Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Garay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Garay. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de noviembre de 2013

Tradición


(Pintura: Eleodoro Marenco)

Arriba los corazones
de los criollos del presente
que ya está el alma latente
de las gauchas tradiciones;
ardiendo están los tizones
de los fogones camperos,
y los trinos placenteros
de las guitarras templadas,
se escuchan en las ramadas
del pueblo de Ballesteros.

Desde allí parte el contento
del gaucho altivo y cantor,
y hasta el zorzal trinador
le canta dianas al viento,
a la luz del firmamento
el sol dora la espesura,
y con profunda ternura
el gaucho prolijo ensilla
el mejor de su tropilla
que es un zaino ¡raza pura!

Mientras el paisano ajusta
su recao con el cinchón
un sabroso cimarrón
le alcanza su prenda justa;
¡Es una criolla robusta
nacida allá en Pago Largo!
Ella así como de encargo
contempla al zaino ensillao
y él la mira de costao
saboreando el mate amargo.

Volverán las alegrías
igual que en los tiempos idos
y nuestros gauchos queridos
irán a las pulperías;
volverán las fantasías
de los bailes y canciones,
las sonoras vibraciones
de las arpas y las quenas
y se ahuyentarán las penas
de los criollos corazones.

Volverá el gaucho a tener
su pingo, hacienda y majada,
y en su querida ranchada
un feliz amanecer;
sabrá el paisano imponer
su voluntad y nobleza
y bien alta la cabeza
a fe de buen argentino,
sabrá defender con tino
a su patria y su grandeza.

Volverán la chacarera,
el gato y el pericón,
y la dulce relación
de la criolla campera;
se alzarán en la tapera
prendas que alguno ha olvidado:
el poncho, el lazo trenzado,
la daga y el tirador
y cantará el payador
los recuerdos del pasado.

sábado, 6 de octubre de 2012

El gaucho Juan Ayala


 Hasta un rancho de terrón
allá por campos del Tala,
cayó el gaucho Juan Ayala
luciendo su redomón;
era buena la reunión
según le habían informao,
andaba bien empilchao
con las prendas de domingo.
¡Era un lujo ver su pingo
y era un lujo su recao!

En cuanto se desmontó,
ató su flete al palenque,
colgó el cuhillo al rebenque
y para adentro encaró;
a los dueños saludó
muy cortesmente y sensato,
y dispués de andar un rato
empacao por los rincones,
el bastonero Lugones
lo invitó a que baile un “gato”.

Como era un forastero
entre todo el paisanaje,
al verlo así sin coraje
créiban que era un chapucero;
y travieso el  bastonero,
con intención muy ladina,
lo ayuntó con una china
muy diabla, para que Ayala,
maturranguiara en la sala
con la mejor bailarina.

Ni bien puntió el guitarreo,
y el cantor gorjeó la danza,
Ayala tomó confianza
y su baile fue un floreo.
Me parece que lo veo:
media res de arriba, tieza;
y abajo, con lijereza
le meniaban los garrones,
que parecían en ocasiones
jundidos en una pieza!

Sonó un aplauso cerrao
ni bien paró el guitarrero,
que hasta el mesmo bastonero
aplaudía entusiasmao;
La gaucha que había bailao
se babiaba de orgullosa;
seguro de cariñosa
se le arrugó el corazón,
  y ésta fue la rilación
que Ayala le hizo a la moza:

“-Mi ranchito de terrón
con su aljibe y su enramada,
 mis vaquitas, mi majada,
y mi perro cimarrón,
poncho, trabuco, facón,
mi rabicano y mi apero,
mi alma de guitarrero,
 todo te puedo ofrecer,
además del gran querer
de este gaucho forastero.”

Cualquiera ha de imaginar
que aquél que rodó en la dentrada
salió con la res parada,
como diestro al jinetiar;
después entró a guitarrear
y con la banca se alzó.
En forma franca salió.
aunque la gente lo viera,
encarando puerta afuera
salió con la china en ancas.

(Dibujo y pintura de Vasco Machado)
.............................................................................................
Recopilación del verso: Héctor del Valle

domingo, 5 de agosto de 2012

El último paria

(Pintura: Molina Campos)

Yo soy un gaucho azaroso,
castigao por el destino,
un errante peregrino,
que canta triste y quejoso.
Solitario y pesaroso,
por un hondo sentimiento,
amargao por el tormento
de mi existencia cansada,
cruzo la pampa callada
jineteando el pensamiento!

Yo soy el paria nacido
en la cuna del pesar,
el que nunca supo hallar
consuelo a su pecho herido;
soy el gaucho perseguido
a quien el tiempo destierra
aquel que supo en la guerra
con el mundo abrirse el pecho...
y sólo tuvo por techo
los ombúes de la tierra!...

Soy figura solitaria
del gauchaje y su leyenda
a quien ni la mejor prenda
le resta en su indumentaria...
Soy el que en la lucha diaria
apenas percibe un cobre,
y aquel que, aunque bien le sobre
la razón, todo es incierto,
menos que el gaucho esté muerto
aunque esté muerto de pobre!

Soy el último que queda
en la legendaria pampa
como la escuálida estampa
de una carreta sin rueda.
Morador de la arboleda
vivo al igual del hornero,
no tengo más que el apero,
el mate con su bombilla,
y un puñado de gramilla
para que coma mi overo!

(Revista Nativa, 31 de marzo de 1927).