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lunes, 13 de agosto de 2018

Corazón de tala


(Foto: Celine Frers)



Fría el agua -como nieve-
congelando hasta las bestias,.
y yo a un tronco las molestias
le sacaré -mientras yueve-.
Recostao contra la trebe
viá dejarlo todo el día
pa’ ver si la rebeldía
despacito se refala
y cuando lo atraque al tala
se prienda con alegría.

Un pedazo de madera
que habla de aves y de nidos,
de los inviernos sufridos
y flores de primavera.
Cada rama, la manera
de acariciar la distancia
y la espinuda arrogancia
se curtió con los poderes,
como se curten los seres
que sufren desde la infancia.

Hueya de su derrotero
es la cicatriz de un gajo,
la plataforma -barajo-
de una casita de hornero;
ayí se templó el pampero,
¡golpiaron los ventarrones!
…y en las frías oraciones
-la brisa suave que sopla-
dejó la silvestre copla
que acunaba a los pichones.

Si el final de su esistencia
lo vio rodar por la grama
tendrá que alzarse en la yama
como grito de presencia.
El chispiar será conciencia
y la brasa, integridá.
Dejando en la humanidá
el calor que fertiliza
…si hasta la misma ceniza
tiene alguna utilidá.

Lentamente debe arder
pa’ que’l humo ni se note,
pero que al fuego le brote
un amplio resplandecer.
Será como renacer
al yegar la madrugada.
Y el que no pueda ver nada
en la hoguera de’ste leño
¡qué despabile su sueño
al sol de la yamarada!

viernes, 17 de enero de 2014

Restos de la Pampa



(Dibujo: Justo Errecaborde)

Un manto de cebadiya
está cercando la loma
que oculta su policroma
entre un malón de castiyas.
Hay un hombre en la gramiya
quebrao por una rodada
y la vidriosa mirada
muestra que’l dolor es tal,
…¡si mirando el animal
no hace falta ver más nada!

¡Arrancó con el bozal
tierra, raíces y pasto
y con la punta del basto
dejó un surco colosal!
-Cuánto riesgo por un rial
y comer una picana-…
pa’ pior, la pluma liviana
y comienza el “Turco” piyo:
“que’s época de martiyo”
y que “va’umentar mañana”.

Mudo el campo. La esperanza
de que cruce algún paisano
es un consuelo lejano,
un puntito en lontananza.
Mientras que la noche avanza
con paso sentenciador
puede ver el boliador
que la luz del nuevo día,
la apagaba… o la encendía
la mano del Salvador.

Tal vez montó con esfuerzo
el gaucho de mi poesía,
de saberlo: la alegría
estreyaría este verso.
De cualquier modo el reverso
de estas décimas descampa
una peligrosa trampa,
que puede costar la vida,
cuando el coraje convida
en los restos de la pampa.

viernes, 19 de agosto de 2011

Resueyo

(Foto: Eduardo Amorim)

Mientras me deje el patrón
yo tendré pa’ mi consuelo
un pedacito de suelo
custodiao en un rincón;
lo cuido con gran pasión
del filo de las cuchiyas
que le han rondao las oriyas
como lanzas invadiendo;
es un clinudo remiendo
rodeao de siembras y triyas.

Por suerte a la rinconada
un gran talar la proteje,
un cardal demás hereje,
un bajo y una cañada;
ayí tengo la manada,
que’s mi gloria cuando voy,
por áhi, un grito les doy
pa’yarlos en las neblinas
y mojao hasta las clinas
se vienen donde yo estoy.

Ayí mi paz alborozo,
cuando en esa lejanía
encuentro el sol, cada día
que’l espíritu retozo,
y si un potriyo curioso
me vuelve a la realidá,
siento que’l campo me da
“resueyo” en ese momento,
y oigo en el silbar del viento
que gime la humanidá.

¡Oh pampa!, cuanto misterio
guarda la naturaleza
como si entre la maleza
germinara un cautiverio,
o acaso será el saumerio
del aroma que respiro,
por donde yega un suspiro
del pasao que me contagia
y va dejando una magia
en cada cosa que miro.

Confín, luz de amanecida,
donde la’rmonía conversa,
donde’l silencio da fuerza,
donde florece la vida;
áhi estás tierra querida,
pedazo de mi esistir:
si un día yegan a oir
que’ste cristiano se aleja,
será... porque’ntró la reja,
entonces... voy a partir!

miércoles, 13 de abril de 2011

Mi amparo


Aunque parezca de freno,
dicen que soy cimarrón;
porque tengo el corazón
como redomón ajeno.
Si ando de tranco serenco,
donde voy dejo la huella,
y si he visto las estrellas
alguien las gracias le doy:
porque al final lo que soy
se lo estoy debiendo a ella.

Ella me endulza la vida
y si por ahi la abandono,
en cuantito 'reflesiono'
voy a buscarla enseguida.
Me cura de las heridas
que algún percance me deja,
yo creo que se asemeja
al amparo de mi mama.
Es un árbol que en su rama
queda dormida la queja.

Tiene un don pa doblegar
al cristiano más taimao
y al chasqui más apurao
hacerlo desensillar.
Pucha si la he visto entrar
como punta de moharra
por esa razón se amarra
para siempre a mi destino
cuando me llama el camino
allá voy... con mi guitarra.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

No aflojés mordaza


Dijo: “-Vengo de pasada,
viajando con mi tropiya
y vi en el pajal que oriya
un potro entre la manada,
lo comparé por su alzada
y es como los míos, su taya,
por tener tan linda laya,
y de mis pingos el pelo,
si me lo vendiera, agüelo,
¡lo yevo cuando me vaya!

Le diré lo que me apura
a entablar estos baguales,
y que sean los animales,
pelo, caja y mesma altura;
que no pierdan la gordura,
verá si vale la pena
el afán que me encadena
lo mesmo que un relicario:
de dir pa’l aniversario
del Pago de Magdalena!”

Y el viejo aquel… que domara
crudos, penas y alegrías
en desiguales porfías
nadie lo vio que aflojara,
nadie lo vio que quedara
de pie, solo o resignao;
jamás hubiera dejao
por el gran honor campero
que le yeve un forastero
el potro más codiciao.

Pero un lazo fue tormenta,
ayá en el viejo corral,
y en la yapa, un animal,
entre una nube se asienta;
en la polvadera lenta
…solo resplandece un briyo,
es el gesto de un caudiyo,
gesto fiel de nuestra raza,
¡gesto como una mordaza
que no la corta un cuchiyo!

“-¡No eche mano al tirador!
ni pregunte cuánto vale,
lo que de mi pecho sale
¡jamás tendrá comprador!
Veo que’s entablador
y prolijo en el manejo,
déjeme sentir, ¡canejo!
al fin una, maraviya…
al desfilar su tropiya
con un potro de’ste viejo”.

Se le nubló la mirada
y respondió conmovido…
“-Será el pingo preferido
en mi tropiya entablada,
volveré en otra alborada…”
-dijo ya sobre el recao-,
y un tañido emocionao
se fue enancao a su estampa,
yevando el lobuno pampa
que’l viejo le ha regalao!


Menos mal que dejé el ruano


Mañana, si no descampa,
iré pa’l poblao temprano;
“¡menos mal que dejé el ruano!”
…que me anda poniendo banca,
y no es que le haga retranca,
pero si prueba el corcovo
se envician con el retobo
y están empacao por nada;
pero en esta galopiada
vas a ver como lo sobo.

Nos quedarán cuatro días
pa’ darle fin a la yerra;
si es que’l tiempo no se emperra
el miércoles volvería;
te escribo por si querías
ir apartando los potros,
se va a quedar con nosotros
Pancho y Luis pa’ la’garrada.
Salen los d’esa manada
¡beyacos como no hay otros!

Pancho reventó el trenzao
que le vendió el santiagueño,
y en convencerlo me empeño
que fue un tirón mal pegao.
El Indio Funes le ha dao
un torcido pa’ enlazar,
es pesao pa’ trabajar
-pa’ pior Pancho tira lejos-
aunque este gaucho… canejo
no es fácil que vaya a errar.

Hice de lazo “El Careta”
-el de colmiyos cruzao-
y por ingréido y taimao
solo acarrié pa’ la horqueta,
por suerte es blando en la jeta
y había enlazao livianito
porque si no… ¡Dios bendito!
cuando casi costaló
y en la vuelta se enredó,
¡bufaba fuego el maldito!

¡Si supieras la alegría
que recibí esta mañana!
cuando Rudecindo Arana
yegó al aclarar del día,
en su maleta traía
-conociendo mi pasión-
un poncho pampa, cimbrón
de alguna invasión indiana.
Porque Rudecindo Arana
ha léido mi corazón.

Sin más, cuñao, un abrazo,
lamento no haigas venido…
vieras lo que te has perdido
vos, que tirás lindo el lazo;
¡hay unos toros machazos!
aspudos y cimarrones,
salen que parecen liones
moros, rosiyos y pampas.
Enlazando de las guampas
nos divertimos los piones.