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sábado, 28 de septiembre de 2019

El secreto'e la vida

(Pintura: Gustavo Solari)


Alcance el frasco, aparcero,
Tengo el pecho como fragua,
Y sin algún entrevero
No puedo tomar el agua.

Salida del manantial
Hay quien asigura que
Si se está muriendo e sé
La toma algún animal;

Pero un gaucho, aunque sea pobre,
Si la sé no se lo achura,
Sólo no teniendo un cobre
La mandará al buche pura.

Porque hasta cáida e los cielos
Precisa, pa que aproveche,
O quebrarla con la leche
O hacer de eya caramelos.

Dios mesmo dijo al probarla
Hayándola desabrida:
"Pu... cha, pa poder tomarla
Vi’a inventar otra bebida".

Y áhi no más, dándose maña,
Sigún lo dice su historia,
Con una gotita e gloria
Hizo al ratito la caña.

¡La caña! Pa este cantor,
Que se lambe por lo güeno,
La caña es como el amor,
De que nunca se ve yeno.

Feliz quien de amor se cebe
Si no le es la suerte huraña...
¡Más se apetece la caña
Cuanti más caña se bebe!

Por eso el gáucho no yerra
Si ama y se da a la bebida,
Que en chupar y amar se encierra
Tuito el secreto e la vida.

Y pa cuerpiarle al rigor
De la suerte, no hay hazaña
Como mamarse con caña,
O emborracharse de amor.

viernes, 5 de enero de 2018

Los boleadores



Se alzaron en la llanura
humaredas verticales,
dando las claras señales
bien escritas en la altura.
El cielo le dio su anchura
transformado en pizarrón,
más tarde como aluvión
caía la gente apiñada,
para empezar la boleada
después de la quemazón.

Y ya listos los punteros
con todos los batidores
dando pie a los boleadores
con sus frescos parejeros.
Empezaron los primeros
a entrar en la ruda acción,
de cerco, se hizo un cordón
y cada uno a sus maneras
enroscó las ñanduceras
arriba del cinturón.

Empujaban hacia adentro
perdices, gamas, venados,
gatos, charos, enredados
iban quedando en el centro.
Era una turba el encuentro
de polvareda al tras luz,
los que iban sobre el testuz
hacían lucir sus piruetas
las repentinas gambetas
que realiza el avestruz.

Con la manijera en mano
bien plantados en sus puestos,
medios a pelo y dispuestos
cada uno esperó en su plano.
Y se comenzó a desgano
la tarea de bolear,
fantaseaban sin fallar
casi, en tremendas corridas
dejan las presas tendidas
para luego desplumar.

Después venían las pesquisas
de las bolas que han fallado
o atender a un lastimado
del hombro, que se hizo trizas.
Y entre bromas y sonrisas
con la reconcentración,
se aprovechó la ocasión
mientras ardían los tizones,
comían picanas y alones
al rededor del fogón.

Nuevamente al otro día
hasta pasar dos quincenas,
se repetían las escenas
con la misma cacería.
Al llenarse la alcancía
dan por terminado el plan,
y a su "pago" con afán
llegan con la desplumada
y así, hasta la otra boleada
la pasaban de holgazán.



lunes, 1 de enero de 2018

Que pa'eso era autoridá


(Pintura: Rodolfo Ramos)



Como por casualidá
y por diversas rasones
tuve en varias ocasiones
que bajar a una ciudá.
En donde es autoridá
según dije una ocasión
nada menos que Rendón
aquel negro “liendre” y piyo
que se recostó al caudiyo
que áhi manda la situación.

Creo no habrán olvidao
que yendo de mal en peor
el moreno Nicanor
tuvo que juir del Bragao.
Yo lo créiba ya curao
de su audasia y osadía
pero con tal picardía
al caudiyo lo envolvió
que al final nombrao salió
“comisario’e polisía”.

Y un domingo a las cuadreras
cayó un gentío al poblao
pues se había depositao
plata pa’ varias carreras.
Y yo, como “juan de ajuera”
traté de hacerme informar
pues no me gusta jugar
si no la creo rumbiada
y así entregar mi mascada
pa’ perder, o pa’ ganar.

La carrera más mentada
que se corría ese día:
“El Moro” ‘e la polisía
con un “saino” ‘e la Tablada,
propiedá de un tal Almada,
paisano muy ricachón,
de muy güena condisión
y más derecho que un palo.
¡Como peludo’e regalo
le cayó al negro Rendón!

Y cada uno convenía
que’l “saino” era lijeraso
pero que no habría caso
pa’ que ganase ese día,
pues ya la vos se corría
de que había mala intensión,
porque Nicanor Rendón
mucha plata había jugao
y tendría asegurao
el triunfo en esa ocasión.

Tuito el poblao se volcó
en la cancha aquella tarde
y jué sin hacer alarde
que la plata se jugó.
A correr se comensó
en la más corta distancia,
carreras sin importancia
de algún común alversario
¡y al fin cayó el comisario
emponchao con arrogansia!

Si parecía de hoyín…
relusía el condenao
cual si lo hubiesen lustrao
de las motas al botín.
Tras él, en un mal rosín
flaco pero diligente,
avansaba su asistente
dentro’un uniforme holgao:
“¡Pero era grande el finao…!”,
decía al verlo la gente.

¡Y llegó lo prometido…!
“El Moro” era una pintura,
la del “saino” una figura
de estao perfeto y señido.
Y cada cual alvertido
ya “rumbió” pa’ la largada;
de la gente alborotada
el ¡pago! ¡pago! se oía,
y cada uno pretendía
defender bien su parada.

Varias partidas erraron…
Un “¡vamos!”, se oyó y ligero
los dos fletes, aparsero
como cuerdas se estiraron.
Los jueces se prepararon
pa’ fallar en la ocasión
y el tercero, un mocetón
que había cáido del Bragao
ya nos había demostrao
ser más “liendre” que Rendón.

“El Saino” del forastero
sostenido se acercaba
y el de Nicano pegaba
y taloneaba lijero.
Llegaron: pasó primero
“El Saino” casi cortao,
se juntaron a un costao
los rayeros… y el tercero
gritó: “-¡Puesta cabayeros
pa’ todos ha resultao!”

A nadie nos conformó
como se había fayao
y Almada ya calentao
en vos alta protestó.
Pero Rendón ordenó
a un sargento muy corsario:
“¡Páselo a este perdulario!
pa’ que aprenda esta verdá:
¡Qué ande soy autoridá
no pierde el del comisario…!


(Pintura: Carlos Montefusco)

lunes, 13 de noviembre de 2017

Confidente y compañero (Recitao)


Te voy a llevar conmigo
para siempre en el recuerdo.
Porque fuiste un amigo:
confidente y compañero.

Anduvimos tanto juntos
que al olvido no te entrego;
simplemente sigo solo,
 te digo gracias, y te dejo.

Te conocí casi niño,
al principio como un juego.
Así se empieza contigo:
se juega a que uno es el viejo.

De niño jugando a grande,
uno entrevera los tiempos.
De grande jugando a niño…
pero se te acaba el cuento.

Si te habré apretado fuerte
cuando soñé el primer beso.
Ese que sólo se sueña,
porque no pasa de un sueño.

Se me hace que fue hace un rato…
¡y han pasado treinta inviernos!
Treinta años llevándote
 en el bolsillo del pecho,
lastimándome tal vez…
pero yo lo iba sabiendo.
Si eras un enemigo,
nunca fuiste traicionero.
Sos como el amor prohibido:
me dañas, pero te quiero.

Hicimos un largo viaje,
desde el santo hasta el silencio.
Cantaste cuando cantaba.
Callaste junto a mis muertos.

Fuiste luz en huella oscura,
sombra en las tardes de enero.
Llegaste a ser en mi vida
casi un vital elemento.

Pero vos me conocés.
Sabés de mi pensamiento.
Yo nunca voy a pagarte,
hermano, lo que te debo.
Por vos conservé un amigo.
Por vos escribí unos versos.

Juntos salimos los tres
el día del casamiento:
ella y yo soñando auroras;
vos, jugando entre mis dedos.

Cuando llegaron los hijos,
vos te aguantaste los nervios.
Nunca me dejaste solo
por largo que fuera el trecho.

Y ahora dirás si sentís
todo lo que estás diciendo.
Pará qué ésta despedida.
Por qué te quedás sufriendo.
Yo sé que vos me entendés.
Extrañándote te dejo.
Pero te llevo conmigo
para siempre en el recuerdo.

Me costó mucho trabajo
poder apagar tu fuego.
Vos no fuiste el culpable
que me dolieras adentro.

Pero la vida, en su andar,
nos lastima en el repecho,
Y ya parado en la loma
comienza el justo descenso.

Queriendo alargar el viaje,
por cobardía o por miedo,
te aparto del equipaje,
sigo solo, y no te llevo.

Ahora tan sólo te guardo
encendido en el recuerdo.
Te voy a fumar despacio,
de puro agradecimiento.

Chala te dicen los criollos;
pucho te llama el porteño…
Yo solamente te digo:
¡mi verdugo y compañero!




lunes, 30 de octubre de 2017

Las copas

(Pinturas: Gustavo Solari)


A la punta del corrión
manotié y puse la pata
al borde’e  l’argolla chata
de la cincha, y un tirón!
El cuero con el cinchón,
dos güeltas, que no se note,
con la mano en el cogote
pa’ montarlo lo malcorno;
baila el pabilo de adorno
marcando el compas del trote.

Cuatro tranqueras de arriba
y pa’ seis hay que bajarse,
basta algo de maña darse
por si el vecino se aviva.
La pata de güelta estriba,
se va hasta el tuse la pera.
Hay un ansia bolichera
que manda galope largo:
una semana de amargo
con el cuzco en la matera.

Imaginando el bailongo
el recao es una hamaca
que me pone y que me saca
los nervios en el mondongo.
Dentro al monte, bajo y pongo
a las patas la manea.
Boliche, linda ralea,
los pioncitos de una tropa
bajando copa tras copa
prosiando, mansa tarea.

Los codos al mostrador,
cargosiando alguna mosca,
cigarro en la mano tosca
y cumbia en el transistor.
Otra güelta!! por favor
y… termine compañero!
-Sujete que va ligero.
-Deme un gancia con limón.
(Y la noche es un montón
de silencios y de teros).

Uno ni cuenta se da
cuando el mareo le gana,
fantasiando con macanas
escondiendo la verdá.
El más allá, más acá,
lo trajeron, me parece…
el sueño, bulla que crece
y vino hasta en las bombachas,
boliche que no despacha
y lunes que no amanece.

Mediodía sin memoria
le saca el bulto al reproche
(quien sabe ayer a la noche
como terminó la historia).
Amistá, risas y euforias
son, vinacho, tus vaivenes.
El mostrador entretiene
y nos enloquece, cuando
uno se duerme soñando
con el domingo que viene.






lunes, 18 de septiembre de 2017

La Cañera (Chamarrita)


(Pintura: Gustavo Solari)


Aguardiente malicioso calentame la pobreza,
que el pobre chupa de encono y el rico con ligereza.
Metalé don Pancho Sosa, puntale la tormenta
chifle con buen aguardiente dende lejos trae las mentas.

Aguardiente brasilero te conozco del aroma,
haciendo peso al carguero cuando repuntás la loma.
Aguardiente pelo bayo peliagudo como ají,
por tu culpa el aparejo me lo cortó un zurubí.

Y en la chamarra, los ocho  dedos
de aquel moreno que era mensual,
por cada tecla su alma lloraba,
porque era el alma tradicional.

  Se quedó en la cantimplora, dando vuelta el alma mía,
lo mesmito que cuatrero topando a la polecía.
Aguardiente volvedor, te conozco en el frasquillo,
te me vas por la malicia, me volvés por el cuchillo.

Y en la chamarra, los ocho  dedos
de aquel moreno que era mensual,
por cada tecla su alma lloraba,
porque era el alma tradicional.

Aguardiente de velorio, corredor como centella,
si el finao' se levantara pa' hacer teclear la botella.
Aguardiente de bautismo, bendecido y subidor,
sólo quedan los compadres con el cura y el cantor.

Y en la chamarra, los ocho  dedos
de aquel moreno que era mensual,
en cada tecla su alma lloraba,
porque era el alma tradicional.


miércoles, 21 de junio de 2017

¡Por eso me mamo!


(Pintura: Speroni)



¡Ahí van mis riales, pulpero,
eche giñebra hasta el borde;
tengo algo en el garguero
y pa que el maula no estorbe
al que llevo en el costao,
quiero ahogarlo con giñebra...
Es mi dolor de una hebra,
que sólo duerme ¡mamao!

¡No me mamé, madre mía!
cuando la perdí a usté,
ni tampoco me mamé
al dirse mi china un día!
Pero hoy sí, quiero curarme
con esa agüita que quema;
pa que ella pueda pialarme
del alma esta honda pena.
..........................................

Corrió mi flete el domingo,
¡Jué luz en el entrevero!
Pero Mandinga, ¡aparcero!
lo hizo rodar a mi pingo.
Quedó arrollao en el suelo
el crédito'e la cuadrera...
Demás se me hizo el consuelo
de tanta gente pueblera.

Lléneme otra vez el vaso
que este zonzo e' corazón
quiere pialar la intención
de llorar por mi ¡Picazo!
¡Pobrecito! ¡Si aún lo veo
diciéndome con los ojos:
"¡Velay que he rodao feo
pa'cáir entre los abrojos!"
..............................................

¡Cuánto dolor pa' un momento!
Yo lo mandé a despenar;
y un facón logró apagar
su tremendo sufrimiento!
Es por eso que hoy me mamo...
Sirva giñebra hasta el borde,
pa'que el corazón no estorbe
queriéndome armar la mano.

domingo, 9 de abril de 2017

Taba


(Pintura: Carlos Montefusco)


¡Cómo te pareces a esas mujeres
que tienen siempre retobada el alma!
que a veces nacen buenas y la vida
de tanto hacerles mal… las hacen malas.

Mis manos te lustraron a caricias;
te llevé en las maletas cuando andaba,
gastando los caminos de la tierra
en busca de carpetas y tabiadas.

Y juistes en mis noches de desvelos
novia sin encetar, amiga, hermana,
toda mi fe de jugador sin suerte
pendiente de tu mísera esperanza.

Pues mi sencia en vos, con yapa y todo;
cuando entré a ejercitar tus güeltas pálidas
me faltó maña pa’enriendar un potro
o buscar un estilo en la guitarra.

Y, a siete pasos te dejaba siempre
como nacida allí… medio inclinada
sobre cualquier saliva en cancha dura;
naides pudo aguantarme en las oladas.

¡Y cómo me sentía de seguro
cuando las libra rebalsaban blancas!
¡Eres el alma de mi mano lisa
a riendas de domar, cabresto y grasa!

Cuando aburrido de gastar caminos
busqué la soledad de mi guitarra
pa’ revivir recuerdos en mis versos
y curarme de heridas que no sanan…

Te puse en la solera, pa’ olvidarte,
porque si bien me dista mucha plata
causaste con tu… liso, mi deshonra
como esas pobres mujercitas malas.

¡Por vos robé baguales entrerrianos,
pasé cien contrabandos pa’ mi Patria,
copé paradas sin tener ni un peso
y pelié sin razón; por vos malvada!

Me olvidé de rezar y de la Virgen,
me olvidé de golver de las tropiadas
al rancho tibio de mis padres pobres
ande la vida sus promesas canta…

Y estuve entre las celdas y los montes
pobre y hasta sin fe que es cosa amarga…
Te tengo un odio extraño vieja amiga,
Mezcla de compasión, cariño o rabia!

Tu amartillo tiricia, tu azaroso
vivir entre machaje, vino y caña
manoseada por todos, por cualquiera,
igual que esas mujeres desgraciadas.

Que viven muertas por su propia vida,
me hacen sentir por vos cariño y rabia;
tu suerte es falsa, volcadora, arisca…
y eso que eché mis veintidós clavadas.

A ocasión no puedo con el vicio
te saco’e la solera toda ahumada
te barajo en mi mano endurecida
a riendas de domar, cabresto y grasa.

Me voy al patio y en cualquier blandito
-como el que nace pa’ tirar la taba-
te dejo inclinadita a siete pasos
como en mis peores días, ¡qué desgracia!

sábado, 28 de enero de 2017

Tus besos y mi cigarro (Milonga)


(Dibujo: Eleodoro Marenco)

Dos gustos llevo en la boca
que nunca pude apartarlos
y que a lo largo del tiempo,
siguen viviendo a mi lado.

Uno,carmín y promesa,
sueño de amor y mal pago;
otro,que se hace cenizas,
poco a poco,entre mis labios.

Besos,que fueron un día,
recuerdo que se hace malo;
brasa viva de una boca,
que el corazón me ha quemado.

Humito de mi esperanza,
vos nunca me has traicionado.
bien haiga tabaco negro,
siempre me está acompañando.

Por ahi dicen que hace mal
el vicio de andar pitando
y que la vida me acorta
por culpa de este cigarro.

Yo pienso que es mucho peor,
pa hacerle mal a un cristiano;
haber quemado esperanzas
con el fuego de unos labios.

Sus besos ya no los tengo;
sigo pitando...pitando.


sábado, 5 de noviembre de 2016

La taba


(Foto: Ariel Achilli)


Para el gaucho de esta tierra
era una prenda la taba,
tan hondamente querida
como lo fué la guitarra;
y más para el gaucho aquél,
primitivo de la pampa,
el de chiripá bordado
y de tirador de plata;
ese que siempre llevó,
como consigna sagrada,
una cosa alta: el orgullo;
y otra cosa grande: el alma.

Ahora, en las pulperías
y en las tiendas de campaña,
es un delito "penado"
hacer uso de la taba.
También la riña de gallos
prohibióse a la paisanada;
y, tal vez, dentro de poco,
ha de callar la guitarra,
bajo el mandato implacable
de las leyes arbitrarias...

Cuando recuerdo estas cosas
que poco a poco se acaban,
siento como si mis ojos
juntasen algunas lágrimas...
Entonces pienso en mi vida,
que es lo mismo que la taba,
que a veces cae de suerte
y otras del azar se clava,
hasta que un día, como ella,
concluya: tal vez mañana...
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Tomado de "Agreste", 1917.-

lunes, 18 de abril de 2016

Reflexión (Valseao)



Voltearon el nido de los horneritos
que estaba en el árbol que da al terraplén,
las manos traviesas de dos gurisitos
que ignoran el daño que han echo recién.

Porque esa vivienda de barro amasado
fue el triunfo de un sueño que comparten dos,
que quieren amarse, vivir incubando
sus tiernos pichones  a la luz de Dios.

Por el sacrilegio de dos inocentes
que lo consumaron solo por jugar,
yo reflexionaba dolido y clemente,
ante el cuadro triste que me hizo pensar.

En aquellos padres que un día se unieron
y alzaron un rancho por amor también
y luego los hijos al mundo trajeron,
para protegerlos en el mal y el bien.

Sin embargo vino la mano traidora
de los que seducen a la juventud,
la droga y el vicio que se los devora
forman el calvario de su esclavitud.

Y quedan los padres implorando a gritos
piedad por los hijos que pierden también,
como esa tristeza de dos horneritos
sin nido en el árbol que da al terraplén.


miércoles, 13 de abril de 2016

Ida (Romance recitao)


(Pintura: "Velorio del angelito" de Molina Campos)

Me pidió sollozando
que  agenciara remedios,
en los brazos tenía
el mayorcito enfermo
y un tremendo dolor en las pupilas...
Un dolor puntiagudo que aún lo siento.
Y me dijo también el pobrecito:
"¡Si usted no va, me muero!..."

Sobre el pucho a mi moro
 le acomodé los cueros
y le puse por alas, dos rodajas de fierro.
para envainarlo al camino
y a la noche melenuda de viento
pues la vida de un niño vale más
que toda una tropilla'e parejeros.

¡Qué noche más oscura aquella noche!
¡Qué camino más feo!
¡Nunca he visto tormenta tan tormenta
ni recuerdo pampero más pampero!
Le temía a las nubes que tiznaban el cielo
negras como las sombras de los espacios negros
porque estaban repletas de amenzas,
y heridas por relámpagos siniestros.

"¡Si se quedara inmóvil!", yo pensaba,
el arisco reflejo que prende el rejucilo
en el estar, el patio con su yesquero inmenso,
¡si le salieran alas al caballo
o se pusiera un poncho el pago entero!
¡Si me vieran los ojos de Jesús Nazareno:
acortaría el camino o acercaría el pueblo,
pa ayudarme a salvar a un niño rubio...
rubio como las clines del lucero.

Yo ende chico le tuve a los difuntos, miedo,
si se vuelven luz mala pa'buscar cementerio;
a los toros alzaos de campo ajuera,
los tigres cebados de monte adentro,
al apuro del rayo, al galope del trueno,
a los ríos crecidos y a los campos desiertos...
¡Pero pa'hacer un bien no temo a nada!,
porque pa'hacer un mal a todo temo,
y llevaba la idea amojonada al pecho...
Si encuentro luces malas, me santiguo y las dejo,
que no es de buen cristiano enquistarse por muertos.
A perro cimarrón le disparo
y a gauchos cimarrones, los peleo.
pero po'el camino por donde voy, regreso,
pa que tenga esperanzas una madre,
y un niño tenga, pa la madre: beso.
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La carpeta tenía el candil en el medio
como un ojo que mira por la emoción pa'dentro,
y un redondel de gaucho melenudos
amadrinados por el calor del juego.
Se estrellaba con oros la media noche un peso
las espadas cortaban de las ansias los flecos
y el "tintín" amarillo de las libras
al sueño degollado de un cencerro.

De los gajos torcidos de los bastos,
torcidos y espiguientos,
colgaban esperanzas, caras como los pesos
y volcaban las copas sobre el poncho
un mundo contenido de silencio.
El mazo mesturaba sus cuarenta secretos
como cuarenta dudas o cuarenta misterios,
echando buenas pa'los hombres malos
y echando malas pa'los hombres buenos.

Y me llevó una sota
lo que traiba pa comprar los rimedios,
el rey zurdo, el facón de plata y oro,
y Salomón el poncho pa' recuerdo
y después un caballo sobre el lomo:
hasta la última pilcha de mi apero.

"¡Pero me queda el moro!", yo pensaba,
pa jinetearlo en pelo y atravesar la noche
como un pájaro negro,
aunque me crucifique al camino,
todos los rayos
que ha tendido el cielo
y mientras lo levanto en la llorona
recordaré algún rezo
pa'pedirle su ayuda
al que murió en la cruz
por ser tan bueno...
y rezo y espueleo,
pa'que tenga abajo nazarenas
y arriba al Nazareno...

Pero ¿pa'qué Señor
quiero el caballo,
si no tengo ni un
cobre pa'remedio?
Y lo jugué al as de oro
porque tiene en el centro
una cara igualita
a la de aquella
que a Nuestro Redentor
llevó en su seno,
y Él sabe lo que vale,
un hijo rubio,
rubio como las clinas del lucero.
-----------------------------------
Se corrió la tormenta
y en el azul del cielo,
se hundieron las estrellas
con sus pabilos muertos
y puso el alba con un arco grande,
su abanico de luz sobre los cerros.
Con temblores de pájaros ariscos
despertaron los campos soñolientos,
con temblores de pájaros que traiban
cuerdas, pa la guitarra del silencio,

Han pasao muchos años en la noche,
que hasta mi moro chamusqué en el fuego
y ando siempre domando y siempre en potros...
¡Ha de ser maldición... del niño muerto!


lunes, 4 de mayo de 2015

Caña





Mano a mano


Es a usté mesmo, paisano,
que lo quiero aconsejar;
tengo ganas de versiar
y está liviana la mano.
Como viejo, soy baquiano
y la vista no m'engaña:
la vida me dió mas maña
que a petiso chacarero;
ansí abra el ojo, aparsero,
vi'a'blarle sobre la caña.

¡La caña! ¡Diosa bendita!
Sólo al nombre, compañero,
se me pon'el tragadero
como p'haser gorgoritos.
La sensia, con sus escritos,
dise de tuita sabensia:
Ahura li habla la esperensia
d'este gáucho, duro y viejo.
Siga nomás mi consejo
y riasé de la sensia.

¿Qué tien'el pecho serráo
y tuese com'un oveja,
y se áhuga porque lo aqueja
un machaso refriáo?
Ya está el rimedio encontrao,
viejo, no le quede duda:
medesina macanuda.
- juera de tuita pavada-
es chupar caña quemada,
con un güen "taco" de cruda.

Si hase tiempo enfermo está
sufriendo 'e la "pajariya",
pa'eso es una maraviya
la caña con arasá.
Tamién caña con gutiá
es güena pa'muncha cosa,
y si el dolor me lo acosa
y en el cuerpo se l'ensaña,
misture un frasco de caña
y "esencia maraviyosa".

¿Que su china "campanuda"
está enferma de la "madre"?
No se me asuste, compadre,
y dele caña con ruda.
Verá como pronto suda,
y hasta el cuerpo se le baña;
p'haserle güena compaña,
- es justo que se lo diga-
le acomoda en la barriga
un trapo mojáo con caña.

Si la boca siente asquiada
del tabaco de otra causa,
haga unos buches, con pausa,
de caña con limonada.
Cuando la pans'afetada
de dolores, tenga usté,
no se me arroye, por qué,
no se v'a morir del chucho,
y áhi nomás, y sobr'el pucho
tome caño con ferné.

Si tien'en el pecho un "taco"
de flemaje alborotao,
no se abatate, cuñao,
métale caña con guaco.
¿Que s'está poniendo flaco
y el disgano lo acompaña?
Se li ha d'entonar la entraña
si usté aseta mi consejo,
y dispasito y parejo
hase gárgaras con caña.

Si un rival sigue su güeya
y algún miedo lo acompaña,
eche pólvora en la caña
y haga escarsiar la boteya:
que dispués no li hase meya,
ni un hombre, ni batayón
y es capás, de sopetón,
si la pisada no chinga,
de sambuyirle a Mandinga
hasta la crus el facón.

¿Que su china, en malas tratas
"se alsó como leche hervida",
y al amargarle la vida
"lo hiso arar con las peinetas"?
¡Buesqu'en los libros, resetas,
pa'ese dolor que lo daña!
¡Que pá disgrasia tamaña,
pá no morir de dolor,
no hayará nada mejor
que prendérsele a la caña!

¿Triste, com'un día de yuvia,
tien'el alma desolada?
¡Meta caña, camarada!
que ansí el dolor no lo engubia.
Que la caña por ser rubia,
tiene mucho de mujer,
y nos agranda un plaser,
y nos achica una pena...
¡Si al haser cosa tan güena
Dios supo lo qu'ib'haser!

Cuando perdamos la calma
por algún dolor projundo
y crémos que tuito el mundo
se nos echa sobr'el alma,
¡cómo se ajunta y s'empalma
tuito el dolor en la entraña!
Pero ese duelo, esa saña
qu'en el corasón se afierra,
se ha de dir a la gran perra
si se le priende a la caña.

¡Si hase bién de munchos modos!
¿V'a declararse a una china?
¡Métale caña, que ansina,
le charl'hasta por los codos!
¡Por eso es, viejo, que todos,
más o menos l'han bebido!
Y áhura, paisano le pido,
si me topa en su campaña,
le pague un vaso de caña
pá'l viejo
                SANTOS GARRIDO



Pd: En ésta interpretación, el genial don Rufino Mario García, mezcla versos con la segunda parte de éste verso que en su libro "El Agregao" don Guillermo Cuadri ("Santos Garrido") titula también "Caña" pero agrega "en segunda repetida" y que está copiao en otro aparte de este cuaderno 'e matera, de bitácora o de lo que más rabia les de.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Linda yunta


(Dibujos: Eleodoro Marenco)

Entre Don Zenón Ayala
-en un picacito lista-
y Don Jacinto Altavista
que'n un gatiao lo apuntala,
como chicharra de un ala
al medio, ¡bien ricostao!
tráin un noviyo porfiao
que quizo hacerse perdiz,
y aprovechan el desliz
pa'ver si andan bien montao.

Los dos pasan los sesenta
y anque Ayala se ha blanquiao,
Don Jacinto ha conservao
su pelo color pimienta;
el gatiao que'l hombre muenta
-un animal redomón-
demuestra su condición
y hamaca en la ricostada
las dos borlas coloradas
que tiene'l bocao gauchón.

Hacen yunta los paisanos
dende hace muchos abriles
y han gastao varios mandiles
trajinando como hermanos.
Hoy, anque ya veteranos
trabajan por diversión
no perdiendo la ucasión
cuando una yerra despunta...
Y de que hacen ¡flor de yunta!
es general la opinión.

(06/03/1982)

lunes, 20 de octubre de 2014

Rumbos

(Pintura: Bordagaray)

Aquél que quiera saber,
que le pregunte al pulpero
cuál es el triyo más corto
que yeva hast'al cementerio...

Y él le dará la respuesta
talvés por poco dinero;
-con el porrrón en la mano
le señalará el sendero...

Yo ya se lo'e preguntao
porque inorarlo no quiero,
y él con su santa pacencia
ha hecho de camposantero...

Y hoy me doy cuenta que vos
me lo enseñaste primero,
porqu'el camino'el olvido
tamién yev'al cementerio...

Dend'entonces me ha dentrao
por remojar el garguero,
y a preguntarle lo mesmo
voy siempre a lo del pulpero...

Tus desdenes, vida mía,
y la caña del pulpero,
me han de arrastrar, algún día,
camino p'al cementerio...

martes, 9 de septiembre de 2014

Tus besos y mi cigarro (Milonga)



Dos gustos llevo en la boca
que nunca pude apartarlos
y que a lo largo del tiempo,
siguen viviendo a mi lado.

Uno,carmín y promesa,
sueño de amor y mal pago;
otro,que se hace cenizas,
poco a poco,entre mis labios.

Besos,que fueron un día,
recuerdo que se hace malo;
brasa viva de una boca,
que el corazón me ha quemado.

Humito de mi esperanza,
vos nunca me has traicionado.
bien haiga tabaco negro,
siempre me está acompañando.

Por ahi dicen que hace mal
el vicio de andar pitando
y que la vida me acorta
por culpa de este cigarro.

Yo pienso que es mucho peor,
pa hacerle mal a un cristiano;
haber quemado esperanzas
con el fuego de unos labios.

Sus besos ya no los tengo;
sigo pitando...pitando.

jueves, 14 de agosto de 2014

Eche otra güelta ("Caña doble" - Valseao)



Eche otra guelta, mozo, de caña doble
y en vaso grande
Pa’ ver si de una china que se me ha juido
puedo olvidarme.

Era una buena moza. de ojos grandotes,
y guenas carnes…
una morocha de esas que aqui en el campo
no ha visto naide.

Su voz era tan dulce que era la envidia,
de los zorzales,
sus trenzas era negras, mucho mas negras,
que’l azabache,

de un color que la noche vestiría
si se enlutase,
y en su boquita fresca se perfumaba
la flor del aire.

Mi rancho era la gloria, yo el mas dichoso
de los amantes,
y Dios nos dio un hijito, pa’que mis dichas
se desbordasen.

Lo gueno dura poco,cuando del campo
volvi una tarde,
con unas ansias locas de llegar pronto
 ¡pa’ tomar mate!

 Hallé el rancho vacio, muertas las brasas,
revuelto el catre,
 y  en la cuna, la pobre criaturita
¡llorando de hambre!

Un papel que habia escrito, sobre la mesa,
me dio detalles:
 “Adios, te dejo el chico, me voy con otro
pa’ Buenos Aires”.

Malditas las mujeres que tienen hijos
y que los hacen
pa’ que parezcan guachos, siempre ignorando
quien fue su madre.

Se me ñublo la vista, como si el mundo
se me acabase…
le eche mano a la daga que se movía
pidiendo sangre.

Pero del angelito sentí los llantos
como si hablasen
y me dijesen: “tata…¡te necesito!…
¡veni…cuidame!”.

¡Y es cierto!, no merece la muy perdida
que yo la mate
y que por culpa suya pudra mis huesos
en una cárcel.

No hay que la castigue, se estará riendo
¡la miserable!...
Por eso chupo.  Mozo, traiga otra caña…
¡quiero mamarme!…

martes, 15 de julio de 2014

Entre viejos



(Dibujo: Eleodoro Marenco)





















-Dicen de que Zoilo chico
se está viniendo pobrón?
-Ese no salió al patrón
ni al tío don Federico!...
El finao que era hombre rico,
le dejó güena fortuna,
pero él, una por una,
va las estancias tirando...
¡y el sol se l'está dentrando
y se le escuende la luna!...

-Eso amigo es la ciudá
que los tira y los atraca,
pero no ven que la vaca
plata pa tirar, les da.
Es una temeridá
que fortuna como esa,
por falta'e güena cabeza
se vea que baja y baja...
¡Al jagüel que no trabaja
se le seca la represa!

Cayeron un día, trajiaus,
él y dos que lo seguían,
ni los ojos se les vían
tras unos vidrios quemaus;
habló de baúles compraus
pa dir a Francia, Inglaterra,
porque le han contao que encierra
mucho lindo lo extranjero...
¡Pero no han pensau, primero,
conocer bien a su tierra!

El es puro Mar del Plata,
autos, lujos, maravillas,
del padre vendió tropillas,
recaos y priendas de plata;
todito lo desbarata,
lo ha fundido o lo ha empeñao,
pero nunca ha reparao
que con lo que tira, rueda
el nombre 'e Zoilo Sepeda,
¡santa herencia del finao!

Dicen que a unos cabarece
que es güen sitio pa farriar
temprano sabe dentrar
y gastando se amanece;
lo demás no le merece,
no tiene al trabajo apego;
se ha hecho aficionao al juego,
ruleta, naipes, carreras,
y lo arrastran las polleras.
¡Y ésa es la madr'el borrego!

miércoles, 4 de junio de 2014

Malos Bichos


(Pintura: "Los dos amigos" de Angel Della Valle)



-Me han dicho, aparcero Lara,
que entre gárgaras de caña
usted se contó una hazaña
y vengo a ver si me aclara.
Pues dicen que usted compara
a su bayo azafranao
con el flete más mentao
y hasta se atrevió a decir
que me lo iba hacer fruncir
a mi caballo tostao.

-No Morales... se equivoca...
usted está mal informao,
yo en contra de su tostao
jamás he abierto la boca.
Ni en una cabeza loca
cabe tal comparación,
y el que hizo la afirmación
sinceramente ledigo
no debe ser muy amigo
y anda con mala intención.

-Siendo así, yo le acredito
su palabra tan honrada,
y al quedar todo en la nada
mis disculpas le repito.
-En cambio yo me permito
escarmentar a esos pillos,
y con términos sencillos
formalmente le propongo
que nos corramos un "tongo"
pa enllenarnos los bolsillos.

-Vea Lara... al ir escuchando
su atinada explicación
viéndole tanta razón
la cosa me está gustando.
-Bueno entonces simulando
tenernos odio profundo,
los dos, con gesto iracundo,
pa que el más "vivo" zambulla
armaremos mucha bulla
así "dentra" medio mundo.

Con ardor, los dos contrarios,
primero lo conversaron,
y cuando "depositaron"
se hicieron mil comentarios.
De acuerdo a los adversarios
se fue el asunto agrandando,
y viendo al bayo más blando
mucha gente había opinao
que el parejero tostao
lo iba a ganar disparando.

Se corrió al fin la carrera
entre un mundo de curiosos,
y los paisanos golosos
jugaban fuerte de afuera.
Sin inmutarse siquiera
con tal de jugar sus reales
dando usuras colosales
el gauchaje se desata,
y lo tapaban en plata
al pingazo de Morales.

Cuatro partidas hicieron
sin poderse acomodar,
y llegando a emparejar
en la quinta se vinieron.
Cuando cien metros corrieron
ya el bayo venía en la punta,
y ansina siguió la yunta
hasta enfrentar al rayero,
por eso, el que sea campero
el fallo ni lo pregunta.

Ganó el bayo azafranao!...
y el gauchaje recibía
como un balde de agua fría
la derrota del tostao.
Algunos han comentao
que aflojaba de una pata,
pero mi opinión sensata
y por cierto la más clara
es que Morales y Lara
salieron llenos de plata.




jueves, 8 de mayo de 2014

La güeya


(Pintura: Gustavo Solari)

Pulpero, eche caña,
caña de la güena,
yene hasta los topes ese vaso grande,
no ande con miserias.

Tengo como un juego
la boca de seca,
y en el tragadero tengo un ñudo,
que me áhuga y me apreta.

Déme esa guitarra...
¡Quién sabe sus cuerdas
no me dicen algo que me dé coraje
pa echar esto ajuera...

Hoy de madrugada
yegué a mis taperas,
y oservé en el pasto mojáo po'el sereno
yo no se qué güeyas...

Tal vez de algún perro;
pero ¡de ande yerba!
Si al lao de mi rancho no tengo chiquero,
ni en mi casa hay perra...

Dentré, y a mi china
la encontré dispierta...
Pulpero, eche caña, que tengo la boca
lo mesmo que yesca...

Yo tengo, pulpero,
pa que usté lo sepa,
la moza más linda que han visto los ojos
en tuita la tierra.

Con eya mi rancho
ni al cielo envidea...
Pero eche otro vaso pa ver si me olvido,
que he visto una güeya...