miércoles, 22 de julio de 2009

Versos pa' negro y guitarra



La noche se le jué encima
y ansí nació aquel moreno,
que tenía rosas y estrellas
en la punta de los dedos.

No sé lo que miraría
ni de que embrujo estaba hecho,
que de sus cuerdas volaban
mil mariposas de juego.

¿Sería carne de otro mundo?
¿Sería cosa el instrumento,
o un zorzal de hamacar cantos
se le enjaulaba en el pecho?

¡Vaya a saber de qué lonja
desviaron ese tiento,
que nació templao justito
pá décimas y misterios!

Le blanqueaban la sonrisa
teclas de maíces parejos,
y en la oreja- chico y fino
caracolcito costero-
si era tiempo de claveles,
claveles en ella ardieron;

o cogollito de salvia
de no, entre el oído y el pelo,
le marcaba con perjume
la güeya justa 'e los tiempos

Su sangre, de contrapunto
la arrió, dende Martín Fierro;
pimpollo en Gabino Seiza
y jué un rosal pal moreno.

Puma en la cifra matrera,
en la milomga, jilguero
y un crespín en el estilo
manso, como un padre nuestro.


¡Qué retinto!; si era cosa
de pagar pa dir a verlo,
cuando agachado sobre el mástil
templaba venas al viento.

Ojitos de sirirí
brillantes, lechigüaneros,
boca mansa y chacotera
-pulpa e sándia- la del negro,
que en la cáscara amparaba
tuito lo dulce de adentro

Ansí tiene que haber sido
San Baltasar que en enero,
le enllena de cascabeles
las almas a los morenos;
ansí de manso y de triste,
ansí de sufrido y güeno,
ansí, payador de raza
con gualichos guitarreros;
ansí tiene que haber sido
Ventura, el patriota entero,
y Falucho, aquél tigre onza
que cayó besando el lienzo.

Murió en la forma más zonza
y al fin, jué cosa de negro.
Trenzao en la media letra
con uno de la Isla el Medio,
se enjambró sobre el poniente
su lechiguana de versos;
y alzarse agradecido
sobre el aplauso hecho trueno,
lo hizo abrazao a su novia,
-digo, al sonoro madero-

Se avalanzó de cuhillo
desafamao el islero,
y en vez de poner guitarra
¡corazón puso el moreno,
pa que seis cuerdas mamaran
sangre música en el pecho!
Jué tapera y jué leyenda
ande rosas florecieron
ande cantaron calandrias,
ande avispitas bebieron.

Su sangre-arroyito 'e música-
cantó cuando llegó al suelo,
Y en la tierra nació un árbol
que canta al pasar el viento;
que está poblao de bandadas
y que por ser l' Alma 'el negro,
regala frutitas dulce
a los gurises hambrientos

Avispas camataseras
van por miel al tronco viejo;
y en las triunfales auroras
y en los ponientes sangrientos,
seis enlutadas señoras
dende el ramaje, en su rezo,
se hacen lluvia de guitarras
por el alma de aquél negro.

San Baltarcito lindo
¡ayudámelo al moreno!,
y ponele el corazón.
pa farol de algún lucero.
Dale una cuarta en la mala,
¡no lo dejés padeciendo!;
llevalo al de tu color
San Baltasar, pa los cielos,
¡y vas a ver qué bailanta
te va'cer los 6 de enero!

Santo del color del pago
nombralo tu musiquero;
revivilo en una estrella,
mandalo enancao al viento;
lenguaraz pa los hermanos
como en la tierra en el cielo,
porque la vida es muy triste
sin guitarra y sin moreno,
porque es muy larga la noche
sin un estilo y un verso.


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