"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
Dende gurí vine a dar
con mi tata a los galpones,
y entropillao con los peones
a un orden dentré a quedar
pa’ vender tortas, arrear,
pasteles, mate cocido,
que iban engordando el cinto
de latas pa’l capataz.
Ya mocito fui tratao
pa’ oficiar de benteveo,
rejuntando el menudeo
me lo pasaba encorvao.
Dispués, al brete mandao
de agarrador, le garanto,
nunca me han dolido tanto
la cintura y el costao.
Va saliendo del galpón
oro blanco en la majada,
con tanta cabra pelada
se regocija el patrón,
y hecho arco sobre el vellón,
bajo el rigor de la zafra,
voy redondeando semanas,
tijera, charque y pirón.
Pero el día ha de llegar
de esquilar nuestras ovejas
y aquella esperanza vieja
la hemos de ver madurar.
Vellones ya no serán
nubecitas pa’ los pobres,
ni redondos medallones
de unos poquitos nomás.
(Pintura: Rodolfo Ramos) ...Continuamos con los mensajes para el hombre de campo: "Se comunica a Zenón Martinez de estancia "El Tero", puesto "La Vasca", que en ésta ciudad su esposa ha dado a luz a un hermoso varoncito! Tanto la madre como el hijo se encuentran en perfecto estado de salud... Y debido al temporal se recomienda "NO VIAJAR"... Repito: se recomienda "NO... VIAJAR".
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Poncho de lona encerado,
No me abandones ahora,
Que está nevando tupido
Y el viento sopla escarchado;
Se me hace largo el camino
Por la noticia en la radio:
Mi hijo nació en el pueblo,
Los dos me están esperando...
Apure zaino ese tranco
Mientras se vea la huella
Que ha llegao el hijo mío
Y ha llegao el hijo de ella,
Si el cielo está encapotado
Igual me llueven estrellas
Aunque no sienta las manos
Pa'acariciar la más bella.
Cómo no voy a llegar
Virgencita de la huella,
No ha dejado de nevar
Y el sueño blanco me acecha
Siento en el pecho un dolor
Que me hiere como una flecha
Ansias de mi corazón
Por ver al hijo y a ella.
Cómo no voy a llegar,
Si habré aguantao temporales,
Un hijo es algo vital
Como el agua como el aire.
Ya no puedo respirar
Tal vez mi aliento se escarche
No me vayas a fallar
Zaino seguí pa'delante.
¡La pucha que está nevando!
Tanta nieve no me acuerdo,
desde un puesto cercano
me están ladrando unos perros..
¡Campanas debieran ser
o por lo menos, cencerros!
Para anunciar que mi hijo
me está esperando en el pueblo.
Hoy le preparé en el rancho
un quillango de chulengo,
para abrigar su cuerpito,
solcito de los inviernos,
ya no serás como antes:
cañadón de los silencios,
la risa de mi muchacho
te hará canción en el viento.
Cómo no voy a llegar
Virgencita de la huella,
No ha dejado de nevar
Y el sueño blanco me acecha
Siento en el pecho un dolor
Que me hiere como una flecha
Ansias de mi corazón
Por ver al hijo y a ella.
Cómo no voy a llegar,
Si habré aguantao temporales,
Un hijo es algo vital
Como el agua como el aire.
Ya no puedo respirar
Tal vez mi aliento se escarche
No me vayas a fallar Zaino seguí pa'delante.
Viejo el petizo tostao
y ya tordiyo el hocico,
tiene duro los pichico’
y yeva tres enancao,
a su vejez le ha confiao
(como si juese una agüela)
sus tres cachorros, Portela
capataz de “La Invernada”
pa’ que no les pase nada
dende’l casco hasta la escuela.
Un mandil y un cojiniyo
(todo el apero que luce),
largo y volcao tiene el tuse
pero está gordo y con briyo,
debe tener un colmiyo
como p’hacer una lanza,
le sabe sonar la panza
culpa de tanto talón
y él, agarra un galopón
cortito… pero que alcanza.
Yega justo, medio al trote
(jamás se lo desensiya),
una rienda en la variya
y l’otra atada al cogote;
él pastorea algún brote
que nació de un pajarito,
dispués se queda quietito
sin que haga, del ruido, caso
y al poner de punta el vaso
queda dormido al ratito.
Cuando despierta, los vé
porque terminó la clase,
y entonce’l mayor les hace
a los más chicos, el pie,
él ni se mueve por qué
el más grande di un tronquito
salta y queda sentadito
delante de los hermano’…
las riendas, en esta mano
y en la derecha un palito.
Cuanto alguno se pelea
él moja pronto la oreja,
como poniendo la queja
por más que nadie lo vea,
va, con los tres, como sea,
al galopito o tranquiando,
la madre que está esperando
justo en la puerta, asomada,
sabe que no pasó nada
porqu’él… los vino cuidando.
Andando adelante,
marcha su burrito,
cargado de leña
y sobre el cogote,
cruzada una pierna,
va el leñero al tranco
con la rienda suelta.
¡Leñerito, leñero!
Para quien me quiera
guardo una carguita,
que es un haz de sueños
y un corazón bueno
por una sonrisa,
que sea caricia
pa’un pobre leñero.
Como carga'e leña,
sobre mi sillera,
soñando una moza
de trenzas sedeñas,
zarcillos de plata,
carita risueña,
parece mi canto
trasijao de leguas,
como una esperanza
tranqueando en la senda,
repitiendo siempre:
Leñerito, leñero!
Leñerito, leñero!
Andando adelante,
marcha su burrito,
cargado de leña
y sobre el cogote,
cruzada una pierna,
va el leñero al tranco
con la rienda suelta.
¡Leñerito, leñero!
Para quien me quiera,
guardo una carguita,
que es un haz de sueños
y un corazón bueno
por una sonrisa,
que sea caricia
pa'un pobre leñero....
A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
un oscura vergüenza, la historia, el tiempo,
diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores, asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
transitar sus países de bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el sitio del hambre,
de otro modo es inútil ensayar en la tierra
la alegría y el canto,
de otro modo es absurdo
porque de nada vale si hay un niño en la calle.
Dónde andarán los niños que venian conmigo
ganándose la vida por los cuatro costados,
porque en este camino de lo hostíl ferozmente
cayó el Toto de frente con su poquita sangre,
con sus ropas de fe, su dolor a pedazos
y ahora necesito saber cuáles sonríen
mi canción necesita saber si se han salvado,
porque sino es inútil mi juventud de música
y ha de dolerme mucho la primavera este año.
Importan dos maneras de concebir el mundo,
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle.
Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,
si desciende la niebla como un sapo del aire
y el viento no es ninguna canción en las ventanas,
no debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada,
no debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia,
porque entonces las manos son dos fardos inútiles
y el corazón, apenas una mala palabra.
Cuando uno anda en los pueblos del país
o va en trenes por su geografía de silencio,
la patria
sale a mirar al hombre con los niños desnudos
y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre
que historia les concierne, qué lugar en el mapa,
porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra
la espalda escandalosa de las grandes ciudades
nutriéndose de trigo, vides, cañaverales
donde el azúcar sube como un junco en el aire,
uno encuentra la gente, los jornales escasos,
una sorda tarea de madres con horarios
y padres silenciosos molidos en la fábricas,
hay días que uno andando de madrugada encuentra
la intemperie dormida con un niño en los brazos.
Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores
que en París han bebido
por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa
en donde han sorprendido la soledad de frente
y la índole triste del hombre solitario,
en tanto, sus señoras, tienen angustia y cambian
de amantes esta noche, de médico esta tarde,
porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo
y ellos son los accionistas de los niños descalzos.
Ellos han olvidado
que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños
que viven en la calle
y multitud de niños
que crecen en la calle.
A esta hora, exactamente,
hay un niño creciendo.
Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie proteje esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle...
A esta hora exactamente,
Hay un niño en la calle...
¡Hay un niño en la calle!
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
Evitar que naufrague su corazón de barco,
Su increíble aventura de pan y chocolate
Poniéndole una estrella en el sitio del hambre.
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
Ensayar en la tierra la alegría y el canto,
Porque de nada vale si hay un niño en la calle.
No debe andar el mundo con el amor descalzo
Enarbolando un diario como un ala en la mano
Trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
Golpeándonos el pecho con un ala cansada.
No debe andar la vida, recién nacida, a precio,
La niñez arriesgada a una estrecha ganancia
Porque entonces las manos son inútiles fardos
Y el corazón, apenas, una mala palabra.
Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle,
Que hay millones de niños que viven en la calle
Y multitud de niños que crecen en la calle.
Yo los veo apretando su corazón pequeño,
Mirándonos a todas con fábula en los ojos.
Un relámpago trunco les cruza la mirada,
Porque nadie protege esa vida que crece
Y el amor se ha perdido, como un niño en la calle.
La noche con la espumita del río
te está tejiendo un encaje, mi niño.
Quiero la estrella del cielo más bella
para hacerte un sonajero, mi niño.
El niño se está durmiendo, sonriendo,
ah, ah, mi niño.
El niño se está durmiendo, sonriendo,
ah, ah, mi niño.
Quiero la estrella del cielo más bella
para hacerte un sonajero, mi niño.
Qué bello mundo es tu mundo, mi niño
ah, ah, mi niño.
Recitado: (adaptación de el "Romance del niño que todo lo quería ser" de Manuel B.Carrasco) El niño quiso ser pez y fue a la orilla del mar, puso los pies en el agua pero no pudo ser pez. El niño quiso ser nube y fijo el cielo miró, volaba el aire en el aire pero el niño no voló. El niño quiso ser hombre, fuerte compuso la voz, mas el mundo era tan suyo que el niño, niño quedó. Fueron pasando los años y el hombre alcanzó su voz, y anduvo por esos mundos mezclando dicha y dolor. Y el hombre quiso ser niño, quiso ser nube, quiso ser pez, mas la playa era de angustia y las nubes...el ayer. Y el hombre va por el mundo, con razón o sin razón, y lleva un niño dormido, dormido en su corazón.
Qué bello mundo es tu mundo, mi niño
ah, ah, mi niño.
El niño se está durmiendo, sonriendo,
ah, ah, mi niño.
Lará lará...
ah, ah, mi niño...
Traila, la, la...
ah, ah, mi niño...
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El "Romance del niño que todo lo quería ser" en su versión original:
El niño quiso ser pez;
metió los pies en el río.
Estaba tan frío el río
que ya no quiso ser pez.
El niño quiso ser ave;
se asomó al balcón del aire.
Estaba tan alto el aire
que ya no quiso ser ave.
El niño quiso ser perro;
se puso a ladrar a un gato.
Le trató tan mal el gato
que ya no quiso ser perro.
El niño quiso ser hombre
y empezó a ponerse años;
le estaban tan mal los años
que ya no quiso ser hombre.
Y ya no quiso crecer,
no quería crecer el niño
se estaba tan bien de niño,
pero tuvo que crecer.
Y una tarde, al volver
a su placita de niño
el hombre quiso ser niño
pero ya no pudo ser.
(Foto: Diego Gallego)
De un ranchito de terrón
al apagarse el lucero
como de un nido de hornero
se ve asomar un pichón,
su plumaje es un jirón
de lo que fue una bombacha,
una camisa de hilachas,
en el pescuezo un pañuelo
y arrastrando por el suelo
lleva un bozal y una guacha.
Parece que lo han tallado
con la punta de un cuchillo
y como crin de potrillo
tiene el pelo alborotado,
de la madre le ha quedado
en los ojos la belleza
y en el gesto de fiereza
se le adivina el coraje
que en su corazón salvaje
grabó el padre con firmeza.
Nunca tuvo un compañero
para llamarlo "su amigo"
y es el único testigo
de sus penas: "el Nochero";
él dejó de ser mañero
sintiendo en el costillar
apenas el talonear
que aquél pichón apuraba
cuando su cuerpo inclinaba
para hacerlo galopar.
No conoce las ternuras
de una mano cariñosa
y su frente sudorosa
jamás supo de dulzuras,
sabe sí de la bravura
con que lo acaricia el viento
y aprendió con el acento
de algún pájaro cantor
a saber lo que es dolor
y a qué se llama lamento.
Cuidado niño que juegas
con un bote de papel,
¡cuidado niño que juegas,
con un bote de papel!
Hay extraños en la costa
y te pueden sorprender...
Anda niño, vete a casa
mientras que puedas poder
y a la Virgen del Rosario
no olvides agradecer:
no te haya hecho carnada
algún caballero inglés.
Anda niño, vete a casa
mientras que puedas poder
y a la Virgen del Rosario
no olvides agradecer:
¡cuidado niño que juegas
con un bote de papel!
De allende los mares vienen
a todo garfio otra vez,
¡de allende los mares vienen
a todo garfio otra vez!
Piratas de ojos celestes
que quieren prevalecer.
Anda niño, vete a casa
mientras que puedas poder
y a la Virgen del Rosario
no olvides agradecer:
no te haya mandado a pique
algún caballero inglés.
Anda niño, vete a casa
mientras que puedas poder
y a la Virgen del Rosario
no olvides agradecer:
¡cuidado niño que juegas
con un bote de papel!
Con su sombrero aludo
el duende chiquito,
corría y corría por el arenal.
Y arriba de la noche
mil ojos de gato,
miraban el rastro del duende al jugar
miraban el rastro del duende al jugar.
Pisando en pata pila
quebraba ramitas,
llevaba en su mano de lana un pincel,
que encima de los montes con chispas de luna
pintaba de blanco la flor del laurel,
pintaba de blanco la flor del laurel.
El sol, ardiente rubio de siestas, crecía
la iguana bailaba su ronda estival.
-"No vayas al río chinito cuidate,
que el duende tunante te puede pillar,
que el duende tunante te puede pillar".
Secretos de la lluvia
guardaba el aljibe,
el duende curioso en él se cayó
y a lo lejos un coro de ranas y grillos
cantaba en vano un largo arrorró,
cantaba en vano un largo arrorró.
Duerme duerme duende tu sueño,
que mañana te despertarán,
Duerme duerme duende tu sueño,
que mañana te despertarán,
por la noche mil ojos de gato
para verte en la arena jugar,
para verte en la arena jugar...
para verte en la arena jugar.
El Duende o Enano es un genio de gran popularidad en Argentina, que algunos autores han comparado con los gnomos europeos.
Se dice que son espíritus de criaturas que sus madres mataron al nacer, nacieron muertas, fueron abortados o murieron sin bautizar.
Comúnmente se lo presenta como un enano con una mano de fierro y otra de lana, rostro magro y barbirrucio, sombrerote de copa en embudo y traje de llamativos colores, entre los que predominan el rojo y el verde. También puede ser un niño de pocos años, un viejito gordo y barbudo de largas uñas y sombrero de paja de alas anchas.
En Villa Matará, Santiago del Estero, es negro y crespo y viste un hábito “chejchi”, de pintas coloradas sobre un fondo blanco, gris claro o ceniciento.
Vendrían a representar al demonio de la tentación.
Personaje esencialmente travieso, socarrón, enamoradizo y por momentos grosero.
Vive en el monte, en los troncos de los árboles, de donde sale a la siesta para asustar a los niños y cortejar a las mozas con regalos como pañuelos, dinero, melones, empanadas y golosinas. Si estas rehúsan sus favores se venga, gastándoles mil travesuras y hasta haciéndoles daños mayores.
Se aparece a veces desnudo ante las mujeres mayores y las escandaliza con groseros gestos, deporte que no practica con las jóvenes.
Según Juan Carlos Dávalos, se acerca a las pulperías los sábados a la noche para dar una tunda a los ebrios.
También se enanca a los caballos, hurta pellones, trueca por carbones el pan de las alforjas, apedrea las casas, pudre los huevos, apaga el fuego, vuelca la olla, corta la ropa.
Para ahuyentarlo hay que llenarse los bolsillos con algo que huela mucho.
(Tomado del libro; "Seres Sobrenaturales de la Cultura Popular Argentina" de Adolfo Colombres)
Dormite mi niño lindo,
que es segura la cumbrera,
mientras Tata viene arreando,
mientras tu Mama lo espera.
Felices en la pobreza
de honestidad verdadera,
felices en la pobreza
sin candao en la tranquera.
Si te dormís tempranito
te daré las ñanduceras.
Siempre que no te lastimes
podrás jugar cuanto quieras.
Usted es mocito criollo,
hecho a la usanza surera;
usted es mocito criollo
de pura cepa resera.
No te despiertes mi niño
dormite la noche entera,
ya tendrás que andar durmiendo
con bastos de cabecera;
ya tendrás que andar despierto
rondando la noche entera.
No te despiertes, mi amor,
que es segura la cumbrera.
Te vi en un gris amanecer, temblando
cuerpito frió y al corral, andando
y antes que el sol, te vi volver , arriando
matungos bravos y al arado atarlos.
Guri , Boyerito del Sur
Tenías padres pero no tenías,
y el capataz te levantó en un grito
aquella vez que el sueño te vencía
y sin llorar por dentro llorarías.
Guri, Boyerito del Sur...
Fue el viejo Juan que te enseñó las letras
y te he observado en esas noches frías
sobre una mesa de color grasiento
leyendo cosas de la fantasías.
Guri, boyerito del Sur...
Ande andarás hoy echo un hombre, trabajando
peonando estancias o tal vez rodando;
no me olvido criollo de vos, de tu figura,
cuando al corral te vi llegar temblando.
Cuentan que hace muchos... muchos años,
cerquita de Mina Clavero,
hubo un viejito tornero
que torneaba artesanías,
y que después las vendía
en un puestito rutero.
Abajo de un algarrobo
pasaba el invierno entero,
torneando los ceniceros,
los mates y las yerberas.
¡Trabajando la madera
sus manos se hacían cuero!
Lo mismo hacía una horqueta
con un nidito de hornero
que un caballo con su apero,
una cabrita, un cencerro,
la cabeza'e "Martín Fierro"
las vendía en enero...
Los de "todos por dos pesos"
lo dejaron a la ruina,
¡gusta más una gallina
de color inalterable,
articulada, lavable,
importada "made in China"!
Los hijos lo habían dejao
cuando tuvieron la edád,
rumbeando pa'la ciudád,
buscando otros horizontes
y el viejo en medio del monte
conoció la soledád.
Viviendo de tiempos idos
sus recuerdos repasaba,
y vuelta a vuelta pensaba
en la historia de "Gepeto"...
Calladito y en secreto
una idea germinaba.
Desempolvó bien el torno
y se puso a trabajar;
los vecinos del lugar
escuchaban sorprendidos
que el viejo metía ruido
meta tornear y cantar.
Y al cabo de pocos días,
el viejo había fabricao
un muñeco articulao
con ojos de piquillines
y en la cabeza unas crines
de pelo alazán tostao.
Mientras dormía esa noche
sobre su catre tijera,
sintió unos ruidos ajuera
y cuando se acercó a bichar,
encontró, ¡meta bailar
al muñeco de madera!
¡Ah!, ya tenía compañero,
¡el viejito estaba chocho!
se lo ponía a cococho,
trepaba por las laderas
y pasaba horas enteras
chivateando con "Talocho".
Del mundo de atrá'e las sierras
el viejo le había hablao;
el chico estaba intrigao
y una vuelta aprovechando
que el viejo estaba siesteando
se escapó para el poblao.
.................................
Vió sulkys, autos y motos,
ónibus de veinte asientos,
casas hechas con cemento...
¡por las calles retozaba,
todo brillo lo alumbraba,
andaba'e lo más contento!
Iba callendo la noche
y la ñiebla se cerraba
el muchacho maliciaba
que lo estaban esperando,
pero siguió chuncaneando
de tan contento que estaba.
El pobre viejo en el rancho
se había asustao y mucho,
¡el chico no era muy ducho
para andar por el poblao!
Ingenuo, poco avispao
más bien tirando a canducho.
El muñeco frente al biógrafo*,
un afiche atropelló
¡era la Brigitte Bardot!
¡Una Barby, una Princesa!
y viendo tanta belleza,
clavó el asta y hocicó.
Quedó tirao largo a largo
al costao de la 'vedera'...
Calculó la boletera
las ganancias que obtendría
si en el biógrafo exibía
al muñeco de madera.
Lo hizo d'entrar en las casas,
le convidó unas galletas,
le enseñó a hacer morisquetas,
le dió unos chocolatines,
pero le ató unos piolines
igual que una marioneta.
¡Aaahh! Colgado lo encontró el viejo
-"¡Hijo mío!", le gritó.
El facón desenvainó,
cortó los hilos de un tajo,
"¡Venga conmigo, carajo!"
y en los brazos lo cargó.
Quería retar al chico
pero de tanta alegría,
lo retaba y se reía
y mientras lo llevaba alzando,
¡el viejito iba notando
que el cuerpo se adormecía!.
El cuerpo se hacía suave
y despedía calor,
El viejito presintió
que el muñeco entre sus manos
se estaba volviendo humano
a juerza de puro amor.
El chico de carne y hueso,
"Talocho" estaba cambiao;
sólo le habían quedao
los ojos de piquillines
y en la cabeza unas crines
de pelo alazán tostao.
Una caña de bambú, un perro lanudo, un tarrito con lombrices, y entre los verdes juncos: las mojarras. Aun veo aquella tararira, lujosa, como la vaina de un cuchillo de plata, tan parecida al sueño de un gurí pesacador. ---------------------------------------
...Hay un reino bajo el agua
-un sauce me lo contó-
donde el Pejerrey escucha
y canta el Bagre Cantor...
En la taipa de un azude
yo ví un gurí pescador
que confundiendo las piavas
les cabtaba esta canción:
"Tararira,
Tararira,
"que arisca y sabia que estás!
"Anzuelo que cae al agua,
"mojarra que te llevás...
"Pica,
pica Tararira,
"plata viva del juncal...
"Mientras no se corte el hilo
"junto al agua me hallarás!"
Y yo, que crecí en silencio
bajo los sauces del yí,
cobrizo de soles largos,
comprendo bien al gurí...
-Siempre la suerte fué esquiva
cual los peces, para mí...-
Pero él me enseñó estas coplas
que alumbran como un candil:
"Tararira,
Tararira,
"que arisca y sabia que estás!
"Anzuelo que cae al agua,
"mojarra que te llevás...
"Pica,
pica Tararira,
"plata viva del juncal...
"Mientras no se corte el hilo
"junto al agua me hallarás!"
...Hay un reino bajo el agua
-un sauce me lo contó-
donde el Pejerrey escucha
y canta el Bagre Cantor...
El arroró es a veces una canción sin cuna, áspero invento de la ternura varona de la mujer del campo.
Con él aquieta entre los brazos aradores un revuelto atadito de mañas... y de llanto. -----------------------------------------------------------------------------
Mamoncito fiero
gurí cara chata
pelo de capincho
y ojos de calandria...
Patitas cangüecas
que llora sin ganas
con tal de tenerla
dispierta a su mama...
-Lo soñé en la tina
lo gané en la parva,
redondeando lunas
lo llevé en la entraña...
Cortando una melga,
solita yo y mi alma,
lo alumbré en el surco...
lejos de las casas!-.
¿Por qué diablos llora
gurí patas de hacha?
Le lavo pañales
le surzo las mantas,
le traigo del monte
miel de lechiguanas
pa darle un poquito
misturao con agua...
Que es poca la leche
que tiene su mama...
Que está seca en vida,
trabaja, y trabaja...
Y usté... llora y llora
meniando esas patas...
Le haré una cunita
pa'ver si se amansa;
con una carona
no más, y unas guascas;
colgando del techo
del rancho...
Lindaza!
... Va'ver que me apaño
p'hacerle una hamaca!
Duerma guricito
que la noche es larga...
Mama, cabeciando
no más, ya descansa...
... Duerma guricito,
consuelo de mama...
-Capaz que a la cuna,
p'hacerla más blanda,
le ponga el pelego
que quedó...
de tata!
El día que se la trajeron nadie pudo hacerla hablar.
Adela tendría entonces, siete años.
Llegó con un delantalito negro
y una muñeca de trapo.
Cómo te llamás?... Silencio. Estás contenta?... Silencio.
Y hasta que se cansaron,
Adela estuvo afila que afila un pie con el otro
la cabeza baja y la muñeca de la mano.
Las dos tenían la boca cosida con una puntada punzó.
El juguete era casero y, a lo mejor, guacho.
No se parecía en nada a la madre
aquella muñeca de trapo.
Pues Adela tiene los ojos redondos y verdes
porque como nunca llora, no maduraron.
La naricilla se le echó para atrás
porque sus labios están recién pintados.
Y la hija tiene mal color.
Sus ojitos están casi borrados
tal vez hasta se quede ciega
si le dan un baño,-
Además, es calva y blandita
como si fuese de trapo.
A la hora de la siesta, Adela cose baberos
mientras las otras hormigas cosen el patio.
Cuando para de llover sale con la hija
a que se la retraten los charcos...
Como Adela nunca supo
que hay una noche de Reyes y un día de santo,
la patrona resolvió que la guachita
hoy cumpla ocho años.
Mientras Adela dormía le tiró al fuego
la muñequita de trapo.
Y en vez de aquella hija sucia
enferma de hilacha y barro
que parecía un dedil viejo,
le regaló una muñeca rubia, vestida de raso.
Y Adela, siempre callada, se pasó horas
buscando, buscando...
Tiene zapatillas nuevas,
ya tiene un delantal blanco,
y ya tiene los ojos maduros
porque cuando no la observan, suelta el llanto...
Ahora está sentadita en el umbral de la puerta
con una muñeca rubia en brazos...
Nunca pensó que fuera tan triste
eso de tener obsequios y santo...
Y mientras acuna su recién nacido
le pregunta a las hormigas, llorando,
donde irán cuando mueren
las muñequitas de trapo...
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
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Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".