jueves, 17 de agosto de 2017

Maidana


(Foto de Serviliano Maidana, baqueano del general Lavalle)


Jué en una de mi flor. Hasta en los cerros
nacían margaritas coloradas
y quedamos dispersos unos pocos,
con malas armas y ninguna bala.

Entreviero feroz: ¡Vinchas y bolas!
melenas y clineras enredadas,
relámpagos de sables y facones;
divisas rojas y divisas blancas.

Allá sobre la frente del sol bajo,
semejaba una vincha roja franja.
Dejuro había salpicao la orilla
del horizonte azul la sangre gaucha.

Nos traiban derrotaos y de tan cerca,
los gritos nos golpiaban en la espalda,
y nosotros echaos sobre el pescuezo
charquiando los reyunos a rodajas.

Llovía un chaparrón de boliadoras
que acalambraba los matungos maulas;
como trío de yaras cabezonas
se enredaban juriosas a las patas.

Maidana me seguía a un tiro’e lazo
gastándole el resueyo a un criollo pampa,
cuando lo vide cáir, tosiendo sangre
ensartao en las aspas de una lanza.

El caballo cruzó. De puro instinto
lo agarré del cabresto a la pasada,
pa’ llevarle, a lo menos si volvía
la noticia a la viuda y las cacharpas.

Mejor me hubiese güelto sobre el pucho
a vender junto a él, la vida cara
a quebrar el facón contra los sables
pero a morir en ley como Dios manda.

Y lo dejé nomás… Pobre mi amigo…
Amigo de la paz y las patriadas;
amigo de las malas y las güeñas,
y amigo de las güeñas y las malas.

Y espueliando por juera a un duro’e boca
-como adentro el dolor pinchaba mi alma-
me escabullí por fin del chucerío,
como dice el refrán, echao en l’anca.

Se hizo la paz y regresé al ranchito
del que quedo tirao en las quebradas
defendiendo el color de una divisa
vergüenza ponzoñosa de mi raza.

Me acuerdo que me dijo muchas veces
en charlas del fogón o de la carpa:,
“-Si sos amigo y regresas con vida,
cuidame el gurisito si me matan”.

Por eso lo lloré junto con ella.
Igual que un perro le cuidé las casas
y gasté con los suyos los vintenes
que en domas o tropiadas agenciaba.

Y al gurisito, con cariño’e padre,
si se dormía, lo acosté en mi falda
y si lloraba de mimoso que era
le empriesté pa’ juguete mi guitarra.

Pero vino después la “primavera”;
se ajuntaron de a yuntas las bandadas,
y echaron flores, dende los rosales
hasta esos yuyos que a la hacienda matan.

Y un vaho de vida resurgió violento
que en ley pareja la natura implanta,
y ardió el instinto como un juego interno,
que a procrearse las especies manda.

Y ella tenía veintidós abriles…
Eran sus senos como dos torcazas,
tenían sus ojos un mirar profundo,
había en su boca contenidas ansias!

Y, yo me paro, si a degüeyo tocan,
y a veces, antes de copar la banca…
pero si dentran a jugar polleras,
si solo no me paro… no me paran!

Y como me conozco y soy güen gaucho
-antes dejuro, de meter la pata-
junté las pilchas, ensillé mi moro,
y con tristeza le anuncié la marcha.

Pensaba dirme como el hombre limpio,
bien atrás el sombrero, la frente alta!
que potros pa’ montar y chinas lindas,
ni nunca me faltaron ni me faltan.

Le dije: “-Me viá dir por un tiempito,
me han echao en el pago la perrada,
pero cuente lo mesmo con mi ayuda
que, teniendo yo plata, tendrá plata”.

Ñubló sus ojos el cristal del llanto,
bajó la frente de dolor cansada;
como una hermana se abrazó a mi cuello,
y yo la recibí como a una hermana!

Casualidá fatal que ató a mi vida
el ñudo potriador de la desgracia!,
sentí ruido de espuelas, miré afuera;
cuando en la puerta se paró Maidana!...

Nos miró sacudiendo la cabeza.
Tenía en los ojos un mirar de rabia
y se quedó parao como un palenque
sin decirnos siquiera una palabra.

Después, besó al botija que en un banco
como una piedra dormidito estaba
pa’ envolverlo temblando entre los pliegues
rojos y azules de su poncho patria.

Y con él en los brazos montó’e nuevo
y se puso chiquito a la distancia…
Mejor me hubiese güelto aquella tarde
a vender junto a él la vida cara…!!

miércoles, 16 de agosto de 2017

Milonga triste


Un cantor de soledades


(Pinturas: Molina Campos)


La guitarra, lazo abierto,
con seis cuerdas, corta el aire;
dibujando redondeles,
paisaje sobre el paisaje;
no hay ternura más bravía
que la pampa y el coraje
cuando canta por milongas
ese criollo en soledades.

Canta el hombre, piensa el hombre,
no es el grito que lo invade;
no es protesta en su garganta
lo que quiere y lo que vale,
él se funde en la madera
como un niño que se sabe
cobijado hasta la muerte
por la criolla tierra madre.

Habla poco por costumbre,
anda solo porque sabe
de las cosas que le duelen
quienes fueron los culpables
y en el libro de la vida,
aprendió a no lastimarse.
protestando noche y día
es difícil que se salve.

Cuantas veces fueron otros
y le dieron mil cantares
para hacer un cancionero
que le hablara de sus males,
con milongas, con estilos;
rebeldías que él ya sabe
que por más que las entone
en su rancho sigue el hambre.

Hoy lo veo con su niño,
de la mano, por las tardes,
dialogando en el futuro
con el surco y con la sangre
mientras besa la semilla
va pensando que ya sabe:
es mejor morir arando
que vivir, ¡dele quejarse!



No es pa' venta (Milonga)



Haga silencio el que escucha
que ahora que cantar me toca
me he de perfumar la boca
porque mi ciencia no es mucha.
Le pongo el pecho a la lucha
pa'cantar con sentimiento,
he templao esos seis tientos
pa'que sepan que el que canta
no es por su buena garganta
sino por lo que hay adentro.

Yo aprendí desde pichón
que en cuestiones de cantar,
hay cosas que respetar:
madre, patria y tradición;
cualquiera enciende un fogón
pa'calentarse las manos
pero si el hombre es baqueano
para encender esa hoguera
busca leña verdadera
y esa es la verdad, hermano.

Todo el que quiera cantar,
debe pensar porqué canta,
cualquiera su voz levanta
yendo pa' cualquier lugar;
y así empieza a tropezar
por no observar el camino,
a todos nos gusta el vino
pero hay que saber tomar,
perdonen el refranear
parece ser mi destino.

Ninguna jamás podrá
comprarme el canto sentido
porque son versos sentidos
con toda sinceridad;
la huella de la verdad
no la camina cualquiera,
las cosas a su manera
siempre se pueden decir,
mas nadie me ha de prohibir
que yo no cante sonceras.

sábado, 15 de julio de 2017

La muerte



Yegua madrina es la muerte
con cencerro de campana;
con los facones se hermana,
duerme en la ceba'el fusil,
y es hembra del hombre vil,
celosa de la mañana.

Se hace trompo en el remanso,
se enrosca en la yarará,
en cristiano es amistad
que nos malvende ande quiera,
y cuando ciñe pollera
tiene fuerza'e tempestad.

Se deja cáir en un rayo,
con el Tiempo anda arranchada;
mujer de la milicada
le peona diligente,
pero si mira a un valiente
recula como asustada.
Por eso llega callada,
por la espalda y de repente.
Yo la he visto muchas veces
esperando en un pajal,
en el vuelco de un puñal,
arrollada en la traición,
en la zurda hecha facón
y en una china, panal.

Es la piedra afiladora
de sables y de machetes,
cargadora de güinchetes,
de la desgracia boyera,
y del finao es canoera
y del que huye es el flete.

Es vela, lágrima y luto,
puede ganarse en un vaso,
en la seda de unos brazos,
en unos ojos traidores,
en la cicuta, en las flores,
y en el plomo de un balazo.
Mata al galope, de paso,
y no atiende rezadores.

Es bola de uno en las sienes,
duraznillo y mío mío;
salta en las ancas del frío,
va hachando el tronco a la vida,
y es el surco de la herida
y es borbollón en el río.
Prende con mala bebida
las brasas del desafío.

Del mundo es fin y ceniza,
y abajo'e la cruz gusano;
segura herencia'e cristiano
nade en plata o en pobreza,
silencio y noche que empieza,
desnorteadora'e baqueanos.

Dos cosas pintan a un hombre
mejor que ningún pintor:
la plata del tirador
y la conducta en la muerte.
Si aguanta la risa, es fuerte
desde la ráiz a la flor.

La enfermedad con la muerte
se enyuntaron pa'tirar.
Una entra a ramalear
la soga al más entonado,
y la otra de anticipado
el hoyo empieza a cavar.

El pobre don Malamuerte
prefirió males a buenos,
alzó todos los venenos
pudiendo cargar dulzura.
Nunca conoció ternura
y odió los nidos ajenos.

Olvidémonos, paisanos,
de desdichas y lamentos
y remedemos al viento
que lonjeao por el pajal
la esperanza'el totoral
piala de cruce en acentos.

Agua, fuego, sol y luna,
voz de pájaro cantor,
la suavidad de una flor
y el cariño'e la mujer
si se llegan a perder
recién les damos valor.

No hay en todita la tierra
magnate como el islero;
es pescador y canoero,
construye una embarcación,
labra chiflando un horcón,
corta paja, y es sillero.

Tiene óido pa'tecla o cuerda,
y en su escopeta de un caño
fundamenta todo el año
la mantención de la cría
y es callada su alegría,
sin llanto su desengaño.

Generoso, manso y fuerte,
conocedor y baqueano,
con cualquiera de las manos
se florea en el fijazo,
y sabe injerir un lazo
y dar su catre a un hermano.

Donde quiera hace ranchada,
al reparo prende fuego;
le tiene a tu tierra apego
y si es un cantor florido,
deja un huevo en cualquier nido
como tordito andariego.

Lo zamarrea la tormenta,
lo tarja el viento de frente;
llora plata eternamente
en la punta de su pala
el zanjón donde él resbala
su existencia independiente.




Del dolor


(Foto del paisano Orlando "Fito" Binaghi)



Dolor, avispita negra
que anda picando y picando.
Alegría, mariposa
llenita de luz, volando.

Cuando el hombre ya no sabe
qué hacer con tanto penar,
quiere huir y se hace un ave
pa'cantar.

Mangrulla cerca'e la dicha
voraceador el carancho.
Que no se duerma tu risa
porque paisano...

El mal se viene a lo guacho
contra la lechera atada;
si no le ladean las ubres
seca y desgracia.

Dicen que atracada a fuego
la yarará
se come la propia cría...
El pobre es igual...

Sobre la tuna más brava
suele brotar la piedad.
Por eso entre las espinas
sangra el mburucuyá.

Cada cual a su destino:
la víbora a picar,
la florcita muriendo,
a perfumar.

Una gotita'e maldad
dicen que cayó en el mar,
y todita el agua entonces
se hizo una pampa de sal.
Dicen... será...

Una gotita de amor
dicen que cayó en el mar
y el agua aromada y dulce
se puso a cantar.
Dicen... será...

Para las dichas, mañana;
para las tristezas, hoy.
Tener esperanza el pobre
es obligación.

Según el ojo que mire
será la opinión que salga.
Un indio me preguntó
y pensé la adivinanza:
"El agua que va marchando
¿marcha de pie o acostada?".

Pajarero del dolor
por amor mato mis pájaros,
Brotarán, y un día mi tierra
será el país de los cantos.

Estas sonceras que digo
no tienen explicación.
Vuelan porque tienen alas
y es un pájaro el dolor.

viernes, 14 de julio de 2017

Agriana (Chamamé)


Ni lo chancho ni la vaca 
me consuelan mi tristeza,
ya me duele la cabeza
enllenito de resaca...
"Agriana" yo te quiero,
de vo'ando enamorao
si hasta ando ensuciao
como palo'e gallinero.


Yo te quiero y te adoro
mi linda "Agriana",
rejuntando los chanchos
me acuerdo de Usted.
Y me da un dolorcito
toda' la mañana:
será mi barriga
mi bofe, mi cuajo
o mi chipá cué*.

Asi que mi "Agriana"
tené que quererme
con amor verdadero
quereme Usted a mí;
yo te juro y rejuro
por todos los santos:
te amo, te adoro,
te quiero y te huelo
hasta tu chochí*.

No que vayas que olvidarte
de aquél encargo
que pues te hice,
te pedí cebo de vela
pa refriegarme
mi chipá cué.

También y có* pues te dije
que no que vayas que a olvidarte
de traerme la leche gorda
y el mandió pa comer.

Decile a tu Tata
que vamo a casarno'
que ponga el asado,
la caña y el vino;
yo pongo la mesa,
la silla, el mantel
qué más tangaó*
quiere tu padre
amarrete ya me juré
tu yamondá*.

Yo ya tengo allá arriba
en la loma un ranchito
que le hice de lona
y casi ni usé...
Me falta la olla,
el colchón y hasta el catre
pero eso no importa:
dormimo'en el suelo,
¡te gusta, pa'Uste'!

Yo có tengo un cojinillo,
una hamaca vieja
llena de 'ujeros,
la carona del recado,
una cincha vieja
y un basto cué.

Si te gusta si me caso
y si no te gusta
andá a la PU...erta!
a busca' otro novio lindo
que a vos te guste
cuñá y bue...

De cariño encariñao
te dedico pue'mi canto
para vos mi dulce encanto
que me tené'anamorao...
Contestame mi recao
por correo o por vapor
que aquí se queda tu amor
todo descuajeringao.

Yo te quiero y te adoro
mi linda Agriana,
rejuntando los chanchos
me acuerdo de Uste'.
Y me da un dolorcito
toda´ la mañana:
será mi barriga
mi bofe, mi cuajo
o mi chipá cué.


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Vocbulario guaraní:

Chipá cué: torta frita

Chochí: calandria

Có: éste o ésta

(Se aceptan agregados y correcciones!)

Una carrera en Antelo

(Pintura: Pascual Costoya)


Recuerdo aquella carrera
que corrieron en Antelo
el rosillo de Marcialo
con el tostado de Melo.

Había carpas, carros, sulkys
y lucí la caballada,
autos y gente platuda
que se jugó su ponchada.

En la ocasión no faltaba
para endulzar el combate
vendedoras de pasteles
y cebadoras de mate.

Las partidas comenzaron
y las apuestas hervían
como cargando tormenta
los minutos se tupían.

El rosillo era una malva,
manso y blandito de boca
y el otro un fuego filoso
que crecía en llama l'hoja.

Emparejar en el "¡Vamos!",
no era un asunto sencillo
y cuando por fin largaron
sacó ventaja el rosillo.

Dos balas palpitadoras
dejan el viento deshecho,
la tarde se desmorona
y golpea en cada pecho.

Estallido de dos ansias
en parejo torbellino,
repiquetea en las patas
de los pingos, el destino.

Fue dura'más no poder
la lucha hasta la llegada,
¡Señores, ganó el rosillo!
pero no le sobró nada.

...Pero no le sobró nada
pero no le sobró nada!


Décima con trinos



Anda una brasa jugando
a incendiar un viejo tala,
brasita que tiene alas
y va al fuego pregonando.
De sangre y muerte es el bando
y con repique marcial
el guerrero cardenal
al aire da su pregón
y ostentando va el morrión
rojo orgullo federal.

Su pardo overol enloda
este honesto jornalero
y al amparo de un alero
su nido barro acomoda.
No le interesa la moda
ni gorjeos solitarios,
no pretende campanarios
ni burgueses privilegios:
su pico no tiene arpegios,
el hornero es proletario.

Es la tristeza del canto
de mujer que ya no espera,
su lejana primavera
llorada con desencanto,
es haber querido tanto
que el canto sólo consuela.
Tiene el corazón en vela
la calandria en su dolor
y por sus trinos, amor,
canta , llora, ríe y vuela.

Oscuras penas de amor
le hicieron buscar olvido,
corazón de amor herido,
quiere esconder su dolor
y con silbo gemidor
llora su amarga congoja
y mientras su llanto moja
la tarde de triste splin,
sólo vemos del crespín
un temblor entre las hojas.

Su canto diminutivo
como su cuerpito es
un canto que no es,
tal vez, un canto sino un motivo.
Es un punto suspensivo
que monótono musita,
es el monte que palpita
 en el sopor de la siesta.
La batuta de la orquesta
la robó una tacuarita.

Por frágil cristalería
suben y bajan las notas,
sinfonía que denota
una agreste juglaría.
El pentagrama que guía
a este entrerriano cantor
es una misa mayor
en dulce clave de miel,
es música de Montiel
en un zorzal de mi flor.

La invasión gringa




1
Hoy nadie llegaría.
Pero ellos llegaron.
Sumaban mil doscientos.
Cruzaron el Salado. (1)

 Al cruzarlo, afanosos,
lo probaron.
Y los hombres dijeron
-¡Amargo!-
Pero siguieron.
En la espalda traían clavados
dos ojos de fuego,
los de Aarón Castellanos,(2)
salteño.

Los barcos
(uno. . . dos. . .
tres. . . cuatro. . .)
ya volvían vacíos
camino del Atlántico.
Su carga estaba ahora
en un convoy de carros:
relumbre de guadañas;
desperezos de arados;
hachas, horquillas,
palos;
algún fusil alerta;
algún vaivén de brazos;
nacido en el camino,
algún niño llorando.

 El trigo lo traían las mujeres
en el pelo dorado.
Hojas de viejos libros
volaban sobre el campo.

2
¿Dónde se hallaba el oro,
de todos alabado?.
El oro estaba en un pequeño árbol;
el oro era un engaño;
sólo pequeñas flores
de oro perfumado.
Aromitos floridos,(3)
orillas del Salado.

3
Los indios
-un indio cada árbol-
iban retrocediendo;
no podían mirarlos.
Los ojos renegridos se cerraban
frente a los ojos claros
que tenían la fuerza
del cielo diáfano.
-“¿Cómo hacer
para ahogarlos?.
Esperemos la noche
tirados en los pastos.
Esperemos la noche
juntadora de pájaros”-.
Con la noche salieron de caza
los ojos malos.
Y se llenó la noche
de pájaros asustados.

 Pero del fondo de la tierra
ya subía el milagro:
el linar de las flores azules,
el linar azulado,
donde los ojos gringos
fueron multiplicados.

4
Un niño que pregunta
cuándo vuelven los barcos.
Un mano de madre que detiene
la pregunta en los labios.
Un hombre con los ojos
clavados en el campo.
Una mujer que escribe:
-Ya llegamos.
Hay árboles enormes;
muchos pájaros;
una cruz en el cielo, luminosa,
un río amargo. . .

5
Su lengua era difícil.
Sus nombres eran raros.
Los gauchos se murieron
sin poder pronunciarlos.
Bérlincourt se llamaban,
que es un hilo enredado.
Zíngerling se llamaban:
campanita sonando.
Zimmermann: un dibujo
del mar atravesado.
(Más atrás ya venían
los nombres italianos,
Boncompagni adelante:
el vino derramado).

6
Una mujer que escribe:
-Nos casamos.
La tierra es nuestra ¡nuestra!.
Todo lo que tocamos
va siendo nuestro:
el buey, el horno, el rancho. . .
Nuestros todos los árboles;
nuestro un único árbol,
tan grande, tan copioso,
que da gusto mirarlo.
Es una nube verde
asentada en el campo.

7
Y como todo vuelve
-flor, golondrina, barco. . .-,
un día serenísimo volvieron
los cantos ahuyentados;
volvieron uno a uno,
como pájaros.
Iban de boca en boca
los pájaros cantando;
de la boca del mozo,
orilla del Salado,
a la boca del hombre
que derribaba el árbol;
de la boca del hombre,
derribando,
a la boca del ama que tejía
con los ojos cerrados.

Del lado “de la tierra”
la música y el canto.
Del lado de Esperanza
el trigal avanzando.


Notas para aclarar:

1) Río Salado: Río interior de la República Argentina. Nace en la provincia de Salta con el nombre de "Pasaje" o "Juramento" (debido a que en el vado del citado río Manuel Belgrano hizo jurar la bandera de la Argentina a las tropas del Ejército del Norte en 1812). Atraviesa la provincia de Santiago del Estero donde toma el nombre de "Salado" (o Cachimayo, en quechua, de "kachi": sal y "mayo": río) al convertirse en saladas sus aguas por cruzar salares del norte de esta provincia (En la década de 1970 fue desviado de dichos salares para aprovechar la sal por lo cual volvióse dulce). Cruza el norte y centro de la provincia de Santa Fe, desembocando en el Río Paraná al sur de la ciudad de Santa Fe. Corre a 8 km al norte de la ciudad de Esperanza por lo cual es un lugar de pesca y esparcimiento de sus habitantes. 

2) Aarón Castellanos: (Salta, Argentina 8 de agosto de 1799, 1800,1801 o 1802- Rosario, Santa Fe, Argentina 1 de abril de 1880) fue un colonizador y militar argentino que incentivó el poblamiento de la provincia de Santa Fe, teniendo como obra cúlmine la fundación de la colonia agrícola Esperanza, en 1856. 

3) Aromito (Aromo) Árbol espinoso de la familia de las acacias, con hojas pequeñas y flores amarillas/doradas muy perfumadas, es abundante en los montes del norte y centro de la provincia de Santa Fe.