"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
(Pintura: Molina Campos) Yo soy el negro que alegre,
cantando la vida
se suele pasar;
y que jamás siente pena,
porque con la risa
la sabe ahuyentar;
y cuando veo otro negro,
con cara muy triste,
¡qué risa me da!
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Y esta es la vida se ve,
que debemos de pasar,
ahuyentando los pesares
con la risa y nada más.
¡Cuando la veo a Panchica
que sale el domingo,
contenta, a pasear,
y con Benito del brazo,
allá por Palermo,
la suelo encontrar!
Al ver la yunta de negros
como dos mandingas,
¡qué risa me da!
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Y en este mundo se ve,
todos tienen que reír:
yo me río de los otros
y otros se ríen de mí.
Bailando anoche un tanguito
con la negra Pancha
el negro Ramón,
queriendo hacer firuletes
como fardo al suelo
se fueron los dos;
se lastimaron la trompa
y toda la mota
se le alborotó...
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Pobre los negros, Ramón,
¡ay que risa que me da!
¿Quién lo metió a hacer piruetas,
a los negros, si no sabía bailar?
Yo soy el negro que alegre,
cantando la vida
se suele pasar;
y que jamás siente pena,
porque con la risa
la sabe ahuyentar;
y cuando veo otro negro,
con cara muy triste,
¡qué risa me da!
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Y esta es la vida se ve,
que debemos de pasar,
ahuyentando los pesares
con la risa y nada más.
¡Ja, ja, ja, já! ¡Que demonio de "bulero" este!
Era muy negra la noche
en que se casó María
con un negro que tenía
pintao de negro su coche,
negro también era el broche
que a la fiesta le pusieron
y hasta de negro tiñeron
las paredes y las sillas,
y negras eran las morcillas
que en la mesa se sirvieron.
Eran negros los amigos
que a visitarlos vinieron
y negros los que salieron
de padrinos y testigos;
bien negro tenía el ombligo
la tal negrita María
y un negro que la seguía
agarrándole la cola:
más negras tenia las bolas
que en el llavero lucía.
En copas negras brindaron
con vino negro tambíen
y con un negro sartén
un negro tambor formaron,
los novios negros rajaron
en medio de la alegría
y la negra que veía
ya media negra la cosa,
se puso un poco nerviosa
y el negro le sonreía.
Y dentro'e la habitación
que el negro había preparao
y otro negro había forrao
hasta de negro el colchón
pero con negra intención
el negro se desnudó
y la la negra que lo vío,
ya adivinando la trama...
y alrededor de la cama
toda la noche corrío.
Los agarró al otro día
la negra seguía corriendo
el negro la iba siguiendo
y la negra no quería,
pero con negra maestría
el negro la convenció
y cuando ella se acostó
ya sin temor a los suegros
hicieron cosas de negros
y esta fiesta terminó.
Estanislao era en nombre,
de "apelativo": Guevara...
Llegó de'l lao del Tandil
pa'trabajar en la estancia
y era tranquilo, callao...
cumplidor, ¡sin una maña!
Bastante "mulato" el hombre
(tenía un barbijo en la cara)
y aunque vino pa'unos días,
cuanti más unas semanas...
despacio se aquerenció
y "echó raices..." en las casas.
Reservao ¡más de la cuenta!...
hablaba cuando le hablaban
y rara vez del pasado
alguna cosa contaba;
por eso de boca en boca
los comentarios pasaban...
."¿Será algún preso escapao...
o habrá peliao... y dispara...?
-Más bien yo diría que no,
pa' mí que tiene encerrada
alguna pena de amor
y vino aquí pa'olvidarla...
-¿O por ahí... debe una muerte
y no ha de querer pagarla...?
Si de balde no se lleva
un "benteveo en la cara..."
Vaya a saber qué misterio
dentro de su vida guardaba;
pero al ser buen compañero...
más derecho que una vara,
ninguno lo hacía a un lao
y su trato respetaban...
¡Y eran dos misterios juntos
su nombre y él... en la estancia!
Ayer... ensilló y se jué
¡a naides le dijo nada!...
pero pienso que esta vez
no ha de golver pa'las casas.
Tempranito dende el pueblo
le trajeron una carta...
y de entonces no habló más,
se jué sin decir palabra.
Y la pionada... decía:
-"¿Se le habrá muerto su mama...?
o... tal vez alguna deuda
que al "mulato" le reclaman...?
-¿quién te dice... que la moza
se ha arrepentido... y lo llama?"
Y siguen así opinando
sobre la vida'e Guevara!...
Y todos son comentarios
pero naides sabe nada.
Asígún ... dijo un resero
una tarde en "La Blanquiada"
... que supo haber conocido
una güelta,a un tal Guevara
que andaba juido del pago
por una pena machaza...
...Se había casao el hombre
vivía una vida honrada
y justo cuando la china
un gajo d'él le dejaba...
¡Dios se la llevó pa'l cielo
al mesmo tiempo'e ser mama.
Ayer... encontró un papel
la cocinera'e la estancia...
cuando jué a barrer la pieza
donde vive la peonada...
y como ella de leer
sabe poco o casi nada,
la llevó pa'l escritorio
donde el patrón se encontraba.
Y al repasarla sus "vistas"
se le ñubló la mirada.
Era letra de un gurí
(por ahí su primera carta...)
y al medir por la escritura
una agüela... le dictaba
y errándole a los renglones
decía: "Estanislao Guevara...
el que le escribe es su hijo,
siete años cumplo... mañana
y quisiera de regalo
ya que no tengo a mi mama
recibir pa mi "santo"
la visita de mi tata.
Y quedó mudo el patrón
con la mirada clavada
en aquél papel escrito
que entre sus manos... temblaba...
¡Hasta que alcanzó a decir
entre palabras cortadas...:
-"¡Con razón era "callao"
este... ¡Estanislao Guevara!".
Hoy de mañana temprano
una esquela recibí,
el papel muy perfumado
más o menos decía así:
Perdone el atrevimiento
que tengo señor Cazón,
de ofrecerle una comida
al terminar la función.
No solo es voluntad mía
es también la de mi hermana
estará Crecencia y Juana,
Genoveva y Agustina,
María Antonia y Agripina,
Tuburcia y Doña Ramona,
son excelentes personas
buenas para la cocina.
Entre los animalitos
que hemos de sacrificar,
el toro viejo de tata
el burro de mi hermano Juan,
sólo la oveja de mama
la vamos a respetar,
hasta el lechón de mi primo
lo vamos a degollar.
Del avestruz de mi hermano
sacaremos la picana
la chancha de doña Juana
la vamos a choriciar.
Así que Higinio sabrá
que si cumple el compromiso,
cuando usted vuelva a su casa
se llevará unos chorizos.
Hay chatasca y carbonada,
locro de trigo del país,
empanadas y pasteles,
zapallo asado y chipá,
tortas fritas, mazamorra
humita y rosas de maíz,
de potro un matambre asado
y un guiso de bacaray.
Desde hace días mamita
está haciendo la provisión:
Manuela mandó la mesa,
Sinforiana el asador,
doña Ciriaca los bancos,
Rufina mandó el colchón,
yo soy la de los pasteles
para obsequiarlo a Cazón.
No deje de traerlo a Nava
el payador oriental,
nos ha prometido Ezeiza
que esta noche asistirá
invite usted a sus amigos
bien recibidos serán,
así ¡que yo los invito!
¿me quieren acompañar?
Como que juera invitao
a una yerra y señalada,
ensillé una madrugada
y me largué pa’l Bragao.
A tres leguas del poblao,
justo en l’estancia “El Horcón”
sofrené mi redomón,
y en un potrero ‘e gramilla
acomodé mi tropilla
y enderecé pa’ un galpón.
Se comentaba y sabía
de que la hacienda era brava
y cada cual aguardaba
lo que nos tráiba ese día.
Y que jué sin picardía
lo aseguro por mi honor
al moreno Nicanor,
aquel negro liendre y pillo:
¡le pegó un susto un novillo
que hasta cambió de color!
Jué así: se paró rodeo,
y ya algunos se ayuntaron
pa’ enlazar; y otros se apearon
pa’ lucirse en el pialeo.
El viejito Timoteo
se hizo cargo del fogón,
pa’ tener en la ocasión
la marca bien calentada,
y alguna cosita asada;
y allí lo vide a Rendón.
Y se dentró a trabajar
y cada uno se esmeraba,
pero ninguno lograba
siquiera al negro igualar.
Tan seguro pa’ pialar
se mostraba “el sabandija”
cada tiro era una fija
de palanca o de volcao:
¡quedando como plantao
cuantito echaba verija!
Tráiba el Vasco Apesteguía
un novillo yaguané,
lo habían enlazao porqué
la marca no se le vía.
Sobre el lazo se venía
buscándole el mancarrón,
quiso evitar el tirón
más no lo pudo lograr
¡se vino el lazo a cortar
y ya lo encaró a Rendón!
¡Más de uno se santiguó!
Cuando el yaguané bramando
créibamos lo iba alcanzando
y medio nos apampó.
Pero al punto apareció
como del suelo brotao,
otro “negro” en un tostao
marca del dueño ‘e “Los Talas”
¡que pareció tener alas
cuando pasó a nuestro lao!
¡¡Pechazo!! ¡Cayó el novillo!
Jué todito un entrevero,
y el tostao al forastero
también se le hizo un ovillo.
Pero él corriendo y sencillo
salió. ¡Ah “negro” parador!
Se dio vuelta Nicanor,
y al verlo, ya agradecido,
lanzó como un alarido:
¡¡Vivan los de mi color!!
Allá por puerto de Ajó
en la estancia "Los Nogales",
el mangrullo, los juncales
y los montes del Tordillo,
había un negro muy pillo
llamao Demetrio Pardales.
Todito el día pasaba,
sin tener nada que hacer
y no hacía mas que comer,
tomar mate y bolacear
tratando siempr'e pasar
tranquilo hasta anochecer.
Una vuelta de mañana,
orillando un cañadón,
vino a llamar la atención
del negro mientras se alzaba
una cigüeña que estaba
más allá de un albardón.
"Si tuitas las aves vuelan,
-se dijo mirando al viento-
haciendo un experimento,
porqué no he de volar yo",
y en seguida que pensó
se puso a idear el invento.
Al otro día temprano
una cigüeña volió,
las alas se las ató
a los brazo con un tiento,
y salió el negro contento
porque volando se vió.
Un ovillo de atar lana
a una canilla se ató,
a un muchachito llamó
pa'en caso que no volviera,
del piolín lo recogiera
y el negro otra vez se rió.
Sobre el techo de un galpón
se enhorquetó muy orondo,
y se vino desde el fondo
meta y ponga y aletiando,
pa poder salir volando
riéndose el negro sabiondo.
Y en la última aletiada,
perdiendo alas y piola,
rodando como una bola
contra el suelo se estrelló,
y ahi el negro no se rió
dijo: "me falta la cola".
Era un negro alto y delgao,
medio lampiño y bien mota,
de poncho, pero sin botas
y chiripá muy gastao.
Auténtico gaucho alzao
hecho a pampa y a sereno,
nadie sabía más o menos
ni de donde había venido,
puesto que’ra conocido
solo por “El Negro Ajeno”.
Cruzándole la cintura
tráiba y no por angelito,
un facón marcha “Chanchito”
con flores de plata pura.
Era un lujo su figura
mezclao con la polvadera,
y como si poco fuera
tráiba un mazo de barajas
y apretándole la faja
la soga de las potreras.
Tráiba aparte de tan rudo
como un honor a su raza
un par de espuelas machazas
en los garrones desnudos;
tuitos los pingos clinudos
-es decir, sus parejeros-
y aunque hilachento el apero
sin lujo, ni maraviya,
yegó arreando una tropiya
de diez rosiyos overos.
Cada vez que algún rodeo
Don Galeliano paraba,
“El Negro Ajeno” yegaba
desde los campos más feos;
su aspeto de gaucho reo
le dio una estampa pasiva
porque viva donde viva
reclamen, no lo reclamen,
yegaba, sin que lo yamen
y sin que lo echen se iba.
Por “San Francisco” se cuenta
que desde que “El Negro” anduvo
fue gaucho que siempre tuvo
con la justicia, sus cuentas.
En las campañas violentas
vivió su mundo tamaño,
hasta que’l galope huraño
de su vida peregrina
lo yevó con la neblina
del trascurrir de los años.
Negro criollo, negro criollo,
el que yo nunca canté,
te estoy debiendo un romance
desde el fondo del ayer.
Negro criollo, patizambo,
sin derecho ni revés,
como la bota de potro
que se calza en cualquier pie.
Negro con risas de choclo,
tu risa es como un cartel
para que escriban los hombres
blancos la palabra "fiel".
¡Ay, lo que el blanco te debe,
ay, lo que hiciste por él!
Por uno que te fue justo
los injustos fueron cien,
vos sí que pagaste siempre
bien por mal y bien por bien.
Negro "pa todo trabajo",
como subrayaba aquel
documento que en el fondo
de un mueble viejo encontré.
Fuiste bueno para todo
sin capital ni interés,
"pa'un fregao, o pa'un barrido",
sin protestas y sin hiel.
Negro "pa'todo trabajo"
como un reyuno de ley,
en vos se paró la Patria
como quien dice en un pie.
¡Ay, lo que el blanco te debe!
¡Ay, lo que hiciste por él!
Negro criollo, fuiste infante
casi a la fuerza porque
el gaucho quería caballo,
no sabía pelear de a pie;
y fuiste la infantería
para morir a granel.
Nuevamente las espinas
te tocaron otra vez.
Negro de poncho canela
y ala echada para atrás,
con dos luceros de fierro
sujetos al calcañar.
Negro para enviar un chasque
y con la luna viajar
uniendo noche con noche
las dos juntas en un haz.
La noche se hacía día.
Quedabas viudo, ¡velay!
hasta que a las pocas horas
la volvías a encontrar.
Negro, para bien mandado
porque en vos todo era igual;
tanto cebar un amargo,
o cortar un temporal,
como velar un enfermo,
como domar un bagual,
como tocar a degüello
en llamado a degollar,
como dejarse vender
para el dinero aportar
al tirador del caudillo
y con él armas comprar
para defender la Patria
en tiempos de adversidad,
que así lo hizo el Pardo Luna
con Rivera el General.
(¡Ah, negro! ¡Llamarse Luna
como esperando blanquear!)
Negro criollo, sin derecho,
sin izquierdo y sin revés;
sirviente por todo el año,
pero el 6 de enero: ¡Rey!
Rey de galera y levita,
Rey "para servir a usted..."
Siempre estuviste "a las verdes";
las maduras, ya sabés:
fueron todas para el blanco
que "ansina había de ser".
Aquella "ley del embudo"
la conociste muy bien,
y aunque Moisés no la dijo,
es más vieja que Moisés:
Ancha arriba, angosta abajo,
cual tu tamboril, porque
¡por más lindo que tocaras
tu tamboril fue tu ley!
A la mañana temprano
ya se levanta el patrón
y se larga pa'l galpón,
con arriador en la mano.
Allí se encuentra un paisano
que se dispone a ensillar,
y el patrón dice a la par,
que le está poniendo el freno:
-"Apurate che Moreno,
que tenés que ir a carnear".
Están unos animales
apartando en el rodeo,
trabajando con aseo
el patrón y los mensuales.
A un novillito que sale,
un peón lo va a recostar
y el patrón dice al mirar
como es uno de lo más buenos:
-"No me lo peches, Moreno,
que me lo vas a estropear".
Un día están enlazando
a corral unos baguales,
y al animal que más vale
ya lo están embozalando,
atao en un palo y bufando
está tirando el bagual
y el patrón dice al notar
que es malo como veneno:
-"¡Aprontate, ché, Moreno
que vos lo vas a ensillar!".
Allá en una pulpería
ya se arma una alegación;
saca el Moreno el facón
pa peliar la polecía,
con coraje y con baquía
ya les comienza a menear
y el patrón sin titubear
dice al verlo muy sereno:
-"¡Atajate, bien Moreno
que te van a lastimar!".
El Moreno se ha salvao
y pa la estancia se ha juido,
y en un galpón escondido
el patrón lo ha asegurao'.
El mejor flete le ha dao
pa que pueda disparar
y ya le dice, al marchar:
-"Que Dios te ayude Moreno,
metele guasca que es bueno,
y no te van a alcanzar!".
(Leyenda Uruguaya)Se lo llevaba en una bolsa,
el caminante Don Tiempo;
y según dicen las viejas,
por uno de los aujeros
iba asomando la cabeza
y con los ojos como tejos,
igual que un pájaro chúcaro,
el negrito del pastoreo.
Dicen que en aquella estancia
se lo cambiaron por un perro;
que era un grano de pimienta
la cabecita del negro.
Tenía los dientes muy blancos;
pero como andaba siempre serio,
de noche no se veía
el negrito del pastoreo.
Cuidaba miles de ovejas,
que abrillantaron los cerros...
y siempre a boca de noche
las traía pa los chiqueros,
antes que soltase las suyas
el dulce pastor San Pedro.
Como es fácil confundir
para un niño gaucho y negro,
una majada de estrellitas
y una majada de corderos,
las encerraba temprano
el negrito del pastoreo.
Y en mitad de una gran tormenta
donde con tanto centelleo,
se le destrozó el chicote
de los rayos del infierno;
por más cuidadoque puso;
por más que se hincó en el suelo
y hasta le pidió prestada
una estrellita a San Pedro,
perdió una oveja el humilde
negrito del pastoreo.
Lo mandaron a pie a buscarla
por las seis leguas del potrero.
Jesús le encendió la luna,
con pena del niño negro...
Empezó a comerlo el hambre...
cayó rendido de sueño...
y las hormigas terminaron
con el negrito del pastoreo.
Las hormigas lo han creído
algún cascarudo muerto...
Lo enterraron sin velorio
y no pudo alzar el vuelo;
porque no son cuatro luces
las velas: son cuatro dedos...
Y como no le señalaron
el camino de los cielos
anda perdido por los campos
el negrito del pastoreo.
Tal vez se mezcló su oveja
con la majada de San Pedro.
Estriba en cualquier cabito
y sube a pedir rodeo...
Pero la luz se le acaba
en el camino del cielo
y cae chisporroteando
como los otros instectos.
Por eso cuando se pierde
de un alfiler hasta un beso
se le promete una luz
y él lo encuentra en un momento...
Tiene que ser un cabito
y tiene que arder en el suelo;
porque es muy humilde el ánima
del negrito del pastoreo.
La noche se le jué encima
y ansí nació aquel moreno,
que tenía rosas y estrellas
en la punta de los dedos.
No sé lo que miraría
ni de que embrujo estaba hecho,
que de sus cuerdas volaban
mil mariposas de juego.
¿Sería carne de otro mundo?
¿Sería cosa el instrumento,
o un zorzal de hamacar cantos
se le enjaulaba en el pecho?
¡Vaya a saber de qué lonja
desviaron ese tiento,
que nació templao justito
pá décimas y misterios!
Le blanqueaban la sonrisa
teclas de maíces parejos,
y en la oreja- chico y fino
caracolcito costero-
si era tiempo de claveles,
claveles en ella ardieron;
o cogollito de salvia
de no, entre el oído y el pelo,
le marcaba con perjume
la güeya justa 'e los tiempos
Su sangre, de contrapunto
la arrió, dende Martín Fierro;
pimpollo en Gabino Seiza
y jué un rosal pal moreno.
Puma en la cifra matrera,
en la milomga, jilguero
y un crespín en el estilo
manso, como un padre nuestro.
¡Qué retinto!; si era cosa
de pagar pa dir a verlo,
cuando agachado sobre el mástil
templaba venas al viento.
Ojitos de sirirí
brillantes, lechigüaneros,
boca mansa y chacotera
-pulpa e sándia- la del negro,
que en la cáscara amparaba
tuito lo dulce de adentro
Ansí tiene que haber sido
San Baltasar que en enero,
le enllena de cascabeles
las almas a los morenos;
ansí de manso y de triste,
ansí de sufrido y güeno,
ansí, payador de raza
con gualichos guitarreros;
ansí tiene que haber sido
Ventura, el patriota entero,
y Falucho, aquél tigre onza
que cayó besando el lienzo.
Murió en la forma más zonza
y al fin, jué cosa de negro.
Trenzao en la media letra
con uno de la Isla el Medio,
se enjambró sobre el poniente
su lechiguana de versos;
y alzarse agradecido
sobre el aplauso hecho trueno,
lo hizo abrazao a su novia,
-digo, al sonoro madero-
Se avalanzó de cuhillo
desafamao el islero,
y en vez de poner guitarra
¡corazón puso el moreno,
pa que seis cuerdas mamaran
sangre música en el pecho!
Jué tapera y jué leyenda
ande rosas florecieron
ande cantaron calandrias,
ande avispitas bebieron.
Su sangre-arroyito 'e música-
cantó cuando llegó al suelo,
Y en la tierra nació un árbol
que canta al pasar el viento;
que está poblao de bandadas
y que por ser l' Alma 'el negro,
regala frutitas dulce
a los gurises hambrientos
Avispas camataseras
van por miel al tronco viejo;
y en las triunfales auroras
y en los ponientes sangrientos,
seis enlutadas señoras
dende el ramaje, en su rezo,
se hacen lluvia de guitarras
por el alma de aquél negro.
San Baltarcito lindo
¡ayudámelo al moreno!,
y ponele el corazón.
pa farol de algún lucero.
Dale una cuarta en la mala,
¡no lo dejés padeciendo!;
llevalo al de tu color
San Baltasar, pa los cielos,
¡y vas a ver qué bailanta
te va'cer los 6 de enero!
Santo del color del pago
nombralo tu musiquero;
revivilo en una estrella,
mandalo enancao al viento;
lenguaraz pa los hermanos
como en la tierra en el cielo,
porque la vida es muy triste
sin guitarra y sin moreno,
porque es muy larga la noche
sin un estilo y un verso.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".