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jueves, 13 de agosto de 2015

Sos mi tirador plateado (Estilo)


(Foto: Francisco Ayerza: "Escenas del campo Argentino")



Sos el tirador plateao
que a mi chiripá sujeta, 
sos eje de mi carreta, 
sos tuce de mi tostao, 
sos el pañuelo bordao
de un pobre gaucho cantor, 
sos la prienda más mejor
de mi chapeao de paseo,
sos yapa de mi sobeo
sos trienza de mi arreador.

Sos la mata'e culandrillo
que crece en el manantial,
sos vaina de mi puñal, 
sos la barda donde trillo; 
sos ala de mi lomillo
de trabajo brasilero, 
sos yesca de mi yesquero,
sos paño de mi bombacha,
sos potranca criada a guacha,
por eso tanto te quiero.

Y pensar que me guardás
en tu pecho un rinconcito
donde llamea un fueguito
que no se apaga jamás...
Yo siento alzar más y más
la llama en mi idolatría;
pues mi mayor alegría
y mi sueñito mejor
es jinetiar en tu amor
y maniatarte al alma mía.


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Recomendamos vistear el siguiente "lazo" virtual donde don Marcelo O. Martinez desarrolla un sesudo estudio acerca del origen de esta canción con la cual hizo su debut el "Zorzal" criollo don Carlos Gardel.
Ver:  http://gardel-es.blogspot.com.ar/2012/04/la-cancion-del-debut-sos-mi-tirador.html


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El verso original le correspondería a Oscar Orozco Castell aparecido en la revista "El Fogón", bajo el seudónimo "Un Oriental" y decía ansí:


RETRUCO:

                        "Para la señorita S. O.

                Casi ni pegué sentada
          Cuando bombeando El Fogón
          Leí tamañasa canción
          A «Un Oriental» dedicada.
          Y en la trama delicada
          De los versos camperasos,
          Sentí sonidos de lazos, 
          Sentí ruidos de caronas, 
          Armonías de bordonas 
          ¡Y chasquidos de chirlazos!

               Como creo soy galante 
          Y paisano de una pieza, 
          Con la mayor gentileza 
          Quiero salir adelante, 
          Y á la brisa murmurante 
          Le pide mi inspiración 
          Que la ayude en la ocasión 
          Para cantar á la china, 
          A la morocha divina 
          Que inflama mi corazón.

               No me puedo acostumbrar 
          A estar tan lejos de ti 
          Y á no comer camoatí 
          De aquél que me solés dar; 
          Y aura te quiero endilgar 
          Pa que veás mi fino amor, 
          Con todo esmero y primor 
          Como sólo tú mereces, 
          Todo lo que le pareces 
          A tu gaucho parador.

          Sos el tirador platiao 
          Que mi chiripá sujeta, 
          Sos eje de mi carreta, 
          Sos tuse de mi tostao, 
          Sos mi pañuelo bordao, 
          Sos mi gachito cantor, 
          Sos la prenda más mejor 
          De mi chapeao de paseo
          Sos yapa de mi sobeo 
          Y trenza de mi arriador.

          Sos mata de culantrillo 
          Que crece en mi manantial, 
          Sos vaina de mi puñal,
          Sos la parva donde trillo, 
          Sos ala de mi lomillo 
          De trabajo brasilero, 
          Sos yesca de mi yesquero, 
          Sos paño de mi bombacha,
          Sos potranca criada guacha…
          Por eso tanto te quiero.

          Sos el pihuelo machazo 
          De mis fuertes nazarenas, 
          Sos consuelo de mis penas, 
          Sos argolla de mi lazo, 
          Sos el pasador lindazo 
          Que trenzo con finos tientos, 
          Sos los alegres acentos 
          Que á mi guitarra querida 
          Pa pasar mejor la vida
          Arranco en tristes momentos.


          Quisiera desparramar 
          Florcitas por tu camino
          Para que tu pié divino
          No se fuera á lastimar,
          Y te quisiera explicar
          Pero á explicarte no acierto,
          Que tú sos el cielo abierto
          Donde quisiera subir
          Pa allí quedarme a vivir
          Como pampa en el desierto.

                                    Un Oriental.

            Enero 1900"



(Foto del Catálogo de "La Rastra y el tirador" en la Pampa y Mesopotamia del Museo Las Lilas de Areco)

sábado, 28 de julio de 2012

Mi rebenque platiao


Tenía un rebenque machazo
hecho de papada pura,
que aunque de linda figura
era un rebenque fierazo.
Pa pegar un güen chirlazo
otro mejor no he encontrao
y tuve por descontao
en tiempos que yo lo usaba,
que naides se le arrimaba
a mi rebenque platiao.

Tenía una argolla machaza
de plata pura ¡eso sí!
y un corredor guaraní
hecho con toda cachaza.
Aunque fierazo de traza
era un trabajo acabao,
y de cuero bien sobao
era su larga sotera;
¡Aijuna! si aúra tuviera
a mi rebenque platiao.

Entonces yo presumía
ser taita en la camperiada,
y en cuanto a ganar cueriada
por puro lujo lo hacía.
Cuando a mano lo tenía
no hallé quiebra ni aporriao,
ni el bentena más mentao
pudo hacer fijas sus miras,
porque le sacaba tiras
con mi rebenque platiao.

Hasta pa hacer el amor
lo tuve por güena ayuda,
más de una vez en la duda
supo ser güen mediador.
De un boliche el mostrador
muchas veces he golpiao,
y el pulpero retobao
me ha tratado sin malicia
de miedo de una caricia
de mi rebenque platiao.

Si en pendencia o entrevero
alguna vez me encontré,
a más de un loco dejé
con una faya en el cuero.
Si un taita, por ser copero
me ha puesto medio apurao,
en la cerdosa lo he dao
matándole un anca mora
con la punta cimbradora
de mi rebenque platiao.

domingo, 22 de julio de 2012

¡A su yamao!

(Pintura: Horacio Berta)

Pues bien, ya me tiene Don
entreverao en la rueda,
en donde haré lo que pueda
para alegrar su fogón.
Yo cebaré el cimarrón
mientras otro milonguea,
y aunque la yerba escasea
qu'es una barbaridá
hemos de amarguear hast'a...
que de vieja quede fea.

Porque otra cosa... no sé
que pueda hacer este crioyo!
Cuando pa serlo m'embroyo
con miedo... ¡No sé de qué!
¡Pero no ha de ver usté
a que punto hemos yegao,?
Ya ni me pongo el cribao,
ni monto, si no es de freno,
y si me acuesto al sereno
dejuro tengo un refriao.

Mire que gauchos... ¡gran siete!
No amuele con los de hoy día,
son pura chafalonía
pura prosa... todo al cuete!
Si se le sientan a un flete
tiene que ser como oveja,
y en cuanto mueve una oreja
o agatas el lomo enarque
ya van manotiando el charque
pa n'olvidar mañana vieja.

Y diay queremos decir
que semos gauchos ¡y diande!
si el serlo, nos queda grande
que ya no hay más que pedir.
Comenzando en el vestir
y siguiendo po el hablar,
hasta en el mesmo pitar
ya semos tan diferente
que ya se rie la gente
si al naco nos ve picar.

Antiguamente... ¡la pucha!
Pero... ¿pa qué recordar
que cada indio era la mar
de cencia que hoy ni s'escucha?
Hoy la crioyada s'embucha
con tanta cosa moderna,
que una estancia lo gobierna
un gringo ricién yegao
como el gaucho más pintao
por debajo de la pierna.

Si es en la guerra, dejuro,
que todito ta cambiao,
hoy se acomoda el soldao
defendido por un muro;
un hombre no está seguro
aunque lo ampare una sierra;
con esta laya de guerra
y el armamento que se usa
hace igual papel la chuza
que el gauchaje en esta tierra.

Y póngase uno a cismar
sobre el pasao y el presente,
ta todo tan diferente
que da ganas de yorar;
vale más ni recordar,
pues, si los tiempos igualo,
se hace el presente tan malo
que concluyo comprendiendo
que al gaucho lo está comiendo
como la carcoma al palo.

Por eso es que no me ayego
a su fogón, Don Calisto,
porque amigo, no resisto
sin recordar con apego.
Aquel tiempo en que, no niego,
se habrán cometido errores,
pero en la vida mayores
que los que, con imprudencia
cometen los hombres de cencia
que son sabidos dotores.

sábado, 21 de julio de 2012

Volcao


Yo vide un bagual juyendo
puert´ajuera de un corral,
y a un gaucho taura, de un pial,
dejarlo como durmiendo.
Y vide al hombre corriendo
al impulso del tirón,
dírsele de sopetón
al bruto, con tal presteza,
que le apretó la cabeza
sobre´l mesmo revolcón.

Y pensé yo: "Si a la yegua
de la suerte la topara,
cuando por mi lao cruzara
en una juida sin tregua;
si al colegirle, a la legua,
su malévola intención,
en un diestro revolcón
sujetarla yo pudiera,
talvez mansa la tuviera
siempre a mi disposición.

Pero es al ñudo aguaitar
ese momento propicio,
pues cuando más lo acaricio
más distante lo he de hayar.
Talvez lo yegue a topar
cuando de esperarlo hastiao,
m´encuentre desalentao
y sin voluntá pa nada,
charlando con la pelada
mano a mano y entregao.

Pucha la vida!... Hay que dirla
yevando dale que dale,
y todita eya no vale
ni el trabajo de vivirla.
Nunca pretendí rendirla
al placer que me jué´esquivo;
pues siempre sobra motivo
pa que la suerte, sin tregua,
se me niegue... como yegua
cuando patea el estribo!

¡Ah... Si!

(Pintura: Eledoro Marenco)

¡Ni que hablar! Hoy preparo el chafalote
con un filo rabioso,
y dispués de unos verdes y un güen trago
empilcho mi bichoco
y me largo sin rumbo, ande me yeve
la voluntá de mi cabayo moro.

¡Qué diantre! Pa vivir siempre en miserias,
rabiando como un loco,
más me vale rodar, libre siquiera,
pues no ha'e faltarme cómo
conseguir unos trapos pa vestirme,
algunos riales y un churrasco gordo.

El crioyo que no es lerdo, po'ande quiera
puede hayar acomodo;
y hoy que me veo de la güelta'el palo,
de aquí me largo solo...
Quien sabe si rodando, al fin y al cabo,
dispués de tanto con la suerte topo.

Esperar es soncera; en esta tierra
se mira al pobre crioyo
como al ánima en pena, y ande cruza
deja siempre en asombros
a esos mesmos que al fin, cuando precisan,
vienen mansitos, agachando el lomo.

El indio en esta tierra sólo es güeno
pa que largue su voto;
pa echarlo a las cuchiyas cuando hay guerra,
con la lanza o el corbo,
y dispués... ¡ni pa yesca!, cuando agatas
se ha librao que le achuren el mondongo!

¡Ni qué pensar siquiera! Hoy paro el marlo
y levanto mi poncho,
y dispués de unos verdes y un güen trago,
sin más, me apreto el gorro,
y me largo sin rumbo... ande me yeve
la voluntá de mi cabayo moro!

Noviembre, 1899-

Amargo


¡Siempre que canta el gayo en la cumbrera
de mi rancho de paja,
avisándome alegre que bombea
venir la madrugada,
vuela el sueño, juyendo de mis ojos,
como el ave del nido ande descansa.

Entonces, sacudiendo la osamenta,
disparo de la cama,
y en el fogón regüelvo los tisones
campiando alguna brasa;
pues el amor y el juego siempre dejan
chispas que a veces sólo el tiempo apaga.

Y dispués de hacer juego con ramitas,
espero que haga yama,
y al calor le acomodo la caldera
pa calentar el agua,
como al calor de mis recuerdos viejos
comiensa a calentarse la esperansa.

Preparo el mate amargo, enciendo un pucho
de cigarro de chala,
y me paso las horas silencioso,
repasando la tarja
ande yevo la cuenta'e las sonceras
que tengo en la memoria aquerenciadas.

Menudiando los verdes, voy haciendo
mis cuentas atrasadas,
pa encontrarme, al final, con que no tengo
ni una cola de vaca...
En negocios de amor... ¡lo sabe un sonso!,
el interés se come la ganancia.

Ensiyo el cimarrón, qu'está sin güelta,
mientras chiya otra pava;
y en mis cavilasiones pienso y digo...
Qu'es yerba la esperansa;
pero... yerba flojona, que ni sirve
p'acomodarle al alma una ensiyada!

Octubre, 1899

Consejos


¿Y ansí vas a montar?... Pará, no montes,
no montes sin ponerte las espuelas...
Las de rodajas grandes, las yoronas...
De no... las nasarenas,
aqueyas de calsar po'abajo'el pecho,
afirmao en las riendas.

No facilites nunca; el güen jinete
no monta como quiera;
vos ya sabés qu'el diablo nunca duerme,
y a ocasiones nos tienta...
Y el hombre prevenido en el peligro
si no gana con lus, despunta oreja.

Aprendé vos de mí; cuando era moso
también juí domador de los de mentas...
No está bien que lo diga... pero es cierto;
yevaba la derecha
entre gauchos jinetes de mi tiempo,
de aqueyos de melena.

Pero entonces la indiada usaba bolas,
y solíamos hacer corrida'e yeguas,
y cada indio boliaba un crudo d'esos,
más malo que una fiera...
campo ajuera nomás... ¡Así era entonces!
Hoy... ¡ya tienen mangueras!

Pa lidiar un bagual se necesita
más astucia que juersa,
y el qu'es güen domador no usa rigores
sino que, con pacencia,
se lo va trabajando poco a poco,
hasta que al fin s'entriega.

En el primer galope yo no digo,
es de ley el rigor de las espuelas,
de suerte qu'el bagual se desengaña
y afloja la cabesa...
Salvo los casos en que salen crudos,
capaces de maliar la vida entera.

Ayá en mis mocedades
me gustaba montar d'esa ralea;
hubo caso'e voltiar tuitas las garras
jinetiando un bagual de la reserva.
¡Parece hasta mentira!
¡Ah, mis tiempos aqueyos, si volvieran!...

Entuavía se me hace
que si cuadra el motivo, como quiera,
me le horqueto al quebrao de más pujansa...
¡Eso sí, con espuelas,
porque de no... ¡quién sabe si saldría
con la osamenta entera!

Vos que sos mocetón, tené presente
que no vale el querer, ni valen yerbas;
pa ser jinetiador se necesita
acomodarse bien las nazarenas,
aqueyas de calsar po'abajo'el pecho,
afirmao en las riendas!

Junio, 1901-

Justamente

(Pintura: Gustavo Solari)

Pues, como iba diciendo... aquí me tiene,
juyéndole al poblao y a sus lindesas;
cuerpiándole al vivir de las ciudades;
tirao en el rincón de mis taperas.
Yo tengo por sabido que pal gaucho
que vió campaña abierta
dende que abrió los ojos a la vida,
tan yena de miserias,
el poblao es prisión, ande hay veneno
hasta en los mesmos aires que resueya;
ande se vive siempre con la intriga,
ceñido a la esigencia
de la moda viciada, que a los hombres
los yega a valorar por sus riquesas.
Ande le falta campo a la mirada,
ande la luz del sol agatas yega,
ande no puede divisar la vista
la gramiya o el trébol que verdean,
el verdadero gaucho de este suelo
no puede hacer querencia.
Libre nació, no hay duda,
abandonao a la fortuna incierta,
sufriendo los rigores del destino,
sin tener un consuelo pa sus penas.
Y libre ha de vivir, libre y sin dueño,
como el ave que mora entre la selva,
mezclando su dolor, que naide escucha,
con el triste gemir de su vigüela,
ayá en la inmensa soledá del campo,
el hijo de los vayes y las sierras.

Junio, 1900.

Mi lazo


Del cuerpo de un noviyo hice una lonja;
de la lonja, dispués fabriqué un lazo
con tientos desviraos y parejitos,
y bien trenzao, con una trenza'e cuatro.

Como prenda de lujo, la presiya,
era de lo mejor como trabajo,
y lo mesmo la yapa de seis tientos
que con esmero trabajé de a ratos.

Era un lazo campero, pero cumpa,
porque en la argoya le encajé unos cuantos
cascabeles de fierro, chiquititos,
como pa enfurecer a un toro bravo.

Cuando estaba lidiando en el rodeo,
si un toro montaraz miraba al campo,
¡ahijuna!, era mi orguyo la guampiada,
cerrándole la armada cuanto cuanto.

Si enlazaba en el círculo, no erraba
aunque tirara de revés el lazo,
y quiebra que mirase campo ajuera
en tierra lo estiraba, largo a largo.

Si pialaba en la playa'e la manguera,
entre taitas de menta de algún pago,
en la vida de Dios largaba armada
que no juera a pialar de las dos manos.

Dispués de algún trabajo, le pasaba
un poco de chipá pa conservarlo;
pues con él agenciaba algunos riales
pa comprarme los vicios y algún trago.

Octubre, 1899.

Al volver

(Pintura: Carlos de la Torre)

Me parece un sueño...
Pasaron los años... todo está como era;
la casita blanca como antes estaba...
Parece q'el tiempo no le hace ni meya...
Todo está lo mesmo...
La tapia, el arroyo, la verde arboleda.
Lo mesmo la loma que muere en la cáida
que cruza la senda...
Me parece un sueño...
Pasaron los años y las mesmas güeyas
señalan, como antes, todos los lugares
que tuve presentes... ¡Como si áhura juera!
Todo está lo mesmo...
Del ombú querido la sombrita fresca...
Las mesmas las ráices ande me sentaba,
alegre y sin penas...
¡Parece qu'el tiempo no ha pasao, por cierto!
Todo está como era...
¡Pero no, qué ha de estar!... ¡Aquí me falta
la qu'en el alma me dejó las güeyas!

Paysandú, noviembre de 1899