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sábado, 15 de febrero de 2020

La flor del Ilolay (Leyenda)



Don Juan - Bernardo


Erase una viejecilla
que en los ojos tenía un mal
y la pobre no cesaba
de llorar.

Una médica le dijo:
- Te pudiera yo curar
si tus hijos me trajesen
una flor del Ilolay.-

Y la pobre viejecilla
no cesaba de llorar,
porque no era nada fácil encontrar
esa flor del ilo-ilo Ilolay.

Mas los hijos que a su madre
la querían a cual más,
resolvieron irse lejos a buscar,
esa flor maravillosa
que a los ciegos vista da.
------------------------------
Bernardo

- Va rajado el cuento, abuelo,
como vos me lo contáis.
¡ No habéis dicho que los hijos
eran tres!
........................................
Don Juan

- Bueno, ¡Ya están!
Y los tres, marchando juntos
caminaron, hasta dar
con tres sendas, y tomaron
una senda cada cual.

El chiquillo que a su madre quería más,
fue derecho por su senda sin parar,
preguntando a los viajeros
por la flor del Ilolay.

Y una noche, fatigado
de viajar y preguntar,
en el hueco de unas peñas
acostóse a descansar.
Y lloraba, y a la pobre
cieguecilla recordaba sin cesar.

Y ocurrió que de esas peñas
en la lóbrega oquedad,
al venir la media noche
sus consejos de familia
celebraba Satanás.
Y la diabla y los diablillos,
en horrible zarabanda
se ponían a bailar.

Carboncillo, de los diablos,
el más diablo para el mal,
¡Carboncillo cayó el último
de gran flor en el ojal!
- ¡Carboncillo!- gritó al verle
furibundo Satanás -,
¡petulante Carboncillo,
quite allá!

¿Cómo viene a mi presencia
con la flor de Dios hechura
que a los ciegos vista da?
Metió el rabo entre las piernas
y poniéndose a temblar,
Carboncillo tiró lejos
el adorno de su ojal.

Y el chiquillo recogióla,
y allá va,
¡corre, corre, que te corre,
que te corre Satanás!
el camino desandando sin parar,
y ganó la encrucijada
con la flor del Ilolay.

Le aguardaban sus hermanos,
y al mirarle regresar,
con la flor que no pudieron
los muy tunos encontrar,
¡le mataron, envidiosos,
le mataron sin piedad!
le enterraron allí cerca
del camino, en un erial,
y se fueron a su madre
con la flor del Ilolay.

Y curó la viejecita
de su mal,
y al pequeño recordando
sin cesar,
preguntaba a sus dos hijos:
-¿Dónde mi hijo, dónde está...?

- No le vimos, contestaban
los perversos, - que quizá
extraviado con sus malas
compañías andará.-

Y los días y los meses
se pasaron, y al hogar,
¡nunca, nunca el pobrecillo
volvió más!
Y una vez un pastorcillo
que pasó por el erial,
una caña de canutos
vio al pasar.

Con la caña hizo una flauta,
y poniéndose a tocar,
escuchaba el pastorcillo
de las notas al compás,
que la caña suspiraba
con lamento sepulcral:

- Pastorcillo, no me toques
ni me dejes de tocar:
¡Mis hermanitos me han muerto
por la flor del Ilolay!




(Pintura: "La flauta del pastor" de Sophie Anderson)

miércoles, 24 de abril de 2019

Bajo de un coposo pino (Término)



Bajo de un coposo pino
Llorando me lamentaba,
Y el pino como era tierno
De verme llorar lloraba.

Al mirar mi situación
En tan terrible destino,
Se me partía el corazón
Bajo de un coposo pino.

Triste, confuso, afligido,
Triste me desesperaba,
Al mirar mi cruel destino
Llorando me lamentaba.

Todas las penas venían
A hacer mi pecho un infierno,
Hasta los pastos gemían
Y el pino como era tierno.

Viendo mi cruel sentimiento
Este árbol se deshojaba,
Y hasta en sus ramas, el viento,
De verme llorar lloraba.


(Arreglos: Jorge Heredia, Adolofo Colombo Mosetti)
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Esta letra aparece en el "Cancionero Popular de Salta" pág. 114,  de don Juan Alfonso Carrizo quien agrega:

"Del cuaderno de Don Ventura Sarmiento. El Sr. F. E. Marín trae la cuarteta inicial en esta forma:

Yo m'arrimé a un pino berde
Y er pino, como era berde
Por ber si me consolaba,
De berme yorar yoraba".

miércoles, 17 de octubre de 2018

Como los cardos rusos ( Huella)

(Foto de "Salsola kali", Cardos rusos)



La estrella del poniente
me va alumbrando
por esta huella larga
que voy andando.

Me apuran la nostalgia
tal vez por eso
se estiran la distancia
en el regreso.

 No afloje mi estrellero
que su alegría
venteándolo al pampero
también es mía
Voy galopeando pampa
por trebolares
que cerca estoy del pago
no hay quién me pare,
larairalarailaila,larairalarailaila,
que cerca estoy del pago
no hay quién me pare.

Rodé por muchas huellas
tras mi destino
como los cardos rusos
por los caminos.

Y vuelvo a la querencia
marchita el alma
igual que pasto puna
por la heladas.

No afloje mi estrellero
que su alegría
venteándolo al pampero
también es mía
voy galopeando pampa
por trebolares
,qué cerca estoy del pago
no hay quién me pare,
larairalarailaila,larairalarailaila,
qué cerca estoy del pago
no hay quién me pare.


lunes, 13 de agosto de 2018

Corazón de tala


(Foto: Celine Frers)



Fría el agua -como nieve-
congelando hasta las bestias,.
y yo a un tronco las molestias
le sacaré -mientras yueve-.
Recostao contra la trebe
viá dejarlo todo el día
pa’ ver si la rebeldía
despacito se refala
y cuando lo atraque al tala
se prienda con alegría.

Un pedazo de madera
que habla de aves y de nidos,
de los inviernos sufridos
y flores de primavera.
Cada rama, la manera
de acariciar la distancia
y la espinuda arrogancia
se curtió con los poderes,
como se curten los seres
que sufren desde la infancia.

Hueya de su derrotero
es la cicatriz de un gajo,
la plataforma -barajo-
de una casita de hornero;
ayí se templó el pampero,
¡golpiaron los ventarrones!
…y en las frías oraciones
-la brisa suave que sopla-
dejó la silvestre copla
que acunaba a los pichones.

Si el final de su esistencia
lo vio rodar por la grama
tendrá que alzarse en la yama
como grito de presencia.
El chispiar será conciencia
y la brasa, integridá.
Dejando en la humanidá
el calor que fertiliza
…si hasta la misma ceniza
tiene alguna utilidá.

Lentamente debe arder
pa’ que’l humo ni se note,
pero que al fuego le brote
un amplio resplandecer.
Será como renacer
al yegar la madrugada.
Y el que no pueda ver nada
en la hoguera de’ste leño
¡qué despabile su sueño
al sol de la yamarada!

viernes, 5 de enero de 2018

Ay Pehuén (Loncomeo)


Pehuén hachándote están
porqué te quieren matar.
Si sos el bién del buen Nguenechén
Pehuén no se por qué.

Cultrún que vuelva a sonar,
Tu cuero de luna y sal.
Tu son al sol habrá de golpear
Y el sol al son vendrá.

        Estribillo 
Nguenechén . . .
Mira que implora , que grita, que llora ,
La sangre silvestre de todo Neuquén,
Nguenechén . . . Nguenechén .

Pirén , deja de llorar
que Dios es indio talvez
y el mandará nuestro amanecer
Pirén, yo se porqué.

Piñón, pedazo de pan
vida, que vida nos da
Si vos te vas, nos vamos los dos,
Yo se que sí, piñón.

Nguenechén . . . 
Mira que implora , que grita, que llora ,
La sangre silvestre de todo Neuquén,
Nguenechén . . . Nguenechén .

lunes, 30 de octubre de 2017

Trasfoguero


Lento quemarse en la noche
para alimentar el fuego;
mantener viva la brasa
hasta que salga el lucero.

Ocultar en las cenizas
lo que está ardiendo por dentro;
no ser luz en las tinieblas
para poder hacer tiempo.

Así se te va quemando
despacito el trasfoguero,
llevando hacia la mañana
la chispa para un incendio.

¿De qué árbol será su leña
pa'encerrar tanto silencio?
¿Qué arroyos le habrán contado
la hondura de su misterio?

De planta ya soportó
no florecer en invierno,
guardando para setiembre
la savia que le está hirviendo.

Supo que el fruto madura
tan sólo si le dan tiempo,
porque además de la pulpa
lleva semilla por dentro.

Apilando primaveras
con otros tantos inviernos
fue con calma su estatura
despacito construyendo.

Para que pudiera arder
el verano le dio fuego,
y el otoño la paciencia
pa'cuando llegara a viejo.

Vió quedar nidos vacíos,
y otros que no se hicieron,
porque el pájaro cantor
le toca emprender el vuelo.

En ese su arder sin llama
se van quemando recuerdos:
por eso que arde despacio
en la noche, el trasfoguero.

Mientras sueña en sus cenizas
con la luz de los incendios,
va quemando su madera
por no renunciar al fuego.


viernes, 14 de julio de 2017

Ser como el árbol



Ser como el árbol,
brazo de gigante hacia el cielo,
buscando abajo nutritiva arteria;
una mano buscando la primicia
de la  primera estrella,
la fuente de la vida,
esperanza y belleza.

Ser como el árbol quiero, y como el árbol
concretar el ideal de la existencia:
flores, frutas y sombras al romero,
y para trino y ave, mano abierta.

Un manto de esmeralda cubrirá tu ramaje,
y lleno de tibieza
me poblaré de nidos y de acentos
-columna melodiosa entre la selva-;
proclama al sol el trino dedicado,
por la noche, bengala de luciérnagas,
buscando siempre el cauce de la vida,
al viento en su lenguaje de banderas,
reproduciendo en la agonía
la eterna primavera.

Si carcomido y viejo
me quedará una grieta
donde dejen su carga de oro y mieles
mis líricas hermanas las abejas.

Derrumbadas mis ramas
han de cantar en ellas
calandrias y boyeros
que en mi agonía colgarán sus tiendas.

Tendré un responso en el ocaso
con mensaje de luz en la tiniebla.
he de dar flores a mi propia tumba
mientras me llore un pájaro en la selva.

Ser como el árbol: útil en la muerte
y cumpliendo mi fin sobre la tierra.
Para el ángel que muera, cuando caiga
que labren un cajón con mi madera.

De mi ramaje altivo y solitario,
de lo que quede, cuando ya no sea,
que enciendan fuego y con el humo envíen
un mensaje de luz a las estrellas.



domingo, 21 de mayo de 2017

El cardo


(Pintura: Rosario de Mattos)



El campesino lugar
pinta su color agreste
y bajo un zarzal silvestre
se ve un zorrino trotear.
Nada se sabe ocultar
ni el silencio de oración,
trilla la imaginación
para salir del letargo
y altivo y solo está el cardo
honrando la tradición.

Con esa altivez de macho
se viste también de flor,
blanco y celeste color
da finura a su penacho,
y como se ha criado guacho
yo lo suelo acompañar,
nadie le podrá negar
su raigambre en la llanura,
sobresaliente figura
es el cardo singular.

En forma de escarapela
florece erguido y airoso
y al semillar caprichoso
cuida un rodaje de espuela;
y al plumerillo que vuela
que lo llaman “panadero”
al tomarlo prisionero
le piden con cierto aliño
muchos encargues los niños
por las casas y potreros.

Como cumpliendo un deber
en el jardín de una casa
enorgullece la raza
de quien lo supo traer.
Yo que te he visto crecer
entre plantas extranjeras
quisiera por donde fuera
encontrarte criollo cardo
y que te canten los bardos
para que nunca te mueras.

domingo, 29 de enero de 2017

El cardo azul (Estilo) / "Flor de cardo"


Entre mil flores silvestres,
en un campo muy gallardo,
se alzaba un virtuoso cardo
con sus penachos de tul
y del rocío las perlas
blanquecinas parecían
y bañadas se veían
las hebras del cardo azul.

Que contraste caprichoso
en ese instante ofrecía,
al ver que el sol deshacía
ese manto virginal;
en finísima llovizna
caían las gotas al suelo
y tan azul como el cielo
el cardo otra vez quedaba.

Pobre flor que el olvido
te dejó tu jardinero
batida por el pampero
pierde fragancia y color,
tu pureza y tu hermosura
para siempre la perdiste
y ya no eres la que fuiste
nada te queda de flor





La letra de esta canción utiliza las dos primeras octavas de un poema titulado "Flor de cardo", publicado en 1899 en la revista El Fogón y firmado por la poetisa Isabel Cecilia Canavery. La tercera estrofa cantada por Gardel en su grabación de 1919 es de autor desconocido, atribuida a Gardel y Razzano. En las grabaciones realizadas por el Zorzal en 1929 y 1930, la tercera estrofa está tomada del estilo "Pobre flor" de autor anónimo que el cantor había registrado, para el sello Columbia, en 1912. Este hecho hizo creer que “Pobre flor” y “El cardo azul” eran una sola obra de Isabel Canaveri de la que Gardel, en cada caso, utilizó distintas partes de la misma.

Lo que más contribuye a mantener esta confusión es el hecho de que ambas letras, tratan un tema, aparentemente, similar utilizando la misma estructura literaria en sus estrofas.

Sin embargo, analizando ambas obras con cierto detenimiento se advierte que los temas desarrollados tienen distintos enfoques: la grabación registrada en el año 1912, según vimos oportunamente, está desarrollada sobre el manejo de un lenguaje muy simbólico en tanto que la redacción de Isabel Canaveri corresponde al lenguaje llano o directo.

Anotamos aquí la versión original y completa del poema de Isabel Canavery enviada por nuestro amigo don Carlos Raúl Risso.

FLOR DE CARDO

Entre mil flores silvestres
en el campo, muy gallardo,
se alzaba un vistoso cardo
con su penacho de tul,
y del rocío las perlas
blanquecinas, lo cubrían,
y nevadas se veían
las hebras de cardo azul.

¡Qué contraste caprichoso
en ese instante ofrecía,
viendo que el sol deshacía
aquel manto virginal;
y en finísima llovizna
caer las gotas al suelo
y tan azul como el cielo
el cardo otra vez quedar!

Acierta á pasar un día
de la planta muy cercana,
incauta niña, y ufana
al cardo se dirigió:
¡Que flor tan linda! se dijo,
que bello color ostenta,
es como el cielo, y contenta
cortarla en vano intentó.

Porque ¡ay! ella no sabía
que el azul vivo y hermoso
de ese cardo era engañoso,
y á asirlo va cón afán;
y estiende su nívea mano
porque ella no se imagina
que las agudas espinas
ocultas tras él están.

Toma la flor y al instante
su blanca mano de nieve
la separó, porque aleve
aguda espina la hirió:
y bañada por el llanto
huyó la niña inocente
con la tristeza en la frente
y herido su corazón.

Como ese cardo engañoso
que con majestad estraña
alza sus flores, que baña
el rocío matinal;
así la triste apariencia
vestida de hermosas galas,
cierne sus siniestras alas
ocultando la maldad.
                           Quilmes, Noviembre 1899

Versos de Isabel C. Canavery

(Textual de Revista “El Fogón” Nº 52 del 30/11/1899

Montevideo, R. O. del Uruguay)


"Pobre Flor" (Estilo)

Pobre flor que en el olvido
me dejó su jardinero.
Vas y va por el pampero
lleno de fragancia y color;
su pureza y tu hermosura
para siempre la perdiste.
Ya no eres lo que fuiste
ya nada te queda de flor.

Ya no viene el picaflor,
como en tus horas de amores,
para mirar los primores
que la natura te dio.
Y la misma mariposa
pronto te acariciaba…
la que tanto te adoraba
para siempre te perdió.

Ya no brillan los encantos,
de tu galana hermosura;
ya no tiene la frescura
que ayer la vida te dio.
El tiempo sin primores
sin sol, solo y sin estrellas
ya no alarga mi existencia
con la sombra se perdió.


("Anónimo" compuesto en 1913; ...letra adjudicada a José Razzano)



sábado, 26 de noviembre de 2016

Flor de Romero (Estilo)


(Foto: Zorzal colorado /Turdus rufiventris)



Otra vez, como el zorzal
de la enramada campera,
vuelvo con la primavera
a tu florido rosal.
El gaucho sentimental
soy, que en tus rejas cantó,
y una lágrima vertió
cuando, a su dolor, tirana,
te asomaste a la ventana,
para decirle que no.

Y porque al fin comprendiste
mi querer grande y sincero,
le diste al gaucho trovero
lo que a ninguno le diste...
Yo borré  la pena triste
que estaba anidando en mí;
y cuando, cerca me ví
de triunfar sobre tus galas,
como un pájaro las alas
de mi esperanza batí!

Mas luego, en mi corazón
que era una planta marchita,
floreció la margarita
de mi perdida ilusión.
Mi guitarra su canción
alzó en la noche estival,
y en el florido rosal,
con singular embeleso,
dejó su vibrante beso
mi serenata triunfal...

El tiempo, a sus esquiveces
en el afán de acercarme,
me dio ocasión de alejarme
y de olvidarte cien veces;
pero yo, en mis altiveces,
firme al amor que juré,
más desde entonces te amé,
y apasionado en mi orgullo,
mi corazón sobre el tuyo
como una flor deshojé...

Pero a pesar del afán
con que mi labio te nombra,
a veces, como una sombra,
mis esperanzas se van.
Entonces pienso que están
lejos mis glorias que ví,
y al recordar que por tí
es la duda que me inquieta,
vuelve a clavar su saeta
la pena dentro de mí.

Por eso, cuando el dolor
en mi pecho hinca su garra,
en mi sentida guitarra
busco el perdido valor.
Y cuando en mi sinsabor
no puedo alzarme triunfal
y tu amor sentimental
recuerda al mente mía,
siento la melancolía
de aquella noche estival...



(Foto: Flor de romero/ Rosmarinus officinalis)

miércoles, 11 de mayo de 2016

Quejoso estaba un olivo (Estilo)



Quejoso estaba un olivo
de la ingratitud de un ave
que en furiosas tempestades
en él buscaba su abrigo,
y entonando en sí su anhelo
le dijo con eco triste:
-Cuando en mí te guarecías
venías tarde y mañana
y hoy te retiras ufana,
porque sin hojas me viste.

Todo aquél que haya rodado
y haya juntado experiencia
conoce que con paciencia
se espera al que se ha alejado;
-"dime por qué me has dejado,
por qué el nido abandonaste,
por qué en otro árbol colgaste
ingrata tu blando nido:
por qué sin dar un motivo
ave de mí, te alejaste".



Pd: En el cancionero del Río de la Plata recopilado por Jorge Furt aparece la siguiente versión antigua:

Quejoso estaba un olivo
por la ingratitud de un ave
que en feroces tempestades
en él buscaba su asilo,
y entonando en sí su anhelo
lo dijo con eco triste:
-Cuando en mí te guareciste
frondosas eran mis ramas
y te volaste ufana,
cuando sin hojas me viste.

Al ver que, alegre reposas
de tu gloria no presumas,
pueden faltarte las plumas
como me faltan las hojas,
y una estación rigurosa
algún día fatigarte,
y el árbol que abandonaste
con orgullo y vanidad,
de una fuerte tempestad
puede algún día ampararte.

martes, 19 de abril de 2016

Arbolito del querer


De balde busqué tu sombra 
arbolito del querer;
tu sombra fue para otro
yo al sol y muerto de sed.

En el juego del amor
siempre se arriesga de más,
jugador de ojos vendados
a pura pérdida va.

Si el amor es una brasa
en el fogón de la sangre,
de sobra estará el fogón 
cuando la brasa se apague.

Ay del corazón que sangra
por un amor imposible, 
no hay remedio que lo cure
ni palabra que lo alivie.

Para que el sol no la hiriera
mi amor pintó una paloma, 
la paloma abrió las alas
y ellos le dieron su sombra.

Si el amor es una llave
que abre las puertas que quiere;
¡dichoso quien vive amando
y que amando se muere!

No lloro el tiempo que muere,
lloro el amor que se va
solo envejecemos, sólo:
cuando dejamos de amar.

Ladrón a media, otoño, 
ladrón a medias: ¿por qué!,
si me robaste la fuente, 
no me robaste la sed?

-------------------------------------
Por donde andarán tus ojos
mirando lo que no quiero
ellos regalando vida
y yo muriendo por ellos.

Se va secando, secando
el árbol de mi esperanza;
si no lo riegan tus ojos
qué mal destino me aguarda.

De balde busqué tu sombra
arbolito del querer,
tu sombra fue para otro
yo al sol y muerto de sed.

Aunque la noche te esconda
igual te veré a mi lado;
el recuerdo enamorado
es la mirada más honda.

Para el amor y el olvido
se han hecho solo dos huellas:
la del amor en el agua,
la del olvido en la piedra

De balde busqué tu sombra
arbolito del querer,
tu sombra fue para otro
yo al sol y muerto de sed.

Qué pena vana la pena
de andar y andar recordando
promesas de una morena
que se divierte olvidando.

Buscando olvido me fui,
me fui de donde vivía;
muchas cosas olvidé
menos lo que yo quería.

De balde busqué tu sombra
arbolito del querer,
tu sombra fue para otro
yo al sol y muerto de sed.

domingo, 10 de abril de 2016

Vidala del cardón



Parao en la loma,
llenito de espinas
así es el cardón.
Fierito por fuera
ternuras adentro,
lo mesmo que yo.

Cuando llega el tiempo
el cardón más pobre
presenta una flor.
Por eso 'i venido
domando camino
buscándote a vos.

Guapeando a la nieve,
guapeando a los vientos,
así es el cardón.
Solito y arisco,
rodeao de silencio,
lo mesmo que yo...

Así es el cardón,
lo mesmo que yo.


sábado, 9 de abril de 2016

Pa'que se marque




Precisa mucho pisar
pa que se marque una senda
y es nomás que con pastitos
que se defiende la tierra.

Los hombres, los animales,
lo levantan y lo dueblan,
y en cuanto siente un alivio
ya se ve que se endereza.

De fijo que tiene un algo
diferente de la fuerza
pa que siendo tan tiernito
tenga tanta resistencia.

Por mucho que lo lastime
siempre levantarse intenta
y saldrán hojitas verdes
por entre las hojas secas...

Precisa mucho pisar
pa que se marque una senda...

Leña y alma



(Foto de Coronilla "Scutia buxifolia")


Recitado:

Te cuesta arder pero eso si,
después que prendés ya no te apagas,
basta mover cenizas y encendida,
como un bicho de luz mueves las alas.


 En cambio la charamusca arde enseguida, 

un soplido nomas  y se hace llama, 
la llama crepitante de un minuto
que apenas da calor y menos brazas. 


Metido en el fogon estoy pensando
 como son de gemelas leña y alma.
Hay almas que se dan sin apagarse
y las hay que sin darse ya se apagan. 


Cuantas veces engaña la apariencia
de tanto charamusca iluminada
que en poquito minutos te encandila
y al ratito de arder no queda nada.

           ---------------
¡Qué igualito que somos coronilla!
nacidos en el lomo de una sierra,
y hundimos la raíz como una mano
para afirmar el alma entre las piedras.

No nos vamos en flores pero en cambio
nos damos como amigo en las tormentas,
tampoco damos frutos y sin embargo
algún mburucuyá se nos enrieda.

Recitado:

La espina que mostramos
solo tiene de arisquez dura apariencia, 
y solo se lastima el que pretende
entrar al corazón pero a la fuerza,
o arrancarnos un nido porque un nido
jamás se muere solo y siempre lleva
cuando se muere el canto que empollaba
para ponerle un pico en primavera.
             --------------------
Somos dentro del monte lo más recio
casi sangre, por dentro, la madera
que si se enciende braza por la noche
en pleno mediodía sigue estrella.

No nos vamos en humo y sin embargo
si tiene que arder, ¡arde la leña!
podrán quemar el cuerpo: ¡nunca el alma!
que el alma que es raíz: es como piedra.

Recitado:

Aquí en esta ciudad soy forastero, 
extraño con angustia a mi querencia
y trato en el cemento de dar sombra
la sombra fraternal que el hombre lleva.
                   --------------------
Y aún doliéndole el alma a la distancia
y aún sintiendo sangrar a las ausencias,
del cardenal azul, de las calandrias,
del clavel del aire y la carqueja.

La brasa voladora del churrinche
la chilca, el romerillo y la marcela,
no le aflojo a mi brasa porque aún solo:
un solo coronilla hace una sierra.

Recitado:

¡Qué igualitos que somos, coronilla, 
nacidos en el lomo de la sierra
y hundimos la raíz como una mano
para afirmar el alma entre las piedras.




sábado, 15 de agosto de 2015

Llanto por un árbol


Me llaman el "Zurdo" Lopez,
soy hachero correntino,
apenas muera la noche
ya salgo buscando monte.

La luna pone en mis hombros
la sombra de los quebrachos
con una mano de amigo
como un abrazo entre machos.

Y así me deja la vida:
tranco y hacha...hacha y tranco...
El tiempo se va pasando
y la fuerza se me escapa
como arena entre las manos;
es que así ha'i de ser la vida
de un hachero de tus pagos:
tranco y hacha... hacha y tranco...

Tal vez que haya'e ver un cielo
distinto d'este que tengo
en donde el hacha no cante
y sí me acompañe el tranco...
pero no castiga el viento!

Si alguna vez por el vino
lo desconozca al compadre
no ha'i de ser porque sea bravo;
lo que pasa es que al vino
le da por andar peleando...

Porque es él, el que pelea,
si yo soy un hombre manso,
que solo sabe de montes:
tranco y hacha... hacha y tranco...

Me llaman el "Zurdo" Lopez
y m'hei de morir...hachando!


----------------------------------
La pucha que quema fiero
el sol sobre mis espaldas
y parece que de balde
se me fuera la mañana.

Te ando midiendo quebracho
pa' ver de que lao entrarte,
y es ciego el ojo del hacha
con la que voy a voltearte.

Un ave deja su nido,
tibio capullo en el aire,
y yo te mido quebracho
pa'ver de que lao entrarte.

Arenales de este Chaco,
sólo viento, monte y nadie!
se mi irá yendo la vida,
en cada hachazo por darte.
Arenales de este Chaco,
sólo viento, monte y nadie!

Y cuando caiga la tarde
volverán para buscarte,
la sombra, luto del aire
y trinos que cobijaste.

Arenales de este Chaco
sólo viento, monte y nadie!

viernes, 13 de junio de 2014

Soy un árbol deshojado (Estilo)




Soy un árbol deshojado
que un mal tiempo me ha hecho mal
sólo me queda llorar
y recordar lo pasado.
Cuando era de hojas cargado
las aves venían frecuentes
y en mis ramas solamente
alojaban sus niditos
y hoy porque me ven marchito
me huyen indiferentes.

Cuando era un árbol coposo
todas las aves venían,
contentas allí vivían
alegres, llenas de gozo.
¡Qué tiempo más primoroso
que en un mal se ha convertido!
Las aves dejan sus nidos
sin querer reflexionar
que mis gajos se han de criar
y ser quien antes he sido.

Mis verdes hojas perdí,
mi corteza no verdece,
mis gajos tampoco crecen
ni yo soy quien antes fui.
Pero yo digo entre mí
si vuelvo a reverdecer,
las aves han de volver
a sus alojados nidos,
gozaré el tiempo perdido
y seré quien antes fui.

Toda planta necesita
el riego de un hortelano
porque espera un buen verano
y una hermosa primavera.
Si un tiempo se pudiera
regar esta pobre planta
con el riego se adelanta
y vuelve a reverdecer
como suele suceder
que el más cáido se levanta.



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Dictada por Victorino Nogueira, de San Antonio de Areco, Bs.As.
Juan Alfonso Carrizo también tiene estas décimas en el Tomo II del Cancionero Popular de Tucumán, pag.128, Nº514.
También la cantaba Juan Ledesma, gaucho de la Guardia del Monte. (Apuntes de Don Luis Flores)

miércoles, 30 de abril de 2014

No me dejes partir, viejo algarrobo




(Foto de Luis Pedro Hardoy: algarrobo en Formosa)

No me dejes partir, viejo algarrobo...
Levanta un cerco con tu sombra buena,
Átame a la raíz de tu silencio
Donde se torna pájaro la pena.

Vengo de un mundo lleno de caminos,
Montaña, selva, mar, prado y arena.
¡Traigo una sed de paz, tan infinita...!
Hazme un nido de amor para mi pena.

Yo siempre fui un adiós, un brazo en alto,
Un yaraví quebrándose en las piedras;
Cuando quise quedarme vino el viento
Vino la noche y me llevó con ella.

Mucho tiempo te vi quieto en la tarde,
Nada cerca de ti, solo tu fuerza.
Ti balsámica sombra es como el beso
Del aura vesperal sobre la tierra.

No me dejes partir, viejo algarrobo,
Que ya no sé decir: ¡Hasta la vuelta...!
Hay un río profundo que me llama
Desde el antiguo valle de la pena.

Que en ti se anuden todos los caminos
Con abrazo tenaz de enredadera
Y no haya más rumor que el de la tarde,
Cuando pasa descalza por la arena.

jueves, 3 de octubre de 2013

Como el árbol (Milonga)





Árbol y nube pensé,
tan lejos tan separados
y tienen al mismo sol...
el mismo brillo dorado.

 Amanecer tempranero,
la nube se vuelve fuego,
el árbol es sombra larga
temprano al amanecer.

Campo de mi pastizal
tirado de cara al cielo,
no me canso de mirar...
de  mirar y de esperar.

Nosotros somos así
sobre la tierra plantados,
y buscando más allá
nubes de bordes dorados.

¡Es lindo cuando se tiene
esa ilusión en las manos!
La vida se abre en un canto
de cielo, nube y sol.

Huella de la claridad
de fervor estremecido,
huella tu huella será
luz que dejamos atrás.

Huella de la claridad
de fervor estremecido,
huella tu huella será
luz que dejamos atrás.



domingo, 7 de abril de 2013

Cardo salvaje


(Foto: Alejandra Cruz)

No me van a ver de traje
ni andar luciendo corbata,
de bombacha y de alpargata
ese es mi criollo linaje.
Soy como el cardo salvaje,
crecí en el campo nomás,
nunca doy un paso atrás
y se aguantar los rigores:
¡pa los amigos las flores
y espinas pa'los demás!

Soy pobre no via negar
y no es verguenza ninguna,
porque mi mayor fortuna
no es dinero pa contar.
Sólo tuve que cuidar
la herencia que Dios me dio
mi padre que la sembró,
mi madre que a luz la daba:
la plata sucia se lava
pero la decencia no.

Por eso que a mi pobreza
la llevo con dignidad,
que pa'andar con la verdad
no necesita riqueza,
porque el oro 'e la franqueza
no cualquiera la tendrá:
decencia, sinceridad,
por donde quiera que ande
y es el tesoro más grande
vivir con honestidad.

Como el cardo soy nacido,
solo pincho si me tocan,
y alguno si me provoca
¡no me caigo de un soplido!
La envidia del resentido
es un espejo del mal,
yo respeto a cada cual
que le falte o que le sobre
¡pensar que nací tan pobre
pero me envidian igual!

No me suelo doblegar
por eso he sobrevivido,
aunque el viento embrabecido
a veces me hace doblar.
Tormentas que al azotar,
me hicieron estremecer
pero debo reconocer
a pesar de mi lamentos:
¡que pueden más que los vientos,
los ojos de una mujer!

Soy como el cardo salvaje,
arisco pa'la ciudad,
me gusta la soledad
y la quietud del paisaje.
Sin secarse mi ramaje
se vuelve más blanquecino
cuando me sopla el destino
su gris negrura de tul
dejaré una flor azul
al final de mi camino.