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miércoles, 21 de diciembre de 2016

El niño duerme sonriendo (Arrullo nº3)



La noche con la espumita del río
te está tejiendo un encaje, mi niño.

Quiero la estrella del cielo más bella
para hacerte un sonajero, mi niño.

El niño se está durmiendo, sonriendo,
ah, ah, mi niño.

El niño se está durmiendo, sonriendo,
ah, ah, mi niño.

Quiero la estrella del cielo más bella
para hacerte un sonajero, mi niño.

Qué bello mundo es tu mundo, mi niño
ah, ah, mi niño.



Recitado: (adaptación de el "Romance del niño que todo lo quería ser" de Manuel B.Carrasco)

El niño quiso ser pez
y fue a la orilla del mar,
puso los pies en el agua
pero no pudo ser pez.

El niño quiso ser nube
y fijo el cielo miró,
volaba el aire en el aire
pero el niño no voló.

El niño quiso ser hombre, 
fuerte compuso la voz,
mas el mundo era tan suyo
que el niño, niño quedó.

Fueron pasando los años
y el hombre alcanzó su voz, 
y anduvo por esos mundos
mezclando dicha y dolor.

Y el hombre quiso ser niño, 
quiso ser nube, quiso ser pez, 
mas la playa era de angustia
y las nubes...el ayer.

Y el hombre va por el mundo, 
con razón o sin razón, 
y lleva un niño dormido, 
dormido en su corazón.


Qué bello mundo es tu mundo, mi niño
ah, ah, mi niño.

El niño se está durmiendo, sonriendo,
ah, ah, mi niño.

Lará lará...
ah, ah, mi niño...
Traila, la, la...
ah, ah, mi niño...

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El "Romance del niño que todo lo quería ser" en su versión original:

El niño quiso ser pez;
metió los pies en el río.
Estaba tan frío el río
que ya no quiso ser pez.

El niño quiso ser ave;
se asomó al balcón del aire.
Estaba tan alto el aire
que ya no quiso ser ave.

El niño quiso ser perro;
se puso a ladrar a un gato.
Le trató tan mal el gato
que ya no quiso ser perro.

El niño quiso ser hombre
y empezó a ponerse años;
le estaban tan mal los años
que ya no quiso ser hombre.

Y ya no quiso crecer,
no quería crecer el niño
se estaba tan bien de niño,
pero tuvo que crecer.

Y una tarde, al volver
a su placita de niño
el hombre quiso ser niño
pero ya no pudo ser.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Soledad del amor indiferente



Ni rencores ni perdón,
no me grites, no me llores
lo nuestro ya se acabó.

¿Rencores?.. ¿Por qué rencores?
No le va a mi señorío
guardarle rencor a un río
que fue regando mis flores.
Tú me diste los mejores
cristales de tu corriente,
y no sería decente
maldecirte por despecho,
si sé que tienes derecho
a dar o negar la fuente.

Debo estarte agradecido
por tu generosidad;
tú me diste por bondad
lo que yo di por cumplido.
Me brindaste tu latido,
tu boca nunca besada,
tu carne nunca estrenada,
tus ojos siempre esperando
con dos ojeras temblando
debajo de la mirada.

Me diste el primer "te quiero"
que es el que más atosiga,
y llenita de fatiga
me diste el beso primero.
Y hasta que llegó a tu alero
aquél mal viento ladrón,
yo se que tu corazón
fue mío por vez primera
y solo mía la acera
debajo de tu balcón.

Por eso yo, bien nacido,
no te odio ni te aborrezco,
al contrario, te agradezco
todo lo que me has querido.
No me importa si te has ido
con tu barca hacia otro mar,
que yo no te puedo odiar
por esta mala partida,
porque odiar es, en la vida,
un cierto modo de amar.

No vengas ahora a mi lado
para pedirme perdón;
el perdón es la razón
de volver a lo pasado,
y lo pasado... acabado,
que pasó... porque pasó.
¡Déjame que viva yo
sin perdón y sin rencores,
no me grites, no me llores
lo nuestro ya se acabó!