miércoles, 20 de septiembre de 2017

Querencia (Canción)


(Pintura: "el Salteño" de Eleodoro Marenco)



Algunos simplemente dicen pago
Y hay quienes te llaman lugar natal.
Palabras todas ellas que te nombran
Pero querencia viene a ser la más cabal.

Querencia porque guardas lo que quiero.
No importa si no me viste nacer.
Te quiero rinconcito de mi tierra.
A tu abrigo todo quiere florecer.

Querencia quien te pueda imaginar.
Pueblito o tal vez la gran ciudad.
Querencia que sos mi simple lugar.
Las lomas, el río y ese churcal.
Querencia sos mi querido solar.
Me siento cada vez más enraizao.
Querencia dale tu música a mi cantar.

Un rancho reflejándose en la asequia.
La pirca que mi tata levantó.
La sombra que regala el algarrobo.
Que a mi gente tanto amigo cobijó.

Querencia que también fue de mi abuelo.
Salteña porcioncita de ilusión.
Querencia siempre fuiste y sigues siendo
Para quien te lleva dentro ’el corazón.

Querencia quien te pueda imaginar...





Zamba para mi hijo




Esta zamba m’hijo yo a usted le dedico
se la hice un día en que lo vi llorar
cuando el zaino viejo que tuvo de chico
se fue a la barranca cansao de trotear.

Que tristes sus ojos, que lentos sus pasos,
y usted como siempre le dijo aqui estoy
pero el pobre viejo caballo buenazo
ni quiso decirle hermano me voy.

Estribillo:
Me han contao m’hijito, póngase contento,
que allá en las alturas el gran tata Dios;
lo tiene en un campo de pastos tan tiernos
como su  cuidado, como usted lo crió
y un recao de estrellas le pondrá en la noche
pa’que usted lo vea de aquí retozar.

Si escucha esta zamba no se le haga extraño
que tal vez un tonto se ponga a reír
,es tan poca cosa que muera un caballo,
que tan solo un criollo lo puede sentir.

Quédese en su pago, trabaje la tierra
abrace sus cosas y siéntalas así
que todo lo noble que en ella se encierra
nos goce y nos duela muy adentro aquí.

Estribillo

martes, 19 de septiembre de 2017

Recado



Tal vez alguno diga
que yo me alabo
y qu’eso de alabarme
no es cosa’e gauchos;
pero a mi se me ocurre
que no ha pecado
quien habla de su apero
como yo hablo.

¡Venga, mi amigo gringo;
venga a mirarlo!
Y si usté me asegura
que allá en su pago
se luce algún apero
como el recado,
¡por la cruz de mi acero:
se lo regalo!

No miremos la plata
que hay en los bastos
ni ese poquito de oro
que no hace al caso:
miremos el apero
¡limpio! ¡pelado!
(¡Que así se ven las cosas
que valen algo!).

Acá va la encimera,
la cincha, el basto,
los mandiles, las matras,
pegüal y lazo;
cojinillo, carona,
carpincho u chancho,
boleadoras y estribos,
rienda y bocado.

Con ese apero tiene
nuestro paisano
todo cuanto precisa
pa’ su trabajo.
En la marcha, le ofrece
su lomo blando;
cuando el hombre se apea
para un descanso
el recado se arrolla
y hace de banco.

Y cuando al fin la noche
les manda un alto
y es preciso tenderse
bajo los astros,
el recado se estira;
se pone largo
y su dueño se duerme
como en el rancho:
¡la cabeza en la almohada
que le hace el basto!

¡Venga, mi amigo gringo,
venga a probarlo!
Y si usté me asegura
que allá en su pago
ha visto algún apero
como el recado,
¡por la cruz de mi acero:
se lo regalo!



Dende gurí (Milonga)



Dende gurí vine a dar
con mi tata a los galpones,
y entropillao con los peones
a un orden dentré a quedar
pa’ vender tortas, arrear,
pasteles, mate cocido,
que iban engordando el cinto
de latas pa’l capataz.

Ya mocito fui tratao
pa’ oficiar de benteveo,
rejuntando el menudeo
me lo pasaba encorvao.
Dispués, al brete mandao
de agarrador, le garanto,
nunca me han dolido tanto
la cintura y el costao.

Va saliendo del galpón
oro blanco en la majada,
con tanta cabra pelada
se regocija el patrón,
y hecho arco sobre el vellón,
bajo el rigor de la zafra,
voy redondeando semanas,
tijera, charque y pirón.

Pero el día ha de llegar
de esquilar nuestras ovejas
y aquella esperanza vieja
la hemos de ver madurar.
Vellones ya no serán
nubecitas pa’ los pobres,
ni redondos medallones
de unos poquitos nomás.



Costumbres (Milonga)

(Pintura: Eleodoro Marenco)



Podrán acallar mi voz
Pero no mellarme el canto
Porque sucede que el alma
Donde el cantar arraigambro,
Se acostumbra a bellaquear
Y se empaca si la mando
Y no pudiendo yo ser
De mis costumbres tirano,
Difícil que los de afuera
Puedan gobernarme el canto.

Quien soy, quien soy
Es mi canto tu canto
Quien soy,
El lamento de mi tierra querida,
Tierna paloma herida
Que arrulla su penar,
Quien soy, qué soy
Paisaaano.

Canto por gusto nomás
Si el viento está de mal lado,
Canto con toda la voz
Me desensillo cantando
Y no lo tomen a mal
Me gusta cortar de un tajo,
Ni me busquen del revés
Porque tengo un solo lado...
Quien soy, que soy
Paisaano.

Si alguna pena se enreda
Canto mas bien por lo bajo,
Que el canto que llega así
Como mojado de llanto,
Levanta la cerrazón
Y alumbra con soles claros
Y así me gusta vivir
En mi vida tranco y canto:
Quien soy, que soy
Paisaaano.

Camino enhebrando leguas
Para coser los retazos
De todas las cosas lindas
Que enamoran a mi canto,
Por eso gusto llevar
Mi guitarra siempre a mano,
Libre de toda atadura
Sin corazón mercenario
Y se que puedo perder
Mi guitarra si la enjaulo.

Quien soy, quien soy
Es mi canto tu canto
Quien soy,
El lamento de mi tierra querida,
Tierna paloma herida
Que arrulla su penar,
Quien soy, qué soy
Paisaaano.


La nueva ley (El Evangelio criollo)

(Dibujo: Eleodoro Marenco)



"No vine a borrar la Ley
sino a darle güen sentido
y tengan por entendido
que antes pasará la tierra,
que un solo punto que encierra
no deje de ser cumplido".

"Naides ofenda al hermano;
más bien sepa que al rezar
antes se ha de perdonar
si quiere que Dios lo escuche;
y es preciso que se luche
pa saberse sofrenar".

"Naides cambie de mujer;
pero más le digo yo:
todo aquél que codició
con los ojos otra prienda
sepa entonces y comprienda
que ya por cierto faltó".

"Saquesé el ojo y la mano
que contra Dios lo malquistan
porque más vale que asista
tuerto o manco al cielo eterno,
que ser echado al infierno
con dos manos y dos vistas".

"La Ley les manda cumplir
el juramento hecho en juicio:
pero yo mando y propicio
que naides debe jurar,
sino afirmar o negar,
que lo demás es al vicio".

"La Ley manda amar al prójimo
y odiar a los enemigos;
pero yo más bien les digo
que han de amar a su contrario,
como Dios, que llueve el trigo
del güeno y del perdulario".

"No hagan sus güenas acciones
pa ser vistos nada más;
porque en la tierra nomás
ya tuvieron el consuelo,
y el Padre que está en los cielos
no les pagará jamás".

"No anden tocando el cencerro
si dan limosna al mendigo,
ni anden buscando testigos
que les ponderen lo que hagan,
porque, entonces, yo les digo
que ya cobraron su paga".

"Y lo que hace la derecha
que no lo sepa la izquierda,
pa que el valor no se pierda,
aunque lo inore la historia,
y Dios, que todo se acuerda
después les pague en su gloria".

"Al decir sus rezamientos
dejesén de tanto hablar,
que Dios ya sabe trenzar
ande se corta el cabresto,
digan pues el Padrenuestro,
que es lo mejor pa rezar".

"El candil de nuestro cuerpo
es el ojo, de seguro;
siendo pues el ojo puro
todo el cuerpo es luminoso
siendo el ojo malicioso
todo el cuerpo será oscuro".

"Naides sirve a dos patrones,
porque enseguida trompieza,
ni atinará con franqueza
andar bien con ellos dos;
naides puede amar a Dios
y también a las riquezas".

"Como juzguen a los otros
serán juzgados de lleno;
y naides al ojo ajeno
le busque la basurita,
si antes del propio no quita
la viga que tiene, al menos".

"Escuchen mi regla de oro
pa que vivan sin fronteras:
hagan siempre con cualquiera
lo que desean pa ustedes,
y eviten hacerle adrede
lo que pa ustedes no quieran".

"Dentren por la puerta angosta
pa encontrar la salvación;
y no sean del montón
que cruzan la ancha tranquera,
siguiendo la derecera
que lleva a la perdición".

"Y vendrán falsos profetas
a imponerles su opinión;
¡guardia entonces y atención!,
que, bajo el cuero de oveja,
con picardía manejan
las viles garras del lión".

"Se conocen por los frutos
que dan como risultancia;
no dan uvas las cardancias
ni dan hijos los abrojos;
el árbol no da a su antojo,
sino según su sustancia".

"Naides dentrará a mi Reino
nada más porque convierse,
sino aquellos que se esjuercen
en cumplir con Dios en todo;
allí no andan acomodos,
por más cuñas que se juercen".

"El que escucha mis palabras
y las practica fielmente
es como un hombre prudente
que hizo el rancho sobre piegra,
y es difícil que lo aviente
ni la tormenta más negra".

"El que escucha mis palabras
y no les da cumplimiento
es como un hombre sin tiento
que el hizo el rancho sobre arena,
tan flojo que daba pena
cuando se lo voló el viento".

"En fin les pongo un modelo
pa ser güenos sin igual;
ansí tendrán el ideal
y el mejor de los secretos:
que sean todos perfetos
como el Padre Celestial".

Cuando dejó la palabra,
la gente se almiró al ver
que enseñaba con poder
y no con la cantilena
con que hablan por boca ajena
otros máistros del saber.


La noche del peludero (Milonga Chamarritada)










Caminito tierra y yuyo
que porfiás pa'la barranca
como llevando en el anca
bandaditas de murmullo,
te adornás con el capullo
de alguna escarchita blanca.

Cauce de tierra tranquiada
por linyes y por bagreros
por los furtivos nutrieros
recorriendo el tramperío
¡la pucha que tiene frío!
la noche del peludero.

Lugar de la gente pobre
¡cha digo la pobre gente!
la de verija caliente
la de manos garrotadas
la que nunca pide nada
paque Dios no se le ausente.

Recitado:
Acostumbrao a estar solo
casi borrao el matambre
garrón tajiao por alambre
ojos limpios de chingolo
¡traigo el recuerdo y me embolo!
como agarrao de calambre.

Caminito lagunero
donde se cruzan las penas
carne flaca... gordas venas
candil de cielo el lucero
mezcla de santo y matrero
reventando las cadenas.

Cauce de tierra tranquiada
por linyes y por bagreros
por los furtivos nutrieros
recorriendo el tramperío
¡la pucha que tiene frío!
la noche del peludero.

lunes, 18 de septiembre de 2017

La Cañera (Chamarrita)


(Pintura: Gustavo Solari)


Aguardiente malicioso calentame la pobreza,
que el pobre chupa de encono y el rico con ligereza.
Metalé don Pancho Sosa, puntale la tormenta
chifle con buen aguardiente dende lejos trae las mentas.

Aguardiente brasilero te conozco del aroma,
haciendo peso al carguero cuando repuntás la loma.
Aguardiente pelo bayo peliagudo como ají,
por tu culpa el aparejo me lo cortó un zurubí.

Y en la chamarra, los ocho  dedos
de aquel moreno que era mensual,
por cada tecla su alma lloraba,
porque era el alma tradicional.

  Se quedó en la cantimplora, dando vuelta el alma mía,
lo mesmito que cuatrero topando a la polecía.
Aguardiente volvedor, te conozco en el frasquillo,
te me vas por la malicia, me volvés por el cuchillo.

Y en la chamarra, los ocho  dedos
de aquel moreno que era mensual,
por cada tecla su alma lloraba,
porque era el alma tradicional.

Aguardiente de velorio, corredor como centella,
si el finao' se levantara pa' hacer teclear la botella.
Aguardiente de bautismo, bendecido y subidor,
sólo quedan los compadres con el cura y el cantor.

Y en la chamarra, los ocho  dedos
de aquel moreno que era mensual,
en cada tecla su alma lloraba,
porque era el alma tradicional.


viernes, 15 de septiembre de 2017

La Estancia o "Martín Chico"



1
El nombre que se borraba
en la cornisa ruinosa
se iba salvando en el rosa
del musgo que lo cercaba.
La fecha que terminaba
en un borrón ceniciento
la completaban al viento,
como dos cifras seguras
las casuarinas oscuras
llegando hasta el firmamento.
2
La baldosa colorada
del ancho patio lustroso
bordeaba un frescor de pozo
con una planta enredada.
Bajo la sombra anlazada
de un sauce y un paraíso
el aire tenía el hechizo
y la premura de un vuelo
que uniera el azul del cielo
con los reflejos del piso.


3
En añosa lozanía
bajo esa fronda olorosa,
con gracia de mariposa
la dicha me perseguía.
Pensar que la perdería
también en la despedida
y que aunque la voz dolida
en el recuerdo la toque,
es inútil que la invoque
la realidad de mi vida.


4
Pero en el patio he dejado
junto a las hojas marchitas,
aquel juego con ramitas
y en él mi nombre alineado,
y aunque me lo hayan tapado
los años con tanta plaga
de “rama negra” y “biznaga”
y hasta la “cepa” lo encierre,
no hay temporal que lo entierra
ni tiempo que lo deshaga.
5
Por más que en el rumbo siga
que me señaló el destino,
allí quedé en el camino
y en el afán de la hormiga,
en la mata de la ortiga
oculta en la manzanilla,
en el cardo de Castilla,
en el olor del hinojo,
en la estrella del abrojo
y el filo de la gramilla.
6
El monte está tan lejano
y hace ya tanto que falto,
que debe ser el más alto
aquel ramaje cercano.
Siento que tengo en la mano
memoria para tocarlo,
pero si llego a olvidarlo,
en vano es que lo carcoma
la vida, que una paloma
siempre habrá para evocarlo.


7
En cada portón dormido
se habrá quedado el cerrojo,
hasta aquél que andaba flojo
debe haberse enmohecido.
Al camino retorcido
lo cubrirá la maciega;
me han dicho que nadie llega
a la casa abandonada
que aún está medio rosada
donde la lluvia no pega.
8
Entre plantas el sendero
llegaba, como avenida,
a la llanura tendida
en dirección al pampero;
allí, el silencio primero,
después, la desolación,
el verde sin dimensión,
y en el confín fugitivo
el cielo más comprensivo
que tuvo mi corazón.
9
Cielo que me está faltando
para techar la pradera
en cuya incierta quimera
siempre me estoy demorando.
La huella se fue borrando
y ya es inútil volver;
nada puede merecer
la vista que se ha nublado
más que el contorno morado
que atrista el atardecer.


10
Pero aunque el tiempo desdora
y desentona el paisaje
y bajo un ancho celaje
el llano se decolora,
una brisa tembladora
va cruzando las quebradas
y las lomas empinadas
y los bajos verdecidos
entre matices subidos
retornan a mis miradas.
11
Resta de tanto color
solo una mancha en el verde
y por más que la recuerde
me ciego en el resplandor.
El alma le da el temblor
y la emoción del presente
y hasta el aire transparente
de mañanitas tranquilas
con límpidas nubes lilas
al costado del naciente.


12
Campo donde he conocido
el trébol más perfumado,
el nabillo más pintado
y el cardo más florecido;
en el silencio extendido
debajo del firmamento,
sólo lo cruzaba el lento
avance de las neblinas
y bandadas peregrinas
tan rápidas como el viento.
13
En los confines vistosos
de luces estremecidos,
como dos sables tendidos
entre los juncos lustrosos,
plateados y rumorosos
lo llenaban de reflejos
dos arroyuelos parejos
llamados, aunque coevos,
el “Todos los Santos Nuevos”
y el “Todos los Santos Viejos”.


14
Brillo del agua corriente
olorosa de resacas,
quebracho de las estacas
y barandales del puente;
mojarrita refulgente
saltando la correntada,
vieja acacia desgajada
al borde de la barranca
y vuelos de garza blanca
y de gaviota manchada.
15
 En los arroyos empalma
el pensamiento inseguro
con lo más limpio y más puro
que tengo al fondo del alma.
Con un murmullo que ensalma
la soledad y el olvido,
por el rumbo repetido
del presente y del pasado,
todo lo que me ha quedado
está en sus cauces dormido.


Soguero


(Dibujo: Eleodoro Marenco)



Un día llegó a mi pueblo
detrás de la polvareda
de un solitario galope
iniciado en su querencia.

De 25 de Mayo
vino tejiendo las leguas
con las manos de su flete
en el telar de la arena.

Hombre de lazo y caballo
se ofreció para la yerra
y una mañana de otoño,
casi perdida en la niebla,
se lució entre los paisanos
con sus piales puerta afuera.

El óvalo de su lazo
con tan genuina destreza
de payanca o sobre el lomo
daba al ternero por tierra.

Después, domó una tropilla
-diez caballos y una yegua-
y la entregó al mayordomo
“blanditos como una seda”.

Así pasaron los años
con sus costumbres añejas.
Siempre mantuvo bien alto
de su campo, la bandera.

Se puso a trenzar silencios
con tientos de su paciencia
y un dramático silbido
reemplazó la fina lezna.

Lo llamaban “el soguero”
cuando daban referencias
porque cubrían su nombre
los prestigios de su menta.

Bajo la sombra de un sauce
les aflojaba las riendas
a vidalitas y estilos
recordando su querencia.
Memorias de tiempo adentro
poncho pampa de tristezas.

Por eso, cuando las tardes
perfumadas de cosechas
y por el viejo camino
pasan reseros y haciendas,
mi pueblo sale a nombrarlo
con voces de antigua arena.
Un patriarca de los criollos,
se llama Domingo Vera.

Qué pingazo!


(Dibujo: Rodolfo Ramos)



Babiando y echando espuma
ganó la oriya un guampudo
atropellando entrañudo
liviano como una pluma;
se hace’l tierral una bruma
que algo le’scuende las patas
pues apuesta en la bravata
perderse en la inmensidá
…que’l afán de libertá
su estampa crioya delata.

Pero rispondiendo al grito
de: “¡atajen atajadores!”
salió a mostrar sus valores
un paisano, en un “morito”,
ágil, dócil y bonito
que bien pisao y baquiano
en un tris lo tuvo a mano
golviéndolo sobre’l paso
…y alguien mentó: “¡Qué pingazo!
es el moro rabicano!”.

El paisano es uno más
de los tantos que campean
a la hacienda que lidean
bagualona y montaraz;
su “rabicano” es capaz
de’ncararlo hasta Mandinga
y es justo que se distinga
que un crioyo le dio el amanse
¡porque nunca en este trance
tayarán, costumbres gringas!

(9/04/1996)


Virtudes Choique


(Pinturas: Molina Campos)


A una escuelita que hubo
entre medio e las montañas…
los chicos iban en burro,
caballo, mula o a pata…

Era la única maestra
de aquel paraje serrano…
una morocha más linda
que el 25 de mayo.

Virtudes Choique su nombre
y la nobleza… su gracia
de bien que amasaba el pan…
también sembraba una chacra.

Solita con la limpieza,
las gallinas, la campana…
y hasta se hacía un tiempito
para ordeñar siete cabras…

Trajinaba canturreando
entre el aula y la cocina.
Con todo se daba maña
haciendo rendir el día…

Ella chocha con su oficio
lleno de juegos y cuentos
Dormía en la misma escuela
en un catre hecho con tientos…

Con la guitarra o sin ella
cantaba como un zorzal
los alumnos…Con todo eso…
¿Cuándo le iban a faltar?

Seño Virtudes!!! decía…
el chiquerío contento…
Iba a la cancha con todos.
Jugaba al fulbo y al tejo…

Mate cocido con leche,
Y de las cabras...quesillo
Cada mañana empezaba
entre rezos y entre mimos…















La cuestión es que una tarde
Apolinario a los gritos
llegó a su rancho mostrando
de la maestra, un escrito”:

Don Sosa y doña Petrona,
que no sabían leer…
estaban igual de chochos
al verlo resplandecer…

El muchachito saltaba,
y les leía la nota…
que mandaban de la escuela
al ranchito de los Sosa…

Señores padres informo:
“Que Apolinario su hijo
es el alumno mejor
En lo que va de este ciclo…”

Los viejitos lloriqueando
abrazaron al muchacho.
Se sentían bendecidos
por Dios y por el Estado…

Sin embargo en otro rancho
ocurrió algo parecido:
Con un burro que volaba,
Juanita trajo un escrito…

Los padres vieron la nota
“Mejor alumna” decía,
y ahí nomás hicieron torta
para halagar a la niña…

Ahí no termina la cosa…
Pues Melchor al otro día,
llegó chillando a lo loco
atropellao de alegría:

“¡Mire Mama, mire tata!
…la maestra me ha premiao
Me puso: “mejor alumno”…
y con color colorao…”

Así veintitrés chiquillos
fueron llevando sus cartas:
“Su hijo es mejor alumno”
en cada rancho sonaba…”

Y nada hubiera pasado,
si el hijo del juez de paz,
no hubiera mostrado al padre
ser mejor que los demás…

Vamos a hacer una fiesta!
Gritaba don Pantaleón
¡Un banquete por mi hijo
el mejor de la región!

A la maestra Virtudes
le mandó una invitación:
“Estimada y distinguida,
le pido de corazón…

El sábado habrá una fiesta
Locro, empanada y lechón…
y que usted venga con todos
Para mi será un honor…”

Y figúrense el revuelo
que se armó en esa ocasión.
Cada chico fue a su casa
soñando con la reunión…

Y como siempre sucede
entre la gente sencilla,
ninguno faltó a la fiesta
sin saber por que se hacía…


Será por que el pobre aprecia
el valor de compartir,
charlar un rato, bailar
comer alguito, reír…

Contentos con el convite
todo el mundo aquella vez
jué arrimándose al encuentro
en la casona del juez…

Que estaba emperifollada
con guirnaldas y caireles.
mesa larga, musiqueros
empanadas y pasteles..

De mano en mano iba el mate
Virtudes les guitarreaba
Pero alguien pidió silencio
bajo la sombra e` la parra…

Era el juez y, calladitos…
Le prestaron atención:
“Seguro nos va a va contar
el “por qué” de esta cuestión…”

Y parado en un tronquito
ensayó una carraspera
Se puso unos lentes gruesos
y empezó campear las letras…

Maestra, niños, vecinos…
Mis queridos convidaos
quiero decirles ahora
el motivo del asado…

Es festejar la noticia
que me ha llenado de orgullo
Mi hijo, mi muchachito
resultó mejor alumno…

Nada más y nada menos,
nombrado por la maestra
Por eso quiero brindar…
… de ahi… que siga la fiesta…

¡Pido aplausos por la patria,
Levanten todos el vaso!
Mi hijo honró mi apellido,
me siento glorificado …


Contra todo lo esperado,
no se escuchó ni un aplauso
se miraban entre todos
ninguno levantó el vaso…

El primero en protestar
fue el papá de Apolinario:
“El mejor alumno es este
Acá lo tengo a mi lado…”

Hasta el padre de Juanita:
(Colorao, de tanta rabia)
Que bramaba enfurecido:
“Yo tampoco brindo nada…”

Los otros desgobernaos
se trenzaran a peliar…
Pues cada cual defendía
Su más preciada verdad…

Y todo se jué al carajo
cuando el padre de Eloy Torres,
la clineó a doña Dominga,
y los vio Virtudes Choique:

“Estamos en una fiesta
cuidao con lo que van a hacer..
(Poniendosé entre los dos)
¡Socieguen… sujetensé…!

La gente bajó los brazos,
y empezó a quedarse quieta.
Todos miraban fulero
al rincón de la maestra.

Entre silencio y recelo
por fin , una madre dijo:
“usted resultó embustera
nos dijo a todos lo mismo.”

Algo notable ocurrió
en medio de esa sorpresa
Virtudes Choique reía
como loca de contenta.

"Ya veo que ni acá puedo
dejar de ser la maestra
¡Abran bien el corazón,
y paren bien las orejas…!"

Entonces la seño habló:
Y empezaron a sentarse:
“Yo jamás les he mentido,
y esto puede demostrarse”.

“Este es mi oficio y estoy
por el bien de estas criaturas
seré la primera en irme
si de verdad no me escuchan…”


“Esta fiesta es la primera…
Y aunque no lo puedan ver,
si apuntalan esta escuela
llegarán a veintitrés”.

“Cuando digo que Melchor
es el mejor, no les miento.
No quiere aprender las tablas.
Pero como él, no hay arquero…”

“Si Juanita es la mejor
tampoco les estoy mintiendo
Que aunque Historia ande floja
En amistad, es un cielo…”

“Uno que cumple con todo
pero no le digo nada,
cuando su gesto nervioso
nos hace perder las ganas…”

“Hay otro muy desprolijo.
De testigo tengo el cielo
que si alguien precisa ayuda
lo encuentra siempre dispuesto”.

“A veces quedo en silencio
con el que no es servicial
por que ni una mosca vuela
Cuando le da por cantar.”

“Tengo otro que es muy aplicado
detallista y con empeño.
Y me callo si le cuesta
prestar algo al compañero”.

“No puedo dejar de lado
a aquél, que es malo pa'l futbol
y entre todos le alabamos
ser el mejor, en Dibujo”.

“Y aquélla es mi peor alumna
en lenguaje pero igual.
Es de todos la mejor
cuando hay trabajo manual…”.

“¿Debo seguir explicando?
¿Acaso no han entendido?.
A la minga debo hacerla
sin dejar afuera un chico...”.

“Yo soy la maestra y debo,
llevar al mundo estos niños
Si todos vienen conmigo
son mi razón, mi destino…”.

“Han visto que cada uno
algo tiene para dar.
Pero como contrapeso
algo también que restar…”

“¡Adentro nuestro está todo!
¿Con qué he de soñar la Patria?
¿Con lo mejor o lo peor
de esta tierra contrariada…”

Los chicos estaban contentos,
los padres quedaron serios…
Y un perfume a Democracia
les iba arrimando el viento…




jueves, 7 de septiembre de 2017

Ay, si no... (Triunfo)


(Pintura: Eleodoro Marenco)






Don Celedonio Escalada
vuela rumbo a San Lorenzo.
Espuela y lonja su tropa
es polvareda en el viento
-cincuenta y dos de a caballo,
seis artilleros.
"Latinoamérica va
junto a nuestro pendón.
Sé que no va a fallar
porque si no, ay si no..."
Don José los semblantea
y ordena: "¡Al centro!".
Felisardo sin hablar
su montao aprestó.
Pedro lo miró a Manuel,
hicieron yunta los dos
-en el centro haciendo punta
en el entrevero.

Solo un cañón de juguete,
facas, chuzas, naranjeros,
que ni fusiles tenían,
en alpargatas y en pelo
-milicianos rosarinos
a puro pecho.
"¡Viva la Revolución!"
Celedonio gritó.
Los sableó hasta el Paraná,
recién allí sofrenó
-codo a codo nuestros criollos
y granaderos.
Han volteado a Don José,
ya Baigorria  acudió,
no me le aflojés, Cabral,
porque si no, ay si no...
-y fue por el año trece
un tres de febrero.


Fogón de ausencia (Milonga entrerriana)



Una copla y una flor
siempre me das, Entre Ríos
-tierra querida, no olvido
tu dulce calor,
tu corazón de lino-
tu acento me ronda
y alumbra mi tiempo niño.

Raíz antigua de cantor,
florece en coplas tu suelo;
por tus cuchillas sestean
la luz y el calor
espejándole al cielo
-cielito entrerriano
por donde se van mis sueños-.

En mi fogón de ausencia sos
rescoldo de cariños
-vuelvo con tu silbar:
(chiflido)

A tus pagos ya me voy,
la huella se me hace corta
-el aire acuna un lejano,
un dulce rumor
de chamamé y milonga
y el tiempo se vuelve
bandada de brillo y sombras.

Tierra gaucha y fraternal,
quisiera ser otro río,
para abrazarte por siempre
y dejar en tu paz
mi tiempo de caminos
-crecerme barranca,
cañada, timbó, espinillo.

En mi fogón de ausencia sos
rescoldo de cariños
-vuelvo con tu silbar:
(chiflido)


Pampa Gringa (Huella)




Se largaron los gringos
para estas pampas
-la tierra solo daba
chuzas y guampas.

Madrugadas de invierno
blancas de escarcha
-la luna en las totoras
se acurrucaba.

Arados de mancera
con bueyes de asta
-dormía el trigo
su sueño de agua.

Y un cielo de gaviotas
acompañaba
y entre los cardos
la luz sesteaba.

El ombú fue su techo,
su verde parva
-en oro de espinillos
se aromaban las chacras.

Fuego de alto verano,
grillo y chicharra,
dorando un mar de trigo
sobre estas pampas.

Queme el sol en el surco
salando espaldas
-asoman ya las rosas
de la esperanza.

En arcos las bandurrias
con flechas de agua
hiriendo nubes
se desparraman.

Y por la trilla un canto
ya se levanta,
va sobre el trébol
vuelve en calandrias.

Chacarero olvidado,
gajo de patria,
semilla de estos pueblos,
hoy mi huella te canta.







domingo, 27 de agosto de 2017

A mi morocha o "Sos la morocha gentil" ( Estilo)

(Pintura: Molina Campos)


Sos la morocha gentil
de negro pelo trenzao,
la de labios colorados
como pimpollo de abril.
La que ha sido en el pensil
envidia de los colores
la que ha nacido entre flores
y se ha arrullao con la luna,
criolla nacida en la cuna
del alma de mis amores.

Yo te he visto en los juncales
y al mirarme, tus ojazos
lanzaban vivos chispazos
como rayos infernales.
Me dejaste las señales
de no se qué maravilla,
pues en la cercana orilla
al verte cruzar, paloma,
florecieron en la loma
hasta el cardo y la gramilla.

Pero, ¿qué yuyo endiablao
me diste a tomar, morena,
que no adivino la pena
que el pecho me ha trastornao?
Si es el recuerdo sagrao
de tus ojazos tristones
que me ha encajao a tirones
esta pasión que me estruja,
decime quién tu hizo bruja
pa’ envenenar corazones.



La puestera (Estilo)


(Pintura: Tito Saubidet)



Hay en la inmensa espesura
de nuestra selva frondosa,
como una perla preciosa
en los abismos del mar,
una morocha que encanta
y con su gracia enamora,
y que ríe cuando llora
porque así aprendió a llorar,
y que ríe cuando llora
porque así aprendió a llorar.

Ella nació en la ranchada
del puestero de la estancia,
pasó feliz su infancia
sin pensar y sin sentir,
hasta que un día alargando
el ruedo de su vestido,
un gaucho muy decidido
comenzó a hacerla sufrir,
un gaucho muy decidido
comenzó a hacerla sufrir.

Cuando a la tarde, a lo lejos,
un jinete se divisa
y en su rostro una sonrisa
deja traslucir de amor
y abandonando la aguja
que surce la muselina
suspira triste la china
y se oprime el corazón,
suspira triste la china
y se oprime el corazón.






El Gaucho Martín Fierro y La Vuelta de Martín Fierro


La guitarra del Martín Fierro



miércoles, 23 de agosto de 2017

El andariego (Estilo)



Al tranco venía escuchando,
el canto del payador
en su guitarra el rumor
que el viento fue dibujando.
Me quede como pensando
en mi destino andariego,
su voz parecía un ruego
pidiéndome que cantara,
que mis canciones dejara
pa'después partir de nuevo.

Traigo conmigo el paisaje
del suelo santafesino,
la quietud de sus caminos
la voz de su paisanaje.
Todos mis recuerdos traje
porque siempre van conmigo,
ellos son fieles testigos
y cuando quiero olvidar
empiezan a rezongar
porque son viejos amigos.

No se qué tiene la huella
que siempre me está llamando,
y siento que me va hablando
si estoy a solas con ella.
A veces miro una estrella
y pienso en una querencia
en los ojos y una ausencia
que quisieron ser palenque,
alzo de nuevo el rebenque
y ya no pienso en aquella.

Si alguien pregunta quién soy,
digan que soy el recuerdo
y que en la noche me pierdo
porque hacia la noche voy
pero ha de ser donde estoy,
si alguien me arrima un amargo,
le suelo dejar de encargo
algún estilo sentido,
y después como al descuido
ensillo y sigo de largo.


La sudestada

(Pintura: Molina Campos)



En las bordonas doradas
de los retamos floridos,
serenata de quejidos
puntea la sudestada.
Un jaguar en retirada
aúlla su alerta inicial,
que recoge el jarillal
donde brincan dos cachorros,
que en la osamenta de un zorro
están jugando "a matar".

Redomoneando el mordisco
del "gaucho" y el "cara negra",
trata un puma con cautela
oyendo con el hocico.
El estero, suelta el grito
infalible del chajá;
lo afina una yarará
en su lengua de saeta
y amplio festón de gambetas
borda un ñandú al fachinal.

Abanicando el vacío,
los funerarios "silbones",
bajan a orlar de crespones
las barrancadas del río.
Un carpincho precavido,
en apurada ablución,
malogra la inspiración
del "martín" que en un peñasco
va deglutiendo a pedazos
las aletas de un salmón.

Minuto de calma honda...
Luego, el clarín de un "charato",*
desde el fortín de un lapacho,
toca a "degüello" a las sombras;
el campo tiende su alfombra
de margaritas moradas
y la fuerte sudestada
atolondrada de brillo,
es recogida a rastrillo
por las últimas lomadas.
------------------------------------

*"Charato", masculino de Charata:  (Ortalis canicollis) es una especie de ave galliforme de la familia Cracidae que habita en el Chaco de Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina, en bosques y sabanas de tipo chaqueño.
Recibe los nombres comunes de chachalaca de Chaco, charata, pava charata, aracuá, arancuá, guacharaca,3​ faisán, pava del monte, hachalaca, o mamacu (término del quichua: solterona, según Vúletin por el alboroto que hace cuando vuela). Charata deriva del quichua; charchay, en quechua, es el niño bullanguero, gritón, y charchaychacay es comportarse mal; y esta ave va en pareja, grita fuertemente cuando vuela y se posa nuevamente, de ahí ese nombre deformado con el tiempo.

Milonga por Waldemar


Payador (Milonga-cifra)




Cuatro puntos cardinales
Cubren la imagen del sol
La tierra reclama un canto
Que se llama payador.

(W. Lagos)

De la península ibérica
a este nuevo continente
surge gallardo exponente,
payador de nuestra América;
una virasón quimérica
bañó su pecho de audacia
y fue por su idiosincracia
en los principios, heroico,
soldado y cantor estoico
que tuvo la democracia.

Con la madre patria España,
llega y luego se proyecta
sobre esta América inquieta
que en virtud de luz nos baña,
enardecido en su azaña
cruzó dejando una estela,
en su acriollada vigüela
por Chile, Perú y Bolivia,
Colombia su canto entibia,
por México y Venezuela.

En la aurora del saber
templó su virtud de paria,
errante en la luminaria
senda del amanecer;
con Brasil templó el ayer
su fuerza de ñandubay,
sus brazos el Paraguay
abrió para recibirlo
y Argentina para unirlo
por siempre con Uruguay.

Con O'Higgins y Santander
un nuevo sol amanece,
con Martín Sucre florece
la patria en su rosicler,
con Lope aclaró el deber
en un mundo de fatiga,
con Hidalgo las intrigas
desaparecen por fin,
con Bolívar y San Martín,
libró su canto y Artigas.





Coplas para mi tiempo


(Foto de don Waldemar Lagos)



Abierto a las inquietudes 
populares de mi pueblo,
me voy abriendo camino
con la pluma entre los dedos;
pregonando una cultura
propicia mi propio sueño
para enaltecer cantando
con amplitud nuestro acervo,
testimonio de un pasado
que legaron mis abuelos.

Tradiciones y costumbres
hablan de historia y de tiempo,
lenguaje de manos limpias 
me acarician en silencio;
un horizonte de luz
ilumina mis proyectos
y propago a viva voz
la virtud de un arte viejo
que cobra vida en la imagen
de un cantor de tiempo nuevo.

No menosprecio el que canta
cosas de tierra adentro,
al contrario, lo valoro
por rememorar lo nuestro
pero mi conquista es otra
en la hora de los pueblos,
yo pretendo iluminar
con un sol en cada verso
aprendiendo y enseñando,
enseñando y aprendiendo.

Vivando en auroras claras
bajo la comba del cielo
me voy midiendo en palabras
como todo forastero,
anticipado el benigno
gesto de los sentimientos
esclarecido en el rumbo
celeste de mis conceptos.

Munido en presencia siempre
de optimismo y de respeto,
florezco en trigales rubios
llenos de paz y progreso;
progreso que me preocupa
tanto como mi pueblo
y lo relaciono en canto
viajando en aras de un sueño
hacia la América toda
con un acendrado anhelo.

Yo pienso, razono y canto
siempre con un fundamento
a través de un mundo andado
sin límites de derecho,
para luego darme nombre,
piel y rostro, siglo adentro,
con proyecciones futuras
unificando criterios
preocupado en el quehacer
de la gente de mi tiempo.



sábado, 19 de agosto de 2017

Pasensia

(Fotos: Daniel Sempe)



¿Que po'hacer repartija'e lo mío
a pedir me quedé?
¡Pasensia!, qué vi haser.
También mulas que cuartean aguateros...
se quedan en la güeya, muertas'e se...

¿Que dispués de haber criao hijos ajenos
m'encuentro d'este modo?
¡Pasensia!, no lo inoro.
Tamién el sol priesta calor a tuitos...
y pa'dormir debe emponcharse solo.

¿Que a la gurisa que alegró mis años
se la yevó un pueblero?
¡Pasensia!, compañero.
Que pa'cantar en casa'e los ricos...
tamién crían pichones los jilgueros.

¿Que aquí en mi rancho guaresí un matrero
muy capás'e venderme si lo apuran?
¡Pasensia!, es mal de cuna.
También la selva escuende a los jaguares...
que en eya mesma han de chairar las uñas.


Serrana



Sí; supe hoy que jamás me has querío;
qu'el fierro 'e tus mañas
me puso en la frente la marca 'e marío...,
pa' usarme 'e pantaya.

Sé también de qu'en yerra de amores
pialaba tu honra un juerte serrano,
y que po' eso en la falda 'e "Los Moyes"...
descansa tu hermano.

Y qu'en l'abra del monte 'e los seibos
duermen dos varones,
con quienes jugaste al juego 'e los selos...
con cartas falderas, ¡que jueron facones!.

Y entuavía pa' ráirte 'e mi gasto,
me pedís, ¡mal hembra!,
que te truja del serro más alto
las flores más blancas, más lindas que tenga.

¿Y desís que tu antojo es pavada
pa' un hombre sin miedo?
Asertastes; me suebran agayas,
y en ves 'e las flores..., ¡mi daga te priendo!


¿Qué queda del ayer?

(Foto: Celina Frers)



-Perdóneme; no cráiba que un pedido,
hecho ansina nomás por puro gusto,
p'acortar la mañana,
l'hiciera tanto daño, tata viejo;
¡malaiga po'el antojo, si, malaiga!
pero hagam'el favor, sequ'esas lágrimas,
no es pa'tanto, ¡canejo!

-Sí, ya pasó, pavadas;
es, qué diantre, no sirvo pa'resero
si hay que rondar el propio sentimiento.
¿Qué queda del ayer me priguntabas?,
y en ves de la rispuesta qu'esperabas
t'he largao un lamento.
Es que, muchacho, 'unque  nos duela, es cierto
que del ayer... ¡ya no nos queda nada!

Talvés he dicho mal; algo nos queda:
unos cuantos ricuerdos,
condenados que marchan pal destierro.
Sin que naides se apiade'e sus tormentos...;
porque hasta'l mesmo ruido de sus pasos
lo ha 'ugao el ¡güeya, güeya! del progreso.

Bien haiga lo que venga, si es que viene
pa'engrandecer la patria;
bien haigan los que pisen este suelo,
si son varones como Dios lo manda:
güenos de brasos y de asiones güenas;
pero naides se sienta con derechos
pa'pisotiar lo di antes, ¡lo qu'es nuestro!,
porque no hay lay denguna,
ni en la tierra ni el sielo...
que ordene degoyar a los agüelos
pa'que puedan vivir mejor los nietos.

¡Y son hijos'e crioyos los que afirman
qu'el pasao ya murió, que hay qu'enterrarlo!
y que el gaucho, figura del momento,
no vale ni la pena recordarlo...,
y esto, a mi ver, es olvidar la madre,
la que nos dió a chupar su mesma sangre...
porque áura no es capás de alimentarnos.

¡Qué queda del ayer!, si hasta me cráigo,
a juersa de vivir tan amargao,
que tuíto se ha cambiao
y qu'el sielo de hoy no es nuestro sielo;
si los ocasos, qu'en un tiempo jueron
listaos de rojo como ponchos pampas...,
se han güelo amariyentos, como enfermos;
ya no hay seibales que l'empriesten juego,
¡se han apagao al golpe de las hachas!

Antes, casao, un hombre y con traint'años,
ganaba el campo pa'pitarse una chala:
¡Se rispetaba a los ancianos mucho!
Hoy, cualesquier mamón sin rastro'e barab,
andequiera te yama, se te cuadra...
y te pide el yesquero pa'su pucho.

Y si hablás con cariño de la patria,
no falta quien te diga entre sonrisas
mesmo
como apiadao'e tu inoransia:
"Patria es ande se come y se trabaja"
"que a dengún mercachifle da ganansia"
"cambiar por patriotismo una camisa".
¡Y qué l'hemos de haser!, si eyos no saben
d'espuela, de chiripá, facón ni vincha...,
ni han sentido el chusaso de una lansa...
ni le han sumido a un redomón la pansa
arrastrando cañones a la sincha!

Y no sólo el cariño por la patria
sino que hasta el rispeto lo han perdido;
y si crusás de algún pueblo las cayes
oirás que a nuestro Hino...
tocan los grajójonos las madres...
pa'entretener sus niños.
Ya ves que del ayer sólo nos queda,
y eso hasta hoy, el nombre de argentinos.
¡Quiera Dios no haiga yerra y contramarquen,
pa'ponernos mañana otro más lindo!

jueves, 17 de agosto de 2017

Maidana


(Foto de Serviliano Maidana, baqueano del general Lavalle)


Jué en una de mi flor. Hasta en los cerros
nacían margaritas coloradas
y quedamos dispersos unos pocos,
con malas armas y ninguna bala.

Entreviero feroz: ¡Vinchas y bolas!
melenas y clineras enredadas,
relámpagos de sables y facones;
divisas rojas y divisas blancas.

Allá sobre la frente del sol bajo,
semejaba una vincha roja franja.
Dejuro había salpicao la orilla
del horizonte azul la sangre gaucha.

Nos traiban derrotaos y de tan cerca,
los gritos nos golpiaban en la espalda,
y nosotros echaos sobre el pescuezo
charquiando los reyunos a rodajas.

Llovía un chaparrón de boliadoras
que acalambraba los matungos maulas;
como trío de yaras cabezonas
se enredaban juriosas a las patas.

Maidana me seguía a un tiro’e lazo
gastándole el resueyo a un criollo pampa,
cuando lo vide cáir, tosiendo sangre
ensartao en las aspas de una lanza.

El caballo cruzó. De puro instinto
lo agarré del cabresto a la pasada,
pa’ llevarle, a lo menos si volvía
la noticia a la viuda y las cacharpas.

Mejor me hubiese güelto sobre el pucho
a vender junto a él, la vida cara
a quebrar el facón contra los sables
pero a morir en ley como Dios manda.

Y lo dejé nomás… Pobre mi amigo…
Amigo de la paz y las patriadas;
amigo de las malas y las güeñas,
y amigo de las güeñas y las malas.

Y espueliando por juera a un duro’e boca
-como adentro el dolor pinchaba mi alma-
me escabullí por fin del chucerío,
como dice el refrán, echao en l’anca.

Se hizo la paz y regresé al ranchito
del que quedo tirao en las quebradas
defendiendo el color de una divisa
vergüenza ponzoñosa de mi raza.

Me acuerdo que me dijo muchas veces
en charlas del fogón o de la carpa:,
“-Si sos amigo y regresas con vida,
cuidame el gurisito si me matan”.

Por eso lo lloré junto con ella.
Igual que un perro le cuidé las casas
y gasté con los suyos los vintenes
que en domas o tropiadas agenciaba.

Y al gurisito, con cariño’e padre,
si se dormía, lo acosté en mi falda
y si lloraba de mimoso que era
le empriesté pa’ juguete mi guitarra.

Pero vino después la “primavera”;
se ajuntaron de a yuntas las bandadas,
y echaron flores, dende los rosales
hasta esos yuyos que a la hacienda matan.

Y un vaho de vida resurgió violento
que en ley pareja la natura implanta,
y ardió el instinto como un juego interno,
que a procrearse las especies manda.

Y ella tenía veintidós abriles…
Eran sus senos como dos torcazas,
tenían sus ojos un mirar profundo,
había en su boca contenidas ansias!

Y, yo me paro, si a degüeyo tocan,
y a veces, antes de copar la banca…
pero si dentran a jugar polleras,
si solo no me paro… no me paran!

Y como me conozco y soy güen gaucho
-antes dejuro, de meter la pata-
junté las pilchas, ensillé mi moro,
y con tristeza le anuncié la marcha.

Pensaba dirme como el hombre limpio,
bien atrás el sombrero, la frente alta!
que potros pa’ montar y chinas lindas,
ni nunca me faltaron ni me faltan.

Le dije: “-Me viá dir por un tiempito,
me han echao en el pago la perrada,
pero cuente lo mesmo con mi ayuda
que, teniendo yo plata, tendrá plata”.

Ñubló sus ojos el cristal del llanto,
bajó la frente de dolor cansada;
como una hermana se abrazó a mi cuello,
y yo la recibí como a una hermana!

Casualidá fatal que ató a mi vida
el ñudo potriador de la desgracia!,
sentí ruido de espuelas, miré afuera;
cuando en la puerta se paró Maidana!...

Nos miró sacudiendo la cabeza.
Tenía en los ojos un mirar de rabia
y se quedó parao como un palenque
sin decirnos siquiera una palabra.

Después, besó al botija que en un banco
como una piedra dormidito estaba
pa’ envolverlo temblando entre los pliegues
rojos y azules de su poncho patria.

Y con él en los brazos montó’e nuevo
y se puso chiquito a la distancia…
Mejor me hubiese güelto aquella tarde
a vender junto a él la vida cara…!!

miércoles, 16 de agosto de 2017

Milonga triste


Un cantor de soledades


(Pinturas: Molina Campos)


La guitarra, lazo abierto,
con seis cuerdas, corta el aire;
dibujando redondeles,
paisaje sobre el paisaje;
no hay ternura más bravía
que la pampa y el coraje
cuando canta por milongas
ese criollo en soledades.

Canta el hombre, piensa el hombre,
no es el grito que lo invade;
no es protesta en su garganta
lo que quiere y lo que vale,
él se funde en la madera
como un niño que se sabe
cobijado hasta la muerte
por la criolla tierra madre.

Habla poco por costumbre,
anda solo porque sabe
de las cosas que le duelen
quienes fueron los culpables
y en el libro de la vida,
aprendió a no lastimarse.
protestando noche y día
es difícil que se salve.

Cuantas veces fueron otros
y le dieron mil cantares
para hacer un cancionero
que le hablara de sus males,
con milongas, con estilos;
rebeldías que él ya sabe
que por más que las entone
en su rancho sigue el hambre.

Hoy lo veo con su niño,
de la mano, por las tardes,
dialogando en el futuro
con el surco y con la sangre
mientras besa la semilla
va pensando que ya sabe:
es mejor morir arando
que vivir, ¡dele quejarse!



No es pa' venta (Milonga)



Haga silencio el que escucha
que ahora que cantar me toca
me he de perfumar la boca
porque mi ciencia no es mucha.
Le pongo el pecho a la lucha
pa'cantar con sentimiento,
he templao esos seis tientos
pa'que sepan que el que canta
no es por su buena garganta
sino por lo que hay adentro.

Yo aprendí desde pichón
que en cuestiones de cantar,
hay cosas que respetar:
madre, patria y tradición;
cualquiera enciende un fogón
pa'calentarse las manos
pero si el hombre es baqueano
para encender esa hoguera
busca leña verdadera
y esa es la verdad, hermano.

Todo el que quiera cantar,
debe pensar porqué canta,
cualquiera su voz levanta
yendo pa' cualquier lugar;
y así empieza a tropezar
por no observar el camino,
a todos nos gusta el vino
pero hay que saber tomar,
perdonen el refranear
parece ser mi destino.

Ninguna jamás podrá
comprarme el canto sentido
porque son versos sentidos
con toda sinceridad;
la huella de la verdad
no la camina cualquiera,
las cosas a su manera
siempre se pueden decir,
mas nadie me ha de prohibir
que yo no cante sonceras.

sábado, 15 de julio de 2017

La muerte



Yegua madrina es la muerte
con cencerro de campana;
con los facones se hermana,
duerme en la ceba'el fusil,
y es hembra del hombre vil,
celosa de la mañana.

Se hace trompo en el remanso,
se enrosca en la yarará,
en cristiano es amistad
que nos malvende ande quiera,
y cuando ciñe pollera
tiene fuerza'e tempestad.

Se deja cáir en un rayo,
con el Tiempo anda arranchada;
mujer de la milicada
le peona diligente,
pero si mira a un valiente
recula como asustada.
Por eso llega callada,
por la espalda y de repente.
Yo la he visto muchas veces
esperando en un pajal,
en el vuelco de un puñal,
arrollada en la traición,
en la zurda hecha facón
y en una china, panal.

Es la piedra afiladora
de sables y de machetes,
cargadora de güinchetes,
de la desgracia boyera,
y del finao es canoera
y del que huye es el flete.

Es vela, lágrima y luto,
puede ganarse en un vaso,
en la seda de unos brazos,
en unos ojos traidores,
en la cicuta, en las flores,
y en el plomo de un balazo.
Mata al galope, de paso,
y no atiende rezadores.

Es bola de uno en las sienes,
duraznillo y mío mío;
salta en las ancas del frío,
va hachando el tronco a la vida,
y es el surco de la herida
y es borbollón en el río.
Prende con mala bebida
las brasas del desafío.

Del mundo es fin y ceniza,
y abajo'e la cruz gusano;
segura herencia'e cristiano
nade en plata o en pobreza,
silencio y noche que empieza,
desnorteadora'e baqueanos.

Dos cosas pintan a un hombre
mejor que ningún pintor:
la plata del tirador
y la conducta en la muerte.
Si aguanta la risa, es fuerte
desde la ráiz a la flor.

La enfermedad con la muerte
se enyuntaron pa'tirar.
Una entra a ramalear
la soga al más entonado,
y la otra de anticipado
el hoyo empieza a cavar.

El pobre don Malamuerte
prefirió males a buenos,
alzó todos los venenos
pudiendo cargar dulzura.
Nunca conoció ternura
y odió los nidos ajenos.

Olvidémonos, paisanos,
de desdichas y lamentos
y remedemos al viento
que lonjeao por el pajal
la esperanza'el totoral
piala de cruce en acentos.

Agua, fuego, sol y luna,
voz de pájaro cantor,
la suavidad de una flor
y el cariño'e la mujer
si se llegan a perder
recién les damos valor.

No hay en todita la tierra
magnate como el islero;
es pescador y canoero,
construye una embarcación,
labra chiflando un horcón,
corta paja, y es sillero.

Tiene óido pa'tecla o cuerda,
y en su escopeta de un caño
fundamenta todo el año
la mantención de la cría
y es callada su alegría,
sin llanto su desengaño.

Generoso, manso y fuerte,
conocedor y baqueano,
con cualquiera de las manos
se florea en el fijazo,
y sabe injerir un lazo
y dar su catre a un hermano.

Donde quiera hace ranchada,
al reparo prende fuego;
le tiene a tu tierra apego
y si es un cantor florido,
deja un huevo en cualquier nido
como tordito andariego.

Lo zamarrea la tormenta,
lo tarja el viento de frente;
llora plata eternamente
en la punta de su pala
el zanjón donde él resbala
su existencia independiente.



(Caballo mitológico: el "helhest")

Del dolor


(Foto del paisano Orlando "Fito" Binaghi)



Dolor, avispita negra
que anda picando y picando.
Alegría, mariposa
llenita de luz, volando.

Cuando el hombre ya no sabe
qué hacer con tanto penar,
quiere huir y se hace un ave
pa'cantar.

Mangrulla cerca'e la dicha
voraceador el carancho.
Que no se duerma tu risa
porque paisano...

El mal se viene a lo guacho
contra la lechera atada;
si no le ladean las ubres
seca y desgracia.

Dicen que atracada a fuego
la yarará
se come la propia cría...
El pobre es igual...

Sobre la tuna más brava
suele brotar la piedad.
Por eso entre las espinas
sangra el mburucuyá.

Cada cual a su destino:
la víbora a picar,
la florcita muriendo,
a perfumar.

Una gotita'e maldad
dicen que cayó en el mar,
y todita el agua entonces
se hizo una pampa de sal.
Dicen... será...

Una gotita de amor
dicen que cayó en el mar
y el agua aromada y dulce
se puso a cantar.
Dicen... será...

Para las dichas, mañana;
para las tristezas, hoy.
Tener esperanza el pobre
es obligación.

Según el ojo que mire
será la opinión que salga.
Un indio me preguntó
y pensé la adivinanza:
"El agua que va marchando
¿marcha de pie o acostada?".

Pajarero del dolor
por amor mato mis pájaros,
Brotarán, y un día mi tierra
será el país de los cantos.

Estas sonceras que digo
no tienen explicación.
Vuelan porque tienen alas
y es un pájaro el dolor.

viernes, 14 de julio de 2017

Agriana (Chamamé)


Ni lo chancho ni la vaca 
me consuelan mi tristeza,
ya me duele la cabeza
enllenito de resaca...
"Agriana" yo te quiero,
de vo'ando enamorao
si hasta ando ensuciao
como palo'e gallinero.


Yo te quiero y te adoro
mi linda "Agriana",
rejuntando los chanchos
me acuerdo de Usted.
Y me da un dolorcito
toda' la mañana:
será mi barriga
mi bofe, mi cuajo
o mi chipá cué*.

Asi que mi "Agriana"
tené que quererme
con amor verdadero
quereme Usted a mí;
yo te juro y rejuro
por todos los santos:
te amo, te adoro,
te quiero y te huelo
hasta tu chochí*.

No que vayas que olvidarte
de aquél encargo
que pues te hice,
te pedí cebo de vela
pa refriegarme
mi chipá cué.

También y có* pues te dije
que no que vayas que a olvidarte
de traerme la leche gorda
y el mandió pa comer.

Decile a tu Tata
que vamo a casarno'
que ponga el asado,
la caña y el vino;
yo pongo la mesa,
la silla, el mantel
qué más tangaó*
quiere tu padre
amarrete ya me juré
tu yamondá*.

Yo ya tengo allá arriba
en la loma un ranchito
que le hice de lona
y casi ni usé...
Me falta la olla,
el colchón y hasta el catre
pero eso no importa:
dormimo'en el suelo,
¡te gusta, pa'Uste'!

Yo có tengo un cojinillo,
una hamaca vieja
llena de 'ujeros,
la carona del recado,
una cincha vieja
y un basto cué.

Si te gusta si me caso
y si no te gusta
andá a la PU...erta!
a busca' otro novio lindo
que a vos te guste
cuñá y bue...

De cariño encariñao
te dedico pue'mi canto
para vos mi dulce encanto
que me tené'anamorao...
Contestame mi recao
por correo o por vapor
que aquí se queda tu amor
todo descuajeringao.

Yo te quiero y te adoro
mi linda Agriana,
rejuntando los chanchos
me acuerdo de Uste'.
Y me da un dolorcito
toda´ la mañana:
será mi barriga
mi bofe, mi cuajo
o mi chipá cué.


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Vocbulario guaraní:

Chipá cué: torta frita

Chochí: calandria

Có: éste o ésta

(Se aceptan agregados y correcciones!)

Una carrera en Antelo

(Pintura: Pascual Costoya)


Recuerdo aquella carrera
que corrieron en Antelo
el rosillo de Marcialo
con el tostado de Melo.

Había carpas, carros, sulkys
y lucí la caballada,
autos y gente platuda
que se jugó su ponchada.

En la ocasión no faltaba
para endulzar el combate
vendedoras de pasteles
y cebadoras de mate.

Las partidas comenzaron
y las apuestas hervían
como cargando tormenta
los minutos se tupían.

El rosillo era una malva,
manso y blandito de boca
y el otro un fuego filoso
que crecía en llama l'hoja.

Emparejar en el "¡Vamos!",
no era un asunto sencillo
y cuando por fin largaron
sacó ventaja el rosillo.

Dos balas palpitadoras
dejan el viento deshecho,
la tarde se desmorona
y golpea en cada pecho.

Estallido de dos ansias
en parejo torbellino,
repiquetea en las patas
de los pingos, el destino.

Fue dura'más no poder
la lucha hasta la llegada,
¡Señores, ganó el rosillo!
pero no le sobró nada.

...Pero no le sobró nada
pero no le sobró nada!


Décima con trinos



Anda una brasa jugando
a incendiar un viejo tala,
brasita que tiene alas
y va al fuego pregonando.
De sangre y muerte es el bando
y con repique marcial
el guerrero cardenal
al aire da su pregón
y ostentando va el morrión
rojo orgullo federal.

Su pardo overol enloda
este honesto jornalero
y al amparo de un alero
su nido barro acomoda.
No le interesa la moda
ni gorjeos solitarios,
no pretende campanarios
ni burgueses privilegios:
su pico no tiene arpegios,
el hornero es proletario.

Es la tristeza del canto
de mujer que ya no espera,
su lejana primavera
llorada con desencanto,
es haber querido tanto
que el canto sólo consuela.
Tiene el corazón en vela
la calandria en su dolor
y por sus trinos, amor,
canta , llora, ríe y vuela.

Oscuras penas de amor
le hicieron buscar olvido,
corazón de amor herido,
quiere esconder su dolor
y con silbo gemidor
llora su amarga congoja
y mientras su llanto moja
la tarde de triste splin,
sólo vemos del crespín
un temblor entre las hojas.

Su canto diminutivo
como su cuerpito es
un canto que no es,
tal vez, un canto sino un motivo.
Es un punto suspensivo
que monótono musita,
es el monte que palpita
 en el sopor de la siesta.
La batuta de la orquesta
la robó una tacuarita.

Por frágil cristalería
suben y bajan las notas,
sinfonía que denota
una agreste juglaría.
El pentagrama que guía
a este entrerriano cantor
es una misa mayor
en dulce clave de miel,
es música de Montiel
en un zorzal de mi flor.