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martes, 19 de abril de 2016

Arbolito del querer


De balde busqué tu sombra 
arbolito del querer;
tu sombra fue para otro
yo al sol y muerto de sed.

En el juego del amor
siempre se arriesga de más,
jugador de ojos vendados
a pura pérdida va.

Si el amor es una brasa
en el fogón de la sangre,
de sobra estará el fogón 
cuando la brasa se apague.

Ay del corazón que sangra
por un amor imposible, 
no hay remedio que lo cure
ni palabra que lo alivie.

Para que el sol no la hiriera
mi amor pintó una paloma, 
la paloma abrió las alas
y ellos le dieron su sombra.

Si el amor es una llave
que abre las puertas que quiere;
¡dichoso quien vive amando
y que amando se muere!

No lloro el tiempo que muere,
lloro el amor que se va
solo envejecemos, sólo:
cuando dejamos de amar.

Ladrón a media, otoño, 
ladrón a medias: ¿por qué!,
si me robaste la fuente, 
no me robaste la sed?

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Por donde andarán tus ojos
mirando lo que no quiero
ellos regalando vida
y yo muriendo por ellos.

Se va secando, secando
el árbol de mi esperanza;
si no lo riegan tus ojos
qué mal destino me aguarda.

De balde busqué tu sombra
arbolito del querer,
tu sombra fue para otro
yo al sol y muerto de sed.

Aunque la noche te esconda
igual te veré a mi lado;
el recuerdo enamorado
es la mirada más honda.

Para el amor y el olvido
se han hecho solo dos huellas:
la del amor en el agua,
la del olvido en la piedra

De balde busqué tu sombra
arbolito del querer,
tu sombra fue para otro
yo al sol y muerto de sed.

Qué pena vana la pena
de andar y andar recordando
promesas de una morena
que se divierte olvidando.

Buscando olvido me fui,
me fui de donde vivía;
muchas cosas olvidé
menos lo que yo quería.

De balde busqué tu sombra
arbolito del querer,
tu sombra fue para otro
yo al sol y muerto de sed.

Coplero



(Foto de don Aledo Luis Meloni, fallecido en enero de 2016...
 a los 103 años de edad)


La copla llega de pronto, 
semeja un golpe de sangre
y luego se va tan libre
que es de todos y de nadie.

Si al corazón de la copla
alguien acerca el oído, 
no escuchará nada nuevo
sino su propio latido.

Coplero soy, alma adentro,
una manera de ser
aunque en la copla me encuentro
siempre me vuelvo a perder.

Coplero iluso que busca
dejar desnuda en la arena
por la suerte de una copla
la cicatriz de su huella.

.............................................


Llevo una copla en el alma
igual que un grillo nochero;
yo sé que es muy poca cosa
pero me basta con eso.

Para que lleve en el pulso
el calor que da la vida,
la copla como la sangre
ha de brotar de una herida.

No estoy yo solo en mi copla;
en su juego en su intención,
están todos los que sienten
lo mismo que siento yo.

Cuando se muera el coplero
no lo lloren por llorarlo,
que solo lo llore Dios
si es para resucitarlo.

Zumo de un mismo racimo,
sangre de una misma arteria,
la pena llora por dentro,
la copla canta por fuera.

El corazón de la viña
le da su sangre a la copla;
que solo se vuelve canto
si se hace vino en la boca.

Qué suerte la del coplero
si anclada como una boya,
en el río que lo lleva
queda la luz de su copla.

Cuando un coplero se muere
comienza a andar su memoria,
lo que la muerte le quita
se lo devuelve la copla.