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lunes, 8 de octubre de 2012

Palabras para un viejo rancho



Viejo rancho desquinchao,
tu adobe sangrando abierto,
porque te dieron por muerto
te hubo el pasto amortajado.
Como está el pobre arrumbado
ninguno ahora lo habita
y al verlo como palpita
de nostalgia y soledad
desde un poste por piedad
lo cuida una torcacita.

Al rescoldo del fogón
de la luna se adormece
y un indio viejo parece
que está evocando un malón.
Con el viento juguetón
se lo pasa entretenido
aunque a veces afligido,
porque en muchas ocasiones
la vejez de sus horcones
lo tienen muy dolorido.

Da en el pago un recorrido
y regresa en la oración,
apoyao en un bastón
de algún recuerdo querido.
Y si lo embarga seguido
profunda melancolía,
porque el alma entuavía
recuerda antiguas querellas,
toma unos sorbos de estrellas
y duerme hasta el otro día.


domingo, 4 de marzo de 2012

Pozo de balde

(Pintura: Luis Nuñez)

Por irse a pagos distantes
dejaron el viejo pozo.
La roldana dio un sollozo
en los postreros instantes.
Los altos yuyos verdeantes
desdibujaron sus huellas,
y al evocar siempre aquellas
horas, del tiempo vivido,
por las noches, de aburrido,
se pone a baldear estrellas.

La noche inaugura un grillo
que sale de su hendidura
como de una sepultura
de un carcomido ladrillo;
y con un aire sencillo
pulsa sus cuerdas de lata,
y el grillo y la luna en grata
paz, y coloquio cordial,
en el parche del brocal
golpean su serenata.

Allí está, como dormido
sobre un gramillal de años,
y pastos de angustia, extraños,
en el brocal le han crecido.
viene del fondo un gemido
que se oye en noches serenas,
y a la espera de horas buenas
de cara al cielo confía,
¡que baje un balde algún día
y desagote sus penas!