Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Emilio Martino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Emilio Martino. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de marzo de 2012

El sueño (Estilo)


Anoche, mientras dormía,
del cansansio fatigado,
no sé qué sueño adorado
cruzó por la mente mía;
soñé de que te veía,
y vos me estabas mirando,
y yo te estaba contando
mi vida triste, muy triste,
y que desapareciste
al despertarme llorando.

Volví a conciliar el sueño,
después de pasado un rato,
pero otra vez tu retrato
lo vi, con mayor empeño;
soñé de que era tu dueño
y que tú me acariciabas,
que muchos besos me dabas,
llenos de inmenso cariño,
y que otra vez, cual un niño,
llorando me despertaba.

Ay, qué sueño delicioso
y bello en la realidad...
lindo soñar que es verdad,
¡más despertar doloroso!
ver el cambio pavoroso
que se encierra en el sendero;
quisiera soñarte, pero
tengo el alma desgarrada;
quisiera soñar, mi amada,
que junto a tu lado muero.


martes, 20 de octubre de 2009

Mis espuelas


¡Velay!, el campo está güeno
y voy a desensillar;
y pa' poder pellizcar,
me voy a sacar el freno
y retozando sereno
no he de pegar un tropiezo...
Ansina que ya enderezo...
lo mesmo que mancarrón,
y pa'empezar la junción
voy a soltar la sin güeso...

Con temple de güen acero
y calidad superior,
entre el pilchaje mejor
de mi vida de campero,
tengo guardao con esmero
un par de espuelas machazas,
testigos de mis viarazas
de cuanto montaba un quiebra
y enroscao como culebra
daba planchazas fierazas...

Siempre tuve presunción
del jineteador sin yel,
cuando andaba el cascabel
crujiéndome en el garrón,
y en sintiendo mi alegrón
o besando una limeta,
podía contar el sotreta
que le guasqueaba yo en fija
el costillar, la verija,
el hocico y la paleta.

jueves, 15 de octubre de 2009

Para quererte nací (Cifra)


Sos la tibia resolana
que calienta mi existir
la que no me hace sentir
el frío de la mañana.
Sos grueso poncho de lana
que cobija mi osamenta
contra la ruda tormenta
de la vida borrascosa,
la que en noche tenebrosa
la paz de mi alma sustenta.

Quisiera desparramar
florcitas por tu camino,
para que tu pie divino
no se fuera a lastimar.
Yo te quisiera explicar,
pero explicarme no acierto,
porque sos el cielo abierto
donde quisiera subir
pa’ allí quedarme a vivir
como paria en el desierto.

Yo pa’ quererte he nacido
paloma del alma mía.
Soy matrero y quién diría
que vos sola me has vencido.
Un amor desconocido
siento que mi amor provoca
y con una juerza loca
siento que me rompe el alma
y sólo encuentro la calma
cuando te beso en la boca.