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miércoles, 15 de mayo de 2019

Un día me fui del pago...



Un día me fui del pago,
la pucha que lo extrañe,
salí buscando trabajo
y aquí estoy, míreme usted.

Cuando uno sale al camino,
es difícil de saber,
si podrá pegar la vuelta
o morirá sin poder.

Cuanto más leguas se hacen,
más quedan por recorrer,
los caminos son pa' dirse,
las penas son pa' volver.

Un día me fui del pago,
pero Dios ha de querer,
que no se me manque el zurdo
sin llegar a Huanguelén.

El hombre escarba en los otros,
buscando felicidad,
y se olvida de sí mismo
que es donde debe escarbar.

Las razones son razones,
si se puede razonar,
a veces se anda pensando
sin saber en que pensar.

Huellones de tierra y tosca,
que de chico recorrí,
arroyos, montes y vientos
ellos allá y yo aquí.

Un día me fui del pago,
pero Dios ha de querer,
que no se me manque el zurdo
sin llegar a Huanguelén.

Que no se me manque el zurdo,
sin llegar a Huanguelén...

miércoles, 24 de abril de 2019

Reliquias de mi pago (Valseao)



San Antonio de Areco, reliquia del paisano,
cuna de don Segundo y de la tradición,
el puente con su río, el Parque, La Blanqueada
y un poco más distante la estancia de Leonor.

Paisanos de la talla de don Víctor Taboada,
el Manco Echeverría y el Ñato Barragán,
forman un ramillete de rosas y claveles
que aunque ya estén cortados no se han de marchitar.

El gran don Victorino también ya se ha alejado,
domando ese camino que a todos va a tocar;
llevándose consigo un mundo de recuerdos
y dejando su estampa de caballero leal.

Qué lugar más hermoso, San Antonio de Areco,
siempre conserva esencia de lo tradicional
un chotis o milonga, un término, una cifra,
que por don Jorge Heredia, sabemos escuchar.

Algunos ya se fueron pero su estampa quedan
grabada en la memoria de los que vivirán,
es toda una reliquia, un pago como éste,
siempre lo recordamos cantándole este vals.


martes, 19 de marzo de 2019

Tropeando (Chamamé)


Tropeando por toditos
tus caminos Taragüí
fui dejando legua a legua
mil recuerdos por allí,
desde Sauce y desde Esquina,
o allá en el Guayquiraró,
si habré atravesado montes
por esos campos de Ituzaingó.

Otras veces tropeando
acampé en el Miriñay,
recorrí toda la costa
y llegué hasta el Chimiray,
otras vueltas del Pai Ubre
por Yaguareté Corá
fui en procura de mi rancho
allaité en Mburucuyá.

No quedó cañada,
albardón, ni estero,
laguna, ni monte
que andar no me vio;
en cuánta enramada
no dejé mi huella
y cuánta promesa
que no se cumplió…
Vida solitaria,
vida de tropero,
de día y de noche
monte jha tapé,
y de cuando en cuando
-poriajhú consuelo-
taba, guaripola,
cordiona y chamamé.

Otras veces tropeando
acampé en el Miriñay,
recorrí toda la costa
y llegué hasta el Chimiray,
otras veces de Pai Ubre
por Yaguareté Corá
fui en procura de mi rancho
allaité en Mburucuyá.


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Vocabulario:

Taragüí: Corrientes
Guayquiraró, Miriñay y Chimiray: ríos correntinos
Pai Ubre, Ituzaingó, Yaguareté Corá y Mburucuyá: parajes y pueblos de Corrientes.
Monte jha tapé: monte y camino
Poriajhú consuelo; consuelo de pobre.
Guaripola: caña fuerte.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Como los cardos rusos ( Huella)

(Foto de "Salsola kali", Cardos rusos)



La estrella del poniente
me va alumbrando
por esta huella larga
que voy andando.

Me apuran la nostalgia
tal vez por eso
se estiran la distancia
en el regreso.

 No afloje mi estrellero
que su alegría
venteándolo al pampero
también es mía
Voy galopeando pampa
por trebolares
que cerca estoy del pago
no hay quién me pare,
larairalarailaila,larairalarailaila,
que cerca estoy del pago
no hay quién me pare.

Rodé por muchas huellas
tras mi destino
como los cardos rusos
por los caminos.

Y vuelvo a la querencia
marchita el alma
igual que pasto puna
por la heladas.

No afloje mi estrellero
que su alegría
venteándolo al pampero
también es mía
voy galopeando pampa
por trebolares
,qué cerca estoy del pago
no hay quién me pare,
larairalarailaila,larairalarailaila,
qué cerca estoy del pago
no hay quién me pare.


miércoles, 19 de septiembre de 2018

Buenos Aires (Triunfo) y Soy (Milonga)

(Pinturas: Eleodoro Marenco)




Buenos Aires

Buenos Aires provincia
donde he nacido
es mi pago tan querido.

El viejo río salado
cuando crecido
cruzando campos tendido.

San Antonio de Areco,
Monte, Las Flores,
con Madariaga y Dolores.

Cuna de guitarreros
que son primores,
reseros y domadores.

Lara laralarelo
Larailarelo,
reseros y domadores.

Viene por los caminos,
de lejos llega
el alma de Santos Vega.

Trenque Lauquen, Fortines,
y esas refriegas:
los dos Pincén y Villegas.

En Ranchos, Martín Gomez,
trenzó una vida
con la palabra cumplida.

Tropillas entabladas
van repartidas
en tus estancias queridas.

Lara laralarelo
Larailarelo,
en tus estancias queridas.


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Soy

Soy un cardo de castilla
a la orilla de un camino,
y el reflejo cristalino
del rocío en la gramilla,
cencerro de una tropilla,
atador cortao a vueltas,
soy la yeguada que suelta
retoza con la tormenta
y esas garzas que se asientan
y se alborotan revueltas.

Soy sangrante atardecer
sobre los campos tendidos
y la luna que ha salido
después del anochecer;
calandria que baja al ver
la grasa sobre de un palo,
soy el pingo viejo malo
que le cae al domador
y esa pilcha de valor
cuando viene de regalo.

Soy el toro empacador
metido entre los juncales
y esa yunta de bozales
colgados del corredor,
perfume que da la flor
de la menta o la verbena,
la bomba sapo que resuena
al caer la tardecita
y ese zorro cuando grita
en madrugada serenas.

Soy cabeza de una tropa
que a la salida y trotiando,
la va un gaucho sujetando
en donde la calle topa;
las pilchas con que se arropa
un domador o un resero,
soy la presa del puchero
servido en plato de loza
y esa picana sabrosa
de un macho, negro y ligero.





viernes, 5 de enero de 2018

Oración a la Patagonia - Quimey Neuquén







Oración a la Patagonia

Ay, no puedo, no puedo
decir tu desnudez, tu poderío;
la piedra de tu seno
guarda un duro secreto que no es mío.

Ay, no puedo, no puedo, 
virgen mapuche,
ciervo malherido;

por tu tierra inviolada duerme un grito.

Tengo miedo de ti,
territorio del viento;
horizonte frontal
desconocido,
desierto.

Tengo miedo 
del ríspido subsuelo
que amamanta en la sombra tu desvelo
los líquenes tehuelches
carcomiendo el olvido
la voz de las cenizas alzándose en el rito
salmodiando su coro empecinado
ululando el tañil del alarido:
¡Argentina! ¡Argentina!

Un día subirá el loncomeo
ondeando por sus ásperas banderas
como la voz del fuego.

Un día impetrarán su ruego
las vestes aborígenes del agua, 
los potros de la sed y el pan incierto;

y un nuevo Dios de establo y de pobreza
nos nacerá otra vez desde tu aliento
con el último  niño de la raza
que se vaya muriendo.

Y el jinete del alba dará vueltas
galopando hacia allá
por el desierto

¡para decir que sí, que estamos vivos!
¡para gritar que no, que no hemos muerto! 

(Suma Paz)* Ver abajo del todo.

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(Foto del Cacique Sayhueque)



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(Foto: flor que se conoce como "capachito", "topa-topa", "zapatitos de la Virgen o de Venus". Es una Calceolaria que se encuentra desde Patagonia hasta México)





Quimey Neuquén


Flor  de los arenales...
regada en sangre del bravo Sayhueque
Grito que está volviendo,
en tu desbocado potro pehuenche.

Del cielo la onda noche,
se oye del viento la serenata.
Tupos la luna prende
en la negra cimba de mi araucana.

Aguas que van,
quieren volver,
aguas que van,
quieren volver,
río arriba del canto aprendido,
Neuquén quimey,
quimey Neuquén.

Sol que se está gastando,
en piedras lajas
y turbias corrientes.
Beso la sombra india,
que vuelve crecida
de un sueño verde.

Ya madura el silencio,
por el agreste vientre de tus bardas.
Quiere Rayen dormirse,
tiemblan sus entrañas, enamorada.

Aguas que van, quieren volver,
aguas que van, quieren volver,
río arriba del canto aprendido,
Neuquén quimey, quimey Neuquén,
Neuquén quimey, quimey Neuquén,
Neuquén quimey, quimey Neuquén...

(Letra: Milton Aguilar, música: Marcelo Berbel).


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*En su libro: "Al Sur del canto", Suma Paz lo publica así:

Oración a la Patagonia:

Ay, no puedo, no puedo
decir tu desnudez, tu poderío;
la piedra de tu seno
guarda un duro secreto que no es mío.

Ay, no puedo, no puedo, 
virgen mapuche,
ciervo malherido;

por tu tierra inviolada duerme un grito.

Tienen miedo de ti,
territorio del viento;
horizonte frontal
desconocido,
desierto.

Tienen miedo 
los que cargan tu sol en sus mochilas
para cazar la sombra del guanaco
y el rojo jabalí que se degüella
sobre un coirón de sangre y ceniza.

Tienen miedo 
los que horadan tu ríspido subsuelo
y el negro manantial de tu latido
les arroja en la cara tu desvelo:
un cachorro de tigre embravecido.

Un cachorro de tigre ha mamado
liquen y llanto de tu luz bardina
y saltará, rugiendo empecinado
¡Argentina! ¡Argentina!

Un día subirá el loncomeo
ondeando por sus ásperas banderas
como la voz del fuego.

Un día impetrarán su ruego
las vestes aborígenes del agua, 
los potros de la sed y el pan incierto;

y un nuevo Dios de establo y de pobreza
nos nacerá otra vez desde tu aliento
con el último  niño de la raza
que nos vaya naciendo..

Y el jinete del alba dará vueltas
galopando hacia allá
por el desierto

¡para decir que sí, que estamos vivos!
¡para gritar que no, que no hemos muerto!

Romance (Poema)



Aquí estoy en mi Neuquén
hombre-árbol semillando...
con la fuerza del pehuén
y el dulzor de los manzanos.
Me miró la cordillera
con los ojos de sus lagos
y galopan por mi sangre
sus hechizos milenarios.

El viento me dio su grito,
el Limay su agreste canto...
la vieja machi Quillem:
la magia de sus veranos,
viento metido en el grito
va agitando mis remansos
y se hace astillas  mi voz
cuando quiere hacerse canto...

Altivo, audaz,  arrogante
con milenaje araucano,
cobré estatura en mi tierra
nutriéndome en su regazo...
Piñón, michay, frutilla;
me dieron sabor indiano,
orgullo de ser neuquino,
con pulso del río Agrio.

Trepé la sombra del árbol
por el centro del verano,
regresé en el invierno
montado en un potro blanco;
anduve leguas de ensueño
de "La Angostura" a "Varvarco"
y encontré al tiempo dormido
en los chenques araucanos.

La luna salió a mirarme
con un cultrún en la mano,
las machis juntaban días
en las orillas de marzo
y con su antigua presencia,
los señores olvidados
apretaban su tristeza
en las pircas del cansancio.

Lanín arriba flameaba
el cielo de mis paisanos
y volvieron con un ruego
entre el silencio y los labios.
El nguillatún los llamaba
con voz de bruma y ocaso
y hasta rezaron en indio
los de Namuncurá, el santo.

Por las arenas bravías
iba rodando mi rastro
y el viento se entretenía
desnudando su pasado.
Sueños de alfarería
quebrados en un cántaro,
por su boca destrozada
se quejaba aun el barro.

Tierra Mapuche, mi tierra,
conserva su propio llanto
y canta sus alegrías
en el ñorquín de sus pájaros.
Ninguna tiene su acento,
ni sus bosques, ni sus lagos,
ni sus ríos corajudos
de galope desbocado.

Con el Limay, el Neuquén,
la patria hará su milagro...
Florecerá la grandeza
que tanto y tanto soñamos,
cuando sujetan su furia:
Chocón, cerros colorados,
un complejo de mayúsculas...
himno de paz y trabajo.

Laten por mis orígenes
los volcanes derrumbados,
dioses de fuegos violentos
hundidos en un letargo.
donde la sangre termal
fundadora de milagros,
los que a copahue dieron
la vida en aguas y barros.

Y cuando veo mi desierto
por torres crucificado,
regalar su corazón
de petroleo milenario,
corro en el malón del viento
sin espuelas ni caballo,
con un orgullo salvaje
de argentino y de paisano.

Y en la boca de las machis
se va templando mi canto
en el grito más antiguo
prisionero del uranio,
y amanecido de oro...
me voy a Andacollo abajo
soñando por sus orillas
viejos sueños desvelados.

Y subo, en el silbo arriero
por las cuestas del Palao,
hayo yuyos milagreros
custodiados por el Ñanco,
lunas rotas en los cohiues,
incendios en los ñirantos,
vertientes que se ríen
con los ojos escarchados.

De la nieve más altiva,
fugitiva de los barros,
yo dejo mi corazón
prendido en su pecho blando
para que vuelva a los valles
repartido entre los pastos
cuando jueguen con sus crías
los ciervos y los guanacos.

Pulsando las soledades
voy regresando a los llanos,
voy volviendo hacia mi origen:
mezcla de indio y de blanco,
y aquí estoy en mi Neuquén
hombre-árbol semillando...
con la fuerza del pehuén
y el dulzor de los manzanos
parado al pie de mi sangre,
de frente, frente a lo extraño,
con la lanza maloquera
o el sable expedicionario.

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Muchas gracias por la generosa y paciente colaboración: don Emanuel Aguilar!!


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Querencia (Canción)


(Pintura: "el Salteño" de Eleodoro Marenco)



Algunos simplemente dicen pago
Y hay quienes te llaman lugar natal.
Palabras todas ellas que te nombran
Pero querencia viene a ser la más cabal.

Querencia porque guardas lo que quiero.
No importa si no me viste nacer.
Te quiero rinconcito de mi tierra.
A tu abrigo todo quiere florecer.

Querencia quien te pueda imaginar.
Pueblito o tal vez la gran ciudad.
Querencia que sos mi simple lugar.
Las lomas, el río y ese churcal.
Querencia sos mi querido solar.
Me siento cada vez más enraizao.
Querencia dale tu música a mi cantar.

Un rancho reflejándose en la asequia.
La pirca que mi tata levantó.
La sombra que regala el algarrobo.
Que a mi gente tanto amigo cobijó.

Querencia que también fue de mi abuelo.
Salteña porcioncita de ilusión.
Querencia siempre fuiste y sigues siendo
Para quien te lleva dentro ’el corazón.

Querencia quien te pueda imaginar...





viernes, 15 de septiembre de 2017

La Estancia o "Martín Chico"



1
El nombre que se borraba
en la cornisa ruinosa
se iba salvando en el rosa
del musgo que lo cercaba.
La fecha que terminaba
en un borrón ceniciento
la completaban al viento,
como dos cifras seguras
las casuarinas oscuras
llegando hasta el firmamento.
2
La baldosa colorada
del ancho patio lustroso
bordeaba un frescor de pozo
con una planta enredada.
Bajo la sombra anlazada
de un sauce y un paraíso
el aire tenía el hechizo
y la premura de un vuelo
que uniera el azul del cielo
con los reflejos del piso.


3
En añosa lozanía
bajo esa fronda olorosa,
con gracia de mariposa
la dicha me perseguía.
Pensar que la perdería
también en la despedida
y que aunque la voz dolida
en el recuerdo la toque,
es inútil que la invoque
la realidad de mi vida.


4
Pero en el patio he dejado
junto a las hojas marchitas,
aquel juego con ramitas
y en él mi nombre alineado,
y aunque me lo hayan tapado
los años con tanta plaga
de “rama negra” y “biznaga”
y hasta la “cepa” lo encierre,
no hay temporal que lo entierra
ni tiempo que lo deshaga.
5
Por más que en el rumbo siga
que me señaló el destino,
allí quedé en el camino
y en el afán de la hormiga,
en la mata de la ortiga
oculta en la manzanilla,
en el cardo de Castilla,
en el olor del hinojo,
en la estrella del abrojo
y el filo de la gramilla.
6
El monte está tan lejano
y hace ya tanto que falto,
que debe ser el más alto
aquel ramaje cercano.
Siento que tengo en la mano
memoria para tocarlo,
pero si llego a olvidarlo,
en vano es que lo carcoma
la vida, que una paloma
siempre habrá para evocarlo.


7
En cada portón dormido
se habrá quedado el cerrojo,
hasta aquél que andaba flojo
debe haberse enmohecido.
Al camino retorcido
lo cubrirá la maciega;
me han dicho que nadie llega
a la casa abandonada
que aún está medio rosada
donde la lluvia no pega.
8
Entre plantas el sendero
llegaba, como avenida,
a la llanura tendida
en dirección al pampero;
allí, el silencio primero,
después, la desolación,
el verde sin dimensión,
y en el confín fugitivo
el cielo más comprensivo
que tuvo mi corazón.
9
Cielo que me está faltando
para techar la pradera
en cuya incierta quimera
siempre me estoy demorando.
La huella se fue borrando
y ya es inútil volver;
nada puede merecer
la vista que se ha nublado
más que el contorno morado
que atrista el atardecer.


10
Pero aunque el tiempo desdora
y desentona el paisaje
y bajo un ancho celaje
el llano se decolora,
una brisa tembladora
va cruzando las quebradas
y las lomas empinadas
y los bajos verdecidos
entre matices subidos
retornan a mis miradas.
11
Resta de tanto color
solo una mancha en el verde
y por más que la recuerde
me ciego en el resplandor.
El alma le da el temblor
y la emoción del presente
y hasta el aire transparente
de mañanitas tranquilas
con límpidas nubes lilas
al costado del naciente.


12
Campo donde he conocido
el trébol más perfumado,
el nabillo más pintado
y el cardo más florecido;
en el silencio extendido
debajo del firmamento,
sólo lo cruzaba el lento
avance de las neblinas
y bandadas peregrinas
tan rápidas como el viento.
13
En los confines vistosos
de luces estremecidos,
como dos sables tendidos
entre los juncos lustrosos,
plateados y rumorosos
lo llenaban de reflejos
dos arroyuelos parejos
llamados, aunque coevos,
el “Todos los Santos Nuevos”
y el “Todos los Santos Viejos”.


14
Brillo del agua corriente
olorosa de resacas,
quebracho de las estacas
y barandales del puente;
mojarrita refulgente
saltando la correntada,
vieja acacia desgajada
al borde de la barranca
y vuelos de garza blanca
y de gaviota manchada.
15
 En los arroyos empalma
el pensamiento inseguro
con lo más limpio y más puro
que tengo al fondo del alma.
Con un murmullo que ensalma
la soledad y el olvido,
por el rumbo repetido
del presente y del pasado,
todo lo que me ha quedado
está en sus cauces dormido.


miércoles, 23 de agosto de 2017

El andariego (Estilo)



Al tranco venía escuchando,
el canto del payador
en su guitarra el rumor
que el viento fue dibujando.
Me quede como pensando
en mi destino andariego,
su voz parecía un ruego
pidiéndome que cantara,
que mis canciones dejara
pa'después partir de nuevo.

Traigo conmigo el paisaje
del suelo santafesino,
la quietud de sus caminos
la voz de su paisanaje.
Todos mis recuerdos traje
porque siempre van conmigo,
ellos son fieles testigos
y cuando quiero olvidar
empiezan a rezongar
porque son viejos amigos.

No se qué tiene la huella
que siempre me está llamando,
y siento que me va hablando
si estoy a solas con ella.
A veces miro una estrella
y pienso en una querencia
en los ojos y una ausencia
que quisieron ser palenque,
alzo de nuevo el rebenque
y ya no pienso en aquella.

Si alguien pregunta quién soy,
digan que soy el recuerdo
y que en la noche me pierdo
porque hacia la noche voy
pero ha de ser donde estoy,
si alguien me arrima un amargo,
le suelo dejar de encargo
algún estilo sentido,
y después como al descuido
ensillo y sigo de largo.


miércoles, 21 de junio de 2017

Desencanto


(Pintura: Carlos Montefusco)


Me retiro, no hay que ver,
al ñudo son sus halagos,
estos ya no son mis pagos,
los pagos que dejé ayer.
Ansiaba, amigo, golver
pa’ ver mis viejas taperas,
y me hayo con puras eras,
y puras tierras aradas,
y paisanas remangadas
cuidando las sementeras.

¡La gran flauta, que dolor
ver negrear esas cuchiyas
ande antes vide tropiyas
de baguales de mi flor,
hoy solo el guay arador,
el mancarrón aguatero,
el criollito… majorero
que come gofio a puñaos,
y chanchos enchiqueraos
que jieden de lo más fiero.
Los que fueron gramiyales
que daban gusto a los ojos,
se han convertido en rastrojos
tuitos yenos de abrojales;
no hay mangueras ni corrales,
pero no falta el chiquero,
ni el galpón, ni el gayinero,
ni siyas en las cocinas,
porque, ¡ahijuna! hasta las chinas
cambiaron de asentadero.

¿Chinas dije? pues reculo
la espresión; aura el embraje
ha cambiao hasta el pelaje
con ladino disimulo;
¡compañero, hay cada rulo!
¡cada frente de cuajada!
¡cada megiya rosada
como pintada por Dios
con carmín, polvos de arroz
y cebo de riñonada!...

Nada, ¡a volar, a volar!
ni estos mis pagos han sido,
ni el que como yo los vido
los golverá a ricordar.
Voy ande pueda pulpiar
y amañar un redomón,
ande alegren un jogón
gauchos que digan primores,
y hembras que envidien amores
al cebar un cimarrón.

martes, 23 de mayo de 2017

La pluma de ñandú






La pluma de ñandú anda en el aire...

Pluma gloriosa donde minhoanes
símbolo airoso de nuestros males,
cuenta su historia, verde cordaje,
guitarra y pueblo: flor de mensaje.

Pluma en la frente, resplandeciente,
anda en la brisa de río a río,
de monte a monte, pluma nutricia
de libertad.

Vuela plumita, vuela,
pluma de la hermandad;
vuela sin desmayar...
Vuela y canta tu credo
al pago montaraz,
tu fiesta de ala y trino
de autonomía, justicia y paz.

Y desde el alba gesta y divisa
la pluma es seña de entrerrianía,
barba de seda en su ramaje
enhebran sueños, temple y coraje;
pluma sagrada de las patriadas,
gauchos viriles de lanza a lanza,
de estrella a estrella
los de Ramirez "el Federal".

Vuela plumita, vuela,
pluma de la hermandad;
vuela sin desmayar...
Vuela y canta tu credo
al pago montaraz,
tu fiesta de ala y trino
de autonomía, justicia y paz.

Vuela plumita, vuela....
Vuela plumita, vuela...







Canción para las púas de mis alas



Monte, fogón, y abrazo de guitarra ,
y este colmo de grillos del silencio
y este dialecto líquido , que pasa
con resaca de estrellas junto al ceibo ...

Por el aire, ciudades de luciérnagas ;
y una hogaza de luna, entre los dedos
de los árboles altos,
deja rodar migajas hasta el suelo .

La cerrazón creciente ,
vaga su vaguedad por los senderos
y acompasa sus danzas laterales
con la flauta de vidrio del lucero ...

Lo sauces de la costa
descienden en silencio
su lluvia vegetal, enamorada
de la luz circular en los reflejos.....

Sangro una brasa viva en el cuchillo
para encender el pucho y el recuerdo...
La guitarra, entibiada por la axila ,
se pita mi fogón en su bostezo...

La despierto con alas;
mi caricia no se escurre la luna de los dedos ,
para verla gotear sobre las cuerdas ,
aunque me moje todo el sentimiento.

El monte es un remanso donde se queda el tiempo..
Y aquí, donde dejase mi alborada ,
perdida entre los sauces,
me reencuentro:

Me conocí vagando por la costa
con meses de chicharra y mojarrero,
cuando entre fogonazos de churrinches
brillaba plata viva en los espejos....

Yo merendé color en los chalchales;
me hundí en una réplica del cielo,
cobre de sol maduro , por afuera;
rojo de sol naciente pecho adentro.

Un antiguo coloquio de torcaces
me ablandó el arenal, para los sueños ,
y la oración de manos en la nuca
que me llevó a los pagos del secreto...

Supe ser un gurí bien de mi raza;
pero dejé en los libros el dialecto,
y perdí el fresco aroma de las flores
con nombre guaraní, que fue mi griego...

Junté polvo de trillo en la memoria
siguiendo el rumbo horizontal del tiempo,
y amaba el alma pálida de Europa
como a una flor anémica de invierno...

Hoy he vuelto a mis lares;
al remanso donde se queda el tiempo .
Regresé jubiloso a donde estaba
tantas lunas atrás con mi dialecto,

y miro el diapasón de mi guitarra
como a una escala de llegarme adentro ,
y encuentro ¡ al fin ! intactas mis palabras
sobre la cicatriz de los conceptos.

Ya estoy en mí, y ascenderé mañana
rojo de sol naciente, pecho adentro,
con la misma pasión que por el alba
se despierta el clarín del teru - tero !

Resurgiré con púas en las alas,
de este colmo de grillos del silencio ,
de este dialecto líquido que pasa
con resaca de estrellas junto al ceibo!!



jueves, 18 de mayo de 2017

Desde mis pagos



Al contemplar la hermosura
del suelo donde he nacido,
me siento un ave que al nido
regresa, desde la altura...
Todo es amor y ternura,
besos de madre y esposa,
es todo color de rosa
como en mis años de niño;
Feliz de quien el cariño
entre sus íntimos goza!

La brisa es suave y fragante,
el agua es más cristalina,
y el ave cantora trina
mas fuerte y más arrogante;
son las horas un instante
donde hay amor y placer,
y parece que al nacer
la aurora, trae en su frente,
el sinfónico torrente
de los aplausos de ayer.

Aromas, montes y trinos,
paz, armonía, nobleza,
es el salmo que se reza
en mis lares campesinos;
los arroyos cristalinos
que surcan nuestras campañas,
van bautizando las cañas
cual si por estos terrenos
abundaran Nazarenos
de Carrizos y espadañas.

Cigueñas, flamencos, garzas,
toros, chorlos, gallaretas,
cruzan las aguas inquietas
en incontables comparsas;
mientras que entre las zarzas
se ve un enjambre de nidos,
que se tienen suspendidos
sobre mansas corrientes;
como ideales nacientes
que permanecen dormidos.

Y, mirando la llanura
se ven mecer los trigales,
cual si fuesen los puñales
que nos da madre natura;
creo ver en la espesura
de los trigales crecidos,
todos los ratos vividos
cuando la vida florece,
una madre que nos mece
en nuestros lechos tendidos.

Aquí estoy frente a la vida
laboriosa y productora,
de frente al sol que nos dora
como a la espiga crecida;
fué mi dicha presentida
magna, noble y elocuente;
tras de la lucha ferviente
de darle luz a una idea,
fecundizar la tarea
con el sudor de mi frente.

lunes, 8 de mayo de 2017

A mi Pago





Ya la noche lentamente
llega copando la escena
y con un tinte de pena
la tarde muere de frente
en el rojizo poniente
se va sepultando el día
la ruidosa algarabía
ha callado en un instante
solo el tero vigilante
está firme todavía.

En un puesto débilmente
se ve brillar una luz
y el penetrante chuz-chuz
de la lechuza se siente
solitaria, indiferente
se ve en un poste sentada
no cruza ni escapa nada
todo en su alerta verá
traspasa la oscuridad
con su fueguina mirada.

En la tranquila laguna
se oyen los patos silbones
y entre negros nubarrones
llega paseando la luna
el viento al pasar acuna
las ramas del viejo ombú
y rompiendo la quietud
del trueno se oye el acento
y un brevísimo momento
asoma la "Cruz del Sur".

Se despeja luego el cielo
viéndose "Las tres Marías"
y buscando lejanías
pasan bandadas en vuelo
haciendo temblar el suelo
cruza un potro retozando
luego un chimango planeando
se ve orillando el sendero
y como nunca "El Lucero"
está grandioso brillando.

Ya la noche en retirada
se fue yendo lentamente
y el sol asomó potente
su cabeza colorada
lo festeja la majada
con su balar lastimero
retumba el grito del tero
que alegre pasa volando
y el "Nochero" relinchando
lo saluda del potrero.

(Dibujo: Eleodoro Marenco)

lunes, 25 de julio de 2016

Elogio de la Pampa (Poema)



Solo un inmenso mar
pudo detener su geografía inconmensurable.
Un límite de barrancas profundas,
de duras rocas golpeadas por oleajes sin tregua.
Altas peñas mangruyando siglos
de soledad azul y furias blancas.
Todo esto fue necesario para fijar
 la frontera de esa llanura infinita
que los criollos llamamos con el nombre
más indiano, más hermoso: PAMPA.

La pampa es como una guitarra verde que nunca calla su voz.
Casi dos siglos acunaron sus danzas ejemplares,
el dolor y la gracia cabían en las coplas
mientras la cruz del sur marcaba el rumbo
a los viajeros sin brújula.
Y el corazón del gaucho galopaba
 siempre adelante del caballo en la esperanza
o detrás del caballo en el adiós.

Cambian las formas, se desgastan,
se renuevan y el alma de la pampa serena y pensativa
mantiene su jagüel sensible
 para no perder el verdadero color de su espíritu.

Sufre etapas de confusión, de desesperanza.
Corren a veces aires de extranjería insubstancial,
pero llegan las furias del viento pampero
y se alejan los nubarrones y el cielo queda limpio.

El alma de la tierra es luz permanente
 presente en la flor del cardo,
en el aire que dialoga con los trebolares,
en la soledad de los últimos ombúes,
en el paisano que cruza silencioso la distancia
como arreando una tropilla de leyendas
sobre ese mar de yerbas
que nosotros llamamos con el nombre
 más indiano y más hermoso: PAMPA.

domingo, 10 de abril de 2016

Oración y comarca (Poema con aire de chamamé)




Señor, que enciendes la vida
en la mitad de la tarde:
concédeme la alegría
de caminar estas calles
gozando de la sencilla
tristeza de los sauzales.

Señor, que extiendes tu mano
para el que quiera encontrarte,
permíteme la distancia
que me separa del ave
en cada vuelo de coplas
protege mi sueño grande.

Y sobre la lluvia lenta
que por el verde se expande
ayúdame con el cielo,
para que pueda quedarme.

Cuando era niño pensaba
viajar en potros del aire
por esa gris aventura
que definen las ciudades
y adivinar el sentido
de aquellas risas fugaces,
tremenda caricatura
que me extasiaba la carne.

Después comprendí la simple
calidez de mi paisaje,
la ilusión de la comarca
galopando por mi sangre,
volvieron sobre mi sombra
capullos de soledades
con la luz de mi provincia
consagrando los trigales.

Oí los trinos nativos
en conciertos virginales
y en el ceibo florecido
las leyendas ancestrales..

Por eso nunca me atrajo
viajar en potros del aire
buscando entre las ciudades
aquellas risas fugaces.

He madurado ternura
entre verdes esterales
para entregarla en canciones
de esperanzas populares,
mientras las voces pequeñas
protegen mi sueño grande.

Señor, que enciendes la vida
en la mitad de la tarde,
te pido para mis hijos
la libertad de las aves,
para mis ojos cansados
la llama azul del romance
y para el pueblo pequeño
que mis hermanos comparten
te pido un SOL ARGENTINO
con brillo de voluntades:

¡Una comarca dichosa
para que pueda quedarme!

sábado, 9 de abril de 2016

Tapado con Pasto Puna (Milonga corralera)



Al desmontar de la vida
ya cuando me lleve Dios
y con el último adiós,
iniciaré mi partida;
la daré por concluida,
testimoniando en mi pluma
y sin condición alguna
solo desea quien canta:
morir en su tierra pampa
tapado con pasto puna.

Esta tierra que me viera
nacer, crecer y vivir,
también me verá partir
y hundirme en la cementera;
cuando el destino lo quiera
y sin vehemencia ninguna
me iré a cantar a la luna,
llevaré solo mi estampa:
mi cuerpo estará en la pampa
tapado con pasto puna.

De allí seguiré cantando
a las gentes de éste suelo,
desde una estrella del cielo
los seguiré acompañando,
me escucharán guitarreando
en noches de clara luna,
y si alguien cree oportuna
llevar flores al que canta:
mi cuerpo estará en la pampa
tapado con pasto puna.

A la sombra de un caldén
quiero descansar en paz
y ya en la inmortalidad
encontrarme con Pincén,
el anochado también
desde que dejó su cuna
y mi pasión que hoy acuna
el grito de su garganta:
me hace quedar en la pampa
tapado con pasto puna.


lunes, 4 de mayo de 2015

Querencia



Montoncito'e terrones y totoras

que me vida yorar la ves primera;
ranchito aludo, rescoldao de afetos,
y remediao a sol de su pobresa.

Ombú que a los mormasos del verano
los amansó con su ramaje güeno,
y a los pamperos les sirvió'e guitarra
pa cantar las tristesas del invierno.

Pañuelito verdusco'e campo crudo
floriao por el punsó'e las margaritas,
ande aromé mi aurora cimarrona
con el áspero olor de las flechiyas.

Rincón de monte ande los arrayanes
enamoraban a la primavera,
y sangraban sus frutas los chalchales,
y se alargaban del carau las quejas.

Cañadita flecuda d'espadañas
que listaba'e rosao el garcerío,
y los patos baguales encrespaban
al marguyar, alborotaos y ariscos.

Pital cerrao, de pinchos dentradores,
ande escondía el aperiá su cueva,
y ande, al bochorno de los mediodías,
arroyaban su laso las cruceras.

Islita ande acampaban las torcasas
de volido apurao y baruyento,
y ande se óia sonar, de tardecita,
el chiflido tristón de los boyeros.

¡Querencia! ¡Amor que se añudó a las ráices
hondas y amargas de mi vida huraña!
¡Puñao de cosas chúcaras que guardo
en el güequito más soliao de mi alma!

¡Querencia! ¡Lucerito de mi rumbo!
Picana que rempuja mi cansera!
¡Albardón apretao de las dulsuras
en el campo reseco'e mi esistencia!

¡Cómo te viá olvidar si sos yo mesmo!
¡Si te mamé en la leche de mi madre
y te yevo metida entre las venas,
apurando el galope de mi sangre!

sábado, 21 de febrero de 2015

Esta es mi Tierra



Soy de ésta tierra, señores,
donde la lluvia no alcanza,
semillita que se siembra
se riega con la esperanza.

Soy de ésta tierra, señores,
donde los médanos duermen,
acunados por historias
de viejos aires ranqueles.

Soy de la tierra, señores,
donde no existen las penas
porque el viento se las lleva
lo mesmito que la arena.

Soy de ésta tierra que un día,
vio carretas y fortines
cruzar entre chilladoras
jarillas y piquillines.

Soy de ésta tierra, señores,
del buen tirador pa'l lazo,
de la esquila, de la yerra,
y la del gaucho a caballo.

Soy de ésta tierra, señores,
la del asado con cuero,
la de las siestas calientes
y las del viento pampero.

Soy de ésta tierra, señores,
del indio y de las patriadas,
la del corazón del mapa
y de las aguas negadas.

Soy de ésta tierra, señores,
donde la luna se enanca
sobre potrillos de arena:
¡ya ve que soy de La Pampa!