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jueves, 18 de mayo de 2017

Jagüel




Si ya has quedau al olvido
y te corona un laurel
y tu nombre de “jagüel”
en el campo se ha perdido
ya no se escucha el chiyido
de tu roldana inquieta,
solo se oservan las grietas
de la bebida rajada
y apenas las rastriyadas
de aquel mancarrón maceta.

Con un recau de arpiyera
‘taba ensiyao el matungo
y un balde que a los tumbos
cabrestiaba a la’sidera .
hoy casi todo es tapera,
el tiempo ríe de gozo
y se derrumba un pozo
donde anidan las palomas
y de tanto en tanto asoma
algún lechuzón curioso.

Nunca falta algún hornero
esperando su charquito
para amasar su barrito
y así construir su alero.
Se oye balar un ternero
-de su madre se ha estraviau-,
la hacienda se ha’montonau
y se rasca en la alambrada
y de tantas rasconiadas
se hayan dos palos ladiau.

La hacienda sedienta espera
ver parir a tus vertientes
pero el destino imponente
ya refrescó su sesera.
Amalaya quien pudiera
de revivir el pasau,
si todo está tan cambiau,
el progreso firme avanza
y su puntiaguda lanza
en tu pecho se ha clavau.

sábado, 8 de febrero de 2014

Sin Guarda Ganao


(Pintura: Eleodoro Marenco)

Yeguesé pa'mi rancho
un día de galopito
aunque es medio pobrecito
algo tengo en el gancho,
la tranquera a lo ancho,
siempre está abierta cuñao
no existe guarda ganao,
ni hay animales sotretas,
y tampoco la sujetan
los griyes de un candao.

Si yega algo cansao
hay catre y unos cueros,
el mate amargo primero,
si es que yega venao.
Dejuro que emocionao
me viá sentir, amigaso,
parece verlo al picaso,
oigo el tañir del cencerro,
y entre toridos de perro
corro pa'darle un abrazo.

En el rancho va a encontrar:
carne, la bota de vino
y un pedazo de tocino,
al buche le puede echar,
gayeta no ha de faltar
en el rancho de un crioyo.
Y pa'no andar con embroyos
tuitas las migas aproveche,
porque mojadas con leche
se las comerán los poyos.

Pasaremos horas gratas
como dos güenos paisanos,
le voy a mostrar hermano,
unas fotos de mis "tatas",
ella es quien desata
mil ricuerdos en ocasión
y alrededor del fogón
hablaremo'e campereadas,
donde mi gaucha encordada
nos habla de tradición.

domingo, 19 de febrero de 2012

Añorando campereadas



Hoy que estoy apueblerao
evoco con la memoria,
mi campera trayetoria
y el rancho donde jui criao;
ya las riendas me ha quitao
el pingo del sentimiento,
viá corajiarle al aliento
pa’ contarles lo que vi
en ocasión que volví,
jue pucha, fiero momento.

El tiempo lo hizo tapera
a lo que ha sido el galpón,
se me apotró el corazón
al ver frenos y pecheras;
media arquiada la cumbrera
por lo mucho que hay colgao,
pilchas que hemos usao,
la marca parece escudo…
Inertes recuerdos mudos
pero que hablan de cayao.

Unos cueros carcomidos
por las ratas y poliyas;
en un rincón una horquiya
se quedó como al descuido;
la tijera y su chasquido
duerme juntito al morral,
riendas, cabresto, bozal,
un recao cuasi deshecho
y lagrimiando el techo
cuelga un crioyo unto sin sal.

Pa’ curaciones caseras
grasa de iguana y de potro,
medicina de nosotros
pa’ mancadura o renguera;
una manta de arpiyera
del nochero servidor,
y en un cajoncito flor
lesna, cuchiyo y maceta;
una maicera maleta
y un clavo deschalador.

Hoy el pasao se refleja
de cuando yo era peón,
manea, lazo, corrión,
del mancera unas rejas;
unas herraduras viejas,
de tala, una mordaza,
algunos tarros con grasa
pa’l sulky, también la chata,
con argoyas una lata,
californias y tenaza.

Un cencerro amadrina
estos recuerdos sagrao.
Por el progreso soplao
el farol ya no ilumina.
Se me nublan las retinas
rigoriao por la emoción,
al verlo guapo al horcón
su entereza le envideo,
crioyo ejemplo que deseo
pa’ la gente ‘e mi Nación.