"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
Quien fuera como el halcón
cuando su vuelo levanta,
pájaro humilde a su planta
hasta tomar posesión.
Si algún amante mejor
ha ocupado mi lugar,
de nuevo vuelvo a volar
buscando un rumbo mejor,
y en el jardín del amor
me pararé a descansar.
Si mi vuelo levantara
en este mismo momento,
enviaré mi pensamiento
adonde ella se encontrara.
Así me desengañara
si es que engañado yo estoy,
pero le juro que soy
en todo querer constante,
y si tienes otro amante
levanto el vuelo y me voy.
Compadre Bianchi, que viva,
soy su esclavo y vendamé,
si no me quiere vender
dejeme pa'su mandao
que yo estaré bien pagao
cantándole desde acá
a su lado me ha de hallar
hasta que se caiga el cielo
y si le toca llorar
úseme como pañuelo.
Fue la niña sin juguete
"adulta” con sus diez años
y fue escalando peldaños
porque la vida arremete.
Como varón, sobre un flete
era abrojo en el recao.
¡Cuántas veces ha ordeñao!
¡Cuántos fríos!... con la atada,
cuando iba de madrugada
tiritando en el arao.
Trabajando en la majada
amontonó los vellones
y engrasó sus ilusiones
junto a sus pilchas gastadas
todo, lo vio de pasada
para ella, no hubo domingo
¡trabajo!... sin más distingo
que sol naciente y estrella
“rústica” pero… ¡que bella!
con ese acento tan gringo.
Por humilde se aguantó
ofensas, risa e insulto
ella, era como un bulto
que sin derecho creció.
¡Su juventú! la dejó
mansillada en vil manera,
pobre piona, tesonera,
sencillita como un yuyo
que al fin, si tiene algo suyo,
fue ese hijo de soltera.
De áhi en más, siguió rodando
luchando como una fiera
y aquella “gringa” campera
al muchachito fue criando.
Todo de sí le fue dando
con su sentir tan humano,
puso ternura en sus manos
y Dios, le brindó su apoyo
porque le dio un hijo criollo
con sentimiento paisano.
El pelo le entró a blanquiar,
su muchacho la hizo ¡abuela!
dicen, que prendió una vela
y que se puso a rezar.
Después de tanto peliar
tuvo una paz interior,
por mandato superior
la dicha que reconcilia
su fe, le dio esta familia
donde ella vuelca su amor.
Y allí está, la que ayer fuera
la sufrida, “la guachita”,
contenta con su nietita
curtida por tanta espera.
Pudo ser una tapera…
pero hizo blanco, lo gris
y al cambiar ese matiz
a una esperanza aferrada
fue justamente “premiada”
con una vejez feliz.
Sos linda, pero chúcara y artera...
Carnes de nubes y ojos estivales,
coloriaste esos labios infernales
bebiendo sol poniente en la tranquera.
Linda... para encontrarte en la pradera
durmiendo entre jugosos pastizales
cuando haga en el ollar de los baguales
su nervioso fogón la primavera!
Yo cortaría el tiento que me amarra,
con la violencia de una fiera en celo;
y llevando la seda de tu pelo
como pendón de muerte en mi moharra,
me iría con tu voz en la guitarra
y un adiós de galope en el pañuelo.
(Fragmento del poema dramático "1904- Luna Roja", en tres actos y un cuadro del autor)
Tercer acto, escena III
Tengo una novia celeste
pero no puedo alcanzarla...
Me gritan las Tres Marías
en tres sílabas: "Te-aaa-ma!"
Subo mi potro azulejo;
me pierdo en la noche clara;
voy polvoriento de estrellas
ganando las horas altas,
pero hallo la Cruz del Sur
siempre como atravesada...
Entonces, se desconcierta
llena de luz la mirada.
La noche mira tan hondo
que tengo celeste el alma.
Mis nazarenas de fierro
brillan de luna y escarcha.
Por momentos, me encariña
campiña azul, donde viajan
enriqueciendo la noche
borregos de nubes blancas.
Mi potro quiere seguir,
y ganarse la olvidada
pontezuela de la luna;
pero no hallamos picada.
Buscándola, nos envuelven
las madreselvas del alba,
y sin comprender por qué
topamos con tierra arada.
Y allí, desde el tajamar,
muy desvaídas...: "Te-aaa-ma!"
Y a mí me da por pensar
que las estrellas me engañan.
...................................................
pág. 99 del libro "1904- Luna Roja" editado por SELA. Montevideo - Buenos Aires Impreso en la Argentina en 1957
Porque has nacido mujer, milonga,
cantamos juntas
las dos sabemos pisar, milonga,
tierra desnuda,
las dos sabemos crecer, milonga,
bajo la lluvia
las dos sabemos callar, milonga,
pena y bravura,
nadie nos puede enseñar,
llanto y ternura.
Porque has nacido mujer, milonga,
soñamos juntas,
las dos sabemos volar, milonga,
vientos y alturas.
Las dos sabemos amar, milonga,
monte y llanura,
lo que oscurece el vivir, milonga,
y lo que alumbra,
ya ves que somos las dos,
lo mismo que una.
Porque has nacido mujer, milonga,
sobre lo verde,
las dos sabemos perder, milonga,
lo que se pierde,
lo que se deja al vivir, milonga,
siendo silencio,
destino de andar mujer, milonga,
trabajo y sueño,
nadie nos puede enseñar
de ausencia y duelo.
Porque he nacido mujer, hermana,
vos vas conmigo,
se que te puedo llevar
por mi camino.
Las dos sabemos andar
llevando a un niño
y un hombre en el corazón,
amanecido.
¡Quién nos podría enseñar
de entraña y nido!
Porque has nacido mujer, milonga,
cantamos juntas,
las dos sabemos nombrar, milonga,
pena y bravura,
las dos sabremos volar
cobrando altura,
no hay nadie que sepa más, hermana
de espera y luna,
no ves que somos las dos:
lo mismo que una.
I Cuano la toque'nel anca
me tiró una patada
a l'altura de la guata
vino otra pa'mis males... los órganos jienteales
los pude salvar a gatas.
"Ay que joderse
pa'componerse
sino se jode
no se compone".
II La nombré, le pegué el grito,
se dio vuelta redepente,
se me vino con los dientes
y no fue de salamera;
me rajó la corralera...
¡la madre que te pariente!
III Resoplaba la nariz
y me encaró manoteando,
meta silvo y esquivando
la manotié del copete.
¡Hice mierda un caballete,
me despidió revoleando!
"Ay que joderse
pa'componerse
sino se jode
no se compone".
IV Hecho culo en un rincón,
mesmo que chancha perreada,
como en la pechera augada
le agarró una tembladura
y la carretilla dura
como tenaza encontrada.
V Siempre ha sido flor de pinga,
el frente y el anca daba,
suavecito le hablaba
y en donde la mano elija,
por ejemplo la verija
y ni siquiera mosqueaba.
"Ay que joderse
pa'componerse
sino se jode
no se compone".
VI "Tal vez ha desconocido
y agarró pa'la macana,
de seguro que mañana
la yegua se ha sosegao'".
-"Ninguna yegua cuñao:
'toy hablando de su hermana".
Pero qué lindo al regreso:
se hacen ovillo las leguas,
enormes ansias sin treguas
acorreonadas con rezos.
Ta´que lindo que al regreso,
ya con el pelo crecido
de las ausencias rendido
y de caricias taperas,
trepar como enredadera
hasta tus ojos dormidos.
Pero qué lindo al regreso:
relinchando la entablada,
retretas de clarinadas
me erizan dende los huesos.
Ta'que lindo que al regreso
un guardaganao de hornero,
palo a pique, pajarero,
mangrullando la tranquera.
Y al fondo un rancho que espera
con olor a pan casero.
Pero qué lindo al regreso:
un apuro parejero,
extrañando los aleros
y la ternura del beso.
Ta'que lindo que al regreso
te sorpendan los tallidos
con el fogón encendido
del abrazo siempre estrecho
y en la pampa de mi pecho
se acollaren tus latidos...
Arroyito de Las Ánimas
te me venís a cortar
justo cuando yo pa'verla
llego embarcao a bandear.
Robale plata del cinto
al abuelo Paraná.
Ni va a sentir que le sacan;
'ta viejo y rico demás.
Sonso viejo mi cariño
que se me ha puesto a porfiar
tan luego adelante'e gente
como gurí cuando no hay.
Tan luego en tiempo'e bajante
cuando no tenés ni un real.
Si en flete hubiera venido
'tarías crecido demás;
ahora que vengo en canoa
adrede te me cortás.
Ella es l'última frutita
que me viene a madurar.
Miquichí con gusto a lágrima
tu miel se me ha vuelto sal.
¡Qué v'ia recordar mi río
tiempo'e bajar o crecer,
si el hombre todo lo olvida
cuando ha agarrado a querer!
Callao me estás reprochando:
"debés saber calcular".
Cuando una china te mira
hasta el rancho te atropellás.
Arroyito de las Ánimas,
me he puesto sonso demás.
Emprestame un pucho de agua
vi'hacer fuego pa'matear.
El otro fue más baqueano,
supo por dónde cruzar.
Le pegó a pie decidido,
yo...'toy viejo pa'patriar.
No cruzo, hermano, no cruzo,
no tengo por quien bandear.
Chilla mi pavita'e luto,
pucha... ¡qué crecido estás!
No me caiga la chinita
con otro hijo a la querencia,
porque a fuerza de chicote, de las casas
pa'que aprenda,
la v'ia echar en tus narices
pa'que veás que rigureada, se endereza,
¡Qué se cree! ¿Que soy un rico
pa'ponerme a alimentar una colmena?
Yo la tengo que lomear, y la olla es grande
pero falta lo de adentro: mantenencia.
Vos que sos la madre, Flora,
que lidiás de sol a estrellas,
en cuantito te arma llanto la chinita
te me hacés la mosca muerta,
me dejás abandonado en el pantano,
no das cuarta a tu buey viejo que se entierra,
y ablandás mi corazón con lo de siempre:
"perdonámela esta vuelta".
¿Qué es mi sangre? Mirá Flora:
si así fuera,
como todos los que llevan mi apellido
sentiría peor que chirlo la vergüenza...
y de yapa vos así,
dele trenza con las manos,
de ojos bajos como chico en penitencia,
arrimándote despacio, sosegándome los brazos
pa'pedirme lo de siempre:
"¡Perdonámela esta vuelta!".
Pa'que sepa lo que cuestan
sus recáidas de coneja;
pa'que sepa que este rancho
no es criadero'e comadrejas,
v'ia largarle al Aguará pa'que a colmillo
me le enseñe a respetar lo que es decencia.
Y ahora vos andá p'adentro
que no quiero que te vea.
Por la senda que marcó doña costumbre
sobre el borde del pajal de la ribera,
bronce en llanto, con un sol sobre su pecho
caminaba la costera...
Y cayeron al silencio hasta los pájaros.
Aguará falló el torido y se dio vuelta
pa'seguirla a mama Flora,
que sacando su tejida pañoleta por bandera,
envolvió el cuerpito tibio que mostraba
por la boca del envuelto, sus rulitos de oro y seda.
Manso el río, quieto el viento; solamente
están vivas las estrellas lampareras;
se han dormido los chajases,
y las puntas de las flechas
desmocharon las gargantas de los teros.
Un cajón se balancea
y el "barato" desbarranca su ceniza
sobre el brazo que del catre se descuelga...
El candil cortao de pulso
'ta boqueando por la mecha,
pero alcanza p'alumbrar adentro el rancho
a una rubia cabresteada que se acerca,
y se funden en un mazo plato y oro,
cana y seda,
y solloza el tordo viejo
sobre el piar del pichoncito en la querencia:
Es machito... y es mi sangre; que se quede..
¡Valió trago compañera!
Aura que en un hervidero
parece encontrarse el mundo,
con justas razones fundo
lo que aquí cantarles quiero.
Si en doloroso entrevero
la mujer pudo mostrar
su coraje pa’ peliar
bien apareada al varón,
¡ha de tener condición,
dejuro, pa’ gobernar!
Dejen que en las elecciones,
por las ideas que ocultan,
demuestren como resultan
triunfando sus opiniones.
Y los que usan pantalones,
no crean que en las carreras
de estas cuestiones puebleras
mucho tendrán que perder,
con el triunfo ‘e la mujer
que no es el de las polleras.
Dejen que de utilidá
sirvan por su valimento
al trabajar con talento
pa’ bien de la humanidá.
Ya que el hombre, en realidá,
en su paso por la tierra
nos ha demostrao que encierra
más que ternura, rencor,
pa’ dir sembrando el dolor
en los pueblos con la guerra.
Si Dios hizo la mujer
pa’ ser nuestra compañera,
ha de ser la consejera
que debemos atender.
A mi juicio no ha de ser
tan sólo pa’ cocinar,
lavar la ropa, planchar,
y otros cuantos menesteres.
¡Tienen ideas las mujeres
que debemos respetar!
Y no es el caso gritar:
“Pa’ mandar son los varones”,
defendiendo atribuciones
que naides nos supo dar.
Si al mundo hay que mejorar
pa’ que se acabe el rencor
que va sembrando el dolor,
aumentando padeceres,
¡delen cancha a las mujeres
que son hechas pa’l amor!
Dejen que ellas preparadas
puedan también legislar,
las patrias han de ganar
porque serán mejoradas,
que no vivan alejadas,
que sean un bien pa' la raza,
verán cómo no fracasa
la mujer en la contienda:
¡pues no hay menistro de hacienda
como una dueña de casa!
Fue chiflido'e carreteros en la pampa desolada cuando eran rastrillada nuestros caminos sureros. Tal vez algún guitarrero en fogones con estrellas le dió su nombre: "la huella" y la llevó hasta el Retiro donde entre vueltas y giros le piden la mano a ella...
Por campos desparejos
anda mi suerte
Sin encontrar tu huella,
sin poder verte
Enanco tu recuerdo
y salgo a campearte,
voy pechando distancia
y no puedo hallarte.
A la huella, a la huella,
dame tu mano
Como cuando saludan
nuestros paisanos.
A la huella, a la huella,
dame los dedos
Cuando digo tu nombre,
tartamudeo.
Larara …laralaira
Cuando digo tu nombre,
tartamudeo.
Me acuesto a campo raso,
mirando estrellas
y me parece verte
en una de ellas.
El deseo ya es ansia
aquí en mi pecho
La esperanza es tenerte
bajo mi techo.
A la huella, a la huella,
bailen paisanos
Primero la derecha,
dame tu mano
A la huella, a la huella,
dame la izquierda,
despacito mi vida,
no se me pierda.
Laralara..laralaira
Sos la morocha gentil
de negro pelo trenzao,
la de labios colorados
como pimpollo de abril.
La que ha sido en el pensil
envidia de los colores
la que ha nacido entre flores
y se ha arrullao con la luna,
criolla nacida en la cuna
del alma de mis amores.
Yo te he visto en los juncales
y al mirarme, tus ojazos
lanzaban vivos chispazos
como rayos infernales.
Me dejaste las señales
de no se qué maravilla,
pues en la cercana orilla
al verte cruzar, paloma,
florecieron en la loma
hasta el cardo y la gramilla.
Pero, ¿qué yuyo endiablao
me diste a tomar, morena,
que no adivino la pena
que el pecho me ha trastornao?
Si es el recuerdo sagrao
de tus ojazos tristones
que me ha encajao a tirones
esta pasión que me estruja,
decime quién te hizo bruja
pa’ envenenar corazones.
Hay en la inmensa espesura
de nuestra selva frondosa,
como una perla preciosa
en los abismos del mar,
una morocha que encanta
y con su gracia enamora,
y que ríe cuando llora
porque así aprendió a llorar,
y que ríe cuando llora
porque así aprendió a llorar.
Ella nació en la ranchada
del puestero de la estancia,
pasó feliz su infancia
sin pensar y sin sentir,
hasta que un día alargando
el ruedo de su vestido,
un gaucho muy decidido
comenzó a hacerla sufrir,
un gaucho muy decidido
comenzó a hacerla sufrir.
Cuando a la tarde, a lo lejos,
un jinete se divisa
y en su rostro una sonrisa
deja traslucir de amor
y abandonando la aguja
que surce la muselina
suspira triste la china
y se oprime el corazón,
suspira triste la china
y se oprime el corazón.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".