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martes, 21 de febrero de 2017

Mirá muchacho


(Foto: Celina Frers)

1
Mirá muchacho, entuavía
pa’ mi vos sos un potriyo,
que apenitas el colmillo
la ve puntiando l’encía.
Dejuramente que un día
podrás ganarme cortao.
Pues en de chico te han dao
la mamadera ‘e la sencia,
y a mi solo la’esperensia
ciertas cosas me ha enseñao.
2
Risien la guía va echando
la planta de su saber.
Y ya querés engolver
al que sombra te está dando.
Sos poyo de pico blando
pa’ que peliés con puyones,
y aunque te suebran lisiones
sin galopiar aprendidas,
en lo que’nseña la vida
no salís d’entre mamones.
3
Se que pa’ mucho es mejor
tener la sencia ‘e los libros,
pues, entre muchos peligros
ser inorante es lo pior.
Pero aquel que’n el rigor
s’hizo a golpes en la güeya,
y jue curtiéndose’n ella
con más “picana” que pluma,
es como la uña del puma
que ni en el tala se meya.
4
Y un es que quiera decir
qu’estoy en contra ‘e la escuela,
diande! si a mi me consuela
mirar los que pueden dir.
Solo te quiero alvertir
que hay dos clases de enseñanza;
una, que solo se alcanza
con el contino estudiar,
y otra, qu’enseña el andar
como galera ‘e mudanza.
5
Yo n’esta última aprendí
lo que’l rigor me ha ditao,
y cuasi me he dotorao
de tanto que padecí.
Vos, en cambio, un es así
como te juiste ilustrando,
siempre te han ido alumbrando
la loma que has repechao,
y has aprendido sentao
lo que yo aprendí rodando.
6
Por eso no corcobiés
si esto va como lisión,
pues mi saber ni al garrón
nu ha de yegarte tal vez
pero vos ni aunque tenés
con lo aprendido un tesoro.
No te me hagás tanto el toro
sin madurar el sentido.
Que repetir lu aprendido
no es más que hablar como el loro.
7
Tuito el que’s inteligente
-y vos también lo serás-
nu hace alarde de ser más
pa’ que lo alabe la gente.
Va por la güeya prudente
siempre midiendo el hablar.
No se mete a cacariar
pa’ dárselas de sabiondo:
la tina que muestra el jondo
poca yubia va a juntar…
8
Pa’ que te sea provechoso
tuito lo que has aprendido,
demostrá que ser estruido
lu hace al hombre rispetuoso.
Nunca pequés de orguyoso
y acercate a la humildá,
no seas pura vanidá,
como el pavo al esponjarse;
que a veces, hay que agacharse
pa’ ver con más claridá.
9
Tratá que siempre tu boca
de el fruto de una enseñanza.
Yno seas pura alabanza
que’n vez de enseñar, provoca.
Pensá que también la roca
se pule con la marea,
y que’l hombre que se crea
ser a tuitos superior,
suele tener cada error
que hasta un zonzo lo bolea.
10
Sacale prenda al saber
que te alivió de salida,
pero, pensá que’n la vida
siempre hay mucho que aprender,
no es el asunto correr
por el apronte engañao,
el mundo es un campo arao
pa’l que se largue sin rienda,
y sin cáir, no hay quien aprienda
de golpe a salir parao.
11
Ansina a vos que’l rigor
no te ha ladiao de un pechazo,
ni te ha pegao un ponchazo
pa’ pruebarte en el fiador,
no vengás voraciador
sin calcular la distancia,
que, cuartiando a la constancia
hasta lonjiarme’l cuadril
he yegao a ser candil
pa’l fogón de la inorancia.
12
Por eso ti hablo muchacho
y aunque d’esto no te guiés,
ricordalo alguna vez
que nu es charla de borracho.
El que de sencias jue guacho
como él no tuvo estrución,
hecho a golpes o a lisión
según la taba le sale;
vale mucho cuando vale
lo que siente el corazón!

viernes, 20 de julio de 2012

Pa'los míos


Déjenmén de retintines
pa’ decir las cosas gauchas;
el cardo nu es pa’ jardines
ni yo pa’ cambiar bombachas
por trajes de figurines
que a los paisanos disfrazan.

Sé que pa’ críticos ‘tiesos’
yo soy brutón de palabras;
pero a mí, me hacen lo mesmo
que a un toro un yuyo en la guampa:
yo, con los gauchos m’entiendo
y si eyos m’entienden ¡basta!

Sí, pa’ los crioyos escribo
no pa’ gente dotorada,
d’esos que tienen cien libros
pa’ buscar una palabra,
y andan midiendo con hilos
asentos, puntos y rayas…

Yo soy crioyo entre los crioyos
no injertao como las plantas,
y no he de cambiar de modos:
digo “naydes”, “truje” y “áura”,
porque prefiero ser tordo
más que canario de jaula.

Y, ande nos vamos a estruir
los que tordiyos en canas,
apenas lér y escrebir
sabemos, gracias a máma?
Pa’eyos, es fácil decir
pero en la güeya… ¡macánas!

Y endemás, ¡que tanta buya!
porque el gaucho de mi Patria,
sería brutón pa’ la pluma
pero seguro en lanza,
no como otros, pura espuma,
que son bravos cuando charlan!

Siempre a los hombres de ajuera
los cretican, hasta si hablan,
nada al gaucho le toleran
y en las púas lo abarajan
cuanto pisa en la tranquera
donde el pueblero hace basa.

Pero el hombre d’esta tierra
hecho a sol y a viento pampa,
siempre ha honrao a su bandera
que por linda nació gaucha,
pa’ que tenga siempre en eya
fe y orguyo cuando canta!

Por eso, aunque suebren láidos
pa’ creticarnos las faltas,
yo dije y sigo diciendo
“truje, naydes, máma y tata”,
que siendo gaucho con eso,
ya se ha ganao una estátua!

lunes, 31 de octubre de 2011

Mi canto

(Pintura: Luis Scafati)
Mi canto es pobre canción
del que, a lo gaucho ataviado,
está en la huella olvidado
pero sin claudicación.
Templado en el diapasón
que el dolor es clavijero,
va sin mostrarse altanero
con la verdad por divisa,
besando al suelo que pisa
como al trebol el pampero!

Tal vez por ser impulido
puedan hallarse asperezas,
pero encierra sus ternezas
como entre espinas el nido.
De nadie ha sido aprendido
ni de aprender necesita,
nada lo inculto le quita
porque es un don natural,
nadie la enseña al zorzal
y nadie su canto imita.

Él es la humilde expresión
de quien al alma que encierra,
de tanto querer la tierra
lo hizo poeta el corazón.
Surge de cada rincón
donde entre polvo de ausencia,
aun el ayer se evidencia
como una joya perdida,
que brilla al ser encendida
por nuestra propia experiencia.

Él rima en cada rodaja
que en el malambo destella,
y en el sonar que a la huella
le da el cencerro que viaja.
EStá en el techo de paja
junto a la añosa cumbrera.
Es presilla en la asidera
para aguantar tradiciones,
un rescoldo en los fogones
y esperanza en la tapera.

Está en el viejo corral
de palo a pique formado
y en el palenque clavado
donde se afirma un bagual.
Gira en el brazo que el pial
florido en rollos arroja,
está en la alegre coscoja
que tasca el flete tranquilo
y en la pena del estilo
que con lágrimas se moja.

Él se despierta doquiera
que halle de patria el acento,
bajo el azul firmamento
y sobre agreste pradera.
Está en la vincha campera
que altiva frente prefiere,
en el relincho que hiere
de la pampa la quietud.
En la copa del ombú
y en el lucero que muere.

Es en el poncho saludo
y en la golilla caricia,
en el facón la justicia
y en el chambergo un escudo.
En la distancia es el nudo
que ingiere pampa y ocaso,
en el rodeo es el lazo
y en la fiesta el chiripá,
en la llanura el chajá
y entre gauchos el abrazo.

Está en el músculo tenso
del domador que montado,
pega un grito al reservado
de la lucha en el comienzo.
Se hace en los mástiles lienzo
para flamear bicolor,
redobla con el tambor
y es vibrante clarinada,
para esa raza olvidada
que representa el valor!

Está en el tierno rubor
de la moza seductora,
que a los tintes de la aurora
copia su bello color.
Para ella en trinos de amor
besa el sonoro cordaje,
mientras su marco el paisaje
le brinda en plena hermosura,
con la fragancia mas pura
que el viento roba al follaje.

Está en fin, en todo aquello
que a nuestro suelo enaltece,
y que el recuerdo merece
por lo noble o por lo bello.
Es permanente destello
que cual lámpara votiva,
mantiene incólume y viva
junta al altar del pasado:
la fe en el rumbo trazado
por nuestra raza nativa.
(Pintura: Luis Scafati)

Pincelada


(Foto tomada de Flickr de su autor: "El Nacho)


Campo! El sol que ya puntea
incendiado de coraje,
alumbra todo el paisaje
como la luz de una idea.
Allí su vista recrea
quien en mi suelo ha nacido,
y de emoción conmovido
desea, con íntimo goce,
que el corazón le retoce
sobre el pasto florecido.

Campo! Llanura infinita
donde la mente alza el vuelo,
tras invisible señuelo
que a galopar nos invita.
Campo si, tierra bendita
que al labrador agiganta,
cuando en sus brazos levanta
como antorcha del futuro,
el haz de trigo maduro
que a su esperanza le canta!

Campo! Bramido y cornada
cencerro, huella y pampero.
Varón que lleva altanero
la gaucha estirpe heredada.
Moza de gracia enjoyada
y presencia seductora,
la que tierna y soñadora
en su amoroso desvelo,
lleva en los ojos el cielo
y en sus mejillas la aurora.

Campo! Silente y regazo
donde el amor y el empeño,
acunan el noble sueño
de un porvenir sin ocaso.
Eterno, agreste parnaso
de las musas seculares,
donde aún renacen cantares
que al gauchaje enardecía,
cuando la Patria nacía
levantando sus pilares!

A lo mejor domas

Vení pa acá, Cerilo, tengo qui hablarte,
de algo tuyo y de la otra... ¿endivinas?
Di algo de ahy ande vos queres rascarte...
-Y, a lo mejor domas...

Yo se que a vos te gusta la Petrona
pero, andás dele guelta y no soltás,
y la pobre t'espera, anda tristona...
-Y, a lo mejor domas...

Ridepente venis con unas jlores
y cuando eya nu está, se las dejás.
¡Chá muchacho cortón pa los amores!
-Y, a lo mejor domas...

Pero no ves Cerilo que te mira,
que ti habla con los ojos, qu'esperás?
Que se lava, s'empolva, que suspira...
-Y, a lo mejor domas...

Decile una palabra ñiaunque sea,
"Guena mosa, te quiero, u me gustas",
Si esa se anda cayendo sin manea!
-Y, a lo mejor domas...

Mirá, ayá la tenés, aista lavando;
a ver si te golves o ti asustás.
Desile ñiaunque sea tartamudiando!
-Y, a lo mejor domas...
...................................

Poco tiempo despues, una mañana
que Cerilo pasaba en un overo,
la vieja lo llamó desde el alero
con la cara mas seria que una iguana.

-Ché, Cerilo! vení.
-Mande patrona...
-Desime... juiste vos? ¡No me mintás!
¿Sabés... de qu'está "enferma" la Petrona?
Y Cerilo, golpeando la carona:
-Y, a lo mejor domas!

sábado, 30 de julio de 2011

Los milagros


Hablar mal de Ufemia en tuito el pago
era entrar en negosios con Mandinga;
porq'eya se vengaba hasiendo un "daño"
qu'era capás di arriar con la familia.

Tenía el rancho ande tuitos acudían
-rancho viejo agachao y medio largo-,
con su sala'e recibo, la cosina,
y la piesa ande hasía los milagros...

No'bía sensia que ya eya juera mucho;
con la ayuda'e Dios y con sus dones,
lo soltaba tranquiando lo más trucho
a cualquier desausiao por los dotores.

¿Acaso no contaba que a Elso Mena,
qu'era manco a l'altura del nudizo,
l'hiso un día creser la mano entera
y hasta tráiba los dedos con aniyos?

¿Y otra vez, cuando dijo don Crisanto
qu'él no cráiba ni en viejas ni en pavadas
no l'echó los espíritus al campo
y le serdiaron tuita la manada?

En demás tenía un hijo; el negro Roque
que heredaba el "poder", sigún desía,
y ronsiaba los ranchos por las noches
pa correr tuito intento'e brujería...

Y aunque algunos lo vieron que a la güelta
tráiba en ancas un bulto medio blanco,
de miedo a las vengansas de la vieja
no quisieron andar averiguando.

Hasta que uno cansao d'echar de menos
güelta a güelta una oveja conosida,
cortó el pasmo al asunto yendo al pueblo
dando cuenta a la mesma polesía.

¡Y cayeron d'espaldas las comadres
cuando oyeron desir al comesario
que'había serda y sien cueros lanares
en el cuarto ande hasía los "milagros".

lunes, 28 de marzo de 2011

De vuelta y media

(Dibujo: Eleodoro Marenco)
Pa que aprieten y copen los que charlan
que no quedan mas crioyos en mi tierra,
ya que tengo la taba, pa prubarla,
bia a tirar a clavar de guelta y media.

Puede ser qu'entre tantos salga un toro
que me grite, entonao: "Voy al qu'espera!"
Carculando qu'el tiro salga un... lomo
y pialarme en las burlas ¡diande yerba!

Tira un gaucho Señores, voy al tiro:
tan de banca hast'al poncho y las espuelas.
Que aproveche pa armarse el gringuerío
y el que dude del hombre de esta tierra!

¡Y se jué cabayeros, abran cancha,
va de chasque, bajito y apurada,
pero cierren los ojos los que aguantan
por si salta la tierra en la clavada...

Carneada

(Pintura: Carlos Montefusco)
Una charla mezclada con los clamores
de unas ruedas resecas y envejecidas,
anuncian que se acercan los carneadores
por la misma huella de "ida y venida".

Van rumbeando al potrero, tras de la Estancia,
donde esperan la hora de la carneada,
un vuelo de chimangos en vigilancia
que después, en los postes, hacen parada.

La "zorra", desprendida de la asidera
clava el pértigo en tierra, mientras los peones,
van derecho a las gordas, donde una overa,
dispara maliciando las intenciones.

Esa! -grita uno de ellos-, como un convite
mientras arma el trenzado con todo esmero,
despues le forman calle y a un solo "pique"
la llevan paleteando hasta el matadero.

Al llegar a la playa zumba la armada
y el pingo, baquianazo, queda aguantando,
mientras ciñe la arisca que, medio ahorcada
resuella a los quejidos trastabillando.

Como luz, sobre el lazo y echando amno
se ha corrido uno alerta por la embestida,
luego un triste balido que es casi humano
comprueba la certeza de la honda herida.

En las últimas ansias, tiembla unos pasos,
despues, ya desangrada cae de rodillas,
y afirma la cabeza, besando el lazo
que le ingirió la muerte con la presilla.

Sobre el "pucho" garrean, la carne asoma,
y hacia a los costillares baja el acero,
cuando alguno descarna, puntea la broma:
"El que quiera matambre que vaya al cuero"...

Después, como descanso, por un momento,
se oyo "cantar" la chaira sacando filo,
luego prenden un "negro", siguen un cuento
y un cuzco, largo a largo, duerme tranquilo.

Termina la faena; la zorra vieja
se queda con la carga medio empinada,
y comienzan las ruedas la misma queja
que anuncia, entre dos luces, la retirada.

martes, 15 de marzo de 2011

Sensiyito

(Pintura: Florencio Molina Campos)
Yo no tengo riales que me den lisencia
pa ufreserle, moza, lo que se merese,
tengo solamente, po aya, en mi querensia,
un ranchito nuevo que... ¡si uste lo viese!

Es un nido gaucho que se ve en de lejos
como quien agarra del poblao pal sú,
serquita di an eran los corrales viejos
que supo ser antes l'esquina "El Ombú".

Y, nu es ponderansia, pero aveses creo
qu'es mas lindo'e vista que ande'está el patron...
Tiene cola'e pato, y amas un blanqueo
tirando a rosita, como su batón...

¡Tuito barro y paja! Como los horneros
lo amase yo mesmo pa tenerle fé,
cosa que a los chirlos que le dé el pampero
me les ponga el pecho sin cambiarle pies!

Las puertas son verdes... como l'esperanza,
y las tres ventanas del mesmo color,
y en el mojinete que da pa l'estancia
l'escribi, parejo: "El trevo di olor".

Tiene dos piesitas, cosina y dispensa,
qu'en total son cuatro pa mas esplicao,
y un alero grande yeno e madreselvas
pa que este a la siesta fresco y perjumao.

Dispues, tiene tierra pa jardin y guerta
con un cerco e cañas pa atajar las aves,
y el pozo pa l'agua cerquita e la puerta
ansi no se cansa la moza que lave.

Y, ansina es mi rancho, como lu he descrito:
nu hay pa que agregarle ni pa que mentir.
Es un nido gaucho, pobre y sensiyito
por si a usté... u alguna le gustase dir.

Domingo

(Pintura: Florencio Molina Campos)
Cada siete brazadas que corre el tiempo
se forma una presilla con el domingo,
pero son siete meses para Rosendo
que vive suspirando por un cariño.

Desde el lunes al jueves junta recuerdos;
de jueves a domingo vive esperando,
pero siempre parece que el tiempo es lerdo
y eso que su cariño lo va empujando!

El sábado a la noche recien resuella:
desensilla la espera de una semana,
y mirando, goloso, la "joto" de ella,
le dice desde el catre: "hasta mañana"...

Y ni bien quiere el día pintar la aurora
ya Rosendo impaciente tira los ponchos,
como no desvelarse, si "entre" unas horas
va a cobrarse la espera... ¡Mirá que zonzo!

Por eso tempranito se empilcha y monta.
Son diez leguas de huella pero no es nada,
para eso el doradillo mientras galopa
va cruzando las riendas cada escarceada.

Por fin llega al palenque de sus anhelos
y unos labios le brindan la bienvenida.
Que importa una semana con sus desvelos
si el domingo le endulza toda la vida!
..........................................
Cuando vuelve a la Estancia ya está aclarando,
pero esta vez el día despierta en lunes,
y Rosendo murmura, desensillando:
Siete días sin verte...¡Cirila Junes!

La cita


Ariqueando a los perros, prevenido,
llega el mozo, baqueano, viento en contra.
Y hasta al frene del pingo que desmonta
le "manea" la coscoja por el ruido.

Se aproxima hasta el quincho de la huerta
vigilando hacia el rancho que dormita.
Y allí espera, hasta la hora de la cita
siempre atento al rumor de algún alerta.

Son la once, mas bien medio corridas
y la noche estival se despereza,
en la luna grandota que bosteza
galopando en el cielo mal dormida.

Sonrie el gaucho feliz, y sin urgencia
arma un "negro" de puntas hilachadas,
y ocultando el tizón echa pitadas
por "matar" con el humo la impaciencia.

Derrepente, una puerta silenciosa
va agrandando una hendija con recelo,
y allí asoma, emponchanda con su pelo,
una criolla vestida color rosa.

Tira el pucho el paisano y de goloso
se resfiega el ocico cual si fuera
a morder un churrasco de ternera
que se está derritiendo de jugoso.

Y estirando a lo cisnes el pescuezo
se aproximan los dos y en cuanto apenas
se saludan, bajito, con las "guenas"
ya se quedan prendidos en un beso.

Y, hasta el pingo primero sorprendido
viendo el bulto "rosao" con extreñeza
inclinando de a poco la cabeza
por no ver... se ha quedado entre dormido.

lunes, 28 de febrero de 2011

Cumpliaños


Jue pa'un trainta de Junio, en "La Blanquiada"
ande estaba el mayor de los Lucero,
que se había desmandao, con cuasi nada;
un mamón entuavía, asao con cuero!

Y era el santo de su hija, la donosa,
mas u meno en diesiocho primaveras,
y decía la máma que esa rosa
no iba a ser pa los que usan corralera.

Siempr'estaba: que a m'hija en la coltura
no le sacan ni oreja entre los ricos.
Que no pience el zonzaje qu'esa achura
es pa que eyos se paspen el ocico.

Pa'eya solo era l'hijo' el mayordomo:
que monada ese mozo que usa "brieches",!
y la vieja a lo bagre movi'al lomo
ponderando a un lampiño diente'e leche.

Po eso nesa ucación, de punta en blanco
la bia puesto a la moza de carnada,
pa que viera el buscao que nu era manco
si elegía esa potranca en la manada...

Y ni bien le pasaron a los güesos
la escobita po ensima a lo ligero,
s'estiró una acordión com'un pescuezo
cerruchao enterito pa un puchero.

Y ya entramos tamien, como los patos
meta polca, escarciando y en hilera,
y la moza, priendida al candidato
reventando el corrión las avajeras!

Pero en esa pasó, que un ridepente
le agarró comu especie de un "balido",
-segun dijo una láido e los priesentes-
y ahy domas se hizo rastra a los quejidos.

Y se armó la de sáis! Tuitos querían
sujetarl'el ataque pa abrazarla,
y otra diva al corpiño y disprendía
pa que algun sofocón nu fuese a ahugarla...

Hasta que uno juersudo y una mozas
se yevaron pa adentro a la torcaza,
y a la vieja gritando: "Mi preciosa,
mi paloma, mi ráina, qué le pasa?"

Y, quel'iva a pasar? Una zoncera,
por que al rato nomás salió Lucero,
meta lonja pal pueblo en el "nochero"
pa invitar a la fiesta a... la partera!

Chá que la tiró...!

(Foto: Eduardo Amorim)
Me dijo Micaila: "si querés un beso
pal día de la yerra,
sentátele al zaino que bajo a Nemesio
y charquialo a espuela!
Pa que vean los otros que vos no sos d'esos
que en degusto charlan y te chichonean".

Yo le dije: "Gueno!",
y me malambiaron del chucho las piernas...

Y yegó la yerra,
cayó como hormiga gente forastera,
quedaron sin mozas los alrededores
y al lau del alambre parecían flores
di una enredadera,
aplaudiendo juerte a los pialadores
que se merecían el trago é giñebra.

Y vino el momento!
Al puertiar pa ajuera l'último ternero,
-"Que traigan los potros!"- gritó Don Severo
el dueño 'e la estancia- Y tuitos contentos
ya se comidieron,
pa trair los ariscos qu'en otro potrero
andaban alzando las colas al viento!

Se montaron varios
y s'iban lusiendo los que jinetiaron,
cuando un ridepente algunos gritaron:
-"Que traigan al zaino que goltió a Nemesio!"
Yo, pens'en Micaila,
mi acordé d'el beso,
y dije pa adentro; "no aflojés Serilo!
Corajiá y pedilo,
que ya sabés tuito lo ganao co'neso!

Y entonces queriendo dimostrar aplomo
-"Si lo train lo muento!" - grité ni se cómo-
Y entre unos aplausos y algunos selbidos
como si soñara,
m'encontré priendido del zaino en el lomo.

Cuando lo soltaron,
peg'un abalanzo que crái que volaba!
Dispués en el aire dio guelta serrada
y arrancó a lo saltos dando sacudones,
que yo en el apuro ni los manotones
pal charque asertaba!

Y jué en una d'esas...
que salí escupido sobre la cabeza,
mientras que sin asco seguía beyaquiando!

Al lau di unos cardos me clavó el sotreta...
y cayí lo mesmo que la gayareta
que pelea al chimango...
..............................................

Disperté en el catre dispués del porrazo!
Quise endieresarme pero justo en eso,
Micaila sonriendo me siño en sus brazos
y diciendo: -"sonso", m'encajó tal beso
que cuasi me ahugó!
Y dispués, quemando su aliento mi cara,
me pidió mimosa que la perdonara...
"¡Chá que la tiró!".

Una milonga cualquiera



Amadrinando emociones
con seculares acentos,
ciñe en horcones los tientos
que amarran las tradiciones.
Hecha con voz de varones
clara, valiente y sincera,
con un flamear de bandera
sobre totora y terrón,
florece en el diapasón
una milonga cualquiera.

Milonga vieja y sencilla
que en la llanura acunada,
trae una estirpe enancada
de vincha, rastra y golilla.
En ella se hace presilla
lo que al ayer se ha heredado,
es el cordaje templado
con clavijeros de fe,
donde una raza de pie
le está cantando al pasado!

Ella es la novia y la amiga
de quien en la inmensidad,
pena, ausencia, y soledad
en sus acordes mitiga.
Es la que al gaucho prodiga
como adornando su hombría,
esa emoción que en poesía
torna su verbo impulido,
pero que brilla encendido
de amor a la Patria mía!

Milonga que en el pampero
corre su afán de distancias,
hace noche en las estancias
y madruga en el lucero,
ella es el trino primero
de la alborada campera,
y cuarteadora y señera
mientras exista un fogón,
cantará a la tradición
una milonga cualquiera.

domingo, 27 de febrero de 2011

Sonseras


Qu'estoy triste? ¡No se! No tengo nada
que pudiera afligirme, puesto al caso,
pero siempre en esta hora me lo paso
mirando lo que pa otros, son pavadas.

Son sonseras domas que ando rumiando
-Como dijo una ves el mayordomo-,
"En tuavía sos así, porque en el lomo
no has sudao avajeras trabajando".

Sin embargo, dispues m'his'en la gueya
y a la par del mas guapo trabajaba,
pero siempre soñé cuando miraba
dormirse l'orasión con una estreya.

Y aura mesmo, maduro y medio ruano
donde vibre una cuerda sus ternuras
soy capas que si naydes no me apura
me quedo como el guay, mirando al yano...

Y, ¡qué quiere! Cad'uno a su manera
va acortando el corrión de la esistencia.
Que yo tengo esas mañas? y... ¡pasensia!
Pa mi es lindo sentir esas sonseras!

Puchos


Lo que vamos viviendo
entre dichas, pesares y desvelos,
tuito se vuelve un pucho con el tiempo
y las cenizas se nos van pal pelo.

Si miramos pa atras, en el repecho
com'una cerrazón se ve a l'espalda;
son los puchos que quedan de los sueños
humiando desengaños dende el alma...

Lo que jué de pasiones bracerío
y chapiao de ilusiones y grandezas,
es un pucho domás en el olvido
pisotiao por la tropa'e las tristezas.

Lo que tuvo colores de alborada
y perfume a jardín en primavera,
lo que puso el amor en la mirada
y sombró la esperanza pu ande quiera;

tuito al fin en el tiro de la gueya
hecho polvo pa siempre va quedando,
y el pucho de ilusión se va achicando
como borra un ñublao a las estreyas.

Y ansí vamos tranquiando, hasta que un día
cuando damos las últimas pitadas,
viene y suelta la muerte una escupida
y el pucho al corazón también le apaga!

Y ayá vamos disupues, pa donde nunca
siembra estragos la envidia ni el orguyo,
pande igual es el oro en una tumba
que una cruz, en la tierra y algun yuyo....

Pa lisión

(Pintura: Justo Cruz Errecaborde)
Las otras tardes yo iba galopiando
rumbiando en mi matungo pa la feria,
pa ver si m'encontraba un viajesito
pa guapiarle al charrasco y la yerba,
cuando senti di atras el bosinazo
de un auto que venia pidiendo gueya.

Me ladie pa dejarle tuito el tiro
pero igual, cuasi cuasi me atropeya,
me paso rifriegando los estribos
y entre una carcajada y un bufido
me dejaron tapáo de polvadera!

Amalaya! -pense- te dieras guelta
como potro pialao en un corcobo,
pa que aprendas a dir con mas prudensia
y te alcansara mi arriador po el lomo!

Y va a crér? ¡ni endivino! Un ridepente
a una legua po'rahy diande les digo,
no lu encuentro tumbao y dando el frente
pal mesmo lao qu'el loco bia venido?
Ajá! -me dije yo-ya veo que siemte
algunas Tata Dios de las que pido,
aura van a saber qu'en un descuido
vale mas que una estancia, ser prudente.

Cuando ya iba yegando cuatro mosos
entuavía medios blancos del sustaso,
-Dejuro pa salvar el barquinaso-,
se acercaron pa hablarme, rispetosos:
-"Vea Señor lo que nos ha pasao,
risulta que peg'una patinada...!

Ah si? -les dije yo-, eso nu es nada.
No venian con la juria tan engreidos
hechos dueños del mundo y entonaos,
pa pasar rifriedándome el recao
y pa ráirse en la jorma que se ha ráido?

Aura, soy yo, el me las ráigo'e frente
y no entre un cascaron como tortuga,
pero van a saber que no se arruga
castigando la lonja'e mi rebenque!

Y ande medio amagué, los charabones
arrancaron los cuatro ¡campo ajuera!
Igual que si mandinga los corriera
soplándoles con juego los garrones!

Nu es pa ráirse? Solté la carcajada
pero, al ver esos crioyos tan blanditos,
yo pensaba, al seguir al galopito:
¡Ya no quedan soldados pa una patriada!

sábado, 26 de febrero de 2011

Dicen mucho

(Pintura: Carlos Montefusco)
Disen muchos qu'el hombre d'esta tierra
nu es hombre pa la pala ni l'orquiya,
y que sacao del mate y la giñebra
no le tiene afisión mas que a las chinas.

Que le basta tener algun matungo
conque dir el Domingo a las "esquinas",
y que si tiene cuatro riales juntos
ya li anda hasiendo el tirador cosquiyas.

Que es su única ambisión andar rodando;
Ambisión? y ¡pa que!, si las tuviera,
no biese dao lo que ganó peliando
pa que vengan y engorden los de ajuera.

Que se pasa la noche ande lo agarra
por el gusto de andar con las estreyas,
afirmao a la curva e la guitarra
u hasiendo remolinos de poyeras.

Dicen muchos... ya se, pero d'envidia
los que al gaucho lo tienen siempre a menos,
porque nu anda segao por la avarisia
enterrando los guesos como el perro.

Porque cantan y viven generosos
mas qu'el propio, cuidando el bien ajeno.
Herensia d'esta tierra ande sus ojos
solo vieron la pampa, gueya y sielo!

Pero nunca se acuerdan de qu'el gaucho,
el guaso, el haragán, y hasta matrero,
corta un cuero, abre un surco, alsa su rancho
y engaviya a la par del estranjero.

Porque así como aveses echa un trago
y es su orguyo tener un parejero,
se requinta el chambergo en el arado
y a la par del que raye es chacarero!

Le acomoda al garrón un par d'espuelas
arma el laso, lo vuelca en un floreo,
se le sienta a un arisco, puert'ajuera
y le aparte el que marque en un rodeo!

Y si undia supiera que la Patria
lo priecisa en defensa e sus laureles,
cada gaucho s'ingiere en una lanza
y empujando en la lanza, ¡yeva un Guemes!

viernes, 25 de febrero de 2011

Estilo

(Video provisto por Carloquilmeslopez)
Hecho en el tiempo resero
de tristezas y esperanzas,
a descansar sus andanzas
se refugió en el alero.
Allí, al puntear el lucero
ya de la noche en el filo,
mientras el campo tranquilo
como amplio poncho se extiende,
del cordaje se desprende
como una flor, el estilo.

Brota cambiando ternura
por desengaños sufridos,
y de armoniosos sonidos
puebla la quieta llanura.
La nota cálida y pura
parece que habla en su acento,
y cuando algún sentimiento
tierno de amores expresa,
se diría que hasta reza
la boca del instrumento.

Y si la mano impulida
que el diapasón acaricia,
busca endulzar la injusticia
que halló al correr de la vida,
la guitarra dolorida
comprende su hondo pesar,
y aunque quisiera cambiar
por alegrías sus penas,
de tanta angustia se llena
que solo atina a llorar.

Después, se hermana la voz
ahogada de lejanía,
con esa tierna armonía
de los rasguidos en pos.
Su verso es algo de adios
para el ayer de este suelo,
y mientras cubre en un velo
de evocación la mirada,
la noche está mas callada
y el alma cerca del cielo.

El cencerro

(Foto: Tomás Fernandez)
Como implorando ternura
de un corazón indolente,
triste el cencerro se siente
por la infinita llanuar.
Y cuando al grito se apura
la "madrina" en su trotar,
comienza el eco a doblar
sus melancólicos sones,
como llamando a oraciones
en la hora crepuscular.

Cierta nostalgia de ausencia
vuelca su canto al oído,
como un recuerdo traído
de otra lejana querencia.
Así, en continua insistencia
va martillando sin tregua,
adormeciendo a la yegua
que lo acuna en el pescuezo,
mientras acorta el regreso
dejando legua tras legua.

Cencerro tradicional
campanita peregrina,
sos en mi tierra argentina
como un grillo de metal.
En noches de temporal
que no hay de rumbo una estrella,
cuando la hacienda atropella
y apaga el viento el silbido,
vas goteando tu sonido
como alumbrando la huella.

Sonajero que el destino
le dió al gaucho en su niñez,
y hasta su misma vejez
lo acompañó en el camino.
Cuando joven era el signo
de una esperanza latente,
y al compas intermitente
de su música sencilla,
entablada la tropilla
galopaba alegremente.

Pero, la vida que quita
las ilusiones más bellas,
entre el polvo de las huellas
las fue dejando marchitas.
Siempre el cencerro se agita
con su continua canción,
pero ya en el corazón
del pobre gaucho resero,
no es alegre sonajero
sino un toque de oración.

Y mañana en el olvido
de una cumbrera pendiente,
lo mirará indiferente
quien ni sepa lo que ha sido.
Nunca jamás un sonido
se irá en la huella alejando,
solo algún viejo añorando
tiempos para él mas dichosos,
lo oirá, cerrando los ojos
mientras sueña recordando!