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sábado, 25 de noviembre de 2017

Pechando al viento (Huella)

(Pintura: Aldo Chiappe)


No me persigue nadie,
nadie me busca
y me voy campo afuera
porque me gusta.

Se ríen las mañanas, 
las tardes lloran
y a mis sueños la noche
me los retoba.

A la huella, la huella,
dame la mano;
me llaman las distancias,
me tira el llano.
A la huella, la huella,
ahura los dedos;
pa'orientarme en la noche
tengo el lucero.
Tralairalaralara
tralairalala,
pa'orientarme en la noche
tengo el lucero.

Me encontré con la vida
bajo tu alero,
y ahura llevo en el alma
prendido fuego.

Un silbo de calandrias,
un teru-tero,
voy galope tendido
pechando al viento.

A la huella, la huella,
dame la mano;
me llaman las distancias,
me tira el llano.
A la huella, la huella,
ahura los dedos;
pa'orientarme en la noche
tengo el lucero.
Tralairalaralara
tralairalala,
pa'orientarme en la noche
tengo el lucero.

viernes, 21 de octubre de 2016

El viento me las dejó (Aire de milonga)




Hay coplas que nadie sabe
porque nadie las cantó,
nacieron en los caminos
y el viento se las llevó...

Y así fueron rebotando
por distancias olvidadas,
hasta quedarse dormidas
adentro de una guitarra.

La guitarra tomó al hombre
que se encontraba vacío
y regalándole coplas
lo fue manteniendo vivo.

Y dicen que desde entonces
si una copla se despierta,
el hombre vive en el canto
desde una guitarra abierta.

Hay coplas que nadie sabe
porque nadie las cantó,
el viento se llevó muchas...
pero algunas me dejó.

sábado, 28 de junio de 2014

La manta Peruana




Tengo una manta Peruana
que fue del finao mi abuelo,
tejida con mucho celo
en fina urdimbre de lana.
En su mesma trama emana
unos flecos bien trenzaos,
y el fondo que es colorao
muestra retazos de albura
por las muchas ataduras
que pa'teñir han usao.

Yo me la truje conmigo
cuando ella quedó sin dueño
y al acariciarla sueño
con yerras, pingos, amigos;
la tengo como testigo
por el tiempo de mis mayores
cuando no había sinsabores
que oscurecieran mi infancia
y bebía la fragancia
de la vida y de las flores.

Siendo potrillito tierno
buscando un libro pa'estruirme,
ella solía cubrirme
p'hacerle frente al invierno
y formábamos un terno
cada cual en su función:
yo buscando la estrución,
el libro en papel de maestro
y tendida sobre "nuestro"
la manta era protección.

A veces de fantasioso
solía salir bien montao
en un oscuro tapao
medio loro y muy fogoso,
yo me sentía orgulloso
al verlo bien aperao
y enseguida pa'l poblao
salía pisando chiquito,
mientras jugaba el vientito
con los flecos coloraos.

Ni un surcido se le ve
que le recuerde un puntazo,
nunca la arrollé en el brazo
para echar una de a pié;
simplemente yo la usé
en su misión verdadera
como tibia compañera,
como adorno en otros casos,
siempre guardando un retazo
de mi vida campo afuera.

¡Pobre manta!, está gastada
ha perdido algunos flecos
pero conserva los ecos
de sus grandezas pasadas.
Cuando la veo arrollada,
escondiendo sus heridas
veo mi vida repetida
y me quedo cavilando:
los dos nos vamos gastando
contra el filo de la vida.





jueves, 26 de junio de 2014

El Viejo Santos

(Pintura: Juan Carlos Castagnino)


Santos Vega, el payador, 

aquél de la larga fama
murió cantando su amor
como el pájaro en la rama.

Ni cenizas en el suelo
de Santos Vega quedaron
y los años dispersaron 
los testigos de aquél duelo,
sólo un viejo y noble abuelo
así el cuento terminó:
-"Y si cantando murió 

aquél que vivió cantando
fue (decía suspirando)
porque el diablo lo venció".
..............................................

¡Qué lindo es ser Argentino
 y gritarlo al mundo entero,
acollarao al pampero
para peinar los caminos.
Tener tropillas de trinos
bien entablada en el canto,
hacer música del llanto
ver el cielo en cada estrella
y reserear por la huella
que dibujó "El Viejo Santos".

Levantarse en las mañanas
con el lucero en la frente
y abarcar de un redepente,
toda la vida pampeana.
Sentir las fuerzas humanas
libres de todas cizañas,
bendecir al sol que baña
a nuestra tierra Argentina,
del Ande hasta las Malvinas,
selvas, llanos y montañas.

Tierra de paz y sosiego,
tierra de hombres payadores
que dende nuestros mayores
mantienen vivo ese fuego.
Hombres que tienen apego
a lo que de antes nos llega
y están firmes en la brega
a la sombra bienhechora,
de la bandera sonora
que nos legó Santos Vega.

Viejo Santos yo te evoco
en éste aire de milonga,
que en el pecho me rezonga
cuando la guitarra toco.
Y pienso: no me equivoco,
si declaro aquí aparcero,
cuanti más entre sureros
que veneran su memoria,
¡no se ha de perder tu historia
mientras quede un guitarrero!





domingo, 1 de julio de 2012

Solían decir




Que lindo que andando el tiempo...
después que yo me haya ido
un cantor y una guitarra
me rescaten del olvido...

Solían decir que mi canto
era un poquito anticuao
que era un estilo pasao
que habia perdido su encanto.

Y yo decía...me aguanto en la laya en que nací
ansi fue que lo aprendí
de boca de otros paisanos
y no ha de torcer mi mano lo que de ellos recibí...

Es una temeridad
andar cambiando de estilo
es como mellarle el filo...
a la personalidad.

Para... su tranquilidad
sobre la tierra que pisa
lo que la gente precisa
en la paz o en la pelea
es elegir una idea y defender su divisa.

Yo nací cantor y dueño
de un lenguaje algo sencillo...
soy arao o soy rastrillo
según le guste a mis sueños.

Pongo todito mi empeño
en hacerme interpretar,
no soy hombre de cambiar
y el espinaso no dueblo
yo canto como mi pueblo
porque él me enseñó a cantar.

Canto alegre o canto triste
según como tenga el alma
pero eso si...siempre en calma
porque esa virtúd me asiste...

Si la cumbrera resiste
los empujones del viento
yo abrazao a mi instrumento
cantaré hasta que me muera
en el tono y la manera
que me dicte el sentimiento.

Mi canto es santafecino
se hizo rubio en los trigales,
bellaqueada en los baguales
y cielo en la flor del lino.

Como le gusta el camino
sin maneas que molesten,
antes que mi alma se acueste
ó mi guitarra se vaya
lo fui arriando pa'otras playas
para que el sol me lo tueste...

jueves, 12 de abril de 2012

Por eso vivo cantando



¡Qué lindas son las milongas,
cuanti más si son floreadas!...


Cantando dentré a la vida
por eso vivo cantando
a la par que voy armando
con canciones mi guarida.
Pa´mi el canto no es herida
por donde broten dolores,
armo décimas con flores
que ahura vierte mi garganta
y un vientito las levanta
como promesa de amores.
...........................
Floreo:
Si usted nació pa cantar,
yo nací para escucharlo
y no es para alabanciarlo
ni por gusto 'e ponderiar,
si me le atrevo atracar
esta flor a su camino,
es por q pienso,imagino
que usted tendió un costillar
y yo lo quiero ensillar
con este trago de vino.

..........................

Cantó mi padre al saber
que tenía un nuevo hijo
y mi madre el regocijo
de haber cumplido un deber.
Un canto fue mi crecer
al calor de mis hermanos
y para darme una mano
bajo el cielo de arrebol
cantando me esperó el sol
en el tono del verano.
..................
Floreo:
Cuando nace un buen cantor
la madre tierra se alegra
y hasta los vientos integra
en un gran concierto en su honor;
como un pingo escarciador
en un trote que no afloja,
contra la vida se arroja
y al compás de su vigüela
le baila la pontezuela
y le canta la coscoja.

..........................
Mi canto estaba en la aurora
en el campo y en ustedes,
en los techos, en las paredes,
de los ranchos de totoras,
en las manadas que añoran
llanuras amanecidas,
en las calandria dormida
del que nació pa cantor
y aunque no soy payador
cantando dentré a la vida.

Hasta tu rancho (Huella)



Temprano traigo el moro
desde el potrero
y le repaso el tuce
con gran esmero.

Parece que supiera
que voy a verte
y al ponerle los cueros
relincha juerte

A la güeya, a la güeya,
dame la mano
para estar a tu lado
nunca es temprano.

A la güeya a la güeya
dame los dedos
en cuanto digas aura
aquí me quedo.

El cielo está sin nubes,
el campo es ancho
y esta güeya me lleva
hasta tu rancho

Levanto de pasada
en la laguna
un brillo que olvidado
dejó la luna.

Un chingolito criollo
le dice al viento
que avise allá en tu rancho
que voy viniendo.

El cielo está sin nubes
el campo es ancho
y esta güeya termina
frente a tu rancho.

De revés por sobre el codo



Señores yo soy sureño
por eso canto milongas,
sin que nadie lo disponga
porque yo no tengo dueño.
Mi fortuna está en mi sueño,
mi canto es una guitarra,
tengo en el pecho una garra
que es un león que se abalanza,
y mi vida es una lanza
con un cantar por moharra.

Yo canto a los cuatro vientos
porque no tengo fronteras.
El corral me desespera,
porque castra al sentimiento.
Voy cantando lo que siento
y el que quiera que me escuche,
no hay calcuta que no luche
pues para eso está entrenao´
y el que tenga un entripao´,
tiemple fuerte y desembuche.

No crean que son brabatas,
ni se den por provocao´
pero donde yo he pisao´
quedo la huella e' mi pata.
El canto se me desata,
como llego a la matrera,
siempre fiel a su manera
vuela libre y orejano
que no se ha inventao la mano
que le ponga una tranquera.

Allí donde haiga un asao,
donde haiga una jineteada,
donde esté la paisanada
refirmando lo pasao´,
allí estará mi encordao´
siempre firme en el repecho,
porque me asiste el derecho
de todo criollo que canta,
de vertir por la garganta
lo que le bulle en el pecho.

sábado, 27 de febrero de 2010

Pa' desarrugar los brazos

Paisanos: un gran proveedor de videos de música surera es:
http://www.youtube.com/user/carlosquilmeslopez
Gracias Carlos por compartir tanta patria!

La cosa fue por jugar,
unos tiritos livianos
como pa probar las vistas
y desarrugar los brazos.

La comenzaron sonriendo
dentro'e una rueda e paisanos
en el patio de un boliche
que jué de "Los dos hermanos".

Los dos eran muchachones,
pisarían unos veinte años,
pero los dos pretendían
hechar fama de baqueanos.

Hicieron unas salidas
con los facones cruzados,
y a la voz de ¡ahura!, se abrieron
dejando un pie adelantado.

Eleuterio con un poncho
sobre la surda enrrollado,
y Sabino unas bajeras
que manotió de un recado.

Comenzaron a girar
como si fueran dos gallos,
uno tiraba de punta
y otro tiraba de hachazo,

Eleuterio por lujoso
se anotó el primer planazo,
que se alargó por las risas
de la rueda de paisanos.

Y el vino que estaba quieto
por la sangre fue montando,
y fue fácil colegir
que no acabaría jugando.

Por ay se escuchó una ¡pun..tiada!
como remedio pa un tajo
y unas gotas colorearon
el gris antiguo del patio.

-"¡Basta!", gritaron algunos
con animos de calmarlos,
pero el grito llegó tarde,
la muerte ya había copado.

Dispués lo de siempre:
varios rostros preocupados,
uno camino a la noche
otro que se fue marcado,

por esas cosas del hombre
que ninguno me ha explicado,
que tienen finales tristes
aunque comiencen... jugando.

Repartiendo las cargas


Y bueno llegó el momento
en que yo ya debo dirme,
por eso via a despedirme
y creanmé que lo siento.
El hombre es un elemento
que obedece a su destino,
y asigún yo me imagino
nos vamos trás un señuelo,
las aves buscan su cielo
y el cantor busca el camino.

Mas como el mundo es redondo,
los caminos también son;
y cumplida su misión
reaparecen desde el fondo,
por eso yo no me escondo
ni mezquino la partida,
tengo una cosa sabida
y en esa ciencia me planto:
en el trago y en el canto
no pasarme en la medida.

Repartiendo bien las cargas
todas las huellas son buenas,
y una conducta serena
evita cosas amargas,
la vida con ser tan larga
no es una, sino son muchas;
y van mezcladas las luchas
con tiempos de paz y amor,
y es por eso que el cantor
no ha de cansar al que escucha.

Doce brazas tiene el lazo
de la presilla a la argolla,
y tuitas las desenrrolla
bajo el mandato del brazo,
aguanten el cimbronazo
que les ofrece mi mano,
como un relincho lejano
de libertad y entereza;
les dejo aquí mi promesa
de "hasta otra vuelta, paisanos".


viernes, 26 de febrero de 2010

Desde el alma de la pampa


Traigo un canto que me llega
desde el alma de la pampa,
desde un pajonal dormido,
desde el viento, desde el agua,
desde un árbol que se yergue
solitario en la lomada,
desde el blancor que a la luna
le van robando las garzas.
Desde el mujido de un toro
que va llegando a la aguada,
desde el eco de un relincho
que presagia una manada.

Ese es el canto que traigo
y que me perfuma el alma,
cuando pienso en la llanura
y se adentra en mi guitarra.

Desde una glorieta antigua
con glicinas desmayadas
y un patio donde las sombras
cuentan cosas olvidadas.
Me llega de una ventana
testigos de serenatas,
desde un trebolar que ha abierto
sus hojas por la mañana,
desde un monte anochecido,
desde una isleta de tala,
desde una tapera triste
que custodian dos calandrias.

Ese es el canto que traigo
y que me perfuma el alma
cuando pienso en la llanura
y se adentra en mi guitarra.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Arriando nubes (Estilo)


De entre unas nubes cortadas,
que arreaba afuera el pampero,
ví que el ojo del lucero
medio me hacía una guiñada.
La gramilla remojada,
brillaba como un espejo,
y el verdor con su reflejo
era un gran canto a la vida;
mientras la tarde vencida
se iba muriendo a lo lejos.

Enlutando el horizonte
la noche se va asomando
y con su mano peinando
los aletazos del monte.
Ahi comienzan los aprontes
del campo pa'descansar,
se oye un mugido, un balar,
un aletazo, un silbido
y esos rumores perdidos
que nadie puede explicar.

Ya es noche, brilla el lucero
y me acompaña la luna;
pa'completar la fortuna
de haber nacido surero.
Enderieso pa'ande quiero
la facultad de vivir,
mientras puedo colegir,
bajo este poncho profundo
que al otro lado del mundo:
el día se fue a dormir.

Galopando sin apuro


Galopando sin apuro,
yo voy cruzando mi vida
con la vista dirigida
hacia un rumbo bien seguro.
Pa'mí no hay días oscuros
por más que se enlute el cielo,
nada detiene mi vuelo
porque tengo la prudencia
de respetar la conciencia
de ser hijo de este suelo.

Si tengo mirada altiva,
créanme, no es de soberbio;
pues no dejo que mis nervios
me dominen mientras viva.
A veces trago saliva
y me hago el desentendido;
en la huella yo he aprendido
que no gana el que más grita:
mas no siempre aquél que invita
me corre en un real envido.

Defe'tos debo tener
como cualisquier humano;
pero rispeto, paisano,
al hombre y a la mujer.
Ya de mi madre al nacer
recibí esta condición,
la sesera y la razón
se hacen daga en mi cintura:
que es el arma más segura
que puede usar un varón.

Soy cantor y no pretendo,
hecharlas de consejero;
sólo con tino y esmero
cuido lo que voy diciendo.
Que la vida se va llendo
es una ley bien sabida,
todo tiene una medida
y es al ñudo hacerse el duro:
galopando sin apuro
yo voy cruzando mi vida.

Con el destino por flete

(Foto: Eduardo Amorim)

Por la huella voy andando
arreando mis propios sueños;
yo soy un cantor sureño
como lo están o'servando,
no tengo cómo ni cuándo
mi tiempo es justito el de hoy;
ni me niego, ni me doy,
ni hay pago que me asujete;
porque el destino es mi flete
y él sabrá bien dónde voy.

No me gusta el hablar mucho
más bien prefiero el silencio,
en su poncho me aquerencio
y sus consejos escucho;
mesmo que brasa de pucho
no pretendo ser lucero,
me envuelvo en mi propio cuero
y con su calor me alcanza,
para emplumar esperanzas
de cantor y guitarrero.

Cuando pulso este instrumento
me siento más Argentino,
se me aclaran los caminos
y se agranda el firmamento;
hago un lazo con el viento
hasta el azul estirao,
le tiro un pial de volcao
a la primer golondrina,
mientras mi canto ilumina
el suelo donde me he criao.

Porque el destino es mi flete
no me preocupa el mañana,
la vida todo lo hermana
y lo encarrila en su brete;
tirar en contra es al cuete
por más que se ponga empeño,
sólo son libres los sueños
como la lluvia y el viento:
y el vibrar del instrumento
de todo cantor sureño.

Semblanza sureña


Yo quiero cantarle al alma
de la llanura sureña,
cómo una tierna reseña
de un atardecer en calma.
Su honda frescura ensalma
los males del pensamiento,
refrescando el sentimiento
de un tiempo que ahora es un sueño:
cuando tenía por dueño
al puma, al hombre y al viento.

Nombro a su noche estrellada
ande hace rumbo el baqueano,
y a los caldenes pampeanos,
frontera de las boleadas.
A sus crujientes heladas,
al aire emplumando trinos,
sus arroyos critalinos,
el rumor de sus cañadas;
y a las salinas cercadas
por el valor Ranquelino.

Lo nombro al río Salado
muriendo entre cangrejales,
y a los verdes pajonales
de crestón empenachado.
A los ombúes clavados
en la paz de sus ocasos,
a los cimbrones del lazo,
al cielo enorme y abierto;
y al insondable desierto
erizado de lanzazos.

Por eso quiero cantarle
a la llanura sureña,
cómo una tierna reseña
de un atardecer en calma.

De panza en el mostrador (Relato)


De vuelta en una tabeada,
donde no me fue muy bien;
eché pié en un almacén
que lo encontré de pasada.
Y con la panza afirmada
al borde del mostrador
algo tristón, ¡sí señor!
por la pérdida sufrida,
dentré a mirar la bebida
con ojo calculador.

Había de tuitas layas
en tamaños y colores,
algunas hasta con flores,
lisas, cuadradas, con rayas,
coloradas, negras, bayas,
y encontré al andar hurgando;
no se ni cómo ni cuándo,
que algún gurí le aproveche:
una botella de leche
que andaba de contrabando.

Ví botellas empezadas
y otras que andaban tecleando,
una de lejos gritando
su bebida adulterada;
otra con fama ganada
por una existencia honrosa,
algunas sucias, roñosas
y rompiendo la armonía
ví varias estanterías
copadas por las gaseosas.

Calculo que los humanos
forman otra estantería,
porque su mercadería
suele ser de varias manos;
sabido que entre cristianos
los hay burros, inteligentes,
atentos, indiferentes,
maulas, guapos y embrollones
y no faltan figurones
que son falsos influyentes.

- "¡Sirva otra güelta pulpero!
Tenga mano que esta es mía,
prepáreme una sangría,
corte un chorizo casero"...
Yo bichando el entrevero
y sin llamar la atención,
descubrí allá en un rincón
algo que el hombre celebra,
lleno de güena ginebra
sereno estaba un porrón.

jueves, 28 de mayo de 2009

Pa' mi la cosa es ansí.

Despacio sin apurarme
y con alma de cantor
voy orejeando la flor
que la tierra quiso darme
siempre me gustó hamacarme
al compás de lo que tocan
de apurao hay quién desoca
el caballo que más quiere
y ansina el mesmo se hiere
como el pescao por la boca.

Cualquier ruido no es cantar
ni cualquier copla es sentencia
los años dan esperencia
si lo supo aprovechar
quien se larga a bolaciar
tiene un final muy cercano
suele suceder paisano
que al primer desacomodo
le hagan borrar con el codo
lo que escribió con la mano

Cantar de lo que se sabe
si no es gloria es gran prudencia
y mantener esta cencia
en el canto es buena llave
no habrá candao que se trave
ni arisco que me lo baje
y no sufrirá el ultraje
vergonzoso por demás
tener que volver pa'trás
estando en medio del viaje

Palabra que se ha soltado
ya nunca vuelve al silencio
y esto yo se lo sentencio
por que me apoya el pasao
hay que tener gran cuidao
en la idea que se desata
suele costar fama o plata
si por falta de cordura
después de tantas posturas
salimos bailando en patas

Por eso yo considero
que es mejor el dir despacio
y ocupar justo el espacio
que abarca mi propio cuero
ni modesto ni altanero
simplemente sosegao
sigo el consejo escuchao
de uno que estudió pa'fraile
es triste llegar a un baile
con el caballo cansao.

Aquél estilo olvidao (Estilo)


Recostao en un horcón,
largo al tiempo la mirada,
mientras mi sombra estaqueada
le hace a la tierra un porrón.
Un silbo medio tristón
de algún estilo olvidao
y como pájaro cansao
se le va lento sin prisa;
y golpea la ceniza
de mi cigarro apagao.

El silbo va entropillando
recuerdos, noches, distancias
ausencias,luna, fragancias
a sus aguas me voy remando
mansitas me van rodeando
sus tibias sombras calladas;
y al apagar la mirada,
para mirarme por dentro,
en esa sombra me encuentro
toda mi vida pasada.

Me sacudí busque un naco
le arrimé leña al fogón
y preparé un cimarrón
al humear de mi tabaco;
al porrón le mermé un taco,
andaba desosegao;
y sin haberlo notao
los recuerdos barajando:
volvió a mis labios tamblando
aquél estilo olvidao...

martes, 12 de mayo de 2009

De las brasas a un costado.

(Pintura: Julián Althabe)
Lindo es después de un asao,
mientras corre el cimarrón;
tirarse sobre un jergón
a conversar del pasao.
Y de las brasa'a un costao
la pava medio tiznada,
con la tapita ladiada
pa que no largue el hervor,
un viejo bolaceador
y una guitarra templada.

Entre un:"¡sírvase, aparcero!"
y un: "invíteme un cigarro",
alguien prepara en un jarro
café al estilo campero.
Otros limpian con esmero
su cuchillo en la alpargata
que es una prenda barata
y a veces no hay más remedio
que hacerle un tajo en el medio
para que d'entre la pata.

Con el cielo oscurecido
y el viento que pasa aullando,
a poco ya están hablando
de historias de aparecidos.
El viejo por consabido
es el primero que muenta
y al tiempo que un caso cuenta
de hacerle fruncir el cuero,
se enrieda en unos aperos
y al suelo va al osamenta.

Ahí se armó un zafarrancho
de marca morrocotuda,
al diablo se fue la viuda
y las historias del chancho.
Las mujeres desde el rancho
preguntaban: "¿qué ha pasao?"
y salieron mesturaos
los que el golpe festejaban,
con los que se santiguaban
bichando pa' todos laos.