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viernes, 8 de marzo de 2013

Surero




Sí, señora, soy surero
pelechao con luna y brasa,
y bien criao sobre los lomos
de los fletes de la pampa.

Un poco guaso, tal ves,
y enduresido en la escarcha
del despresio que entumese,
pero puro como el agua
de la lluvia bienhechora
que le da verde a las plantas.

No sé, si usté me habrá visto
florearme en una payada
o domar a un potro chúcaro
con la lus de una esperansa.

No sé, si usté, por rasones
sentimentales de rasa,
me vio pasar en tropilla
confundido con mi lansa,
rastreando campo en silensio
y trasnochao en la mala,
desmelenao y sin pilchas
o rotoso, en las patriadas.

No sé, señora, si ha visto
en lo más hondo de su alma,
emosiones de querensia
en toda la aurora gaucha
que se hiso ovillo en el pecho
pa’ no ser desilachada
cuando demarcó horisontes
con un flete y su guitarra.

Tal ves, usté, no ha oservao,
porque las cosas estrañas
le hacen olvidar el claro
color de nuestra alborada
que pasó como una sombra
en flechasos de aire pampa
con los colores del sielo
en mis horas de añoransa.

Güelva los ojos, señora,
que ya tengo vincha y alas
y un lusero brillador
de mi tobiano en las ancas,
pa’ dirme donde usté guste
en las güenas o en las malas
como chispaso de sol
bordao en la asul y blanca.

Güelva los ojos, señora,
que los dos haremos patria.
Pa’ nutrirnos de coraje
y de emosiones yenarla;
a ella que es la donosa
dueña de todas mis ansias.

martes, 20 de septiembre de 2011

La tropa pasa...


Hoy, he visto pasar por el campo
la tropa de vacas;
con su paso muy lento, indeciso,
cuando el rayo del sol calcinaba.
Iban unas tras otras, las pobres,
por el largo camino, agobiadas;
y llevando ese surco indeleble
que deja la marcha.
Hoy he visto pasar, a la tropa,
que mi cansancio brutal denotaba;
y al oir, lastimero, el bramido
que algunas lanzaban,
las miré, con tristeza y con pena
y les ví no se qué en la mirada.
Hoy he visto pasar a la tropa,
hoy he visto pasar a las vacas;
y a su paso, llegó la tristeza
a inundarme de penas, el alma.

Güeya de amor

(Pintura: Bernabé De María)

En la güeya e la vida,
supe querer
muy ardiente y sinsero,
a la mujer.

Como jué inconstante
pude aprender,
q'ansí empiesa, el q'quiere,
a padeser.

A la güeya, güeyita,
güeya del amor,
encontré en los besos
plaser y dolor.

La mujer y la plata
son dos tientos sobaos;
nos tienen, como güeyes,
acoyaraos.

Cuando los hombres juimos
medios alsaos,
caimos a eyas de nuevo
cuasi boleaos.

A la güeya, güeyita,
güeya del amor;
encontré en los besos
plaser y dolor.

Camino


Por este camino, camino de muerte,
la vide venir en la tarde aqueya.
Cómo se elevaron, sin querer, mis ojos
en su trensa negra!...
Cuando la ricuerdo, dispués de tres años
me ahuga la pena...
por este camino, se yegó a mi rancho
pa alegrar mi senda;
y por este camino, caminito triste
la yevaron muerta
cuando quise darme'l fruto e mis besos
y los besos d'eya...
Por este camino, camino de muerte
la vide venir en la tarde aqueya;
por este camino, camino triste
la yevaron muerta...