrito
en su mente y en su tino,
que hasta la "Estancia del Pino"
conclusión de sus jornadas,
hay diez leguas acostadas
a lo largo del camino.

Y entre el monótono ruido
del trote lento y pesado,
y el barullo del recado
que se queja de oprimido;
y entre el alegre silbido
y la marcha acompasada
de la coscoja bordada
que se entretiene rodando,
él va la noche escarbando
con golpes de su mirada.

Pisa lomas, cruza el llano,
pasa el arroyo y la sierra,
como arreglando la tierra
con la palma de su mano.
Y es tan seguro baqueano
aquél resueto jinete
que, cual si fuera un jueguete,
abras, sendas y picadas
parece que están atadas
al cabresto de su flete.

Sigue el viaje; y olvidado
de estudiar el derrotero,
piensa un rato, placentero,
en la prenda de su agrado.
Un pañuelo que le ha dado
lleva al cuello como seña
de su esperanza risueña
y con febriciente anhelo,
besa agitado el pañuelo
como si fuese a la dueña.

Corta campo, bien seguro,
de no errar una pulgada,
y la gramilla aplastada
gime sobre el suelo duro.
No demuestra gran apuro
de dar fin a su excursión
y con la firme intención
de pronto encontrar la Estancia,
mata el tiempo y la distancia
entonando un pericón.

En la larga travesía
recorre todo el pasado,
un recuerdo perfumado
otro con melancolía;
y siempre atento a su guía
se ve pintado en su ceño,
que lucha con fiel empeño
para dejar derrotadas
las guerrillas avanzadas
del ejército del sueño.
.........................
.........................
Y cuando el sol despertaba
para alumbrar el camino
en esa "Estancia del Pino"
Morales desensillaba.
Poco después se sentaba
con el mate y la caldera,
dejando gruesa bajera
sobre el lomo del overo,
como recuerso certero
de sabia higiene campera.

lunes, 11 de abril de 2011

Libertad

Con mi razón o sin ella,
apartando al que se oponga
he de seguir meta y ponga
sin ladiarme de la güeya.
Por que no me hace ni meya
perderme en la soledad,
hundirme en la inmensidad
a paso lerdo... tranquilo,
porque aún no se ha hecho el filo
que corte mi Libertad.

Cabalmente pienso y hago
sin darle cuenta a ninguno,
mi Libertad no es vacuno,
que se vende al mejor pago.
Ofrazcan, que no es amago
y tómenlo como quieran;
mi libertad no es tranquera
abierta al primer mandón:
Pa un libre no hay más patrón
que la madre y la bandera.

Pa mí no existe caudillo
que doblegue mi conciencia:
como en señal de obediencia
sólo ante Dios me arrodillo.
Hombre que saca el cuchillo
y ante el peligro no arrolla
y a la Libertad la apoya
con su fe, y en su derecho
es que ha mamao en un pecho
de mujer, su sangre criolla.

Sangre... cuyos cuajarones
son medallas conquistadas
en mil gloriosas patriadas
y en muchas revoluciones.
No se arrean a empujones
ni el ideal ni el sentimiento;
sobre la hilacha de un tiento
pa'un desmadrado, pa'un guacho;
aprende a ser libre el macho
oyendo rugir el viento.

La Libertad hay que llevarla
con honor... con honradez,
es decir, con altivez
que uno puso al conquistarla.
Al que no sepa guardarla
se la sacarán mañana:
La Libertad es soberana
cuando un varón es de ley;
La Libertad no es un güey
que responda a una picana.

Ni es tampoco rebencazo
asestado en las costillas,
ni bisagra en las rodillas
ni dobleguez de espinazo.
La Libertad es trompetazo
de victoria en la pelea;
es banderín que flamea
al tope de una tacuara:
es un potro que dispara
y un águila que aletea.

Es también fecundo tajo
en las criollas sementeras
Gorro Frigio en las manceras
simbolizando el trabajo.
Es el puño de un badajo
cachetiando la campana
que está pegonando ufana
que en esta tierra Argentina
la Libertad no es propina...
sólo peliando se gana.

Así es la Libertad,
que es pregón en nuestro himno,
escudo, estandarte, signo
de nuestra Argentinidad.
Santa palabra, verdad
por los libros venerada;
fogón cuya llamarada
ningún déspota apagó:
herencia que nos legó
Nuestro Santo de la Espada.

domingo, 10 de abril de 2011

Lluvia...


Una nube encapotada
le hace a la comba un recorte
mientras del lado del norte
bosteza la madrugada.

Retumba un trueno y ahuyenta
a una bandada de teros
y alborotan los horneros
presagiando la tormenta.

De gris se ha entoldado el cielo.
La lluvia regando el suelo
le dá alivio a los sembrados.

Abre brecha un refucilo,
y el viento puntea un estilo
que gime en los alambrados.

(Pintura: Rodolfo Ramos)

La tranquera...

(Pintura: Winschel)
Pa'hacerle cruz a una güeya
se embretó en un esquinero.
Terció un cardo al entrevero
y una rienda lo degüeya.

La bautizó una quereya
de un chingolito parlero.
Pa'alabanciarla, el hornero
le hizo de barro una estreya.

Nació ansina... consentida.
Por eso, de entrometida
se hizo en la güeya tropiezo.

Y al abrirse la atrevida,
es una jeta aburrida
que está pegando un bostezo...

El sapo...


No tuvo suerte ninguna
en la repartija el mozo.
Tal vez, de puro ambicioso
lo gambetió la fortuna.

De un chaquito hizo laguna.
En su tranquear despacioso
busca la sombra afanoso
encandilao por la luna.

Es fiero sin alabanza:
Duro'e lomo, blando'e panza,
mal entrazao y sobón.

Escaso de ojo el sotreta...
sin orejas... pura jeta,
y pa'desgracia... rabón...

El mate...


Caminador sin desgano
lo mesmo que preso juido.
Ni él sabe de ande ha salido.
Nació sin dueño... Orejano.

Se hizo en la vida baquiano.
Si hasta pa'dar un ronquido
sabe hacerse el distraído
en el güeco de una mano...

En los trances del querer
es suave como mujer
y macho como el cuchiyo.

Y enyegando un entrevero,
hasta se siente trovero
de tanto imitarlo al griyo!

Por sobre la Güeya

(Pintura: Alberto Güiraldes)
Resero de mis ensueños...
Decidor: sobre la güeya
tranco a tranco voy por ella
cumpliendo así mi destino
¡Para alumbrarme el camino
yevo en mi frente una estreya!

Voy sin rumbo por la vida...
A veces pienso hasta cuándo
me van a seguir hincando
los cardales con sus chuzas.
Y el chistar de las lechuzas
me siguen arreando... arreando.

No pido ni me doy tregua...
Cuando por sobre la vera
me convida una tranquera
a dentrar... largo un suspiro:
tanteo el candao... la miro
y sigo camino afuera...

Nada busco y nada espero...
Cuando de noche el encanto
de luz, cubre con su manto
las aguas de la laguna,
le pido plata a la luna
compro unos versos... y canto.

No necesito querencia...
Como alones de carancho
busco siempre volar ancho
para darle cara al sol.
Lo mismo que el caracol
yevo en los hombros mi rancho.

No tengo ni doy quereres...
Amor me grita el acento
del monte como un lamento
por las bocas de sus abras.
Yo pienso que son palabras
que a veces murmura el viento.

Tan solo busco ser libre...
Cuando en horas errabundas
me hundo en las güeyas profundas
pienso que muero en mi ley.
No nací para ser güey
prisionero en las coyundas...

A nada le tengo apego...
Cuando el sol hacia el ocaso
tranqueando va paso a paso
me paro, lo miro y sigo.
A veces pienso y me digo
por qué diablo le haré caso.

Yevo a Dios dentro del alma...
Cuando por sobre el camino
la sombra de un peregrino
me cruza... pienso que es él.
Saco agua de algún jagüel,
la bendigo... y me "persino".

Tengo una patria. Mi pampa...
Cuando la aurora su velo
de mil colores al cielo
lo va entoldando de luz:
yo abro mis brazos en cruz,
me arrodiyo... y beso el suelo.

Hago justicia a mi modo...
Cuando por entre ceibales
cruzo, le arranco corales
y se los yevo en la siesta
para que vistan de fiesta
también los pobres sausales.

Voy repartiendo armonías...
A cuesta con mis pesares
voy hilvanando collares
de versos... y en los caminos
les tiro a las garzas trinos
para que embuchen cantares...

Así seguiré mi vida...
Y cuando por la profunda
güeya del destino me hunda,
sabré morir en mi ley...
¡Entonces, sí, seré un buey
vencido por la coyunda!...