miércoles, 12 de abril de 2017

Allá, del sur (Milonga)


El Negro alegre (Tango)


(Pintura: Molina Campos)

Yo soy el negro que alegre,
cantando la vida
se suele pasar;
y que jamás siente pena,
porque con la risa
la sabe ahuyentar;
y cuando veo otro negro,
con cara muy triste,
¡qué risa me da!
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Y esta es la vida se ve,
que debemos de pasar,
ahuyentando los pesares
con la risa y nada más.

¡Cuando la veo a Panchica
que sale el domingo,
contenta, a pasear,
y con Benito del brazo,
allá por Palermo,
la suelo encontrar!
Al ver la yunta de negros
como dos mandingas,
¡qué risa me da!
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Y en este mundo se ve,
todos tienen que reír:
yo me río de los otros
y otros se ríen de mí.

Bailando anoche un tanguito
con la negra Pancha
el negro Ramón,
queriendo hacer firuletes
como fardo al suelo
se fueron los dos;
se lastimaron la trompa
y toda la mota
se le alborotó...
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Pobre los negros, Ramón,
¡ay que risa que me da!
¿Quién lo metió a hacer piruetas,
a los negros, si no sabía bailar?

Yo soy el negro que alegre,
cantando la vida
se suele pasar;
y que jamás siente pena,
porque con la risa
la sabe ahuyentar;
y cuando veo otro negro,
con cara muy triste,
¡qué risa me da!
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Y esta es la vida se ve,
que debemos de pasar,
ahuyentando los pesares
con la risa y nada más.
¡Ja, ja, ja, já!
¡Que demonio de "bulero" este!



Tango de 1907

Testamento paisano


(Pintura: Molina Campos)



Señores, mucha atención,
escuchen por un momento
voy a leer un testamento
por demás original.
El paisano Juan Lucero,
antes de estirar la pata,
quiere que toda su plata
se reparta por igual.

Como no tiene familia,
hermanos, tíos ni madre,
ni “perrito” que le ladre,
como se suele decir;
quiere que de su ganao,
su rancho, recao y pingo,
no se haga dueño algún gringo,
cuando lo vea morir.

Diez ovejas y una chancha
le deja a doña Severa,
una vieja curandera
que una ocasión lo curó;
tres chivos y dos carneros
se los deja a don Nazario,
y al compadre Belisario
el pingo y un maniador.

El facón, las boleadoras,
las caronas y un talero
se las deja pal barbero
que en su vida lo afeitó;
tres limetas de ginebra
se las deja á José Larra,
con quien andando de farra,
más de una vez se mamó.

El tirador con diez libras
se lo deja a Teodolinda,
que fue la china más linda
que siempre lo acompañó;
dos bolsas de “mais pisao”
y un kilo de charque seco,
se los deja a Juan Areco
pa’ que coma un buen locrón.

Un par de espuelas a Lucio,
un poncho a Juan Talavera,
y el colchón y la catrera,
a su padrino Ramón;
y no habiendo ya más bienes
concluye su testamento,
y al morir muere contento,
dando un viva a su nación.

martes, 11 de abril de 2017

Un tiempo



Un solo tiempo es la vida
bien o mal aprovechao,
al que quede rezagao
le será una abierta herida.
Quien no monte de partida
el flete del porvenir
siempre a los tumbo'ha de ir
sin resto para volver,
no hay que olvidar que al nacer
ya se comienza a morir.

Yo así nomás me he criao
sin escuelas, ni fortuna,
el campo ha sido mi cuna
y en su seno me he formao;
un poncho pampa tostao
del vendaval me cubría,
fue lo más fiel que tenía
pa hacerle pie al pampero
y como buen compañero
lo conservo todavía.

Como digo me crié
alejao de todo estudio,
solo de lava el preludio
con el silbido imité,
si una guitarra pulsé
hice ruido a mi manera
y allá en un libro cualquiera
fui deletreando con otros
y entre cardos, vacas, potros,
pasé varias primaveras.

Dije que un tiempo es la vida
bien o mal aprovechao,
yo siempre quedé estancao
sobrándome de salida
pero no quise comida
de una olla mal tapada
supe aguantar la mofada
de ser lerdo entre ligeros
pero al rodar los punteros
quedé ganando con nada.

Me gusta vivir tranquilo,
libre y sano en mi pobreza
que no gozar de riquezas
que estén pendientes de un hilo.
Yo me alumbro con pabilo
y carezco de farol,
prefiero entibiarme al sol
cuando de frío estoy yerto
que no chamuscar por cierto
mis alas en un crisol.

No hay razón que halla ladrones
y menos en la Argentina,
tierra fértil y divina
que reproduce a montones;
entiendo que los mandones
no saben de patriotismo,
con algo de argentinismo
en nuestra gaucha nación
abría en todo fogón
un churrasco pa'l criollismo.

Yo no soy politiquero,
no me gusta y nada entiendo,
lo que he vivido sufriendo
es lo que expreso sincero;
claro está que pa'l rastrero
es un bolazo en el ojo
pero que aguante el abrojo
un poquito por el lomo
que yo he soportao y cómo
su explotación sin enojo.

Y ansina nomás es que ando
desencontrao con la ley
que el hombre le impuso al buey
como al hombre, equivocando;
no se si he estao molestando
o si he pecao por atrevido
pero disculpas no pido
si como vienen, las zampo,
yo soy un guaso del campo
que poco estudio ha tenido.


No te quedes en la loma (Salmo criollo: 70/71)


(Arte de Luiz Octavio sobre óleo de Rodolfo Ramos)

1.
A Vos acudo, Señor,
no me dejés derrotado,
escuchame lo que pido
te ruego: poneme a salvo.
Sos pajonal de refugio
donde encuentro mi resguardo,
donde busco mi guarida
cuando aprieta el desamparo.

2.
¿No ves, Señor, que me oprimen?
¿No ves el puño, apretando?
La confianza puesta en Vos
la he tenido desde chango.
Desde el vientre de mi mama
al nacer pasé a tus manos,
ahí empezó mi confianza
y ya nunca la he olvidado.

3.
Muchos hombres en mi vida
de esto se han admirado
sabiendo reconocer
la protección de tu mano.
Y ahora que llego a viejo
poné cuarta, pal pantano,
porque ya mis enemigos
dicen:"Dios lo ha abandonado".

4.
No te quedés en la loma,
bajate y apurá el tranco.
Que los que aguaitan mi vida
terminen en el fracaso,
emponchado de vergüenza
el que busca hacerme daño.
Dejalos, Señor, de a pie
y sin puntos para el canto.

5.
Yo prometo no olvidarte
en las coplas de mis cantos.
Mi boca te ha de cantar
día y noche, sin descanso
narrando tus maravillas
y todo lo que has obrado:
tus proezas, tus hazañas,
las victorias de tu brazo.

6.
Desde chico me enseñaste,
y por eso no me callo;
ahora que bataraz
las penas me van dejando
no me abandonés, Dios mío,
dame aliento a ver si alcanzo
a trenzar, pa los que vengan,
hasta el final, este canto.

7.
En muchos casos me he visto
-algunos demás de bravos-
y siempre llegó tu ayuda
para cuartearme del charco.
Me hiciste salir con honra
de nuevo sobre mi carro.
Por eso quiero cantarte
y con el temple bien alto.

8.
Mi alma para cantarte
se hace vertiente en mis labios
y mi lengua todo el día
se la pasa tarareando.
Porque ya pasó a la historia
el que buscaba mi daño;
ni siquiera lo recuerdan,
son ya cosas del pasado.


lunes, 10 de abril de 2017

Milonga del hornero


(Pintura: Rodolfo Ramos)



Pasto verde, pasto seco
en San Antonio de Areco.
El hornero don Perico
hace barro con el pico.

Pasa un gorrión y saluda
¿No necesitan ayuda?
No precisamos ladrones,
le contestan los pichones.

Cuando el nido está acabado
dan un baile con asado.
Doña Perica la hornera
baila zamba y chacarera.

Vuelve el gorrión atorrante
vestido de vigilante.
Haciéndose el distraído
roba miguitas del nido.

Papá, gritan los pichones
¡han entrado los ladrones!
Don Perico ve al gorrión
y lo obliga a ser peón.

Doña Perica lo llama
y lo toma de mucama.
Los pichones, de niñera
que les dé la mamadera.

El gorrión lava y cocina,
barre, plancha, cose y trina.
Miren, miren qué primor,
un ladrón trabajador.

domingo, 9 de abril de 2017

Veneno y sol


(Pintura: Carlos Montefusco)


A vos Morocho Barboza.


Tacataca el pingo moro,
tin tin el duro cencerro,
tan tan, las duras rodajas...
Y el camino polvoriento
se eleva en tirabuzones
de ardiente polvo hasta el cielo.

El sol cae sobre mis hombros
como un aliento de infierno
y entre yo y el horizonte
el río, lejos muy lejos
lleva sus frescos cantares
por largos senderos frescos.

Aquí, del codo p'arriba,
puse hace horas un tiento
con tres güeltas y tres ñudos
y aura no sé que se ha hecho...
ha de estar en ese tajo
que rodea el codo negro...

Y éste eterno taca taca
y el duro tan tan eterno
en este camino largo
bajo un polvo como juego.
En este brazo deforme
se me hace sentir que tengo
gravidez de cien cruceras
porque el brazo es un incendio.

Mentira la vencedura
el que vence es el veneno,
y la víbora ignorancia
que envenena nuestro tiempo.
Si hubiera trajiao mi brazo
y chupao bien el veneno,
y hubiera hundido el cuchillo
en el indio curandero
pa'ir salvando la ignorancia
de un mal tran criollo y tan viejo.

Mentira la "vencedura"
si yo me vengo muriendo
con éste ardor de rescoldo
quemante ardor de cien juegos.
Y esta fiebre y esta angustia
y en los ojos este peso.

Y este tajo sobre el codo
ande até temprano un tiento...
con tres güeltas y tres ñudos
pa que no pase el veneno.

Mentira la "vencedura"
maldito los curanderos
y la ignorancia maldita
como el duraznillo negro
que reverdece en la seca
y no muere en el invierno.

Taca taca, el pingo moro,
tan tan el duro cencerro,
tin tin mis grandes rodajas...
si no me apuro me muero
y si me apuro me caigo;
y el río lejos, tan lejos
que a veces el horizonte
le impide a mis ansias verlo.

Yo quiero llegar en antes
que me caiga sobre el seco
y polvoriento camino
bajo ese sol del infierno
con éste brazo encendido
en un fogón de veneno
y cien cruceras peliando
en grandes flores violetas
ande en antes hubo un tiento
que no ha desatao denguno
y ha de estar por áhi adentro...
atajando las cruceras
que no se corran pal cuero.

¡Qué lentas pasan las horas
cuando uno se está muriendo...!

Taba


(Pintura: Carlos Montefusco)


¡Cómo te pareces a esas mujeres
que tienen siempre retobada el alma!
que a veces nacen buenas y la vida
de tanto hacerles mal… las hacen malas.

Mis manos te lustraron a caricias;
te llevé en las maletas cuando andaba,
gastando los caminos de la tierra
en busca de carpetas y tabiadas.

Y juistes en mis noches de desvelos
novia sin encetar, amiga, hermana,
toda mi fe de jugador sin suerte
pendiente de tu mísera esperanza.

Pues mi sencia en vos, con yapa y todo;
cuando entré a ejercitar tus güeltas pálidas
me faltó maña pa’enriendar un potro
o buscar un estilo en la guitarra.

Y, a siete pasos te dejaba siempre
como nacida allí… medio inclinada
sobre cualquier saliva en cancha dura;
naides pudo aguantarme en las oladas.

¡Y cómo me sentía de seguro
cuando las libra rebalsaban blancas!
¡Eres el alma de mi mano lisa
a riendas de domar, cabresto y grasa!

Cuando aburrido de gastar caminos
busqué la soledad de mi guitarra
pa’ revivir recuerdos en mis versos
y curarme de heridas que no sanan…

Te puse en la solera, pa’ olvidarte,
porque si bien me dista mucha plata
causaste con tu… liso, mi deshonra
como esas pobres mujercitas malas.

¡Por vos robé baguales entrerrianos,
pasé cien contrabandos pa’ mi Patria,
copé paradas sin tener ni un peso
y pelié sin razón; por vos malvada!

Me olvidé de rezar y de la Virgen,
me olvidé de golver de las tropiadas
al rancho tibio de mis padres pobres
ande la vida sus promesas canta…

Y estuve entre las celdas y los montes
pobre y hasta sin fe que es cosa amarga…
Te tengo un odio extraño vieja amiga,
Mezcla de compasión, cariño o rabia!

Tu amartillo tiricia, tu azaroso
vivir entre machaje, vino y caña
manoseada por todos, por cualquiera,
igual que esas mujeres desgraciadas.

Que viven muertas por su propia vida,
me hacen sentir por vos cariño y rabia;
tu suerte es falsa, volcadora, arisca…
y eso que eché mis veintidós clavadas.

A ocasión no puedo con el vicio
te saco’e la solera toda ahumada
te barajo en mi mano endurecida
a riendas de domar, cabresto y grasa.

Me voy al patio y en cualquier blandito
-como el que nace pa’ tirar la taba-
te dejo inclinadita a siete pasos
como en mis peores días, ¡qué desgracia!

Suite "Pampas", Nº1


jueves, 6 de abril de 2017

Canción de la niña de la tierra (Aire de Triste)



La siesta de Santa Rosa
suelta torcazas doradas;
entonces brotan mil cantos
para ensalzarla...

La siesta de Santa Rosa
suelta torcazas doradas...

Por la orilla de la siesta,
con su sombrita descalza,
viene una niña de tierra,
avergonzada...

La siesta de Santa Rosa
suelta torcazas doradas...

La niña tiene en los ojos
dos violetas extasiadas,
y sus manos pedigüeñas
en una jaula...

La siesta de Santa Rosa
suelta torcazas doradas...

Ya va lejitos la niña
por las calles escarlatas.
Un viento borra las huellas
de sus pisadas...

La siesta de Santa Rosa
suelta torcazas doradas...

Dónde se han ido los cantos
con sus preciosas palabras,
que sus guitarras ahora
no cantan nada...

La siesta de Santa Rosa
suelta torcazas doradas...

La siesta de Santa Rosa
suelta torcazas doradas;
entonces brotan mil cantos
para ensalzarla...

La siesta de Santa Rosa
suelta torcazas doradas...



De la creciente (Triunfo)




Espumita de la tierra,
de nuevo crece el Salado;
se viene su agüita lerda
punteando desierto abajo.
           
Tal vez cuando el río llegue,
chinita, querencia adentro
joyitas de piedras verdes
se vuelvan los pagos viejos.
       
Estribillo:

Celeste se va mi canto,
empichanada guitarra,
cacharros llevan las mozas
para el agüita araucana...

Las ollas de la pobreza,
qué lindo, se irán cantando;
se apaga tu sed antigua,            
fiestita puro milagro.

Yo quiero que no te olvides
Negrita, que el viento puelche
nos trajo un regalo                      
las coplas de la creciente




jueves, 30 de marzo de 2017

El domador (Relato por milonga)

(Foto: Adolfo Campos)



En pagos de San Cristóbal
en la estancia "La Lucila"
apenas se acaba el día
y los campos se sosiegan
con la noche se renueva
una leyenda perdida.

Fue un día bastante fiero
de rodeo y apartada
y hubo varias rodadas
en donde cada paisano
haciendo gala'e baqueano
salía de la estaqueada.

Un solazo por la espalda
de los hombres se retoba
pero no le aflojan soba
al lomo'e la animalada
-pa'quitar la sed chupana
la vaina de la algarroba-.

Al paso de los caballos
camino a la estancia vieja
no se escucha ni una queja
de cuatro peones cansados
que se acercan muy callados
y así callados se alejan.

Pero se acaba la tarde
y el rancho ahí nomás está,
en la última claridad
un sirirí el cielo cruza
ya se vuela la lechuza
y duerme la yarará.

Desensillan y se van
rumbeando pa'l caserío,
está empezando a hacer frío
y hay picana de ñandú,
afuera está el cururú
comiéndose el bicherío.


Ya con el último mate
el viento empieza la historia
que la tranquera y la noria,
la higuera vieja y la tuna,
acunadas por la luna,
guardarán en su memoria.

Por el camino'e paraisos
se ha ido ladrando un cusco,
los criollos, jugando al truco
escuchan, desde su rancho,
que se está acercando un gaucho
al tranco de su pasuco.


Ya descuelga la cadena,
la tranquera abre pechando
el viento está amainando
bajo la noche campera
y el perro que estaba afuera
se volvió callado al patio.

El más viejo que sabía
las historias olvidadas,
al sentir al que llegaba
por el ruido del barbijo,
agarraba el crucifijo
y con él se santiguaba.

A oscuras dentro del rancho
los hombres todo sentían.
Se asomó uno que quería
entender lo que pasaba,
pues ya todo se escuchaba
pero nada se veía.





El ánima que venía
iba llegando al palenque,
con la lonja del rebenque
golpeando sobre la bota
acompañando las notas
de un estilo entre los dientes.

Sacó el freno y el pegual,
sacó bastos y encimera,
caronas y sudadera
pa'que se orearan un rato,
sacó papel y tabaco
sentao, como quien espera.

Apuntando al San Antonio,
un arroyo de los pagos,
y enfrentando al descampado,
un corral de palo a pique,
sin que naides se lo explique
tiene un bagual encerrado.

No se ha sentido jamás
pingo tan enfurecido,
que se debe haber venido
desde el fondo de un abismo,
porque es el mandinga mismo
dentro de un potro metido.

El hombre, al oír los ruidos,
se acordó de su condena.
Alzó la cabeza apenas,
preparándose pa'l duelo
y arrodillao en el suelo
se calzó las nazarenas.

Chillando, el ñacurutú,
en la rama, le avisaba
que la hora se acercaba
y aguardando hasta el final
enfiló para el corral
ande el diablo lo esperaba.



Despacio se fue acercando
al desgraciao animal,
le acomodó el bozal,
dió dos vueltas al cabresto,
mientras el pingo, molesto,
ya quería bellaquear.

Se fue a buscar las pilchas
que ya se estaban secando,
y ya las va acomodando
sobre el potro, que relincha,
cuando siente que la cincha
el aire le va quitando.

El pie ya busca el estribo
preparando la voleada
y se siente la estirada
del lomo, cuando se arquea,
y el rebenque revolea
y las espuelas se clavan.

Y ahí sale como un balazo
disparando por la huella
enloquecido atropella
con todo el cuerpo temblando
y se aleja corcoveando
abajo de las estrellas.

El rebenque no le afloja
ni al anca ni a la cabeza
y se afirma con destreza
apretando las rodillas
cuando el diablo se hace astillas
resoplando con fiereza.

Nunca un criollo habrá sentido
pelea tan de mi flor;
jamás hubo una mejor,
y aquí lo dejo afirmado,
que si el demonio es bravo,
más bravo es el domador.

De golpe y sin avisar
llega un silencio profundo
y hasta parece que el mundo
más tranquilo descansara.
Arriba, la noche clara
al hombre le marca el rumbo.

Se escucha llegar al rancho
el galope desparejo
del pingo, que de regreso,
por fin ha sido domado,
el paso lleva cansado
y va arrastrando el pescuezo.

El hombre baja de un salto
para quitar la encimera,
caronas y sudadera,
mientras se afirma despacio,
porque la tierra, allá abajo,
parece que se moviera.

Suelta al bagual, que se aleja
a su querencia, vencido,
y se escucha, por los ruidos,
que el hombre vuelve a las casas,
porque una cincha se arrastra
y se chocan los estribos.

Se escucha un silbido suave
que recorre los potreros,
después, un trote ligero
que se llega hasta el palenque:
-es el hombre, al que se siente
llamando a su parejero-.

Y ya le acomoda el freno,
y lo ensilla despacito,
porque dentro de un ratito
se irá para otra querencia,
cuando el viento, en su cadencia
acune los 'ucalitos.

Los hombres dentro del rancho
se quedarán desvelados,
porque el criollo que ha domado
no es un gaucho de esta tierra,
y al aclarar, a la yerra
irán los cuatro callados.

Porque aunque hoy se esté yendo
a buscar tierras lejanas,
al llegar la madrugada
de otro día de calor,
ya sabrán que el domador
está de vuelta mañana.

Buenos Aires, 14 de marzo de 1983.-

Milonga Surera ("El origen de las especies")

miércoles, 1 de marzo de 2017

Don Segundo Sombra (Tango canción)



Buscando la verde alfombra
de la llanura esmeralda
con su pena a la espalda
pasa don Segundo Sombra...

Don Segundo Sombra,
Caballero en tu pingo,
Sos el Don Quijote de la pampa
Que hoy ha invadido el gringo.
Don Segundo Sombra,
Imponente figura,
Que extiende la mirada pensativa
Al ras de la llanura.

Solitario resero,
Ignorante y profundo,
Que llevás en tu apero
La tristeza del mundo.
Tu silueta encorvada,
Tu silencio altanero,
Se hundirán en la nada
Para nunca volver.

El espacio es tu goce,
El recado tu asiento
Y tu espalda conoce
Los mordiscos del viento.
Bajo el cielo inclemente
Pasás trágico y lento,
Cual la sombra doliente
De las cosas de ayer...

Don Segundo Sombra,
Caballero en tu pingo,
Sos el Don Quijote de la pampa
Que hoy ha invadido el gringo.
Don Segundo Sombra,
Imponente figura,
Que extiende la mirada pensativa
Al ras de la llanura.


Martín Fierro (Tango)



Composición año 1910.-

martes, 21 de febrero de 2017

Recorriendo el monte




De tarde me preparé
para salir bien temprano,
puse la linterna a mano
tapé el fuego y me acosté.
Un cabresto mordacié,
estirado dejé un lazo,
le arreglé al overo un vaso
y antes de que el sol remonte
salí a recorrer el monte
solo por un por si acaso.

En la rama de un vinal
encontré una lechijuana
y bajo de ella una iguana
le codiciaba el panal.
En la punta'el salitral
un toro busca pelea
se echa tierra, cabecea,
y hacia un costao, lo más pancho,
se estaba rascando un chancho
en el tronco de una brea.

En el tallo de un chañar,
un pájaro carpintero,
picoteando hace un ahujero,
seguro está por huevear.
Yo que pasé a revisar
mis trampas junto al camino,
era para el campesino
un buen conchabo que había
t¡iempo aquél cuando valía
cuero de zorro y barcino!.

Si los cuervos en la altura
arman círculo volando
cualquier chico está pensando
que es osamenta segura.
Cuando la ulúa madura
qué delicioso alimento!
pero hay que estar muy atento
que si el cambio es con garúa,
la cabra busca la ulúa
y se escapa contra el viento.

Unas tunas coloradas
bajé a comer ese día,
corté unos jumes que había
pa'darle una cepillada.
Una botella forrada
llevaba de cantimplora
y después de estar media'hora
limpié en la tierra el cuchillo,
guardé bajo el cojinillo
donde'iba la boleadora.

Después de aquél buen instante
me acerqué al rosao overo,
pa'comodarle el apero
que se le fué pa'delante.
Y monté lo bien campante
pero ni bien salí yo
un ternero se cruzó
muy embichao por demás,
le volqué el rastro ahi nomás
seguro que él se curó!

Debe saber un paisano,
éstas cosas y otras más
porque al mundo montaraz
sólo lo habita el baquiano.
Me fui hasta un monte cercano
donde la hacienda bajaba
a una represa que estaba
pero hallé muy poca cosa:
un puñao de mariposa'
que sobre el barro jugaba.

Y al ver un nucle pelao
supe la triste sequía
que algún burro pelaría
por la sed que habrá pasao.
Ya con los perros cansao'
he tomao la desición
de volver pa'mi fogón
antes de la oscuridad
por miedo a la yarará
que siempre anda a la oración.

Por un fachinal crucé,
desilaché la carona,
y un nido de copetona
con seis huevos encontré;
llegando al rancho pensé,
guiso de fideo entrefino,
tortilla hecha con tocino
y antes de irma pa'la cama
busqué en la radio un programa
que tenga canto ARGENTINO!






Mi bolso, yo y mi guitarra



Somos tres que andamos juntos
Mi bolso, yo y mi guitarra
Siempre llegando y partiendo
Del umbral de cada casa.

Pero una noche de esas noches
Que sereno descansaba
Soñé cómo discutían
Mi bolso con mi guitarra.

-"¿Porque tanta diferencia?"
el bolso le preguntaba:
-"Si yo también formo parte
De la lucha de la causa...!"

"Yo soy el que llevo todo,
a mi nomás se me carga,
siempre encerrao en los viajes
Nunca he podido ver nada..."

"En cambio la vida tuya
Es andar de farra en farra
Tu entorno es caricias, versos
Elogios y serenatas".

"Y a mí nunca me cantaron
Siquiera una triste zamba.
Vivo de hotel en hotel
Siempre debajo'e la cama..."

-"Pero lo más triste de esto",
Dijo con la voz quebrada:
"Cuando se me caiga un diente
No serviré para nada"!

La guitarra conmovida
No quiso bajar la guardia.
Le hizo entender que no era
Tan así como él pensaba.

-"¿Por que te sientes así?
Si sos parte de la causa
Cada uno cumple su rol
Y los tres hacemos patria"...

"Es verdad que nos reímos
A veces a carcajadas
Como otras tantas lloramos
Por que es así nuestra marcha".

"Porque la vida es así
Unos lloran y otros cantan",
Y por convencerlo mas
Siguió hablando la guitarra...

"Yo estuve junto al obrero
Del andamio y la cuchara,
Del pión rural que luchando
Mantiene de pie una chacra.

Le cantamos al linyera
A la sirvienta explotada
A la maestra.,al doctor
A la posta sanitaria,

Al changarín,al taxista
También a la ama de casa,
Al jinete que rodó
en alguna jineteada
Al camionero que sueña
Con amores y distancia
Y a todo el que nos pidió
Le hicimos una gauchada.

Yo sentí su corazón
Susurrándome a la espalda:
"La incomprensión del hogar
La familia desarmada,
El dolor de la injusticia,
La corrupción democrática,
El flagelo de la droga,
La dignidad manoseada,
La explotación infantil,
Mirar a la gente anciana
Escarbando basurales
Y con la mano estirada
No es fácil vivir cantando
Con heridas en el alma"...

Y en un profundo silencio
Quedó el bolso sin palabras
Yo me desperté asombrado
Y abrazándome a la almohada
Pensé paras mis adentro:
"Si uno de ellos me fallara
¿A donde me voy sin bolso
Quien lleva mis pilchas gauchas?
Botas, pañuelos camisas
Chalecos, poncho, bombacha
Y un montón de cosas mas
Que solo sabe el que viaja".

"¿Qué sería de mi vida
Por el mundo sin guitarra?
¿Cómo alivio mis pesares,
Cómo alegro mi garganta?

Por ella lloró mi madre
Cuando me fui de mi casa
Y me aconsejó mi padre
Sin decirme una palabra.

Por ella tengo un amigo
Y tengo un amor que me aguarda
Y puedo hablar del camino
De la noche, la distancia.

Por ella soy lo que soy
Un curandero del alma
Y sé que un día iré de viaje
 sin mi bolso, sin guitarra.

Por eso permítanme
Disfrutar estas instancias
Sé que por H ó por B
No regresaré mañana.

¡Salud, salud queridos amigos!
Me voy, los rumbos me llaman
Somos tres que andamos juntos:
mi bolso, yo y mi guitarra.

La milonga floreada ("La Abrodos")



Al frescor de los sauces

va callando el zorzal, 
la carreta hace un alto 
y en el campo desierto
el viento juguetón
ensaya en las cuerdas: una milonga
que se hace floreada 
en la rueda del fogón.

Aunque es humilde mi prienda,
Dios le puso a mi amorosa,
espinas como a la rosa
pa'que un algo la defienda;
pero entrando a la senda
del amor se me arrocina:
es alegre en la cocina
y canta como el jilguero
cuando pisa en el mortero
o está lavando en la tina.

-"Ah paisano su milonga 
es gaucha, dulce y sencilla 
como botón de presilla
pa'l lazo que uno precisa
cualquier cosa que proponga
me ha de hacer su servidor
y le juro por mi honor
que me ha dejao con su cuita
con el alma más blandita
que sotera de arriador".

Al principio en los amores
era arisca y redomona,
pero a golpes de carona
le hice pasar los temblores;
mi pial no fue de los piores:
limpito y a ras del suelo
a ella se le fue el visero
y al final de la porfía
salió como yo quería
más suave que el terciopelo.

-"Linda china habrá de ser
cuando ansí la alabancea,
no es manco y me hago a la idea
de cuánto vale un querer;
el amor de una mujer
en la vida reconforta
pero priéndase a la torta
con cautela y con maestría,
no salga saliendo un día:
¡pucha que la vida es corta!

Ahura ya me ve paisano
si bien no me vanaglorio,
de pensar en el casorio
ya ni trabajo a desgano;
para el campo vuelvo ufano
y acollaraos a un desvelo
pensamos poblar el suelo
si no afloran los engorros
con un lote de cachorros
como tropilla de un pelo.




GUARDA!




Me viene mal la baraja,
la cuestión se pone fea
pero me abrazo a la idea
de’nfrentarla a rompe y raja;
no hay chúcaro que a rodaja
no se doblegue al dolor,
y a mi me suebra valor
pa’ dirle firme al encuentro
¡que tengo un temple de adentro
como pa’ pechar lo pior!

Se dice que todo pasa
hasta el temporal más feo,
pero hace rato que veo
que un cielo negro me abraza;
la realidá se disfraza
-uno puede colegir-
pero se alcanza’lvertir
como dándole’n el clavo
¡que habrá de ser tiempo bravo
el que nos toque vivir!

Se confunde libertá
con el total entreguismo,
y se abre como un abismo:
riqueza o necesidá.
Total naturalidá
demuestra el que mucho roba,
pero solo se joroba
el que “rajuñó” un centavo
¡porque la justicia, al “pavo”,
de cien maneras lo adoba!

Por girar como la rueda
seguirá el mundo rodando,
más pobre, el pobre, galguiando
y el rico, más rico queda;
el que gobierna se’nrieda
con el hilo ‘el carretel
pues se sirve del pastel
una tajada sabrosa
¡y aquel que piense otra cosa
que salga en defensa d’él!

Yo me siento ensemismao,
sorprendido y con asombro…
¡y pensar que puse’l hombro
pa’ quedarme deslomao!
Si al matungo trajinao
lo aguaita un final de tacho,
anque ya no soy muchacho
capaz que me’ncrespo fiero,
¡que pa’rriarme al matadero
hará falta más de un macho!

No afloja la sabandija
encarnizada es sin yel,
pa’ella, la sangre’s miel
y la chupa a dos verija’;
el que al pueblo tanto esija
que tiemple la consecuencia,
no lo ciegue la osecuencia
de un rodeo de adulones
¿qué pasará si los piones
se olvidan de la obediencia…?

Cuando afina, el que’s cantor,
no grita pa’ dar su canto,
porque’l fundamento es tanto
que hasta lo escucha el señor.
Y si es murmuyo el clamor
del pueblo que ya no aguanta
¡guarda!, que tanta garganta
hambriada, seca, sedienta,
puede ser como tormenta
que la negrura agiganta.

Y he de seguir yo también
jinete sobre un beyaco
que’l cuerpo al charque no saco
si necesito un sostén.
Y dejo aclarao muy bien
quedando el verso’e testigo,
si jinetiarlo consigo
y al ejuerzo no me dueblo
¡sepan pues, de que “juan pueblo”
puede ser cruel, pa’l castigo!


       (17/12/1997)

(Pintura: Elodoro Marenco)

Sucedido


(Pintura: Carlos Montefusco)



“Les voy a contar la historia
mejor dicho un sucedido
por eso que a Dios le pido
que me alumbre la memoria”.
Así empezó el Viejo Coria
hablando pausadamente
y se quedó di repente
muy silencioso el fogón
centrándose la’tención
ninguno era indiferente.

“Páseme el porrón cuña’o
pa’ calentar el garguero”
y le mandó al tragadero
un taco muy alarga’o.
El relato era espera’o
y el Viejo zorro sabía
que a todos conmovería
lo que juira’rilatar
y tardaba en arrancar
la historia que prometía.

“Me había toca’o rondar
yo diba con un arreo
cuando di repente veo
de la nadita’somar
una figura sin par
de perro negro grandote
se me hizo un ñudo el gañote
galopiando el corazón
¡porque era un lobizón
el que iba cruzando al trote!

Los vacunos lo olfatiaron
se’mpezó a’remoliniar
reseros al despertar
tan solo se santiguaron.
¡Y solito me dejaron
ante el perrazo embruja’o!
Yo lo aguaité desmonta’o
y bajo la luna yena
lo esperé en forma serena
y el facón desenvaina’o.

Lo abarajé en el facón
pero de un cormiyazo
me vino a cortar el brazo
y le partí el corazón.
Se alzó con un sacudón
y se ganó ‘n‘el cardal.
Me dentró un tembladeral
al ver que no lo maté
y me dije: ahura sé
que ya tengo adentro el mal.

Por suerte cura encontré.
Una vieja culandrera
me sacó el Mal pa’juera
con la cicatriz quedé”.
Y sabrá el Señor con qué
el viejo se ha lastima’o
pero todos han queda’o
mirando la cicatriz.
¡Por dentro el viejo feliz
al haberlos asusta’o!

Mirá muchacho


(Foto: Celina Frers)

1
Mirá muchacho, entuavía
pa’ mi vos sos un potriyo,
que apenitas el colmillo
la ve puntiando l’encía.
Dejuramente que un día
podrás ganarme cortao.
Pues en de chico te han dao
la mamadera ‘e la sencia,
y a mi solo la’esperensia
ciertas cosas me ha enseñao.
2
Risien la guía va echando
la planta de su saber.
Y ya querés engolver
al que sombra te está dando.
Sos poyo de pico blando
pa’ que peliés con puyones,
y aunque te suebran lisiones
sin galopiar aprendidas,
en lo que’nseña la vida
no salís d’entre mamones.
3
Se que pa’ mucho es mejor
tener la sencia ‘e los libros,
pues, entre muchos peligros
ser inorante es lo pior.
Pero aquel que’n el rigor
s’hizo a golpes en la güeya,
y jue curtiéndose’n ella
con más “picana” que pluma,
es como la uña del puma
que ni en el tala se meya.
4
Y un es que quiera decir
qu’estoy en contra ‘e la escuela,
diande! si a mi me consuela
mirar los que pueden dir.
Solo te quiero alvertir
que hay dos clases de enseñanza;
una, que solo se alcanza
con el contino estudiar,
y otra, qu’enseña el andar
como galera ‘e mudanza.
5
Yo n’esta última aprendí
lo que’l rigor me ha ditao,
y cuasi me he dotorao
de tanto que padecí.
Vos, en cambio, un es así
como te juiste ilustrando,
siempre te han ido alumbrando
la loma que has repechao,
y has aprendido sentao
lo que yo aprendí rodando.
6
Por eso no corcobiés
si esto va como lisión,
pues mi saber ni al garrón
nu ha de yegarte tal vez
pero vos ni aunque tenés
con lo aprendido un tesoro.
No te me hagás tanto el toro
sin madurar el sentido.
Que repetir lu aprendido
no es más que hablar como el loro.
7
Tuito el que’s inteligente
-y vos también lo serás-
nu hace alarde de ser más
pa’ que lo alabe la gente.
Va por la güeya prudente
siempre midiendo el hablar.
No se mete a cacariar
pa’ dárselas de sabiondo:
la tina que muestra el jondo
poca yubia va a juntar…
8
Pa’ que te sea provechoso
tuito lo que has aprendido,
demostrá que ser estruido
lu hace al hombre rispetuoso.
Nunca pequés de orguyoso
y acercate a la humildá,
no seas pura vanidá,
como el pavo al esponjarse;
que a veces, hay que agacharse
pa’ ver con más claridá.
9
Tratá que siempre tu boca
de el fruto de una enseñanza.
Yno seas pura alabanza
que’n vez de enseñar, provoca.
Pensá que también la roca
se pule con la marea,
y que’l hombre que se crea
ser a tuitos superior,
suele tener cada error
que hasta un zonzo lo bolea.
10
Sacale prenda al saber
que te alivió de salida,
pero, pensá que’n la vida
siempre hay mucho que aprender,
no es el asunto correr
por el apronte engañao,
el mundo es un campo arao
pa’l que se largue sin rienda,
y sin cáir, no hay quien aprienda
de golpe a salir parao.
11
Ansina a vos que’l rigor
no te ha ladiao de un pechazo,
ni te ha pegao un ponchazo
pa’ pruebarte en el fiador,
no vengás voraciador
sin calcular la distancia,
que, cuartiando a la constancia
hasta lonjiarme’l cuadril
he yegao a ser candil
pa’l fogón de la inorancia.
12
Por eso ti hablo muchacho
y aunque d’esto no te guiés,
ricordalo alguna vez
que nu es charla de borracho.
El que de sencias jue guacho
como él no tuvo estrución,
hecho a golpes o a lisión
según la taba le sale;
vale mucho cuando vale
lo que siente el corazón!

viernes, 17 de febrero de 2017

Antojos de viejo


(Fotos: Daniel Sempé)

1
Lo mesmo que Wenceslao
le voy hacer un pedido
porque sé que’s entendido
haciendo un lazo trenzao,
en mi modesto recao
va’hacer un lujo yevarlo
porque además de adornarlo
con esa pilcha campera
usté sabe que ande quiera
si se ofrece sabré usarlo.
2
Si lo elegí a usté pa’l caso
es porque’ntre los sogueros
son poquitos aparceros
los que trenzan bien un lazo
además será un gustazo
por nuestra amistá sincera
pero, pedirle quisiera
sin que usté lo tome a mal
que a mí me lo cobre igual
que si no me conociera.
3
Aunque usté’s hombre campero
conocedor del oficio
permítame que de vicio
le diga como lo quiero
en lo posible que’l cuero
sea de vaca colorada
con trenza bien apretada
de seis tientos bien parejos
pa’ que al volcarlo ayá lejos
obedezca bien la armada.
4
O le haga muchas brazadas
porque ya no soy muchacho
y con los años caracho
mis fuerzas están mermadas
sobre todo en las pialadas
la vista suele fayarme
y aunque suelo entreverarme
ya no es el tiempo’e nosotros
que solía pialando potros
con la presiya quedarme.
5
No lo haga fino ni grueso
más o menos regular
que me sirva pa’ pialar
y pa’garrar del pescuezo
que la argoya tenga peso
así el viento no la mata
trenzada de cinco chata
le hace doble la presiya
así es bien fuerte y senciya
como suela de alpargata.
6
La yapa de ocho largona
pues donde ciñe l‘armada
suele cortarse gastada
y hay que cambiarla nuevona
si es larga se soluciona
y aquí mi saber descoya
porque aunque sea a la crioya
algunos tientos enriedo
y con un remate puedo
cambiar yo nomás l’argoya.
7
Disculpe las pretensiones
son solo antojos de viejo
a su criterio lo dejo
más que sea de los juertones
porque haciendo redomones
siempre hay algún dormilón
que no obedece al talón
o lo abatata el lazazo
y al no poder darle lazo
revienta al primer tirón.
8
No se moleste en traerlo
ni se apure en terminarlo
me avisa que iré a buscarlo
ni bien termine de hacerlo,
pues con tiempo quiero verlo
pa’ charlar largo y tendido
no se me gaste en cumplido
que yo yevaré el churrasco
y haciendo escarciar el frasco
volveremos tiempos idos.



El tobiano colorao


(Pintura: Castells Capurro)



-Con confianza muénteló,
se lo asiguro Cipriano,
usté ‘s hombre veterano
pero igual malcórneló,
dispacio tranqueeló
hasta que’l lomo ha’flojao,
dispués sí, ya no hay cuidao
puede floriarse ande quiera,
no le mueve una bajera
el “tobiano colorao”.

La boca como una seda
pero… ¡guarda! si hay contiendas,
como se afirma en las riendas
jamás apampao se queda,
y que se salve quien pueda
ligero es como un venao,
y si un toro se ha empacao
en el corral o el potrero
larguéseló al bulto entero
al “tobiano colorao”.

Ta’ domao en primavera
y salió flor de pingazo,
se que usté’s zurdo pa’l lazo
y lo usa a su manera;
a la izquierda ‘e la’sidera
usté yeva su trenzao,
capas lo tenga apurao
cuando entre al rodeo a enlazar,
¡es un lujo pa’ cinchar!
el “tobiano colorao”.

Es guapo pa’ galopiar,
se lo garanto Cipriano,
creo que hasta lo de Alvano
diez leguas han de quedar;
pa’ pior tuve que cruzar
el arroyo encajonao,
nadando como un pescao
repechó bien la picada;
es cruza y de güena alzada
el “tobiano colorao”.

Muchas gauchadas, Cipriano,
usté m’hizo a la distancia,
yo era muy nuevo en la estancia
y siempre me dio una mano;
por eso mi noble hermano
hasta su rancho he yegao,
¡le doy por adelantao!
y no se crea que’s broma:
hoy le regalo la doma
del “tobiano colorao”.

-Yo le agradezco Lucero
que me ha domao ese flete,
se que usté a más de jinete
es un amigo sincero,
su gesto de hombre campero
no se encuentra en cualquier lao,
yeve ese potro tostao
de aqueyos, el que se asoma,
un regalo por la doma
del “tobiano colorao”.

El puestero de "El Rosario"


(Pintura: Aldo Chiappe)



Ensilló un “zaino” cacunda,
por costumbre alzó “el marote”,
se puso un poncho grandote
ansí medio de segunda,
y antes que’l lucero se hunda
tiene tuito acomodao,
y en los pastos escarchao
va dejando las pisada’
mientras le da una mirada
al fogón medio apagao.

Se llama Justino Riales
y es puestero en “El Rosario”,
el patrón, fuerte empresario
dueño’e miles de animales,
hombre de tratos cordiales
y por tal causa y razones
tiene confianza en sus piones
y por lo mismo Justino,
hace años que se vino
de la estancia “Los Mojones”.

El hombre como puestero
tiene mucho pa’ atender:
potreros que recorrer,
arreglar un esquinero,
capar un potro, un ternero
o una vaca parteriar,
y si tiene que cueriar
lo hace con mucho cuidao.
(no deja un cuero rayao
por si le toca lonjiar).

Y como es organizao,
de güelta de recorrer,
tiene tiempo pa’ tender
unas trampa’en el bañao;
-vió unos rastros que han andao
comiendo ayá en los unquillo’-,
prendida a unos duraznillo’
dejó seis trampas tendidas
pensó “¡estas son de medida!”,
porque’l paisano no es ‘grillo’.

Llegó arriando la tropilla
justito pa’l mediodía
y en esa mañana fría
el “cacunda” desensilla;
se revuelca en la gramilla
el pingo ricién largao,
priende el fogón apagao,
pone el agua a calentar,
se sienta a cimarroniar
mientras que se haga el asao.

Y en esa tarde cortona
ensilló el “gatiao overo”,
hay que cambiar de potrero
un lote de vaquillona’;
un estilo viejo entona,
monta y sale al trotecito,
y en cuanto pasa un charquito
alza un galope tendido
mientras el sol ha querido
perderse en el infinito.

domingo, 12 de febrero de 2017

Bajera

(Pintura: Molina Campos)


Incansable compañera
veladora de mis sueños
ya dejé de ser tu dueño
vieja y humilde bajera,
como puntual y campera
ninguna pudo ganarte
cuando el recao formó parte
en yerras y montoneras…
pa’ montar sos la primera
pero la última en bajarte!

Aprecio tu condición
y tu nobleza venero,
soy siempre tu compañero
en el campo y el galpón,
en las mugres del rincón
estoy con vos en el suelo,
lo mismo que un tigre en celo
te van a velar mis glosas.
¡Oh! mezcla gaucha y gloriosa
de sangre, sudor y pelo.

Recuerdo tantas jornadas
que me duele el corazón,
donde vos fuiste colchón,
asiento, cobija, almohada;
te vieron en las patriadas
sobre los potros clinudos,
ninguno como vos pudo
proteger al que cayó
y entre tus brazos murió
el gaucho más corajudo.

No le temés al mañero
ni desprecias al enteco
y está grabada en tus flecos
la historia de los troperos;
cualquier perro es tu aparcero,
cualquier lomo es tu querencia;
ya se nos va tu presencia
reculando en lucha franca…
Te vas corriendo pa’l anca
del bagual de la esistencia.

Pialando recuerdos (Milonga)



Dejala china, que duerma
Que en esta viola olvidada,
Está la historia grabada
De mi juventud enferma.
Dejala china, que duerma
De mi rancho, en un rincón,
Que si un día su bordón
Vibró al compás de mi acento...
Supo, supo también el tormento
Que enlutó mi corazón.

No quisiera despertar
En sus cuerdas y en su caja,
Lo que con una mortaja
Logré, de viejo, olvidar.
No quisiera despertar
Cosas que no han de volver,
Recuerdos de una mujer
Que por ingrata y malvada...
Mereció, mereció ser sepultada
Con mis ensueños de ayer.

Tocar sus cuerdas, sería
Desenterrar el pasao,
Sepulcros donde he dejao
Mis esperanzas un día.
Tocar sus cuerdas, sería
El infinito soltar,
Como quererse asomar
Al borde de un negro abismo...
Y ver, y ver lo que ni yo mismo
Me atrevería a mirar.

Cenizas, sólo cenizas
Guardan de un tiempo que fue,
Hondas huellas que borré
Cuando mi amor se hizo trizas.
Cenizas, sólo cenizas
Polvo de olvido, nomás,
Así, no espere jamás
Que yo acaricie esa caja...
Que envuelto en una mortaja
Un muerto descansa en paz.

El leñerito (Canción)



¡Leñerito, leñero!


Andando adelante,
marcha su burrito,
cargado de leña
y sobre el cogote,
cruzada una pierna,
va el leñero al tranco
con la rienda suelta.

¡Leñerito, leñero!

Para quien me quiera
guardo una carguita,
que es un haz de sueños
y un corazón bueno
por una sonrisa,
que sea caricia
pa’un pobre leñero.

Como carga'e leña,
sobre mi sillera,
soñando una moza
de trenzas sedeñas,
zarcillos de plata,
carita risueña,
parece mi canto
trasijao de leguas,
como una esperanza
tranqueando en la senda,
repitiendo siempre:

Leñerito, leñero!

Leñerito, leñero!
Andando adelante,
marcha su burrito,
cargado de leña
y sobre el cogote,
cruzada una pierna,
va el leñero al tranco
con la rienda suelta.

¡Leñerito, leñero!


Para quien me quiera,
guardo una carguita,
que es un haz de sueños
y un corazón bueno
por una sonrisa,
que sea caricia
pa'un pobre leñero....

¡Leñerito, leñero!


La güeya maldita (Tango criollo)


(Pintura: Luis Nuñez)



Como una sombra 
que andaba errante
por esos campos 
de Guaminí
un pobre gaucho 
que arriaba penas
llegó a mi puesto
y me dijo así:

Disculpe pulpero
Yo soy un paisano,
Que vengo de lejos
Siguiendo una huella,
Pues quiero mamarme
De puro despecho,
Y estando borracho
Se olvidan las penas.

No creiba, canejo
Que soy un sotreta,
Si busco temprano
Calmante al dolor,
Le juro, pulpero
Que fue mi chirusa,
La gaucha más linda
De aquella región.

Pero una tarde que a las tabladas
Llevé la hacienda de mi patrón,
Por el camino tuve un presagio
De aquellos malos, pa´ mi corazón.
Al otro día volviendo al rancho,
Al tranco largo de mi alazán,
Lo supe todo por un paisano
Que ya conocía bien al gavilán.

Los mesmos cuzquitos
Del rancho vecino,
Parece que saben
De la mala nueva;
Los vide muy tristes
Ladrar tan seguido,
Y al rato mirando
Pa´l lado de la güeya.

La güeya maldita
Que una mañana,
Pateándome el nido
El hijo ´el patrón;
Cruzaba sonriente
Prendido´e mi china,
Y desde aquel día
Ya nunca volvió.


Chingolito (Tango criollo)



Hubo en la pampa una vez
un pajarito cantor
que sobre un cardo parao
entonaba una canción,
tan triste que parecía
el llorar de un corazón.

A ese pájaro bagual
lo espantó el ferrocarril
y su canción sin igual
no se podrá más oír.
¡Pobre pajarito gaucho,
dónde habrá ido a morir!

¡Ya no cantas chingolo!...
¿Dónde fuiste a parar?
En algún lao, muy solo,
tu canción llorarás...
Guitarrita del campo,
pájaro payador,
te llevaste contigo
toda la tradición.

Como el ave, el payador,
sentado junto al ombú
también antes su canción
elevaba hacia el azul
donde brillaba de noche
la divina Cruz del Sur.

Ahora se calló el cantar
y el ave y el payador
fueron lejos a ocultar
su voz llena de emoción,
pues ha invadido la pampa
el extranjero gorrión.

¡Ya no cantas Chingolo!...
¿Dónde fuiste a parar?
En algún lao, muy solo,
despacito llorás...
Guitarrita del campo,
voz de la soledad,
desde que tú te fuiste
no sabemos cantar.



lunes, 30 de enero de 2017

El sermón del monte (El Evangelio Criollo)


(Dibujo: Eleodoro Marenco)

Rodiado de un mar de gente,
sobre las piegras y pastos
pusieron ponchos y bastos
pa escuchar con atención,
y haciendo Jesús el gasto
ansí habló de corazón…

“Dichosos todos los pobres
porque ganarán el cielo.
Dichosos en este suelo
los que son mansos ahora.
Dichosos son los que lloran
porque tendrán su consuelo”.

“Dichosos son los que tienen
hambre y sé de la justicia,
porque serán sin noticia
saciados por el Señor.
Dichosos los sin malicia
porque ellos verán su amor”.

“Dichosos son los pacíficos
porque hallarán la concordia.
Dichosos si en las discordias
perdonan de corazón,
porque por esta razón
lograrán misericordia”.

“Dichosos los perseguidos
por causa de la verdá.
Dichosos sin igualdá
los que sufren por mi nombre,
porque entonces daré al hombre
el amor de mi amistá”.

“¡Guay de los muy divertidos!,
porque llorarán de susto.
¡Guay de los hartos de gustos!,
porque tendrán hambre aciaga.
¡Guay de los ricos injustos!,
porque ya cobran su paga”.

Jesús nos dió su proclama
con este grito de guerra;
nos dió la chispa que encierra
todo su amor en sumario,
pa empezar el necesario
incendio sobre la tierra.

El Señor no jué con gueltas
y dijo las cosas claras,
pa que naides se engañara
en este mundo falsario,
que justamente declara
la dicha de lo contrario.

Porque las sendas de Dios
no son las sendas del hombre;
por eso naides se asombre
que hable de forma contraria,
pues solo Dios sabe el nombre
de las cosas necesarias.

domingo, 29 de enero de 2017

El cardo azul (Estilo) / "Flor de cardo"


Entre mil flores silvestres,
en un campo muy gallardo,
se alzaba un virtuoso cardo
con sus penachos de tul
y del rocío las perlas
blanquecinas parecían
y bañadas se veían
las hebras del cardo azul.

Que contraste caprichoso
en ese instante ofrecía,
al ver que el sol deshacía
ese manto virginal;
en finísima llovizna
caían las gotas al suelo
y tan azul como el cielo
el cardo otra vez quedaba.

Pobre flor que el olvido
te dejó tu jardinero
batida por el pampero
pierde fragancia y color,
tu pureza y tu hermosura
para siempre la perdiste
y ya no eres la que fuiste
nada te queda de flor





La letra de esta canción utiliza las dos primeras octavas de un poema titulado "Flor de cardo", publicado en 1899 en la revista El Fogón y firmado por la poetisa Isabel Cecilia Canavery. La tercera estrofa cantada por Gardel en su grabación de 1919 es de autor desconocido, atribuida a Gardel y Razzano. En las grabaciones realizadas por el Zorzal en 1929 y 1930, la tercera estrofa está tomada del estilo "Pobre flor" de autor anónimo que el cantor había registrado, para el sello Columbia, en 1912. Este hecho hizo creer que “Pobre flor” y “El cardo azul” eran una sola obra de Isabel Canaveri de la que Gardel, en cada caso, utilizó distintas partes de la misma.

Lo que más contribuye a mantener esta confusión es el hecho de que ambas letras, tratan un tema, aparentemente, similar utilizando la misma estructura literaria en sus estrofas.

Sin embargo, analizando ambas obras con cierto detenimiento se advierte que los temas desarrollados tienen distintos enfoques: la grabación registrada en el año 1912, según vimos oportunamente, está desarrollada sobre el manejo de un lenguaje muy simbólico en tanto que la redacción de Isabel Canaveri corresponde al lenguaje llano o directo.

Anotamos aquí la versión original y completa del poema de Isabel Canavery enviada por nuestro amigo don Carlos Raúl Risso.

FLOR DE CARDO

Entre mil flores silvestres
en el campo, muy gallardo,
se alzaba un vistoso cardo
con su penacho de tul,
y del rocío las perlas
blanquecinas, lo cubrían,
y nevadas se veían
las hebras de cardo azul.

¡Qué contraste caprichoso
en ese instante ofrecía,
viendo que el sol deshacía
aquel manto virginal;
y en finísima llovizna
caer las gotas al suelo
y tan azul como el cielo
el cardo otra vez quedar!

Acierta á pasar un día
de la planta muy cercana,
incauta niña, y ufana
al cardo se dirigió:
¡Que flor tan linda! se dijo,
que bello color ostenta,
es como el cielo, y contenta
cortarla en vano intentó.

Porque ¡ay! ella no sabía
que el azul vivo y hermoso
de ese cardo era engañoso,
y á asirlo va cón afán;
y estiende su nívea mano
porque ella no se imagina
que las agudas espinas
ocultas tras él están.

Toma la flor y al instante
su blanca mano de nieve
la separó, porque aleve
aguda espina la hirió:
y bañada por el llanto
huyó la niña inocente
con la tristeza en la frente
y herido su corazón.

Como ese cardo engañoso
que con majestad estraña
alza sus flores, que baña
el rocío matinal;
así la triste apariencia
vestida de hermosas galas,
cierne sus siniestras alas
ocultando la maldad.
                           Quilmes, Noviembre 1899

Versos de Isabel C. Canavery

(Textual de Revista “El Fogón” Nº 52 del 30/11/1899

Montevideo, R. O. del Uruguay)


"Pobre Flor" (Estilo)

Pobre flor que en el olvido
me dejó su jardinero.
Vas y va por el pampero
lleno de fragancia y color;
su pureza y tu hermosura
para siempre la perdiste.
Ya no eres lo que fuiste
ya nada te queda de flor.

Ya no viene el picaflor,
como en tus horas de amores,
para mirar los primores
que la natura te dio.
Y la misma mariposa
pronto te acariciaba…
la que tanto te adoraba
para siempre te perdió.

Ya no brillan los encantos,
de tu galana hermosura;
ya no tiene la frescura
que ayer la vida te dio.
El tiempo sin primores
sin sol, solo y sin estrellas
ya no alarga mi existencia
con la sombra se perdió.


("Anónimo" compuesto en 1913; ...letra adjudicada a José Razzano)



sábado, 28 de enero de 2017

La Tropilla (Triunfo)



La tropilla que monto
de "reservados",
son de un pelo y tordillos
como mis años.
Y la yegua madrina
más renegrida,
que las penas que mi alma
lleva escondidas.

Las espuelas que yo uso
pa' mis floreos,
malambeando reluce
mis zapateos.
Sus rodajas ya no hincan
porque yo pienso,
es cobarde el que hiere
los indefensos.

Y los bastos que pongo
de cabecera,
cavilando me tienen
la noche entera.
Hasta que me sorprende
la madrugada,
abrazao de quien llamo
"mi peor es nada".

A mi rancho le falta,
y esto no es broma,
una china que sea
muy querendona.
Porque es triste vivir,
como quien dice,
sin tener una prenda
que lo acaricie.

¡Juepa Toro! (Canción campera)


(Pintura: Montefusco)

Layra ra ray... ra ray ra ra ra … layra ra ray ra layra ray ra

!Juepa! ¡Juepa! ¡Juepa! ¡Juepa! ¡Juepa! ¡Juepa!

No se salga del camino
Que hay sendero hasta llegar
A la estancia del destino
Que hay sendero hasta llegar
A la estancia del destino

Layra ra ray... ra ray ra ra ra... layra ra ray ra layra ray ra...

No se salga de la huella
Que ella no vive por mi
Y yo me muero por ella
Ella no vive por mi
Y yo me muero por ella

Layra ra ray... ra ray ra ra ra... layra ra ray ra layra ray ra…



Milonga de la tierra



Milonga...
Milonga mansa y varona
De sureño porteñismo,
Recia expresión de criollismo
Que una época jalona.
Prima y puntea la bordona
Galopa en el instrumento,
Cobrando bravío acento
La voz dulce, acongojada...
De un patriota que cantaba
Su argentino sentimiento.

Milonga...
Milonga de payadores
Que en rueda de pulperías,
Jugaba en supremacía
En cotejo de mejores.
Ah!, cuántos cuadros de horrores
Motivaron ese asunto,
Hubo vez que el contrapunto
Con su pulla personal...
Rindió tributo fatal
Con la sangre de un difunto.

Milonga...
Milonga que te acunaron
Con soberano derecho,
Los machos de pelo en pecho
Que a la libertad cantaron.
Ellos un rumbo marcaron
De nuestras glorias triunfales,
Hermanada en los ideales
Que juraron nudo eterno...
En un abrazo fraterno
De argentinos y orientales.

Milonga...
Milonga de trasnochadas
De aquel tiempo juvenil,
Tenidas de "Armenonvil"
Con damas, tangos y quebradas.
Canciones y guitarreadas
Entre bardos de cartel,
Cuando cantaba Gardel
Con esa voz tan divina...
Milonga de mi Argentina
Al Buenos Aires aquel...

Milonga...
Milonga...