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martes, 21 de mayo de 2019

Güella de Ceferino (Huella)

(Pintura: Rodolfo Ramos)



La bravura del indio
frenó su lanza
porque ha nacido un lirio
sobre la pampa;
un precepto divino, 
luz de esperanza,
la trae un indiecito 
para su raza.

Fue llevando hasta Roma,
fe sacrosanta
y siente en lo profundo
que Dios lo llama;
rogando por su tierra
y por el indio
por huellas celestiales
va Ceferino. 


Laralalaa
luz de esperanza
porque ha nacido un lirio
sobre la pampa.

Al solar rionegrino
donde ha nacido
bautiza los chañares
con el rocío, 
en Chimpay florecía
sangre araucana
y en el fortín "Mercedes"
es venerada.

Santito de mi tierra
serás un día, 
así lo quiere el pueblo
que no te olvida.
Apóstol que elevaste
la fe cristiana, 
ruega por la concordia
de nuestra patria.

Laralalaa
luz de esperanza
porque ha nacido un lirio
sobre la pampa.



jueves, 13 de julio de 2017

El payador



El pueblo me ha dado nombre
y me ha adjudicado hazañas,
yo no tengo más campañas
que las que tienen los hombres.
Mientras la suerte me alfombre
un canto con pasto puna,
no pretendo mas fortuna
que engrandezca mi linaje
me basta con lo que traje
desde el fondo de mi cuna.

Fui brazo de una mancera
guiando el timón de un arao
jinete sobre un recao,
cuando el caso se ofreciera;
le hice puño a una tijera
para voltear un vellón,
le eche bolsas a un galpón
y en el tiempo de la espiga
anduve en toda fatiga
trabajando como peón.

Por estirpe rumbeador,
tal vez mi tatarabuelo,
anduvo el eterno hielo
con nuestro Libertador.
Genio, pujanza, valor,
guiando a la hueste guerrera
aquél que a nuestra bandera
la llevó hasta el Chimborazo,
y la levantó en el brazo
para que el mundo la viera.

Hoy me dicen: Payador,
el pueblo me ha dado nombre,
quiero que nadie se asombre
si el pueblo está en un error;
agradezco ese favor
si lo tengo merecido
pero de ser lo que he sido
quiero que nadie lo borre:
si es cierto que el tiempo corre
junto con él he corrido.





domingo, 21 de mayo de 2017

Huella de los malones (Huella)



Disparan los ñanduces,
tiemblan los yuyos,
se ve una polvadera
 desde el mangrullo.

La tormenta y salvaje
se viene fiera
y el chaparrón de lanzas,
ya se descuelga.

Donde pasó la indiada
quedó la huella
de los que defendían
su propia tierra.

Es la huella, la huella
de los malones,
grabada para siempre
en los corazones.

Lara lai lara lai
Lara lai lara lai
Grabada para siempre
en los corazones...

Y se ha poblao el aire
de boleadoras
y el incendio a los ranchos
se los devora.

De sus briosos corceles,
sobre las ancas,
se llevan los infieles
mujeres blancas.

Donde pasó la indiada
quedó la huella
de los que defendían
su propia tierra.

Es la huella, la huella
de los malones,
grabada para siempre
en los corazones.

Lara lai lara lai
Lara lai lara lai
Grabada para siempre
en los corazones...

..........................................

Versión de Alberto Merlo con introducción de:
La vuelta del Martín Fierro, canto IV, versos: 475- 487-511.

"Antes de aclarar el día
comienza el indio a aturdir 
la pampa con su rugir
y en cualquiera madrugada
sin que sintiéramos nada
se largaban a invadir...

Para pegar el malón
el mejor flete procuran
y como es su arma segura
vienen con la lanza sola
y varios pares de bolas
atados a la cintura...

Por eso habrán visto ustedes
si en el caso se han hayao, 
y si no lo han o'servao
ténganlo siempre presente
que todo pampa valiente
anda siempre bien montao".




Así soy




Con medio siglo llevando
guitarra y versos a cuestas, 
soy como un sol que se acuesta
pero que sigue alumbrando;
lo que he sembrado cantando
lo recogí en emociones
y el fruto de mis canciones
son espigas de amistad
como un altar de humildad
en todos los corazones.

Hoy que soy fruto maduro,
mi presencia lo atestigua,
soy mojón de Patria antigua
en un siglo de futuro;
estirpe de criollo puro
por varias generaciones
y mis gauchas condiciones
en esta advertencia queda:
que sostendré mientras pueda
afirmarme en los garrones.

Por eso a tranco de viejo
no apuro mi caminata, 
fuego lento no arrebata
y asa el costillar parejo;
despacio se llega lejos,
yo cumplí con mi destino
y ahura de a poco me inclino
igual que un sauce llorón,
soy lo mesmo que un mojón
que está indicando el camino.

Y en cualquier atropellada
hago del poncho, penacho;
soy palenque de quebracho
que aguanto cualquier sentada;
tengo mi fama ganada
y el que quiera esta carrera
coparme en a veinte ajuera, 
va este consejo entre otros:
lazo'e seis y bota'e potro
no son pa'que use cualquiera.

Y ahi le dejo la esperencia
curtido por los inviernos,
y espero el descanso eterno
sin mas juez que mi conciencia,
a los míos dejo de herencia
la honradez de lo vivido,
y al fin de mi recorrido
como el árbol quedaré:
sin fuerzas pero de a pié
y en guardia no estoy vencido.

viernes, 18 de julio de 2014

Payada de la amistad



Curbelo:
"Lo mismo que Martin Fierro
le pido a Dios y a mi santos
que le de vida a mi canto
ahora que a cantar me aferro
y  lo que en el pecho encierro
ha de salir como luz
y para que quede en sus
versos que son los testigos
que simbolizo al amigo

en el gran sargento Cruz".

Ayrala:
"Cruz y Fierro en el desierto
simbolizan a la amistad,
nos marcan la claridad
de corazones abiertos
y en el humano concierto
los amigos no se alejen
que sus sentimientos dejen
en un humano horizonte

si hasta las plantas del monte
entre todas se protegen".

Curbelo:
"Cuando un amigo es cabal
ese monte me da sombra
viene ca ser omo una alfombra
de acento tradicional
por eso como noble y leal
con mi guitarra querida
voy a decir enseguida
de que un amigo sincero
es el mejor aparcero
que el gaucho tiene en la vida "

Ayrala:
"Es el más sincero apoyo
en la alegría, en lo triste,
porque la amistad existe
en el corazón del criollo,
ayuda a salvar escollos
andando sobre la huella,
es soles, luna y estrellas,
es lo mejor de la vida,
es una mano extendida
y el corazón puesta en ella".

Curbelo:
"Cierto que sobre el camino
muchos amigos hallé
y en ellos siempre confié
y fue fiel ese destino;
por eso ha de ser que opino
con criterio y con amor
voy a poner una flor,

le voy hacer un encuadre:
¡un recuerdo pa mi padre
que fue mi amigo mejor!"

Curbelo:
"Yo tambien muchos hermanos
hallé andando por la huella,
que aliviaron mis querellas
y que entibiaron mis manos,
desde las cumbres hasta el llano
me sirvieron de sostén
y en ese humano vaivén
cruzando día tras días
compartieron mi alegría
y mis dolores también".

Curbelo:  "Al trinar de la bordona
                al amigo hemos cantado,
Ayrala:     con un verso emocionado
                que el corazón lo perdona;
Curbelo:   cual santos Vegas y Carmona
                mateando abajo de un tala
Ayrala:     y hoy el canto abre sus alas
                y al amigo alza su vuelo:
Curbelo:   ¡homenaje que Curbelo
                hoy le deja junto a Ayrala".

domingo, 3 de noviembre de 2013

Al caballo de pecho




Su flete tuvo Güemes
lo mismo que Facundo,
lo tuvo Martín Fierro,
lo tuvo San Martín;
pero si un día fuimos
el granero del mundo
eso se lo debemos
a un pingo sin segundo
que aró y sembró la pampa
prendido a un balancín.

El pingo que yo digo,
ese que ya no se ata
no conoció herraduras
ni tapas, ni galpón;
y se quedó sin pasto
cuando la seca ingrata
y atravesó pantanos
tirando de una chata,
con lanas y cereales
pa'l puerto y la estación.

A veces sintió el frío
de las pecheras duras,
que en su pecho sangrante
pusieron sin piedad,
y como enseña el heroe,
heridas y costuras,
mostrando el pelo blanco
de viejas mataduras
a orillas de un camino
quedó en la soledad.

Noble mozo campero
si tiene algún maceta,
no lo abandone nunca
se lo digo porque...
ese camino que hace
usted en la camioneta;
lo hizo un día su abuelo
manejando un sotreta,
pa'ir a buscar los vicios
sentao en el charret.

Al pingo de carrera
mil versos se le han hecho,
al caballo de guerra
venerado corcel,
pero naides lo nombra
al caballo de pecho,
al que lo abandonaron
cuando quedó deshecho
por eso con mi canto
le pongo este laurel.


martes, 12 de febrero de 2013

Juego Nacional "El Pato" (Triunfo)


(Pintura: Carlos Montefusco)


Cuatro manzanas de pampa
y un botón de ocho jinetes,
y un botón de ocho jinetes.

Un pato vuela y el nudo
se desata en ocho fletes,
se desata en ocho fletes.

Ocho galopes tirantes,
cada galope es un tiento,
 cada galope es un tiento.

Le ponen cuerdas al aire,
son ocho cuerdas de viento,
son ocho cuerdas de viento.

Coraje, hombría y destreza
de machos de recia estampa,
de machos de recia estampa.
Le sacan a taco y lonja
chispas verdes a la pampa,
chispas verdes a la pampa.



En vuelo de media altura
y en la cancha del pampero,
y en la cancha del pampero.

Al viento le hace gambetas
el pato con su aleteo
el pato con su aleteo.

Ocho gauchos y ocho pingos
en lucha de igual a igual,
en lucha de igual a igual.

Simbolizan con el pato,
nuestro juego nacional,
nuestro juego nacional.

Coraje, hombría y destreza
de machos de recia estampa,
de machos de recia estampa.
Le sacan a taco y lonja
chispas verdes a la pampa,
chispas verdes a la pampa.

sábado, 4 de junio de 2011

En la cruz de su alazán

(Pintura: Francisco Madero Marenco)
Desde la verde extensión,
montando un brioso alazán,
el paisanito Julián
enfila hacia el callejón.
En su pecho una ilusión
acaricia con empeño,
porque anhela ser el dueño
de una morena preciosa
que se muestra desdeñosa
y por ella perdió el sueño.

Cuando el pingo escarceador
va repechando la loma,
ve que en la tranquera asoma
la que le robó su amor.
Sonriendo está el campo, en flor,
cuando él le cuenta sus cuitas,
mientras que las margaritas,
al paso de aquella moza,
al saberla tan hermosa
parecen quedar marchitas.

Ante la presencia de ella
él dijo, en tono profundo:
"Sería el más feliz del mundo
si me alumbrar tu estrella".
La moza, tímida y bella,
le contestó emocionada:
"Aunque tu expresión me agrada,
comprometerte no quiero...
el hijo del estanciero
me tiene atemorizada."

Apareció el estanciero;
con gesto tan provocante
que resbaló en un instante
de la cintura el acero.
Sereno, en el trance fiero,
ante el ataque inhumano
su cuerpo, ágil y baquiano,
esquiva la puñalada...
y le hace saltar la espada
de un rebencazo, el paisano.

Viendo la mano abatida
y a su rival confundido
le dijo: "Soy bien nacido
y le perdono la vida".
Y la moza, decidida
por el amor de Julián,
con cariño y con afán
no desdeñó sus halagos
y se fue, para otros pagos,
en la cruz de su alazán.

viernes, 3 de junio de 2011

Rebenque

(Foto: Eduardo Amorim)
Tengo un rebenque platiao
que aunque en el aspecto es rudo
en lonjas de cuero crudo
este criollo ha trabajao.
A más de un toro endiablao
con él le cimbré una guampa
enhorquetada mi estampa
en un zaino coscojero
que en mis tiempos de resero
supe atravesar la pampa.

Nadie ignora que al albor
en esta tierra de mayo
la Patria se hizo a caballo
con empuje y con valor.
Espantando al invasor
escudriñando frontera
era como una bandera
en que el brazo del paisano
el rebenque americano
impulsando montoneras.

Yo le canto con esmero
por la nobleza que encierra
en la paz como en la guerra
es insensible aparcero,
es chasquido en el resero,
es alma del domador,
encima de un mostrador
o en el cabo de un cuchillo
es el rebenque sencillo
hecho de empuje y valor.

El facón Ramallero

(Foto: Eduardo Amorim)
Tengo un facón cabo'e plata
que cuido como un tesoro
tiene unos anillos de oro
y es de muy antigua data.
Es regalo de mi tata
por eso tanto lo quiero
aguel gaucho Ramallero
lo llevaba en la cintura
rumbeando en la noche oscura
en sus tiempos de resero.

En una dura porfía
jamás lo desenvainó,
y aunque a veces lo tantió
pa'saber si lo tenía.
Como criollo de valía
en la razón se condensa,
y dicen que en su defensa
con destreza de campero,
le bastó con el talero
pa'castigar una ofensa.

Por eso les aseguro
que lo cuido y no lo pierdo
es el más caro recuerdo
de un cariño noble y puro.
Yo con modestia procuro
llevarlo con dignidad
en honor a la heredad
de mis antiguos blasones
que como mis tradiciones,
se templó con la verdad.

Hoy lo llevo en mi carrera
de payador argentino
como guardián de los trinos
de mi guitarra viajera.
Aquella imagen señera
que recuerdo y que venero,
tan firme como el acero
y tu cabo de oro y plata,
es el recuerdo de tata
aquel gaucho Ramallero.

El Bragao


Bienhaya potro bragao,
que en los lares del Oeste
por todo el paisaje agreste
tu regia estampa has pasiao!
A tu pago le has dejao
tu nombre imperecedero...
Ninguno te tarjó el cuero;
ningún hombre te margina;
y por ser libre, a tu clina
sólo la besó el pampero.

Comentan que el paisanaje,
deslumbrao por su belleza,
lo perseguía con presteza,
a bola, lazo y coraje;
pero su estirpe salvaje
siempre lo tuvo despierto;
antes que cautivo, muerto
por ley de su corazón...
y como una exhalación
se perdía por el desierto.

Pero un día, por la extensión
mil gauchos se dispersaron
y todo el ganao arriaron
con ímpetu de ciclón...
Bragao, por tu perdición
te persiguen sin piedad;
pero, por tu libertad,
al fin de tu trayectoria,
te hundiste en aguas de gloria
con rumbo a la eternidad.

Imaginando su estampa,
las reminiscencias vivo
del caballo primitivo
que se dispersó en la pampa.
Luego, en mi memoria acampa
la poesía de Roldán.
Con él, el Gran Capitán
traspuso la cordillera
y fue asta de mi bandera
en Salta y Tucumán.

Cimarrón

(Roberto Ayrala)
El vaivén de la existencia
trato de tranquear parejo,
como dejando un reflejo
de mi vida y mi conciencia.
Pongo cariño y vehemencia
cuando el amigo es amigo;
siempre a ser justo me obligo
y me agrando en las derrotas,
sin envanecer mis notas
cuando algún triunfo consigo.

Por eso es que al trajinar
busco el camino derecho,
pa'cuando llegue al repecho
no tener que claudicar.
Siempre supe respetar
a la nativa heredad;
y con gaucha honestidad
vaya esto, como proverbio:
no acostumbro a ser soberbio
adonde veo la humildad.

Y cuando pulso el cordaje
no peco por inmodesto;
mas, también sé "echar el resto"
si me infieren un ultraje.
No hago alarde de coraje;
pero, de cualquier manera,
sé defender dondequiera,
con mi lira y con mi verbo,
el alma de nuestro acerbo
y el color de mi bandera.

No me gusta entropiyarme;
quiero ser libre y volar;
mas también sé respetar
al capaz para enseñarme.
Tan sólo por consagrarme,
no sigo la procesión;
dejo a mi propia intuición
que aclare mis pensamientos.
Soy arisco pa'los tientos
como potro cimarrón.

jueves, 2 de junio de 2011

Tradición gaucha

(Foto: Eduardo Amorim)

Cuando en el primer albor
del sol que al naciente brilla
vide gauchos y tropillas
y aperos que era un primor,
luciendo con esplendor
chambergo, poncho y facón
y honrando la tradición
de nuestro suelo argentino
marchaba por su destino
el inmortal Pabellón.

Parece que reviviera
la estampa de Martín Fierro
al escuchar el cencerro
de las madrinas punteras.
En mi guitarra viajera
prendo un verso al diapasón,
y lo clavo cual mojón
en las llanuras sureñas
pa que quede como enseña
de la gaucha tradición.

Mientras existan fogones,
ranchos, peñas, pulperías,
vivirá la tierra mía
fervor en sus tradiciones;
retumbos de redomones
que trepan por las laderas
creo ver en las fronteras
y conquistarlas de a jemes,
la imagen de Martín Güenes
envuelta en nuestra bandera.

Así atizando esas brasas
mantendremos encendido
y no caerán al olvido
las costumbres de mi raza.
Como el Pampero que pasa
del uno al otro confín
levantemos un fortín
de patriarcal trayectoria
para conservar la gloria
del pueblo de San Martín.

Orgullo de domador

(Foto: Eduardo Amorim)
El gaucho Ariel Peñaflor
de la estancia La Alborada,
en donde existen manadas
de potros que es un primor,
y como es buen domador
famoso en el pago entero
va a entropillar con esmero
y aquerenciar al cencerro
pingos que al decir de Fierro:
"Den la güelta sobre un cuero".

Entre los doce baguales
se hallaba un bayo atigrao
que parecía endiablao
con ribetes colosales.
Dientes y manos fatales,
cuando el paisano lo ensilla
va temblando su golilla,
cuando no se arrastra, vuela,
y a veces con las espuelas
acaricia la gramilla.

Pero la perseverancia
del criollo al fin lo doblega
y despacito se entrega
al crédito de la estancia,
como premio a su constancia
a su entereza y valor,
y al mirarlo escarciador,
vivo, listo y coscojero,
cifra en el pingo tigrero
su orgullo de domador.

Y una mañana divina
que amor patrio clamorea
mientras en lo alto flamea
la magna enseña argentina.
Con cintitas en las clinas
viene acariciando aquel bayo.
Porque Ariel sacó un caballo
sin cosquillas y de rienda
lleva enancada a su prenda
un Veinticinco de Mayo.

lunes, 18 de abril de 2011

Los dos tigres

(Pintura: Rajadell)
En un pingo escarceador,
pisando trébol y grama,
al cumpleaños de su mama
iba un gaucho payador.
Sin plata en el tirador
regalo no había comprao;
se le tendió su tostao
al cruzar un pajonal
y un zarpazo colosal
le tiró un tigre cebao.

Pegó un relincho estridente
y se le bolió el montao,
quedando el gaucho parao
con el tigre, frente a frente.
Pensó el paisano valiente:
"seré festín en los yuyos
pero soy gaucho y no huyo",
y mirando al tigre fiero
dijo: " has de cobrarme el cuero
o yo he de llevarme el tuyo".

Arrolló el poncho en el brazo
y en la derecha el facón,
sintió en el hombro un jirón
con el rigor del zarpazo,
esquivó el cuerpo y de paso
con una intuición certera,
sereno y sin más espera
a su facón como luz
lo sepultó hasta la cruz
en el cuerpo de la fiera.

Después que lo hubo cueriao
buscó a su flete querido
que respondió a su silbido
aunque estaba algo asustao.
Ya de nuevo enhorquetao
por suerte pudo llegar
y es fácil imaginar
que desde entonces su mama,
tiene cubierta su cama
con un cuero de jaguar.



viernes, 18 de septiembre de 2009

De los caballos de la Patria (payada) o "Payada al caballo"


 R.A:
-El caballo que ha llegado
con Don Pedro de Mendoza
sobre la pampa grandiosa
luego se ha multiplicado.
Traía un zaino colorado
que cuando desembarcó
junto al Riachuelo montó,
y pienso que fue el primero,
que resollando el Pampero
estas praderas cruzó.

J.C:
-En el suelo paraguayo,
cuando Artigas se moría
"traigan mi moro", decía
"quiero morir de a caballo".
Argentinos y uruguayos
ya conocen el porqué
hay que estribar con mas fé
cuando ya el final se advierte
que a un buen gaucho, ni la muerte
debe encontrarlo de a pie.

R.A:
-A caballo por Suipacha
con los gauchos de Balcarce
que amagando replegarse
volvieron de punta y hacha.
Con esos criollos sin tacha,
que al alerta del clarín
desde el lejano confín
en un galope nos llega,
el tostao de Santos Vega
y el blanco de San Martín.

J.C:
-En el galope o el tranco,
el paseo o el sacrificio,
el Palomo de Aparicio
tuvo alas de poncho blanco,
y en el centro y en el flanco
de las pampas solariegas,
se toparon en refriegas
para el mal o para el bien,
el oscuro de Pincén
y los blancos de Villegas.


R.A:
-Un moro de buena laya
montó Guemes y al comienzo,
un bayito en San Lorenzo
cayó bajo la metralla.
En la guardia el monte talla
un colorao, sangre e' toro;
como diciendo: "atesoro
aquel corvo soberano":
va el rocillo de Belgrano
y Martín Fierro en su moro.

J.C:
-Y sin dejar nombre alguno,
porque el paisano sencillo
lo nombró por el rocillo,
el gateao o el lobuno,
el pangaré y el cebruno,
los ensilla la memoria
con un apero de gloria
y con las señas del pelo;
como el gaucho de estos suelos
fueron sin nombre a la historia.


jueves, 14 de mayo de 2009

Señuelo


Como no ato al pensamiento
la tropilla de mis versos,
siempre los tengo dispersos,
desparramaos al viento;
pero si en cualquier momento
la mente los imagina
y una milonga argentina
cruza la pampa y el cerro
vienen buscando el cencerro,
de mi guitarra madrina.

El nativo payador
entonces, para rodeo
y al son de su bordoneo
suelta el canto superior.
Un ruego de fe y de amor
aflora en su trova humana
y llega al alma paisana
su acento tradicional,
como el silbo del zorzal
al despertar la mañana.

Si canta trovas de amor,
engarzando mis delicias,
también fustiga injusticias
porque es del pueblo cantor.
Se adentra hasta el mismo albor
y en la historia, es un cencerro
que en el llano y en el cerro
se viene identificando;
es porque canta opinando
como cantó Martín Fierro.