jueves, 29 de octubre de 2009

Andate


En este rancho sos mesmo que una rosa
metido en un florero...
¿Porqué sis sos tan guapa y güena moza
vas a tenerme a mí por compañero?
¡Nada más qué lástima 'e dejarme!
Querés pagarme ansina lo que he hecho...
Te estás sacrificando como piona
solo porque una vez te brindé amparo,
y al calor de este techo
te abrí mi corazón de cuarenta años
pa'cubijarte tus veinte...¡era otro tiempo!
...Mirá... te soy sincero,
nunca pensé en decir lo que te digo
hasta que caí enfermo,
cuando empecé a sentir que se aflojaban
mis brazos y mis piernas, el pensamiento
me dentró a trabajar, y varias noches
se me hizo arisco el sueño...
Pensaba ¡pucha digo!... Que una d'esas
cáiba derecho viejo
pal lao de los difuntos... Porque naides
tiene corona pa'elegir momento,
y menos yo, que vaya a saber cuántos
pecaos le debo a Dios... ¡en fija, cientos!
... Taba pensando, ya te digo, en eso;
y me acordé de vos... ¡me dentró un miedo
al darme cuenta que quedabas sola,
sin un perro siquiera 'e compañero,
que te juro, esa noche aunque no supe
nunca decir un rezo;
Recé! Pa'no morirme, hasta saberte
lejos de'este lugar pobre y disierto.
Al otro día jué cuando te dije:
-"... Petrona, tenés qu'irte!
Yo pa'cuidarte estoy viejo y enfermo..."
¿Ti acordás?... No había acabao de hablarte
que dentraste a ráirte como loca,
como quien ha escuchao un chiste mesmo...
¡Y no me animé a más... porque la pena
me hizo un ñudo muy juerte en el garguero!
Ansí fueron pasando las semanas,
vos cada día más flaca, yo más viejo
y rejuntando achaques...¡y pa más
aura casi ni veo!... Ya carculo
que ando muy cerca'el tiempo
que me dió Tata Dios pa'converserte
de que tenés que dirte... ¡Sí!... ¡Aura mesmo!
En cualquier lao encontrarás trabajo,
además, tus parientes, los del pueblo,
te van a recibir; hasta que un mozo
joven, guapo y decente, te alce un nido
más tibio que este rancho de hombre viejo...
...¡Andate!...¡te lo ruego!... ¡No te rías,
que tu risa se mete adentro'el pecho
y me rigüelve el corazón adentro!
...¡No te rías, te digo!... ¡Que la rabia
yega a mis ojos castigados de inviernos,
mesmo que esas garugas silenciosas
que dentran frías hasta el pensamiento!
...¿Que no te habrás de dir?... ¿Que son zonceras?
¡No!!!... ¡No son ocurrencias, te lo advierto!
... ¡Ya que a las güenas no querés dejarme,
yo como dueño d'este rancho... ¡te echo!

miércoles, 28 de octubre de 2009

Faustino, el hachero


Faustino, era hachero pa'ese entonces;
se lo veía llegar de su trabajo
y con el resto'e juerzas que guardaba,
dir poco a poco levantando el rancho.
A su lao, secándole sudores,
cebándole algún mate o ayudando,
andaba su Jacinta, moza güena
con la que iba a levantar su nido'e barro.
Regao por el sudor de aquél esfuerzo
el barro jué creciendo, y un verano,
Faustina y la Jacinta conocieron
la dicha de sentirse "propietarios".
Esa migaja de alegría que al cielo agradecieron
logró el milagro de hacerles olvidar,
que el pobre en cualquier parte
nunca es dueño, sino esclavo.
Pasó el tiempo. El hacha de Faustino
ya le andaba pesando entre las manos.
Cambiaron capataz en el "obraje"
y el nuevo pa'cumplir, tuvo que echarlo.
¿Y áura... ande iba?
... a los sesenta, Dios hace milagros...
De hacha al hombro volvió:
- "...Jacinta... es duro lo que viá decir, ¿sabés?
¡Me echaron!... ¡Sí!...¡Me echaron!
... el obraje necesita gente moza
y dicen que estoy viejo pa'l trabajo..."
Su mujer lo miró muy dulcemente:
-"Y gúeno... al fin y al cabo
ya ha voltiao mucho monte,
... y será cosa de Dios, que andaría viendo
que estaría po'apretarlo algún quebracho!...
¿Ánde va?... ¡Yo lo quiero!... ¿No le alcanza?
Recuerde que cuando usté hizo el rancho
yo apenas lo ayudaba,
¡áura me ayuda usté... y emparejamos!..."
Jacinta era guapa dende chica,
¡pero nunca lo jué tanto!
Faustino iba a buscarle ropa al pueblo
y ella arqueaba su lomo trabajando,
hasta que el sol oscurecía el arroyo.
Recién se daba cuenta del cansancio
cuando volvía a su casa
con el montón de ropa entre los brazos.
Así fueron peleando a la miseria,
hasta que un día
el reuma le meneó las juerzas;
cayó en cama... y seguro
la soledad le ahugó adentro del rancho.
...La cosa es que una noche entró a dormirse
y el sueño se hizo eterno de tan largo.
Nunca se sintió tan solo el viejo hachero
que esa tarde que añudó dos palos
y los clavó en el sitio ande Jacinta
dormía para siempre su cansancio.
Después vino el asunto del camino...
No habría pasao un tiempo
en que la soledad y la miseria
habían hecho del viejo un pobre andrajo,
cuando cayeron una tarde
los de la Vialidá, mostrando planos
de un proyecto 'e camino que cruzaba
justo por donde estaba el rancho...
-"¿Voltearlo... dicen?? ¡No puede ser!
¡Mucho me costó alzarlo!
....¿Que lo manda el gobierno?... ¿Y de ahí?... ¡Es mío!
¡Yo mesmo he levantao esas paredes
con estas manos!..."
-"Si ...¡pero el terreno no es suyo!".
- "¡No era'e naides, señor, pa'quel entonces!".
-... Se equivoca, mi amigo. Tenía dueño.
¡Se llamaba "Don Fisco" el propietario!
El gobierno ha mandao abrir camino
y su rancho va'ndarnos estorbando..."
-"¡Pero es que toda mi raza
ha nacido y muerto en este pago!
¡No me pueden echar sin darme un sitio
ande vivir como crestiano!
... Usté es léido, señor... me compriende...¿no cierto?
¡Un es plata lo que ando precisando!
Todo lo que tengo es este rancho
y los huesos de Jacinta,
¡que me den un lugar para enterrarlos!..."
Vano fue el pedido; en esos casos
no hay que pensar en Dios, sino en el Diablo...
-"(¡De llevarnos de la queja de estos indios,
no acabaríamos más con el trabajo!)
¡Yo comprendo, mi amigo!... ¡pero la ley exige
cumplir con lo que ordena!
¡Eso sí!... ¡le quedan quince días
pa'que arregle sus cosas y deje el rancho!"
-..."¿Quince días?... ¡Ajá!... ¿Es mucho tiempo!
¡Lo que tengo que hacer, lu hago en un rato...!
Faustino entró a su rancho y al segundo
salió de hacha en mano:
-"...En mis tiempos juí hachero... ¡y de los güenos!
... dentre a ser un estrobo en el obraje
y me echaron...¡aura es cuestión de ver
si el uficio'tuavía me vale de algo!!...."
...Y el hacha, revoleada por la furia
sin control de aquél viejo, hizo pedazos
las paredes añosas y sufridas
de su rancho de barro.
Después jadeante removió la tierra
hasta dar con un montón de güesos
que envolvió en su poncho...
-"¡Y ya me voy nomás, pa'no estrobarlos!
¡Díganle al señor "Fisco" que disculpe,
pero a veces los indios olvidamos
que hemos perdido tuitos los derechos
a vivir como viven los cristianos...!".

Cuentan los hacheros que a Faustino
lo hallaron días más tarde,
gritando enloquecido, monte adentro:
-"...¡El señor "Fisco" precisa todo el campo!
¡Él solo es el patrón!... ¡Cuidado!¡No estorben!
¡Vienen voltiando ranchos!
¡Juyan pa'donde no yeguen los caminos!
¡Juyan... que ni los muertos están a salvo!
¡Miren!... ¡Miren!... Estos son los güesos de Jacinta!
¡Tengo que andar con ellos en la mano
... porque no tengo tierra pa'enterrarlos!!".

Las cuatro huellas


Cuatro huellas se apartan
desde mi rancho:
tres me alegran la vida
... pero son cuatro.

Una busca el camino
que va pa'l pueblo:
yerba, caña, alpargatas,
tabaco negro...

Otra contra el patio
llega al portero:
silbo, cepillo, tuse,
caricia y freno...

La tercera se arrastra
pegada al tiempo:
arao, melga, sudores,
trigales nuevos...

La cuarta tiene el largo
de mis desvelos...
...cruz alzada en el monte,
pañuelo negro...

Cuatro huellas trajinan
mis pensamientos,
tres la hago silbando
y una en silencio...

...cruz alzada en el monte,
pañuelo negro...

Tal vez si


Morir por morir, quisiera,
morirme en algún desierto,
que me tapen las arenas
boca arriba, cara al cielo.

Que nadie sepa mi muerte,
que entre solo al silencio
y que me vaya en olvidos
sin lágrimas ni lamentos.

Tal vez si, me gustaría
ser algo como es el viento,
o la nube, o el camino,
o la lluvia, o el lucero.

Tal vez sí, me gustaría
darle a un árbol alimento,
pa'que otra vida aproveche
la vida que deja un muerto.

Tal vez si, me gustaría
trepar corazón adentro
por la sabia de un quebracho
y abrirme flor en el cielo.

Tal vez si, me gustaría
ser amo de mi silencio.
Nunca fui patrón de nada,
suerte de peón me dio el tiempo...

¡Sólo pido que me dejen
mandar en mi muerte al menos!

Plumón de cardo


Quien pudiera dominar
a su gusto el pensamiento,
echarle llave al partir
y liberarlo al regreso.

No es mi propia voluntad
la que mi rumbo señala
... soy plumón de cardo al viento
que a su capricho anda y anda...

No sigue huellas mi andar,
ni cruz del sur mi destino;
a mis querencias de sombras
me lleva cualquier camino.

Mi alma muere en la oración
y florece con ella el alma.
El sol la viste de novia
y la luna la amortaja...

...Destino de andar y andar...
morir mirando distancia...

Los Blancos de Villegas


Tenía el General Villegas
un sueño blanco merodeando por la noche
hasta arrancarle amaneceres.

Era tener su tropilla de tordillos el deseo
de este duro general de la frontera,
ya estaba el sol fundido en el cielo de la pampa
solo el blanco le faltaba a su bandera.

Deshojándole leguas a la pampa
desafiándola entre chuzas y entreveros,
fue juntando uno a uno sus caballos
fue tejiendo en cicatrices sus desvelos.

Y ahí están, son seiscientos tordillos su tropilla
crines blancas de esperanza que flamean,
al compás del viento pampa en la llanura,
entre algarrobos, piquillín y cortaderas.

Tienen esos potros, en sus ojos la bravura
y en los cascos resuena su hidalguía,
brota en su claro pelaje la pureza
de una inmensa pampa virgen todavía.

¡No hay en la tierra potros más potros,
que estos caballos blancos!
¡No hay en la pampa toro más toro,
que el General Villegas!

Por su cría


Lo habían traido detenido de una estancia,
donde el hombre, en cualquier cosa ponía el lomo.
Esposao y rigoreao por los milicos,
por denuncia del patrón, y el mayordomo...
Al despacho'el comesario lo metieron
a empujones, como a un toro en una manga;
y ahí quedó el hombre, arrinconao, lleno 'e vergüenza,
esperando a ese Señor, que es el que manda.
Le temblaban las manos de impotencia...
Había robao, sí señor, no lo negaba,
mas si los uniformes tapan hombres;
rogaba a Dios que ese hombre le tocara.

El viejo comesario entró despacio,
arrastrando las botas muy sereno.
Lo miró, se sentó, prendió un toscano
y ansí lo encaró al hombre, bien de lleno:
- "Mirá muchacho... ¡Nada de macanas!.
Voy a escuchar atento tu descargo.
Pero ande te pisés... te lo aseguro,
que te paso pa'adentro un tiempo largo.
Hay en tus ojos mucho de sincero
y en eso pocas veces me equivoco.
Olvidá al Comesario, por un rato,
para ir desembuchando, poco a poco...
Que has carneao un borrego, eso me han dicho
y es muy fiero servirse de lo ajeno;
pero quiero saber, porqué lo has hecho
y si no me mentís, ya lo sabremos.
¿Es cierta la denuncia? Hablá muchacho,
tratando de que nada se deforme...
Mirá en mí a un viejo amigo, a un criollo viejo
que es todo lo que tapa este uniforme,
al que a veces con ganas tiraría
po' estar con varias leyes disconforme.

-"Sí, Señor Comesario... ¡Está en lo cierto!
He carneao un borrego'e la majada...
Es muy fiero Señor, no tener restos
pa'aguantar tantos meses sin cobrada.
Perdí a mi compañera... Hace ya un tiempo,
por no poder llevarla a ser tratada
y 'e quedao muy solito ayá en el monte,
llorando con mis hijos a la finada.
Son siete, Comesario, siete bocas
que de comer, tan casi ya olvidadas
y que cuando hablan Don, salgo pa'juera
porque me piden pan, y no hay más nada.
Entonces gano el monte, pues no quiero
que vean mis ojos encharcar mi cara...

- "Güenos patrones..." dijo el Comesario,
secándose la cara con la manga.
- "... pero seguí el relato, descargate,
que un criollo no se atora con las lágrimas".
- "Al pueblo yo no voy, por la vergüenza,
cansao 'e fiarme, no me dejan más nada.
Una cruz roja, tengo en las libretas
y la vuelta, Señor... ¡esa es la brava!
Cuando salen corriendo a recebirme
y bajo del montao, sin trailes nada...
¿qué hace usted Comesario, en ese caso?...
¡Sale a robar, carnea un ajeno, o mata!
Ya estoy cansao Señor de los abusos,
de no cobrar mi sueldo ayá en la estancia.
Si hasta el cuchillo, que pa'el trabajo uso,
se está saliendo sólo de la vaina.
¿Será posible ¡tantas injusticias!...
y que naides señor pueda aliviarlas?"

- "¡Basta, por Dios...", fue el grito 'el Comesario:
"¡Agente!... a este paisano me lo larga
ya mesmo... que se vaya con sus hijos.
Déle estos reales... Y llévelo a la estancia.
¡Hay que ser sordo, ciego, sangre 'e pato
pa'no darle a estas cosas su importancia...
Y nosotros entuavía con las leyes,
les seguimos cargando las espaldas.
Lo que hice aquí con él... no está en los partes...
pero está en mi concencia... ¡y eso basta!
Yo creo que Dios... me va a ayudar en esto
y si no... ya la carta está jugada!
Si el patrón, o el que hizo la denuncia,
me mueve el piso arriba con su banca,
cuando lleguen los jefes a castigarme:
¡les tiro el uniforme por la cara...!

Recuerdos (fotos: Eduardo Amorim)





Entre caballos me he criao,
jinetear fue mi afición
y por un simple arrastrón
no iba a entregar mi recao.
En redomones he andao
por mis pagos Fortineros,
hoy al evocarlos quiero
decirles con emoción
que tengo de ese rincón
los recuerdos que más quiero.

Tuve un pingo malacara
cortito, fuerte morrudo.
el que me salió algo duro
en cuanto se calentaba.
"Bandido", yo lo llamaba,
era ligerón de abajo;
aguantador pa el trabajo
que era una barbaridad
de la cría de un tal Cerda,
un gallego acriolladazo.

Después amansé otro flete,
malo como bolsa 'e gatos;
de los pagos 'e Triunvirato,
estancia "Los Tres Bonetes".
Me tuvo mal ¡la gran siete!
en distintas ocasiones;
ponía a prueba mis talones
en cuanto me descuidaba,
de travieso bellaqueaba
hasta me asustó en ocasiones.

Una tarde algo ingrata,
por la costa de un maíz;
se levanta una perdiz
volando de entre sus patas.
Salieron mis alpargatas
flameando como banderas,
la cosa se puso fiera;
fue tan fuerte el arrastrón
que me salvó el manotón
que le tiré a la encimera.

Qué animalito ejemplar
fue una mora que amansé,
y me salió, ¡viera usted!
como para dominguear.
La solía hacer galopar
buscando que se enojara
y cuando me atravesaba,
yo me sentía satisfecho
al ver que contra de el pecho
el bocao se le mojaba.

Hoy le hablo a la juventud
que monta en las jineteadas,
para salvarse la entrada
y arruinarse la salud.
Desistan de esa actitud,
no ganan nada con eso;
van a llegar a ser viejos
lleno el cuerpo 'e machucones;
deformado los talones,
vichocos y sin un peso.

martes, 27 de octubre de 2009

La cupé de mi señora



Yo anduve bien hasta ahora,
con mi cachivache viejo
Pero me ha criao un complejo,
la cupé de mi señora.
Se me ha güelto empacadora
y mañera p´arrancar,
la tengo que calentar
cosa que no sucedía,
si antes en cuanto subía
¡en frío l'hacia bramar

Cuando le metía la llave
en el aujero el´ contato,
sabí'arrancar en el ato
con una marchita suave.
Pero áura el asunto es grave,
si le tiro el cebador,
se le áuga el carburador,
pa'mí es la chisp' atrasada
O es que tiene muy rajada
la tapa el' distribuidor.

Porque hace unas esplosiones
que ni el diablo las aguanta,
son tan fuertes que levantan
polvadera en ocasiones.
Hay que andar a los tirones
porque empujar es al cuete
y mí me pone en un brete
si le atraco la manija;
me da una patada en fija
porque anda mal del trinquete.

Tiene roto el radiador,
y pérdida en la bancada;
válvula' escape quemada
y desinflao el motor
Quemao el regulador,
tampoco el dínamo carga,
La batería se descarga
pero la luz no m'importa,
me arreglo bien con la corta
aunque preciso la larga.

Aura le vía'retocar
el motor, chapa y pintura
y dispués de la compostura
la viá'volver a'blandar,
pa'ver si la puedo andar
como en épocas pasadas
anque con gomas usadas
ansí nomás a lo gaucho
si total tienen güen caucho
y cámaras reforzadas.

Me han aconsejao cambiarla
por algún otro modelo
pero si la pongo al pelo
me da lástima largarla.
Y aunque tenga qu' empujarla
pa' que arranque les prevengo,
qu'esta posición mantengo
sacando mis conclusiones:
pa´ usada y con esplosiones
me quedo con la que tengo!


Entre hombres


...¿Así que piensa dirse de las casas?...
...¡'ta bien... ¿Y pa'ande vá, que no ha dicho?
...¿Pal Sur?... ¡Ajá!... ¡No agache la cabeza
que eso es de muy flojaso, pués amigo!
No me ha cáido tan mal, por el contrario,
no he pensao en negarle mi permiso,
...el crestiano no es árbol pa'morirse
siempre haciéndole sombra al mesmo sitio...
Como padre, entiendo que quince años
son pocos, pa' enfrentársele al destino,
-los años son igual que las estreyas,
cuantos más son, más claro es el camino-
pero como hombre, entiendo que los hombres
no se hacen por los años que han vivido,
...yo m'hice a eso'e los diez, en una estancia
ande se me apodaba "el mal nacido"
por no saber decir quién era "tata"
ni quién era mi "mama"... ¡suerte d'hijo!
... Ya vé, al revés de usté... me abandonaron,
en cambio usté abandona... ¡es muy destinto!
... ¿Yeva plata?... Muy poca... ¿Cono cuánto?
... ¡Quinientos pesos!... ¡Ajá!... ¡Es poco, amigo!
No olvide que el estómago no entiende
que hay que yegar al Sur pa'hacerse rico,
¡Tome unos pesos más, que le harán falta
pa'que al menos se aguante en el camino!
... ¿Va'dir vestido ansí?... Bombachas blancas,
blusa y pañuelo 'e seda... ¡No, mocito!
Así 'ta bien pa' un baile, ande las chinas
almiran al paisano bien vestido,
pero usté va'salir ha'hayar trabajo
... y si no me equivoco, es muy destinto...
¡Póngasé las bombachas batarasas
y ni muestre esas pilchas de hombre rico,
que cuando un pobre va' pedir conchabo
la pobreza habla d'él por los surcidos!
De hoy en más, aguantesé el orguyo
y antes de ser rival, ¡hágase amigo!
que aunque yo soy tan pión como el boyero,
no todos los patrones son lo mismo.
... si es que tarda en golver ¡deme palabra
que ha de hayar goluntá para escrebirnos!
No lo digo por mí, los hombres somos
mas juertes pa'aguantar un sacrificio,
...lo digo por su vieja... ¡siempre piense
que el amor hacia usté no almite olvidos!
... ¿Sabe eya que se vá?... ¡Ah... no le ha dicho!
¡Mejor entonces que no sepa nada!
Yo viá'ver si le invento algún motivo,
porque eya no va'creer que usté nos deja
por el gusto nomás de andar caminos...
¡Miéntale usté también cuando le escriba!
... aunque me duela que le mienta el hijo,
pero Dios sabe bien, ¿no le parece?
lo que puede pasar si no mentimos!
... No lo entretengo más, vaya y ensiye,
y no lo martirise al doradiyo
si vé que se le dá por darse güelta
pa'mirar la querencia... piense, m'hijo,
que el animal entiende lo bastante
como pa'no olvidar ande ha vivido!
... Si güelve alguna vez, éste es su rancho,
aunque al dentrar en él lo haye vacido,
... los años pasan pronto pa'los viejos
dispués que se ha luchao y se ha sufrido...
¡Vaya y bese a su máma!... ¡Y no se olvide
que tiene que mentirle algún motivo!
¡No se vaya a pisar... Ansí no piensa
que pa'usté hay algo más que su cariño,
¡Mienta nomás, sin asco... que Dios sabe
lo que puede pasar si no mentimos!
.................................................

... ¡Eh! ¿Ande va?... ¡Su máma'ta en la pieza!
(...¿Pero por qué desata el doradiyo?
¿Qué bicho le ha picao?...) ¡Está yorando...!
¡Pucha con el hombre éste!... ¡Aura me dice
que me olvide de todo lo que ha dicho...!
... ¿Qué no es hombre?... ¡Mentira!... ¡Sí que es hombre!
¡Si se hubiera marchao no hubiera sido!
¡Aura somos dos machos en la casa
...aunque los dos yoremos como chicos!...



lunes, 26 de octubre de 2009

Memorias pa una leyenda


Si cuando fué la pelea,
Juan lo hubiera muerto a Braulio;
la cosa no sería memoria adentro,
más que un sucedido 'e los tantos
que ruedan memoria adentro,
hasta que se van gastando.

Pero cosa más extraña
no ocurrió nunca en el pago...
Y ahí anda siempre fresquita,
metida entre trago y trago.
Como un yuyo de leyenda,
en la caña o el amargo.

Un asunto de polleras,
hizo de riña, dos gallos.
Jué pa un domingo de Junio
de hace lo menos siete años.
Yo estaba dentro'el boliche,
trenzado en un truco 'e cuatro.

Cuando dentró el "Lagartija",
gritando: -"¡ajuera se están peleando!"
Salimos tuitos corriendo,
y los vimos en el patio:
ya Braulio, había caído al suelo;
y Juan, sangraba en un brazo.

Un, -"¡levantate!", le puso
nobleza a ese duelo macho.
El cáido buscó en el suelo
su facón... vimos sus manos
tanteando...como perdidas,
y en seguida calculamos...

Había acabao con su vista,
la justeza de ese hachazo.
-"¡Toy ciego, hermano, matame!".
Se escuchó gritar a Braulio.
Pero al parao, la sorpresa,
le había sujetao el brazo.

La ventaja, no es ventaja,
cuando se trenzan dos gauchos.
Guardó el arma, se dio vuelta,
desató, montó su zaino.
Y gritó casi al galope:
"¡Llévenlo..., voy pa su rancho!"

Lo subimos en un sulky,
y con cuidao lo llevamos...
Al llegar, ya Juan estaba
en la portera esperando...
Dos semanas enteritas
tuvo la muerte rondando.

El catre del mal herido,
y la concencia del sano.
Catorce noches de velas,
que Juan se pasó cuidando...
Con su salud, la de ese hombre,
moribundo por su hachazo.

Y lo sacó vida ajuera,
pero a los ojos de Braulio;
ya nunca asomaron soles,
apagaos por aquél tajo...
Del casamiento de Juan,
supimos ese verano...

La moza era aquella misma,
que hizo de riña dos gallos...
Y ahí tiene ¡ve! si la hombría
no fuera virtud del gaucho:
el casao taría entre rejas
y el otro en el camposanto.

Y pa' esta fecha ya naides
se interesaría en el caso...
Pero pa que no se pierdan,
estos ejemplos machazos;
Dios hizo que este asunto,
no se interesara el diablo.

Y ansina es que todos los domingos,
los ojos de los paisanos;
ven siempre al hijito de Juan,
llegar trayendo 'e la mano
a un hombre, pa'l que se le abren
las puertas 'e tuitos los ranchos...

¡Por ser Padrino del chico,
ser ciego y llamarse Braulio!

El facón Brasilero

(Foto: Eduardo Amorim)
Tengo un facón Brasilero
que asusta con su presencia,
me costó su pertenencia
varios tajos en el cuero.
Perteneció a un pendenciero
con quien pelié cierto día,
un Bayano que tenía
alarmado, y con razón
al pueblo de Yaguarón
y en jaque a la policía.

Yo no soy hombre cobarde
ni muy valiente tampoco,
pero me alzo con muy poco
cuando andan haciendo alarde.
Como digo, fue una tarde
de esas tardes desgraciadas:
alcohol, mujeres, miradas
y de epílogo final;
un facón frente a un puñal
y un mundo de puñaladas.

De setenta puñaladas
que dicen que se cruzaron,
en mi cuerpo sólo hallaron
diez bocas ensangrentadas.
Las mías muy mal rumbiadas,
(estuve flojo esa vez),
pero dijeron después
los mismos que me curaron
que al finado le contaron
nada más que veintitrés.

Que hombre bravo era Bayano
y noble hasta en la agonía.
Muriéndose me pedía
que le estrechara la mano.
-"Yo me muero Castellano,
ya no tengo salvación
pero dame tu perdón...
Perdón, hermano y olvida...
Yo a cambio te doy la vida
y con la vida el facón...!

"Quisiera contarte amigo,
el porqué ansiaba esta suerte,
ahora que siento la muerte
a los tirones conmigo.
Este facón como digo
es mi compañero fiel
y aunque decirte es muy cruel;
las cruces que en él verás:
contalas y así sabrás
los muertos que hice con él"...

Bien ya de las puñaladas
que aquél Bayano me dio,
un día se me ocurrió
contar las cruces citadas.
Allí estaban dibujadas,
con salvaje simetría:
veintitres cruces había;
veintitres hombres mató...
pero el Diablo le falló
al querer grabar la mía.

Por cada vida tronchada
por ese brazo maldito
cual un castigo inaudito
yo le di una puñalad.,
Esta es la historia malvada
de mi tremendo facón
yo no se porqué cuestión,
porqué coincidencia loca
llenó mi cuero de bocas
sin tocarme el corazón.
.....................................


Dedico este verso a dos Brasileros de ley que siguen este blog gauchamente:

Tha Flores
y Eduardo Amorim

Obrigado y saudades
el gauchoguacho

domingo, 25 de octubre de 2009

Menú gaucho



Atracate, atendé: esta mañana,
cuanti en el suelo apuntalé las tabas,
m'enredaste en un beso
y volcastes en mi óido estas palabras:
"¡Que lo cumplás felís, mi gaucho viejo!"

Ansina craiba que los cumpliría;
pero risulta qui áura,
con esta "cosa" pegajosa y rara,
mi has amargao el día.
¿Y esto jué por consejo 'e la vesina?
¡Pucha, mosita diabla!

Sacá este pasto que li has puesto ensima,
que si lo yega'ver el rabicano,
es capáz 'e meterse a la cosina
pa' poder mordisquiarlo.
Y estas frutiyas verdes, ¿son p'adorno?
¿Y a pomada amariya
me viá pasar el día 'e mi cumpleaños?
No, ¡qué caray!, echáselas a los pavos
y cuidá que no se áuguen las gayinas.

Y que se yama ¿como?, ¿"bayonesa"?
yo ti agradesco, vieja,
pero dejate d'esos platos finos,
porque mirá, taulés serán muy lindos...
pero ni hasiendo gárgaras los paso.
Y si me querés ver gosar un rato,
haséme un güen churrasco,
medio revolcadito entre senisa,
qu'eso alegra la vista
y eso conforma el gusto.
Sí, dame un güen churrasco,
qui al morderlo, siquiera úno lo sienta,
pa' que ansina los dientes se varéen
y sigan en la güeya, y no flojéen
al pisar en la cancha 'e los "noventa".

Perros cimarrones



Huraño y receloso, ¡perro gaucho!
y que por gaucho llevas en los ojos
cerrazón de nostalgias;
y filos de facón en los colmillos;
mil leguas arrolladas a las patas;
sobre el cuero los tajos del camino
y en la pelambre del frontal barcino
la vincha real de los ocasos pampas.

¡Matrerazo de ley!; por puro guapo,
te sorprendió la noche en los pajales
lacradas de coraje las pupilas
cuadrado ante el peligro y sin ayudas,
peleando a la partida de los pumas
en defensa de la hembra y la guarida.

Y si la mala te tocó en la zarpa
uñosa y traicionera,
sin gemir una vez, ¡cara de los astros!
sucumbiste a lo macho,
al igual que los gauchos de mi tierra.

Donjuanesco trovero; la llanura
te vio pintar edenes de ternura
propiciando placeres,
y al vislumbrar romántica aventura,
en prolongado aullar diste a la luna
la vidalita azul de tus quereres.

Pero hoy, de nuevas razas se ha poblado
la planicie que fue de tu albedrío
y queda de tu ayer sólo un ladrido
doloroso y profundo,
que en este amanecer de un nuevo mundo,
por ser muy criollo, ¡vos también te fuiste!
¡oh, perro cimarrón, murió tu estirpe,
como murió la estirpe de Facundo!

sábado, 24 de octubre de 2009

Catecismo gaucho


- La bendición, mi tata.
- ¡Dios lo haga güeno, m'hijo!
¿Y p'ande sale tan de madrugada?
- Iba a enfrenar el saino-malacara
pa'echar las vacas, como usté me dijo.

- Venga; no corre priesa;
total hoy es domingo;
atraque esa usamenta a ésta 'e su padre,
y largue la sin güeso, a ver qué sabe
de la patria, la prienda y de su pingo.

- Y...yo sé de la patria
que cuando hay invasores
que quieren rastrojiarte sus derechos...
¡se les arranca el corasón del pecho
p'atarugar la jeta 'e sus cañones!

Y que si algún cristiano
yega a ofender la prienda...
se le vuelca el talero sobre el tuso
y se degüeya mesmo que a serrucho,
¡meyando bien la daga entre las piedras!

Y cuando se trompieza
con quien duda del pingo,
hay que dir a la güeya a cotejarlo
y fiarle a sus garrones pa' probarlo
patacones, recao, pilchas y tuíto.

- Güeno; 'ta bien, amigo,
y sea su lay lo que resién me ha dicho.
- Su bendisión, mi tata.
- Dios lo haga un santo, m'hjo.

Vieja Pulpería


Oh, ruinosa pulpería solitaria, a cuya reja
solo viene hoy a embriagarse un añoso domador;
en la sombra del palenque cabecea una pareja
de alazanes su cansancio, su vejez y su dolor.

El pulpero ya se ha muerto. Una negra ya muy vieja
aún despacha las ginebras tras el sucio mostrador;
junto al pozo un ovejero melancólico se queja
y un buey viejo y ciego aún anda arrastrandose en redor.

Siempre se halla solitaria la ruinosa pulpería
que escuchó bajo sus sauces, en la gloria de otro día,
a los muertos y famosos payadores... y detrás

de su puerta vió los duelos legendarios de la daga;
hoy tan solo aquel añoso domador viene y se embriaga
y suspira por los días que ya no han de volver más.

viernes, 23 de octubre de 2009

Ocaso


Con flecos grises de yuvia
se había emponchado la tarde
y el viento creció angustiando
ramas desnudas de sauces.
El frío, oviyaba perros
ayí donde iban a echarse
y cuando las horas lerdas
mañeriaban pa'marcharse
pa'echar por delante el tiempo
solía ensiyar su mate.

Los años, manea redonda,
que nadie puede sacarse;
al acortarle su tranco,
le achicaron el paisaje...
Y él, que montado en sus moros
no envidió el vuelo a las aves
ni preguntaba: "¿pa' dónde?",
cuando le salían los viajes...
Se le hacen leguas los metros
que hay desde'l fogón al catre.

Curiosidá de gramiya
borra el patio al atracarse
y se confunde el alero
con los verdes cicutales.
Del potrero sin tropiya,
se adueñaron los cardales
y el silencio de un cencerro
que'scucha por todas partes;
le va amadrinando penas
qu'n su alma van a rodiarse.

Desde la puerta del rancho,
mirando pasar la caye,
de tanto buscar distancias
sus ojos solían nublarse...
y se iban con una tropa
por mil rumbos y parajes.
Parajes que yebó el tiempo
pero como él no lo sabe,
desensiya y hace noche
rondando sueños baguales.

Y así se marchó su vida,
lo mismo que aqueya tarde,
con su tropiya e'recuerdos
reseriando soledades.
Su nombre por los fogones
siempre se toma algún mate
o entra en las pulperías
y se acoda entre'l gauchaje;
pues no murió aquél resero,
sólo se fue en otro viaje.

Mirando como se ensiya


Después de echar la tropiya
y agarrar uno cualquiera
retoca con la tijera
el tuse, cola y raniya.
Lo rasquetea, lo cepiya
y para hacerlo estirar
despacio le entra tocar
las manos con la'lpargata
y lo manea de las patas
para empezarlo a ensiyar.

Le echa la sudadera
de impecable lona blanca
y a palmaditas le arranca
si alguna arruga tuviera,
dos mandiles de primera
le acomoda bien parejo
y relumbra como espejo
una carona de suela
que'n sus relieves revela
historias del tiempo viejo.

Después ya le supo echar
los bastos, y a su manera
los golpea en la cabecera
para que hayen su lugar.
En menos de un pestañar
ya le pone la encimera,
de grupa usa las potreras
y estribos de entrada chica
por si el bagual se le osica
hecharle el dos donde quiera.

Como él mucho galopea,
prefiere la cincha e'lona
pues la de cuero es durona
corrediza y sobaquea.
Ya los correones tantea
yevándose de un consejo,
aprendió de un crioyo viejo
que cinchando de ambos laos
queda mejor el recao
y los estribos parejos.

Tras el último tirón
en la'rgoya e'la encimera
lo anuda y en las potreras,
le da una vuelta al correón;
ya después por precaución
de frente le'cha un vistazo,
bien arroyao ata el lazo
a un tiento de la encimera,
prendiéndolo a la ecidera
tan solo por un si acaso.

A un cuero de oveja crioya
y un carpincho de dos piezas,
ya le ajusta con presteza
un pegual de cinco argoyas.
Muy suave el freno le apoya,
cuidadoso en la enfrenada
y ni bien la cabezada
pasa atrás de las orejas,
en el ganchito le deja
bien prendida la barbada.

Ya enfrenao el animal
le pasa (y es la manera)
las riendas por la hociquera
para ponerle el bozal.
Ata el cabresto al final
en la manija'el talero
y ayí le deja al overo
de mientras él va'cambiarse
porque'nsiyar y empilcharse
son los lujos de un campero.

El guachito




Al pasar de recorrida
por el albardón del tala
me clavó una espina mala
ver echada una parida;
la vaca como escondida
estaba entre'l pasto puna
y áhi me malicié alguna
alversidá me'speraba,
porque'l guachito balaba
demostrándome su hambruna.

Viéndola ya más cercana
pude comprobar, por cierto,
que'staba el animal muerto
...y dende hora muy temprana!
Yo me dije ¡qué macana,
pobre destino pa'l guacho!
y endemientras que me agacho
pa'comenzar a cueriar
lo veo al pobre caminar
con un temblor de borracho.

Ya cumplida la faena
y al echar al anca el cuero
el balido del ternero
se me hace un yanto de pena.
Me acuerdo de mi Azucena
y una sonrisa grandota
por la ocurrencia me brota
y en la grupa'e mi recao,
dejo al guachito cruzao
al que cruel la vida azota.

Y ansí al tranco pa' las casas
me güelvo con el ternero
pa'que con amor y esmero
mi mujer... le críe las grasas!
Si hasta veo las batarazas
salir en una espantada
cuando en juerte atropeyada
balando el patio repeche
el guachito, por la leche
que ya le tráin preparada.

Volviendo...


Güelvo a mis pagos cantando,
pa mis penas ahuyentar;
que han yorao tanto mis ojos
que no pueden yorar más.

¡Con mis lágrimas podía
haber yenao tuito un mar!...

Sosegao güelvo a mis pagos,
los pagos en que nací,
donde se alzaba el ranchito
en que un día juí feliz.

¡Enel lugar qu'he nacido,
áhi mesmo quiero morir!

Vengo fingiendo alegrías
pa mi dolor no mostrar,
que aunque a mis ojos el yanto
no asomará nunca más,

¡si uno tiene alguna pena
la va el rostro a reflejar!...

Güelvo cantando a mis pagos
pa'l corazón alegrar;
las penas que tráiba en ancas
las juí dejando por áhi.

¡y pa que no me persigan
es que me pongo a cantar!

Criolla


Hermosa luna plateada
cae del rancho en la techumbre,
y con su pálida lumbre
besa la tosca enramada;
murmurando la cañada
se oye con tenues rumores,
y el perfume de las flores
llevan las auras sin ruidos,
mientras duermen en sus nidos
los alados trovadores.

Y de la noche callada
en el silencio campero,
bajo del rústico alero
de una pajiza morada,
suena una voz bien timbrada
con melancólico acento,
que como triste lamento
en oleajes de ternura,
repercute en la llanura
dando estas quejas el Viento:

- "Estrella de eterno giro
que alumbras en mi camino;
arroyito cristalino
donde por beber suspiro;
espejo donde me miro;
hermosa flor de este pago;
ahí va, como un eco vago,
mi queja hasta tu querencia,
mientras yo, aquí, de tu ausencia
apuro el amargo trago.

Por entre senda de abrojos
arrastro mi vida triste
desde que mi pecho heriste
con el puñal de tus ojos;
de mi dicha los despojos
se ha ido llevando la suerte,
y aunque vivo por quererte
no das alivio a mi herida,
porque tu amor es mi vida
y porque vivo sin verte".

En ondas de sentimiento
la voz del cantor agreste
fue por el cielo celeste
rodando como un lamento;
plegó sus alas el viento
que cruzaba la pradera,
se hundió la luna en su esfera
tras de nubes en girones
y enmudecieron los sones
de la guitarra campera.

Pero de estos gustos...


-Cargue, nomás... que es "carreta"...
Hay ruedas, pa dir rodando...
Los güeyes, van cuasi sueltos...
¡Qué han de sentir el recargo!...

Hemos dicho: "a tanto el viaje":
Pero, páresé, compadre:
Usté mira su provecho,
Yo miro mis animales!...

Que los concluya una peste,
Santo y güeno... Dios lo manda...
Pero, que yo los reviente...
No se ha'e ver! Menos, por plata!...
... ... ... ... ... ... ... ... ...
Qué se habrá créido, ese zonzo!...
... ... ... ... ... ... ... ... ...
Esto sí que es dir livianos!...
Hasta las tripas vacidas...
(Dende ayer, que piden algo...)
... ... ... ... ... ... ... ... ...
Con hambre, lo que no harían...
Si se lo devoran, hartos...
... ... ... ... ... ... ... ... ...
Oro, tendrán a montones:
Pero de estos gustos... cuándo!...

Ricuerdo


Las sendas y los caminos,
Van quedando atrás y lejos...
Por dispacito que vaya,
Pasan las cosas que veo...

Y siempre, al alzar las vistas,
En su sitio -más o menos-
Algo que no tiene alcance
Aunque figura estar quieto.

Parece que el horizonte,
En la mirada lo llevo...

Ansina, días... y días...
Años, ansina se jueron...
Pasaron, la mar de cosas
Que ya no veo, ni en sueños!...

Algo, cruzao en la vida,
Siempre clarito lo tengo!...
Talmente que un horizonte,
Formaran l'alma y el tiempo...

Cómo vi'a dejarlo atrás,
Si en la mirada lo llevo!...

Flor


Hay una flor de una penca,
Que se abre a media noche,
Y sólo pocos minutos:
Como pa que no la vean.

Bien puede ser, le suceda
Que no teniendo ni nombre,
Ande con miedo del mundo,
Que tan fácil disprecea...

Si es güena tu condición,
Sos lo mesmo que cualquiera:

Con nombre o sin nombre:

flor.

Payador


Payador no puede ser
cualquiera que se disponga
por más que en una milonga
pueda, el mozo, florecer.
Primero debe tener
conciencia de lo que toca
y si algún recuerdo evoca
debe hacerlo penetrante
para que sea el consonante
un pensamiento en su boca.

Porque arrojar consonantes
con facilidad pasmosa
eso... resulta una cosa
de mediocres e ignorantes.
Los pensamientos brillantes
no se hallan a la carrera,
ni aquélla expresión sincera
que lo hace gaucho al cantor,
cuando canta con amor
derramando el alma entera.

Que para ser payador
no hay estudios, ni se aprende;
es el divino fulgor
de un rarísimo señor
que ni él mismo se comprende.

Volver p'atrás


¿Que no mire p'atrás? ¿Que el tiempo juido
Nunca más ha e volver?
¿Que es mejor en la zanja del olvido
Sepultar el ayer?

Bien se ve que ricién abrís los ojos
A la vida, gurí;
Cuando sintás los caracuces flojos
No has de pensar asnsí.

¿Pa qué al flete e soñar vi a darle apronte
Si está maceta ya,
Si por juirle al camino vive a monte
Como el guasuvirá?

Cuando a juerza e penar yegués a viejo
Como yo, ya verás
Por qué quisiera ser como el cangrejo
Que anda siempre p'atrás.

¿Que vivir otra vez lo ya vivido,
Si jué amargo el vivir,
Es sufrir otra vez lo ya sufrido,
Que es más pior que morir?

Pero tamién v'haciéndose de a poco
Callo en el corazón...
¡Bien amarga es la yerba y yo soy loco
Po'el mate cimarrón!

Por eso al ver tranquiar hoscos y lerdos
Mis días sin amor,
Ato a soga el ternero e los recuerdos
P'apoyar la lechera del dolor...

Zonceras


Ansina es el mundo, ansina;
Vivir soñando, de mozo.
Y dispués del alborozo
Jo... robarse y tomar quina.
Yo también quise a una china
Con tuito mi corazón.
Y en la mejor ocasión,
Pa no olvidar viejas tretas,
Me largó haciendo gambetas
Lo mesmo que charabón.

A la mujer, ño Pascual,
Al ñudo es redemoniarla,
Cuando usté ha cráido amansarla
Se le va con el bozal.
Yo no conozco animal
Más entregáo en la doma,
Pero ¡ahijuna! en cuanto toma
Gusto a la pierna del freno,
Morderla se le hace güeno
Y dispara hasta de broma.

Y esto que es la luz del día
P'al gáucho desengañáo
P'al varón enamoráo
Tuito es pura fantasía.
Si se agarran a porfía
El sueño y la realidá,
Al cohete se empeñará
En dar su fe la experiencia,
El amor tiene su cencia
Que es pura casualidá.

Es bicho zonzo el varón
Cuando el amor lo palméa;
Por muy bellaco que sea
Lo amansa a lo mancarrón;
Larga el royo a la ilusión
Y a la primera partida,
Cuando con voz conmovida
Le canta a su china un trovo,
Ya al indio se le hace robo
Ser feliz toda la vida.

Jué pucha, si yo pudiera
Como aquel dotor nasión,
Golver a ser charabón
Aunque al diablo me vendiera,
La que bozal me pusiera
China artera había de ser,
Porque, amigo, a la mujer,
Que es la imagen del olvido,
Es mejor patearle el nido
Que no ayudárselo a hacer.

Barranca abajo


Dicen que un criollo altanero
Ronda de noche tu choza...
No salgás ni aunque háiga luna,
¡Pisá derecho, morocha!
Cuentan que es gáucho ladino
Que los corazones roba,
Y que se jata e yevarlos
Prendidos de las yoronas...

¡Quiera Dios no quede el suyo
Como guacho atáo e soga
Lo que sienta el calorcito
De tus gracias tentadoras!
Vos, con esos ojos lindos,
Que son dos dagas filosas,
Amagá p 'atropeyarlo,
Pero no avancés ni en broma;
Porque cuenta una chiniya,
Que tuvo con él su historia,
Que es como luz p'arrimarse
Cuantito le aflojan piola...
. . . . . . . . . . . . . .
Sin mostrártele mezquina
No la hechés de generosa,
Que la sé trái al jagüel
La hacienda más ariscona.
Querendona de a ratitos,
Y de a ratos desdeñosa,
Haciéndolo arder en celos
Si a las güenas no se doma.

Cuando el hombre se t'entriegue
Manso de manos y boca,
Querélo con tuita el alma
Y entregátele vos toda,
Que la vieja, que te asusta
Con Mandinga, es sabedora
De que por amar ansina
Dios salvó a a la Pecadora...
. . . . . . . . . . . . . .
Y a más, que ni en el infierno
Hay pena más grande y honda,
Que la de ir yamando a un alma
Y ver que esa alma está sorda!...

A lo escuro


(Pintura: Molina Campos)


China, espérame a las once;
A esa hora no nos ve náides,
Porque están negras las noches
Como sotana de fláire.
Déjate de andar zonciando
Con la vieja y con tu padre,
Que, últimamente, es al ñudo
Esconder lo que eyos saben.

¡Mirá quién, china, tu vieja
Pa no cazarla en el aire,
Eya, que jué p'al amor
Como Rivera p'al sable!
¡Ahijuna, vieja alarife!
Si al yegar yo la otra tarde
Se me dejó cáir de punta
Con estas mesmitas frases:

-"Mozo, no vaya a hacer buya,
Porque puede recordarse...
Sinforiana, que hace días
Duerme unas siestas muy grandes".
Y me miró sonriyendo
Como pa que yo cociase...
Le barajé la indireta,
Y ansí, como pa tirarle
De la singüeso, le dije:
-"Quién sabe si no vela a álguien".
-"Eso -dijo- como verlo,
Porque a ocasiones, ya tarde,
La siento como que reza..."
-"Pa que el dijunto se salve"
Dije yo.
-"De juramente,-
Dijo eya, - pero es muy ave
El tal dijunto y coléa".
-"Pues si colea, aflojarle".

La vieja al óir esta broma
Dijo, queriendo babiarse:
-"Lambéte que estás de güebo;
Esa guacha tiene madre".
-"Güeno, pues con su licencia",
Le contesté yo al instante.
Y eya, largando el picazo,
Respondió:
-"Ansina, quién sabe".
-Con que ya sabés, chiruza,
La vieja está de mi parte,
Y al viejo, si se retoba
Puede que le dé... un calambre...
Y bale... como ternero
Que se ha quedado sin madre.

No te hagás la chancha renga
Y abríme en cuanto te yame,
Porque he juntáo... tantos besos
Que en los labios no me caben;
Y como esa tu boquita
Es tan chiquita, se me hace
Que pa no desperdiciarlos
Los vi a dar un muchas partes...
Ten cuidáo de no dormirte
Y en la ventana esperáme,
Y no te retobés mucho,
Mi lindo clavel del aire
Que cuando no puede verte
Se conforma con tocarte
El que sin tu amor no vive
Y es todo tuyo-
Dinarte.

Un canto a la yerbera...


Quiero cantarte yerbera
como se lo hace a una china
ya que vos sos femenina
y el rispeto es mi manera.
Es por décima surera
que'n los renglones rumbeo
y de acuerdo a lo que creo
te volcaste pa'l dulzón
ya que'l mate cimarrón
muy junto a vos, no lo veo.

Yo tampoco te doy uso
por gusto y por tradición
pues en mi rancho un latón
pa'la yerba, se dispuso.
Pero aclaro, que no acuso
a quién sos la compañera
si en mi casa chacarera
vos estabas siempre lista,
junto al mate y a la vista
a un costao de la marlera.

Te vi en rústica madera
a veces, grande y cuadrada
o también la redondiada
más pitucona de ajuera.
Jue normal que se te viera
ande había una mujer
pues acaso, pa'l querer
la china, se dulcifica,
y estando yena eras rica
porque tenías pa'ofrecer...

Ya viniendo a los poblaos
te conocí mas coqueta
con "toques" de moza inquieta
y "formas" por tuitos laos.
Entonces vide esplayaos
los lujos artesanales
ya con otros materiales
y en el centro de una mesa,
no sé que's lo que más "pesa"
si vos, o adorno florales...

Tal vez te parezca raro
que aquí te canta un paisano
pero un sentir campechano
a mi tiempo, le hizo un claro.
Es que yo siempre reparo
en lo que un servicio'frece
y no es preciso que'sprese
que sos parte del folclore,
¡Si hasta has hecho que yo añore
la que de mi madre fuese...!

Hecha con dos calabazas
ya sos un lujo que ufana
al mate, que se te hermana
y hacen más juertes las razas.
Vas a estar en muchas casas
incluso, del esterior
pues hay un crioyo Señor
bien propuesto a hacer escuela,
y es el "matero" Scutella
hoy, tu gaucho soñador..

jueves, 22 de octubre de 2009

Como quisiera mi pingo


Raza crioya, definida,
güena tabla del cogote
pa'distinguirse de un lote,
güen tuse y cabeza ergüida;
cola ancha y estendida
a la altura del garrón,
que sea, bien livianón
especialmente de abajo,
que se adate pa'l trabajo
o... pa'salir de "pintón".

Cada oreja bien formada,
manso, pero tranquiador
y que sea encarador
en cualquier atropeyada,
descontao la güena'lzada
y el andar acompasao,
que haya estao bien tironiao
en la boca, sin pasarlo,
y que yo pueda'garrarlo
con un pañuelo estirao.

Me gustaría de que juera
de pelo tradicional
y los vasos, por igual
tuitos negros, los tuviera.
De una cuarta bien entera
entre medio'e los brazuelos,
que no ande mirando el cielo
y encare las zanjas bravas
que no se fabrique bavas
o vaya enfrentando el suelo.

Que no estrañe la comida
de cualquier tipo que sea,
por si una vez escasea
que sea de laya sufrida.
Que me de´l frente enseguida
cuando lo voy a enfrenar
y no lo vea tutubiar
si está lejos y lo yamo,
que hag'al galope ese tramo
y escuche su relinchar...

La caja de fósforos


La "Ranchera" con gomita
hace punta en mi recuerdo
y hubo'tra chica, me acuerdo
que ya ningún rancho habita.
Dende la primer velita
que se'ncendió a un cumpleañero
hasta la del candelero
o en la Iglesia, en el altar,
sin dejar de mencionar
las que prendía el funebrero.

Eya encendió los fogones
sea pa'matar el venao
o lo que había programao
pa'que'nyantaran los piones.
Le sirvió pa' los patrones
prendiéndoles el hogar
y el hábito de fumar
la tuvo en su primer plana,
y la jué de "mina ufana"
pa' los cuetes esplotar.

Cuando en una oscuridá
se perdía una chirola
con una raspada sola
briyaba su claridá.
Su enemiga, la humdá,
la volvía ineficiente
pero también hubo gente
que la usó pa' "manicura",
y pa' quemar la basura
que tiró algún ser sin mente.

Maldito viento enemigo
que no permitía prenderte
y un reparo había que hacerte
pa'que lograras abrigo.
Necesarias pa'l mendigo
pues el pucho y el fogón
imprescindibles le son
y a tu cuadrada figura,
le unías la preciosura
del color del pabeyón.

Aura sos caja grandota
y fosforito de palo
con un raspador muy malo
que arranca una palabrota.
Ya está claro que se nota
el avance del "yesquero",
pero yo, hoy te venero
porque juiste'n l'Argentina
¡la reina de la cocina!
y esto afirma un chacarero.

Feliz día del amigo!...


La amistad es criollo lazo
que nos regala "El Eterno",
y es la hoja del cuaderno
de nuestros primeros trazos.
Es leal y fuerte abrazo
que se da de corazón,
es la sincera emoción
de sentirse bien querido
y es el mate del estribo
después de alguna reunión.

La amistad es un estado
que alienta al hombre a vivir.
Es presente y porvenir
de deseos bien guardados,
es el arcón bien cuidado
donde habrán de pernoctar
los recuerdos que al pasar
a través de nuestra mente,
han de ser la llama ardiente
que nunca se han de apagar.

Gracias Dios que has permitido
el poder haber gozado,
de amigos que me han brindado
su amistad que nunca olvido,
la vida tiene sentido
si la amistad la alimenta,
sino, será la osamenta
que ha de servir de comida,
a quienes van por la vida
sin ese pan que sustenta.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Fue en un partido de truco


Hermanito aquí te escribo
para contarte en detalle,
de las cosas que aquí pasan
en estas grandes ciudades.

Se están casando los hombres
hermano querido del alma,
pero no con las mujeres:
hombres con hombres se casan.

Y yo estuve allí presente
cuando la cosa empezó,
en un partido de truco
se conocieron los dos.

Se sentaron frente a frente
y muy fijo se miraban,
de pronto lo vide a uno
que un ojo al otro guiñaba.

Entonces lo miré al otro,
parece que le gustó;
cuidando que no lo vieran
un besito le tiró.

Y ahí no más sin esperar
el otro se entusiasmó,
porque frunciendo la frente
para afuera lo invitó.

Se ve que no se aguantaron
porque empezaron a hablar,
-"¡Si la suya es muy chiquita,
venga a la mía, nomás!".

-"Ya sabe usted, compañero,
lo que tengo pa empezar,
si le pongo esta puntita
seguro le va a gustar".

-"Si es esa, póngamelá,
que aunque le parezca poco,
si ellos ponen el siete
con la mía se lo rompo".

Y entonces volvió a decirle:
-"Póngame usted su puntita
y si es negra no la muestre
que la mía es grandecita".

- "Es ésta la que yo tengo",
y los labios se mordió
como pensando del otro...
"¡mmm...está pa comérselo!"

-"Ponga ese tres en la mesa,
yo se bien porqué se lo digo,
que si empardan es seguro
tienen un macho escondido".

Y ahí no terminó la cosa,
porque hablaron de medidas,
y ahí uno le dijo al otro:
-"la suya, ¿cuánto se estira?"

-"Y yo casi veintisiete
-" Y la mía, pa mentir"...
y como haciéndole un mimo
le fruncía la nariz.

-"Empardaron compañero",
-"¡Truco a la parda!" gritó,
-"Quiero", dijo y puso el siete
y el otro se lo rompió.

Parece mentira hermano
de pensarlo yo me enfermo,
esto era un juego de machos
y ahora es de los macho-menos.

Y así detalladamente,
le conté lo que pasó;
que por culpa'e una truqueada
este romance empezó.

Por eso hermano del alma,
yo tengo miedo por vos,
no jugués más con el moncho
te lo pido por favor.

¡Gaucho!


Tiemplo aquí para cantar
mi diapasón de quebracho,
con el espíritu macho
del gaucho tradicional;
del paisano de mi tierra,
del labriego, del arriero,
del valiente granadero
y el poblador ancestral.

Es áspero como el tala
el cantor de los caminos,
de los patios argentinos
y del pampeano fogón;
donde pulsa la guitarra
se desagringa el ambiente,
se argentiniza la gente,
se hace gaucha una reunión.

El gaucho es la Patria misma
el gaucho es la misma pampa,
erguida en la estoica estampa
del paisano patriarcal;
del hombre de la llanura
surgió el soldado de guerra,
que expulsó de nuestra tierra
al invasor colonial.

El gaucho es la libertad
y en su argentina figura,
cruzó toda la llanura,
la cordillera y el mar;
en donde clavó la insignia,
donde esgrimió la tacuara,
en donde el corvo empuñara
los usó para librar.

El gaucho en la Reconquista
con Belgrano en Tucumán,
el gaucho con el Titán
de los Andes al travez;
el gaucho en las montoneras
de las vanguardias del Chacho,
de Lavalle en el Quebracho,
de Urquiza el Ciencuenta y Tres.

En la esfinge del paisano
cruzó el alma de la raza,
la guapeza sin coraza
y la nobleza rural;
el gaucho ha dao la sangre,
el gaucho ha dao una herida,
el gaucho ha dao la vida
por el honor nacional

Matrero


Resueyo del monte cuajao en coraje.
Altivo aletaso de la libertá.
Cerno endurecido de macheses gauchas
que sólo la muerte consiguió ablandar.

Corasón caliente de los campos potros
latiendo en la entraña de la soledá.
Tutano'e los cerros filosos y ariscos.
Colmiyo'e la sierra.Facón del pajal.

Tropero de sombras, domador de rumbos,
patrón de horisontes baquiano y audás,
tu vida jué un libre volido de toldo
surciendo distancias, sin nunc'anidar.

Tuviste por cama los pastos del monte.
Por techo, el ramaje del coroniyal.
Jué arruyo'e tus sueños el canto'e los ríos
y el silbo'e los vientos entre'l flechiyal.

Dos gauchos con alas rondaron tus noches:
el tero alarife y el libre chajá.
Y en los recovecos de tus madrigueras
sus trampas d'espinas armó el ñapindá.

Y cuando crusaste, tajiando la noche,
s'hinchó el campo'e lomas pa verte pasar;
chistó la lechusa, cayaron los tigres,
y los cimarrones dejaron de auyar.

Pa vos lució el alba sus pilchas rosadas;
pa vos abrió flores punsó el sucará;
por vos munchas noches la luna, mimosa,
en l'anca'e tu flete se vino a sentar.

Y juiste la estampa más gaucha y airosa
qu'en sueños las chinas miraron pasar,
prendido a los flecos del poncho el misterio¡
y al cinto el rumbero de la libertá!

Cumplió la condena



- ¡Contreras Venancio!
- ¡Presente!
- Ya es libre, Contreras,
por buena conducta
cumplió la condena.
De nuevo a la vida,
a la vida buena.
Tan sólo recuerde
que pasó diez años
metido entre rejas
por matar a un hombre
con causa o sin ella,
cuando en el camino
de su nueva vida
quiera su cuchillo
vengar otra ofensa.
¡Que la ley es hombre
y el hombre condena!
- ¡Lo tendré presente, señor,
hasta el día que muera!

-Ahí tiene caballo,
elija la güeya.
- Yo elijo esa:
la que lleva al rancho
de mi pobre vieja.
¡Mi cabayo crioyo;
no descansaremos
hasta dar con ella!
- Dele algún resuello;
son muchas las leguas.
- Y más son mis ansias
que tengo por verla.

El cabayo criollo
estiró el pescuezo,
paró las orejas
y antes de un "adios"
se perdió en la "güeya".
Y a fuerza de patas y manos
arañando tierra;
el caballo criollo
va tarjeando leguas.
Ya pasó la tarde;
ya la noche llega,
y el caballo criollo
baja las orejas.

- No se entriegue, amigo,
le dice Contreras.
Ya nos falta menos,
ya estamos más cerca.
Más dispués descansa;
le juro, por eya.
Comprienda mi amigo,
diez años sin verla.
Diez años sin besos
sin oirla siquiera;
sin sentir sus manos
sobre mi cabeza.

Diez años que escarba
en mi pecho la pena,
el ansia juriosa
de estar junto a eya
tirao a sus pies,
p'a decirle: "Mama";
aunque mil me ofiendan,
yo seré el más maula
que pisé la tierra.
¡Si habré sido maula
que m'olvidé de ella!

Y pasa la noche
y con la alborada
se van las estrellas.
- ¡Ahí está mi rancho!-
exclamó Contreras.
Levanta los brazos,
afloja las riendas;
y hechos un ovillo
ruedan por la tierra.
- ¿S'hecho daño, amigo?-
pregunta Contreras;
y con un ronquido
responde la bestia.
Descanse mi amigo,
que yo voy a verla.
El caballo criollo
se quedó en la güeya
"pa que los caranchos
tuvieran de fiesta".

- ¡Mama, aquí está su hijo!
Aquí estoy de güelta;
pa estarme pa siempre
junto a su poyera.
¿Ande está mi mama?
¿Porqué no contesta?
¿Porqué los cardales
cerraron la puerta
y se hicieron quincha
con la madreselva?

¿Por qué no hay un perro
que ladre o que muerda,
como está mordiendo
aquí en mi cabeza
un grito que dice
que no podré verla.
¡Que se jué pa siempre;
que murió de pena!
Mi santa viejita;
tan solo quisiera,
a juerza de uña,
buscarte en la tierra.

Si ley es hombre
y el hombre condena;
yo pregunto áhura:
por matarla a eya
qu'era lo más noble
que había en la tierra;
mi Santo Dios güeno,
¡a qué me condenas!

Guitarra de Dios


Yo soy guitarra de Dios;
guitarra de carne viva,
para que el hombre reciba
la música de su Amor.
Aprieta mi diapasón
su mano que duele a veces,
y mi sangre se estremece
cuando El me pulsa las venas;
por eso mi canto suena
más alto que los cipreses.

No soy de madera fina
ni de cuerdas delicadas,
igual que esas encordadas
que lucen en la vitrina.
Si mi canto desafina
por Él me dejo templar,
y así, viviendo al compás
del divino Guitarrero,
hago bajar los luceros
hasta mi pecho bagual.

Ni envidia tengo al zorzal
por su música sonora,
o a la calandria cantora
que se posa en el sauzal.
Y el más fuerte temporal
no me hace envidiar su voz,
que estando juntos los dos
mi canto nunca se calla
y adonde quiera que vaya
yo soy guitarra de Dios.

Habrá de llegar el día
- cuando se rompan mis cuerdas-
en que mi nombre se pierda
como botella vacía.
Y el Señor que es mi alegría,
lleno de inmensa pasión,
me traerá a su corazón
-eterna LLama de Vida-
¡y seré brasa encendida
para siempre en su Fogón!

El tostao


Hay sol, lo juega un domingo,
sacó su moneda rubia,
copando a un resto de lluvia,
que tallaba un viernes grino.
Corre un pingo y otro pingo.
Un venao contra un venao.
Dicen los del otro lao,
que es más caballo el overo.
Pero pa serle sincero
a mí me gusta el tostao.

Él tiene una mano blanca.
Por algo se la pintó.
La luna que lo lamió,
en Dios sabe cual barranca.
Aura claro, si se manca,
si se siente del candao,
si le pisa el del costao,
un vaso a mi parejero,
manco y todo soy sincero,
a mí me gusta el tostao.

Largaron. Son como luces.
Chifla el viento en los copetes.
Al ver correr a esos fletes,
se avergüenzan los ñanduces.
Dos tigres van en las cruces,
con el rebenquito alsao,
y en menos de un santiguao
ande la sotera talla;
sobre el filo de la raya,
se estira y gana el tostao.

Floreos

(Foto: Aldo Sessa)
Desde la crin al garrón
le dedico mi floreo,
porque, paisano, ya veo
que le sobra condición;
lleva en su corazón
el escudo nacional,
es palenque y también pial,
bota de potro, yesquero,
es el nido del hornero,
la calandria y el zorzal.

¡Ta que es gaucha su canción!
cuasi me ha hecho lagrimear,
porque sabe interpretar
con alma, la tradición.
Quedo a su disposición
si hay que pialar de volcao
y antes que se haiga parao
me le v'ia dir como luz
y entre el riñón y la cruz
voy a salir enorquetao.

¿Sabe?, me ha entusiasmao
su canción, aquí me halaga,
pero siento que su daga
muy adentro me ha chusiao.
El indio se ha despertao
y retoza de contento
al sentir en su instrumento
tan hermosa melodía,
a un genio de Echeverría
en la patria de Sarmiento.

Métale por lo carpido
al compás del encordao
que el gauchaje, entusiasmao,
pondrá atento el oído.
Canta lindo, no es cumplido,
no se hace al ñudo rogar,
y si lo vieran volcar
un trenzao puerta afuera,
es como vizcachera
hace las yeguas rodar.

Esa milonga campera
con sabor a nativismo
cultiva el patriotismo
como honra mi bandera.
¡Amalaya! yo pudiera
cantar con tanta armonía,
entonces me pasaría
al rededor de un fogón,
al chasquiar del pericón
en ranchos y pulperías.

Cosa seria


Cosa seria la pialada
puesta afuera del corral;
es una bala el bagual
cuando se siente en la armada.
La más chica se hace pesada,
la grande con más razón.
Pobre del que es chambón
y se las da de baquiano,
le van a quedar las manos
como si fuera un tizón.

Pialar, piala cualquiera,
de paleta o de boleao,
que volteen son contao;
a una yegua puerta afuera.
Yo conocí un tal Barrera
y a un tal Teófilo Zapata,
le mató una yegua a Tata
y las quebrava por chacota,
y un tal Ignacio Lasota,
del pago de Mar del Plata.

Los Gutiérrez, ni qué hablar,
pialadores puerta afuera
son como vizcachera,
hacen las yeguas rodar.
Es un lujo tironear,
es para el gaucho un consuelo,
el juntarles los brazuelos,
dejarle como maneada
en el suelo y estirada
pa que la monten en pelo.

Yo en mis tiempos de mozo
fuí bastante tironeador;
hoy ya soy cabrestiador
y me voy como balde al pozo.
Pero en cambio los Cardozo,
principalmente Andrés,
de derecho o de revés,
tanto al grande, como al chico,
lo hace rodar sobre el hocico
yo le tengo mucha fe.

El salto de la maroma


La ciencia y la jineteada
se distingue de la doma
y el salto de la maroma
es la más grande arriesgada.
Es el corral, la manada;
y un paisano de colgao
que dicen que se ha largao.
A mí me cuesta creer,
hace años que ando por ver
al que caiga bien sentao.

Del nuevecientos pa' cá
si habré andao en domas,
y el salto de la maroma
yo no lo he visto jamás.
Cuentan como una verdad
que esa criolla arriesgada
lo hacían como una payada,
como quien se desayuna
largarse en noches de Luna
al padriyo de la manada.

Yo no niego la maroma,
niego su resultao,
si yo sé que se han largao
muchos paisanos por broma
en cuanto el bagual asoma
se lo largan al más clinudo
y a veces hasta de un embudo
caen al cogote o al anca
y lo pisan las potrancas,
yeguas, potros y cojudos.

martes, 20 de octubre de 2009

Mis espuelas


¡Velay!, el campo está güeno
y voy a desensillar;
y pa' poder pellizcar,
me voy a sacar el freno
y retozando sereno
no he de pegar un tropiezo...
Ansina que ya enderezo...
lo mesmo que mancarrón,
y pa'empezar la junción
voy a soltar la sin güeso...

Con temple de güen acero
y calidad superior,
entre el pilchaje mejor
de mi vida de campero,
tengo guardao con esmero
un par de espuelas machazas,
testigos de mis viarazas
de cuanto montaba un quiebra
y enroscao como culebra
daba planchazas fierazas...

Siempre tuve presunción
del jineteador sin yel,
cuando andaba el cascabel
crujiéndome en el garrón,
y en sintiendo mi alegrón
o besando una limeta,
podía contar el sotreta
que le guasqueaba yo en fija
el costillar, la verija,
el hocico y la paleta.

Milonga de los fortines (estilo)


Milonga de cien reyertas
templada como el valor.
Grito de pampa desierta
diciendo su alerta
con voz de cantor.
Milonga de quita penas.
Nostalgia de población.
Canto qu'en noche serena
su rezo despena
detrás del fogón.

Diana de viejas victorias
en la punta del tropel,
con tu vanguardia de gloria
serás en la historia
canción y laurel.
Son de querencia sentida
en las noches del cuartel.
Pena de china querida
que al fin afligida
dejó de ser fiel.

Resuenan con tus acentos,
milonga del batallón,
gritos de viejos sargentos
cargando en el viento
con el escuadrón.
Y vuelven en los sonidos
agudos del cornetín,
ecos de mil alaridos
que estaban perdidos
detrás del confín.

Gime el desierto rodando
sus rumores de huracán...
Vienen las lanzas cargando
y están aguaitando
la Cruz y el Puñal.
Gloria de aquel comandante
que jamás volvió al cantón.
Besan su barba cebruna
la luz de la luna
y el fuego del sol.