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viernes, 19 de mayo de 2017

Compuesto para el malambo


(Pintura: Molina Campos)



Yo soy del sur bonaerense
y cuando estoy mudanceando
pongo nombre y apellido
por si me andan precisando.

Bota'e potro o bota fuerte
según el cómo y el cuándo
solito o de contrapunto
si gustan, vamos probando.

Sirva giñebra, patrón!
y empareje el guitarrero
que me hormiguean las tabas
palpitando el entrevero!

Que "no ha golpeao en tapera"
váyase Don enterando!
Se alza una voz varonil
y el ruedo se va formando.

Malambo por sol y sol
la guitarra está invitando
y dos criollos frente a frente
los fierros están chairando.

Bonito el escobillao
con el que se están tanteando,
media res de arriba, quieta,
y la otra media bailando.

Limpio el repique delata
que no es de crudos la yunta
yendo de uno al otro pie
un lujo de taco y punta.

Bajito... que has juntao agua!
pondera un viejo taimao,
y el mozo que está bailando
no se da por enterao.

Y se cruzan las apuestas
y menudean las chanzas
y en el dar y devolver
se suceden las mudanzas.
............................................

Baile de hombres si los hay,
no importa dónde has nacido,
solo importa que prendido
de los paisanos garrones
todos los patrios rincones
supieron de tu existencia
y si tuviste querencia
alguna vez... yo colijo
que en estos pagos, de fijo,
se ha de hallar tu descendencia.

sábado, 28 de diciembre de 2013

En el rodeo de tus ojos (Estilo)



Quisiera poder dentrar
en el rodeo de tus ojos
y lo mesmito que un flojo
mansito dejarme arriar.
A tu lado cabrestiar,
ser el eco de tus pasos,
dejar que me echés el lazo
de tu boquita de grana
y despertarme mañana
en el corral de tus brazos.

Ser en tu pecho la flor
que suavemente se agita
cuando desbocao palpita
tu corazón por amor.
Ser el arroyo cantor
que en sus aguas cristalinas
tu cuerpo, mujer divina,
acaricia con candor,
cuando en la siesta el calor
los pastizales calcina.

Ser la brisa tempranera
que arrebola tus mejillas;
ser el sol que la semilla
fecunde en tu sementera;
ser el agüita que espera
la tierra cuando se abrasa;
ser la tormenta machaza
que haciendo temblar el suelo
pálida y revuelto el pelo
te abandona cuando pasa.

Mancornao en una rienda
por tus modales lindazos
me has bandiao con tus ojazos
y es al ñudo que lo escuenda.
Tenerte a mi lao, mi prenda,
te juro es lo que más quiero:
sueño abajo del alero
hallarte una tardecita
cantando una vidalita
mientras golpiás el mortero.


Versos introductorios:

Aunque sea de pasada
tal vez les pueda mostrar
costumbres de este lugar,
sentir de la paisanada,
por milonga relatada
o pa buscar despabilo
cuando del alma, el pabilo
se apagó por un querer
la guitarra supo ser
remedio pa'un estilo.

martes, 27 de agosto de 2013

Huella de los reseros (Huella)

Marca el fin ya la noche
de otra jornada,
y en un bajo la tropa
ya fue rodeada.

Se revuelcan los fletes
desensillados,
las madrinas maneadas,
cerca han quedado.

Unos hacen la ronda
y otros charlando,
sentaos en los garrones
'tan churrasqueando.

A la huella resero
siempre de paso
soñando con un rancho,
durmiendo al raso.
A la huella a la huella,
¡jué pucha digo!
Nomás destino'e pobre
así es mi amigo.

Tiritan en lo alto
las Tres Marías,
y anda rondando el fuego
la noche fría.

Cada cual con su pena
se fue a la cama,
mientras la luna llena
su luz derrama.

Cojinillo, bajeras,
mandil y bastos,
el encerao y el suelo
¡bien poco el gasto!

A la huella resero
siempre de paso
soñando con un rancho,
durmiendo al raso.
A la huella a la huella,
¡jué pucha digo!
Nomás destino'e pobre
así es mi amigo.


miércoles, 22 de agosto de 2012

Ansí nomás (Milonga)

(Pintura: Patricio E Marenco)

Yo pa'cantar soy sencillo
lo mesmito que'l chingolo
y me gusto hacerlo solo
por eso no me entropillo.
La pampa me vio potrillo
prendao de las Tres Marías;
mientras el tiempo los días
de mi vida iba trenzando
al tranco jui madurando
bebiendo sus lejanías.

Criollo nací y por herencia
recibí de mis mayores
tuitas las prendas mejores
con que la humana existencia
se adorna, y una conciencia
que no conoce'e reproches
cuando solo por las noches
tiendo en cualisquier lugar
y al sueño le entro a campiar
zonzeriando a troche y moche.

Pa'mejor en la volada
Tata que era sabedor
m'hizo medio rumbiador
preparándome la armada
pa'pialar en la encordada
viejos estilos sureros,
milongas, tristes camperos,
y hasta algún gato puntiao...
que plata no me habrán dao
pero sí amigos sinceros.

Y dentrando a barajar
hoy, tiempos idos, colijo,
que si la muerte de fijo
me llegara a atropellar
sereno la he de esperar
conforme con lo ya hecho;
tengo mujer, hijos, techo,
y si cuadra... sí señor,
de dar vuelta el tirador,
tranquilo compongo el pecho.

Porque al trabajo jamás
le supe hacer cara fea
y aunque nunca la manea
me gustó, por ser capaz,
supe ser peón, capataz,
y con tiempo lindo o fiero
más de una vez de resero
hice punta en una tropa
salvando siempre la ropa,
gracias a Dios, aparcero.

A la milonga campera

(Dibujo: Eleodoro Marenco)

En un volcao puerta afuera
se quedó echando verija
fue revolcón y en el huija!
se alzó de la polvadera
sacudiendo la clinera
tiesas las patas, bufando,
y enderezó disparando
más bravía que el pampero
alma del gaucho surero
pecho afuera desbordando.

Nació este cantar criollazo
en una yerra cualquiera
entre marcas y tijeras,
descornadoras y lazos,
misturao con los pedazos
de orejas ensangrentadas
con olor a carne asada
de capadura reciente
y el entusiasmo latente
de la macha paisanada.

Manos de dedos curtidos
endispués junto al fogón,
le pusieron corazón
de una guitarra al gemido
y la estrenó en su chiflido
el boyero de la estancia
y fue acortando distancia
entre el resero y su pago
y heredó para su halago
del gauchismo la arrogancia.

Pa'cantarla con sentido
no hace falta ser cantor,
sobra con que haiga calor
de fogón bien encendido,
llevar adentro metido
el palpitar de los llanos
y el sentimiento paisano
ha de brotar al momento
como el perfume que el viento
trae del campo soberano.

(Pintura: Eleodoro Marenco)

Cosas nomás

(Pintura: Eleodoro Marenco)

Sentao adentro me hallaba
en un banco petizón
saboriando un cimarrón
que la patrona cebaba:
sobre el brasero la pava
cual si estuviera empollando,
las brasas que coloriando
le formaban tibio nido,
entrecortao chillido
pegaba de vez en cuando.

Solos los dos ese día
nos habíamos quedao
pues el hijo convidao
a jugar la lotería
pa'l puesto de las García
rumbió muy entusiasmao:
parece que anda enriedao
con la menor de las mozas
aunque a su madre estas cosas
entuavía no le ha contao.

Mi gurí que ayer gateaba
ya se me ha vuelto un muchacho.
"Se va la vida, caracho!"
pa'mis adentros pensaba,
y al tranquito regresaba
por caminos recorridos
campeando bueyes perdidos
en eso de andar andando
pa'ver al dirlos hallando
lo lejos que se habían ido.

A todo esto se escuchaba
de rato en rato algún trueno
que en el ambiente sereno
hasta lejos retumbaba:
la tormenta se acercaba
tras de un vientito puntero
que a la cocina altanero
se ganó dando un puertazo
y ya un chaparrón machazo
lo cargó firme al alero.

Y ya le empezó a pegar
como si por tanto fuera;
se asomaron las goteras
con ganas de curiosear.
Y el techo empezó a llorar
tal vez por verse impotente
de parar aquél torrente
que en maldito desenfreno
iba inundando el terreno
lente y prepotentemente.

La tarde ya se iba yendo
arriada medio de apuro
por un cielo gris oscuro
que el paisaje iba cubriendo.
La lluvia seguía cayendo
y no mostraba, a mi ver,
ni miras de componer:
soplando el viente del Este
dicen "agua como peste"
y así nomás suele ser.

lunes, 4 de junio de 2012

Mirando lejos

(Pintura: Eleodoro Marenco)

Amalhaya quien pudiera
volver a ese tiempo de antes:
sentarse lo más campante
junto al fuego, en la matera
y hacer galopiar la pera
con un guiso gaviotero
caldudo, o un buen puchero
de falda, más bien gordón,
comer como un sabañón
y al cinto hacerle otro ahujero.

Mojar aquella galleta
de campo en los huevos fritos
y hacer unos gorgoritos
de giñebra en la limeta
-eso sí, en forma discreta-
pa'desparramar la grasa;
poner más luego en las brasas
la tiznada, y de un tirón
sentársele a un cimarrón
pa'sacarse la cachaza.

Velay el plato enlozao
playo u hondo, según fuera,
y la cuchara sopera
de bronce o metal platiao,
y el tenedor ya gastao
con los dientes desparejos,
o aquellos cuchillos viejos
de mesa, marca "Eskiltuna"...
Qué cortadores, ahijuna!
A los de hoy, los dejan lejos.

Yo tengo uno que mi Negra
hace tiempo dio de baja,
filoso como navaja
-que supo ser de mi suegra-
el volverlo a usar me alegra
y aunque tengo otros de plata
cuando de lonjear se trata
a él recurro sin recelo
pues corta en el aire un pelo
si lo asiento en la alpargata.

Y aunque el pasao no regrese,
no es asunto que me apene,
pues la memoria sostiene
y en el sentir no envejece
lo vivido que florece
cuando la motivación
cencerrear el corazón
nos hace por el contento
de atizar el sentimiento
cual brasitas de fogón.

sábado, 3 de marzo de 2012

Pa su gobierno

(Pinturas: Castells Capurro)
Tenga cuidao Salustiano
que es nuevito el colorao
y aunque algo lo he trajinao
y en el campo para a mano,
a Secundino Lozano
ande le mostró el talero
pegó un arrastrón tan fiero
q' enantes que se aperciba
lo dejó la ráiz pa´ arriba
estropeándole el sombrero.

Por precaución, pa´ montar
mancórnelo, porque esquivo
en cuanto pise el estribo
el cuerpo le va a sacar.
Después me querrá contar
cómo le fue en la boliada
con este pingo que Almada
me dejó cuando se fue
y que yo le presto a usté
pa´ hacerle a la desplumada.

Por mí duerma sin cuidao
-dijo Salustiano Sojas-
esta garuga me moja
lo tiro al poncho encerao!
Y sin más al colorao
confiao se le enhorquetó
con las riendas lo animó
y después de un trotecito
zapateando un galopito
de las casas se alejó.

Por ver qué puntos calzaba
enfiló para el potrero
mientras don Pablo, el puestero,
dende el patio lo observaba.
El colorao escarciaba
cambiando a trechos de mano
como si quisiera el llano
arrasar con su vigor,
y sentao como un doctor
lucía su estampa el paisano.

Ni bien pasó la tranquera
dejando a un costao la senda
largó el pingo a media rienda,
desató las ñanduceras,
y cruzando a la carrera
en el recao se empinó:
con fuerza las revolió
a todo lo largo ´el brazo.
y un soberano bolazo
al palenque le encajó.

Iú piú jú jú! El alarido
cortó el aire como hachazo
y una perdiz como hondazo
se hizo perdiz de un volido.
De la perrada el ladrido
se oyó al punto consecuente
y con la sangre caliente
después de la atropellada
era como el as de espadas
el colorao, mesmamente!

lunes, 6 de junio de 2011

Escarciando

(Dibujo: Vasco Machado)

Yo nunca he sido rogao
pa’ cantar, cuando me invitan;
sé pitar ande otros pitan
del juerte, si han convidao.
Aprendí a no ser quedao
dende que este mundo es mundo,
y por llevar muy profundo
lo que la tierra me ha dao
soy hueso que, aunque pelao,
en criollo sabor abundo.

Pa’ decir una verdad
no ando como el malacate,
soy paisano como el mate,
mi ley es la honestidad.
No tengo escuela, es verdad,
mas pa’ vertir lo que siento
soy pingo de largo aliento
cuando dentro a galopiar
y al guadal lo sé olfatear
aunque de atrás venga el viento.

Y nunca gasto cartuchos
en bicho que no se come,
quien a mi canto se asome
no tendrá que pensar mucho
hablo clarito y escucho,
no acepto ponderaciones,
mis versos son las razones
que como mojón clavadas
marcarán las rastrilladas
de paisanas tradiciones.

Soy surero hasta las patas,
mídanme con cualquier vara,
soy calandria que se para
por las tardecitas gratas
en la enramada y desata
la sencillez de su trino
para que el hombre argentino
nunca olvide su costumbres
y sea un lucero que alumbre
de nuestra raza el camino.