"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
Esta huella que canto
es huella pampa,
de lazos, boleadoras,
facón y guampas.
Se hizo en los caminos
por los reseros,
que arriaban las haciendas
pa' mataderos.
Tiene humo de ayunas,
chaira de fierros,
relincho de baguales,
ladrido'e perros.
Chirrido de rodajas,
canto surero,
la bailó don Segundo
allá en Areco.
Laralaralalarala
Laralaralalarala
la bailó don Segundo
allá en Areco.
Sonido de cencerros,
mugir de haciendas
y un canto en el recuerdo
de alguna prienda.
Y me voy por la huella
al grito de: "¡Hoooooopaaa!",
arriando con mi poncho
la última tropa.
Tiene humo de ayunas,
chaira de fierros,
relincho de baguales,
ladrido'e perros.
Chirrido de rodajas,
canto surero,
la bailó don Segundo
allá en Areco.
Laralaralala
Laralaralala
la bailó don Segundo
allá en Areco.
Se despertó la mañana
con el canto del jilguero,
la calandria y el hornero
también tocaron su diana.
En esa hora temprana
un cencerro se sentía
de una tropilla que había
cerca del rancho pasteando
y los perro' iban toreando
a una lechera con cría.
El sol pechaba la helada
que esa noche había caído,
y los pastitos vencidos
tenían la punta quemada;
en el galpón, la peonada,
despacio iba levantando
y con cardos preparando
fuego para un churrasquito,
tomar unos matecitos
y pa'l trabajo ir rumbeando.
El boyero rejuntaba
los caballo'en un potrero,
el buey sobón y mañero
pa'las casas regresaba;
desde un árbol saludaba
un gallo al venir el día,
y allá lejos se sentía
el alerta del chajá:
guardián de la soledad...
¡Qué linda la Patria mía!
Fue en lo de Chinato Garda
que se armó este entrevero.
Se casaba Amargo Obrero
con Ferro Quina, la Parda.
Los testigos, Dios me guarda,
eran Reserva San Juan,
Bitter y Aperital,
y pa'mejor de padrinos
eran 8 Hermano', el fino,
con "Ols Muller" el bacán.
Fernet Branca una macana
le hizo al rubio San Felipe
y el "Yoni" Gualker" de dique
se vino con su fulana.
Pedro Domeq y su cubana,
esa la de Rum negrita,
bailaban una polkita
reboliando la persona
y Guinda'o tenía una mona
de tanto tomar Grapita.
Cinar en el acordeón
que es un tano bien canchero,
saludó a vino Resero
y a Crespi en la ocasión.
Pángaro, el tinto matón,
la discutía con Gancia
cuando vio que a la distancia
se apareció el negro Toro
que venía con un loro
de ese Suisé de la Francia.
El entrerriano Lucera
llegó con guitarra en mano
y lo atropeyó a Cinzano
que la iba'e calavera.
Tres Plumas, mina canchera,
al ver que ya se iba a armar
le hizo seña a Pineral
que se acomodó los leones,
y junto a Vermut Otone
la daga iban a tirar.
Ya la bronca se iba a armar
de mamados sin rectao.
Caña Ombú junto a Moscato
empezaron a llorar.
Legui los fue a consolar
en esa hora ingrata,
Gargantini una alpargata
se sacó para canchar
cuando Bols entró a gritar
¡no peleen con las patas!
Doble W, rubia bebida,
dijo "¡Soy de un solo pelo!"
que lo garanta el Agüelo
que tiene cien año'e vida.
Cordero es de la partida,
bien lo puede atestiguar.
Sidra Victoria y Real
conversaban por ahí.
Cantó Duc de San Remí,
la Mariposa inmortal.
Busac le habló a Seyo Rojo
te lo digo de verdá,
mirá que yo no me encojo.
Ponch lo miró de reojo
Limón Minerva está acá,
a Capitán de Castilla.
Cuando gayega piya
de esa que nadie retruca,
se asomó: era la Farruca.
Gritó: "¡A mí nadie me ensiya!"
Y si algún convidado
de esos que están en la boteya
se me piantó de la güeya
o al baile no se ha llegado
será porque Reservado
se quedó dentro el cajón
como se quedó Carlón,
ese vino del Pasado,
y este cuento ha terminado
de Borrachos sin razón.
Sos el clavo'e la picana,
cola'e pato del alero,
nido gaucho del hornero
y el solcito en la mañana.
La gemidora roldana
en brocal que está en el patio,
virgen que se halla en el atrio
del altar de la capiya,
fe en la gente senciya
nacida en el suelo patrio.
Sos la guitarra sonora
en las manos de un paisano,
la verde extensión del yano
de mi pampa seductora,
dulce calandria cantora
en las ramas del sauzal,
relincho de algún bagual
añorando la tropiya,
rubia espiga, maraviya
que ha de transformarse en pan.
Sos el viento suavecito
en la siesta agobiadora,
novia gaucha, soñadora
y más güena que un bendito;
crioya como un estilito
cantado en rueda'e fogón,
latido de un corazón
que en mi pecho hace campana,
esperanza de un mañana
mi más risueña ilusión.
Al tintinear del cencerro
y al trotar de unos baguales,
venía Innacio Pardales
de la estancia "Los Dos Cerros".
Lo iban toriando los perros
de las ranchadas cercanas
donde vive su Mariana,
linda moza sin adornos,
la flor de esos contornos
por gauchita y por paisana.
¡Juira!, a los perros gritó
y ya se dio contra el suelo,
y una mirada de anhelo
hacia un rancho dirigió.
Y ya en el palenque ató
el cabresto del montao,
los fletes habían rodiao
a la madrina tobiana
cuando apareció Mariana
con un mate bien cebao.
-"Mi gaucho estará cansao",
dijo ella ruborosa
mientras al vestido rosa
le acomodaba el volao.
Un suspiro prolongao
largó él y una mirada;
después en forma pausada
a una bomba se ayegó,
bombeó un rato y llenó
la bebedera de agua clara.
Una tranca le sacó
al corral de cina-cina,
silbó y entró la madrina
y la tropiya siguió.
La tranca le acomodó
otra vez pues al corral
y Mariana sevicial
otro mate le traía
con esa inmensa alegría
que hace al amor retozar.
-"¿Cómo andan pu'acá las cosas?",
le dijo Innacio a Mariana
y eya como flor lozan
le contestó ruborosa:
-"Tengo una sorpresa hermosa
que no te quería contar,
mas te la tengo que dar
pa que busqués un compadre
que pronto vas a ser padre"...
y entró Mariana a yorar.
El paisano se reía,
con sus brazos la abrazó
y en la cara la besó
al tiempo que repetía:
-"¡Mi gaucha, mi prienda mía
ya sola no ha de quedar,
ya tendrá con quien charlar,
una amiga o un amigo""
y el rancho se hizo testito
de ese amor tan fraternal.
Este poncho tiene hazañas
en la historia nacional,
es lujo en la Capital,
abrigo pa la campaña.
Desde el junco a la espadaña
quedará como un pendón
honrando la tradición
que entre sus flecos se traza,
es símbolo de mi raza,
gloria para mi Nación.
Este poncho es una alhaja
porque encierra una fortuna,
porque me tapó en la cuna
en los tiempos de mi infancia;
si sirvió para la lanza
convertido hecho pendón
y en la británica acción
le dio un bautismo la historia,
le dio nombre y le dio gloria
Juan Martín de Pueyrredón.
Y también más de una bala
por sobre el poncho cruzó
cuando un caudillo lo alzó
haciendo del poncho gala
y tendido como un ala
para resguardo del sol,
en las horas de arrebol
cuando se inspira es poeta,
si hasta sirvió de carpeta
a la luz de algún farol.
Mañana, cuando la historia
de nuestro suelo argentino,
vaya marcando el camino
pa conseguir la victoria
en mi vida transitoria
siempre llevaré presente,
el paso más elocuente
con una verdá profunda:
cuando yo baje a la tumba
que se lo lleve un valiente.
Para armar una tropiya,
yo que no tenía ninguna,
compré ayá en "Las dos Lagunas"
un zainito gargantiya.
No era de los maraviyas
porque estaba mal domao
mas yo lo hube acomodao
con gran pacencia de fijo
que hasta lo muenta mi hijo
para hacer algún mandao.
El blanco paleta mora
que parece una cuajada,
lo gané en una tabiada
en el boliche "La Aurora"
y ese ruanito que yora
si no le dan rienda suelta,
ese de la lista tuerta,
lo compré ese mesmo día
en la mesma pulpería
a un tal Rubertino Puerta.
El cebruno mascariya,
el de la quijada overa,
gané plata en mil carreras
aunque su pinta no briya.
Al azulejo gargantiya,
ese que me está mirando,
ayá en el rincón de Pando
cuando fui a domar baguales,
me lo dio Inacio Pardales
porque se estaba abichando.
Aquél lobuno tiznao
de cabeza acarnerada,
pingo pa cualquier patriada
en pelo o con el recao,
ese sí está bien cuidao,
no lo tengo ansí de balde
preparao pa que respalde
en cualquier acción bravía
con la mesma policía
o para insultar alcalde.
Escura cabeza blanca
y botas con delantal,
yo no he visto otra igual
que mi madrinita pampa.
Sólo con mirar su estampa,
amigazo se enamora.
Es muy amadrinadora,
esa la quiero endevera,
por gauchita y por puntera
le yamo la "Voladora".
Entre las tantas andanzas
que yo tengo de campero
una, cuando fui resero,
via contarles sin tardanza.
Era como mi esperanza
y lujo aqueya tropiya
porque fueron maraviya
de trotar legua tras legua,
siempre detrás de la yegua
pisoteando la gramiya.
A mi yeguita madrina
qu'era de pelaje pampa
con toda la cara blanca,
chiquita, bien crioya y fina;
se crió como en la cocina,
hija'una yegua picasa
con un padriyo de raza,
comprao en exposición
que murió cuando el ciclón
que se yevó el techo'e casa.
También tenía un overo
que era como una luz,
se lo compré en Chascomús
en la feria a un resero;
pa los trabajos camperos
no he conocido otro igual
que junto a un bayo candial
en yerras, tropa o corrales
eran los dos animales
un lujo para apartar.
¡Qué pingo era el azulejo!
que junto a un entrepelao
andaban amadinaos
igual que dos perros viejos,
les faltaba hablar, canejo,
eran de sobra entendidos;
nunca en los años vividos
vide saltar alambrado
como aquél entrepelado
y el azulejo querido.
Y cuando para el domingo
ensiyaba el porcelano
que era un pingo soberano
hecho como pa distingo,
no había crioyo o gringo
que se parara a mirar
por su forma de trotar
de lujo o de sobrepaso
si usted lo viera amigazo
¡hermanito!, iba a exclamar.
Pero la suerte tirana
quiso que en una rodada
la cadera me quebrara
y adiós a mi vida paisana.
Ya no ando por las mañanas
ensiyando redomones,
ni salgo con otros peones
a trabajar de resero,
hoy soy un hombre campero
que vivo'e recordaciones.
Atráquese compañero
pele el fierro y pegue un tajo
si anda con vueltas barajo
va hallar las garras y el cuero.
Chicuelón era el cordero,
no esperaba tanta gente
y pa'mejor di repente
me han caído unos reseros
de lau de "los mataderos"
que aquí los tiene priesentes.
Ya le avisé a la Ciriaca
que haga unos güevos freyidos
ansina como al descuido
que llene el buche el que atraca;
una quijada de vaca
ya la tengo sancochada
que en casa de Justo Almada
ninguno salió con hambre
y ya les traigo el matambre
de la última carneada.
Vos Demesio andá a buscar
al pozo una damajuana
que dende hora temprana
he puesto pa'refrescar.
Acarreá pa'este lugar
algunos jarros de lata,
queso y dulce de batata
y unos chorizos en fiambre
que esta gente está con hambre
y no es cuestión de Bravata.
Será muy pobre la casa,
pobre el rancho de terrón
pero grande el corazón
pa'l que llega o pa'l que pasa.
No cualquier caldito es grasa
y para seguir la farra,
alcánceme la guitarra
por milonga cantar quiero:
soy argentino y surero
mi alma a lo gaucho se agarra.
Fue ayá por el pago mío,
cha si me acuerdo ese día
que llegó a la pulpería
un gaucho'e mirar sombrío.
Dentró, en tono bravío
y caña doble, pidió
al pulpero preguntó
así en tono mordaz
-"¿Ande a Moreira Tomás,
ande puedo hayarle yo?".
Mas el pulpero apurado
le dijo en tono cordial:
-"Agarre el camino real
y ande hay la cruz de un finado,
tumbe por ese costado
y dentre en el cayejón
y al primer rancho'e terrón
que halle de blanco pintado;
ahí vive el hombre buscado,
qu'es Tomás Moreira, don".
El forastero baquiano
a su caña terminó
y la boca se limpió
con el revés de la mano.
Como matungo al pantano
el pulpero lo encaró:
-"Perdone, y con su licencia, no
y no se vaya a ofender
¿pero se puede saber
pa'que lo busca al paisano?".
-"Yo soy guapo ayá en mi pago
y hasta po ayá se comenta
que se ha pasao de la cuenta
Moreira haciendo estrago.
Vengo a peliarlo y no amago
de charla, sepa pulpero
y sacarme el gusto quiero..."
-"Pero perdóneme don
Moreira por la razón
solo pelió, forastero".
-"¡Yo no preciso consejos!
me oyó?" - le gritó al pulpero
y ya salió el forastero
por el cayejón parejo.
Se ayegó a los ranchos viejos
y al primer rancho que halló
de la tranquera gritó:
-"¡Muy güenas y con licencia!"
y con bastante paciencia
del rancho un hombre salió.
Como mi figura era
pero el pelo emblanquecido
y ni bien el hombre vido
al que estaba en la tranquera:
-"Ate nomás ande quiera
y desensiye forastero"...
y el yegao en tono fiero:
-"¡El rancho'e Moreira es este!"
y se largó como peste
pelando su caronero.
-"¡Moreira a peliarlo vengo
y yo se bien lo que hago,
yo soy guapo ayá en mi pago
y peliando me entretengo,
no se haga el chancho rengo
ya le viá ojalear el cuero..."
-"Yo apenas soy chacarero,
usté se ha equivocado..."
-"Por la forma que ha aflojado
lo han parido en un chiquero".
-"¿Cómo dijo?", -"lo que oyó..."
-"Aquí estoy a su mandado"...
y el forastero apurado
un hachazo le tiró.
Moreira el cuerpo sacó
aunque grande, era ligero
y de revés al forastero
un planazo le pegó
qu'el forastero cayó
como muerto contra el suelo.
Moreira medio apurado
un nombre'e mujer gritó
y una moza apareció
dispuesta a cualquier mandado.
-"Tráigame un trapo mojado"...
y cuando el trapo trujió,
la cara al guapo lavó
y éste habló avergonzado:
-"¡Tomás... me pudo haber matado
usté es más guapo que yo!"...
-"¿Tomás?- dijo- forastero
la pucha que fiero ha errado.
Usté se ha equivocado
yo soy Zenón, chacarero.
Tomás, ese, el pendenciero,
el guapo, el malo, el pesado,
el que usté tanto ha buscado
pa justificar su hombría
se ha mudado el otro día
vive en el rancho de al lado".
(Monumento a don Segundo Ramirez en la costanera de Coronda, Provincia de Santa Fe, inaugurado en 1986, escultura del artista local Agustín Cisneros. Información tomada de: http://voces.ellitoral.com/2016/05/30/don-segundo-sombra-perpetuo-recuerdo-la-vera-del-rio/).
Yo soy gaucho y me acoyaro
con tuito nuesto pasao
hago cama en el recao,
debajo de cualquier rama
y de un candil a la yama
me siento más inspirao.
Sé lo que's vivir al raso,
lo que's arreo de haciendas,
lo que's despeyar dos riendas,
trenzar lazos con primor
y ganar en el amor
el corazón de una prienda.
Y he llegao a la ciudá
luciendo pilchas camperas
con eyas voy donde quiera
pues en mi ruda entereza
luzco la misma franqueza
por dentro que por afuera.
Y aunque ande perdiendo el rumbo
de tropezón en quebranto
nunca dejaré mi canto,
hago lo que hace el hornero:
me yeva el rancho un pampero
y en otro lao lo levanto.
Porque dentrao en edá
más gaucho y poeta me siento
y consagro un pensamiento
a Güiraldes y me asombra
que Fierro y Segundo Sombra
no tengan un monumento.
(Monumento a Martín Fierro hecho por Chacho Wask, en Pehuajó - antes del tornado que destrozara la figura central en 1993- hoy está restaurado).
¡Feliz día, hermanos Argentinos y que viva la Patria!
Sos un pedazo 'e cielo
que el pampero tremolara
al tope de una tacuara
sobre el argentino suelo.
Sos ansí como un pañuelo
que añudao cae en goliya,
vos tenés la coroniya
cuando a la tierra se agarra
en la copa una guitarra
y en las ramas la cejiya.
Sos poncho listao de gloria
en tres franjas dividido,
flamean en el atrevido
mojinete de la historia.
La Plaza de la Victoria
se vistió con tus colores
y él con sus resplandores
cayendo entre bando y bando
templó las voces de mando
al golpe de los tambores.
De las tierras del ñandú
cruzaste la cordiyera
y en Chile fuiste bandera
y bandera en el Perú.
Todo el continente Su
acoronaste gentil
y ayá de tus glorias, mil
están sin odio ni acíbar
San Martín y el gran Bolívar
conversando en Guayaquil
Entre sauces coloraos
que cimbran como bordonas
y los lagos de esa zona,
hay dos ranchos afamaos;
viven en ellos guasquiaos
por la lonja del destino
dos criollo’a cual más ladino
pa’ conocer el terreno!,
uno es un roto chileno,
el otro, un gaucho argentino.
Hasta la mesma cumbrera
alzaron su rancho igual
con barro ‘e tembladeral
y paja de vizcachera;
cada cual una bandera
ostenta en el mojinete,
y a cada cual le compete
al tremolar sobre el quincho
esta leyenda: “El Relincho”,
y estas palabras: “El Flete”.
Tropilla de doradillos
monta el paisano argentino,
y el chileno campesino
viaja en caballos tordillos,
pellizcan los culandrillos
y las matitas de berros,
y el tintín de los cencerros
bordeando el tembladeral,
es el mismo; como igual
el alerta de los perros.
Hasta ayer fueron rivales
y los vieron no sé cuando
sin lastimarse, peliando
veinte minutos cabales;
iban los largos puñales
de hacha, punta y de revés,
yendo al mover de los pies
los golpes de arriba a’bajo
y cuando llegaba un tajo
paraba el poncho a la vez.
Pero, murió un hacendao
dejando dolores fijos
y se supo que eran hijos
los dos del mesmo finao…
Tenía aquel viejo endiablao
a más del rancho querido,
otro calor, otro nido
que abandonó en sus desbandes
del otro lao de los Andes
donde el chileno ha nacido.
Esta es la historia sencilla
de éstos que, si en su existencia
el poncho lo diferencia,
no la bota y la golilla;
la una y la otra tropilla
sabe de apartes sin bretes,
y en los lagos, ¡no es juguete!,
se azotan como el carpincho
nadando los de “El Relincho”
mesturaos a los de “El Flete”.
(Video: Carlosquilmeslopez) En mis años de resero, si abré aguantao heladas, en miles de trasnochadas, lluvias, vientos y aguaceros; si abré arreao toros fieros, si abré andao entre el vacaje; si abré rejuntao coraje pa'hacerle frente a la vida; hoy mis fuerzas están vencidas voy en el último viaje.
Si abré encontrao emociones andando de pago en pago, si me abrán echo halagos de aprecio y ponderaciones, si abré entreverao canciones, si abré pulsao el cordaje; si abré andao entre el gauchaje en yerras y en pulperías, hoy ni una estrella me guía voy en mi último viaje.
Por eso que hoy solo y triste, yo que fui tan andariego; de este rincón no me muevo, mi alma de luto se viste. Y si el destino me insiste que ya ni un golpe me ataje, diré adios al paisanaje de este suelo tan querido; y pa'l rincón del olvido me iré en el último viaje.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".