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miércoles, 22 de mayo de 2019

No le afloje corazón (Tonada)




Esta vida que he vivido apresurado
hoy me lleva hasta los brazos del sosiego.
ahora tengo que pensar que al otro lado
me iré pronto si no pongo el pie en el freno.

No me afloje corazón que lo preciso,
justo ahora que me salgo de la vaina
por haber trajinado sacrificios
y aun me quedan por hacer varias tonadas.

A la muerte compadre no conviene
ni siquiera provocarla
y si un día de pronto se aparece
diganlé que no estoy y que se vaya.

Mis amigos solo quiero que comprendan
que ahora debo comportarme como un santo,
me alejaron de la sal y la cerveza
de los vinos, los jamones y el tabaco.

No me afloje corazón que lo preciso,
justo ahora que me salgo de la vaina
por haber trajinado sacrificios
y aun me quedan por hacer varias tonadas.

A la muerte compadre no conviene
ni siquiera provocarla
y si un día de pronto se aparece
diganlé que no estoy y que se vaya.


Cogollo:
"Ernestito" no hace falta que le explique
la razón del cogollo en la tonada
pero quiero que esta vez lo planifique
ya que viene diferente la jugada.

Soy su amigo y ante todo lo reafirmo
y le pido por favor no llene el vaso
pues me sobra si me paga este cogollo
con el don de su amistad y con su abrazo.

A la muerte compadre no conviene
ni siquiera provocarla
y si un día de pronto se aparece
diganlé que no estoy y que se vaya.

sábado, 18 de mayo de 2019

Mi sonora compañera (Milonga)


Esta guitarra sonora
lleva en su caja guardada,
un montón de trasnochadas
y de rojizas auroras.
Conoce tantas historias
que mi pecho le ha contao,
y siempre me ha acompañao
por donde quiera que fui,
yo nunca le devolví
todo lo que ella me ha dao.

Sos de muy buena madera,
de la mejor, la más pura
y te hicieron la cintura
como niña quinceañera;
tenés como cabellera
seis trenzas que son vibrantes
y te hace tan arrogante
con delgado diapasón
que acaricio con pasión.
tu cuello tan elegante.

Tu boca es el corazón
por donde brotan las notas
y a veces parecen notas
de llanto en el diapasón.
Salen de tu corazón
con exquisita dulzura,
empapadas de ternura
cual si estuvieras penando,
si a veces se me figura
que vas cantando y llorando.

Yo siempre te pedí tanto,
nunca me has negado nada,
siempre dulce y afinada,
acompañando a mi canto;
por eso mi voz levanto,
aunque un poco emocionada
por devolver las gauchadas,
que tantas veces me hiciste
donde quiera que estuviste
mi compañera del alma.

No sé si es buena o es mala
la noticia que hoy te acerco,
te imaginás lo que siento
aquí muy dentro del alma.
Por más, por más que te lo ocultaba
hoy se llegó la ocasión
de que te pida, de que te pida perdón
mi compañera de farras,
mi hijo quiere ser cantor
y te he regalao: guitarra.