miércoles, 9 de enero de 2013

Mi recuerdo



(Pintura: Rodolfo Ramos)


Un sacudón tan violento
ha sufrido el paisanaje
que le ha aflojao el coraje
al chuciarlo el sentimiento.
Chuzaso, que el pensamiento
lo embarulló al más baquiano.
Facón que cayó de plano
dejando un pesar profundo
cuando se fue de este mundo
el criollazo Arbués Moyano.

Al correr de la existencia
fue gaucho de punta a punta
y siempre andaban en yunta
su modestia y su decencia.
Alegraba su presencia
por su invariable amistad,
tres virtudes que en Moyano
mostraban a un buen paisano
y a un amigo de verdad.

Como rural, en su ambiente
fiel a su noble sentir
sin querer sobresalir
fue un hombre sobresaliente.
Con él, que fue tan prudente
el destino se ensañó,
y aunque siempre demostró
ser pa los bastos tan fuerte
el mancarrón de la muerte
sin bellaquiar lo bajó.

A fuerza de corazón
fue lo criollo sosteniendo,
como soldao, defendiendo
a la gaucha tradición.
En la rueda del fogón
su nombre siempre ha de estar,
y el recuerdo ha de quedar
imborrable en sus amigos
porque ellos fueron testigos
de su conducta ejemplar.

Sin vuelta de hoja, campero,
parejo un pingo tuzaba,
curaba un bagual, carneaba,
y fue acreditado resero.
Su proceder caballero
siempre lo tengo presente,
y hasta lo veo, patente,
jineteando un reservao
o andar con sumo cuidao
en un redomón corriente.

Amigos, que sus hazañas
más de una vez aplaudieron
por él, lágrimas vertieron
quemándoles las pestañas.
Recto, leal, sin artimañas,
con un temple superior
supo mostrar su valor
sin alarde y sin embrollo,
¡porque Moyano era criollo
como el nudo potriador!

Aunque se corra legal
en la carrera'e la vida
una sorpresa escondida
hay en el fallo final.
Mi reclamación formal
desde este momento entablo,
sosteniendo lo que hablo
porque aquí lo he comprobao
¡que Dios es abanderao
pero rayero es el diablo!

Quiero que este escrito mío
lleno de faltas y errores
sea una palma de flores
que como ofrenda le envío.
Una paz eterna ansío
para esta gaucha figura,
y cuando el sol busque altura
sorprenda su primer luz
a un chingolito, en la cruz
de su santa sepultura.