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domingo, 7 de abril de 2013

La tropilla de Secundino



-"¿Pa dónde va Secundino
con esa hermosa tropilla?";
-"Pa la estancia "La Espadilla"
sino es que le erro al camino.
-"Pero ese bayo divino
que lleva montao de rienda,
no quiero que  usted se ofenda,
pa mí que es su mejor caballo
y a usted si no lo desmayo
si digo que me lo venda".

 -"Tiene razón usted, hermano,
no pienso venderlo al bayo;
pero si quiere un caballo
le puedo vender el ruano;
o si le gusta el tobiano,
pingo bueno y de confianza,
sino el colorao que avanza
pa'andarlo doy garantido,
o aquél alazán sumido
medio levantao de panza".

-"Yo quisiera Secundino
el tostao cola torcida,
-"Pero ese es mala comida"
y le marqué el mal destino.
"Yo le aconsejo el sabino
que mira atrás del lobuno,
o si le gusta el cebruno
no va ser tan mal caballo,
¡mientras no me eliga el bayo
no me caso con ninguno!".

-"En su tropilla entablada
tiene muy lindos caballos,
pero a mí me gusta el bayo
por su pelo y por su alzada".
-"No me ponga en la estaqueada,
hablando de esa manera,
yo le di pa'que eligiera
de mi tropilla un caballo
pero le aclaro que el bayo
será mío hasta que muera".



martes, 20 de marzo de 2012

Orillando el cañadón

(Pintura: Alberto Freixas)

Un recadito pobrón
y dos riendas de cadena;
un cojinillo que apenas
lo aprieto con un cinchón,
madrugón, tras madrugón
y el día resulta chico,
pero si quiere le explico
pa’ que sepa compañero,
que el trabajo de nutriero
no es para irse de hocico…

Pa’ comenzar la nutriada
tengo un tostado sillón,
tiene marca del patrón
bien clarita en la quijada…
las trampas bien colocadas
esperan de boca abierta,
ni bien el día despierta
ya me largo a recorrer
y enseguida alcanzo a ver
un chajá que da su alerta.

Atravesando juncales
voy tiritando de frío,
escuchando el griterío
de distintos animales;
gaviotas y teros reales
vuelan haciendo piruetas;
el agua que no esta quieta
forma olas y remansos
como acunando a los gansos,
patos, cisnes, gallaretas…

Y después de andar un rato
“como chancho en el maizal”,
voy rumbeando pa’ un pajal
donde le tiendo a unos gatos.
Si he trampeado uno, lo mato
con un gesto de alegría
y al hacerlo, a sangre fría,
pienso ¿por qué lo maté?
pero cazando un montés
rinde mucho mas el día.

A veces siento dolor,
que no lo calmo con nada,
por culpas de las heladas
que me han tratado con rigor.
trabajos, habrá mejor:
mensual por día o puestero,
pero yo le soy sincero,
no se si tendré razón,
mientras haya un cañadón
¡yo seguiré de nutriero!