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viernes, 17 de febrero de 2017

El tobiano colorao


(Pintura: Castells Capurro)



-Con confianza muénteló,
se lo asiguro Cipriano,
usté ‘s hombre veterano
pero igual malcórneló,
dispacio tranqueeló
hasta que’l lomo ha’flojao,
dispués sí, ya no hay cuidao
puede floriarse ande quiera,
no le mueve una bajera
el “tobiano colorao”.

La boca como una seda
pero… ¡guarda! si hay contiendas,
como se afirma en las riendas
jamás apampao se queda,
y que se salve quien pueda
ligero es como un venao,
y si un toro se ha empacao
en el corral o el potrero
larguéseló al bulto entero
al “tobiano colorao”.

Ta’ domao en primavera
y salió flor de pingazo,
se que usté’s zurdo pa’l lazo
y lo usa a su manera;
a la izquierda ‘e la’sidera
usté yeva su trenzao,
capas lo tenga apurao
cuando entre al rodeo a enlazar,
¡es un lujo pa’ cinchar!
el “tobiano colorao”.

Es guapo pa’ galopiar,
se lo garanto Cipriano,
creo que hasta lo de Alvano
diez leguas han de quedar;
pa’ pior tuve que cruzar
el arroyo encajonao,
nadando como un pescao
repechó bien la picada;
es cruza y de güena alzada
el “tobiano colorao”.

Muchas gauchadas, Cipriano,
usté m’hizo a la distancia,
yo era muy nuevo en la estancia
y siempre me dio una mano;
por eso mi noble hermano
hasta su rancho he yegao,
¡le doy por adelantao!
y no se crea que’s broma:
hoy le regalo la doma
del “tobiano colorao”.

-Yo le agradezco Lucero
que me ha domao ese flete,
se que usté a más de jinete
es un amigo sincero,
su gesto de hombre campero
no se encuentra en cualquier lao,
yeve ese potro tostao
de aqueyos, el que se asoma,
un regalo por la doma
del “tobiano colorao”.

El puestero de "El Rosario"


(Pintura: Aldo Chiappe)



Ensilló un “zaino” cacunda,
por costumbre alzó “el marote”,
se puso un poncho grandote
ansí medio de segunda,
y antes que’l lucero se hunda
tiene tuito acomodao,
y en los pastos escarchao
va dejando las pisada’
mientras le da una mirada
al fogón medio apagao.

Se llama Justino Riales
y es puestero en “El Rosario”,
el patrón, fuerte empresario
dueño’e miles de animales,
hombre de tratos cordiales
y por tal causa y razones
tiene confianza en sus piones
y por lo mismo Justino,
hace años que se vino
de la estancia “Los Mojones”.

El hombre como puestero
tiene mucho pa’ atender:
potreros que recorrer,
arreglar un esquinero,
capar un potro, un ternero
o una vaca parteriar,
y si tiene que cueriar
lo hace con mucho cuidao.
(no deja un cuero rayao
por si le toca lonjiar).

Y como es organizao,
de güelta de recorrer,
tiene tiempo pa’ tender
unas trampa’en el bañao;
-vió unos rastros que han andao
comiendo ayá en los unquillo’-,
prendida a unos duraznillo’
dejó seis trampas tendidas
pensó “¡estas son de medida!”,
porque’l paisano no es ‘grillo’.

Llegó arriando la tropilla
justito pa’l mediodía
y en esa mañana fría
el “cacunda” desensilla;
se revuelca en la gramilla
el pingo ricién largao,
priende el fogón apagao,
pone el agua a calentar,
se sienta a cimarroniar
mientras que se haga el asao.

Y en esa tarde cortona
ensilló el “gatiao overo”,
hay que cambiar de potrero
un lote de vaquillona’;
un estilo viejo entona,
monta y sale al trotecito,
y en cuanto pasa un charquito
alza un galope tendido
mientras el sol ha querido
perderse en el infinito.

domingo, 16 de agosto de 2015

El gatiao y los overos


(Pintura: Aldo Chiappe)

1
Yegué al puesto de Valerio
que está cerca’el callejón
y salió un hombre viejón,
alto, bigotudo y serio,
y con un recio criterio
dijo: “-Yo soy el puestero,
que anda haciendo compañero…?”
y ya le fui comentando
le dije: yo ando buscando
un "gatiao" y dos "overos".
2
Se quedó como pensando
con cara’e pocos amigos,
me dijo: “-Ayer fui testigo
ver unos pingos pastiando;
después pasó galopiando
por aquí, un tal Carabayo,
arriando varios cabayos
y después no sé más nada,
yo pensé, pa’ las arriadas
ese mozo es como un rayo”.
3
Muchas gracias por el dato
-le dije-, hasta la güelta,
ya vi mi mente resuelta
y le sentí mal olfato;
después de pensar un rato
el destino’e mis cabayos
si los arrió Carabayo,
y al istante calculé,
que capaz que ha entrao tal vez
al campo de los Ramayo.
4
Cuatros leguas esigidas
galopiando sin cesar,
por ayá empecé a oservar
una alambrada caída,
yo con mi vista tendida
hacia adentro de un potrero
vi al “gatiao” y a los “overos”
mezclao’ con unos potritos,
y más ayá, al trotecito
se aprosimaba el puestero.
5
Cuando ya s’iba acercando
fijamente me miró
y también lo hacía yo
sin pensar y ni jugando,
que fuera mi amigo Orlando
y en cuanto lo conocí
el también pensaba en mi:
“-¡Pero tanto tiempo hermano!,
¿qué andás haciendo Mariano
por estos pagos y aquí?
6
Yo estoy en la estancia “El Tero”
y ayí empecé a trabajar
y me vieron pa’ domar,
a más de pión de un puestero,
tal que agarré unos “overos”
cuatros “bayos” y un “gatiao”,
y es la causa qu’he yegao
a estos parajes juyido
porque se me habían perdido
tres pingos que ‘ahí ‘tan al lao.
7
“-Yo ricién los veo, hermano,
más del alambre caído,
pensé, serán de Salido
-el mensual de “San Laureano”-,
pero ansí es la suerte hermano
que los encontraste aquí,
si esto no se daba ansí
ni enterao por donde estabas!,
y ni pensar de que andabas
bastante cerca y… te vi.”
8
Ya hace tres meses que entré
en “El Tero”, a trabajar,
y solo había pa’ensiyar
unos mancarrones, ché,
ansí es que la corajié
pa’ domar esos baguales,
hay potradas sin iguales
de todo tipo y pelaje,
me gustó e hice coraje
con la ayuda’e los mensuales.
9
“-Así es la cosa, Mariano,
¡que alegría haberte encontrao!
y también que haigas hayao
a tus tres pingos, hermano;
un día te venís temprano
pa’ recordar lo pasao,
hoy sé que andás apurao
pero siempre estoy dispuesto
pa’ recibirte en mi puesto
y comernos un asao.”

sábado, 28 de julio de 2012

Siempre que no sea de a pie



1
Le asiguro Don Mansiya,
salvando algunas distancias,
capás que yego a la estancia
mañana, con mi tropiya;
mi propuesta es muy senciya
ya lo hemos aclarao, Don,
alviertale a su patrón
de movida y de soslayo
que yo soy pión de a cabayo,
de a pie… siempre fui chambón.
2
Usté bien sabe Mansiya
que yo siempre he reseriao
y algunos pingo’he domao
como estos de mi tropiya.
En el campo “Las Variyas”
fui mensual, dispués puestero,
¡lo pasaba compañero
sobre’l lomo de los fletes!
en el corral o en los bretes
trabajando días enteros.
3
Pa’ las yerras ¡ni que hablar!
había miles de terneros
y junto a otros aparceros
siempre me tocó enlazar;
en los tiempos de apartar
a rebenque y a pichico
áhi no había nada chico,
tenía que andar bien montao,
tratando ‘e salir parao
si el pingo se iba de hocico.
4
Lo que no aprendí: a puntiar
ni a manejar una horquiya,
y le arisquié a las variya
en los tiempos de esquilar;
chapetón pa’ deschalar
fui dende muy chiquilín,
cuando el maíz cuarentín
se sembraba en tuitos lao,
¡yo l’hice la cruz, cuñao
a ese tan fiero trajín!
5
Por tal causa no les fayo,
no trabajo más de a pie;
mi vida terminaré
arriba de los cabayos.
Mansiya, ¡iré como un rayo!
de mañana muy temprano,
ya tengo ensiyao un ruano,
tomo dos u tres amargo’,
unas pocas pilchas cargo
¡y hasta la güelta, paisano!

sábado, 3 de diciembre de 2011

Lo que el campo me a enseñao

(Pintura: Eleodoro Marenco)
La hoja seca "el duraznillo"
¡ni aunque usté no quiere creer!
es muy tóxica a mi ver
pa'las vacas y novillos,
no es un tema muy sencillo
el "enteque" del ganao
al comer entreverao
con el pasto el animal
puede resultar fatal
ponga atención ¡al bañao!

Estando verde la hoja
métale vacas ¡nomás!
ese bajo es eficaz
pero guarda cuando afloja
con el veneno que arroja
el problema se hace fiero.
Cuantas veces el puestero
al patrón le haya alertao
que maneje con cuidao
el tema de los potreros.

Otras cosas de importancia
son las calcificaciones,
yo vi en muchas ocasiones
las costumbres de la estancia
no se por qué circunstancia
las osamentas han juntao
y en un rincón apilao,
y en cuanto el güeso blanquea,
el vacuno lo desea
y hasta mueren entecao.

Y la mancha en los terneros
también se pueden salvar,
lo primero es vacunar
después cambiar de potrero.
¡Cuidao! Diciembre y Enero
más si el ternero es bien criao
si del rodeo está cortao
y los ve medio chambón,
déle aviso a su patrón
cuanto el primero a cueriao.

Guarda si los ve afiebrao
y con problemas reumático,
el carbunclo sintomático
ya está en su cuerpo instalao;
muchas veces a salvao
la urgente vacunación
cuando es consiente el patrón
y le hizo caso al puestero
cambiándolos de potrero
donde no está la infección.

También hay yuyos rastrero
que perjudica al ganao
¡por decir! "el quiebra arao",
"la cicuta", "el Chamiquero",
"el abrojo grande" es fiero,
lo mismo que'l "romerillo",
yugo "víbora", el "sunchillo",
cuidao con la hacienda ambriada,
sálvense de una cueriada
y el "chairar" de los cuchillo.

"El sorgo alepo", "el llantén",
"la yerba el Sapo", "el maicillo",
"el mío mío", "el espartillo"
con muy tóxicos también.
¡Yo fui puestero y sostén!
de patrones y encargao,
lo que el campo me a enseñao
se lo agradezco al Señor
pa'poder volcar mejor
estos versos mal rimao.

martes, 8 de noviembre de 2011

Te siento así tradición

(En la foto desfilando: Nicolás Medina)

Tradición no es solo usar
bombacha, botas, sombrero
rastra, facón y culero
con el solo echo é llevar
que hacemos con presentar
vestimentas sin saber
como se va a defender
en los trabajos camperos
¡ya que las pilchas y aperos!
lo pueden comprometer.

Tradición es humildad
con muy buenas intenciones
en todas sus dimensiones
es vivir en libertad
hombría y honestidad
un abierto corazón
en cualesquier ocasión
sin credos ni diplomacia
si a otro amigo la desgracia
le a pegao un sacudón.

La tradición no es tener
un pingo pa'desfilar
si usté se quiere floriar
es de otro modo ¡a mi ver!
que se pueda defender
si entra a un rodeo a enlazar
en el apronte a de estar
atento a las circunstancias
y sin gestos de arrogancias
ni llegar a molestar.

La tradición para mí
es todo aquello que encierra
las costumbres de esta tierra
del que hacer y del sentir
el pasao es el vivir
la realidad del presente
es recordar al ausente
que nos dejo gran sapiencia
es no olvidar la querencia
es estar siempre a su frente.

Tradición es alamabrar
es sentarsele a un tractor
voltear tierra y que a un motor
lo sepa manipular
y así poder cosechar
la semilla que sembró
es aquel que entreveró
en sus horas de consuelo
canciones de nuestro suelo
y con amor recordó.

La tradición es lealtad
es vivirla con firmeza
con patriotismo y nobleza
es nuestra Argentinidad
y que nuestra identidad
no la avasalle un cualquiera
y que a nuestra Patria entera
la respeten con amor
sin distinción ni color
sobre las cuatro fronteras.

jueves, 3 de noviembre de 2011

El sueño de regresar

(Pintura: Rodolfo Ramos)

Que lindo sería volver
y encontrar como e dejao
los palos empatillao
y tranquerones que ayer
yo los armé pa mi ver
en lugares muy certero
pa que ansi los chacarero
no tengan que desarmar
sus equipos pa dentrar
del uno al otro potrero.

Y lindo sería encontrar
los bebederos limpitos
y los tanques prolijitos
sin faltar en el lugar,
un cuerito de lanar
pa los cilindros cubrir
la helada puede partir
y llegando a los corrales
la manga, los animales
y una vaca por parir.

Y recordando un pasao
las trampas que había perdido
por que allé todo crecido
al otro día el bañao
¡ya que las tendí apurao!
después pasar las tranqueras
de "El Indio" hacia "Las Taperas"
recorrer en plenitud
y dir entrando a "El Ñandú"
donde había cien terneras.

Llegar a el viejo molino
y ver de nuevo otra vez
aquel croto que nombré
quien sabe con qué destino
y seguir por el camino
costiando la tierra arada
de "Almaraz" como si nada
y ya dentrando a "San Carlos"
siendo las once pasada.

Justo las doce clavada
llego al puesto y ya me espera
con un mate en la tranquera
mi mujer muy apurada
que ya tiene preparada
las chicas para el colegio
y consensuando un arpegio
después de bien almorzar
cambiar el pingo, ensillar
era como un privilegio.

Y antes de salir tomar
unos cuantos cimarrones
y entro a sacar conclusiones
a que potrero e de entrar,
sin antes dir a observar
el molino de un potrero,
si no está el viento surero
se queda medio clavao
porque el monte de este lao
le ataja el viento pampero.

Pasar cerca de las casas
y a "San Isidro" volver
hay mucho que recorrer
"San Antonio", "Las Acacias"
sin causarme mucha gracia
un toro muerto encontrar
¡lo vi'á tener que encarar!
ya que no es tarea sencilla
con la chaira y la cuchilla
con cuero no va a quedar.

Es mi pensamiento puro
lo que quise relatar,
cómo me gustaría estar
allá de vuelta le juro,
mi corazón le aseguro
palpita en sueños y amago
por la alegría me embriago
y la tristeza me train
estas lágrimas que caen
al recordar a mi pago.

miércoles, 6 de enero de 2010

Siempre cantaré a mis pagos


Siempre me gusta cantar
al viejo querido pago,
¡capaz! de alegría me embriago
cuando empiezo a recordar
los amigos, el lugar,
estancias que trabajaba:
"Langueyú", "La Limpia", "Navas"
abarcando ese circuito
la zona de "Juncalito"
y la Escuela ande votaba.

Donde tanto frecuenté
en mi plena juventú
Udaquiola, Langueyú
y el pago de Solanet,
muchos me dirán tal vez
que soy un empedernido
y siempre tengo metido
mis pagos que nombro mucho
y que el pueblo de Ayacucho
me tiene como absorvido.

¿Mi pago olvidar?, ¡jamás!
si es lo que me reconcilia,
donde formé una familia,
donde viví horas de paz;
viejo pago siempre estás
metido en mi corazón
donde con toda razón
por siempre tengo la suerte
defenderlo hasta la muerte
como un hito de atención.

Cómo no viá a recordar
a mi puesto, a la tropilla,
el verdor de la gramilla
y ver mis pingos pastar,
el palenque, el ensillar
pa'salir a recorrer
y al medio día, al volver,
mi prenda por tradición
me invitaba un cimarrón
antes de dir a comer.

Después de un rato sestiar
en los veranos bravones,
tomar unos cimarrones,
salir y el pingo ensillar;
por áhi quedó pa'arreglar
unos alambres cortao,
curar unos abichao
y por costumbre ya era,
traer arriando la lechera
con el sol ya casi entrao.

¿Cómo viá olvidar el puesto
donde estuve tantos años?
y no les resulte estraño
que al recordar todo esto
vaya como echando el resto
y entre mi sueño a rondar,
y como pa'terminar
tal vez sea de puro flojo
-o el humo'el fogón- mis ojos
ya empiezan a lagrimiar.