martes, 23 de julio de 2013

Una estampa del ayer



(Pintura: Eleodoro Marenco)

Don Ventura y Don Venero
eran dos amigos leales,
dispuestos y serviciales.
Se trataban de “aparcero”
Don Ventura y Don Venero.

Ventura en un colorado
lo esperaba en la tranquera.
Y salían campo afuera
Venero sobre un tostado
Ventura en un colorado.

Venero era retacón,
el otro más estirado.
Pero era igual el chapeado
que emprendaba el corazón…
Venero era retacón.

Ha de ser como les cuento
porque ya medio alejados,
quedaban emparejados
bajo el sol y contra el viento.
Ha de ser como les cuento.

Conversaban de caballos
liando sus cigarrillos.
Mentando pelos y brillos
-alazán, overos, bayos-
conversaban de caballos.

No sé quien fue superior
echando un pial de volcado
o repuntando ganado.
Y puestos a domador
no sé quien fue superior.

Después que murió Ventura
Venero, como señal,
llevó siempre en el pretal
un fleco de cinta oscura
después que murió Ventura…

Cuando en el llano rumbeaba
ya bichoco, se le hacía,
que la antigua compañía
su sombra triste buscaba
cuando en el llano rumbeaba.

Don Ventura y Don Venero
espejos de la honradez,
criolla y serena altivez…
Dos tientos de un mismo cuero
Don Ventura y Don Venero.

Ventura en un colorado
lo espera en la tranquera.
Y salían campo afuera
Venero sobre un tostado
Ventura en un colorado…