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viernes, 11 de octubre de 2019

De vuelta (o "Rumbeando Pa Las Casas" -Milonga)

(Pintura: Francisco Madero Marenco)



Después de haber castigao
quemando en forma severa
el sol dió la vuelta entera
y allá abajo se ha tumbao.
Sus rayos han aflojao
y ante sus fuerzas escasas
librao de sus amenazas
voy a marchar con la fresca,
pa que así cuando amanezca
me halle cerca de las casas.

Allí cerca, a la madrina
diez rosillos la rodean;
diez pingos que se florean
si les toca una fajina.
Una que otra cina-cina
le hacen marco a la visual,
y el reseco pastizal
al mirarlo así aparenta
una alfombra amarillenta
que nace atrás del corral.

Ya queriendo anochecer
casi estando entre dos luces
desde el puesto "Los Ombuses"
la vuelta voy a emprender.
Salí al tranquito y al ver,
del sol muy escasos brillos,
entre el canto de los grillos
vi echando atrás a mirada,
que seguían a la gatiada
los otros nueve rosillos.

En un silencio absoluto
que ni se siente avanzar,
la noche, al poquito andar
se está vistiendo de luto.
La distancia le discuto
a la güeya con prudencia,
porque yo tengo querencia
y estoy ansiando el regreso
impaciente como el preso
que está esperando sentencia.

El montado, de improviso,
una espantada me intenta
al ver blanquiar la osamenta
de un animal yeguarizo.
Alzo la vista y diviso
todito el cielo estrellao,
y hasta se me ha figurao
viendo allá arriba la cruz
que estoy mirando al trasluz
un poncho todo augeriao.

Corría un vientito de frente
medio fresco y además,
arreaba pa el lao de atrás
la polvadera caliente.
Al tranco y pausadamente,
de mi voluntad muy dueño
sigo el rumbo con empeño
y a los amagos primeros
entre el cencerro y los teros
me van ahuyentando el sueño.

Me doy cuenta al ir marchando
aunque parezca mentira
que una lechuza me mira
y un chajá me está sobrando.
Más allá como añorando,
está un viejazo esquinero
donde hizo nido un hornero
y al verlo tan tieso y mudo
parece un negro desnudo
que está parao sin sombrero.

Paré pa mudar caballo
en la inmensa soledad,
calculando la mitad
si en la distancia no fallo.
Pa que sepan les detallo
todo el cuidado que tomo,
y con precaución y aplomo
al soltarlo a mi rosillo
con el revés del cuchillo
le di vuelta el pelo al lomo.

Ni un alma se me ha cruzao
mientras voy pa mi destino
porque en la noche, el camino
es muy poco transitao.
Pa hacer las penas a un lao
que me atropellan de intento
le doy vuelo al pensamiento
y un estilo en la ocasión
es freno pa el corazón
y manea pa el sentimiento.

Ya en el rancho este paisano
está al cimarrón prendido,
y el día se ha sorprendido
por que le he ganao de mano.
El sol ilumina el llano
y en la campera extensión
cada rancho es un mojón,
monumentos los baguales,
y las güeyas y corrales
un altar de tradición.





lunes, 1 de enero de 2018

El Oscuro mentao


Como el “overo rosao”
aquel del gaucho Laguna
más gallo!, sin tanta pluma
es este oscuro tapao.
Es un pingazo mentao
brillador como el lucero;
es un orgullo, aparcero
verlo empilchao, pa’ pasear
y cuñao… pa’ trabajar
hay que sacarle el sombrero.
 
Si anda en viaje, es seguidor,
ligerón pa’un tiro’e lazo,
buena boca, y como hondazo
si un novillo es volvedor.
De coraje y de valor
pa’agarrar a la cruzada,
y si en una disparada
alguno a un campo ha dentrao,
salta limpio el alambrao
sin peligro a la pialada.
 
Baquiano en una domada
pa’apadrinar a un bagual,
o pa’agarrar del bozal
al potro, en la disparada.
De aguante en la galopiada
si fue pa’afuera el patrón,
y si en una población
se topó con una cancha,
el hombre hizo pata ancha
porque el flete es ligerón.

Lo he visto bien ensillao
con un chapeao soberano,
que al oscuro hacía tobiano
todito en plata chapeao.
Y lo sabe andar montao
un amigo de mi flor,
que luce un buen tirador
el sombrero requintao
y un pañuelo colorao
de seda, de la mejor.

Es Pedro Risso, quien luce
ese flete codiciao,
escarciador, bien domao,
buena estampa, lindo tuze.
Tal vez haya quien me acuse
de mucha ponderación,
mas me ha de dar la razón
el que entienda, porque en fija
cuando corren la sortija
sobresale entre el montón.
 
Ya el “oscuro” no es el de antes
porque está medio maceta
pero entuavía no hay sotreta
que lo eche por delante.
tuavía le sobra aguante
pa’ un rodeo a campo abierto
y está sobre sí, dispierto
por si se corta algún toro.
Pa’ mí, es mejor que el “moro”
que llevó Fierro al desierto!




 
(Revista "La Carreta" N° 168 - 04/1946 //Versos de Pedro Risso firmado como "El Zurdo Nicasio")

Recordando a Pedro Risso


(Foto del poeta don Pedro Risso, desfilando en Avellaneda, representando a "Barracas al Sur", por 1950 aproximadamente).


Cruza el viento que se aleja
dejando al paso un hechizo,
y allá va Don Pedro Risso
con rumbo a "La Estancia Vieja";
mientras espera que teja
la imagen en el pasao,
queda un tanto ensimismao
esperando a que Dios mande
pa´llevarse "Un susto grande"
mientras "bandeaba El Salao".

Muchos lo vieron domando
y andar entre hombres camperos,
como siempre "Bien Surero"
por donde cruzó tallando
la noche lo vío "Matiando"
sin ser una cosa rara
y como es de los que ampara
por sus cosas,  simpatías
lo vieron pasar el día
"Hablándole al Malacara".

Vivirán como testigos
en los reflejos de un hito:
"Se lo encargo Cuñadito"
y "Noticias para un amigo",
para prestarnos abrigo
"El poncho lobuno" está
y "Entropillando verdad"
entre "Lamentos de un viejo",
apreciamos desde lejos
"La gauchada del Chajá".

Entre patriadas honestas
"Entre otro tiempo de Criollos"
Dijo "Soltando mi rollo"
me voy con "Rumbo a la fiesta",
también le dejó a "La siesta"
décimas de "Hombre cumplido"
y "Hablando de tiempos idos",
"Recordando mis picazos",
dió a su imagen un planazo
"Pa´sacarlos del olvido".

Para salir de su encierro
fue haciendo del "Tiempo Feo"
"Milongas " y "Bordoneos"
para unirlos "Fierro a Fierro",
también le canto " A un Cencerro"
como dándole un consejo
y a fuerza de años fue viejo
pobrón y con pocos cobres
porque "Riquezas de un pobre"
lo están mirando de lejos.

A veces la "Mala Suerte"
lo tomó "Por despreciao"
y anduvo "Un tiempo extraviao"
esquivándole a la muerte;
los años le vieron fuerte
hasta que una vez "Guapeando"
la buena "Como Trenzando"
le fue quitando los males
y "Los Diez Hermanos Rosales"
lo vieron pasar "Tropeando".

Mientras el pasao lo disponga
estará el "Trenzao de Seis"
y tambien en "Buena Ley"
los dos cantaos "Por Milonga";
como criollo se prolonga
y ha dado más de un consejo
y así mirando a lo lejos
parece que va de paso
al galope de " Un Pingazo"
como ha sido "EL Gatiao Viejo".

Como "Buscando pendencia"
está en verso "El Rezongón"
"A mi bandera" es pasión,
que me grita "Independencia"
"A mi cielo" es la presencia,
 de un verso muy comentao
donde quiera bien mirao
al igual que muchos otros
los que unidos a "Bota de potro"
hacen al "Gaucho mentao".

Desde su pingo "Azulejo"
entre "Cuervos y Caranchos"
se quedó "Mirando el rancho"
"Sobre el camino viejo",
allí endureció el pellejo
en años que se han ido lerdos
y como en un común acuerdo
entre los gritos de un "Tero"
dijo: "Mirando el sendero",
todo se fue en "Mi recuerdo".

Así en "Décima" agiganto
ofreciendo en la ocasión,
parte de la inspiración
de un hito de nuestro canto,
quizás los años un manto
le tejieron  y hoy se ha ido,
pero el progreso aguerrido
aunque se sienta perverso
jamás  echará los versos
de PEDRO RISSO al olvido !!


jueves, 5 de enero de 2017

Cosas de boliche



-"Mire paisano... lamento
tener que cáirle de punta,
haciéndole una pregunta
con algo de atrevimiento".
-" No cuñao, cualquier momento
pa' mi es oportuno y bueno,
y suelte el rollo sereno
preguntando a voluntá,
que pa´decir la verdá
mi boca no tiene freno".

-"Usted me da una alegría
con su trato tan cordial
y un hombre así liberal
casi encontrar no creía
por eso me agradaría
que con la misma manera 
me informara o me dijera
hablando aquí mano a mano
a quién le compró ese ruano
que tiene ensillao afuera".

-"Mi aparcero, en la ocasión 
pa' que escuche y no se olvide
el dato que usted me pide
va a dir de un solo tirón.
Y ese ruano tan gauchón 
que a mí me vido ensillao
al fin de agosto pasao
cayo a las casas perdido,
medio despiao, muy sumido
y hasta la cruz de embarrao...

...Lo eché al campo, y como al mes 
se me dió por ensillarlo, 
y ahí pude ver al tantiarlo
que era pingo sin revés.
Ya bien compuesto después
como algo me desempeño,
puse todito mi empeño
en lucirlo acomodao,
pa que  me lo halle arreglao
si un día aparece el dueño".

-"Yo que nunca me desvió 
de la razón, ni jugando,
aquí amigo conversando
le diré que el ruano es mío.
Se fue una noche de frío
que amagaba una tormenta,
y de esa fecha en mi cuenta
le presagié igual destino
¡al ver en cualquier camino
blanquiando alguna osamenta!".

-"No hay nada que hablar paisano;
el flete, sin discusión, 
está a su disposición 
y ansina vuelve a su mano".
-"Es que al ver tan lindo al ruano
hasta un sueño me parece, 
y como en mi alma florece
la dicha que aquí acorralo
tengaló...  ¡se lo regalo!
porque usté se lo merece".


sábado, 23 de agosto de 2014

Riqueza de un pobre

(Foto: Eduardo Amorim)

Este tirador, mi amigo,
y la rastra que aquí ve
justo a explicarme ni sé
los años que andan conmigo.
Prendas que van al abrigo
del lucero y de la luna;
dos prendas que se hacen una
y así son, sin que les sobre,
riquezas de un gaucho pobre
sin ambición de fortuna.

Hubo unos años tan flojos
pa mi oficio de resero
que estuve con el pulpero
endeudado hasta los ojos.
Como oveja con abrojos
andaba de mal en peor,
y más de un caballo flor
lo he dao pa poder pagar,
pero alcancé a conservar
mi rastra y mi tirador.

Lo chairé a mi corazón
pa enfrentar las horas malas,
por más que a veces, los talas,
se rinden al ventarrón.
Pa borrarme un nubarrón
la rastra brillaba igual,
y en ese tiempo fatal
mi tirador, ¡quién lo viera!
tapao en plata de afuera
y adentro sin medio real.

Hoy otra vez con tropilla
y con trabajo a montones
embozalando ilusiones
sigo mi vida sencilla.
Y cuando aquél que acaudilla
bien llamao Nuestro Señor,
me aplique la de rigor
pa ocupar mi sepultura
¡déjenmé en la cintura
mi rastra y mi tirador!

jueves, 5 de junio de 2014

El cuchillo

(Dibujos: Jorge E. Torrecilla)


Desenredando el ovillo
de mi saber tan escaso
busco la luz de un chispazo
para evocar al cuchillo.
Al de trabajo, al sencillo,
que en nuestra inmensa campaña
al hombre gaucho acompaña
llegando a tal su lealtad
que en gestas de libertad
juntos marcaron su hazaña.

En el ambiente rural
donde hay trabajo a montones
siempre fue de los peones
la herramienta principal.
Allí, donde es habitual
pa el consumo la carneada,
tallando en la señalada
donde el paisano, a cuchillo
le hace a la oreja un "martillo",
"lanza", "horqueta" o "despuntada".

Él es código y justicia
para el criollo de este suelo
cuando trenzao en un duelo
su vida está en su pericia.
Y si siente la caricia
de una mano cariñosa,
su hoja, medio maliciosa,
así nomás que la cháire
le corta un pelo en el aire
pa mostrar que está filosa.

A cuchillo, es muy usual
en el hombre bien campero
desvasar un parejero
y sangrar un animal.
Cueriar, hacer un ojal,
el sacar lonjas frecuente,
y al churrasquear diariamente
alrededor del fogón
usa su punta el patrón
a modo de escarbadiente.

Su gavilán bien templao
anduvo en actividad
cuando hubo necesidad
de "hachar" algún alambrao.
Y aunque quizá equivocao
mi admiración le dirijo
al hombre de pulso fijo
que en defensa de su honor
supo aplicar su rigor
con la señal de un "barbijo".

Si entre gente superiora
en los arreos anduvo
sabe, que si gauchos hubo
también hay gauchos ahora.
La vida, que es golpeadora
contra el cuchillo la emprende,
y así alejarlo pretende
con la prohibición de usarlo.
Las leyes quieren matarlo
y el cuchillo se defiende!




miércoles, 4 de junio de 2014

Malos Bichos


(Pintura: "Los dos amigos" de Angel Della Valle)



-Me han dicho, aparcero Lara,
que entre gárgaras de caña
usted se contó una hazaña
y vengo a ver si me aclara.
Pues dicen que usted compara
a su bayo azafranao
con el flete más mentao
y hasta se atrevió a decir
que me lo iba hacer fruncir
a mi caballo tostao.

-No Morales... se equivoca...
usted está mal informao,
yo en contra de su tostao
jamás he abierto la boca.
Ni en una cabeza loca
cabe tal comparación,
y el que hizo la afirmación
sinceramente ledigo
no debe ser muy amigo
y anda con mala intención.

-Siendo así, yo le acredito
su palabra tan honrada,
y al quedar todo en la nada
mis disculpas le repito.
-En cambio yo me permito
escarmentar a esos pillos,
y con términos sencillos
formalmente le propongo
que nos corramos un "tongo"
pa enllenarnos los bolsillos.

-Vea Lara... al ir escuchando
su atinada explicación
viéndole tanta razón
la cosa me está gustando.
-Bueno entonces simulando
tenernos odio profundo,
los dos, con gesto iracundo,
pa que el más "vivo" zambulla
armaremos mucha bulla
así "dentra" medio mundo.

Con ardor, los dos contrarios,
primero lo conversaron,
y cuando "depositaron"
se hicieron mil comentarios.
De acuerdo a los adversarios
se fue el asunto agrandando,
y viendo al bayo más blando
mucha gente había opinao
que el parejero tostao
lo iba a ganar disparando.

Se corrió al fin la carrera
entre un mundo de curiosos,
y los paisanos golosos
jugaban fuerte de afuera.
Sin inmutarse siquiera
con tal de jugar sus reales
dando usuras colosales
el gauchaje se desata,
y lo tapaban en plata
al pingazo de Morales.

Cuatro partidas hicieron
sin poderse acomodar,
y llegando a emparejar
en la quinta se vinieron.
Cuando cien metros corrieron
ya el bayo venía en la punta,
y ansina siguió la yunta
hasta enfrentar al rayero,
por eso, el que sea campero
el fallo ni lo pregunta.

Ganó el bayo azafranao!...
y el gauchaje recibía
como un balde de agua fría
la derrota del tostao.
Algunos han comentao
que aflojaba de una pata,
pero mi opinión sensata
y por cierto la más clara
es que Morales y Lara
salieron llenos de plata.




viernes, 25 de abril de 2014

Tropilla de yuntas




Ensilla el hombre un tostao
que como seña evidente
muestra la marca patente
porque está recién quemao.
Lo anda de rienda y bocao
a ese chuzo escarciador,
y otro tostao superior
viene un poco más atrás
molestando a los demás
por travieso y mordedor.

En la radiante mañana
pisando el trébol fresquito
con su tropilla al tranquito
viene Gregorio Maidana.
Cuando el gallo tocó diana
salió desde “Toldos Viejos”
y entre sus pingos parejos
-de escasamente seis años-
trae dos overos castaños
y una yunta de azulejos.

Pa’ que lo envidien algunos
como algo que gusta y brilla
trae Maidana en la tropilla
una yunta de lobunos.
Pa’ trabajar con vacunos
y floriarse en los corrales
esos pingos colosales
con sus encuentros macizos
hasta parecen mellizos
por lo que son tan iguales.

Pero lo más imponente
que en la tropilla se ve
es un flete pangaré
con un lucero en la frente.
Otro pangaré atrayente
lo empareja de inmediato,
y al alzar el vuelo un pato
pegando dos espantadas
quedan de orejas paradas
como pa’ hacerle un retrato.

La madrina es una oscura
que a su tranco acompasao
brinda el cencerro cuadrao
sus notas a la llanura.
Hasta su estampa y su altura
le dan aspecto precioso,
y el brillo del pelo hermoso
le presta su buena ayuda
pa’ que parezca una viuda
con su luto riguroso.

El hombre después esquiva
un charco de barro duro,
y sigue sin mucho apuro
pa’ el mismo rumbo que iba.
Tiende su mirada altiva
bajo el ala del sombrero
que le va formando alero
quitando al sol sus reflejos
y así se pierde a lo lejos
la figura de un campero.

jueves, 21 de marzo de 2013

Botas de potro




Botas sobadas a mano
con la paciencia de un viejo
de un animal azulejo
que fue un pingo soberano.
En un tiempo muy lejano
también las supe calzar,
y aunque las dejé de usar
de vista nunca las pierdo,
porque me traen un recuerdo
de aquel pingaso ejemplar.

No olvido esas ocasiones
que al ceñir las ligas pampas
con sus camperas estampas
me apretaban los garrones.
Y al lucir en mis talones
unas espuelas sin brillo
con nudo fuerte y sencillo
las alzaprimas guapeaban,
y a mis botas las maneaban
del empeine y del tobillo.

La derecha, un buen rayón
ligó en el trabajo rudo,
que un toro bayo guampudo
le obsequió de refilón.
Suerte que en esa ocasión
pude cuerpiar la embestida;
y en forma más conocida
en la izquierda está presente
la marca, clara y patente,
que el bagual luciera en vida.

Ahura, cuando alguna vez
con cuidao las manoseo
son pa mí como un trofeo
de modestia y sencillez.
Por ser gauchas sin doblés
solía usarlas muy altivo,
y hasta encontraba un motivo
pa olvidar ciertas derrotas
al sentir contra mis botas
las caricias del estribo.

Retrato de un hombre gaucho

 
(Pintura: Eleodoro Marenco)

(Pa que sepa el que no sabe

quién es Gerónimo Grespán)

Hombre apreciao, respetuoso,
fuerte, parejo, fornido,
bigote un tanto caído
y el cabello entrecanoso.
Bien hablao, muy respetuoso,
-que es don de naturaleza-
como es gaucho de una pieza
lo pondero con razón
pues late su corazón
a impulsos de su nobleza.

Como criollo que se esmera
prolijo y con elegancia
luce en cualquier circunstancia
su indumentaria campera.
Usa blusa corralera
con sus letras bien bordadas,
sombrero de alas alzadas,
una bombacha sencilla
y botas de cabretilla
bajitas y bien lustradas.

Anudao con lucimiento
para evitar que alce el vuelo
rodea su cuello un pañuelo
que le hace flamear el viento.
Y en el campero indumento
luce el poncho su finura,,
en tanto que dando usura
junto al cuchillo -un valor-
la rastra y el tirador
le dan brillo a la cintura.

En llas aulas del saber
por aplicao y estudioso
conquistó un título honroso
que nunca quiso ejercer,
prefiere el rural quehacer
doblemente meritorio,
y es comprobao y es notorio
que tan parejo lo hallo
igual sentao a caballo
como frente a un escritorio.

Lo campero es su pasión...
y tanto saber encierra
que igual trabaja en la yerra
como enrienda un redomón.
Pone al arrear precaución,
y si cuadra alguna fiesta
si la mosca no molesta
da gusto verlo tuzar,
pues sabe un pingo arreglar
como jugando una apusta.

Aunque modesto, la esconde,
su cencia va abriendo brecha,
y hay que darle la derecha
tal cual como corresponde.
Donde lo pongan responde
pues sin cáir en un error
carnea igual que el mejor
sin pereza y desenvuelto,
y pegao al más resuelto
esquila que es un primor.

Con sus baguales que son
ejemplo del buen cuidao
siempre tiene un "reservao"
marca "El Pato Copetón".
Pero quiero hacer mención
que si se quiere floriar
tiene a mano pa ensillar
un moro que es un pingazo,
y un zaino de sobrepaso
que solo le falta hablar.

En la puerta de un corral
con el trenzao en la mano
no les diré que es baquiano
sinó un maestro en el pial.
Y aunque fuera el animal
muy fogueao en la pialada
a Gernónimo le agrada
volcarse el lazo con lujo,
y el bagual, ni siendo brujo,
se va a safar de la armada.

Pa asar carne, es bien sabido
que es gaucho de tiro largo,
y "ensilla" lindo el amargo
pa yerbiar fuerte y tupido.
Ameno y entretenido
en las camperas reuniones
matiza conversaciones
como quien le agrega hilvanes,
con sentenciosos refranes
y exatas comparaciones.

Sabe hacer un buen cinchón
o un lujoso retegido,
y al compás de su chiflido
va dando fin a un botón.
Que es soguero de afición
yo casi lo tomo a broma,
porque ni una faya asoma
y observándole un bozal
parece un profesional
que anda ocultando el diploma.

Es gaucho por excelencia
y hombre de vida ordenada
que al hacer una gauchada
no busca su conveniencia.
Apegao a su querencia
no hay nada que lo desvíe,
y al pedir que Dios lo guíe
digo al soltar este rollo:
es un monumento criollo
que habla, camina y se ríe.

Al final, de mi sumario
aunque las letras persigo
pa pintarlo como amigo
no me alcanza el diccionario.
Pero este comentario
les diré al finalizar
que si es imponente el mar
cuando sus aguas se encrespan,
así es Gernónimo Gréspan
hombre digno de admirar.

jueves, 10 de enero de 2013

El rezongón



(Dibujo: Esteban Diaz Mathe)

Cuando
el mate me "rezonga"
y en el rezongo se estira
una décima me inspira
pa cantarla por milonga.
.................................................
Aunque con muda expresión
desde su boca grandota
da la impresión que le brota
un grito de tradición.
Cuando lo "ensilla" un chambón
no se le oye renegar,
pero al hacerlo "llorar"
calladamente protesta,
y su queja manifiesta
en su continuo gotiar.

De exterior aspecto feo
suele andar medio engrasao,
pero siempre bien lustrao
por el diario manoseo.
Y ostenta un garabateo
que puede ser alabanza,
o es abuso de confianza
ya que con cierta intención
la leyenda "El Rezongón"
le han grabao sobre su panza.

En cuanta ocasión se ofrece
está en pie de madrugada,
como en una trasnochada
con cualquiera se amanece.
Más de una vez se adormece
entre manos vigorosas,
y por igual cariñosas
le dan el mismo placer
manos finas de mujer
que rudas manos callosas.

Mate gaucho, cuántas veces,
al lao del fogón que ardía
encontré en su compañía
un alivio a mis reveses.
La vida es como esos jueces
que solo dictan condenas,
y en esas horas serenas
en que a cavilar me pongo
el mate con su "rezongo"
me va ahuyentando las penas.

miércoles, 9 de enero de 2013

Mi recuerdo



(Pintura: Rodolfo Ramos)


Un sacudón tan violento
ha sufrido el paisanaje
que le ha aflojao el coraje
al chuciarlo el sentimiento.
Chuzaso, que el pensamiento
lo embarulló al más baquiano.
Facón que cayó de plano
dejando un pesar profundo
cuando se fue de este mundo
el criollazo Arbués Moyano.

Al correr de la existencia
fue gaucho de punta a punta
y siempre andaban en yunta
su modestia y su decencia.
Alegraba su presencia
por su invariable amistad,
tres virtudes que en Moyano
mostraban a un buen paisano
y a un amigo de verdad.

Como rural, en su ambiente
fiel a su noble sentir
sin querer sobresalir
fue un hombre sobresaliente.
Con él, que fue tan prudente
el destino se ensañó,
y aunque siempre demostró
ser pa los bastos tan fuerte
el mancarrón de la muerte
sin bellaquiar lo bajó.

A fuerza de corazón
fue lo criollo sosteniendo,
como soldao, defendiendo
a la gaucha tradición.
En la rueda del fogón
su nombre siempre ha de estar,
y el recuerdo ha de quedar
imborrable en sus amigos
porque ellos fueron testigos
de su conducta ejemplar.

Sin vuelta de hoja, campero,
parejo un pingo tuzaba,
curaba un bagual, carneaba,
y fue acreditado resero.
Su proceder caballero
siempre lo tengo presente,
y hasta lo veo, patente,
jineteando un reservao
o andar con sumo cuidao
en un redomón corriente.

Amigos, que sus hazañas
más de una vez aplaudieron
por él, lágrimas vertieron
quemándoles las pestañas.
Recto, leal, sin artimañas,
con un temple superior
supo mostrar su valor
sin alarde y sin embrollo,
¡porque Moyano era criollo
como el nudo potriador!

Aunque se corra legal
en la carrera'e la vida
una sorpresa escondida
hay en el fallo final.
Mi reclamación formal
desde este momento entablo,
sosteniendo lo que hablo
porque aquí lo he comprobao
¡que Dios es abanderao
pero rayero es el diablo!

Quiero que este escrito mío
lleno de faltas y errores
sea una palma de flores
que como ofrenda le envío.
Una paz eterna ansío
para esta gaucha figura,
y cuando el sol busque altura
sorprenda su primer luz
a un chingolito, en la cruz
de su santa sepultura.



martes, 8 de enero de 2013

Bordoneos


(Pintura: Eleodoro Marenco)

Me han invitao a cantar
y si lo hacen pa probarme
no me han de ver achicarme
ni quiero hacerme rogar.
Tomo un trago pa entonar
y si en mis trece me planto
donde yo me juegue un tanto
vamos a ver quién me aguanta,
porque me sobra garganta
pa la ginebra y pa el canto.

Como el que un vicio despunta
si cantando me bandeo
al rigor no le arisqueo
aunque venga de hacha y punta.
No ha de asustarme una yunta
ni el más taura me sujeta,
y aunque me sobra carpeta
por causas que no detallo,
no me gusta hacerme el gallo
ni pasar por gallineta.

Sin seguir ninguna huella
vengo los campos cruzando,
a puro instinto rumbiando
sin que me oriente una estrella.
Un error no me hace meya
ni la mala ha de afligirme,
soy gaucho, parejo y firme,
y si salgo campo afuera
no ha de seguirme el que quiera
sinó el que pueda seguirme.

El hombre que tiene clase
no se achica ni se agacha,
ni debe mostrar la hilacha
cuando alguna vez fracase.
La hombría es puntal y es base
que jamás he descuidao,
esperando de parao
aunque mi vida peligre,
que el tigre, con ser muy tigre,
siempre espera agazapao.

Aunque ya la decadencia
la cola me va pisando,
como el zorro, voy juntando
vicios, mañas y experiencia.
Sin guarida ni querencia
en cualquier rincón me arrumbo,
y andando de tumbo en tumbo
nadie me gana de mano,
ni será al primer baquiano
que le hago perder el rumbo.

El que guste, hágase cargo,
y si una duda lo pincha
aprete juerte la cincha
por si el viaje es algo largo.
Que en el trance más amargo
me han de encontrar divertido,
y tengan por bien sabido
que no me afigen quebrantos
¡porque a mi me sobran tantos
pa echar esta falta envido!

De payanca


(Pintura: Rodolfo Ramos)

En mis renglones camperos
si acomodarlos consigo
quiero mentar a un amigo
nacido en los Mataderos.
Mis versos se hacen matreros
pa andarlos entropillando,
pero las rimas, jugando,
me han avanzao en tropel
porque a Clovizo Querel
con ellas lo voy pintando.

Solo les pido atención
y que escuchen sin barullo,
porque el más leve murmullo
me achica la inspiración.
Y a mi amigo, en la ocasión,
me esmeraré en presentarlo,
diciendo aquí al detallarlo
que aunque le digan "El Chino"
es un ejemplo argentino
por donde quieran mirarlo.

Por eso quiero afirmar
sin achicarme en el gasto
que fue elegante en el basto
y muy mentao pa domar.
Pa quererlo repechar
siempre fue un asunto fiero,
y aunque igualito al lucero
sepa brillar su experiencia
hoy talvéz, con más prudencia,
es más despierto que un tero.

Le gusta andar bien montao
-cuya virtud le valoro-
y hacerlo quejar a un toro
contra el encuentro apretao.
Las pilchas de su recao
sin que aparenten riqueza
llevan con toda certeza
detalles que hay que imitar,
porque "El Chino" al ensillar
demuestra delicadeza.

Siempre tuvo mano fija
apadrinando un bagual,
apartando en un corral
como al correr la sortija.
Luciendo en forma prolija
sin cabrestiarle al progreso
poncho fino ó poncho grueso
según cuadre la ocasión,
y un pañuelo chicuelón
anudao en el pescuezo.

Hombre que cuida el detalle,
pero es, y lo digo fuerte,
una taba echando suerte
en cualquier lugar que talle.
Camperazo en donde se halle,
desenvuelto y liberal,
cumplido, atento, cordial,
de una hebra y sin revés,
y tan parejo de res
que es un criollo excepcional.

Conociendo sus valores
en sus tiempos iniciales
Campo de Pato Corrales
lo contó en sus defensores.
Luchaba por sus colores
siempre animoso y dispuesto,
sin que jamás un mal gesto
fuera a empañar su figura,
porque con garra y altura
en la cancha echaba el resto.

Trabajando con haciendas
sin que aflojaran sus bríos
con temporales y fríos
libró sus buenas contiendas.
Y ni Dios le puso riendas
a su gaucha vocación,
porque como buen varón
de proceder sin embrollo
en su pecho de hombre criollo
palpita la tradición.

El afecto y la bondad
hicieron nido en su pecho,
por eso es que satisfecho
yo me honro con su amistad.
Su franqueza y seriedad
son como un lazo tendido,
para que el más presumido
observe, aprenda y se entere,
que nunca es gaucho el que quiere
sinó el que gaucho ha nacido.

Como estoy sobrao de aliento
me siento tironeador
pa apretarle el maniador
de mi gaucho sentimiento.
Después, al tranco y contento
quiero rumbiar campo afuera,
pero si Dios le impusiera
silencio a mi cascabel
les dejo al "Chino" Querel
presentao a mi manera.