sábado, 18 de mayo de 2019

No te entregues al amor (Tonada)

(Pintura: Molina Campos)



No te entregues al amor,
sin tener conocimiento.
Porque después, ya no vale, si ¡ayayay!
tener arrepentimientos.

Para qué Dios me habrá dado
tanto amor para quererte,
y ahora para olvidarte, si ¡ayayay!
será preciso la muerte.


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Otros versos encontrados en esta tonada:

Las horas que tiene el día
las he repartido así:
nueve son para adorarte, si ¡ayayay!
y el resto pensando en ti.
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Espina fiel de la flor
mas hechicera y galana,
así modera tu amor, si ¡ayayay!
en tu juventud temprana.
En tu juventud temprana
no te entregues al amor.

Cogollo:

"Cacho Valles", siempre viva,
y con la pura verdad:
quisiera en esta tonada, si ¡ayayay!
lograr un amigo más


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Aparece como autor de algunas coplas: A. Rodriguez

Vivir ya no (Vidala)


Triste de mi
¿qué haré yo?,
amo una flor
y se marchitó.

Hoja por hoja,
el viento llevó;
amarga vida:
vivir ya no.

El tiempo cuando transcurre,
hiere con mayor furor,
destruye lo que envejece
sembrando pena y terror;

me voy, me voy,
arreando conmigo
placer y dolor.

Te'i de olvidar (Vidala)




Esta cajita que toco, ¡vidalitay!
tiene boca y sabe hablar,
mi bien, ¡ay mi dolor!
solo le faltan los ojos, ¡vidalitay!
para ayudarme a llorar,
mi bien, ¡ay mi dolor!

Estribillo: 
Te´i de querer,
te´i de adorar,
te´i de llevar adónde
nadie te pueda encontrar,
tan solo muriendo
yo te´i de olvidar.
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(Versión de Luciano Irrazábal):

El día que no te veo, ¡vidalitay!
para mi no sale el sol,
mi bien, ¡ay mi dolor!
ni brillo tiene la luna ¡vidalitay!
ni vida,  mi corazón.,
mi bien, ¡ay mi dolor!

Estribillo 
Te´i de robar,
te´i de llevar,
te´i de esconder adónde
naides te pueda encontrar,
tan solo muriendo
yo te´i de olvidar.

Mi sonora compañera (Milonga)


Esta guitarra sonora
lleva en su caja guardada,
un montón de trasnochadas
y de rojizas auroras.
Conoce tantas historias
que mi pecho le ha contao,
y siempre me ha acompañao
por donde quiera que fui,
yo nunca le devolví
todo lo que ella me ha dao.

Sos de muy buena madera,
de la mejor, la más pura
y te hicieron la cintura
como niña quinceañera;
tenés como cabellera
seis trenzas que son vibrantes
y te hace tan arrogante
con delgado diapasón
que acaricio con pasión.
tu cuello tan elegante.

Tu boca es el corazón
por donde brotan las notas
y a veces parecen notas
de llanto en el diapasón.
Salen de tu corazón
con exquisita dulzura,
empapadas de ternura
cual si estuvieras penando,
si a veces se me figura
que vas cantando y llorando.

Yo siempre te pedí tanto,
nunca me has negado nada,
siempre dulce y afinada,
acompañando a mi canto;
por eso mi voz levanto,
aunque un poco emocionada
por devolver las gauchadas,
que tantas veces me hiciste
donde quiera que estuviste
mi compañera del alma.

No sé si es buena o es mala
la noticia que hoy te acerco,
te imaginás lo que siento
aquí muy dentro del alma.
Por más, por más que te lo ocultaba
hoy se llegó la ocasión
de que te pida, de que te pida perdón
mi compañera de farras,
mi hijo quiere ser cantor
y te he regalao: guitarra.


miércoles, 15 de mayo de 2019

¡Zoncera de flete!


(Pintura: Rodolfo Ramos)



Aunque no soy fantasioso
ni me gusta ponderiar,
de mi flete quiero hablar
raza criolla y muy vistoso.
Perdonen… si de goloso
me estiro en este versiao,
pero si me han convidao
no viá gastarme en amagos…
porque pa’ mi es un halago
conversar de mi tostao.

Dije tostao… sin pensar,
más bien… alazán tostao
y pa’ más datos… calzao
justo del lao de montar.
Dios le quiso colocar
mesmo en la frente una estrella
como fijándole en ella
lo que le ha dado el destino:
¡no hacerle asco al camino
aunque sea larga la huella!

Luce en el cuarto la marca
que supo ser de mi agüelo…
y esa quemada entre el pelo
lo distingue en la comarca;
hijo de una yegua zarca,
madrina de la tropilla,
que del tuse a la ranilla
era alazana, de un viaje.
¡Si parecía su pelaje
un fuego entre la gramilla…!

Según el frío o el calor bien
tiene costumbres marcadas,
si lo ensillo con la helada
se me güelve escarceador.
Llegando el tiempo mejor
más bien digo, el tiempo bueno
mientras me espera sereno
pa’ empezar la galopiada,
me alborota la enramada
con la coscoja del freno.

La cola se la he dejao
que le caiga hasta el garrón
y un tuse bien parejón
de arco bajo, le he cortao.
Al verme con el recao
un relincho ha de soltar,
porque su vicio es andar
y ande lo chiflo… se viene.
¡Y cuando arriba me tiene
ya entra a caracolear…!

Y esto que le juí mentando:
pelaje, formas, manías…
son cosa que notaría
si usté se larga observando.
Pero sé que ni soñando
por más que ponga cuidao
le veré el mejor legao…
por eso es que se lo digo:
Y es... que no existe un amigo
como mi alazán tostao.


Y se llamaba Don Lucas


(Dibujo: Miguel Ángel Gasparini)




Y se llamaba, don Lucas.
El apellido ¡ni cuenta!
total, con el "don" y el nombre
se abría paso ande quiera.

Dijo "otro tiemple" y tantió
la clavija de madera,
y después, fue acariciando
las cuerdas...con la derecha;
y así le nació una polca,
un aire, una chacarera.
Era robusto, morocho,
y en su blanca cabellera
se dibujaban los años
que pasaban de setenta...
Conocía muchos pagos
y no tenía querencia...

Primero, porque de mozo
fue resero por las sendas
y entonces era su rancho
un monte, recao y estrellas.
Y cuando se fue gastando
su vida, tras de la hacienda,
hizo noche en pulperías,
se aquerenció en las materas
o en el galpón de una estancia
acomodó su existencia.

Vaya a saber qué destino
le fue marcando esa huella
que los días se le fueron
sin exigir recompensa,
sin tener al lado suyo
más que esa compañera...
donde gastó sus caricias
buscando "tiemples" en ella.

Sabía hablar en otros tiempos;
de una época de seca,
del nombre de algún paisano
de alguna esquina campera
o de algún "paso crecido"
resulta de unas cuadreras
y de tantas cosas más,
que con los años se mentan...
pero nunca, nunca el hombre
habló de alguna pollera
que le dejara el recuerdo
de algo lindo o una pena.
¡Como si hubiera nacido
sin pa'que nadie lo quiera!

Aceptaba pocas copas...
más bien, ni gustaba de ellas;
y solo tenía el vicio de su tabaquera
algún cigarrito que otro
que entre su boca reseca
se le apagaba ahí nomás,
pues, ¡ni pitaba siquiera!

De tiempo en tiempo, llegaba,
siempre pegaba la vuelta,
y al poco andar, ya su espalda
se iba borrando en la senda
al tranco'e su sillonero
que igual que él, sin querencia,
encontraban el destino
andando huellas y huellas...

Y un día, no volvió más.
Y se borraron sus mentas;
naides supo decir
dónde quedó su existencia...
que s'hizo de su guitarra,
ni dónde está la osamenta
de aquél caballo aparcero
que lo llevó donde fuera...
¡Como si a los dos, un día
se los tragara la tierra!

Y seguro dijo: "otro tiemple"...
Y mirando las estrellas
buscó los rumbos del cielo
y ahí encontró su querencia.

Y se llamaba, don Lucas.
El apellido ¡ni cuenta!
total, con el "don" y el nombre
se abría paso ande quiera.
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Este recuerdo es para don Lucas Salto,
un criollo que conocí allá
por la década de 1940.


Una yerra de las de antes




Rojea en el calendario
el primer día de mayo
y van llegando a caballo
los criollos del vecindario.
Entre las nubes, corsario
el sol… pelea su mando
y mientras se va agrandando
el grupo’e los invitao,
los lazos bien engrasao
están su fiesta esperando.

Hay yerra en “Santa María”,
una estancia muy vistosa
y que conserva orgullosa
costumbres viejas, ‘toavía.
Su patrón, para ese día,
olvida manga y corral
y porque’s tradicional
del tiempo de sus abuelos:
quiere terneros al suelo
y volteados en un pial.

Se preparan en la playa
el que enlaza, pialadores,
marquero y atajadores
para empezar la batalla.
Sin alambrados ni rayas
va a comenzar la función;
en un costao, el fogón
tiene la marca candente
y entre’l bullicio’e la gente
entra el rodeo en acción.

Allí va el enlazador
montao en un rabicano
-es zurdo y con esa mano
de revés, tira mejor-.
Pa’ cumplir con su labor
ha sabido acomodar
el recao pa’ trabajar;
la cincha apretó bastante
y aunque está medio adelante
no lo han de ver sobaquiar.

Ya sale el primer ternero
disparando a campo raso
y están zumbando los lazos
midiendo tiros certeros.
Un pial de volcao, primero,
queda errao sin saber cómo;
después, otro sobre el lomo
lo saca de una gambeta
y con uno de paleta
lo voltea el mayordomo.

Se oye gritar al patrón
“-Aprete que va la marca!”
y con esa frase abarca
la primera marcación.
El ternero da un tirón
cuando se siente quemao,
queda olor a chamuscao
y después de la capada
festeja la paisanada
con un porrón destapao.

Y prosigue el desarrollo
sin darse tregua ninguno
entre el balar de vacunos
y los dichos de los criollos.
Hay tiros con todo el rollo
como puestos con la mano
y cada cual es baqueano
en lo que está trabajando
y así marcaos van pasando
los que fueron… orejanos.

Esa es la yerra a rodeo,
hermosa fiesta campera
de un tiempo que ya se fuera
y que antes fue de apogeo.
Me pongo a pensar, y creo
que hasta la vida ha cambiao
y de puro encariñao
le doy mi palabra franca…
¡que aunque fuera de payanca
yo… pialaría al pasao…!

Otros temples (Piezas antiguas del Pago del Tuyú)


01. Polka 00:00
02. Mazurca 02:14
03. Chacarera 03:41
04. A Mi Guitarra (estilo anónimo) 06:11
05. Gato de la María 10:40
06. Aire de Minuet 12:45
07. Triunfo 14:36
08. Mazurca 17:27
09. Mazurca 19:38
10. La Taperita (estilo popular) 21:32
11. Polka 24:32
12. Mazurca 26:48
13. Sol y Lluvia (vidalita) 29:07
14. Mazurca 32:06
15. Chacarera 34:11
16. Despedida (estilo) 36:24

Un día me fui del pago...



Un día me fui del pago,
la pucha que lo extrañe,
salí buscando trabajo
y aquí estoy, míreme usted.

Cuando uno sale al camino,
es difícil de saber,
si podrá pegar la vuelta
o morirá sin poder.

Cuanto más leguas se hacen,
más quedan por recorrer,
los caminos son pa' dirse,
las penas son pa' volver.

Un día me fui del pago,
pero Dios ha de querer,
que no se me manque el zurdo
sin llegar a Huanguelén.

El hombre escarba en los otros,
buscando felicidad,
y se olvida de sí mismo
que es donde debe escarbar.

Las razones son razones,
si se puede razonar,
a veces se anda pensando
sin saber en que pensar.

Huellones de tierra y tosca,
que de chico recorrí,
arroyos, montes y vientos
ellos allá y yo aquí.

Un día me fui del pago,
pero Dios ha de querer,
que no se me manque el zurdo
sin llegar a Huanguelén.

Que no se me manque el zurdo,
sin llegar a Huanguelén...

miércoles, 1 de mayo de 2019

El portero eléctrico


Una tarde bien vestido
salí a entretener el ojo,
tenía como un antojo
tal vez de puro aburrido.
Iba espiando entretenido
el progreso que se ve
cuando en la entrada oservé'
de un alto departamento
a un hombre que muy atento
hablaba con la paré'.

Pensé, "si no me equivoco,
si mi opinión no está errada
aunque no tiene fachada,
ese hombre debe estar loco".
Y me entré a arrimar de a poco
como chusmeando un chalet
y así fue como escuché
cuando el "bajá", repetía
y allí solo se veía
una puerta y la paré.

Y seguí con atención
espiando sus movimientos
cuando escuché que al momento
recibió contestación;
fue tanta mi admiración
que me quedé confundido,
yo que siempre había sentido
que las paredes oían,
mas resulta que hoy en día
¡hasta hablar han aprendido!

Se abrió una puerta chillona
y allí salió apuradita,
una gorda jovencita,
simpática y retacona
y aunque era desparejona
algo se había emprolijao
con un cinto ancho apretao
pero eso no era un remedio
ya que al apretarse al medio
le rebalzaba el costao.

Al irse ellos me arrimé
y ahi fue cuando vide entonces
aquél colador de bronce
incrustao en la pared;
y aun yo no entiendo porqué
siendo que nada entendía,
porqué diablos aquél día,
viendo aquello imaginé
que había que hablar la paré'
pa'conseguir compañía.

Poniendo duro el pulgar
y sin que nadie me viera,
al botón saltao pa'afuera
lo apreté sin pestañar...
-"¡Hola!", sentí al escuchar,
"Diga de parte de quién",
y siguiéndoles el tren
le dije:-"Soy de Laprida
y quiero una parecida
a la que salió recién".

Se abrió la puerta chillona
y apareció como escudo,
un grandote bigotudo
en vez de una retacona.
Yo me dije "a la madona,
me engañó el botón maldito!"
y alejándome al tranquito...
por curioso pensé entonces,
culpa el colador de bronce
hoy casi pierdo el invicto!



(Foto: Francisco Ayerza)
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Autor: lo estamos averiguando.