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sábado, 9 de diciembre de 2017

Señuelo (Milonga)


Mis consejos le han de cair 

al viejo, al mozo, al cachorro
y si lonjazo no ahorro
es pa sacarles provecho
que el hombre ha de ser derecho
lo mesmo que cueva 'e zorro.

La decencia es una planta
que no le teme al pampero,
las flores de enero a enero
se seca al menor descuido
y el hombre que la ha perdido
al diablo le ha vendido el cuero.

Un amigo es un amigo:
ricachón, tristón o en pata
no lo pulsés por la plata
cuando veas sinceridad
que él beberá tu amistad
aunque sea en un jarro'e lata.

La mentira es una doña
pinchadora como espiche,
aunque de lejos te biche
cortale la rilación;
con la verdad y la razón
comprás en cualquier boliche.

El que da sin que le pidan
en su nobleza se agranda,
si el corazón te lo manda
jamás te arrepentirás:
la galleta que comás
te va a resultar más blanda.

Se perdonante con esos
que la bondad te lonjearon,
y a la maldad la dejaron
pastoreando en tu terreno,
si a Dios por ser gaucho y bueno
también lo crucificaron.

Saber elegir mujer
es mucha sabiduría
mas naides decir podría
salvo de todo engaño:
si la que eligió pa'un año
le puede durar diez días.

La bruja de la guadaña
ya está amagando a este viejo,
ahi va mi último consejo
y no lo echés al olvido:
si en tierra gaucha has nacido
por ella da hasta el pellejo.




viernes, 1 de mayo de 2015

A la luz de un candil (Tango canción)



¿Me da su permiso, señor comisario?
Disculpe si vengo tan mal entrazao,
yo soy forastero y he caido al Rosario,
trayendo a los tientos un güen entripao.
Quizás usted piense que soy un cuatrero,
yo soy gaucho honrado a carta cabal,
no soy ni borracho ni soy pendenciero;
¡Señor comisario... yo soy criminal!...
-
¡Arrésteme, sargento,
y póngame cadenas!...
¡Si soy un delincuente,
que me perdone Dios!
-
Yo he sido un criollo güeno,
me llamo Alberto Arenas.
¡Señor... me traicionaban,
y los maté a los dos!
Mi china fue perjura,
mi amigo era un sotreta;
mientras yo fui a otro pago
me basureó la infiel.
Las pruebas de la infamia
las traigo en la maleta:
¡las trenzas de mi china
y el corazón de él!
-
¡ No apriete, sargento, que no me retobo!...
Yo quiero que sepa la verdad de a mil...
La noche era escura como boca e' lobo;
Testigo, solito, la luz de un candil.
Dispués..., cuasi nada: un beso en la sombra...
Dos cuerpos cayeron, y una maldición;
y allí, comisario, si usted no se asombra,
yo encontré dos vainas para mi facón.
-
¡Arrésteme, sargento,
y póngame cadenas!...
¡Si soy un delincuente,
que me perdone Dios!