viernes, 20 de julio de 2018

El amigo (Milonga)



Al tranco llegó a las casas
después que se puso el sol .
Igual que un cuero mojado
le pesaba el corazón.

Bajo la sombra del patio
despacio desensilló;
caminito de la aguada
su caballo se perdió.

Como de lejos el viento
iba  acarriando un rumor,
de potreros y alamedas
misterios de la oración.

Bajo el candil de la luna
sacó tabaco y armó,
igual que un cuero mojado
le pesaba el corazón.

Se le había muerto el amigo,
un caballo lo apretó,
asuntos que siempre pasan
por esas pampas de Dios.

Para historias y mentiras
el velorio es ocasión;
pero el que siente en de veras
no tiene conversación.

Amargueando soledades
toda la noche pasó;
después el último viaje
del amigo acompañó.

Y después siempre callado
a su rancho enderezó
y a naides le importa nada
lo que por su alma pasó.

Recién al irse la luna
a su rancho se ganó..
Las cosas que cavilaba
tal vez que la sepa Dios.

Igual que un cuero mojado
le pesaba el corazón.             



A mis amigos queridos...

(Foto: Aldo Sessa)


Como un cencerro sonando
que desde lejos se siente,
el tiempo va mansamente
las almas amadrinando
y aunque sea de vez en cuando
en un vino compartido,
o en un abrazo tendido,
lo llevo del lao izquierdo,
así siempre los recuerdo
a mis amigos queridos.

Puse cuidao y desvelo,
mi amistad es noble y sencilla,
de no agrandar la tropilla
tampoco juntar de un pelo;
con ellos levanta vuelo
mi corazón que ha vivido,
por haberlos elegido
sin tener un desacuerdo,
así siempre los recuerdo
a mis amigos queridos.

En esta vida profana
la amistad es poncho de abrigo
y en yunta con un amigo
cualquier hazaña es jarana.
Se alegra mi alma paisana
si estoy con ellos reunido,
o en un estilo sentido
cuando mi guitarra encuerdo,
así siempre los recuerdo
a mis amigos queridos.

Aunque no voy a nombrarlos
y no es muy larga la lista,
al que este verso lo asista
habrá de saber guardarlo
pues yo quisiera llevarlos
en el corazón prendido,
una vez que me haya ido,
sin vueltas y al tranco lerdo
para siempre en el recuerdo
y a mis amigos queridos.



Gaucho

Presiento ese dolor cerca de mí
como un abrazo rudo
que no puedo romper.
Ahora ya sé quién eras.
haberlo descubierto me ilumina una herida
que no alcanzaba a ver.

Dolor, bravura, sombra: así te llamas.
Toda la tierra nuestra crepita en ti y te nombra;
toda la tierra verde
con su bagual, su tigre y su paloma.

Dónde ibas a morir,
forjador de la vida;
semental de una estirpe que luchó codo a codo
para erguir su cabeza
a ras de las escorias
sobre el oscuro légamo de la historia.
Dónde ibas a morir,
gaucho
si ni tu propio nombre reconoció tu boca
y el mañana, ojo ciego
donde no te miraste
es memoria de todo lo que tu nombre toca.

Porque cuando la tocas
la palabra coraje se amanece
y en la caja viril de las guitarras
el corazón de un pueblo se estremece.

Porque cuando la toco
mi guitarra me dice
que el canto vino a mí, desde otro tiempo
por el río de tu sangre, desecado;
a mí, que soy mujer
y tengo pena
y estoy llena de arrullos apretados.

Allí donde cantabas
lloro; yo soy de llanto.
Allí donde rugías
canto.

Porque esa es mi oración
y la de aquellas
que lloraban por ti cuando partías.
Porque tengo una patria entre los brazos
que ciñe una paloma
todavía.

Para rezar por ti;
por tu desolación y por tu grito,
por tu ronca garganta sin canciones,
por tu rastro de sangre en los malones,
por tu mano cerrada en el cuchillo
y por todos los huecos de tu ausencia
y por todo el olvido.

miércoles, 4 de julio de 2018

El canto del sur herido (Milonga)



Le pregunté a un locutor
que hablaba de festivales,
cómo eran los recitales
acá o en el interior;
ya que no vi ni un cantor
surero en un escenario,
siendo que es tan necesario
el canto de la llanura
que encierra tanta cultura
como tiene un diccionario.

Dijo que el canto surero
era aburrido, tristón,
y que no llama la atención
a los que ponen dinero;
que hay que serles más sincero,
cantar fuerte, mucho ruido
para darle otro sentido
sino la gente rezonga,
aparte escuchar milonga
es solo para entendido.

Me dije: "pobre de mí,
yo que soy paisano nato
y ando buscando un 'contato'
de ir a cantar por ahí",
y bueno si esto es así,
lo voy a tener presente
y muy cuidadosamente
mi guitarra dejaré,
tan solo la agarraré
para cantarle a mi gente.

A veces no puedo creer
cómo esto ha cambiado tanto,
han ladiao a nuestro canto
y no lo dejan crecer,
no se lo hacen conocer
al que no es de este pelo,
lo esconden bajo de un velo
a tantos cantores grandes,
y ni hablan de José Hernández
que es nacido en este suelo.

Pero soy un convencido,
hay gente que los escucha
y habrá que seguir la lucha
para que no se haga olvido.
El canto del sur herido
porque no quieren que esto haya,
yo seguiré la batalla
sin que naides se interponga
y voy a cantar milongas
por dondequiera que vaya.

Pa'que rumbee

(Pintura: Stella Maris Hansen)


Pago de Samborombón,
día tres, del mes de mayo;
señor, Hilarión Carbayo,
Estancias “El Albardón”.
Con profunda estimación
es que le escribo paisano
deseando que esté cercano
el día de su visita
y espero que esta notita
me lo encuentre fuerte y sano.

Estas líneas Hilarión
aparte de saludarlo,
sirvan para anoticiarlo
de mi nueva ubicación;
discutí con el patrón
don Adrián Ceballos Montes
y pulsando los aprontes
vi que’ra pa’ disgraciarme
y allí decidí largarme
buscando otros horizontes.

Llegando al boliche’e Vedia
que usté conoce y recuerda,
vuelque con rumbo a la izquierda,
más o menos legua y media
si es que el sofocón lo asedia
allí hallará tres ombuses
y un callejón con dos cruces
allí, tuerza pa’l poniente
y lo ha de dar mesmamente
al arroyo Tacuruces.

Cruzando el puente se topa
con un callejón estrecho,
allí metalé derecho
como gringo en plato’e sopa,
saldrá al camino’e la tropa,
ahí tome de referencia
de una loma, la eminencia
y al borde de la barranca
verá una tranquera blanca,
dentre que esa es su querencia.

Si es que conserva el overo
aquel de oreja rajada,
creo que en una jornada
podrá enfrentarse a mi alero;
lleguesé, que aquí lo espero
como en tantas ocasiones,
gustando unos cimarrones
largo y lindo prosiaremos
y entonces retozaremos
mesmo que dos muchachones.

Gente que pasa...1.000.000 !!!




martes, 19 de junio de 2018

Gorra 'e Vasco


(Cuadro: vascos con boina y jugando al mus)



Quizás un vasco lechero
con vos vino desde España
y fuiste a la campaña
acompañando al tambero;
al que corría un parejero
como disputando un duelo
para sujetarse el pelo
le hicistes como una cincha
y le supliste la vincha
que se hacía con un pañuelo.

Y te empezó a usar el criollo
por el vasco alambrador
que trabajaba mejor
si tenía que hacer un hoyo,
o desparramando un rollo
de la púa o de la lisa,
y alguno que la precisa
como que era regalada
la blanco o la colorada
luego usó como divisa.

Gorra’e vasco te nombraron
porque algún vasco te trajo
pero después pa’l trabajo
gringos y criollos te usaron;
si en verano te guardaron
pa’l invierno se te deja,
ya descolorida y vieja
y por el tiempo estirada
cuando era fuerte la helada
sabía tapar una oreja.

Te supo usar el resero
en días de mucho viento
mientras que colgó a los tientos
pa’ bien seguir, el sombrero;
suplistes al serenero
en cuanto al raso ha acampao
o usando el poncho encerao
entonces no te mojaba
pero lo mismo abrigaba
al que iba encapuchao.

Hasta de guante ha servido
en el tiempo de la arada:
una cadena escarchada
en el yuguiyo has prendido,
pa’ la hora’el matecocido
como asiento se te usaba
y… siempre bien le quedaba
al que corría la sortija,
y pa’agarrar la manija
si era caliente la pava.

Te ha usao el deschalador
cuando cargó la maleta,
pa’ jinetiar a un sotreta
también te usó el domador,
el bolsero estibador
en la plancha o descargada,
media chata y alargada
también el calvo te ha usao
¡y si andaba enamorao
disimuló la pelada!

 (Ca. 1984)


 

Gaucha matera


Le doy rienda a la memoria.
buscando en mi suelo apoyo,
pa'tirar con todo el rollo
a tu pasado de gloria
por encerrar tanta historia
en tus paredes camperas,
sacarte grande quisiera
en esta criolla poesía
que trencé en la lejanía
para cantarte matera.

Y ya que me diste usura
vi'a poner todo el talento,
entropillando argumentos
pa'pintarte en la llanura;
porque tu gaucha figura,
sencilla, sin arrogancia,
la retengo en la distancia
cerca 'e la pieza 'e los peones,
más pa'l lao de los galpones
que del chalé' de la estancia.

Por eso gaucha matera,
reliquia de los mensuales,
no cambiarán tus modales
por costumbres extranjeras
ni ocupará la tetera
tu lugar pava tiznada,
compañera en las yerbeadas
cuando solía el paisano,
voltear el aspa temprano
esperando la alborada.

A tu interior me deslizo
con mi duende soñador,
y aunque no esté el asador,
recuerdo el hoyo en el piso
y de un banquito petiso
se recorta la silueta
y restos de una paleta
mezquina un gato barcino
y hasta la bota de vino
veo colgando en la horqueta.

Mientras sigo imaginando
me arrimo hasta tu fogón
y siento que el corazón
quiere seguir retozando,
la pava me va inspirando
con su clásico chiflido
y un perro viejo dormido,
también disfruta el calor
y oigo en la voz de un cantor
versos de Santos Garrido.

Y ahura sujeto el bagual
tordillo del pensamiento
y vuelvo a atar a los tientos
el trenzao sentimental
como siempre liberal
cuando le pego el tirón
y más en esta ocasión
que ha cruzao por mi mollera,
cantarte gaucha matera
escuela de tradición.

miércoles, 6 de junio de 2018

Marcha del caballo criollo



Pequeño gigante de América
sumiso trotante, legüero sin hiel
herencia de noble y estirpe valiente
de brío escondido y morir de pié.

Pequeño gigante de América
galopes heroicos hicieron la luz
librando banderas en el continente
Argentina, Chile y el Alto Perú.

Caballo de peón,
caballo de soldado,
sublime en Chancay
con el abanderado.

Sufrido y tenaz,
olfato de venado,
relincho triunfal,
clarín americano.

La fragua de sus hollares
y sus músculos martillos,
templaron huesos de acero
en cuatro yunques bruñidos.

Grabaron sus iniciales
donde abrieron los caminos
con la "V" de la victoria
los candados esculpidos.


A vos no te importe

(Pintura: Ricardo Martinez Galván)



A vos no te importe 
que tuitos te digan
que yo soy un hombre 
llenito'e defetos'
y que soy dañino 
como el mío-mío
y hasta que soy fiero...

¿Vos no has visto nunca 
cuando se alza un águila
pa'llegar volando
cerquita'e los cielos,
la farra machasa
que arma el bicherío menudo
gritando de envidia su vuelo?

Pues la mesma cosa les pasa
a los que hablan de mí, 
porque saben que me estás queriendo.
Si pa'un hombre, China, 
tener tu cariño
es cuasi lo mesmo 
que llegar al cielo.

A vos no te importe
tuito lo que digan, 
pa'cruzar la vida
hacé lo que yo hice:
Pa cruzar la vida
puse en las maletas
de un lao el cariño, 
del otro el disprecio.

Y en tuitos los ranchos
ande diba llegando,
asigún la gente,
sigún el momento,
sacaba mi carga
pa'dir ripartiendo...

Y llegué a tu rancho!!!
Parece mentira pero yo
(chuic/beso) te juro po'esta cruz
que es cierto...
El lao del cariño
estaba sin tocarlo
y cuasi vacío 
el lao del desprecio.

Cualquiera compriende
que una carga ansina
no empareja el peso
y pa'emparejarlo,
pa'emparejarlo bajé las maletas:
te hablé de un cariño 
que había'e ser eterno.
Te miré los ojos, 
te besé las manos,
te juré' e rodillas
ser siempre bien bueno,
te juré llorando 
quererte ¡pa'siempre!
¡Pa'siempre, canejo!

Y aquél lao que traigo
rebosando'e lleno
temblando'e ternura, 
los volqué a tus pieses
y... y quedé contento!


Po'eso: no te importe
que mucho te digan
que soy un mal hombre, 
que soy un perverso.
Yo pa'vos: soy güeno,
si pa'otros soy malo
será culpa de ellos...!

Porque yo chiruza,
como el espinillo,
¡tengo flores de oro
y espinas de acero!