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viernes, 30 de marzo de 2018

Vida Dolorosa (Evangelio criollo)


(Dibujos: Eleodoro Marenco)

Amó tanto Dios al mundo

que dió a su hijo Redentor:
si tanto amó al pecador
siendo entuavía enemigo,
no esiste mejor testigo
como prueba de su amor.

Que Dios es amor no hay duda
ni tampoco discusión;
si nosotros con pasión
amamos hasta la muerte,
¡cómo Dios no amará juerte,
si él nos hizo el corazón!

82. La traición de Judas

Dende entonces los caudillos
aguaitaron la ocasión
pa matarle de traición
cuando se diera un vislumbre,
y sin llamar la atención,
por miedo a la muchedumbre.

Estruía al pueblería
mientras el día duraba,
y la noche la pasaba
en un vecino olivar,
pa'escucharle dotrinar
todo el pueblo madrugaba.

Dentró satanás en Judas,
uno de sus doce amigos,
y aprovechando el abrigo
de una noche tenebrosa,
la traición más espantosa
le propuso al enemigo.

¿"Qué me quieren dar ustedes,
y se lo entrego"?, les dijo;
se alegraron esos hijos
del infierno, y la contrata
por treinta grullos de plata
le hicieron con regocijo.

Judas ajustó el negocio
de esa venta tan atroz;
pero pa'vender a Dios
quiso maniobrar oculto,
no juera a correr la voz
y se armara algún tumulto.

83. Preparación de la Pascua


Se llegaba ya la Pascua,
y entonces los aparceros
se acercaron y dijieron
a Jesús con alegría:
¿"Ande, Señor, gustaría
que le asemos el cordero?".

Mandó entonces al poblado
sólo a dos de la hermandá;
"Cuando lleguen les saldrá
a su paso un forastero
llevando un balde de cuero
con agua pa'la ciudá".

"Ustedes deben seguirlo,
porque les dará el lugar
ande deben preparar
los enseres pa'la fiesta,
y tener la mesa puesta
pa'la hora de cenar".

Y se jueron Pedro y Juan
siguiendo aquellos indicios,
sin que anduvieran de vicio;
porque se cumplió de modo
que encontraron lo propicio
pa'ultimar los acomodos.

84. Principio de la Cena


Cuando atardaba la noche
Jesús con sus doce amigos
se llegó sin más testigos
pa'comer la última cena,
mientras tanto el enemigo
preparaba su condena.

Se sirvió asiento a la mesa
y les dijo a los presentes:
"He desiado ardientemente
comer junto con ustedes
esta cena que precede
a mi muerte justamente".

"Les doy palabra de honor
- recalcó pa'su concuelo-,
que no probaré en el suelo
más vino, hasta que suceda
que con ustedes lo pueda
tomar de nuevo en los cielos".

85. Reyerta entre los Apóstoles

Se armó en eso la contienda
de quién sería el mayor;
y entonces dijo el Señor
que jueran como Él de modo
que, siendo el mayor de todos
se hacía como el menor.

"Mi Padre me hado el Reino
- decía a sus aparceros-,
y como ustedes sufrieron
las prubas junto conmigo,
también tendrán como amigos
este Reino verdadero".

86. Lavado de los pieses

Sabiendo, pues, que volvía
a su Padre Celestial
dejó el mundo terrenal
con su ponzoña de orgullo,
y habiendo amado a los suyos
los amó hasta el final.

Se levantó de la mesa
nuestro Señor, con lentura;
y pa'estar con más soltura
se sacó también el manto,
ciñéndose mientras tanto
con un lienzo en la cintura.

Después, echó agua en un balde
y, estando todos suspensos,
Jesús con amor inmenso
lavó los pieses a todos
y luego, del mesmo modo
se los secó con el lienzo.

Cuando le tocó a don Pedro,
se le sulevó al Señor;
no dentraba en su interior
que su Máistro Soberano
le lavara con las manos
sus pieses de pecador.

Pero Jesús le alvirtió
al ver que se resistía:
"¡Vea, amigo" - le decía-,
no se resista otra vez,
porque entenderá después
lo que no sabe entuavía".

Cabeza dura don Pedro
le retrucó pertinaz:
"Señor, no faltaba más
que usté me lave los pieses",
¡aunque me pida mil veces
no le lavaré jamás!".

"¡Está bien! - dijo Jesús-;
pero tenga en cuenta, amigo,
que si pronto no consigo
que usté se deje lavar,
ya se puede concetuar
sin nada que ver conmigo".

No atinaba aquél paisano
qué disculpas presentar;
y áhi nomás sin titubiar;
"¡Señor! -dijo con firmeza-,
¡las manos y la cabeza
también me puede lavar!".

"¡No es pa'tanto! - le dijo Él-,
los pieses sólo es urgente;
aunque todos los oyentes
no andan tan limpios sin duda";
esto lo dijo por Judas
que estaba también presente.

Después volvió a la mesa
su Divina Majestá,
les hizo ver la verdá
del lavados de los pieses,
pa'que ellos también siguiesen
ese ejemplo de humildá.

87. Denuncia del traidor

Y mientras juntos comían
se puso triste el Señor;
pues allí estaba el traidor
sentado a la mesma mesa
ande haría la promesa
más divina de su amor.

"Uno de ustedes -les dijo-,
ha de ser el traicionero".
Entonces los aparceros
"¿Seré yo?", le preguntaban
mientras tanto se miraban
afligidos y sinceros.

"Se ha de dir el Hijo del Hombre
conforme a lo establecido;
pero tengan bien sabido
- dijo hablando del traidor-
que le sería mejor
ni siquiera haber nacido".

Con mesejante noticia
la gente se quedó muda;
pa'sacarlos de esa duda
que los tenía alelados,
entonces tomó un bocado
y se lo presentó a Judas.

Sólo Juan y Pedro vieron
porqué se lo había dado,
pues le habían preguntado
el nombre de aquél traidor,
y sin nombrarlo el Señor
les dió por seña el bocado.

En cuanto lo comió Judas
se le dentró Satanás;
resabiado y contumaz
entonces se levantó,
y en la noche se perdió
pa'no regresar jamás.

88. La Eucaristía

Y mientras salía Judas
a ejecutar su desmán,
Jesús con divino plan,
juntando su amor y cencia,
nos dejó su rial presencia
en el milagro del pan.

Tomando Jesús un pan
lo bendijo y lo partió,
y después lo repartió
pa'que todos lo comieran,
esa noche traicionera
cuando Judas lo entregó.

Tomando Jesús un vaso
lleno de vino en sus manos,
lo bendijo de antemano
y, de la mesma manera,
se lo dió pa'que bebieran
esos humildes paisanos.

"Este es mi Cuero y mi Sangre",
dijo Jesús con amor.
Y el pan y vino anterior
dejan de ser pan y vino,
pa'ser el Cuerpo Divino
y la Sangre del Señor".

Y hablando de nuevo dijo:
"Hagan esto en mi memoria,
pa'que repitan la historia
de mi muerte y mi pasión,
mientras llegue la ocasión
que regrese de mi gloria".

Como el pan se hace de granos
teniendo el mesmo sabor,
en este pan del amor
ansina, del mesmo modo,
como granos somos todos
y todos en el Señor.

El Señor quiso dejarnos
memoria de su Pasión,
y con divina invención
supo quedarse presente,
repitiendo el permanente
amor de la Redención.

Pa repetir el milagro
al hombre le dió poder;
y ansí podemos tener,
en la tierra del dolor,
la presencia de su amor
y el sostén de nuestro ser.

Es la Santa Eucaristía
un misterio de piedá;
la señal de la unidá
de todos con el Señor,
y la atadura de amor
de Dios con la humanidá.

El pan hecho Dios me cambia
a otra vida santa y güena,
como el soplo de una quena
se cambia en música y copla,
porque es Dios mesmo que sopla
su propio aliento en mis venas.

89. El Nuevo Mandato

"Les doy un nuevo mandato
como testamento urgente:
que se quieran mutuamente
como Yo mesmo los quiero;
que en esto verán patente
de que son mis apareceros".

Ser cristiano es sólo amar
como el Padre Celestial;
y Él nos dió, como señal
que nos amaba, a Jesús,
quien hizo de amor y cruz
una mesma cosa igual.

Si es lo mesmo amor y cruz,
no hay nada que discutir:
el cristiano ha de vivir
muriendo por sus hermanos,
pues vivir como cristianos
es amar hasta morir.

martes, 19 de septiembre de 2017

La nueva ley (El Evangelio criollo)

(Dibujo: Eleodoro Marenco)



"No vine a borrar la Ley
sino a darle güen sentido
y tengan por entendido
que antes pasará la tierra,
que un solo punto que encierra
no deje de ser cumplido".

"Naides ofenda al hermano;
más bien sepa que al rezar
antes se ha de perdonar
si quiere que Dios lo escuche;
y es preciso que se luche
pa saberse sofrenar".

"Naides cambie de mujer;
pero más le digo yo:
todo aquél que codició
con los ojos otra prienda
sepa entonces y comprienda
que ya por cierto faltó".

"Saquesé el ojo y la mano
que contra Dios lo malquistan
porque más vale que asista
tuerto o manco al cielo eterno,
que ser echado al infierno
con dos manos y dos vistas".

"La Ley les manda cumplir
el juramento hecho en juicio:
pero yo mando y propicio
que naides debe jurar,
sino afirmar o negar,
que lo demás es al vicio".

"La Ley manda amar al prójimo
y odiar a los enemigos;
pero yo más bien les digo
que han de amar a su contrario,
como Dios, que llueve el trigo
del güeno y del perdulario".

"No hagan sus güenas acciones
pa ser vistos nada más;
porque en la tierra nomás
ya tuvieron el consuelo,
y el Padre que está en los cielos
no les pagará jamás".

"No anden tocando el cencerro
si dan limosna al mendigo,
ni anden buscando testigos
que les ponderen lo que hagan,
porque, entonces, yo les digo
que ya cobraron su paga".

"Y lo que hace la derecha
que no lo sepa la izquierda,
pa que el valor no se pierda,
aunque lo inore la historia,
y Dios, que todo se acuerda
después les pague en su gloria".

"Al decir sus rezamientos
dejesén de tanto hablar,
que Dios ya sabe trenzar
ande se corta el cabresto,
digan pues el Padrenuestro,
que es lo mejor pa rezar".

"El candil de nuestro cuerpo
es el ojo, de seguro;
siendo pues el ojo puro
todo el cuerpo es luminoso
siendo el ojo malicioso
todo el cuerpo será oscuro".

"Naides sirve a dos patrones,
porque enseguida trompieza,
ni atinará con franqueza
andar bien con ellos dos;
naides puede amar a Dios
y también a las riquezas".

"Como juzguen a los otros
serán juzgados de lleno;
y naides al ojo ajeno
le busque la basurita,
si antes del propio no quita
la viga que tiene, al menos".

"Escuchen mi regla de oro
pa que vivan sin fronteras:
hagan siempre con cualquiera
lo que desean pa ustedes,
y eviten hacerle adrede
lo que pa ustedes no quieran".

"Dentren por la puerta angosta
pa encontrar la salvación;
y no sean del montón
que cruzan la ancha tranquera,
siguiendo la derecera
que lleva a la perdición".

"Y vendrán falsos profetas
a imponerles su opinión;
¡guardia entonces y atención!,
que, bajo el cuero de oveja,
con picardía manejan
las viles garras del lión".

"Se conocen por los frutos
que dan como risultancia;
no dan uvas las cardancias
ni dan hijos los abrojos;
el árbol no da a su antojo,
sino según su sustancia".

"Naides dentrará a mi Reino
nada más porque convierse,
sino aquellos que se esjuercen
en cumplir con Dios en todo;
allí no andan acomodos,
por más cuñas que se juercen".

"El que escucha mis palabras
y las practica fielmente
es como un hombre prudente
que hizo el rancho sobre piegra,
y es difícil que lo aviente
ni la tormenta más negra".

"El que escucha mis palabras
y no les da cumplimiento
es como un hombre sin tiento
que el hizo el rancho sobre arena,
tan flojo que daba pena
cuando se lo voló el viento".

"En fin les pongo un modelo
pa ser güenos sin igual;
ansí tendrán el ideal
y el mejor de los secretos:
que sean todos perfetos
como el Padre Celestial".

Cuando dejó la palabra,
la gente se almiró al ver
que enseñaba con poder
y no con la cantilena
con que hablan por boca ajena
otros máistros del saber.


lunes, 30 de enero de 2017

El sermón del monte (El Evangelio Criollo)


(Dibujo: Eleodoro Marenco)

Rodiado de un mar de gente,
sobre las piegras y pastos
pusieron ponchos y bastos
pa escuchar con atención,
y haciendo Jesús el gasto
ansí habló de corazón…

“Dichosos todos los pobres
porque ganarán el cielo.
Dichosos en este suelo
los que son mansos ahora.
Dichosos son los que lloran
porque tendrán su consuelo”.

“Dichosos son los que tienen
hambre y sé de la justicia,
porque serán sin noticia
saciados por el Señor.
Dichosos los sin malicia
porque ellos verán su amor”.

“Dichosos son los pacíficos
porque hallarán la concordia.
Dichosos si en las discordias
perdonan de corazón,
porque por esta razón
lograrán misericordia”.

“Dichosos los perseguidos
por causa de la verdá.
Dichosos sin igualdá
los que sufren por mi nombre,
porque entonces daré al hombre
el amor de mi amistá”.

“¡Guay de los muy divertidos!,
porque llorarán de susto.
¡Guay de los hartos de gustos!,
porque tendrán hambre aciaga.
¡Guay de los ricos injustos!,
porque ya cobran su paga”.

Jesús nos dió su proclama
con este grito de guerra;
nos dió la chispa que encierra
todo su amor en sumario,
pa empezar el necesario
incendio sobre la tierra.

El Señor no jué con gueltas
y dijo las cosas claras,
pa que naides se engañara
en este mundo falsario,
que justamente declara
la dicha de lo contrario.

Porque las sendas de Dios
no son las sendas del hombre;
por eso naides se asombre
que hable de forma contraria,
pues solo Dios sabe el nombre
de las cosas necesarias.

martes, 29 de julio de 2014

La cizaña (El Evangelio criollo)


(Dibujo: Eleodoro Marenco)

"El Reino de Dios semeja
a un hombre que sembró mái,
pero una noche por áhi
un enemigo con mañas
le mesturó de cizaña
todo el sembrado, ¡velay!"

"Cuando apuntaba el maizal
también los cardos brotaron,
y sus piones se ofertaron
pa desyuyar el potrero,
pero les puso un reparo
aquel prudente estanciero".

"Más vale que no hagan nada
¡vaya y saquen el cerial!;
dejen que crezcan igual
y, en el tiempo que recojan,
guarden el grano con trojas
y echen al fuego el cardal".

Algunos le preguntaron,
pa salir de su inorancia,
cuál era la comparancia
que la cizaña tenía,
y Jesús con maestría
les declaró su importancia.

"El estanciero soy yo
y este mundo es el terreno;
las espigas son los güenos,
los malos son la cizaña;
y el enemigo con mañas
el diablo, ni más ni menos".

"El tiempo de la cosecha
al fin del mundo comparo;
los piones que se ofertaron
son los ángeles de Dios,
que dividirán en dos
la cosecha que juntaron.

"Los malos irán al fuego
en pena de su maldá;
y los güenos de verdá
brillarán como luceros
en los celestes graneros
por toda la eternidá".

En este valle de lágrimas
crece el mái con la maleza;
unos odian y otros rezan,
unos güenos y otros vagos;
toda la vida es un trago
de alegrías con tristezas.

Dios le puso como prueba
al hombre su libertá;
pero esta ocasión que dá
no es un tiempo de temor,
sino el tiempo del amor
pa probar nuestra amistá.

Y también está de Dios
que al final todo perece;
una llave que estremece
nos abrirá las concencias,
y el Juez dará la sentencia
que cada cual se merece.

lunes, 14 de julio de 2014

El sembrador (El Evangelio criollo)




Aquél día yendo al mar
le hizo el pueblo tal asedio,
que no tuvo más rimedio
que embarcarse en un navío,
hablando de allí al gentío
con el agua de por medio:

"Salió un sembrador a echar
al voleo la semilla;
cayó parte en las orillas
y los tordos la comieron;
cayó parte en las gramillas
que la augaron por entero".

"Parte en terreno piegroso
ande la tierra es arena,
pero, sin ráices apenas,
no soportó la sequía;
cayó parte en tierra güena
y rindió con lozanía".

Como algunos se quedaron
sin que hubieran entendido,
le pidieron el sentido
que había en la comparancia,
y Jesús, a sus istancias,
les rimedió su pedido.

"Toda palabra de Dios
la semilla viene a ser;
la oye uno sin entender,
viene el diablo y se la quita;
la oye otro, pero el placer
de la vida la marchita".

"La oye uno con mucho gusto,
pero no dentra en verdá,
y en cualquier contrariedá
la deja por cobardía;
la oye otro con valentía
y le rinde en cantidá".
...........................................
La semilla de la fe
es el brote de la vida;
el cristiano que la cuida
lo tiene a Dios por cosecha,
pues la fe va dirigida
direta a Dios como flecha.

La fe es el poncho enrollado
contra el filo del facón;
el demonio como lión
no de balde nos persigue,
sólo pa ver si consigue
quitarnos tal proteción.

El coraje de la fe
hace espalda en la esperanza;
pero el triunfo sólo alcanza
si tiene la caridá;
¡qué vale tener la lanza
si es manca la voluntá!

Hay que sembrar nuestro amor
en Dios y en las cosas güenas;
quien siembre en cosas terrenas
tenga por cierto y ricuerde
que hasta la semilla pierde 
el que siembre en tierra ajena.

sábado, 30 de marzo de 2013

¡Felices Pascuas pa'tuitos!


(Dibujo: Eleodoro Marenco)

Reflexión sobre la Pasión de Jesús
tomada del "Evangelio Criollo" del P. Anzi s.j.


Nació pobre y vivió pobre
siendo el rey de la riqueza;
soportó con fortaleza
los rigores de la vida
y amó a la tierra sumida
de alegrías y tristezas.

Nos dejó a su Santa Madre
también como Madre nuestra;
y pa darnos mayor muestra
de su cariño sincero,
se quedó como aparcero
sobre la tierra siniestra.

Y pa no dejarnos guachos
después que juera a marcharse,
oculto quiso quedarse
en nuestro pan familiar,
haciendo pa aquerenciarse
un ranchito en cada altar.

Jué el Señor como un jagüel
que rebalsa de su hueco,
ande los hombres entecos
toman agua verdadera,
sin que jamás se volvieran
por estar el jagüel seco.

Por todos estos favores
el hombre de poca luz
traicionó fiero a Jesús,
lo condenó en mala ley,
lo azotó a guasca de güey
y lo estaquió en una cruz.

El misterio de la Cruz
es difícil de entender;
pero el hombre, a mi saber,
cuanto más ame al Señor,
más lo ayudará el amor
pa saberlo comprender.

La Cruz y Dios se acollaran
siempre juntitos los dos,
como el eco con la voz
y la sombra con la luz;
porque Dios nos da la cruz
pero la cruz nos da a Dios.

Dende la Cruz Redentora
el Señor nos dió el perdón
y, pa darnos de un tirón
todo su amor sin medida,
abrió en su pecho una herida
y nos dió su corazón.

Santa Cruz de Jesucristo
abierta como dos brazos,
rumbo de Dios y regazo
en la senda del dolor;
brazos tendidos de amor
sosteniendo nuestros pasos.

¡Señor mío Jesucristo
estaquiao por mi amor!,
aunque soy un pecador
y causa de su penar,
pa lo que guste mandar
¡aquí me tiene Señor!

Si tanto sufrió por mí,
hoy le juro, mi Señor,
que ni el diablo ni el dolor
ni la muerte ni el trabajo,
vengan de arriba o de abajo,
me apartarán de su amor.

Sólo al chocar en las piegras
el río canta al Criador;
del mesmo modo el dolor,
como piegra de mi río,
saca del corazón mío
el mejor canto de amor.

domingo, 24 de marzo de 2013

Dentrada en Jerusalén (El Evangelio Criollo)


(Dibujo: Eleodoro Marenco)

Al monte de los Olivos
iba Jesús sin variantes,
cuando al puesto colindante
mandó a dos del personal,
buscar un burro bagual
y arrimarseló cuanto antes.

"¡Epa amigo! ¿Qué está haciendo?
dirá el dueño, me figuro;
pero ustedes, bien seguros,
digalén que por favor
lo preste,porque el Señor
lo precisa pa un apuro".

Trajieron nomás el burro,
que era de color palomo,
y Jesús, con todo aplomo,
haciendo medio bozal,
le armó una manta en el lomo
y lo montó al animal.

Le gente muy numerosa
lo seguía con revuelo,
y diba echando en el suelo
sus propios ponchos y mantas,
mientras algunos al vuelo
meniaban gajos de plantas.

Y rumbo a Jerusalén
llegaron del interior,
vociando con gran clamor
por cuestas y terraplenes:
"Bendito sea el Rey que viene
en el nombre del Señor".

Se armó un tremendo hervidero
al dentrar en la ciudá;
y toda la vecindá
comentaba quién sería
aquél hombre que venía
con tanta notoriedá.

Unos cuantos Fariseos,
carcomidos por la envidia,
le dijieron con insidia
que retara al pueblerío,
por gritar con desvarío
esa tamaña perfidia.

Pero Jesús respondió
con un desafío espreso:
"Yo les garanto que si esos
que me siguen no se alegran,
gritarán las mesmas piegras
la gloria de este suceso".

Aquél triunfo de Jesús
colmó los güenos deseos
de todito el pueblo hebreo
que lo aclamaba con gusto,
pero mató de disgusto
a los viles Fariseos.

"No adelantamos ni medio",
decían esos cuatreros;
y, viendo que el pueblo entero
si iba detrás de Jesús,
claramente risolvieron
hacerle nomás la cruz.

Ansina que estuvo cerca
Jesús lloró a la ciudá,
viendo con seguridá
los males que le vendrían,
por rihusar con terquedá
el amor que le ofrecía.

"Yo quise juntar tus hijos,
Jerusalén, muchas veces,
como el ave que guarece
bajo las alas su nido;
sin embargo no has querido
la salú que se te ofrece".

Comentaban los Apóstoles,
mientras del templo salían,
la belleza que tenía
en toda su costrución,
y que era sin discusión
la mayor gloria judía.

Jesús, dijo, sin embargo:
"¿Ven estos soberbios muros?,
¡güeno! yo les aseguro
que todo se vendrá abajo
y será hachado de cuajo
en un cercano futuro".

"¡Máistro! - le dijeron ellos
con un pasmo tremebundo-,
según su saber projundo,
¿cuándo será el estropicio,
y cómo será el indicio
que ya vino el fin del mundo?"

Y Jesús les respondió
pa salvarlos de falsía:
"Estén de guardia esos días
pa que naides los asombre,
porque muchos en mi nombre
se harán pasar por Mesías".

"Muchos serán engañados,
pero ustedes no lo sigan;
ni teman cuando se diga
que hay guerras o que hay motín,
y aunque todos los persigan,
entuavía no es el fin".

"Vendrán guerras y malones
de nación contra nación;
sepan en tal ocasión
que con prodigios celestes,
temblores, hambres y pestes
recién se arma la junción".

"Ustedes irán al cepo
o habrán de ganar las sierras;
pero, antes de aquellas guerras,
sepan que será enseñado
el Evangelio Sagrado,
hasta el confín de la tierra".

"Andarán como entenados
a mercé de malos jueces;
y hasta serán muchas veces
vendidos por sus amigos
a sus piores enemigos,
lo mesmo que jueran reses".

"Se enfriará la fe de muchos
al crecer tanta maldá;
pero ni un pelo cairá
de su cabeza entre tanto,
y con pacencia de santo
cada cual se salvará".

"La rodiarán los soldados
y con el sable y la lanza
harán tremenda matanza,
pa cumplir las profesías,
que llaman a tales días
los días de la venganza".

"Todos dejen la ciudá,
y aquéllos que andan campiando
no se queden aguaitando
una ocasión pa volver,
porque el castigo va a ser
vaya a saber hasta cuándo".

"Sin embargo el Tata Dios
acortará aquellos días,
pero esa atención sería
por todos los elegidos;
porque de no, es sabido
que naides se salvaría".

"Si entonces alguno dice:
miren, miren, el Mesías,
no le crean tal falsía;
porque vendrán falsos Cristos
y harán tales brujerías
que jamás se hubieron visto".

"Cuando estas cosas sucedan
deben estar prevenidos,
porque profetas finjidos
harán prodigios visibles,
pa engañarlos, si es posible,
a los mesmos elegidos".

"Y venrá el Hijo del Hombre
lo mesmo que un rejucilo;
pero quedesén tranquilos
en tamaña confusión,
porque ya estará en un hilo
de llegar la salvación".

"Montado sobre una nube,
con gran poder y renombre,
llegará el Hijo del Hombre
y mandará que al momento
junten de los cuatro vientos
los marcados con su nombre".

"Del mesmo modo que dicen
que llega la primavera
si ya verdea la higuera,
cuando ocurren estas cosas
es la señal rigurosa
que está Dios en la tranquera".

"Los mesmos cielos y tierras,
los mesmos vientos y el mar,
Yo les puedo asegurar
que han de pasar algún día,
pero las palabras mías
jamás habrán de pasar".

"Del día aquél y la hora
naides lo sabe de fijo;
ni los ángeles ni el Hijo,
sino el Padre solamente,
que a ninguno se lo dijo
de los seres esistentes".

"Estén alertas entonces
y con un pie en el estribo;
que naides en efectivo
sabe el día de la cita,
no sea que la visita
los halle mal pa el recibo".

domingo, 6 de enero de 2013

Los Reyes (El Evangelio Criollo)


(Pintura: Molina Campos)

Después que le presentaron
al templo, según las leyes,
de lejos vinieron reyes
de una estrella conducidos,
pa adorar al Dios nacido
en un pesebre de güeyes.

Cuando se paró la estrella
en la casa del Señor,
dentraron al interior
pa darle de sus petacas
el perfume de la albaca
con el oro de su amor.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Nacimiento de Jesús (El Evangelio Criollo)

¡Feliz Navidad pa tuita la paisanada!
(Pintura: Carlos Montefusco)

 

Era una noche de invierno,
todo el mundo estaba en paz;
y amando Dios por demás
al hombre triste y siniestro,
tomó un cuerpo como el nuestro
pa no dejarnos jamás.

Y ansí nomás Jesucristo,
dende su Padre Estanciero,
agarró nuestro sendero
y jué un hombre como todos,
sin dejar por este modo
de ser el Dios verdadero.

Nació en un hueco de olvido
pudiendo nacer con fama;
jué recostado en la grama
porque ni apero tenía;
pudo ser reina su mama,
pero jué Mama María.

He venido Dios Eterno
seducido por su luz;
pa armar su cuna, Jesús,
en estos pagos hermanos,
con mi poncho de paisano
y unas plumas de avestruz.

Yo le dejo mi guitarra
rebalsando de sonidos;
y mientras queda dormido
con las notas de su canto,
deje que me acerque un tanto
pa escucharle los latidos.

domingo, 8 de abril de 2012

Vida Gloriosa (El Evangelio Criollo)

(Dibujo: Eleodoro Marenco)

116. Las mujeres van al sepulcro

Antes de salir el sol,
con el alba medio escura,
las mujeres con presura
iban subiendo la loma,
llevando un frasco de aroma
pa ultimar la sepoltura.

“¿Quién nos correrá la piegra?”,
se hablaban las tres Marías;
cuando en eso que venían
llegando a la sopoltura,
devisaron la abertura
sin la piegra que tenía.

117. La resurrección

Se produjo un terremoto
bajando un ángel del cielo;
y acercandosé hasta el suelo,
apartó la piegra aquella,
tomando asiento sobre ella
después que paró su vuelo.

Su cara era un rejucilo
y como nieve su manto;
los guardianes mientras tanto,
lo mesmo que en una guerra,
cayeron todos a tierra
como muertos del espanto.

Corrió entonces Magalena
con tristeza y con afán,
y maliciando un desmán
al ver el sepulcro abierto,
que habían robado al muerto
les notició a Pedro y Juan.

Dentraban, pues, las mujeres
a la tumba del Señor,
cuando al punto un resplandor
la llenó toda de luz;
pero el cuerpo de Jesús
no estaba en el interior.

Cuando pasó el primer susto,
se dieron cuenta, sin trabas
que aquellas luces las daban
dos ángeles relucientes,
que llegaron redepente
justo cuando ellas dentraban.

Como estaban asustadas
y con la vista en el suelo,
los dos ángeles del cielo
hablaron con las Marías,
pa aliviarles el recelo
que las pobres aún tenían.

“¡No está aquí, resucitó!
-los ángeles les dijieron-;
Güelvan pa casa lijero
y aviselén, sin temor,
a los demás aparceros
que resucitó el Señor”.

Corrieron, pues, las mujeres
cuanto las juerzas les daban,
contando lo que pasaba
a los demás aparceros;
pero ellos sólo creyeron
que las pobres disvariaban.


118. Pedro y Juan van al sepulcro

Y con todo Pedro y Juan
salieron corriendo al punto;
a la largada iban juntos,
hasta que Pedro, cansado,
llegó medio rezagado
por viejo, según barrunto.

A la punta llegó Juan
y al sepulcro se asomó;
entonces pasmado vió
en el suelo aquellos lienzos;
sin embargo, como pienso,
por respeto no dentró.

Dentró, pues, Pedro primero
y Juan a distancia escasa;
y en cuanto vieron la traza
con que los lienzos quedaron,
viendo el asunto muy claro
se volvieron pa las casas.

119. Aparición a Madalena


La María Madalena
lloraba aquel robo impío,
cuando en blancos atavíos
vió a dos ángeles sentados,
que estaban por ambos lados
de aquel sepulcro vacío.

“¿Y por qué llora, mujer?”,
entonces le preguntaron;
y en su triste desamparo
les dijo ella con dolor:
“Porque se han robado al Señor
y no sé ánde lo llevaron”.

Entre tando se esplicaba
sintiendo como unos pasos,
mirá pa atrás, por si acaso,
y vio a Jesús en el huerto,
sin conocerlo, por cierto,
en ese primer vistazo.

“¿Y por qué llora, mujer?”,
le preguntó el Redentor.
Ella entonces con dolor,
pensando que era el puestero,
le preguntó el paradero
del cuerpo de su Señor.

“¡María!” dijo Jesús
y se le dió a conocer;
entonces al comprender:
“¡Máistro”, le dijo María,
mientras hincada gemia
sin poderse contener.

Jesús habló con María
y luego se despidió;
allí mesmo le ordenó
diciendolé muy humano:
“Vaya y cuente a mis hermanos
todas las cosas que vio”.

María contó al llegar
que lo conoció en la voz;
y al despedirse los dos
dijo que se iba el Maestro
“a su Padre y Padre nuestro,
y a su Dios y nuestro Dios”.

115. Sellan la tumba (El Evangelio Criollo)

(Dibujo: Benito Prieto Coussent)

Al otro día los jefes
le dijieron a Pilato:
“Recordamos hace un rato
que aquel falsario decía
que al tercer día de inmediato,
sin más, resucitaría”.

“Mande pues cuidar la tumba
hasta aquel día tercero,
¡vaya que sus aparceros
roben el cuerpo de intento
y sea este último cuento
mucho más pior que el primero!”

“Ahí tienen los centinelas",
les respondió el presidente.
Yendo, pues, los prepotentes
la sepoltura sellaron,
y en la dentrada apostaron
la guardia del contingente.

El Señor murió nomás
y ansí dentro hasta su gloria;
pa remachar su victoria
aguaitará al tercer día,
cumpliendo la profecía
más grandiosa de la historia.

Nació pobre y vivió pobre
siendo el rey de la riqueza;
soportó con fortaleza
los rigores de la vida,
y amó a la tierra sumida
de alegrías y tristezas.

Nos dejó a su Santa Madre
también como Madre nuestra;
y pa darnos mayor muestra
de su cariño sincero,
se quedó como aparcero
sobre la tierra siniestra.

Y pa no dejarnos guachos
después que juera a marcharse,
oculto quiso quedarse
en nuestro pan familiar,
haciendo pa aquerenciarse
un ranchito en cada altar.

Jué el Señor como un jagüel
que rebalsa de su hueco,
ande los hombres entecos
toman agua verdadera,
sin que jamás se volvieran
por estar el jagüel seco.

Por todos estos favores
el hombre de poca luz
traicionó fiero a Jesús,
lo condenó en mala ley,
lo azotó a guasca de güey
y lo estaquió en una cruz.

El misterio de la Cruz
es difícil de entender;
pero el hombre, a mi saber,
cuanto más ame al Señor,
más lo ayudará el amor
pa saberlo comprender.

La cruz y Dios se acollaran
siempre juntitos los dos,
como el eco con la voz
y la sombra con la luz;
porque Dios nos da la cruz,
pero la cruz nos da a Dios.

Dende la Cruz Redentora
el Señor nos dió el perdón
y, pa darnos de un tirón
todo su amor sin medida,
abrió en su pecho una herida
y nos dio su corazón.

Santa Cruz de Jesucristo
abierta como dos brazos;
rumbo de Dios y regazo
en la senda del dolor;
brazos tendidos de amor
sosteniendo nuestros pasos.

¡Señor mío Jesucristo
estaquiado por mi amor!,
aunque soy un pecador
y causa de su penar,
pa lo que guste mandar
¡aquí me tiene Señor!

Si tanto sufrió por mí,
hoy le juro, mi Señor,
que ni el diablo ni el dolor
ni la muerte ni el trabajo,
vengan de arriba o abajo,
me apartarán de su amor.

Solo al chocar con las piegras
el río canta al Criador;
del mesmo modo el dolor,
como piegra de mi río,
saca del corazón mío
el mejor canto de amor.


domingo, 19 de junio de 2011

El hijo pródigo (El Evangelio criollo)

(Dibujos: Eleodoro Marenco)

¡Felz día del Tata...!
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Tenía un padre dos hijos;
un día, el más joven de ellos
le pidió con atropello
la herencia que le tocaba,
porque el mundo lo embrujaba
con sus mágicos destellos.

Y aquel padre entristecido
entonces le dió la herencia;
pero el hijo sin concencia
se le jué con toda calma,
dejando hincadas en su alma
las espinas de la ausencia.

Anduvo rodando tierra
sin recordar a su tata,
y derrochando la plata
en vicios y entretenciones,
cuerpiando las afliciones
que tiene la vida ingrata.

Y se le jueron los pesos,
porque al fin todo se acaba;
llegó una penuria brava
por razón de carestía,
hasta el punto que faltaba
la menor proveduría.

Esa epidemia de males
lo agarró sin ningún cobre;
y pa aguantar el zozobre
se conchabó de boyero,
chiqueriando cerdos fieros
como el mendigo más pobre.

En tan triste situación
ni un poco de pan tenía;
y ni siquiera podía
comer en esa amargura
las algarrobas maduras
que aquellos cerdos comían.

Vestido de hilacha y mugre,
como un pobre pordiosero,
cavilaba el día entero:
"¡Cúantos piones de mi tata
tienen pan y tienen plata,
mientras de hambre yo me muero".

Y entonces se dicidió
en medio de sus desvelos:
"Me levantaré del suelo,
iré al padre y le diré:
He pecado contra el cielo
y he pecado contra usté".

"Soy indino de ser su hijo;
tratemé como si juera
un mensual suyo cualquiera,
o como mejor le cuadre";
y hablando de esta manera
volvió a casa de su padre.

Lejos estaba entuavía
cuando aquel padre lo vió;
pronto lo reconoció
y, acortando el largo trecho,
apretó al hijo en su pecho
y llorando lo besó.

"¡Padre mío yo he pecado
no soy dino de ser su hijo!";
pero el tata lo bendijo,
y mandó que le trajieran
las pilchas más domingueras
pa aumentar su regocijo.

"Faenen un güen novillo
pa hacer la carne con cuero;
haiga paz y guitarreros,
porque mi hijo descarriado
está de guelta a mi lado,
después que tanto lo espero".

Y empezaron los festejos,
en eso, el hijo mayor
que andaba de campiador
por los cercos de la estancia,
cayó justo en lo mejor
de esa alegre circunstancia.

Cuando supo que su hermano,
que al final llegaba vivo,
era la causa y motivo
de esa fiesta familiar
perdió tanto los estribos
que no quería pasar.

Le urgió el tata que dentrara;
pero él dijo con reproche:
"Siempre vivo día y noche
trabajando sin flojera,
y ni un cabrito siquiera
me permite que derroche".

"Pero al hijo perdulario
que le vació los bolsillos,
usté le carnió un novillo
pa festejar su llegada,
como si no jueran nada
los perjuicios de ese pillo".

"¡Hijo mío! -dijo el tata-,
son suyas las cosas mías;
pero el baile convenía
pa festejar a su hermano,
que volvió a darme la mano
al cabo de ingratos días".
......................
Tata Dios es este padre
y aquel hijo, el pecador;
¡cuántas veces el Señor
espera a sus hijos malos,
y en lugar de darles palos
los recibe con amor!

¡Tata Dios! ando perdido
pero buscando su encuentro;
yo me hallo como en mi centro
solo en su amistá divina;
que naides siente la espina
como el que la tiene dentro.

¡Ay Tata Dios, Tata Dios!
que al hombre que se convierte,
en cambio de darle juerte,
le da su mano resuelta,
yo también estoy de gelta,
dolorido hasta la muerte.

Vuelvo a sus brazos abiertos
cubierto de fieras llagas;
y le doy mi vida aciaga
como en pago de su amor,
porque yo creo, Señor,
que amor con amor se paga.

El mundo es un Hijo Pródigo
que dejó su hogar paterno;
pero, aunque va pa el infierno,
sin embargo el corazón
siempre le hace comezón 
pa volver al Dios Eterno.

sábado, 2 de enero de 2010

Evangelio Criollo (¡Feliz Navidad pa tuita la paisanada!)


Vida Oculta

Pa que el hombre juera Dios
el mesmito Dios se hizo hombre,
y pa subir con renombre
hasta el cielo nuestro ser,
bajó al mundo pa tener
nuestra carne y nuestro nombre.

Por aquél tiempo de Dios,
viendo al hombre tan bagual,
le envió el Patrón Celestial
a Jesús nuestro Señor,
pa atarlo con ese pial
al palenque de su amor.

1. La Anunciación

Al pago de Palestina
con un mensaje de amor,
se apió el chasqui del Señor
pa preguntarle a María,
si en nombre de Dios quería
ser Madre del Redentor.

Y "Dios te salve, María!
- le dijo el ángel Gabriel-,
pa salvar al hombre infiel
serás Madre de Jesús,
que brillará como luz
en la noche de Israel".

"Vendrá el Espíritu Santo,
su sombra te cubrirá,
y en adelante serás
la Madre de Dios visible,
porque nada es imposible
a su Eterna Majestá."

"Hágase su voluntá",
le dijo entonces María;
y dende aquél santo día
tuvo el hombre la esperanza
que en la divina balanza
siempre el amor ganaría.

2. Visita a Isabel

Y mientras corría el tiempo
conforme al divino plan,
jué la Virgen con afán
a visitar a Isabel,
que según dijo Gabriel
sería la madre de Juan.

Al saludarla su prima
le dijo: "Bendita Tú eres
entre todas las mujeres!"
Y ella dijo en alta voz:
"Bendito más bien mi Dios
que amó nuestros padeceres!".

3. Nacimiento de Jesús

LLegó así el tiempo sagrado
en que Dios debía venir;
el rey pa saber su influir
mandó empadronarse a todos,
y ansí a Belén, de este modo,
José y María se han dir.

LLegaron a la ciudá
con los últimos destellos;
pa tomar algún resuello
golpiaron puertas y hogares,
pero en todos los lugares
no tenían lugar pa ellos.

Y sus hermanos, los hombres,
le negaron sus umbrales;
Él vino a curar sus males
y tuvo, como un mendigo,
que limosniar un abrigo
a una cueva de animales.

Y llegó el tiempo de Dios
pa salú de los mortales;
como un pimpollo que sale
floreció el Divino Niño,
y la Virgen con cariño
lo envolvió con los pañales.