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sábado, 6 de octubre de 2018

Por culpa de decir quiero (Milonga floreada)


Por culpa de decir "quiero"
como en el truco jugando,
aquí me tienen cantando
al lao de este compañero;
les pido perdón primero
y aunque conozco el oficio
pa'dir despuntando el vicio
agradezco la invitada,
toy contento en la volada
como abogao en un juicio.
...........................................
Floreo:
Sabe que me ha entusiasmao
esa canción y me halaga,
pero siento que su daga
muy adentro me ha chuceao,
el indio se me ha respetao
y retoza de contento
al sentir en su instrumento
tan lindas melodías, 
a un genio de Echeverría
en la patria de Sarmiento.
........................................

Soy poco conversador
no las presumo de gallo,
observo, escucho y me callo,
casi siempre es lo mejor.
Si me aqueja algún dolor
busco alivio en el ungüento,
siempre canto lo que siento
con toda sinceridad
y en prueba de mi amistad
nunca he vivido de cuentos.
................................................
Floreo:
Esa milonga surera
con sabor a nativismo
cultiva el patriotismo
y hace honor a mi bandera, 
retumba en la cordillera
de este pueblo americano
Ullún,  San Martín, Belgrano
lo oyeran a este negro cantar
capaz de resucitar
para estrecharle la mano.
............................................

Cuando está fiero el pastel,
nunca meto la cuchara,
a veces ladiar la cara
es mejor que hacerse ver;
se cumplir con el deber,
el que me dicta el destino,
pa'defender lo Argentino
no digo cómo ni cuándo,
y aunque vengan degollando
no me aparto del camino.
.............................................
Floreo:
Perdone si me he metido

como trapo por la hendija,
sentí crujir las clavijas
y atropellé decidido,
Usted es cantor que ha vivido
las costumbres del pasao
porque ha sido bautizao
con cifras, estilos y milongas
y no con 'bugis' y 'congas'
que de otras tierras han llegao.
..................................................

Hace tiempo ando derecho
como cola de peludo,
le puesto a mi suerte engrudo
hace ya bastante trecho,
si ahura camino el repecho
es una verdad muy cierta,
de que antes no tenía oferta
en la feria'e los varones,
porque andaba a los tirones
como perro en vaca muerta.
...........................................
Floreo:
Bendito Dios, quién diría, 

lo nuestro ha vuelto a surgir,
hoy yo me puedo morir
sonriendo en la patria mía;
el folclore es alegría, 
es el canto, es la amistad, 
ejemplo en la humanidad
que late en los corazones, 
y orgullo de éstos varones
que nos dieron libertad.
.........................................

Pa'tratar a la mujer
siempre he sido bien cumplido
y al no ser mal parecido,
tengo suerte en el querer;
si entro a un baile me hago ver
como liebre en un rastrojo
después me priendo y no aflojo
pero siempre de buen modo
y me le afirmo con todo
como chimango en el ojo.
............................................

Floreo:
Lo tendrán que disculpar
si en algo ha sido imprudente,
por levantar el ambiente
se pudiera equivocar, 
también se suele borrar
la torcaza de su nido
y el paisano mas curtido
llora por esa torcaza, 
estas feas también se casan 
y duermen con sus maridos...
.............................................
En el palenque me espera
mi tobiano coscojero,
es por eso, compañero,
ya estoy mirando pa'juera.
En otra vuelta cualquiera
me arrimaré a este fogón,
agradezco la atención
y aquí va mi mano amiga
que Tata Dios los bendiga
y será hasta otra ocasión.


lunes, 4 de junio de 2018

Floreos

(Foto del paisano don Julio Secundino Cabezas)



I
Vaya desmontando y pase;
la tranquera está abierta.
Entre sin golpear la puerta,
no espere que lo agasaje.
Usted conoce el paraje,
ábrale grande el garguero
que yo me juego hasta el cuero
por esta tierra que es mía
y no ando con medios días
habiendo días enteros.

II
Mientras estaba sentado
sobre del garrón derecho
sentí que compuso el pecho
y templaba su encordado.
Y aquí me tiene, cuñado;
perdone, no es por su hermana.
Soy hombre que pinta canas
y lo respeta, de veras.
Tengo tres que son solteras:
María, Petrona y Juana.

III
Largue, no más, cuñado,
todo su orgullo argentino;
que sólo deja el camino
matungo que está despiado.
A usted la tierra le ha dado
una voz como a ninguno
y hoy que el caso es oportuno
vaya bordoneando y cante
siempre firme y p'adelante
como patada'e vacuno.

IV
Echele a la tierra arada
semillas de su cosecha;
extiéndale la derecha
al que le haga una gauchada.
Cante que no cuesta nada
como no ocupa lugar...
aquél que sabe enlazar
no anda buscando el viento
con lazo de un solo tiento
hay que saber tironear.

lunes, 1 de enero de 2018

Mensual de confianza



-Buenas noches, don Almada.
-Desmonte y pase, Santiago,
¿qué lo trae por mis pagos
en horas tan avanzadas?
-Vengo de “Las Coloradas”
de Saturnino Valdez,
me echaron, sabe, y de a pie
sin ninguna explicación;
menos mal de que Almirón
me prestó su pangaré.

-Cuéntemé lo sucedido,
desembuche con confianza.
-Cositas sin importancia
que yo pronto las olvido.
A veces, de comedido,
otras de puro gauchazo.
Ayer maté de un pechazo,
sin intención!, un novillo;
y hoy se quebró un padrillo
en la yapa de mi lazo.

Mullidos los gramillares
donde retozan los puros
y no hay pingos, se lo juro,
pa’ que muden los mensuales.
Toda clase de animales
vacas, toros y padrillos,
potros, yeguas y potrillos
y cien carnero’ importaos.
¡Mire, Almada, pa’l recao!
¿Le gusta mi cojinillo?

Se ha puesto muy rezongón,
quisquilloso sin abuela;
monté un toro con espuelas
y me llamó la atención.
eché al fuego el pizarrón
con datos de la semana,
pa’ peor, la otra mañana
vengo y boleo, ¡caracho!
a un ñandú criado guacho
pa’ comerle la picana.

Cuando lleve el pangaré
dele las gracia’a Almirón,
y a ese viejo rezongón
haga el favor, digalé
que los gauchos ni de a pie
pierden a sus esperanzas,
lo que sobran son estancias
en esta tierra bendita
ande un patrón necesita
mensual de toda confianza.

Porque saqué a la sirvienta
en anca, a la recorrida,
se alzó como leche hervida
y me cantó las cuarenta;
sus modales me revientan
siempre me anda pastoreando.
Y yo que me he criao domando
por detrás del cola fina,
costumbre de mi Argentina
y he de seguir resereando.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Y nunca supe por qué...

(Foto: Eduardo Amorim)



Bien surero su recao
a la argolla de la cincha,
en las clinas una vincha
con dos moños colorao;
los bastos muy levantao
de adelante como atrás,
media pasuca, al compás
sacudía la picana
la menor de las Maidana
que fue novia de Alcaraz.

Como no soy tan quedao
ni tengo la lengua atada
ya le pegué una palmada
en el tuse, a mi tostao,
y cuando estuve a su lao
le dije: “¡Qué cutis, Ñata!
¡Qué par de espuelas de plata!
¡Qué surtida está la tienda!
Hacele punta a la hacienda
que yo arreo la culata”.

Le dije en forma galana:
“Zaina negra, seme franca,
¿de qué manada potranca
te escapastes, orejana?”
“-De la manada’e tu hermana”
me contestó, confianzuda,
sonriéndome la clinuda.
Sin ensayar argumentos
yo retocé de contento
al saber que no era muda.

“¡Que te tardaste en venir!
-le dije, entre otras cosas
que ya han carniao los Tolosas-
¡qué campo pa’ dividir!
¿Qué más te puedo decir?
Con tanta sabiduría
es tuya la estantería,
¿tiene dueño ese galpón…?
Soy goloso pa’l jamón
¡qué empacho me agarraría!”.

Como siempre bien hablao,
regular pa’l piropaje,
de achuras hice coraje,
me desmonté del tostao,
pa’ no pecar de atrasao
“¿Son tuyas?” le pregunté,
con la zurda manotié
como quién tiene una duda…
Se molestó la clinuda
y nunca supe por qué…

viernes, 18 de octubre de 2013

¡Voy al hombre, voy al hombre!



"¡Voy al hombre, voy al hombre!",
decía don Secundino
al ver que con mucho tino
se enorquetaba aquél mozo,
desafiando al más famoso
ese jinete Argentino.

Y como es muy sabedor
ese animador de nombre
ya no habia que se asombre,
aunque era animal de mentas
decía a todas las vueltas:
"¡Voy al hombre, voy al hombre!"

Y ya el momento ha pasao,
en que peligró el pellejo
la voz que daba consejos,
por el parlante se oía
y de nuevo le decia:
"¡Voy al hombre pingo viejo!"

Y aquél grito: "¡Voy al hombre!"
le dió al paisano firmeza
como cumpliendo una proeza
vió su lucha victoriosa
porque sabe de estas cosas
Don Secundino Cabezas.

domingo, 7 de abril de 2013

Overo negro






Overo negro el pelo,
gaucho como una golilla;
reliquia de una tropilla
como madrina 'e siñuelo.
Lujos son de nuestros abuelos
que poblaron los desiertos;
el indio soñó despierto
con quererte manotear,
pingo que antes de aflojar
más vale se cáiba muerto.

Juan Moreira atropelló
en el montao a la partida,
tal vez se jugó la vida
sin más testigo que Dios.
Más luego se embalsamó
con recuerdos en los de altar,
hoy overo negro estás
como figura campera,
allá por la vizcachera
en la manada de Alcoaz.

Overo negro que estás
relinchando en mi palenque
pingo ahinco pa'l rebenque
no sabe aflojar jamás.
Marca líquida de Alcoaz,
mansito bien enriendao
iba como gallo asao
como si los pechos quisiera,
y se rascaba la pera
con las bolas del recao.

Patas blancas, gargantilla,
manchas negras lejo a lejos;
como tirando azulejo,
pa más seña testerilla.
De la cruz a las rodillas,
los dos encuentros chorreao
pelo que poco han quedao
y alguno que otro se ven,
son como para mi vejez...
me gusta andar bien montao.

Overo negro que ya
iba quedando al olvido,
un estanciero ha querido
que no te olvide jamás.
Se llama don Lucio Alcoaz
dueño de "La Vizcachera",
una figura campera
y criolla adentro'e los criollos,
lo he visto pialar con rollos
una yegua puert'afuera.

 Hoy creo que han entendido
y hallaron de sus manadas,
tropillas bien entabladas
de esos pelos definidos.
Poco a poco ha conseguido
varias manadas de overos;
pingo que fuiste el primero
del cacique más salvaje,
y yo vencí al paisanaje
y al inventor extranjero.


martes, 5 de junio de 2012

Indio (Estilo)

(Pintura: Francisco Madero Marenco)

Indio que avisorás
si el que avanza es el oceano,
no trae arma, es cristiano
y viene en misión de paz.
Indio porqué desconfiás
en qué fundás tus razones
pará Pampa, tus malones
no tenés porqué morir,
vengo con vos a vivir
en la paz de estas regiones.

Alta la mano derecha,
recia estampa varonil
sin mas armas que el tragüil
su lanza, el arco y la flecha.
Solo piensa abrirse brecha
con razón o sin razón,
se desangra en un malón
como un soldao que ha cumplido
y cae el pampa vencido
por la civilización.

Soy el progreso que avanza
y por más que te lo explique
no ha de querer tu cacique
romper su flecha y su lanza.
Fuiste un soldao de confianza
en las regiones del sur
y en la tierra del Chubut
por ser vigía de entonces
has de vivir en el bronce
como eterna gratitud.


(Foto: Monumento al aborigen Tehuelche)

lunes, 4 de junio de 2012

El matrero (Milonga fogonera)

(Dibujo: Rodolfo Ramos)

De poncho pampa terciao
por sobre del hombro izquierdo,
chueco y de tranco lerdo,
así era Ciriaco Aldao.
Anduvo po’el Colorao
siendo mozo, de resero,
y un día trece de enero
del año cuarenta y seis
mata a un hombre en buen ley
y lo apodan “El Matrero”.

No le gustaba el gatillo
-no era hombre cazador-,
en cambio le dio el Creador
habilidá pa’l cuchillo.
Arisco pa’ los caudillos,
decente y muy caballero,
fue mi mejor compañero,
yo le alcancé diez gatiao’
y juyó del Colorao
con rumbo al sur, “El Matrero”.

Llegó a mis pagos y allá
entró en “Lonco Trapial”
de domador y mensual;
fue puestero y capataz.
Y en la costa del “Lepaz”,
en el boliche “Los Teros”,
mató un “busca” ventajero
porque le peló del medio…
No le quedó más remedio
seguir viviendo ‘e matrero.

Supe de que mis gatiao’
murieron de viejo’en “Teca”;
que allá, por “Nueva Lubeca”
ya echó raíces, Aldao…
Dicen, que se ha’collarao
con la viuda de un puestero,
que tiene catorce overos
contramarca ‘e “La Laurita”;
que su causa está prescrita…
y dejó de ser “Matrero”!


martes, 15 de mayo de 2012

Ingratitud


El mundo está hecho al revés,
no está como se formó
según lo estoy viendo yo,
y les voy a decir porqué.
Se está perdiendo la fe
por tanta ingratitud,
se mata al que tiene salud,
sufre el que está desahuciado,
que la muerte a suplicado
a la Virgen y a Jesús.

Ese ser que desespera
en una triste agonía,
sufre y llora día a día
su enfermedad postrera,
y aquel que goza de veras
¿Por qué se quita la vida
y deja tremenda herida
por su alma que ya reposa,
a hijo, hermanos, esposa,
que lamentan su partida?

Yo quisiera asegurar,
pero tal vez de ofendido,
que el bueno siempre ha sufrido
y el malo puede gozar.
Sin embargo, al empezar
nos dijo el Niño Jesús:
Cuando en el mundo vean luz
sean buenos a carta cabal
y nunca paguen el mal
con ninguna ingratitud.

Ninguno en esta vida,
ni el más sabio de la tierra,
sabe qué misterio encierra
todo ser que se suicida.
Sólo piensa en la partida
para no volver jamás,
es corajudo y audaz,
cobarde o demente tal vez,
por no soportar el revés
que tiene la humanidad.

Toda herida se cierra,
dice un antiguo refrán.
Unos vienen y otros van
sobre el globo de la tierra;
que se maten en la guerra,
ellos tienen un motivo,
o aquél que vive cautivo
de una grave enfermedad,
o juega su libertad
para no entregarse vivo.

Pero el que tiene el placer
y que su hogar ha formado
¿qué misterio lo ha impulsado
a cumplir ese deber?
Hasta hoy me cuesta creer
cuando en plena juventud
no quiso ver más la luz
y ha destrozado su nido,
hermano, me has convencido
que existe la ingratitud.

martes, 8 de mayo de 2012

El gaucho no ha muerto

(Foto: Celine Frers)

Quién dijo que se acabó
el paisano en nuestra tierra,
si se luce en una yerra
como siempre se lució;
es el mismo que enlazó
con rollos campo afuera
de las aspas una ternera,
limpio y sin pelo de oreja.
Al ñudo es que se quejan
si existe gente campera.

Hoy hasta un recién nacido:
el nieto, el abuelo
baila gato, zamba, cielo
y zapatea un escondido;
la bota de potro ha surgido
como todos podrán ver,
se usa como placer
con chiripá de merino,
viste y calza un argentino
lo mismo, igual que ayer.

Tenemos en nuestro suelo
pialadores y jinetes
y quién nos doma un flete
como para juir en pelo,
y para mayor consuelo,
con respeto a la mujer,
cumple con su deber
de madre, hermana y esposa;
es tan fiel y cariñosa
lo mismo o igual que ayer.

El calzoncillo cribao,
la pollera, el delantal,
es prenda tradicional
del presente y del pasao;
se usa y se ha usao,
jamás se podrá perder,
y aunque no lo quieran creer
yo les aseguro y es cierto,
el gaucho existe, no ha muerto;
hay gauchos igual que ayer.

Lloran la tradición
y de bota'e potro se visten,
y gritan que ya no existe,
el gato ni el pericón.
Yo le digo a ese llorón
que mire, si quiere ver
en el hombre, en la mujer,
en el niño y el anciano,
es uno el mismo paisano;
lo mismo, igual que ayer.


(Foto: Pablo Ramirez)

La picasa overa

(Dibujo: Joge Campos)
De la tropilla de Don Jorge Campos.

En los pelajes a mi ver,
muy lindo el picaso overo
con las patas como tero
y hasta zarcos suelen ser;
en mis tiempos supe tener
una yegua muy ladina,
retacona, patas finas;
criolla como Martín Fierro
si hacía sonar el cencerro
pa sentirse más madrina.

¡Amalaya si volviera,
ver mis pingos entablaos
con los cogotes cruzaos,
apretujando a mi overa.
Una reliquia campera,
sanitos de patas y manos
parecían orejanos,
sin ninguna cicatriz
era el hombre más feliz,
paisano entre paisanos.

Ni recordarme quisiera,
pero no puedo evitar...
me dan ganas de llorar
acordarme de mi overa.
Si hasta por una sonsera
manotearla de pasada
y en esas largas volteadas
me seguía como guacha,
manchándome la bombacha
al rozar de su quijada.


Dedicado al dibujante más campero.

Gaucho viejo

(Dibujo: Jorge Campos)

Dedicado de gaucho a gaucho.

El pie derecho torcido,
chambergo sobre la frente,
el puñal sobresaliente
y gauchamente vestido.
El poncho ha hecho nido
sobre su hombro derecho,
y se muestra satisfecho
cultivar la tradición
tan grande su corazón
que no le cabe en el pecho.

Morocho, peinando canas,
de regular estatura
un pedazo de natura
lleva su alma paisana.
Es clarear de la mañana,
es alerta en el fortín
y es avance del clarín,
lenguaraz en tolderías,
pedazo de patria mía,
soldado de San Martín.

Pinto de cuerpo entero
a quien tantos ha pintao,
y con su arte almirao
Argentinos y extranjeros.
Vivió para ser campero;
quién le quita lo vivido,
quién no lo ha conocido
es tan popular el hombre,
Jorge lleva por nombre
y Campos por apellido.

El tordillo "Campomar"

(Pintura: Alejandro Arnutti della Porta)

Cayó el tordillo mentao
de pago de Chascomús,
puso a prueba la virtud
de un negro como pegao;
nadie lo había jineteao
castigándolo por la jeta,
andaba engreído el sotreta
según yo sentí decir,
si se quería morir
con los fierros en la paleta.

Aguirre, de Olavarría,
radicado en Mataderos,
dicen que ha sido el primero
que lo ató con fantasía.
Qué sorpresa, ¡mama mía!,
pa'l tordillo "Campomar",
sentir la rodaja entrar
de ese negro jinetazo,
lazaso, tras de lazaso,
lo hacía arrodillar.

No permiten el cinchón
porque le corta la baña,
y mil cosas extrañas
le impone la comisión,
por una sola razón
de sostenerla su menta,
le ajustan las cuarenta
al que lo quiera montar;
lo obligan a castigar
pa'ganarse tres cincuenta.

Como pidieron lo montó;
el cuero y la sobrecincha
y por donde relincha
las riendas le acomodó.
Y cuando al lomo cayó
se lo largaron p'afuera,
quedaba en la polvareda
del tordillo la sentada,
y le sonaba la quijada
como tiro en la sotera.

Corcoveó una enormidad,
le metía de a puñao,
y el Negro como pegao
le hacía: ¡jua, juá, juá, juá!
El tordillo, ahí nomás
hacía un tiro de frente,
iba dejando patente
pisada tras pisada,
¡Si me pegó más refaladas
que chorizo en una fuente!

Dicen que no ha corvoviao
como lo hace el bagual,
pero siempre pasa igual
cuando se gana cortao:
que pierde por muy pesao
o demasiado liviano;
para mí, ha sido la mano
que encontró pesada
cada vez que en la quijada
se le asentaba, el paisano.

(Foto: Eduardo Amorim)

Convite


Ya está el rodeo parao
y los fogones prendidos;
el vacaje, a los balidos
remolinea asustao;
un criollo viejo ha dentrao
en un pingo tobiano
con tres rollos en la mano
el gaucho se tiene fe,
saca enlazao, del revés,
del cogote, un orejano.

Lo cincha al descampao
y le afloja dando punta,
quiere probar una yunta
que lo espera, de volcao,
cae en el suelo, estirao
por una armada certera,
le ha entrao hasta la pera
y ya corre el marcador,
y grita el enlazador:
"¡Apreten lazo afuera!".

Queda el cuadril humeando
y capan si hay que capar,
y después de señalar
lo largan trastabillando,
la cabeza coloreando
a cuchillo descornao
le llueve de todos laos
los lazos como bandada,
las patas acalambradas
entra al rodeo asustao.

Viene el asao con cuero,
pasteles y empanadas,
hacen correr la calzada
y tocan los musiqueros,
y el que trae un ligero
viene dispuesto a ganar
y desafía al enfrenar
pero en tono de confianza
sin discutir la distancia
corren montar y montar.

Y terminada la marcación
de la yerra entre vecinos,
corrió la bota de vino
y de ginebra el porrón;
ya cerrada la oración
se empiezan a retirar,
cada cual quiere cambiar
a la pasada el montao:
el patrón les ha ordenao
otro rodeo parar.

Así somos

(Pintura: Alberto Salinas)

Del gaucho se ha comentao
lo que jamás ha sido,
pero hoy ha resurgido
y defiende su pasao.
Hoy que se halla respaldao,
así lo quiso el destino,
que regresen al camino
que les trazó San Martín,
el insigne paladín
padre de los argentinos.

El gaucho no fue taimao:
fue el don de la simpatía
y en todas partes vivía
alegre y muy bien mirao.
Si alguna vez ha peleao
le ha sobrado razón;
su defensa fue el facón,
y el poncho fue su trinchera,
el motivo: la bandera
sublime de su nación.

El gaucho no fue matrero
ni haragán, ni bebedor,
sólo fue un luchador
en más de mil entreveros.
¡Cuántas veces puso el cuero
en la pelea campal,
luchando de igual a igual
con hombría y con pujanza,
cayó empuñando una lanza
junto al Sargento Cabral.

El gaucho ha sido y será,
el primero en el morir,
si alguien quiere impedir
que goce de libertad.
Entonces sí, matará,
entonces, será una fiera
defendiendo su trinchera
hasta el último cartucho,
y caerá, como Falucho
abrazao a su bandera.

Con los gauchos se formó
"Granaderos a Caballo".
Y un veinticienco de Mayo
con gauchos se combatió.
Gaucho fue el que entabló
lo que se llama tropilla,
hizo un potro de silla
para ir y para volver
a los toldos de Ranquel
junto a Lucio V.Mansilla.

San Martín sí que sabía
valorizar al paisano;
ellos fueron sus baquianos
pa'cruzar la travesía:
un rastriador, un vigía,
lenguaraz, entre la indiada
en cuelquier atropellada
siempre él estaba primero
pa'hacerse ojalar el cuero
por el Santo de la Espada.

lunes, 7 de mayo de 2012

Pibe de Oro

(Pintura: Alejandro Arnutti della Porta )

Fue pa'l potro como pegao
y con muy poca ventaja,
chiquitita la rodaja
y el cuero bien recortao,
le gustaba al bocao
ponerlo desde la encía
y en cuanto al lomo caía
gritaba: ¡largue, nomás!
Y echando su cuerpo atrás
el potro ni lo movía.

El hombre se fue temprano
al cumplir los veintidós,
y créanmé de que yo
lo sentí como un hermano;
linda pinta de paisano,
morocho, algo fornido,
bastante bien parecido,
de regular estatura;
les describo su figura
pa’ quien no lo ha conocido.

Fue, un oscuro tapao
el que lo costó la vida:
lo enganchó en una caída,
no pudo salir parao.
Dicen, los que han presenciao,
que iba mirando pa'atrás
y no pensaba jamás
que adelante, en el camino
‘taba su propio destino
junto a la fatalidá.

El potro que hago mención
después del triste acidente,
recibió un tiro en la frente
por orden de su patrón.
Fue tan grande la emoción
ante el suceso pasao
que’l cielo quedó nublao
en la estancia ‘e Albarracín
donde tuvieran su fin
el jinete y reservao.

Lo cierto del caso fue
que jinete y adversario
tuvieron como escenario
la Estancia de “San José”,
y desde entonces se ve
sobre los pastos tendidos,
al vencedor, ya vencido
y convertido en la nada,
con las carnes desgarradas
y los huesos carcomidos.

A Armando Aguirre he nombrao,
le decían: “El Pibe de Oro”,
porque llevaba un tesoro
dentro su pecho guardao.
Que Dios lo tenga al finao
descansando eterna paz,
que nosotros desde acá,
los que andamos por la vida,
lamentamos la partida
de un gran jinete y audaz.

El más jodido soy yo

(Foto de Carlos Farriol jineteando a clina limpia)

Vengo bastante inspirado
y con ganas de versiar,
si se ofrece jinetear
un potro o un reservao.
Allá en mis tiempos, ¡cuidao!
no he conocido rivales,
y en las internacionales
montaba cualquier sotreta
y le ponía en las paletas
mi nombre, con iniciales.

Hoy no puedo atestiguar,
ya mis testigos se han muerto,
pero les juro, que es cierto,
y al ñudo no sé jurar.
Una ocasión fuí a montar
un potro que andaba bajando
y mientras le iba sacando
el pastito de la muela
se me desató una espuela
y me la até corcoveando.

Lo iba echando al compás
desde la cola a la quijada
hasta que en una sentada
se cortó por la mitad,
salí parao, ahí nomás,
y no son cuentos de novela,
les juro por mi abuela,
me caí al dar unos pasos
enredao en un pedazo
del reservao, en la espuela.

Y en completa libertad
monté al cumplir los tres años
y que no les parezca extraño,
lo hice cara p'atrás
y según contaba mama,
que era un gaucho mañero,
y que en esas siestas de Enero
o a la luz de la luna,
me escapaba de la cuna
pa'jinetear los terneros.

Una siesta me le escapé
gateando hasta un bebedero;
estaba durmiendo un ternero
y en el suelo lo monté.
Desde gaucho me tuve fe,
era chiquito pero agrandao.
¡Cuántos premios he sacao
por ser jinete y audaz,
montando cara p'atrás
y con los ojos vendao!

Discutí con un paisano
en un concurso de doma
y me largué de la maroma
con el chupete en la mano.
En cuanto afiló un tobiano
puerta afuera, como luz,
puse toda la virtud
que de tata había heredao
y le caí enhorquetao
entre el riñón y la cruz.

¡Qué sentada, la gran siete!
Al engancharlo al bagual
se me desató el pañal
y me hizo perder el chupete.
Corcoveaba, pero al cuete,
puse toda mi energía
¡Qué hachada, mama mía!
lo había dejao embarao
que el tobiano colorao
se murió ese mismo día.

Yo sé que están dudando,
eso es casi seguro,
pero paisanos, ¡les juro!
de que no estoy bolaceando.
Yo en un bagual corcoveando
si se ofrece, sé escribir,
y hago muy mal al decir
mientras le pego por el pico
sumo, resto y multiplico
y a veces sé dividir.

Yo no sé jinetear casi nada,
tengo un hermano menor,
hacha que da calor
y se defiende en la armada;
lo he visto en varias pialadas
descogotar los baguales,
costumbres tradicionales
que tuvo desde criatura,
se ataba el lazo, a la cintura
siendo gaucho de pañales.

Según cuenta mi abuela,
el más jodido soy yo,
que tata, cuando nació,
vino al mundo con espuelas
y que toda mi parentela,
mis hermanas, como mama,
montaba cara p'atrás
hasta de cuatro enancados
y eran como pegados
en completa libertad.

domingo, 22 de abril de 2012

Ventajero



Me han dicho, pero no se
que es regular pa'l cuchillo;
de Dolores al Tordillo
no hay rivales para usted.
Vaya preparándose
hoy lo he venido a probar
pero no piense en sacar
conmigo ninguna ventaja...
Apriétese bien la faja
si es que me quiere marcar.

Mi nombre es Cipriano Lara
del pago de Guaminí;
soy el tata del gurí
que usted le marcó la cara.
Me gustan las cosas claras
como a todo caballero.
Su fama de cuchillero
no me acobarda, Moyano,
si se conserva orejano
será porque es ventajero.

Yo tengo rayado el cuero
(siempre se rayan los machos)
y nunca marqué un muchacho
sacando el fierro primero.
Detesto a los ventajeros
y a los cobardes, Moyano.
Un momento, tenga mano,
no se apure por largar:
"No por mucho madrugar
se amanece más temprano".

Y ya peló una fariñera
como una cola de iguana
y me tiró con ganas
un hachazo a la sesera.
Me lo saqué de la pera
en el preciso momento
en que sentí como viento
una feroz puñalada...
Le cambié la pisada
y se cayó de angurriento.

Insistió con un hachazo
con las mismas pretensiones...
Me afirmé en los garrones
y lo aturdí de un planazo.
Me largó con todo el brazo
una débil puñalada
y le grité a la llegada:
-¿Dónde vas tan apurado?
y al trote pasó agachado
como cuzco a la carneada.

Tres veces quedó pagando
y no lo quise achurar.
Diez veces tiró a llegar
y pasó como campeando...
Yo lo peleaba esperando
que el caso se presentara
para marcarle en la cara
con mi fierro un barbijo
en el nombre de mi hijo
que lleva el apellido Lara.

Le puse el pecho'e carnada
pero le falló el anzuelo...
Me le tendí hasta el suelo
y aproveché la bolada:
de revés y en la quijada
le marqué al ventajero
un barbijo pa'l sombrero.
A mí me gusta arriesgar.
Es de cobarde marcar
sacando el fierro primero.

La tropilla de la suerte

(Pintura: Tito Saubidet)

Yo también tuve tropilla
de pelo oscuro, tapao,
un lunarejo manchao,
y la madrina tordilla,
sin ninguna mascarilla
ni con las manos vendadas,
como esa tan afamada
de estrellas y de lunar,
eran cuatro pa'cinchar
los muertos a sus moradas.

Con ellos, por vez primera,
lo repeché a mi patrón,
un tal Rufino Caldeón
dueño de las cortaderas.
Con ellos, en las cuadreras,
muchos pesos he ganao,
y a veces me ha tocao
andar con muy poca plata,
la confiaba a las patas
del lunarejo manchao.

¡Si me habrán dao alegrías
en distintas ocasiones!
¡Si habré ganao patacones
con mis pingos, Virgen mía!
Y allá, por mis correrías,
el gauchaje se hacía cruz
verme en plena juventud
correr en cualquier terreno,
y bolear bajo del freno
el más ligero ñandú.

Doce los oscuros tapaos,
negros como golondrinas,
una legua muy ladina,
mansitos y bien entablaos.
Hoy tan sólo me ha quedao
ese recuerdo querido
y siento como un latido
como lamento campero,
mi cencerro navarrero
repercute en mis oídos.

¡Grite, m'hijo!



Grite m'hijo que, a mi ver,
si grita de agradecido
es un hijo que ha cumplido
con la Patria y el deber.
El hombre, como la mujer
de este pueblo soberano
nació extendiendo su mano
para enseñar sin rencores
y morir por los colores
de la enseña de Belgrano.

¡Jamás eche al olvido
a quien no dio libertad!
Mire hijo para atrás
el camino recorrido...
Que hasta el mar embravecido
grita y relame las rocas;
cruje el árbol y en la copa
da sombra porque agradece...
Sólo los maulas y los peces,
mueren por su misma boca.

Enseñe, siga enseñando,
grite con todo su pecho.
Enseñar es un derecho
que se lo están reclamando.
Yo seguiré campereando
pues me honro de ser campero.
Hernández fue un consejero
y en su consejo me aferro...
por algo es qu'el Martín Fierro
se tradujo al extranjero.

A veces por madrugar
llegan los hombres más tarde.
El grito no es un alarde
si se grita pa'enseñar,
que nadies lo haga callar;
grite m'hijo con confianza,
el grito no es alabanza
y en mil razones me fundo:
Sarmiento se fue del mundo
pero dejó una enseñanza.

San Martín fue un consejero,
un cóndor, un Libertador;
un ejemplo de valor
p'argentinos y extranjeros.
Por eso, hijo, es que quiero
que grite junto conmigo,
la historia será testigo.
El grito es universal...
Murió gritando Cabral
por batir al enemigo.