sábado, 28 de julio de 2012

Siempre que no sea de a pie



1
Le asiguro Don Mansiya,
salvando algunas distancias,
capás que yego a la estancia
mañana, con mi tropiya;
mi propuesta es muy senciya
ya lo hemos aclarao, Don,
alviertale a su patrón
de movida y de soslayo
que yo soy pión de a cabayo,
de a pie… siempre fui chambón.
2
Usté bien sabe Mansiya
que yo siempre he reseriao
y algunos pingo’he domao
como estos de mi tropiya.
En el campo “Las Variyas”
fui mensual, dispués puestero,
¡lo pasaba compañero
sobre’l lomo de los fletes!
en el corral o en los bretes
trabajando días enteros.
3
Pa’ las yerras ¡ni que hablar!
había miles de terneros
y junto a otros aparceros
siempre me tocó enlazar;
en los tiempos de apartar
a rebenque y a pichico
áhi no había nada chico,
tenía que andar bien montao,
tratando ‘e salir parao
si el pingo se iba de hocico.
4
Lo que no aprendí: a puntiar
ni a manejar una horquiya,
y le arisquié a las variya
en los tiempos de esquilar;
chapetón pa’ deschalar
fui dende muy chiquilín,
cuando el maíz cuarentín
se sembraba en tuitos lao,
¡yo l’hice la cruz, cuñao
a ese tan fiero trajín!
5
Por tal causa no les fayo,
no trabajo más de a pie;
mi vida terminaré
arriba de los cabayos.
Mansiya, ¡iré como un rayo!
de mañana muy temprano,
ya tengo ensiyao un ruano,
tomo dos u tres amargo’,
unas pocas pilchas cargo
¡y hasta la güelta, paisano!

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