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jueves, 22 de junio de 2017

El Circo Criollo






Circo Criollo (Tango) - Año: 1927


¡Volantín, volantinero!, tu pasado lisonjero,
los laureles, los aplausos, que lograras al pasar
con cabriolas, molinetes, trampolines, periquetes,
de la mira en el cordaje, voy tus horas a añorar.
Ya la murga con sus sones de platillos y trombones
circuló por todo el pueblo, pregonando por doquier,
e imprimiendo en cada nota esta frase como un dejo:
"Circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver."

Volantín, volantinero, como un paria aventurero,
recorriste los confines, paso a paso sin cesar,
y el recuerdo que dejabas en los pueblos que pisabas
era toda una semblanza, imposible de olvidar.

De los pibes la algazara y el payaso con su cara
y sus locos cascabeles que va viendo enmudecer,
va expresando con la mueca de su labio y su entrecejo,
"Circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver."

Volantín, volantinero, que mi canto lastimero
no te ofenda ni te dañe, tu dolor al evocar.
Es el eco de tu historia, es la endecha de tu gloria,
de tu gloria que se esfuma para nunca retornar.

Y tal vez cuando mañana, al cruzar tu caravana,
a lo lejos de un camino veas un triste atardecer,
estos últimos fulgores te dirán con tus reflejos:
"Circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver."

(Música: Roberto Fugazot; Letra: Eduardo Beccar).

La piedra del escándalo (Estilo)




Sobre el alero escarchao
encontré esta madrugada,
una palomita helada
que el viento la había extraviao.
Por ser tuya la he cuidao
con cariño y con desvelo
y la cinta color cielo
con que venía adornada,
al cuello la tengo atada
por ser cinta de tu pelo.

Triste está la palomita
ausente de su querencia
y yo sé que el mal de ausencia
es un mal que no se quita.
No hay más remedio, m’hijita,
para curar tu aflicción
que pagarme la pasión
con que siempre te he querido
y que hagan juntas el nido
las dos en mi corazón.

Allí vivirán seguras
como en maternal regazo
al amparo de mi brazo
y al calor de mis ternuras.
Yo tendré las amarguras,
tú, las glorias de la vida
y tu avecita querida
como nuestro amor sereno,
buscará asilo en tu seno
para quedarse dormida.

Si esta esperanza es un sueño
no me quites la ilusión,
que el bien de mi corazón
es soñar que soy tu dueño.
Podré alzar con vano empeño
mi ambición hasta esa gloria,
pero aunque sea ilusoria
la dicha que a Dios le pido,
quiero morir convencido
de que vivo en tu memoria.



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Este estilo es parte de la obra de teatro “La piedra de escándalo” de los hermanos Podestá y Martín Coronado que estrenaron a principios del siglo pasado. La cantaba mi madre a quien se la enseñó Mario Pardo. Mi madre y Mariano Villar Sáenz Peña cantaban sólo las tres primeras décimas.
(Tonito Rodríguez Villar)
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