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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Mala cara

(Pintura: Molina Campos)


La lleva en ancas, no la ve, la siente
prendida con las uñas en la espalda;
es el "Chisme" el que va como jinete
y es su hermana "Tradición" la que se agarra.

Van pisoteando nombres y honradeces
a todo lo que corre el pampa criollo
que sabe que no es gaucho ser infieles
y quiere revolcarlos a corcovos.

Lo montaron a oscuras y en silencio,
sabiendo que era nomble más que manso,
pa hundirlo, de un tirón en el misterio,
tapando con calumnias todo el rastro.

Hay baile en cada cueva de la envidia
y son los convidaos todos aquellos
que no pudiendo ser más que inmundicia
rocían con cicuta el triunfo ajeno.

Traición, envidia y chisme, son resacas
que vinieron boyando por el río;
no son criollos de aquí, son de una marca
que usan de contrabando los bandidos.

Pasaron gambetiándole a la aduana,
saltando el alambrao de la nobleza,
y hambrientos de maldad, como las ratas,
dejaron, al roer, una epidemia.

viernes, 3 de agosto de 2012

Desprecio

(Pintura: Magallanes)
En la lonja de sombra despareja
de un cerco mal tusao de cina-cina,
milongas de intención canta una china
a un gaucho a quien no quiere y la festeja.

El sabe de un mal juego de la vieja,
de un rival que la ronda a la sordina,
y traga esta respuesta que destina
pa mejor ocasión: "¡Sos una oveja!"

Paisano que es de guapos el caudillo
quisiera ver un hombre en cada verso
pa ensartarlo, sin asco, en su cuchillo.

¡Pero es hembra! ¡No vale ni el trabajo
de pasar por cobarde o por perverso!
.......................................
Y al cerco mal tusao le pega un tajo.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Luna gaucha

(Pintura: Molina Campos)

La noche viene bufando
y entre el vapor de su aliento,
se ve un rancho ceniciento
y a dos que están “dragoneando”.
El viento pasa escardando
la nube que encuentra guacha,
y en tanto que a la muchacha
él se declara formal,
ella mira el delantal
para buscarle una hilacha.

Entre el color amarillo
de la luz que dá un candil,
están los dos de perfil
haciendo un cambio de anillo.
Ese traspaso sencillo,
ese amor que no se grita,
ni pide a la margarita
que al deshojarla de un sí,
guarda miel de camoatí:
silvestre pero exquisita.

Cuando ya, codo con codo,
preso el amor se quedaba,
la luz del candil mermaba
hasta apagarse del todo.
La luna buscó acomodo
entre una nube barrosa
y al asomarse, curiosa,
volvió a esconderse, perpleja,
porque vio que la pareja
se besaba cariñosa.

sábado, 30 de octubre de 2010

De la calumnia al triunfo

(Dibujo: Juan Arancio)
Se cruzan en el camino,
sin chocar, dos pensamientos:
el de ella vuela sin tino
y en cada rancho vecino
ata una duda a los tientos.

El de él recorre sereno,
rastreando con vuelo sordo
las huellas de aquél terreno,
para ver si en nido ajeno
se metió un gaucho a lo tordo.

Así se pasan los días
y los meses... casi un año,
aquellas almas sombrías,
con luto en las alegrías
porque amor murió de un daño.

¡Pero el amor resucita!
¡es una cosa sagrada!
y la calumnia maldita
se hunde más cuanto más grita
y vuelve a lo que era: ¡nada!

Por eso fue que un buen día,
en aquella pulpería
y en presencia del traidor,
sellaron su juramento
los dos, en un casamiento
que fue el triunfo del amor.

domingo, 29 de agosto de 2010

La calumnia

(Pintura: Carlos Montefusco)
Ella estuvo en la tranquera,
mirando fijo el camino...
¡Esperó en balde!...¡No vino!...
y oscureció campo afuera.

"¡Por ahí viven los Aldabe;...".
"él tuvo amores con Pura..."
"¡Pero nó; si siempre jura"
"que no lo quiere!...¡quién sabe!"

Esto dijo sin malicia,
rumbeando, triste, hacia adentro;
y el perro salió a su encuentro
para hacerla una caricia.

Mientras busca en su defensa
mil razones, mil excusas,
intercalan las lechuzas
una duda en lo que piensa.

Cuando se dió por vencida,
golpeada por la tristeza,
fue inclinando la cabeza
hasta quedarse dormida.
.................................

Da un tero su voz de alerta,
diciendo a gritos su nombre;
y la silueta de un hombre
pasa acechando la puerta.

Viene borracho de pena.
Viene estrujando sus nervios.
Es de los gauchos soberbios,
pero el amor lo sofrena.

Le han dicho en la pulpería
que, de un rancho al rancho de ella,
un hombre marcó una huella
que no olvidó todavía.

Muerde a ratos el barbijo,
la garganta se le anuda...
¡quisiera poner en duda...
la honradez del que lo dijo!

Piensa nombres diferentes;
ve de un amigo la sombra.
Tiene miedo; no lo nombra...
y hace rechinar los dientes.

Así llega hasta su choza
llevando un martirio a cuestas...;
y el perro, aquel, le hace fiestas
como enviado por la moza.

Toma y deja sus maletas...
se acuesta, luego hace empeño
por echarle un pial al sueño
que le anda haciendo gambetas.

¡Es otra nueva derrota!
De contrario a sus anhelos,
tiene un camoatí de celos
que el amor propio alborota.

Loco de dolor ensilla;
no estriba, monta de un salto.
¡Tan ligero cruza un alto
que lo ahoga la golilla!

Mi ombú


Cien años! Cada arruga es como un tajo
que lo hizo cicatriz algún ricuerdo.
Ya no queda cuchillo en todo el pago
que no haiga puesto el nombre de su dueño.

Letras que son promesas de los novios
y grabaron allí pensando en ella.
Es un tatuaje gaucho, claro y hondo
que el ombú va a guardar hasta que muera.

Árbol de savia criolla, que abre entera
su copa pa dar sombra a los viajeros;
hincha el lomo 'e las ráices juera 'e tierra,
pa que venga el cansao y tome asiento.

Cuanto pájaro llega hasta sus ramas
engancha su vivienda entre las hojas;
¡Cada nido parece una medalla
que se hubiera ganao por güen patriota!

Hay una cruz clavada al lao del tronco,
hecha con la guitarra de una moza.
¡Yo mesmo la enterré, junto con todo
lo que ella me contó cuando de novia!

Por eso que, aquí cerca, alcé mi rancho;
pa que de noche, cuando baje su alma,
me halle sobre las raíces, esperando
que me ponga de poncho sus dos alas.

Pa que me diga al oído, muy bajito,
lo mesmo que me dijo cuando entonces,
mientras quema una vela en su pabilo
y goteando en la cruz, llora mi nombre.

Llora por mí que ya no tengo lágrimas
¡treinta años lagrimié, siempre en secreto!
Naide más que mi ombú vido mi cara,
porque jueron sus hojas mi pañuelo.

miércoles, 17 de junio de 2009

¡Tuito lo que tengo!





Escriba, m'hijo, usté que sabe de eso,
lo que le viá decir -Hágalo grande,
bien clarito... perdone que lo mande,
pero antes moje el lápiz con un beso.

¿Sabe lo que es un beso? Marca e fuego
propiedá del querer de cada cual,
juramento de amor, firma legal
que al pie de la verdá se pone luego.

¿Se cré que, por ser sencilla
la forma como se dá,
se pone en cualquier mejilla,
si con él no desensilla
tuita la sinceridá?

Si usté no lo siente ansina,
tire el lápiz al fogón,
pa no dejarme la espina
que la escretura fue indina
del hijo de éste varón.

¡Aura sí que lo creo de mi raza,
¡aura sí puedo hablar pa que lo escriba!:
Ya tengo dos testigos: -Dios arriba
y un güen cristiano aquí, que honra mi casa.

"Ese ritrato es mama; allí va a estar
como una virgen pa tuita mi vida.
Esta vivienda nunca ha e ser vendida
mientras mi mama esté". ¡Puede firmar!
......................................

Viá llevarle, a la muerta, este consuelo!
Déme la mano, m´hijo, y hasta el cielo.

martes, 26 de agosto de 2008

Gaucho sol



Lucha el sol en retirada,
de un tajo degüella al cielo
y la sangre que va al suelo
deja una mancha morada.
La noche, en su atropellada,
pone una venda en la herida
mientras el sol, en su huida,
va bajando atrincherao,
pa salir por otro lao
y pegarle una embestida.

La noche hace un alto y calla;
y al creer que el sol va en derrota
tiende su carpa grandota
sobre el campo de batalla.
Forcejeando entre la malla
que forman nubes cenizas,
miles de estrellas pesquisas
aujerean la techumbre,
como si juese una lumbre
que al salir se hiciera trizas.

Cae de chasque al campamento,
vichando por la barranca,
la luna, que es como blanca
bandera de parlamento.
Se abrillanta cuando el viento
despeja la inmensidá
pero el sol que ya no está
pa dar cuartel ni resuello,
vuelve tocando a degüello
y triunfa la claridá.