Mostrando entradas con la etiqueta Rodolfo Nicanor Kruzich. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rodolfo Nicanor Kruzich. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de junio de 2017

Casilla



Casilla que entre corrales
te levantás imponente
y guardás hasta el presente
recuerdos tradicionales;
sentastes aquí tus reales
allá por el novecientos
cuando de los cuatros vientos
llegaban a Mataderos
los abnegados reseros
fieles a su cumplimiento.

Eras como un hospedaje
de escasa comodidá
porque a tu lado… es verdá
que albergastes al gauchaje,
que después del largo viaje
y cumplida su misión
hacía rueda en el fogón
reunido con los de acá
trenzándose una amistá
sincera y de corazón.

A tu lado trabajaron
reseros que ya se han ido
y el recuerdo merecido
por Mataderos dejaron;
otros ya se retiraron
del oficio, a descansar,
pero otros se ven andar
todavía bien montaos
que con años encimaos
no se quieren entregar.


A tu lao pasó el pilchaje
de plata y de soguerío,
ponchos de lana pa´l frío
y encerao, bajo el cueraje,
y de distintos pelajes
tropillas bien entabladas
con madrinas enseñadas
por los hombres domadores
y cencerros tañidores
marca “Ciervo” registrada.

A tu lao se oyó gritar
¡tropa… tropa!, en la embretada,
se vio alguna costalada
y flor de parada echar,
como se sintió balar
desesperado al vacaje,
como se vio al terneraje
buscar la madre afligida…
¡Cómo ha cambiado la vida…!
¡Cómo cambió este paraje…!



viernes, 16 de septiembre de 2011

Disparando el día

(Pintura: Eleodoro Marenco)
A las casas un puestero
al tranquito va llegando
y entre cortado, gritando,
se cruzó de enfrente un tero;
hechó sobre el anca un cuero
de un yeguarizo cebruno
que le ha venido oportuno
pa algunas lonjas sacar
y las botas preparar
por si tiene encargue alguno.

Del camino en un costao,
han desatao dos carreros
que van fleteando los cueros
pa entregar en el mercao
y arreglao el alambrao,
un chacarero dejó,
mientras un cigarro armó
llevó al cielo la mirada,
hechó la primer pitada
y en un poste se acodó.

Al rancho de un caminero
que está del pueblo alejao,
llegó un paisano montao
caminando un parejero;
allí debajo el alero
se pusieron a matear
y entraron a comentar
de una depositada,
que hay pal domingo anunciada
y que muy bueno va a estar.

El día va disparando
por la noche perseguido
y al sol ya medio escondido
la luna lo está bichando.
A lo lejos va quedando
un celaje detenido,
y unas nubes han salido
en busca de rumbo incierto
y al bullicioso desierto
el silencio lo ha vencido.

Se lo que's

(Pintura: Eleodoro Marenco)
Sé lo que’s ir galopeando
por caminos polvorientos
y sé lo que son los vientos
cuando de frente van dando.
Sé lo que’s el ir arando
llevando el surco derecho,
sé bien lo que’s un repecho
lo mismo que una bajada,
sé lo que’s en la pialada
volcar de revé’ o derecho.

Sé lo que’s en la esquilada
largar sin haber cortao,
sé lo que’s haber andao
deschalando en la juntada.
Sé lo que’s en la tabiada
pisar y copar la banca,
sé lo que’s cuando se enanca
la contra en una baraja,
sé lo que’s sacar ventaja
a la vida, por si se manca.

Sé lo que’s en un arreo
ir a la punta marchando
y sé lo que’s ir trozando
si hay que hacer algún vadeo;
sé lo que’s el cencerreo
que va la huella alegrando,
sé lo que’s andar andar rondando
la tropa en noche serena,
sé lo que’s cuando una pena
al cristiano lo está ahogando.

Sé lo que’s en la emparvada
el manejo de la horquilla,
sé lo que’s hacer gavilla
y el trabajo de enfardada;
sé lo que’s es en la embolsada
coser parejo, orejiar,
y sé lo que’s al pasar
el bolsero pa’ la estiba
calar de abajo y de arriba
pa’ poder clasificar.

Sé lo que’s en la boleada
largar el tiro certero;
lo que’s cimbra, bebedero,
lo que’s laguna o aguada.
Sé lo que’s de madrugada
ensillar junto al galpón,
y aprovecho la ocasión
pa’ decir sin fantasía:
sé lo que’s en tierra mía
“¡la Patria y la Tradición!”