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viernes, 7 de febrero de 2020

No vayas al Ingenio




Si no tuvieras hambre, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Si no tuvieras vicios, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Y si tuvieras ropa, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Que allí de madrugada 
deschalarás la caña 
con un machete largo 
y la noche en la espalda. 

Que en el Ingenio, al alba 
sonará la campana, 
y volverás de tarde 
cuando la tarde caiga, 
para comer tu cena 
de batatas asadas. 

Que mientras tú trabajas 
y el cacique te manda, 
él se queda sentado 
de botas y bombachas. 

Que al final de la zafra 
al peso que te guardan 
de los dos que por día 
con el machete ganas, 
te lo dará el Ingenio 
en un par de alpargatas, 

un chaleco, una manta, 
alguna yegua flaca, 
cinco kilos de azúcar 
para endulzar la marcha 
de regreso a tu monte 
porque ya no haces falta. 

Si no tuvieras hambre, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Pero el conchabador 
te arranca de la tierra 
dándote de regalo 
unos kilos de yerba 

y unos litros de alcohol, 
aunque después ingreses 
al Ingenio endeudado 
y al regalo lo tengas 
que saldar con trabajo. 

Si no tuvieras vicios, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Que el Ingenio te mata 
con el sol que te abrasa, 
con el tabaco oscuro 
y la coca que mascas… 

Y si tuvieras ropa, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Pero te compran, indio, 
como a un niño ingenuo, 
con un rifle oxidado, 
con la luz de un espejo, 
con un saco amarillo 
con un sombrero viejo...

miércoles, 22 de mayo de 2019

La llamarada



Estribillo:
Larai, larai, larai, larai, laralero...
¡Qué linda la madrugada
con ese sol trafoguero!

Hay que ahorrar pa' no ser pobre"
un pión viejo me decía
y a él nunca le sobró un cobre
pa' comprarse una alcancía.

Bichito guapo el hornero,
trabajador como un pión.
No necesita dinero
y a más, y a más no tiene patrón.

El sueldo de un pión carrero
nunca se debe aumentar
pa' que valore al dinero
y no aprienda a malgastar.

Los piones, dijo un doctor,
no son hombres delicaos,
a ellos no les hace el dolor
porque están acostumbraos.

Qué linda la madrugada
con ese sol trafoguero.
Cuando se haga llamarada
va a alumbrar al mundo entero.

Larai, larai, larai, larai, laralero...
¡Qué linda la llamarada
alumbrando al mundo entero!


martes, 24 de julio de 2018

Pa'darse entero


Nunca un amigo emprestao
se hace de fierro,
siempre es caballo cansao
sordo al cencerro.
No hay yegua que lo haga dir
potrero adentro,
nunca un amigo emprestao
regala un tiempo.

Solo un amigo ganao
con un sentimiento
es pingo resucitao
aunque esté muerto,
o aunque esté siempre matao
 de tripa y cuero,
tendrá un risuello guardao
pa' darse entero.

Ahijuna cuanto sufrí
sin un sosiego,
hombre que sabe sentir,
siente parejo,
no lo achucharra el dolor,
pero es muy fiero ,
entregar el corazón
y tener miedo.

Un amigo bien ganao
es como un cielo,
ande se enciende la luz
de los silencios.
Un amigo bien ganao
es como un rezo
que se dice de callado,
en cualquier tiempo.

UN AMIGO BIEN GANAO... ¡¡POR DIOS QUE TENGO!!


viernes, 20 de julio de 2018

El amigo (Milonga)


Al tranco llegó a las casas
después que se puso el sol .
Igual que un cuero mojado
le pesaba el corazón.

Bajo la sombra del patio
despacio desensilló;
caminito de la aguada
su caballo se perdió.

Como de lejos el viento
iba  acarriando un rumor,
de potreros y alamedas
misterios de la oración.

Bajo el candil de la luna
sacó tabaco y armó,
igual que un cuero mojado
le pesaba el corazón.

Se le había muerto el amigo,
un caballo lo apretó,
asuntos que siempre pasan
por esas pampas de Dios.

Para historias y mentiras
el velorio es ocasión;
pero el que siente en de veras
no tiene conversación.

Amargueando soledades
toda la noche pasó;
después el último viaje
del amigo acompañó.

Y después siempre callado
a su rancho enderezó
y a naides le importa nada
lo que por su alma pasó.

Recién al irse la luna
a su rancho se ganó..
Las cosas que cavilaba
tal vez que la sepa Dios.

Igual que un cuero mojado
le pesaba el corazón.             



A mis amigos queridos...

(Foto: Aldo Sessa)


Como un cencerro sonando
que desde lejos se siente,
el tiempo va mansamente
las almas amadrinando
y aunque sea de vez en cuando
en un vino compartido,
o en un abrazo tendido,
lo llevo del lao izquierdo,
así siempre los recuerdo
a mis amigos queridos.

Puse cuidao y desvelo,
mi amistad es noble y sencilla,
de no agrandar la tropilla
tampoco juntar de un pelo;
con ellos levanta vuelo
mi corazón que ha vivido,
por haberlos elegido
sin tener un desacuerdo,
así siempre los recuerdo
a mis amigos queridos.

En esta vida profana
la amistad es poncho de abrigo
y en yunta con un amigo
cualquier hazaña es jarana.
Se alegra mi alma paisana
si estoy con ellos reunido,
o en un estilo sentido
cuando mi guitarra encuerdo,
así siempre los recuerdo
a mis amigos queridos.

Aunque no voy a nombrarlos
y no es muy larga la lista,
al que este verso lo asista
habrá de saber guardarlo
pues yo quisiera llevarlos
en el corazón prendido,
una vez que me haya ido,
sin vueltas y al tranco lerdo
para siempre en el recuerdo
y a mis amigos queridos.



lunes, 4 de junio de 2018

El puestero (Valseao)


(Dibujo: Alejandro Arnuti)

Permítame patrón, una palabra
que quiero preguntar y por supuesto,
Usted que's hombre leido y de esperencia
sabrá darme razón de lo que siento.

Diez años trabajé de peón de estancia
y veinte con Usted van de puestero,
y al cabo'e treinta años de trabajo
no tengo asegurao ni pan ni techo.

Y fíjese, patrón lo que me pasa,
no puedo trabajar: estoy enfermo;
no se si por las muchas mojaduras
me ha entrao el reumatismo por los huesos.

Y dijo el capataz ésta mañana
que ya no sirvo más, que estoy muy viejo;
que trate de buscar ande meterme,
que tiene en mi lugar otro puestero.

Con una mano atrás y otra adelante,
después de trabajar tantos inviernos,
al verme despreciao cansao y triste
tal vez no han de seguirme ni los perros.

Y es por eso que quiero preguntarle
y dispense, patrón si lo molesto:
el porqué tiene Usted tantas estancias
y yo no tengo ni ande cairme muerto...




viernes, 11 de mayo de 2018

Payadora

(Foto de Liliana Salvat: "Payadora")


Bajo el ala del sombrero
presente, una servidora;
si me doy de payadora
será que me sobra cancha.
Mas, si quiere la revancha
pa'demostrar su destreza,
no tenga delicadeza,
que, de mujer a varón,
yo les daré la razón
si usté me causa sorpresa.

No se sienta perseguido
que es solo una invitación.
Quizás en algún rincón
de su posible ignorancia,
se le iluminen las ansias
de ganarme esta partida.
Muchas veces en la vida
yo me jugué el pensamiento,
aliviando en el intento
dolores de alguna herida.

Esto que nace de adentro
no necesita instrucción.
Si escucha con atención
los versos improvisados
del payador entregado
al sentimiento campero,
ha de quitarse el sombrero
porque llevo en la garganta
un sabio zorzal que canta
a la gente que yo quiero.

No me provoque, amigazo,
a mi juego me llamaron,
sé de muchos que callaron
por no encontrar la palabra.
Aunque la tierra se abra
recitando he de morir,
es que llevo en el latir
madrugando una esperanza,
con estos versos me alcanza
pa'demostrar mi sentir.

Soy bagual que no se amansa
con tanta facilidad.
Es cuestión de habilidad
enseñarme lo que sabe,
sílbeme como las aves
su payada más sencilla,
y verá qué maravilla
es poderla recitar,
por ahi lo deje montar
un flete de mi tropilla.

Voy a templar la guitarra,
se me calentó el garguero.
Las rimas de este aparcero
no se pueden comparar,
pero lo invito a probar
a ver si le da el pellejo.
Para seguirme parejo
boleándome con asombro,
me tragaré lo que nombro
antes de mandarme lejos.

Lo que larga el corazón
yo no lo voy a atajar,
más bien lo dejo juntar
en el corral de mis sueños;
así sentirme su dueño
y poco a poco ir formando
la estrofa que está sonando
como si fuera un lamento,
ilusiones de un momento
que les estoy regalando.

Ya voy a desensillar
está sudao el asunto,
¿no se animó al contrapunto?
Y yo que lo vi despierto,
casi me juego un acierto.
Sin querer desprestigiar,
pensé que se iba a animar
y dejaría el plumerío.
No vaya a creer que me río
por no saberla pelear.

¿Qué pasa se me atoró
o lo dejé sin aliento?
Eche sus versos al viento
que se va acabando el rollo.
A ver si paya, mi pollo,
y no me deje sin saber,
yo lo quiero conocer
para sacar conclusión,
aproveche la ocasión
no se la puede perder.

No lo quise atropellar
solo que balé primero,
y creí que era ternero
que no dejaba pialarse,
por eso no va a enojarse
es trigo de otro costal;
nunca lo traté de animal
y no lo quiero confundir,
mi intención no es discutir,
es payar de igual a igual.

jueves, 1 de marzo de 2018

Fragmento de Catalino Paredes

(Pintura: Juan Léon Palliere)




Estos fragmentos de Catalino Paredes, 
aclaro que es nombre imaginario
por simple respeto a su verdadero nombre y memoria...
Son alguna de unas cuantas cuartetas más
que cada tanto me aparecen
recordando a aquellos hombres 
que hicieron la época anterior a la que yo vivo
y que por suerte conocí a alguno de ellos.

Tal vez porque en los pueblos de campaña o del interior,
como se suele decir,
tardan más en perder los recuerdos 
y los ayeres están mas cerca que en las grandes ciudades.
El tiempo alcanza para cada cosa
y dentro de esas cosas
está el tiempo que el hombre
se toma para que su tiempo
no se le pierda en un tiempo demasiado próximo.

Yo creo que hay hombres que se mueren para siempre y otros no,
creo que se muere para siempre el que quiere vivir para siempre
y creo que el apuro es una de las formas de morir para siempre...
No se le pueden ver los ojos a un niño que pasa corriendo frente a nosotros:
por eso mismo creo que un hombre que pasa corriendo delante de todo
no tiene tiempo para hacer algo tan importante
como la vida que derrocha y es una forma de morir para siempre.

A su manera y sin mucho apuro
don Catalino Paredes fue en el pueblo
un escalón mas de los que tantos hombres como él fueron, 
para que los demás pudiéramos ver desde un poco
mas arriba lo que nos mantenía un poco mas abajo
El sabía darle una mano a cualquiera
cualquiera fuera la divisa del que pedía,
la suya era la única que sirve, la de gaucho argentino.
Siempre tuvo poco para dar, y lo dio.

Él, Don Catalino, como casi todos los de esa época,
solía mostrar por sobre el borde de la faja
el cabo de plata del cuchillo o la culata del 38 lechucero
pero él, como casi todos, jamás le apagó un chumbo a nada que no fuera un gato 
o algún cordero de origen dudoso
pero era de hombres el andar calzao
y más cuando se era medio dueño de casa en el comité.
Él se encargaba de prepararle el terreno 
a los que venía de otros pueblos a decir el discurso principal.

En todos los actos estaba el mismo público,
era algo así como un entretenimiento gratis
como ir a la estación a ver el tren cuando le tocaba
si mal no recuerdo, los pares al sur y los nones para adentro...
ya no corren más los trenes tampoco.
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Si yo no lo hubiera visto,
diría que esto es un cuento,
un bolazo nada más
pa´ hacer reir un momento,
que uno a veces dice cosas
de a dieces como de a cientos
y ande quiere fantasiar
le va poniendo el acento.

Por eso si no lo veo
no lo hubiera imaginao
Don Catalino Paredes,
el del poncho colorao..
Me dijeron que da risa,
y que siempre anda mamao
amontonando miseria,
rotoso y amugrientao,
que se mete en el boliche
y que se duerme sentao
que habla solo, y que de a ratos
hasta parece un finao.

Don Catalino Paredes,
el del poncho colorado,
si yo no lo hubiera visto
no lo hubiera imaginao.

Viene de lejos la cosa,
y otra cosa era el poblao:
políticos, comiteses,
matones y matoniao,
cuartos oscuros pa' algunos,
pa´ otros iluminao,
promesas medias chupadas,
taba cargada y asao;
canana con dos pistolas
plomo Dum Dum o Cruzao,
era la ley del caudillo
aunque no fuera votao.
Él siempre arregló la cosa
y el caso mas embrollao
fue amigo del intendente,
del dotor y el diputao
pero nunca negó una gauchada
ni al pobre mas disgraciao.
Don Catalino Paredes,
el del poncho colorao...

Él hablaba en las estancia,
en la plaza, y el tablao:
del hospital, de la escuela
y del poncho colorao.
Decía que la injusticia
era un paquete heredáo
y que el que la apadrinaba
tenía todo estudiáo,
que si ganaban ya naides
iba andar desamparáo
por la patria y la bandera...
y el ponchito colorao.

Por eso, si no lo veo,
no lo hubiera imaginao:
amontonando miseria,
solo, triste y aporreao;
él, que bancó la parada
del tirador más mentao
hoy ya ni pisa la taba
por miedo a echar una blanquiao
¡que santo andará esperando
su corazón acabáo,
viejo pedazo de tierra
que nunca tuvo candáo
Don Catalino Paredes,
el del poncho colorao!




viernes, 5 de enero de 2018

Qué mas da...


Me voy muriendo apretao en el cristal,
soy un eco nada más,
ya no es mía ni la misma soledad
qué más da,... qué más da.

El tiempo abuelo que se fue, no volverá,
y la ausencia llora ya
mi destino de escarchilla y vendaval
qué más da... qué más da.

Pobre mi coltron el no sabe que nos van
pie descalzo en el pircal,
ni su risa el coirón escuchará
qué más da, ... qué más da.

Vamos kuseima que no queda nada atrás
y la luna ciega está
ya no alumbra ni la cruz ni el manantial,
qué más da.. qué más da.

Larga es la invernada de aquél que se va
impuesto y miseria, empujando están,
los ranchos se hacen tapera,
entró el alambre a tallar,
ausencia... pena... y camino
qué más da... qué más da.

Me voy muriendo apretao en el cristal,
soy un eco nada más,
ya no es mía ni la misma soledad
qué más da,... qué más da.

domingo, 31 de diciembre de 2017

La lepra - El Hospital Muñiz


(Foto de don Luis Acosta García)




Don Luis Acosta García,
bardo que admiro y venero,
rindo culto a su memoria
desde el nombre al esqueleto.

Pero por más que lo admire
y rinda culto a su verso,
no puedo rendirle culto
en lo que no estoy de acuerdo.

Sobre el Hospital Muñiz
cantó tan profundo compuesto,
haciendo citas de la
historia de cada enfermo.

Y nos invitaba a enviar
un socorro al lazareto,
sitio de muerte y olvido,
de anonimato y silencio.

¿Que no le sería gravoso
el desprenderse de un peso?
Para donarles, decía,
ropas, vendas y remedios.



Pero yo respondo que
si ya no tienen remedio,
si son piltrafas humanas
desahuciados por los médicos.

Que si ya no tienen cura
y es invencible el flagelo,
y no obedece a la ciencia
la enfermedad del enfermo.


Si es un ¡ay!, que pide a gritos
que lo quiten del tormento,
que agoniza y no se muere,
que apesta y que huele feo.

Más vale ante lo imposible,
sin que se entere el enfermo,
que le dieran una droga
de rapidísimo efecto.


Que los fulmina en el acto,
que los salve del infierno,
y libre a miles de seres
del cautiverio dantesco.

Pues los internan porque
ninguno quiere tenerlos;
los miran como a un peligro,
como enemigos directos.


El ser más noble y querido
no quiere cargar con ellos,
y por temor al contagio
los tiran al lazareto.

Unos porque tienen asco,
otros porque tienen miedo
y como nadie los quiere,
todos le niegan su afecto.



Por eso lleva el leproso
el odio dentro del pecho,
por donde pase su ser
deja un rastro de veneno.

Porque sienten  en el alma
el irascible deseo
de hacerle daño a la vida,
de apestar al mundo entero.


Manosean una fruta
y la dejan con desprecio,
para injertarle la peste
al que la compre más luego.

Y refriegan las monedas
en los granos purulentos,
porque saben que el contagio
rueda en el germen disperso.


Es una lacra que toca,
que roza su labio enfermo,
en los bordes de una copa,
en las grietas de un cubierto.

Escupe sobre una flor
en las gradas de un colegio,
en las páginas de un libro
en donde toquen sus dedos.


Son viruelas que acarician
y dan el beso siniestro,
humor que odia, que maldice
y que nos hiere en silencio.

Pestilente con palabras,
llagas que tienen talento,
supuraciones que lloran
y añoran más de un recuerdo.


Montones de pus con ojos
que hacen señas sobre el lecho,
muecas que yacen con vida
y que para el mundo han muerto.

Al verlos se me parecen
una procesión de espectros,
que hacen erizar la carne
y ponen de punta el pelo.


He visto con amargura
las orejas de un enfermo,
largas como las de un asno
que hieden a cerdo muerto.

Que parecen dos espigas,
dos racimos de pus seco,
como un panal de materia,
de humor amarillo y negro.



A quien se le caen los labios
en cachos de carne y cieno,
y en donde tuvo la boca
tiene un agujero, un hueco.

Como una rendija sucia
que es garra y escupe puerco,
y muestra unos dientes largos
como si estuviera riendo.



Otro tiene la nariz
como un sapo virulento,
una plasta de materia
que hace sentir asco y miedo.

Que se le pegan los labios
como un parche, como un sello,
hay que operarle la boca
para que trague el sustento.


A quien se le caen las uñas
con los pedazos de dedos,
y le cuelgan como tiras
lonjas podridas de cuero.

Uno que clama por Dios
mientras solloza en silencio,
creyendo que su dolor
es un castigo del cielo.


Otros saben que viven
porque se les oye el eco
pues dan gritos guturales
como el ladrido de un perro.

Llagas que despiden pus
por donde asoman los huesos,
entre las carnes podridas
y deshilachados nervios.



Que las ropas interiores
se le pegan en el cuerpo
y les arrancan con ellas
los pedazos de pellejo.

Pienso que sería humano
elevarse al Nazareno,
que se les diera una droga
de rapidísimo efecto.

Que los fulmine en el acto,
que los libre del infierno,
y libre a esos pobres seres
del cautiverio dantesco.


Pues resulta una herejía
encerrar tanto tormento,
guardar el dolor de tantos
para que nos den consuelo.

Rendirle culto a la peste,
al contagio, al lodo, al cieno,
como si fueran reliquias
históricas de un museo.

Es la muerte que camina,
peligro que va tras nuestro,
que aulla, que silba, que ruge,
la LEPRA es un lobo suelto.


(Pintura de Benito Pietro: " Padre Damián de Molokai")



(Foto del Cura Brochero con lepra)

Hospital Muñiz


Señores y señoras;
oíd de este trovero
su cálida palabra
la fuerza de su verbo
amasado en el alma, 
templado en el cerebro
y vivido en las fibras
de un corazón inmenso.

Os hablo para que oigan
los hombres de talento, 
los que hacen con la pluma
y esos otros señores: 
el rumbo del progreso, 
que pululan mintiendo
para dormir seis años
sobre el dolor del pueblo.

No os hablaré en difícil
ni en decir académico;
la retórica que uso
la aprendí en el colegio 
de la vida doliente,
en mil noches de invierno
que sufrí con los otros, 
con los grandes enfermos
de la miseria humana:
los sin pan y los sin techo.

Todos oyen hablar de la miseria
del inmenso dolor de los vencidos
pero nadie les lleva una caricia
ni una dosis de aliveo.

Hay que ir a palpar, a ver de cerca
la lepra que encierran los hospicios
y después de meditar que es
el orgullo de muchos argentinos.

Hay que ir al Muñiz, a ese hospital,
helada sepultura de hombres vivos
y a ver a esos hombres que aun espantan:
enjambres de bacilos.


Cada nuevo que llega, en el portal
le sorprende la mueca de un portero,
que esgrime una guadaña poderosa
emblema de un imperio...





Sobre esas camas tan blancas
que de blancas causan miedo,
porque parecen mas bien
los ataúdes de hielo
que van a petrificar
esos miserables cuerpos, 
donde parecen verrugas
las junturas de los huesos.

Mujeres, hombres y niños
han perdido hasta la forma,
causan asco, pena y miedo, 
esos escuálidos cuerpos.

Unas enormes cabezas
sobre unos flacos pescuezos
y los brazos descamados
que se cimbran como remos,
las piernas parecen varas, 
las varas de un carro viejo
que las han hecho al descuido
llenas de nudos y pelos.

El pie ha perdido la forma
más bien parece un cangrejo
que le faltase de un lado
las uñas y el movimiento.
Los pechos parecen tarros
abollados y mugrientos
donde por cada corcova
se asoma el arco de un hueso
como lomos de tortugas 
bien cascarudos y secos.

Y como trágico emblema
de peste y odio soberbio
aún conservan el habla
los que están en movimiento.

Injurian, rezan, suplican
y claman al mismo tiempo
que despiden bocanadas
de sangre en coágulos negros.

Son los últimos pedazos
de sus pulmones deshechos, 
los últimos estertores
de secos labios, esqueletos
con almas que están bien sanas,
que anhelan seguir viviendo...

Pero es inútil, las almas
no pueden lograr su intento
cuando les falta materia
sólida y pura en el cuerpo.

Por eso clamo señores;
clamo por esos enfermos
que necesitan caricias, 
que necesitan remedios.
Un rasgo de compasión, 
una palabra de aliento...
nadie se haría más pobre
con donar un solo peso,
para socorrer en algo
a ese conjunto de enfermos.

Y si alguien que dudase
la veracidad de este hecho, 
que vaya al Muñiz, que vea,
que palpe, que juzgue y luego
que temple el alma en mi alma, 
que ajuste el verbo en mi verbo
y pregone una obra humana
de sentimientos fraternos.

Oigan bien los hombres ricos
¡con autos y muchos pesos!
Oigan las damas de alcurnia
que tienen hermosos perros,
a quienes visten y cuidan
¡como a príncipes con cetro!

¡Oigan los hombres que son
representantes del clero
y que hacen grandes colectas
a "beneficio" del pueblo.

¡En el Hospital Muñiz
necesitan los enfermos
un poco de pan y leche, 
frutas, ropas y remedio!

Para ser un poco humano
y sentir el mal ajeno
no se necesita ser
ni un anarquista soberbio,
ni un socialista fogoso, 
ni un radical con talento.

Sobra con tener conciencia,
llevar los ojos abiertos
y tener un corazón
que nos palpite en el pecho.

¡Hombres a todos invito
a ser humanos y buenos!








lunes, 30 de octubre de 2017

Delen cancha a las mujeres



Aura que en un hervidero
parece encontrarse el mundo,
con justas razones fundo
lo que aquí cantarles quiero.
Si en doloroso entrevero
la mujer pudo mostrar
su coraje pa’ peliar
bien apareada al varón,
¡ha de tener condición,
dejuro, pa’ gobernar!

Dejen que en las elecciones,
por las ideas que ocultan,
demuestren como resultan
triunfando sus opiniones.
Y los que usan pantalones,
no crean que en las carreras
de estas cuestiones puebleras
mucho tendrán que perder,
con el triunfo ‘e la mujer
que no es el de las polleras.

Dejen que de utilidá
sirvan por su valimento
al trabajar con talento
pa’ bien de la humanidá.
Ya que el hombre, en realidá,
en su paso por la tierra
nos ha demostrao que encierra
más que ternura, rencor,
 pa’ dir sembrando el dolor
en los pueblos con la guerra.

Si Dios hizo la mujer
pa’ ser nuestra compañera,
ha de ser la consejera
que debemos atender.
A mi juicio no ha de ser
tan sólo pa’ cocinar,
lavar la ropa, planchar,
y otros cuantos menesteres.
¡Tienen ideas las mujeres
que debemos respetar!

Y no es el caso  gritar:
“Pa’ mandar son los varones”,
defendiendo atribuciones
que naides nos supo dar.
Si al mundo hay que mejorar
pa’ que se acabe el rencor
que va sembrando el dolor,
aumentando padeceres,
¡delen cancha a las mujeres
que son hechas pa’l amor!

Dejen que ellas preparadas
puedan también legislar,
las patrias han de ganar
porque serán mejoradas,
que no vivan alejadas,
que sean un bien pa' la raza,
verán cómo no fracasa
la mujer en la contienda:
¡pues no hay menistro de hacienda
como una dueña de casa!

miércoles, 11 de octubre de 2017

Aleteando



Aunque me encuentro boliao
en el instante en que vivo
salgo a campear un motivo
para traerlo enlazao.
Viá cortar el alambrao
que ataja mis emociones
para sacar a tirones
alguna rima encerrada
que a’gua n’el charco estancada
el pasto la descompone.

Siempre busco lo seguro
para no ir a un fracaso
aunque sé salir del paso
cuando me veo en un apuro.
Yo no me tengo por duro
pero tampoco por blando,
no me achico ni me ablando
cuando cambio de lugar
y a veces sin alcanzar
seguro que estoy sobrando.

Yo no sé pa’donde voy
tampoco de donde vengo
y lo que soy le prevengo
que lo grito donde estoy.
Todo lo que digo hoy
mañana yo lo sostengo
y aunque me haga el chancho rengo
cuando me toca perder
soy rico de no tener
y me sobra lo que tengo.

Para no perder el tino,
yo nunca me hago el pesao
y no aprendí a ser ahijao
para no tener padrino.
Casi siempre es el destino
quien templa los corazones
por eso en mis conclusiones
he llegao a comprobar
que a veces el tropezar
pone a prueba los talones.

En el loco desconcierto
de este mundo pervertido
más vale hacerse el dormido
que demasiado despierto.
Fingir el ronco concierto
de la sierra cuando tronza
pues yo no doy ni una onza
al vivo que se amilana.
La rana con ser tan rana
la pescan siempre por sonsa.

Yo que sabio me creía,
cuando rodé cuesta abajo
me costó mucho trabajo
saber que nada sabía.
La vida al mostrarse fría
es la fuente del saber
por eso que a mi entender
mirando de cualquier modo,
aquel que lo sabe todo
tiene mucho que aprender.

Perdí la fortuna entera
tal vez por no ser muy cuerdo
con pingos que fueron lerdos
y mujeres muy ligeras,
pero de todas maneras
a nadie pido clemencia,
ni me muerde la conciencia
de encontrarme ahora así,
porque cuando yo perdí
gané toda mi experiencia.

                                    (1951)

jueves, 21 de septiembre de 2017

Ni burro tuerto ni mula esbelta (Chamamé)



Até en el carro una mula zaina
sin palpitarme que era empacona,
es veterana y la va de guaina,
solo recula la muy sobona.

Llegué a pensar que era madrinada
y para ver si estaba en lo cierto,
le puse en yunta de la enganchada
de cadenero un burrito tuerto.

Aquí está el carro y ella empacada
y el burro tuerto tira patadas,
estoy trancado en medio del río
y la corriente es un desafío.

Lo pierdo todo si yo me bajo
pero este carro se va al carajo;
me he procurado mis propios males
al elegir estos animales.

Llevo en el carro bolsas de avena,
no se imaginan que es su comida,
da mucha bronca y da mucha pena
verlos tan brutos en su porfía.

Allá en la orilla otros animales
rebuznan chochos con la empacada,
los demás burros que como tales
van derechito a sufrir hambreada.

Ella se siente muy aplaudida
también el tuerto recobra vida
como explicarle a esta rara yunta
que al bien de todos mi carga apunta.

Saco experiencia para otra vuelta
ni burro tuerto ni mula esbelta,
voy a pensar en sus condiciones
para mis próximas elecciones.


miércoles, 23 de agosto de 2017

Coplas para mi tiempo


(Foto de don Waldemar Lagos)



Abierto a las inquietudes 
populares de mi pueblo,
me voy abriendo camino
con la pluma entre los dedos;
pregonando una cultura
propicia mi propio sueño
para enaltecer cantando
con amplitud nuestro acervo,
testimonio de un pasado
que legaron mis abuelos.

Tradiciones y costumbres
hablan de historia y de tiempo,
lenguaje de manos limpias 
me acarician en silencio;
un horizonte de luz
ilumina mis proyectos
y propago a viva voz
la virtud de un arte viejo
que cobra vida en la imagen
de un cantor de tiempo nuevo.

No menosprecio el que canta
cosas de tierra adentro,
al contrario, lo valoro
por rememorar lo nuestro
pero mi conquista es otra
en la hora de los pueblos,
yo pretendo iluminar
con un sol en cada verso
aprendiendo y enseñando,
enseñando y aprendiendo.

Vivando en auroras claras
bajo la comba del cielo
me voy midiendo en palabras
como todo forastero,
anticipado el benigno
gesto de los sentimientos
esclarecido en el rumbo
celeste de mis conceptos.

Munido en presencia siempre
de optimismo y de respeto,
florezco en trigales rubios
llenos de paz y progreso;
progreso que me preocupa
tanto como mi pueblo
y lo relaciono en canto
viajando en aras de un sueño
hacia la América toda
con un acendrado anhelo.

Yo pienso, razono y canto
siempre con un fundamento
a través de un mundo andado
sin límites de derecho,
para luego darme nombre,
piel y rostro, siglo adentro,
con proyecciones futuras
unificando criterios
preocupado en el quehacer
de la gente de mi tiempo.



miércoles, 16 de agosto de 2017

Un cantor de soledades


(Pinturas: Molina Campos)


La guitarra, lazo abierto,
con seis cuerdas, corta el aire;
dibujando redondeles,
paisaje sobre el paisaje;
no hay ternura más bravía
que la pampa y el coraje
cuando canta por milongas
ese criollo en soledades.

Canta el hombre, piensa el hombre,
no es el grito que lo invade;
no es protesta en su garganta
lo que quiere y lo que vale,
él se funde en la madera
como un niño que se sabe
cobijado hasta la muerte
por la criolla tierra madre.

Habla poco por costumbre,
anda solo porque sabe
de las cosas que le duelen
quienes fueron los culpables
y en el libro de la vida,
aprendió a no lastimarse.
protestando noche y día
es difícil que se salve.

Cuantas veces fueron otros
y le dieron mil cantares
para hacer un cancionero
que le hablara de sus males,
con milongas, con estilos;
rebeldías que él ya sabe
que por más que las entone
en su rancho sigue el hambre.

Hoy lo veo con su niño,
de la mano, por las tardes,
dialogando en el futuro
con el surco y con la sangre
mientras besa la semilla
va pensando que ya sabe:
es mejor morir arando
que vivir, ¡dele quejarse!



miércoles, 12 de julio de 2017

Milonga del "Sí Señor"

(Foto del capataz Joaquín Cepeda)




A la vida puse el pecho
y rempujé con amor,
si mi rancho tiene techo
fue porque puse sudor...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
Fue porque puse sudor, Sí Señor!

No se lamente paisano
las cosas que hay que sufrir
cuente a sus hijos cantando
que trabajar es vivir...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
Que trabajar es vivir, Sí Señor!

Camine, nomás camine,
parejito por la huella;
si usted se apura, se pierde,
y si se para se entierra...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
Si usted se para se entierra, sí Señor!

El que alegra su tarea
y se acuerda de morir,
le va orejeando a la muerte
la eternidad de vivir...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
La eternidad de vivir, Sí Señor!

Camine, nomás, camine,
la vida póngale el pecho
no se lamente paisano...
Sí Señor, sí Señor!








miércoles, 28 de junio de 2017

Considerando

(Foto: Aldo Sessa)




Pareciera que se agacha 
la huella en el horizonte
y uno se pierde en el monte
hasta hallar una lomada;
la tierra parece nada
y en ella se afirma el hombre

Soy nativo de éstos pagos,
más que mestizo soy indio
y por no ser barbilindo
tengo que andar recelado.
Tan solo aquél que haya andado
emponchado de lejuras
sabe del amor que duda
y se ablanda de impaciencia
porque tan solo el que trenza
sabe qué son chapaduras.

El coya como el puneño
se dan la mano de pobres,
debe haber quien le sobre
lo que ellos nunca han tenido,
¡qué mundo bien repartido:
unos oro... y otros cobre! 

Nadie aprende lo bastante
que pueda decir que sabe,
que allí ninguno se alabe
porque habemos ignorantes;
del señorón,  sus desplantes,
hay quien aguanta y se calla
yo nunca jui de esa laya
y aunque me vean reculando:
me vuelvo toro topando
si me chucean las agallas.

Almas religiosas puras
que la ambición no las tienta
para morir se sustentan
en ese sufrir callado, 
de un acullico apretado
como cuero a la osamenta.

El que en hacer mal se ensaña
mis perdones yo le diera,
porque nunca comprendiera
es una elevación del alma.
De un dulce canto la calma
de un célico "venganos",
darse entero en copla y voz
como quien comparte el pan,
dos que enteniendo no dan
que cosas podré dar yo.

martes, 23 de mayo de 2017

Milonga del guitarrero



Yo que anduve los caminos
sin doblegarme en la huella,
que voy llevando una estrella
prohibida por los señores.
Yo que sé de los rigores
de la infancia abandonada,
que he visto volverse nada
los anhelos más queridos,
quiero salvar del olvido
el canto de mi guitarra.

Porque en ella se amanecen
los sueños de mi terruño
Cerrando bien fuerte el puño
guitarra, grita conmigo;
Para defender mi nido
tengo un fusil guitarrero,
que suele ser muy certero
si de acertar tiene ganas,
y además una mañana
va alumbrando el mundo entero.

Cada vez que canta un pobre
cierran las puertas del viento.
Será porque sus lamentos
despiertan los corazones?
Pobrecitos nubarrones
queriendo apagar el sol,
no saben que si el cantor
canta lo que siente el pueblo,
lo escucharán hasta en sueños
si es el pueblo, su cantor.

Guitarra canta conmigo
aunque te cierren la puerta,
que si la puerta está abierta
cualquier cantor entra y canta.
Pero aunque nos pongan tranca
juntos vamos a cantar,
y nadie podrá acallar
lo que el pecho está gritando;
Primero morir peleando
que estar vivo y no cantar!

martes, 11 de abril de 2017

Un tiempo



Un solo tiempo es la vida
bien o mal aprovechao,
al que quede rezagao
le será una abierta herida.
Quien no monte de partida
el flete del porvenir
siempre a los tumbo'ha de ir
sin resto para volver,
no hay que olvidar que al nacer
ya se comienza a morir.

Yo así nomás me he criao
sin escuelas, ni fortuna,
el campo ha sido mi cuna
y en su seno me he formao;
un poncho pampa tostao
del vendaval me cubría,
fue lo más fiel que tenía
pa hacerle pie al pampero
y como buen compañero
lo conservo todavía.

Como digo me crié
alejao de todo estudio,
solo de lava el preludio
con el silbido imité,
si una guitarra pulsé
hice ruido a mi manera
y allá en un libro cualquiera
fui deletreando con otros
y entre cardos, vacas, potros,
pasé varias primaveras.

Dije que un tiempo es la vida
bien o mal aprovechao,
yo siempre quedé estancao
sobrándome de salida
pero no quise comida
de una olla mal tapada
supe aguantar la mofada
de ser lerdo entre ligeros
pero al rodar los punteros
quedé ganando con nada.

Me gusta vivir tranquilo,
libre y sano en mi pobreza
que no gozar de riquezas
que estén pendientes de un hilo.
Yo me alumbro con pabilo
y carezco de farol,
prefiero entibiarme al sol
cuando de frío estoy yerto
que no chamuscar por cierto
mis alas en un crisol.

No hay razón que halla ladrones
y menos en la Argentina,
tierra fértil y divina
que reproduce a montones;
entiendo que los mandones
no saben de patriotismo,
con algo de argentinismo
en nuestra gaucha nación
abría en todo fogón
un churrasco pa'l criollismo.

Yo no soy politiquero,
no me gusta y nada entiendo,
lo que he vivido sufriendo
es lo que expreso sincero;
claro está que pa'l rastrero
es un bolazo en el ojo
pero que aguante el abrojo
un poquito por el lomo
que yo he soportao y cómo
su explotación sin enojo.

Y ansina nomás es que ando
desencontrao con la ley
que el hombre le impuso al buey
como al hombre, equivocando;
no se si he estao molestando
o si he pecao por atrevido
pero disculpas no pido
si como vienen, las zampo,
yo soy un guaso del campo
que poco estudio ha tenido.