viernes, 5 de julio de 2013

"Talocho"



Cuentan que hace muchos... muchos años,
cerquita de Mina Clavero,
hubo un viejito tornero
que torneaba artesanías,
y que después las vendía
en un puestito rutero.

Abajo de un algarrobo
pasaba el invierno entero,
torneando los ceniceros,
los mates y las yerberas.
¡Trabajando la madera
sus manos se hacían cuero!

Lo mismo hacía una horqueta
con un nidito de hornero
que un caballo con su apero,
una cabrita, un cencerro,
la cabeza'e "Martín Fierro"
las vendía en enero...

Los de "todos por dos pesos"
lo dejaron a la ruina,
¡gusta más una gallina
de color inalterable,
articulada, lavable,
importada "made in China"!

Los hijos lo habían dejao
cuando tuvieron la edád,
rumbeando pa'la ciudád,
buscando otros horizontes
y el viejo en medio del monte
conoció la soledád.

Viviendo de tiempos idos
sus recuerdos repasaba,
y vuelta a vuelta pensaba
en la historia de "Gepeto"...
Calladito y en secreto
una idea germinaba.

Desempolvó bien el torno
y se puso a trabajar;
los vecinos del lugar
escuchaban sorprendidos
que el viejo metía ruido
meta tornear y cantar.

Y al cabo de pocos días,
el viejo había fabricao
un muñeco articulao
con ojos de piquillines
y en la cabeza unas crines
de pelo alazán tostao.

Mientras dormía esa noche
sobre su catre tijera,
sintió unos ruidos ajuera
y cuando se acercó a bichar,
encontró, ¡meta bailar
al muñeco de madera!

¡Ah!, ya tenía compañero,
¡el viejito estaba chocho!
se lo ponía a cococho,
trepaba por las laderas
y pasaba horas enteras
chivateando con "Talocho".

Del mundo de atrá'e las sierras
el viejo le había hablao;
 el chico estaba intrigao
y una vuelta aprovechando
que el viejo estaba siesteando
se escapó para el poblao.
.................................
Vió sulkys, autos y motos,
ónibus de veinte asientos,
casas hechas con cemento...
¡por las calles retozaba,
todo brillo lo alumbraba,
andaba'e lo más contento!

 Iba callendo la noche
y la ñiebla se cerraba
el muchacho maliciaba
que lo estaban esperando,
pero siguió chuncaneando
de tan contento que estaba.

El pobre viejo en el rancho
se había asustao y mucho,
¡el chico no era muy ducho
para andar por el poblao!
Ingenuo, poco avispao
más bien tirando a canducho.

El muñeco frente al biógrafo*,
un afiche atropelló
¡era la Brigitte Bardot!
¡Una Barby, una Princesa!
y viendo tanta belleza,
clavó el asta y hocicó.

Quedó tirao largo a largo
al costao de la 'vedera'...
Calculó la boletera
las ganancias que obtendría
si en el biógrafo exibía
al muñeco de madera.

Lo hizo d'entrar en las casas,
le convidó unas galletas,
le enseñó a hacer morisquetas,
le dió unos chocolatines,
pero le ató unos piolines
igual que una marioneta.

¡Aaahh! Colgado lo encontró el viejo
-"¡Hijo mío!", le gritó.
El facón desenvainó,
cortó los hilos de un tajo,
"¡Venga conmigo, carajo!"
y en los brazos lo cargó.

Quería retar al chico
pero de tanta alegría,
lo retaba y se reía
y mientras lo llevaba alzando,
¡el viejito iba notando
que el cuerpo se adormecía!.

El cuerpo se hacía suave
y despedía calor,
El viejito presintió
que el muñeco entre sus manos
se estaba volviendo humano
a juerza de puro amor.

El chico de carne y hueso,
"Talocho" estaba cambiao;
sólo le habían quedao
los ojos de piquillines
y en la cabeza unas crines
de pelo alazán tostao.