sábado, 15 de julio de 2017

La muerte



Yegua madrina es la muerte
con cencerro de campana;
con los facones se hermana,
duerme en la ceba'el fusil,
y es hembra del hombre vil,
celosa de la mañana.

Se hace trompo en el remanso,
se enrosca en la yarará,
en cristiano es amistad
que nos malvende ande quiera,
y cuando ciñe pollera
tiene fuerza'e tempestad.

Se deja cáir en un rayo,
con el Tiempo anda arranchada;
mujer de la milicada
le peona diligente,
pero si mira a un valiente
recula como asustada.
Por eso llega callada,
por la espalda y de repente.
Yo la he visto muchas veces
esperando en un pajal,
en el vuelco de un puñal,
arrollada en la traición,
en la zurda hecha facón
y en una china, panal.

Es la piedra afiladora
de sables y de machetes,
cargadora de güinchetes,
de la desgracia boyera,
y del finao es canoera
y del que huye es el flete.

Es vela, lágrima y luto,
puede ganarse en un vaso,
en la seda de unos brazos,
en unos ojos traidores,
en la cicuta, en las flores,
y en el plomo de un balazo.
Mata al galope, de paso,
y no atiende rezadores.

Es bola de uno en las sienes,
duraznillo y mío mío;
salta en las ancas del frío,
va hachando el tronco a la vida,
y es el surco de la herida
y es borbollón en el río.
Prende con mala bebida
las brasas del desafío.

Del mundo es fin y ceniza,
y abajo'e la cruz gusano;
segura herencia'e cristiano
nade en plata o en pobreza,
silencio y noche que empieza,
desnorteadora'e baqueanos.

Dos cosas pintan a un hombre
mejor que ningún pintor:
la plata del tirador
y la conducta en la muerte.
Si aguanta la risa, es fuerte
desde la ráiz a la flor.

La enfermedad con la muerte
se enyuntaron pa'tirar.
Una entra a ramalear
la soga al más entonado,
y la otra de anticipado
el hoyo empieza a cavar.

El pobre don Malamuerte
prefirió males a buenos,
alzó todos los venenos
pudiendo cargar dulzura.
Nunca conoció ternura
y odió los nidos ajenos.

Olvidémonos, paisanos,
de desdichas y lamentos
y remedemos al viento
que lonjeao por el pajal
la esperanza'el totoral
piala de cruce en acentos.

Agua, fuego, sol y luna,
voz de pájaro cantor,
la suavidad de una flor
y el cariño'e la mujer
si se llegan a perder
recién les damos valor.

No hay en todita la tierra
magnate como el islero;
es pescador y canoero,
construye una embarcación,
labra chiflando un horcón,
corta paja, y es sillero.

Tiene óido pa'tecla o cuerda,
y en su escopeta de un caño
fundamenta todo el año
la mantención de la cría
y es callada su alegría,
sin llanto su desengaño.

Generoso, manso y fuerte,
conocedor y baqueano,
con cualquiera de las manos
se florea en el fijazo,
y sabe injerir un lazo
y dar su catre a un hermano.

Donde quiera hace ranchada,
al reparo prende fuego;
le tiene a tu tierra apego
y si es un cantor florido,
deja un huevo en cualquier nido
como tordito andariego.

Lo zamarrea la tormenta,
lo tarja el viento de frente;
llora plata eternamente
en la punta de su pala
el zanjón donde él resbala
su existencia independiente.




Del dolor


(Foto del paisano Orlando "Fito" Binaghi)



Dolor, avispita negra
que anda picando y picando.
Alegría, mariposa
llenita de luz, volando.

Cuando el hombre ya no sabe
qué hacer con tanto penar,
quiere huir y se hace un ave
pa'cantar.

Mangrulla cerca'e la dicha
voraceador el carancho.
Que no se duerma tu risa
porque paisano...

El mal se viene a lo guacho
contra la lechera atada;
si no le ladean las ubres
seca y desgracia.

Dicen que atracada a fuego
la yarará
se come la propia cría...
El pobre es igual...

Sobre la tuna más brava
suele brotar la piedad.
Por eso entre las espinas
sangra el mburucuyá.

Cada cual a su destino:
la víbora a picar,
la florcita muriendo,
a perfumar.

Una gotita'e maldad
dicen que cayó en el mar,
y todita el agua entonces
se hizo una pampa de sal.
Dicen... será...

Una gotita de amor
dicen que cayó en el mar
y el agua aromada y dulce
se puso a cantar.
Dicen... será...

Para las dichas, mañana;
para las tristezas, hoy.
Tener esperanza el pobre
es obligación.

Según el ojo que mire
será la opinión que salga.
Un indio me preguntó
y pensé la adivinanza:
"El agua que va marchando
¿marcha de pie o acostada?".

Pajarero del dolor
por amor mato mis pájaros,
Brotarán, y un día mi tierra
será el país de los cantos.

Estas sonceras que digo
no tienen explicación.
Vuelan porque tienen alas
y es un pájaro el dolor.

viernes, 14 de julio de 2017

Agriana (Chamamé)


Ni lo chancho ni la vaca 
me consuelan mi tristeza,
ya me duele la cabeza
enllenito de resaca...
"Agriana" yo te quiero,
de vo'ando enamorao
si hasta ando ensuciao
como palo'e gallinero.


Yo te quiero y te adoro
mi linda "Agriana",
rejuntando los chanchos
me acuerdo de Usted.
Y me da un dolorcito
toda' la mañana:
será mi barriga
mi bofe, mi cuajo
o mi chipá cué*.

Asi que mi "Agriana"
tené que quererme
con amor verdadero
quereme Usted a mí;
yo te juro y rejuro
por todos los santos:
te amo, te adoro,
te quiero y te huelo
hasta tu chochí*.

No que vayas que olvidarte
de aquél encargo
que pues te hice,
te pedí cebo de vela
pa refriegarme
mi chipá cué.

También y có* pues te dije
que no que vayas que a olvidarte
de traerme la leche gorda
y el mandió pa comer.

Decile a tu Tata
que vamo a casarno'
que ponga el asado,
la caña y el vino;
yo pongo la mesa,
la silla, el mantel
qué más tangaó*
quiere tu padre
amarrete ya me juré
tu yamondá*.

Yo ya tengo allá arriba
en la loma un ranchito
que le hice de lona
y casi ni usé...
Me falta la olla,
el colchón y hasta el catre
pero eso no importa:
dormimo'en el suelo,
¡te gusta, pa'Uste'!

Yo có tengo un cojinillo,
una hamaca vieja
llena de 'ujeros,
la carona del recado,
una cincha vieja
y un basto cué.

Si te gusta si me caso
y si no te gusta
andá a la PU...erta!
a busca' otro novio lindo
que a vos te guste
cuñá y bue...

De cariño encariñao
te dedico pue'mi canto
para vos mi dulce encanto
que me tené'anamorao...
Contestame mi recao
por correo o por vapor
que aquí se queda tu amor
todo descuajeringao.

Yo te quiero y te adoro
mi linda Agriana,
rejuntando los chanchos
me acuerdo de Uste'.
Y me da un dolorcito
toda´ la mañana:
será mi barriga
mi bofe, mi cuajo
o mi chipá cué.


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Vocbulario guaraní:

Chipá cué: torta frita

Chochí: calandria

Có: éste o ésta

(Se aceptan agregados y correcciones!)

Una carrera en Antelo

(Pintura: Pascual Costoya)


Recuerdo aquella carrera
que corrieron en Antelo
el rosillo de Marcialo
con el tostado de Melo.

Había carpas, carros, sulkys
y lucí la caballada,
autos y gente platuda
que se jugó su ponchada.

En la ocasión no faltaba
para endulzar el combate
vendedoras de pasteles
y cebadoras de mate.

Las partidas comenzaron
y las apuestas hervían
como cargando tormenta
los minutos se tupían.

El rosillo era una malva,
manso y blandito de boca
y el otro un fuego filoso
que crecía en llama l'hoja.

Emparejar en el "¡Vamos!",
no era un asunto sencillo
y cuando por fin largaron
sacó ventaja el rosillo.

Dos balas palpitadoras
dejan el viento deshecho,
la tarde se desmorona
y golpea en cada pecho.

Estallido de dos ansias
en parejo torbellino,
repiquetea en las patas
de los pingos, el destino.

Fue dura'más no poder
la lucha hasta la llegada,
¡Señores, ganó el rosillo!
pero no le sobró nada.

...Pero no le sobró nada
pero no le sobró nada!


Décima con trinos



Anda una brasa jugando
a incendiar un viejo tala,
brasita que tiene alas
y va al fuego pregonando.
De sangre y muerte es el bando
y con repique marcial
el guerrero cardenal
al aire da su pregón
y ostentando va el morrión
rojo orgullo federal.

Su pardo overol enloda
este honesto jornalero
y al amparo de un alero
su nido barro acomoda.
No le interesa la moda
ni gorjeos solitarios,
no pretende campanarios
ni burgueses privilegios:
su pico no tiene arpegios,
el hornero es proletario.

Es la tristeza del canto
de mujer que ya no espera,
su lejana primavera
llorada con desencanto,
es haber querido tanto
que el canto sólo consuela.
Tiene el corazón en vela
la calandria en su dolor
y por sus trinos, amor,
canta , llora, ríe y vuela.

Oscuras penas de amor
le hicieron buscar olvido,
corazón de amor herido,
quiere esconder su dolor
y con silbo gemidor
llora su amarga congoja
y mientras su llanto moja
la tarde de triste splin,
sólo vemos del crespín
un temblor entre las hojas.

Su canto diminutivo
como su cuerpito es
un canto que no es,
tal vez, un canto sino un motivo.
Es un punto suspensivo
que monótono musita,
es el monte que palpita
 en el sopor de la siesta.
La batuta de la orquesta
la robó una tacuarita.

Por frágil cristalería
suben y bajan las notas,
sinfonía que denota
una agreste juglaría.
El pentagrama que guía
a este entrerriano cantor
es una misa mayor
en dulce clave de miel,
es música de Montiel
en un zorzal de mi flor.

La invasión gringa




1
Hoy nadie llegaría.
Pero ellos llegaron.
Sumaban mil doscientos.
Cruzaron el Salado. (1)

 Al cruzarlo, afanosos,
lo probaron.
Y los hombres dijeron
-¡Amargo!-
Pero siguieron.
En la espalda traían clavados
dos ojos de fuego,
los de Aarón Castellanos,(2)
salteño.

Los barcos
(uno. . . dos. . .
tres. . . cuatro. . .)
ya volvían vacíos
camino del Atlántico.
Su carga estaba ahora
en un convoy de carros:
relumbre de guadañas;
desperezos de arados;
hachas, horquillas,
palos;
algún fusil alerta;
algún vaivén de brazos;
nacido en el camino,
algún niño llorando.

 El trigo lo traían las mujeres
en el pelo dorado.
Hojas de viejos libros
volaban sobre el campo.

2
¿Dónde se hallaba el oro,
de todos alabado?.
El oro estaba en un pequeño árbol;
el oro era un engaño;
sólo pequeñas flores
de oro perfumado.
Aromitos floridos,(3)
orillas del Salado.

3
Los indios
-un indio cada árbol-
iban retrocediendo;
no podían mirarlos.
Los ojos renegridos se cerraban
frente a los ojos claros
que tenían la fuerza
del cielo diáfano.
-“¿Cómo hacer
para ahogarlos?.
Esperemos la noche
tirados en los pastos.
Esperemos la noche
juntadora de pájaros”-.
Con la noche salieron de caza
los ojos malos.
Y se llenó la noche
de pájaros asustados.

 Pero del fondo de la tierra
ya subía el milagro:
el linar de las flores azules,
el linar azulado,
donde los ojos gringos
fueron multiplicados.

4
Un niño que pregunta
cuándo vuelven los barcos.
Un mano de madre que detiene
la pregunta en los labios.
Un hombre con los ojos
clavados en el campo.
Una mujer que escribe:
-Ya llegamos.
Hay árboles enormes;
muchos pájaros;
una cruz en el cielo, luminosa,
un río amargo. . .

5
Su lengua era difícil.
Sus nombres eran raros.
Los gauchos se murieron
sin poder pronunciarlos.
Bérlincourt se llamaban,
que es un hilo enredado.
Zíngerling se llamaban:
campanita sonando.
Zimmermann: un dibujo
del mar atravesado.
(Más atrás ya venían
los nombres italianos,
Boncompagni adelante:
el vino derramado).

6
Una mujer que escribe:
-Nos casamos.
La tierra es nuestra ¡nuestra!.
Todo lo que tocamos
va siendo nuestro:
el buey, el horno, el rancho. . .
Nuestros todos los árboles;
nuestro un único árbol,
tan grande, tan copioso,
que da gusto mirarlo.
Es una nube verde
asentada en el campo.

7
Y como todo vuelve
-flor, golondrina, barco. . .-,
un día serenísimo volvieron
los cantos ahuyentados;
volvieron uno a uno,
como pájaros.
Iban de boca en boca
los pájaros cantando;
de la boca del mozo,
orilla del Salado,
a la boca del hombre
que derribaba el árbol;
de la boca del hombre,
derribando,
a la boca del ama que tejía
con los ojos cerrados.

Del lado “de la tierra”
la música y el canto.
Del lado de Esperanza
el trigal avanzando.


Notas para aclarar:

1) Río Salado: Río interior de la República Argentina. Nace en la provincia de Salta con el nombre de "Pasaje" o "Juramento" (debido a que en el vado del citado río Manuel Belgrano hizo jurar la bandera de la Argentina a las tropas del Ejército del Norte en 1812). Atraviesa la provincia de Santiago del Estero donde toma el nombre de "Salado" (o Cachimayo, en quechua, de "kachi": sal y "mayo": río) al convertirse en saladas sus aguas por cruzar salares del norte de esta provincia (En la década de 1970 fue desviado de dichos salares para aprovechar la sal por lo cual volvióse dulce). Cruza el norte y centro de la provincia de Santa Fe, desembocando en el Río Paraná al sur de la ciudad de Santa Fe. Corre a 8 km al norte de la ciudad de Esperanza por lo cual es un lugar de pesca y esparcimiento de sus habitantes. 

2) Aarón Castellanos: (Salta, Argentina 8 de agosto de 1799, 1800,1801 o 1802- Rosario, Santa Fe, Argentina 1 de abril de 1880) fue un colonizador y militar argentino que incentivó el poblamiento de la provincia de Santa Fe, teniendo como obra cúlmine la fundación de la colonia agrícola Esperanza, en 1856. 

3) Aromito (Aromo) Árbol espinoso de la familia de las acacias, con hojas pequeñas y flores amarillas/doradas muy perfumadas, es abundante en los montes del norte y centro de la provincia de Santa Fe.

Ser como el árbol



Ser como el árbol,
brazo de gigante hacia el cielo,
buscando abajo nutritiva arteria;
una mano buscando la primicia
de la  primera estrella,
la fuente de la vida,
esperanza y belleza.

Ser como el árbol quiero, y como el árbol
concretar el ideal de la existencia:
flores, frutas y sombras al romero,
y para trino y ave, mano abierta.

Un manto de esmeralda cubrirá tu ramaje,
y lleno de tibieza
me poblaré de nidos y de acentos
-columna melodiosa entre la selva-;
proclama al sol el trino dedicado,
por la noche, bengala de luciérnagas,
buscando siempre el cauce de la vida,
al viento en su lenguaje de banderas,
reproduciendo en la agonía
la eterna primavera.

Si carcomido y viejo
me quedará una grieta
donde dejen su carga de oro y mieles
mis líricas hermanas las abejas.

Derrumbadas mis ramas
han de cantar en ellas
calandrias y boyeros
que en mi agonía colgarán sus tiendas.

Tendré un responso en el ocaso
con mensaje de luz en la tiniebla.
he de dar flores a mi propia tumba
mientras me llore un pájaro en la selva.

Ser como el árbol: útil en la muerte
y cumpliendo mi fin sobre la tierra.
Para el ángel que muera, cuando caiga
que labren un cajón con mi madera.

De mi ramaje altivo y solitario,
de lo que quede, cuando ya no sea,
que enciendan fuego y con el humo envíen
un mensaje de luz a las estrellas.



jueves, 13 de julio de 2017

El payador



El pueblo me ha dado nombre
y me ha adjudicado hazañas,
yo no tengo más campañas
que las que tienen los hombres.
Mientras la suerte me alfombre
un canto con pasto puna,
no pretendo mas fortuna
que engrandezca mi linaje
me basta con lo que traje
desde el fondo de mi cuna.

Fui brazo de una mancera
guiando el timón de un arao
jinete sobre un recao,
cuando el caso se ofreciera;
le hice puño a una tijera
para voltear un vellón,
le eche bolsas a un galpón
y en el tiempo de la espiga
anduve en toda fatiga
trabajando como peón.

Por estirpe rumbeador,
tal vez mi tatarabuelo,
anduvo el eterno hielo
con nuestro Libertador.
Genio, pujanza, valor,
guiando a la hueste guerrera
aquél que a nuestra bandera
la llevó hasta el Chimborazo,
y la levantó en el brazo
para que el mundo la viera.

Hoy me dicen: Payador,
el pueblo me ha dado nombre,
quiero que nadie se asombre
si el pueblo está en un error;
agradezco ese favor
si lo tengo merecido
pero de ser lo que he sido
quiero que nadie lo borre:
si es cierto que el tiempo corre
junto con él he corrido.





El Bolicho


(Pintura: Luis Nuñez)


Cerré tranquera a mis campos
sin quererlos recorrer,
apagué mi estrellería
al bolicho me largué.

¡Qué más le queda al paisano
sino el calor de esa aguada!
Teatro, circo, risa, almohada
de vinos y de ginebra,
donde la vida está en quiebra
y el alma está envenenada.

En la raya del camino
es una espera su puerta,
es silenciosa su oferta
y el dueño'e la estantería
se enanca a la policía
con trago y cuentas abiertas.

Por algo se va al bolicho:
por carta, copa o amigo;
pa'buscar un enemigo,
pa'fantasear de cantor,
p'hacer un temple'e primor,
pa'juir de un pensar testigo.

Se va pa'mentir de gusto,
pa'fundamentar tristeza,
pa'olvidarse'e la pobreza,
pa'abrazarse a la ilusión,
pa'pagarle a la reunión
o achicarse en una mesa.

Farol p'alumbrar los vicios,
mostrador de mosca y tierra;
copas que le hacen la guerra
a lo que llaman higiene,
indio pechando al que viene
y criollo puteando ande erra.

Hueso, carta, copa y humo,
sombrero que se requinta,
melena echando su tinta
sobre el charco de una mesa,
una discusión que empieza
y una orejeada que pinta.

Por áhi revienta una apuesta,
se cuentan cosas de estancias,
furias, marcas y distancias,
rodeos y marcaciones,
las gracias de unos patrones
la luz mala'e la ignorancia.

Parece patito'e lluvia
la escupida contra el suelo;
entra enlutado un pañuelo,
sale otro agachándose,
se encuentran mirándose
y hasta en el aire está el duelo.

Perros al lao de los dueños,
rebenques colgaos a sillas,
gente que llega'e las trillas,
rastra que vueltea atascada
con la plata'e las nutriadas
que asegura la presilla.
Al bolichero'e pasada
la bola'el ojo le brilla.

Sardina, galleta, vino,
queso, dulce de batata,
un probarse de alpargatas
y una provista achicada
porque ha ido mal la jugada
y eso lo ignora su ñata.

Templa su queja guitarra,
firuletea un acordeón,
hay que cercar el montón
pararle rodeo a los reales.
Está plagao de mensuales
y está contento el patrón.
-¡Una chamarrita, don!
-¡Metalé polka, Rosales!

El loro del almanaque
mira como riéndose:
"Estamos a fin de mes,
chupen tranquilos los mozos
porque... está crecido el pozo
y hay damajuanas de a diez".
El loro parece un juez
lleno de vidrios vistosos.

-¡Otra vuelta...!
-¡Seis potrillos!
-¡No bautice.. si no es cura!
-Yo vendo bebida pura,
se lo puedo garantir.
Y el loro se echa a reír:
¡Caradura...caradura!

Un pasao que se hace rastra
desoye a los compañeros;
bufa afuera un parejero,
llega en volanta una carga,
y hasta la guitarra alarga
pa'ver pierna, el clavijero.

Balancita trampeadora,
estaño aquerenciador,
desteñido mostrador,
lechera, astucia, madeja,
artimaña'e comadreja
y ojo de carancheador.

Vos empeñás un cuchillo
como bolisqueás mamaos;
tu estómago está curao,
es un buche de avestruz,
y naco que busca luz
allí queda encajonao.

Botones, chafalonías,
cuerdas, bombachas, sombreros,
pilas, focos, liñas, cueros
con anilina teñidos,
un "marca sol" garantido
y a lengua seca, un talero.
De cuando en cuando, un vestido,
y arriba, un picanillero.

Andarivel pa'carreras
de los créditos del pago,
pasteles fondeaos a tragos,
humito de asao constante,
tirás  siempre pa'adelante
como morisqueta'e mago.

Cuando todo está en silencio
desconfiao el bolichero
manotea el candelero
y tiembla al lao del cajón,
sudando a cada montón
en un descanso de hachero.
Por una hendija, el lucero
le tira su patacón.

Palenque, manea, coyunda,
reñidero del valor,
taba que calza el honor
en la mentira de un vino,
la excusa del asesino,
la querencia del traidor.
Bolicho, un llanto argentino
cae sobre el mostrador.



Versos al Indio que llevo adentro



De mañana me avisaron:
“Está sin levante el indio;
negao a ración, sin fuerzas
ni para un medio bendito”.

A la tarde me avisaron:
“Se está por cortar el indio
entre el aullido ‘e los perros
y el llanto del chinerío”.

Cuando arriba el lamparero
prendió su primer pabilo,
la vida apagó su brasa,
llegó la muerte con frío.

¡Nunca conoció feriado
y se llamaba Domingo!
Alimentao con la pena,
desangrado en un chiflido,
tomó el latagá de fuego,
entró la lluvia en sus quinchos,
y el corazón tamborero
quedó de parche dormido.

Su chuza, que era baqueana
pa’ sábalos y carpinchos,
tiraba con las dos manos
sin fantasear de entendido.

De muchas cosas me habló
pero estoy comprometido
¡Cosas que al irse mi vida
se irán quemando conmigo!

Dormido quedó en la noche
ya para siempre dormido.
Mocobí de pura sangre,
de fundador apellido.
Degollamos su caballo
¡viera qué caballo lindo!
pa’ que galopar pudiera
de estrella a estrella, tranquilo;
pa’fijar del otro lado
chuza al costao le pusimos;
agua y panales al pecho;
de cabecera, el lomillo,
y como fue algarrobero,
el latagá pa’ los vicios.

Su perro desangró un llanto,
y las Cabrillas sus cirios.
Retobado en cuero ‘ e potro,
cuando quedé sin testigos,
abrí fosa y lo alcé a pulso,
maldespené el velerío,
y desde entonces, parece
mentira lo que le digo,
una tribu mocobisa
va haciendo noche conmigo.

Por eso, mi patroncita:
cuando me siento vencido;
cuando la vida me corta
por mala ley del cuchillo;
cuando se callan mis pájaros
y se me secan los ríos;
cuando en noches de tormenta
tientos del dolor desviro,
desbarrancao ceibo viejo
sobre el hondo remolino ...

entonces ...desde la sangre
me pongo a llorarlo al indio,
y él me contesta golpeando
desde el profundo latido
y oigo un galope‘e malones,
silba en lanza el alarido:
el tacuaral brota, y alza
procesiones del abismo,
y se hace canto de raza
corriendo en mis venas ...¡vivo!
y sin quererlo, de golpe,
se me hace versos el indio.

Búsquelo en mi corazón,
patroncita del cariño,
y ahí ha de hallarlo;
está solo ...
se va acabando conmigo...


Tapera (Tango criollo)


(Pintura: Ricardo Bossié)



Al fin, un rancho más que se deja,
total, porque no ha vuelto la prenda,
allí, donde .se muere una senda,
allí, donde los pastos se quejan
y el viento se aleja silbando un dolor.
Total, otra cocina sin brasas
y un gaucho que pasa
sin rumbo ni amor...

Roldanita de mi pozo
que cantaba su alborozo,
ya no habrás de cantar nunca más.
Sombra fresca del alero
donde estaban los jilgueros,
los jilgueros que hoy no están.
Brillazón de mis trigales
que mancharon los cardales
cuando un día comencé a penar,
cuando entraron los abrojos
a morder en mis rastrojos
y me eché a rodar.

Se fue, dirá la gente del pago;
se fue, tal vez detrás de otro sueño...
Al fin, otro ranchito sin dueño;
al fin, otra tapera tirada
sin tropa ni aguada,
sin gente ni Dios.
Total, otro fogón desdichado,
que un alma ha dejado
sin fuego ni amor. 

El cuchillo



Remotas huellas de llama
y de martillo lo azulan
con brillos que confabulan
los cruces de la amalgama;
con reverberos de escama
el resplandor lo sonroja
y si en el mango se moja
la luz en candor de plata,
entre hielos se amorata
la línea cruel de la hoja.

Su finura traicionera
es parca y seria en la zaina
intimidad de la vaina
con un trébol por puntera,
pero el recato de afuera
que en redondeces se alisa,
en lo oscuro profundiza
un acerado punzar
siempre dispuesto a brotar
de pronto, como la brisa.

No es la mano quien lo busca
sino su peso liviano
que lleva hacia atrás la mano
como una llamada brusca;
no hay ruego que lo reduzca
antes que la carne duela,
después se empaña en la suela
o, carcomido de herrumbre,
esconde su pez de lumbre
bajo una capa canela.

Lleva la muerte sumida
y aunque lo melle el trabajo,
guarda la forma del tajo
y el ángulo de la herida;
tiene en la noche guarida
y en la sangre madrugada,
blandura en la rebanada
de la galleta pulposa
y gusto en la carne untuosa
de la costilla adobada.

Hendiendo la lonja alarga
una aspereza ligera
como rasguño que fuera
rayando al través la sarga,
y si la fuerza lo carga
a pique en un alambrado
corta, si está bien llevado,
con quejido de violín,
hasta alambre “San Martín”
de un sólo golpe ladeado.

Conoce el lugar del cuello
donde de un tajo se mata,
mientras un hilo escarlata
se agloba con el resuello,
y con pausado destello
y suavidad minuciosa,
corre en la espuma viscosa
que hay entre la res y el cuero,
como una quilla de acero
que surca la carne rosa.

Al cuchillo se lo estima
como a la punta del brazo:
es lo mismo que un retazo
de muerte llevado encima;
y así como tiene el clima
viviente de la cintura,
vale por lo que figura
y por lo que es realmente:
emblema resplandeciente
del alma de la llanura.


Como la taba



 Por los momentos difíciles que me tocan vivir


Por confiao en mi destino
pisé’l güeso de la taba
pensando de que me arriaba
unos riales pa’l camino;
la’lcé, y el peso, con tino
midió la mano derecha,
atento oservé la brecha
hasta la raya de’nfrente
y por invisible puente
la eché a’ndar… pa’ mi cosecha…

Como en el aire colgada
jue dibujando sus güelta’
hasta que’n forma resuelta
puntió el hacha en la bajada,
yo la imaginé clavada
como enraizándose al suelo
pero… pa’ mi desconsuelo
cuando ya cobraba alas
rodó… y la cara “mala”
quedó mirando pa’l cielo.

Y uno a veces, a la vida
como si nada la encara,
y de nada se repara
y a todo le dá cavida;
y anque la vida convida
nada la vida regala:
ridepente uno refala
dá un tumbo, otro tumbo y rueda…
y como la taba queda
mostrando al cielo, la “mala”.

(12/09/1997)

(Poema grabado por Jorge Vega, el "decidor de Azul")



Chasque pa'la costa (Valseao)

(Pintura: Juan Arancio)



Yo tengo un oficio, patrona: estrellero;
comprendo en qué forma conversa la luz;
yo sé la guarida que tiene el lucero,
de las "Tres Marías" conozco el sendero,
y sé porqué causas no sale la cruz…

Yo tengo otro oficio patrona: Platero;
trabajo en la noche celeste metal,
y hago un jazmín blanco, santos milagreros,
virolas pa´ gauchos y anillos novieros,
y visto de fiesta la luz del puñal.

Si usté necesita que un hijo costero
le labre un mensaje celeste de amor,
si quiere algún verso, yo soy estrellero,
y en la brujería de un arroyo islero
fundiré al plata del canto mejor…

Ladrón de panales en la estrellería
trabajo la plata cantando con fé,
pa´ tener mi cielo con mis "Tres Marías",
y un lucero grande que no vendería
ni pobre, ni hambriento, ni muerto de sé.

Y tengo otro oficio: cazador de versos;
mis trampas de seda recorre un querer.
Sigo mi destino mi rumbo no tuerzo,
y entre las guitarras señora, converso
de flores, calandrias, dulzuras, mujer.

Patrona: esta noche serena en que brilla
clarita en mi frente la banda ´el Verón,
cúrenme esas aguas tantas pesadillas
y yo, los cencerros de siete cabrillas
colgaré en el ceibo de su corazón.

Si usté necesita que un hijo costero
le labre un mensaje celeste de amor,
si quiere algún verso, yo soy estrellero,
y en la brujería de un arroyo islero
fundiré la plata del canto mejor…



miércoles, 12 de julio de 2017

Milonga del "Sí Señor"

(Foto del capataz Joaquín Cepeda)




A la vida puse el pecho
y rempujé con amor,
si mi rancho tiene techo
fue porque puse sudor...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
Fue porque puse sudor, Sí Señor!

No se lamente paisano
las cosas que hay que sufrir
cuente a sus hijos cantando
que trabajar es vivir...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
Que trabajar es vivir, Sí Señor!

Camine, nomás camine,
parejito por la huella;
si usted se apura, se pierde,
y si se para se entierra...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
Si usted se para se entierra, sí Señor!

El que alegra su tarea
y se acuerda de morir,
le va orejeando a la muerte
la eternidad de vivir...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
La eternidad de vivir, Sí Señor!

Camine, nomás, camine,
la vida póngale el pecho
no se lamente paisano...
Sí Señor, sí Señor!








Fortín


(Dibujo: "Fortín Esperanza" de Eleodoro Marenco)


Centinela memoria del desierto,
tu rústico mangrullo y tu frontera
-sombra de pié durmiendo en la pradera-
con polvo del olvido se han cubierto.

Sobre las rastrilladas se han abierto
por tu soberbia soledad guerrera,
una imagen de ajada charretera
y un ojo azul de páramo despierto.

El remington, la espada y la moharra,
cabalgando una línea de fortines
nos muestran tu silueta de chatarra.

Ya no hieren el alba tus clarines
ni resuena un galope de guitarra
de tu ayer vigilando los confines.

Patria India



El aire de la noche recibía
un tropel de relincho degollado
y un arisco desierto empecinado
al indio en su misterio lo envolvía.

 El huinca aquella tierra concebía
en sus dones por fuerza de reinado,
y al invadir la pampa enajenado
con los rezos tapaba su herejía.

 Caldén y piquillín -trenza de champas-
engarzaron de espuela los garrones
ensartando la muerte entre sus guampas.

Murieron desafiando perdigones…
Así se fue la Patria de los pampas:
con el muñón sangrando de malones.

Milonga del desocupado



He visto al desocupado pasar,
por la puerta de mi casa,
las manos en los bolsillos
y la vergüenza en la cara.
Iba de campera gris y azul,
el pantalón le brillaba,
Con un brillo que perdió
cuando bajó la mirada...
He visto al desocupado pasar
por la puerta de mi casa.

Porque ha de tener vergüenza, señor,
un hombre que tiene oficio
Será de ver la esperanza,
repartida en pedacitos.
Por no poder remediar la ilusión
con la pinza y el martillo
Y no saber qué decir
cuando lo miran los hijos,
porque ha de tener vergüenza, señor,
un hombre que tiene oficio.

Yo que soy desocupado
y voy acomodando palabras,
me veo en su desnudez
de camperita gastada.
El desocupado piensa, tal vez,
que ya no sabe hacer nada.
Que se quedó sin oficio
porque nadie lo contrata...
Yo que soy desocupado
estoy acomodando palabras.

He visto al desocupado pasar
por la puerta de mi casa.
El miedo pisándole
apenas las botamanga...
Yo voy de desocupado con él,
aunque tengo una guitarra.

miércoles, 28 de junio de 2017

Homenaje a don Ricardo Güiraldes autor del: "Don Segundo Sombra" (Documental 1957)



Homenaje a Ricardo Guiraldes, el escritor que supo encontrar en un hombre del pueblo las mejores excelencias humanas.

Director: Enrico Gras
Iluminación: Pepe Fernández
Detalle: film con algunas rayas en el fotograma.
(Argentina/16mm/Blanco y negro)

Fecha: 1957
Duración: 8 minutos 30 segundos
Código del film: D-01381

Descripción del film:
1. Primeros planos de un gaucho cabalgando por el campo.
2. Vistas generales de la pulpería "La Blanqueada".
3. Vistas de una fotografía con la imagen de Don Segundo Sombra.
4. Vistas generales de gauchos cabalgando por el campo.
5. Primeros planos de un alambre de púas marcando la división del campo.
6. Vistas generales de gauchos arreando ganado vacuno hasta corral.
7. Vistas generales de gauchos marcando el ganado y enlazando a los vacunos.
8. Primeros planos de una serpiente arrastrándose por el campo.
9. Primeros planos de un caballo atravesando un campo con fango.
10. Vistas generales de gauchos arreando ganado vacuno.
11. Vistas generales de un festival donde los gauchos doman a los potros.
12. Vistas generales de un gaucho sacando una caballada de potros del corral.
13. Primeros planos de una guitarra, un mate y varios facones apoyados sobre una mesa.
14. Primeros planos de un gaucho cerrando la tranquera de ingreso a la estancia.
15. Primeros planos de un gaucho encabezando la tropilla de caballos.
16. Primeros planos de un alambre de púas marcando la división del campo.
17. Primeros planos de una tranquera cerrada con una cadena y un candado.
18. Vistas generales de gauchos arreando una manada de caballos por el campo.
19. Primeros planos de la tumba de Ricardo Guiralde.

Copyright Archivo DiFilm - Consultas por material de archivo archivodeportivo@yahoo.com.ar - http://www.difilm-argentina.com

Por don Guillermo (Huella)



Caracoleando andaba, en la mollera,
este canto que suelto, por una huella.
De Macachín arreando, traje una tropa,
de sueños cimarrones, pa’ Santa Rosa.

Andares que en la senda, dejó patente,
en los campos pampeanos, su linda suerte.
De tranquear escenarios criollos y d’eso,
que en esta pampa gaucha, visten campero.

Don Guillermo Fernández, en esa huella,
gaucha por la que anduvo, brilla una estrella.

Paisano en donde anida, amistad franca,
que se tiende a lo largo y ancho ‘e la palma.
Capataceando un tiempo, radio pampeana,
fogón al que por yesca, le puso el alma.

Cuando al aire surero, largó su voz,
por la tranquera abierta de tradición.
Esa que hizo ‘e cantores, criollas guitarras,
del bordonear campero, cantar La Pampa.

Don Guillermo Fernández, en esa huella,
gaucha por la que anduvo, brilla una estrella.

Considerando

(Foto: Aldo Sessa)




Pareciera que se agacha 
la huella en el horizonte
y uno se pierde en el monte
hasta hallar una lomada;
la tierra parece nada
y en ella se afirma el hombre

Soy nativo de éstos pagos,
más que mestizo soy indio
y por no ser barbilindo
tengo que andar recelado.
Tan solo aquél que haya andado
emponchado de lejuras
sabe del amor que duda
y se ablanda de impaciencia
porque tan solo el que trenza
sabe qué son chapaduras.

El coya como el puneño
se dan la mano de pobres,
debe haber quien le sobre
lo que ellos nunca han tenido,
¡qué mundo bien repartido:
unos oro... y otros cobre! 

Nadie aprende lo bastante
que pueda decir que sabe,
que allí ninguno se alabe
porque habemos ignorantes;
del señorón,  sus desplantes,
hay quien aguanta y se calla
yo nunca jui de esa laya
y aunque me vean reculando:
me vuelvo toro topando
si me chucean las agallas.

Almas religiosas puras
que la ambición no las tienta
para morir se sustentan
en ese sufrir callado, 
de un acullico apretado
como cuero a la osamenta.

El que en hacer mal se ensaña
mis perdones yo le diera,
porque nunca comprendiera
es una elevación del alma.
De un dulce canto la calma
de un célico "venganos",
darse entero en copla y voz
como quien comparte el pan,
dos que enteniendo no dan
que cosas podré dar yo.

¡Gaucho! (Cine criollo: año 1942)



¡Gaucho! es una película en blanco y negro de Argentina dirigida por Leopoldo Torres Ríos según guión sobre el sainete homónimo de Claudio Martinez Payva que se estrenó el 9 de junio de 1942 y que tuvo como protagonistas a Santiago Arrieta, Pedro Maratea, Aída Alberti, José Franco y José Otal.

Argumento: un gaucho fugitivo de la justicia y un comisario que lo persigue, codician a la misma mujer.

Diario Crítica: "Leopoldo Torres Ríos aprovecha los resortes emotivos del relato, manteniendo en el diálogo y en la construcción de las escenas su resonancia teatral y enriqueciéndola con aisladas imágenes de indudable belleza. Merece destacarse la excelente fotografía de Gumer Barreiros" (Calki).

martes, 27 de junio de 2017

Palabras para mi hija



Hija si me caigo en el camino,
(La muerte es una rodada...)
Hija una cosa te pido:
Que me cuides la guitarra

Ella fue todo en mi vida,
Novia de mis noches largas
Con ellas salí al camino
Para llenarme de magia.

Con ella gané la ausencia
Sabiendo que me extrañabas.
Pero al llegar de regreso
Puse estrellas en tu almohada.

Me fui del niño hasta el hombre,
Gané y perdí mil batallas...
Peoncito de pocas letras,
Ella fué mi libro y mi aula.

Andando por los caminos
Al recordarte lloraba
Y en algún pago lejano
Con ella me consolaba

Me cuidó del vino triste
Para que no me embriagara
Y bebió en mis alegrías
El vino de las distancias.

Con ella vestí tu cuerpo
Pinté de blanco tu casa
Con ella te compré un libro
Para abrirte una ventana.

Hija.... si anduve callao
No te faltó mi palabra,
Aprendí que en los silencios
El ser encuentra la calma.

Esto aprendí en los campos,
En las noches de la pampa
Oyendo cantar al río
Sin decir una palabra.

Entre tu mundo y mi mundo
Hay un mundo de distancia,
Donde se acaba mi mundo
Empieza el de tu esperanza.

Al tiempo no se lo ve
Pero se siente en la espalda
Yo voy con rumbo a la noche
Para vos comienza el alba.

De las cosas materiales
Te dejo poquito o nada;
Lo justo: no será mucho,
No sobrará pero alcanza.

Te dejo un camino recto,
En dinero ni una deuda,
Pagué todas las facturas
Que la vida me cobrara...

Perdoné y me perdonaron
Con eso, con eso basta y alcanza.
Ni más ni menos que nadie
Dudando entraré a la nada...

Por eso quiero pedirte
No llores, no llores cuando me vaya.
Piensa que me fui de viaje
Con un libro y la guitarra.

Y que tardaré en volver
Porque esta gira es muy larga
Si quieres rezar por mí
Hija canta, canta!

La ausencia es menos ausencia
Con una copla en el alma
Al partir te pido poco,
Mejor dicho casi nada:

Hija, hija tan solo te pido
Que me cuides la guitarra.
---------------------------------

(Dedico muy especialmente este verso a mi querida hija Sofía Hardoy)

A nadie le dije nunca



Tal vez de dispacio que ando,
ninguno me ha visto andar...
tal vez de dispacio que ando,
ninguno me ha visto andar...

Yo ando p' hacerme de un aire,
en medio del vendaval,
yo ando p' hacerme de un aire,
en medio del vendaval.

A veces camino solo,
a veces en soledad...
a naides le dije nunca,
cómo me gusta marchar.

A naides le dije nunca
cómo me gusta marchar.

Alguna vez, andaremos
caminar por caminar,
con todas las leguas juntas,
sin importar pa ande van.

El mundo por ser redondo,
rueda y rueda sin parar,
lo diferencia del hombre:
que no sabe recular.

Yo anduve por todo el mundo,
en este mismo lugar,
el sol me llevó el aliento
y lo llovió sin mirar,
de ande soplaban los vientos
y  p'ande diba a agarrar.
Un poco... un poco de adentro mío
siempre fue pa los demás.

Yo anduve por todo el mundo,
en este mismo lugar,
tal vez de andar tan dispacio,
ninguno me ha visto andar.

El mundo tiene su tiempo,
y yo el mío y nada más,
el mundo tiene su tiempo,
y yo el mío y nada más.

Andándolo despacito
no parece que se va...
andándolo despacito
no parece que se va.

A naides le dije nunca...
cómo me gusta marchar.

Ño Juan Carlos (Triste)

(En la foto de izq a der: Miguel Llobet, Emilio Pujol, Juan Carlos Anido, María Luisa Anido y Domingo Prat. Año 1918)






Carlos Roldán interpreta un Triste titulado "Ño Juan Carlos" que Justo Tomás Morales dedicara a Juan Carlos Anido, padre de María Luisa, la gran concertista y compositora Argentina.

sábado, 24 de junio de 2017

En la huella (Huella)




Una huella dejaron
mis cuatro abuelos,
para que yo pudiera
ir sur adentro.

Un chingolito anuncia
viento surero,
cuanto más fuerte sople
más limpia el cielo.

A la huella, a la huella
cinchen parejo,
que donde acaba el barro
está lo seco.
A la huella, a la huella
si otros pasaron
no le tengamos miedo
aunque haya barro.

Cuando se nubla el cielo
todo está oscuro
Si la noche se alarga,
¿pa'qué el apuro?

A la huella, a la huella
de mis paisanos
que tomaban el agua
hasta en los charcos.

Huella de los arados
por donde quiera
lo que ayer fue desierto
hoy es pradera.

A la huella, a la huella
cinchen parejo,
que donde acaba el barro
está lo seco.
A la huella, a la huella
si otros pasaron
no le tengamos miedo
aunque haya barro.

Cuando se nubla el cielo
todo está oscuro
Si la noche se alarga,
¿pa'qué el apuro?


viernes, 23 de junio de 2017

Huella surera (Aire de huella)


(Dibujo: Eleodoro Marenco)



Paisano bien prolijo
y muy campero
arma el recao corto
a lo surero.

Le gusta tuzar bajo,
hasta el cogote,
con martillo y penacho
pa'que se note.

Se empilcha pa'una fiesta,
va de bocao,
a cabeza pelada
tipo Bilbao.

La cola despareja
y desmarlada
que el chuzo en su tranqueo
lleva parada.

La orejas peladas
desranillao
y abajo 'e las quijadas
va bien pelao.

A la huella a la huella,
pa'los sureros,
paisanos bien prolijos
y muy camperos.
Tralarala ralala
Tralailalaira,
Paisanos bien prolijos
y muy camperos.

Tirador de carpincho
también las botas,
chaleco haciendo juego
que se le nota.

El cuchillo encabao,
asta de ciervo,
terminación en plata,
vaina de cuero.

Las sogas muy sencillas,
bien trabajadas
y lleva unas lloronas
todas labradas.

A la huella a la huella,
pa'los sureros,
paisanos bien prolijos
y muy camperos.
Tralarala ralala
Tralailalaira,
Paisanos bien prolijos
y muy camperos.



jueves, 22 de junio de 2017

El Circo Criollo






Circo Criollo (Tango) - Año: 1927


¡Volantín, volantinero!, tu pasado lisonjero,
los laureles, los aplausos, que lograras al pasar
con cabriolas, molinetes, trampolines, periquetes,
de la mira en el cordaje, voy tus horas a añorar.
Ya la murga con sus sones de platillos y trombones
circuló por todo el pueblo, pregonando por doquier,
e imprimiendo en cada nota esta frase como un dejo:
"Circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver."

Volantín, volantinero, como un paria aventurero,
recorriste los confines, paso a paso sin cesar,
y el recuerdo que dejabas en los pueblos que pisabas
era toda una semblanza, imposible de olvidar.

De los pibes la algazara y el payaso con su cara
y sus locos cascabeles que va viendo enmudecer,
va expresando con la mueca de su labio y su entrecejo,
"Circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver."

Volantín, volantinero, que mi canto lastimero
no te ofenda ni te dañe, tu dolor al evocar.
Es el eco de tu historia, es la endecha de tu gloria,
de tu gloria que se esfuma para nunca retornar.

Y tal vez cuando mañana, al cruzar tu caravana,
a lo lejos de un camino veas un triste atardecer,
estos últimos fulgores te dirán con tus reflejos:
"Circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver."

(Música: Roberto Fugazot; Letra: Eduardo Beccar).

Martín Fierro ( Teatro Nacional Cervantes)


El Teatro Nacional Cervantes puso en marcha en el marco de CERVANTES FEDERAL, el Programa nacional de giras a pueblos y a localidades adonde no llega el teatro institucional ni comercial, y donde probablemente no exista el teatro independiente. Para llevarlo adelante, partió de la idea de conformar un elenco de actores jóvenes que puedan dedicarse con exclusividad a la propuesta dado que las giras serán extensas y el objetivo a largo plazo es realizar funciones en todas las provincias argentinas. La obra que inicia esta experiencia es El Martín Fierro versión de Claudio Gallardou, sobre el poema gaucho de José Hernández -de cuya primera publicación (1870), vale agregar, se cumple este año (2010) el 140º aniversario- escrita para un elenco integrado por una actriz y tres actores.
Más de 400 jóvenes respondieron a la convocatoria que hizo el Teatro Cervantes para armar la pequeña compañía.. De las largas jornadas de audiciones quedaron preseleccionados 130 participantes, todos tenían que saber cantar, bailar, tocar instrumentos, y desde luego actuar. Finalmente quedaron seleccionados Carlos Scappatura que hará el personaje de Martín Fierro, Mercedes Torre como la dama joven, Hernán Lewkowicz el maestro de pista y Luciano Medina como el cómico.
En esta versión basada en el trabajo y la investigación sobre el Circo Criollo se utilizan los géneros y recursos artísticos de la época, como el recitado gauchesco, el humor de los Tonys, el melodrama, la destreza de espadas y los bailes folklóricos, con una estética caricaturesca basada en imágenes de Molina Campos. El espectáculo se jugará en un espacio que recordará las viejas arenas del circo criollo.
Esta compañía de payasos y actores trashumantes del Teatro Nacional Cervantes irá contando la gran epopeya del Gaucho perseguido, en un recorrido que comenzará en noviembre en la provincia de Entre Ríos, adonde el grupo permanecerá más de 40 días recorriendo pueblos con su arte, para retomar el año próximo en otra provincia.

La piedra del escándalo (Estilo)




Sobre el alero escarchao
encontré esta madrugada,
una palomita helada
que el viento la había extraviao.
Por ser tuya la he cuidao
con cariño y con desvelo
y la cinta color cielo
con que venía adornada,
al cuello la tengo atada
por ser cinta de tu pelo.

Triste está la palomita
ausente de su querencia
y yo sé que el mal de ausencia
es un mal que no se quita.
No hay más remedio, m’hijita,
para curar tu aflicción
que pagarme la pasión
con que siempre te he querido
y que hagan juntas el nido
las dos en mi corazón.

Allí vivirán seguras
como en maternal regazo
al amparo de mi brazo
y al calor de mis ternuras.
Yo tendré las amarguras,
tú, las glorias de la vida
y tu avecita querida
como nuestro amor sereno,
buscará asilo en tu seno
para quedarse dormida.

Si esta esperanza es un sueño
no me quites la ilusión,
que el bien de mi corazón
es soñar que soy tu dueño.
Podré alzar con vano empeño
mi ambición hasta esa gloria,
pero aunque sea ilusoria
la dicha que a Dios le pido,
quiero morir convencido
de que vivo en tu memoria.



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Este estilo es parte de la obra de teatro “La piedra de escándalo” de los hermanos Podestá y Martín Coronado que estrenaron a principios del siglo pasado. La cantaba mi madre a quien se la enseñó Mario Pardo. Mi madre y Mariano Villar Sáenz Peña cantaban sólo las tres primeras décimas.
(Tonito Rodríguez Villar)
.....................................................................





Soltando mis penas (Triste campero)


(Pintura: Molina Campos)



No te extrañe mi canto, buey barcino,
que pa’ burla ‘e mis penas yo lo suelto
pa’ que vague tristón como un lamento,
por estas soledades del camino.
La, la, la ra, la, la, la
la, la, la ra, la, la, la
la, la, la ra la, la, la, la, ra.
Huella, huella, huella, buey.

Es triste mi sufrir, mas no lo siento,
y si canto mi pena o mi alegría
ave soy que se queja con el día
pa’ olvidar en la noche su tormento.

Soy triste como vos, mi buey cansino,
y curtido a guascazos por la suerte
no me importa más la vida que la muerte
y me río también de mi destino.

Y la llevo prendida al alma mía
en el hondo recuerdo de mis penas.
¡Alabado el Señor! ¡Si era tan buena!
que la siento y la lloro todavía.


El dolor del gaucho (Tango canción criollo)



Era verdad con razón,
yo sentí cuando volvía,
de una pena negra y fría
me enlutaba el corazón.
Un Presagio de traición,
presentimiento sombrío,
anidó en el pecho mío
cuando al volver a sus brazos
sentí romperse en pedazos
al ver el rancho vacío.

El viento su nombre,
de nuevo decía
y me la llevaron
por llamarse mía;
dolió su recuerdo
igual que una herida,
lo mismo que un sueño
salió de mi vida.

Yo la adoré y se me fue
sin que yo supiera dónde,
la llamo y no me responde
la prenda que era mi fe;
ya nunca la encontraré
como la encontré aquél día
cuando sentí que venía
le abrí del rancho la puerta...
Ahura pa'mi es una muerta
yo una tapera vacía.

El viento su nombre,
de nuevo decía
y me la llevaron
por llamarse mía;
dolió su recuerdo
igual que una herida,
lo mismo que un sueño
salió de mi vida.

miércoles, 21 de junio de 2017

Tradición (Tango criollo)




Bebió su giniebra,
templó su instrumento;
y del viejo criollo
se oyó este lamento:

"La carreta cabeciando,
de la tradición que pasa,
va llevando a nuestra raza
porque alguien la viene echando".
Rechine el eje salando
la plegaria del vencido;
mientras su poncho el olvido
tiende, rezando un adiós.

Tiempos del ayer
cuando el guitarrear
era suave melodía.
¡Quien pudiera oir
el contrapuntiar
en alguna pulpería!.
Ya no se escucha en los ranchos
los dulces vidalitas
hoy le graznan los caranchos
a el  hombre del chiripá .

Alta el ala del sombrero
con la frente en las estrellas,
siguiendo quizás que güellas
se perdió por el sendero.
¡Al gaucho, lo había, el pampero,
del progreso desbocao;
arrancó del encordao
su vidalita postrera
y rumbiando campo afuera
entuavía no ha regresado!

Cayó como cain los fuertes
el tiempo aquel lo llevó la muerte,
se fue llevando en los tientos
su corazón por los cuatro vientos.
Dejó la vincha y el lazo;
y el mancarrón lo llevó al ocaso
y de dolor, como una protesta,
sobre un ombú, la luna lloró.

Tiempo del ayer,
cuando el guitarrear,
era suave melodía.
¡Quien pudiera oir
el contrapuntiar
en alguna pulpería !
Ya no se escuchan en los ranchos
la dulce vidalitá;
hoy le graznan los caranchos
Al hombre del chiripá".
-----------------------------
Bebió su giniebra,
templó su instrumento;
y del viejo criollo
se oyó este lamento.

Mi Azucena (Valseao)


Hay en la pampa dormida una flor,
que es causa de mi dolor.
Feliz quien pueda en su pecho anidar
para vivir y soñar.
Blanca azucena que un día
mi corazón te albergó
y en tus ojos luceros que son
encendiste mi pasión.

Con cuanto amor
suave y gentil
vengo a cantarte hasta aquí
para saciar la sed de amar,
que en la llanura sentí.
Tú eres mi sol, yo tu zorzal,
que en una aurora triunfal
doy mi plegaria de amor que hilvané
en mis trinos de dicha y placer.

Si tú quisieras, divina mujer,
flor que perfumas mi ser
yo tengo un nido celeste de amor
que nos espera a los dos.
Ven hacia mí ¡vida mía!
Ven a ocupar ese edén.
Que yo ser tuyo te juro y ser fiel
para que sueñes en él.

Contramarca (Tango criollo)






En la larga siembra de mis años,
medio indio pa' l querer,
siempre fui esquivando los zarpazos del amor,
pero en mi camino te cruzaste
y esa tarde, pa' dolor,
con tus ojos criollos me chusiaste.
Y al yugo del cariño
me fui de lleno,
chasquiándome por güeno,
confiau y noble,
sintiéndome más pobre
que las arañas
dispués que por tus mañas
caí bajo tu pial...

China cruel, ¿a qué has venido?
¿Qué buscás en este rancho?
Si pa' mí fuiste al olvido
y vive ya más ancho
mi gaucho corazón
y esa flor que mi cuchillo
te marcó bien merecida,
la llevarás, luciendo en el carriyo
pa' que nunca en la vida
olvides tu traición.

En el viejo pértigo de mi alma
no te vengas a enredar.
Tenés contramarca. Sos ajena a este corral.
Con que andá apurándote las tabas
pa' tu bien o pa' tu mal
y perdete en el potrero donde estabas.
Con un botón pa' muestra
tengo bastante
y soy de mucho aguante
pa' caer de nuevo.
De juro, te lo ruego,
que al lau del tigre
es fácil que peligren
las zorras como vos.

China cruel, ¿a qué has venido?
¿Qué buscás en este rancho?
Si pa' mí fuiste al olvido
y vive ya más ancho
mi gaucho corazón
y esa flor que mi cuchillo
te marcó bien merecida,
la llevarás, luciendo en el carriyo
pa' que nunca en la vida
olvides tu traición.


Desencanto


(Pintura: Carlos Montefusco)


Me retiro, no hay que ver,
al ñudo son sus halagos,
estos ya no son mis pagos,
los pagos que dejé ayer.
Ansiaba, amigo, golver
pa’ ver mis viejas taperas,
y me hayo con puras eras,
y puras tierras aradas,
y paisanas remangadas
cuidando las sementeras.

¡La gran flauta, que dolor
ver negrear esas cuchiyas
ande antes vide tropiyas
de baguales de mi flor,
hoy solo el guay arador,
el mancarrón aguatero,
el criollito… majorero
que come gofio a puñaos,
y chanchos enchiqueraos
que jieden de lo más fiero.
Los que fueron gramiyales
que daban gusto a los ojos,
se han convertido en rastrojos
tuitos yenos de abrojales;
no hay mangueras ni corrales,
pero no falta el chiquero,
ni el galpón, ni el gayinero,
ni siyas en las cocinas,
porque, ¡ahijuna! hasta las chinas
cambiaron de asentadero.

¿Chinas dije? pues reculo
la espresión; aura el embraje
ha cambiao hasta el pelaje
con ladino disimulo;
¡compañero, hay cada rulo!
¡cada frente de cuajada!
¡cada megiya rosada
como pintada por Dios
con carmín, polvos de arroz
y cebo de riñonada!...

Nada, ¡a volar, a volar!
ni estos mis pagos han sido,
ni el que como yo los vido
los golverá a ricordar.
Voy ande pueda pulpiar
y amañar un redomón,
ande alegren un jogón
gauchos que digan primores,
y hembras que envidien amores
al cebar un cimarrón.

Pa'qué (Candiles)




Nací como los pumas en los pajales
... me crié campiando rumbos de loma en loma
y le robé los trinos a los zorzales
enredaos en cimbrones de las bordonas.

Las rosadas auroras de cada día
adornaron mis sueños desde muchacho
y escribí las primeras estrofas mías
a facón en el tronco de los lapachos.

Muy temprano por cierto me despertaron
los gritos de mandato de mi destino
y locas inquietudes que me tentaron
a pisar las culebras de los caminos.

Y enristrando mi pluma como una lanza
a corazón y brazo me abrí salida
y en el criollo incansable de mi esperanza
en busca de horizontes dientré en la vida.

Y en la vida, mis sueños dejé dispersos
a cambio de experiencias y de dolores,
dolores que en mi pecho se hicieron versos,
y versos que en mis labios se hicieron flores.

Y adorné mi guitarra con mis quereres
y la cinta sonora de su armonía
y libé en los pimpollos de las mujeres
pal camoatí sabroso de mi poesía.

He rendido a mis sueños caro tributo;
aura que nu'hay remedio lo he comprendido...
cultivé mi cerebro pa dar su fruto
y aprendí los caminos pa'andar perdido.

Aura que el desengaño corrió la venda
que apretaba mis ojos como una garra
veo sólo seis cuerdas como seis sendas
que me guían al fondo de mi guitarra.




¡Por eso me mamo!


(Pintura: Speroni)



¡Ahí van mis riales, pulpero,
eche giñebra hasta el borde;
tengo algo en el garguero
y pa que el maula no estorbe
al que llevo en el costao,
quiero ahogarlo con giñebra...
Es mi dolor de una hebra,
que sólo duerme ¡mamao!

¡No me mamé, madre mía!
cuando la perdí a usté,
ni tampoco me mamé
al dirse mi china un día!
Pero hoy sí, quiero curarme
con esa agüita que quema;
pa que ella pueda pialarme
del alma esta honda pena.
..........................................

Corrió mi flete el domingo,
¡Jué luz en el entrevero!
Pero Mandinga, ¡aparcero!
lo hizo rodar a mi pingo.
Quedó arrollao en el suelo
el crédito'e la cuadrera...
Demás se me hizo el consuelo
de tanta gente pueblera.

Lléneme otra vez el vaso
que este zonzo e' corazón
quiere pialar la intención
de llorar por mi ¡Picazo!
¡Pobrecito! ¡Si aún lo veo
diciéndome con los ojos:
"¡Velay que he rodao feo
pa'cáir entre los abrojos!"
..............................................

¡Cuánto dolor pa' un momento!
Yo lo mandé a despenar;
y un facón logró apagar
su tremendo sufrimiento!
Es por eso que hoy me mamo...
Sirva giñebra hasta el borde,
pa'que el corazón no estorbe
queriéndome armar la mano.

martes, 20 de junio de 2017

El pocero



Antes que empiece a aclarar
y mateando un buen rato,
pasamo'un momento grato,
meta bolaso, al viajar;
mas cuando quiso pintar
un nuevo día, el Divino,
ladeándonos del camino
llegamos a lo de Sequeira,
junto con Oscar Pereyra
p'arreglarles un molino.

Saludamos al puestero
de la estancia "La Tormenta",
bajando las herramientas,
despacito "el pocero".
Varias llaves, compañero,
que utiliza al trabajar,
ni bien pudo acomodar
las sogas en la roldana,
se preparó un alma humana
en la hamaca pa'bajar.

Y ya en la boca del pozo,
decidido a comenzar
suele su vida arriesgar
en su trabajo riesgoso;
sabe que es muy peligroso
y toma la precaución,
necesaria en la ocasión
pues al hacerlo, paisano,
deja su vida en las manos
de quien lo baja, su peón.

Llega al fondo y del morral,
saca una llave de boca
aunque la distancia es poca,
al agua, desarma igual.
Casi todo está normal
y el hombre conocedor
al cilindro sin error
lo comienza a levantar,
para la suela cambiar
y limpiar el chupador.

Bajó, armó nuevamente,
y lista la cañería
subió y "hasta otro día"
se despidió muy sonriente.
No lo borro de mi mente
pues lo almiré como peón,
fue mi maestro y patrón,
fue mi guía en mis inicios,
y hoy recorro con mi oficio
de pocero, la región.



Bandera de mi Argentina



Bandera de mi argentina,
Bandera celeste y blanca
desde el llano a la sierra,
de los andes hasta el plata.
Bandera sos sur y norte
sos la nieve y sos la Quiaca;
en Misiones, yerbatales
ríos selvas, cataratas,
el chamamé correntino,
la chamarrita entreriana.

Bandera flameás tan linda
en Salta, en Catamarca,
Córdoba, Jujuy, La Rioja,
Tucumán: ingenio y chayas;
chacarera de Santiago,
Chaco: algodón y hachas,
indios tobas en Formosa,
Santa Fe: leche y vacas,
San Juan, San Luis y Mendoza,
con buen vino y tonadas.

Bandera sos Río Negro,
que'l valle regando pasa,
Neuquén en la cordillera
nieves, piñones,montañas,
la patagonia meseta,
vientos coirones y lanas,
Tierra del Fuego y Chubut,
Santa Cruz, chorrillos canta,
flameas tan linda Bandera
en la Antártida helada.

Bandera sos la milonga
de Buenos Aires y La Pampa,
sos corcovo , sos chasquido
sos triunfo y sos payada
sos la sangre que en Malvinas,
un Argentino dejara,
en un pedazo de tierra
de nuestra gloriosa patria;
por vos ofrezco mi vida
BANDERA CELESTE Y BLANCA.

Casilla



Casilla que entre corrales
te levantás imponente
y guardás hasta el presente
recuerdos tradicionales;
sentastes aquí tus reales
allá por el novecientos
cuando de los cuatros vientos
llegaban a Mataderos
los abnegados reseros
fieles a su cumplimiento.

Eras como un hospedaje
de escasa comodidá
porque a tu lado… es verdá
que albergastes al gauchaje,
que después del largo viaje
y cumplida su misión
hacía rueda en el fogón
reunido con los de acá
trenzándose una amistá
sincera y de corazón.

A tu lado trabajaron
reseros que ya se han ido
y el recuerdo merecido
por Mataderos dejaron;
otros ya se retiraron
del oficio, a descansar,
pero otros se ven andar
todavía bien montaos
que con años encimaos
no se quieren entregar.


A tu lao pasó el pilchaje
de plata y de soguerío,
ponchos de lana pa´l frío
y encerao, bajo el cueraje,
y de distintos pelajes
tropillas bien entabladas
con madrinas enseñadas
por los hombres domadores
y cencerros tañidores
marca “Ciervo” registrada.

A tu lao se oyó gritar
¡tropa… tropa!, en la embretada,
se vio alguna costalada
y flor de parada echar,
como se sintió balar
desesperado al vacaje,
como se vio al terneraje
buscar la madre afligida…
¡Cómo ha cambiado la vida…!
¡Cómo cambió este paraje…!