Mostrando entradas con la etiqueta Pampa Gringa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pampa Gringa. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de abril de 2018

Vascos


Vasco porfiado... SI, SI!
Vistiendo una boina vieja
como un alero terciado
sobre su noble cabeza.

Que trae la verdad desnuda
del fondo de su conciencia
como tallada en granito
para que el mundo la lea.

Aunque basta un ademán
para decir donde quiera
que una palabra en Guernica,
vale por una sentencia.

Palabra corta y aguda
como una punta de flecha
señalizando el camino
poblador de su carreta.

Si Dios le dio mano grande
fue por la leche que ordeña,
la piedra dura que arranca
y el tambor donde volea
la vertical de su estilo,
el hombre libre que lleva.

¡Vasco abuelo!, te heredé
la misión de dar la vuelta
bajo el frondoso nogal
para besar a mi abuela
y así viajar con los dos
por el canal de mis venas.

Sobre la barca de roble,
la que te trajo hasta América,
y aquí rumbiaste a los pastos
blancos de Barriga Negra,
Cerro Pelado y Los Tapes
a tender tu palomera.

Quien quiera saber de vascos
que pregunte en Lavalleja:
los vascos como los talas
nacen siempre entre las piedras.

Lo encontrarás por la historia
sirviendo a la patria vieja:
sumido entre los guadales,
mayoral de diligencias,
capataz de tropa alzada,
de culero en cada yerra,
de frontón en los frontones,
de cintero en las cuadreras,
de pulpero en la campaña,
de herrero estirando rejas...

Bruto, bruto como una trompada
pero por dentro: una iglesia.
Pescador de siglo viejo
con aromas de paellas.

¡Qué lindo venir de lejos
por el canal de sus venas
y santiguarse en la cruz
bendita de su bandera!

Y aunque ya no cruce el mundo
picaneando una carreta;
ha de llevar con orgullo,
como solo un vasco lleva:
la boina de sus abuelos
y el SI, SI... de su leyenda.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Criollo (Recitado)


Ser argentino no era suficiente
para aquella progenie.
Argentino era el nombre comarcano
de la patria naciente;
pero el hombre
-ese cachorro mítico de puma-
todavía peleaba un territorio;
nombre, color y planta,
sangre bajo los cueros y las plumas.
Donde cayó el nativo
desde su testa sometida y bárbara
y el español de sayo y catecismo
su piafante epopeya cabalgara;
sobre el tributo de las lanzas rotas
el gaucho se encarnaba.

El gaucho: ese bastardo.
Ese mitad infiel, mitad cristiano,
suspendido en la historia sin encontrar lugar,
ese pequeño cristo americano;
que se batiera a lanza y a cuchillo,
soldado compulsivo en la frontera,
carne de peón, altivo y sanguinario,
matrero perseguido, chúcaro de la ley,
el condenado;
el que cayera al fin bajo las balas
del rémington certero
y el fuego lo engendrara otra vez
con un nombre inmortal:
el Martín Fierro.

No.
Aún tenía que llegar aquella gente.
Los que hacinaban las oscuras sentinas de los barcos
con bártulos de parias;
los que traían sus viejas herramientas
y su resignación y su nostalgia.
Los gringos, sí.
Con ellos
se tallaría este rostro americano:
con los ojos azules,
la negra crencha india,
rubio, trigueño, blanco,
el criollo;
un rostro adolescente de cien años
mestizando la historia;
arrullo de las últimas torcazas
sobre el rastro dormido de las fieras
en el umbral abierto de esta tierra
hacia la primavera.


jueves, 7 de septiembre de 2017

Pampa Gringa (Huella)




Se largaron los gringos
para estas pampas
-la tierra solo daba
chuzas y guampas.

Madrugadas de invierno
blancas de escarcha
-la luna en las totoras
se acurrucaba.

Arados de mancera
con bueyes de asta
-dormía el trigo
su sueño de agua.

Y un cielo de gaviotas
acompañaba
y entre los cardos
la luz sesteaba.

El ombú fue su techo,
su verde parva
-en oro de espinillos
se aromaban las chacras.

Fuego de alto verano,
grillo y chicharra,
dorando un mar de trigo
sobre estas pampas.

Queme el sol en el surco
salando espaldas
-asoman ya las rosas
de la esperanza.

En arcos las bandurrias
con flechas de agua
hiriendo nubes
se desparraman.

Y por la trilla un canto
ya se levanta,
va sobre el trébol
vuelve en calandrias.

Chacarero olvidado,
gajo de patria,
semilla de estos pueblos,
hoy mi huella te canta.







viernes, 14 de julio de 2017

La invasión gringa




1
Hoy nadie llegaría.
Pero ellos llegaron.
Sumaban mil doscientos.
Cruzaron el Salado. (1)

 Al cruzarlo, afanosos,
lo probaron.
Y los hombres dijeron
-¡Amargo!-
Pero siguieron.
En la espalda traían clavados
dos ojos de fuego,
los de Aarón Castellanos,(2)
salteño.

Los barcos
(uno. . . dos. . .
tres. . . cuatro. . .)
ya volvían vacíos
camino del Atlántico.
Su carga estaba ahora
en un convoy de carros:
relumbre de guadañas;
desperezos de arados;
hachas, horquillas,
palos;
algún fusil alerta;
algún vaivén de brazos;
nacido en el camino,
algún niño llorando.

 El trigo lo traían las mujeres
en el pelo dorado.
Hojas de viejos libros
volaban sobre el campo.

2
¿Dónde se hallaba el oro,
de todos alabado?.
El oro estaba en un pequeño árbol;
el oro era un engaño;
sólo pequeñas flores
de oro perfumado.
Aromitos floridos,(3)
orillas del Salado.

3
Los indios
-un indio cada árbol-
iban retrocediendo;
no podían mirarlos.
Los ojos renegridos se cerraban
frente a los ojos claros
que tenían la fuerza
del cielo diáfano.
-“¿Cómo hacer
para ahogarlos?.
Esperemos la noche
tirados en los pastos.
Esperemos la noche
juntadora de pájaros”-.
Con la noche salieron de caza
los ojos malos.
Y se llenó la noche
de pájaros asustados.

 Pero del fondo de la tierra
ya subía el milagro:
el linar de las flores azules,
el linar azulado,
donde los ojos gringos
fueron multiplicados.

4
Un niño que pregunta
cuándo vuelven los barcos.
Un mano de madre que detiene
la pregunta en los labios.
Un hombre con los ojos
clavados en el campo.
Una mujer que escribe:
-Ya llegamos.
Hay árboles enormes;
muchos pájaros;
una cruz en el cielo, luminosa,
un río amargo. . .

5
Su lengua era difícil.
Sus nombres eran raros.
Los gauchos se murieron
sin poder pronunciarlos.
Bérlincourt se llamaban,
que es un hilo enredado.
Zíngerling se llamaban:
campanita sonando.
Zimmermann: un dibujo
del mar atravesado.
(Más atrás ya venían
los nombres italianos,
Boncompagni adelante:
el vino derramado).

6
Una mujer que escribe:
-Nos casamos.
La tierra es nuestra ¡nuestra!.
Todo lo que tocamos
va siendo nuestro:
el buey, el horno, el rancho. . .
Nuestros todos los árboles;
nuestro un único árbol,
tan grande, tan copioso,
que da gusto mirarlo.
Es una nube verde
asentada en el campo.

7
Y como todo vuelve
-flor, golondrina, barco. . .-,
un día serenísimo volvieron
los cantos ahuyentados;
volvieron uno a uno,
como pájaros.
Iban de boca en boca
los pájaros cantando;
de la boca del mozo,
orilla del Salado,
a la boca del hombre
que derribaba el árbol;
de la boca del hombre,
derribando,
a la boca del ama que tejía
con los ojos cerrados.

Del lado “de la tierra”
la música y el canto.
Del lado de Esperanza
el trigal avanzando.


Notas para aclarar:

1) Río Salado: Río interior de la República Argentina. Nace en la provincia de Salta con el nombre de "Pasaje" o "Juramento" (debido a que en el vado del citado río Manuel Belgrano hizo jurar la bandera de la Argentina a las tropas del Ejército del Norte en 1812). Atraviesa la provincia de Santiago del Estero donde toma el nombre de "Salado" (o Cachimayo, en quechua, de "kachi": sal y "mayo": río) al convertirse en saladas sus aguas por cruzar salares del norte de esta provincia (En la década de 1970 fue desviado de dichos salares para aprovechar la sal por lo cual volvióse dulce). Cruza el norte y centro de la provincia de Santa Fe, desembocando en el Río Paraná al sur de la ciudad de Santa Fe. Corre a 8 km al norte de la ciudad de Esperanza por lo cual es un lugar de pesca y esparcimiento de sus habitantes. 

2) Aarón Castellanos: (Salta, Argentina 8 de agosto de 1799, 1800,1801 o 1802- Rosario, Santa Fe, Argentina 1 de abril de 1880) fue un colonizador y militar argentino que incentivó el poblamiento de la provincia de Santa Fe, teniendo como obra cúlmine la fundación de la colonia agrícola Esperanza, en 1856. 

3) Aromito (Aromo) Árbol espinoso de la familia de las acacias, con hojas pequeñas y flores amarillas/doradas muy perfumadas, es abundante en los montes del norte y centro de la provincia de Santa Fe.

martes, 16 de agosto de 2016

Romance del emigrante


Cuando ya a tus alacenas las vistes quedarse exhaustas
cuando te fueron saqueando, digo expropiándote el alma...
ay! tus ternuras, palomas que el crimen crucificaba,
viste ya que un precipicio abriose bajo tus plantas
clausurando el horizonte en inmolación de albas...

Entonces fuiste emigrante, hombre sin hogar, sin patria,
ya no era tuyo el paisaje, los abrojos y las zarzas claváronse
en los mas tierno de tu pequeña esperanza...
Ay! la esperanza del pobre que el rico desesperanza
y el pobre la reconstruye porque lucha, sufre y ama.
¿En qué lugar de la tierra no va el hombre a cultivarla?

Flor que emerge entre las piedras es coronación y gracia
ah! los que anhelan volver sueñan con espacios y alas
y le succiona la sangre el pozo de la distancia...
Ay! Emigrante...Emigrante! Cuánto duele esa palabra!

Todos los mares del mundo son barreras que se alzan,
como infinitas prisiones de interminables murallas,
esas moles silenciosas que son antiguas montañas
con el peso de sus siglos el corazón nos aplasta...

Ja! Los que quieren volver hacia la tierra lejana...
a la pobrecita tierra, tremendamente ultrajada!
Ay! Cuánto duele la ausencia...cómo nos queman sus lágrimas!
Los que sufren son aquellos que no han arrendado el alma
y que por su bien no tienen conciencias metalizadas.
Aman: no el verde del dólar sino el verdor de sus palmas,
el verde de sus cuchillas armoniosas, onduladas...

Los gurises que a la escuela fueron de un petiso en anca,
esos no son 'juntadólares' porque el corazón no es árgana*.
Ah! el pequeño caballito que acompañó nuestra infancia
en los azules crepúsculos, en las tardecitas diáfanas;
la inocencia transparente en la luz de la mañana,
entre un rocío de música de boyeros y calandrias.

Ah! los rojos mediodías, estridentes de cigarras,
en la hora del bochorno que todo el campo arde en llamas;
quien reflejó en sus retinas el color de éstas comarcas,
los que conocen sus ríos, sus empinadas barrancas.

La alegre vocinglería entre la espinada espadaña*
y las bandadas de horneros en jubilosa algazara,
el río copiando el cielo, sereno de azul sin mancha,
contrapunto de zorzales que afinan sus dulces flautas
en la extensísimas cuerdas de la grácil pasionaria...
Ah! Muchos vendrán buscando sus ternuras como arcanas,
sus pájaros y sus árboles, hondos de verdes guitarras...
Solo quien tiene raíces puede recrear la Patria!
--------------------------------------------------------

Vocabulario:

*Árgana: cilindros, por lo común de cuero crudo, abiertos en la parte superior y unidos también por una lonja de cuero que se emplean en el noroeste argentino para llevar a lomo de caballo o mula, diferentes mercaderías. ("Diccionario Folklórico Argentino" de don Félix Coluccio).

*Espadaña: Paja de terrenos bajos. ("Vocabulario y refranero criollo" de Tito Saubidet).

  Espadaña: (Zizianopsis bonaerensis): gramínea que crece especialmente en lugares bajos del Tigre, Isla Maciel y Río de la Plata, que, como la totora se emplea para quinchar y techar, así como para la fabricación de sillas.  ("Diccionario Folklórico Argentino" de don Félix Coluccio).


martes, 15 de julio de 2014

Tiempo adentro de la siembra





Un hombre camina solo
tiempo adentro de la siembra.
Está paseando su angustia
sobre esa vida de tierra,
que son las pocas hectáreas
de esa chacra pura pena,
donde siempre tuvo algo
que vino a aguarle la fiesta.

Unas veces las heladas
que vinieron tempraneras,
otras veces fueron plagas,
otras lluvias y otras secas.
La cosa es que nunca tuvo
cosecha que fuera buena.

Ahora es otoño en su vida,
esa vida que se seca
como está seca la chacra,
culpa del sol que la quema.
Hoy ya no sabe qué hacer.
Se pasea y se pasea...
los ojos mirando lejos
como añorando su tierra,
o mirando en años mozos
cuando a estas playas viniera.
(Porque a veces, algo ayuda
el recordar cosas viejas).

Pensar en cuando llegó
una mañana serena,
amanecer de ilusiones
que iluminaron su senda
para que encuentre un arado
y se olvide de la guerra.

Ilusiones que anduvieron
caminando en tierra suelta,
cantando junto a su dueño
con cada gota de siembra.
Ilusión que hecha capullos
le permitió que intentara
traer a la que esperaba
en un pueblito de Europa
para ser su compañera.

Y al poco tiempo llegó,
la tímida Federenka.
Pelo rubio y ojos claros
que apuntalaron la siembra
iluminando aquel rancho
con su menuda presencia.
Llegó la gringa y la chacra
parecía estar de fiesta.
Aparecieron cortinas
y hasta mantel en la mesa.

Cantaron mejor las aves
al ver que llegó una dueña,
y tuvo otro gusto el pan
que amasara por las noches
en ese andar de impaciencias,
porque la gringa era arisca
para andarse con pereza
y a todo le puso el lomo
sin preguntar cuánto pesa.

Y así pasaron seis años
persiguiendo la cosecha.
Mas lo bueno dura poco
y la pobre cayó enferma.
El gringo desesperaba
sin saber cómo atenderla.

Temblando la llevó al pueblo
cuerpeándole a la picada
su sendero de culebra,
y sin medir el cansancio
de aquéllas sus pobres bestias.
entró al galope en el pueblo
como a ganarle a la muerte
una vida en la carrera.

Y en esa misma volanta
mensajera de cosechas,
muy triste por la picada
llorando trajo sus penas,
porque se volvió muy solo
sin la pobre Federenka
que se quedó para siempre
debajo de un poncho e'tierra.

Iba llegando a la chacra
y en el rancho creyó verla,
repitiendo esas palabras
que al morir ella dijera:
- Cuidá la chacra, José,
trabajá y nunca la vendas.

Y allí comenzó a vivir
las cuentas de su existir
en un rosario de penas,
porque además de faltarle
su tan guapa compañera,
el destino desde entonces
le mezquinó las cosechas.

Por eso camina solo
bajo aquel sol que lo quema,
como queriendo en su andar
gastar el surco hasta hundirse
para siempre en esa tierra,
como queriendo encontrar
junto a perdidas cosechas
la figura angelical
de su buena Federenka,
para seguir siempre juntos
caminando de la mano
tiempo adentro de la siembra.

 

miércoles, 8 de enero de 2014

Canto al gringo



Bien templao el corazón,
libres de bajas pasiones,
así fueron los varones
que fundaron mi nación.
Cuando la revolución
hizo al pueblo soberano,
se oyó de la cumbre al llano:
¡Esclavitud, te rompiste!
Gringo: desde entonces fuiste
en esta tierra mi hermano.

Gringo, que, sobre cubierta,
hizo gemir acordeones,
que aprendieron pericones,
después, en la pampa abierta;
sobre la tierra desierta
desmenuzaste cardales,
y fueron himnos triunfales,
cuando la brisa peinaba,
los que tu pecho exhalaba,
el oro de tus trigales.

Gringo: por vos se tendieron
los rieles sobre mi suelo,
por tu tesón y anhelo
mil poblaciones surgieron.
Tus brazos la senda abrieron
en la selva enmarañada,
y al terminar la jornada
como una trompa sonora,
pasó la locomotora
silbando su carcajada.

Gringo: fue la gaucha hermosa
la que te enredó en un beso,
la que te retuvo preso,
por buena y por cariñosa.
Y por la red amorosa
que con la gaucha tejiste,
a mi patria te prendiste
como si la tuya juera,
haciendo que ella te diera
todo lo que le pediste.

Gringo: al gaucho le quitaste,
con tu ejemplo, su indolencia,
venciendo su indiferencia,
a trabajar le enseñaste.
Y en su compañía hallaste
al buen colaborador,
que supo darle valor
a la tierra en que ha nacido
porque a tu lado ha aprendido
a ser cada vez mejor.

Gringo: bajo la bandera
que nos legara Belgrano,
seguirás siendo mi hermano
creador de la sementera.
Y en época venidera,
terminando ya tu rol,
ha de surgir el crisol
de mi patria, por destino,
el nuevo tipo Argentino
que marche de cara al sol.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Los dos vascos de Tandil



Había dos vascos porfiao'
igual que bigot'e gato
con pica desde hace rato
y ordeñar se han desafiao;
por un lechón ensillao
se concretó la carrera,
pensaba la zona entera
que Martín Mutuberkia
a Fermín Zarrabaitia
le va a ganar como quiera.

Noventa vacas apartadas
no se cansan de balar,
parecen va a reventar
las ubres de tan cargadas.
Ya están todas encerradas
algo nervioso el boyero,
acomoda los terneros
que esperan formando hilera
y hacen arquiar la tranquera
las vacas contra el chiquero.

Ya está todo preparao,
se ha largao la carrera,
se dan vuelta la vicera
y hasta el codo arremangao;
los tarros ya destapaos
con las tapas en la manija,
los dos la corren en fija
por su fuerza y ligereza,
levantan con sus cabezas
las vacas de las verijas.

Dos chorros de cada mano,
ordeñar a teta junta,
ninguno gana la punta
se van los dos orejanos.
Los dos con zuecos livianos
van a los tarros trotiando,
el día ya viene aclarando
ni el sol a salir se anima...
¡si han formao una ñeblina
aquellos vascos sudando!

Una vaca trabajosa
va y le toca a don Fermín
y le grita don Martín:
-"Se pone linda "esta cosa"!,
con una fuerza pasmosa
se hace un arco, una bolilla,
se le nota en la costilla
una vieja quebradura
y hace saltar la pintura
del balde entre las rodillas.

Parecen cuatro sirenas
los chorros de don Fermín;
del mundo parece el fin
en la mañana serena,
el balde nunca se llena
¡se produce un accidente!
Se da cuenta de repente
que se le mojan las patas,
se le ha defondao la lata
por cautro chorros potentes.

Calculan se le han volcao
alrededor de treinta litros,
cambia el balde y al ratito
de güelta ha recuperao.
El boyero ya cansao,
a montao en el nochero,
así apoya más ligero,
no hay tiempo pa'ndar lerdiando
y los saca recostando
los guachitos del chiquero.

Se termina y a las cuentas,
ochocientos han sacao
y con los treinta volcao
justito: ochocientos treinta.
Toda la zona comenta
fue puesta aquella carrera,
lo demuestra la manera
que ha procedido el patrón
porque al vino y al lechón
le hizo frente su cartera.


viernes, 22 de junio de 2012

Milonga del Vasco de la carretilla



Este gran pueblo Argentino
podré decir: "tiene al fin
un nuevo y guapo andarín
en un vasco en alpargatas,
que cruza la tierra a pata
del uno al otro confín".

Todo empezó en Piedra Buena
de noche junto al fogón,
pensando que su misión
le iba a demostrar a todos
que la porfía de este modo
pudo más que la razón.

Este año treinta y cinco
no es fácil de decifrar,
el pueblo gusta cambiar
no encuentra quien lo lidere
pero lo que el pueblo quiere
seguro lo va a encontrar.

Por las rutas de la patria
sin descanso caminó
y de esa forma mostró
que al vasco en el mundo entero
cuando encontró el derrotero
ya ni el diablo lo paró.

Esta es la historia del vasco
que se puso a caminar
sin siquiera sospechar
que para el pueblo Argentino
la gloria de su destino
nunca podrán olvidar.




El Vasko de la carretilla

Dedico estas rimas al poeta y amigo, Dr.Raúl Fernandino.



De la Patagonia austral
con su mochila rodante,
Larregui, aquél inmigrante
partió de Cerro Bagual.
A espaldas, la colosal
y canosa mole andina
y delante de él, la fina
rueda de la carretilla,
siempre bordeando la orilla
de la ríspida banquina.


Ahí va el hijo de Pamplona
por planicie, cima o cuesta,
como Vasko no protesta
por ser juez de su persona.
Todo pueblo, toda zona
tiene distintos modales,
soporta las naturales
inclemencias del periodo,
nieve, lluvia, sol y lodo
y también las personales.



Tiene una meta trazada,
llegar a la Capital,
Buenos Aires!... el final
de su primer quijotada.
Su carretilla es donada
al museo de Luján,
luego enfila a Tucumán
y como si poco fuera,
transpone la cordillera
siempre con el mismo afán.


Chile recibe triunfal
a Don Guillermo Larregui,
conoce allí a Juan Arregui
que es otro connacional.
Y le ofrenda como tal
en un símbolo de unión,
su vehículo a tracción
de sangre, y única rueda
y en su carretilla queda
algo de su corazón.


Misiones, sus cataratas
y su tierra colorada,
fue la última morada
del Rey de las caminatas.
Atrás quedaban las chatas
planicies y las alturas,
las pasadas aventuras
que él supo dulcificar,
y a su forma demostrar
sus convicciones más puras.



Allí llegó a octogenario
el heroe de mi relato,
y en mis rimas lo rescato
porque lo vi necesario.
Y aunque mi humilde poemario
tenga cierta ingenuidad,
guarda la simplicidad
de lo real y lo puro,
y como Vasko aseguro
que lo dicho, es la verdad.

jueves, 19 de abril de 2012

Un hombre ansí (don Paulo)

(Foto: gentileza Diario El Litoral)

Seguro que'n barco vino
y acaso juera polaco
o tal vez ruso o austriáco
pero al fin, jue un argentino.
En vestimenta, genuino,
chambergo, faja, bombacha
le daban paisana facha
de habitante de'ste suelo,
y de alpargata y pañuelo
e inmejorable su tacha.

Ayí en su rancho vivía
siempre solito nomás
y en paraje que además
yeva nombre de armonía.
En "La Paloma" tenía
el lugar de residencia
y acaso hiciera querencia
por sus lujosos vecinos,
y lograron los destinos
con el tiempo una confluencia.

Poco sabía del mundo,
las radios, no lo turbaron
y los diarios no lograron
que perdiera ni un segundo.
Se'ntregaba, y de projundo
eso sí, pa'una truquiada
pero ya a la madrugada
estaba el hombre parao,
y tras el corto matiao
encaraba la rumbiada.

Siempre tenía'lgo que hacer
si no había que cosechar
nunca leña iba a faltar,
cardos o marlos pa'rder.
La pala, estaba en su "haber"
pa'gastar en la puntiada
pero él hizo de la'zada
el compromiso mayor,
poniendo en eya el fervor
que uno le pone a su amada.

Pero tuvo'tros amores
como la orquiya y maleta
que con la'huja, completa
el rumbo de sus primores.
Y mezclao entre hombriadores
también se lo supo ver
y en el diario'e su quehacer
no mucho más figuraba,
pues la sapiencia no daba
pa'encarar "otro metier".

Él no supo de un arao
ni tampoco de'nsiyar,
cuantimenos de cueriar
o verijiar un volcao.
Pero si jue el dotorao
en su lucha con los yuyos
por propios méritos suyos
pues los campos dieron frutos,
porqu'él volcó sus tributos
en la tierra'e los mangruyos.

Casi gringo



Yo soy del Chaco argentino,
nacido en esta región
soy tan hijo de esta tierra,
que me siento emparentado
al quebracho colorado
y al capullo de algodón.

En mis venas corre sangre
de la Italia forjadora,
de la estirpe labradora
que en mi patria se afincó.-

Fueron gringos mis dos padres
y también mis dos hermanos
que desde suelo italiano,
con la América soñaron.-
Aquel sueño y el destino,
los empujaron un día
a dejar toda una vida
por otra, tal vez mejor
y en un buque se embarcó
con lágrimas mi familia,
porque allá dejaron todo
con sus penas y alegría:
a la patria, a sus amigos,
a sus padres, a la villa,
a los sueños de la infancia,
que eran carne de ilusión.

Más sus pupilas mojadas
con llantos de mil ausencias
se secaron de esperanza
al ver esta noble tierra
que esperándolos estaba
para borrar con su sol,
las noches de tantas guerras;
que esperaba para darles
un arado y una reja,
trigo de paz para el pan
y un rancho para querencia.-

Así llegaron al Chaco,
mis hermanos y mis padres
plantando una humilde chacra,
rodeada de quebrachales
pagando en sudor de sangre
sus blancos algodonales
y olvidando con trabajo,
la noche de sus pesares.-

Luego, Dios, que nunca olvida,
premió el sufrir de mi madre
con un puñado de hijos,
tan rubios como trigales
y trigueños color sombra
de adentro de los obrajes.-
Entre ellos, llegaba yo
a ver la luz de este Chaco,
a escuchar sin comprender
los mil murmullos del campo
a gastarme las rodillas,
gateando por todo el rancho
y prenderme de mi madre,
para dormirme mamando.-

Yo ni contaba dos años,
cuando mi madre partiera
para dar vida a otro hermano.........
Ya nunca la volví a ver,
ya nunca estuvo en el rancho,
solo volviò mi familia,
todos de negro y llorando
y mi hermana la mayor,
mientras me alzaba en sus brazos
tratò de hacerme entender,
que mi madre no estarìa
nunca jamàs en el rancho....
porque Dios la habìa llamado
para tenerla a su lado.-

La chacra quedò en silencio,
todos hablaban despacio
y yo recorrìa el patio
siempre buscando y buscando;
màs un dìa se quebrò
el silencio con un llanto
que brotaba de la cuna
hecha de rùstico palo:
hacia adentro fuì corriendo,
los ojos grandes mirando,
y asomado a la cunita,
he visto de cerca el llanto....

Era un trueque del destino,
mi madre por un hermano:
asì terminò su vida,
dejando otra vida en cambio,
y se internò tierra adentro
por sujetarnos al Chaco:
porque si yo tengo sangre
de esa gringa de otros pagos,
tambièn la tiene la sombra
profunda de los quebrachos.

Y si sus huesos y carnes
viven en mi ser andando
tambièn viven en la tierra
de una tumba de este pago
y estàn abonando el suelo,
caliente de nuestro Chaco.-

Por eso es que yo me siento
emparentado a esta tierra;
por eso es que yo teniendo
tanta sangre de italiano
me siento tan argentino,
tan chaqueño y tan hermano
de las chacras, de los montes,
de los indios mocovìes,
de los tobas y matacos,
razas todas que en la selva
de entre los cardos brotaron
como fruto de esta tierra
donde mi madre ha quedado.-

Todo tiene algo que ver
con mi sangre y su pasado....
Por eso, aunque casi gringo,
lo quiero tanto a mi Chaco

miércoles, 27 de julio de 2011

¡Si estos gringos!



Eche una copa, pulpero;
Viá sentar el mate amargo
y en seguidita me largo
como tatú pa su aujero.
No le mezquine, aparcero,
a ese vasito culón...
Había sío este nasión,
fiero... es que yo se lo diga,
lo mesmito que una hormiga
pa la casa del patrón.

¡Si estos gringos! ¡Ni que hablar!
Pa vender, mezquinos de uña,
pero clavan... la pezuña
cuando tocan a cobrar.
A poco de negociar
y cuando usté ni se sueña,
se le atracan a la dueña
del potrerito arrendáo
y le pagan al contáo
casa y campo y monte y leña.

Y toditos son ansina;
mientras no hayan güena suegra
se arranchan con cualquier negra
que de balde les cocina.
No quieren comer gayina
porque no les hace cuenta,
pero adoban la pulenta
con pajaritos guisáos,
porque estando amontonáos
de un tiro matan cincuenta.

En lo que no son mezquinos
-se entiende pa su provecho-
es en trasegar p'al pecho
lo mejor que viene en vinos.
En eso sí, son ladinos
estos gringos apestáos;
eyos comerán guisáos,
si a mano viene, de garras;
pero ¡hijos de una! en sus farras
p'al vino son delicáos.

Ahura digamé, paisano,
¡con semejantes padriyos
han de salir los potriyos
como pa parar la mano!...
Por eso hay cada orejano
con el lomo como cerro,
que no da descanso al fierro
cuando algún patacón filia,
y degueya a una familia
sin que se escape ni el perro.

Y dispués dice la gente
que es un indio el matador...
¿Indio? Acaso po el color
al yamarle indio no miente;
pero no es dejuramente
de la indiada de mis pagos,
que si en la guerra hace estragos
y mata en propia defensa,
pa la persona indefensa
nunca tuvo sino halagos.

martes, 26 de abril de 2011

Soy de la pampa Argentina


Soy de La Pampa Argentina
ando alumbrando lo oscuro,
como los cardos maduros
mientras ruedo voy sembrando.
El viento me fue alejando
y hay me da por 'recordar,
pensé: me pongo a cantar
lo que mis cuerdas dispongan
y me salió una milonga,
de pura casualidad.

Soy de La Pampa, señores,
donde se embriaga la siembra
con vino blanco de soles
para alegrar su molienda;
donde he soltado mis riendas
para alcanzar las colinas,
donde quedó aquella niña,
que no pude conquistar,
donde se puede pensar
donde no tuve rutinas.

Tierrita que has esperado
la mano del labrador,
brotando de tu interior
la mies civilizadora.
Te han poblado las auroras
de amanecidas nostalgias,
de madrugada distancia
entre la espuma del mate,
en el silencio que late
su verdejo corazón.

Soy de La Pampa Argentina
tierra alisada y serena
donde el grito macho indio
fue enronqueciendo mi pena.

Hay que perderse en la noche
en su bóveda de estrellas
para encontrar el camino
qué tartamudas destellan.

Soy de La pampa Argentina
vengo de un vientre paisano
de audaces tiempos lejanos
de españoles e italianos.

Todas las razas del mundo
pueblan tu cielo pampa
hueco de risas y sueños
que en las espigas se estampa.

Soy de La Pampa Argentina
tierra alisada y serena
donde me espera una madre,
donde mis garras se abuenan,
como toda madre espera
al hijo que no regresa.
Tengo un padre payador,
dos hermanos de mi sangre,
es la riqueza más grande
que guarda mi corazón.

He regresado a los llanos
en un sonar de guitarra
con alegría en el alma
siempre evoco a mis paisanos.
Siempre lista está su mano
que empuña sinceridad
yo sólo quise contar
los recuerdos que me ahondan
y me salió una milonga
de pura casualidad.

viernes, 11 de febrero de 2011

Esta tierra que siembro


Esta tierra que siembro es mi patria y la quiero.
Nudo de mi existencia: canto, sudor y lágrima.
Para quererla tanto como la quiero, tengo
una razón profunda: me costó enamorarla.

Con el primer rastrojo tuve colchón: la chala
es lana de colonos. Mi puño, desde niño,
se abrió como una rosa en ademán agrícola
para echar en el surco el corazón del trigo.

Mi abuelo hirió su seno con ternura de novio.
Sobre su geografía, bajo el sol inclemente,
la voz mediterránea de mi padre decía
sus canciones de fe. Y ella nos dio la muerte.

Por todos sus caminos se llega a alguna parte.
Estas sendas que viajan apretadas de chacras
anticipan las manos labradoras cordiales
con ladridos de perros y frescura de plantas.

El silencio es su jefe; la luna su destino;
el horizonte llega, sangrando por la herida
roja del sol, en ancas de parvas o de trojes;
nuestras noches no tienen estrella preferida.

Ni historias ni consejas la turban. Esta tierra
es un presente másculo de trabajo y de surcos.
La historia estaba hecha cuando llegó mi gente,
pero ellos impulsaron su rueda: ese su orgullo.

Un río bravo baña su dorso; pero el canto
del río no le inquieta. Y el pez es lo de menos.
Para acunar los sueños litorales le basta
el ruido de la lluvia jugando por los techos.

Esta tierra que siembro es mi patria y la quiero.
De ella me viene el canto, la fatiga, el dolor.
Mi ley está en herirla, en sembrarla, en quererla
y en decir su alabanza como en esta canción.