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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Atando recuerdos



Recién despuntaba el día
Cuando el hijo de un puestero,
Montando un pasuco overo
Rumbo a la estancia salía.
Un tero en sus griterías
Lo saluda a la pasada
Y entre los cueros doblada,
Pa entregarla ni bien cuadre:
Lleva una carta del padre
Con letras despatarradas.

Es el muchacho mayor,
Hijo del pampa Machao,
Un criollo muy estimao
Por serio y por cumplidor,
Como hombre trabajador,
Le traza al hijo una senda
Y pa que el patrón lo atienda
Sin buscar mucho acomodo,
Escribiéndole a su modo
Al hijo le recomienda.

Y ansí le escribe al patrón
A lo criollo y sin empacho,
“Ahí va Lauro, mi muchacho,
Por si le falta algún peón.
De entrada andará cortón
Al verse rodeao de extraños,
Pues la verdad y sin engaño
Es todo un hombre a mi ver,
Y ayer, justamente ayer,
Me cumplió los quince años.

A leer poco ha aprendido,
Embarulla las vocales
Pero en trabajos rurales
Puedo darlo garantido,
Es callao, muy retraído
Y enemigo de las charlas
Costumbre que al valorarla,
No son elogio de abuela
Y si usted lo ve de espuela
Seguro que sabe usarla.

Le he enseñao sin fantasía
Cómo se enrienda un bagual
Y en la puerta de un corral
Vuelca un lazo a la par mía.
Le guste y tiene baquía,
Le aficiona ser soguero
Cura sarna con esmero
Y es prático pa esquilar
Y si le toca esquilar
No le va a rayar ni un cuero.

Saturno, el finao mi hermano,
Hombre campero y capaz
Fue su mentao capataz
De confianza y muy baqueano
Recuerda, Juan, qué paisano
Tan parejo y servicial
Que cuando fue su mensual
Tanto carneaba un novillo
Como entregaba un potrillo
Hecho un pingo esepcional.

Yo también desde muchacho
Recordarlo es mucho honor
Fui en su estancia un domador
Jinetón y vivaracho
Ahora ya me deshilacho
Como poncho ya gastao
Mi agilidá se ha mermao
Por los años que amontono
Pero ni así lo abandono
Y estoy siempre a su mandao.

Luzca m’hijo este apellido
Que nunca llegó a mancharse
Y ha de saber comportarse
Pa llevarlo merecido.
Le enseñé que sea cumplido
Decente, bueno y constante
Y aunque sea tolerante
Debe tener bien grabao
Que jamás a los Machao
Los han echao por delante.


Autor: aun no lo se.

Estancias Argentinas


Qué lindo de mañanita
Divisar en una estancia,
La honradez y la constancia
Que allí tiene la peonada.
Levantarse entusiasmada
Pa tomarse un cimarrón,
Y allá en un criollo fogón
Se va dorando un asao
Almuerzan unos bocaos
Y a cumplir su obligación.

Y cuando el día clarea
Abandonan el fogón,
Uno ensilla un redomón
Y otro pa’l campo rumbea,
Otro tiene la tarea,
La del establecimiento
Y todos se hallan contentos
Para trabajar con ganas
Lindo es ver por la mañana
Una estancia en movimiento.

Hay un zaino gargantilla
Que es escarceador y brioso
Va relinchando orgulloso
Por amor a la tropilla
Un gaucho va por la orilla
Del alambrado de afuera,
Recorre en horas primeras
Por si en la noche pasada
Ha habido alambre o cortada,
Un novillo salió ajuera.

Y por el otro costao
Se divisa un mensualito
Lleva de alambre un rollito
En los tientos del recao
Y allá por el descampao
Se va en dirección al cerro,
Entre ruidos de cencerros
Señuelos de la manada,
Para ver si hubo carneada
O mordida de los perros.

Lindo es sentir el temblor
De la pampa en las orillas,
Ver arrear a la tropilla
Del gaucho que es domador.
Eso sí que es un primor
Ver puntear a la madrina,
Que el silbido la domina
De un gaucho con arrogancia.
Eso se ve en las estancias
De nuestra tierra Argentina.

Autor: por ahora desconocido