miércoles, 19 de septiembre de 2018

Buenos Aires (Triunfo) y Soy (Milonga)

(Pinturas: Eleodoro Marenco)




Buenos Aires

Buenos Aires provincia
donde he nacido
es mi pago tan querido.

El viejo río salado
cuando crecido
cruzando campos tendido.

San Antonio de Areco,
Monte, Las Flores,
con Madariaga y Dolores.

Cuna de guitarreros
que son primores,
reseros y domadores.

Lara laralarelo
Larailarelo,
reseros y domadores.

Viene por los caminos,
de lejos llega
el alma de Santos Vega.

Trenque Lauquen, Fortines,
y esas refriegas:
los dos Pincén y Villegas.

En Ranchos, Martín Gomez,
trenzó una vida
con la palabra cumplida.

Tropillas entabladas
van repartidas
en tus estancias queridas.

Lara laralarelo
Larailarelo,
en tus estancias queridas.


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Soy

Soy un cardo de castilla
a la orilla de un camino,
y el reflejo cristalino
del rocío en la gramilla,
cencerro de una tropilla,
atador cortao a vueltas,
soy la yeguada que suelta
retoza con la tormenta
y esas garzas que se asientan
y se alborotan revueltas.

Soy sangrante atardecer
sobre los campos tendidos
y la luna que ha salido
después del anochecer;
calandria que baja al ver
la grasa sobre de un palo,
soy el pingo viejo malo
que le cae al domador
y esa pilcha de valor
cuando viene de regalo.

Soy el toro empacador
metido entre los juncales
y esa yunta de bozales
colgados del corredor,
perfume que da la flor
de la menta o la verbena,
la bomba sapo que resuena
al caer la tardecita
y ese zorro cuando grita
en madrugada serenas.

Soy cabeza de una tropa
que a la salida y trotiando,
la va un gaucho sujetando
en donde la calle topa;
las pilchas con que se arropa
un domador o un resero,
soy la presa del puchero
servido en plato de loza
y esa picana sabrosa
de un macho, negro y ligero.





La Pampa II


Guardó su sol la pampa anochecida
y en la brizna de pasto que se aquieta
pliega su trino el pájaro poeta
que duerme por la luz desvanecida.

Yo la contemplo, ascética y tendida,
toda faldeo y verdores apagados
y el arcángel celeste que la cuida
prende la Cruz del Sur en su candado.

Y el cencerro, detrás de la lomada
que tañe su bordona en la neblina
desdibuja una lenta caballada
galopando detrás de la madrina.

Esta es la pampa del ayer que duerme
surcada por patriadas infinitas;
duelo que la milonga nos devuelve
y la antigua payada resucita.

Es la pampa de altivas tolderías
con historias de fuego y de frontera
que con el hijo del fortín volvieran
por las guitarras de las pulperías.

A Rodolfo Ramos en Santa Coloma



Entré en aquel recinto poblado de caballos
fijos en los dinteles del trazo prodigioso
y un aura de resuellos y de cascos nerviosos
pobló los horizontes de la tarde de mayo.

 Por el ángulo breve de un pedazo de cielo
me deslicé en el cuadro caminando despacio
y bebí la distancia sin las alas del vuelo
hasta la última brizna de la luz y el espacio.

 Ah, la magia secreta de ese pincel de artista
que me atrapó en la tela con su gracia imprevista
sin avisar siquiera cómo se vuelve de eso.

Pero del otro lado de la frágil frontera
encontré en mi guitarra la única manera
y cantando una huella aquí estoy de regreso.

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A lo pampa

Aparceros nacimos
yo y mi caballo,
nos criamos a lo pampa,
igual que el cardo.
Hijos del pais y pobres,
iguales somos,
para hacer esta patria
pusimos lomo.

A la huella, a la huella,
chuzo sureño,
mi overo es orejano
como mi sueños.
 A la huella, a la huella,
glorioso día,
cuando canto la huella
la tierra es mía.

Laralalalaila
laralalailalaira....
cuando canto la huella
la tierra es mía.

Somos los entenados
de un viejo embrollo,
si gano más, mi pingo
sufrido y criollo.

Si va al galope, overo,
haciendo punta,
no importa ingratitudes
yo soy su yunta.

A la huella, a la huella,
rumbo sabido
pa vos el matadero,
pa mí el olvido.

A la huella, a la huella,
glorioso día,
cuando canto la huella
la tierra es mía.

 Laralalalaila
laralalailalaira....
cuando canto la huella
la tierra es mía.

martes, 18 de septiembre de 2018

Poncho (Milonga)

(Foto: Aldo Sessa)



Bajo tu trama apretada,
en blanco y negro tejido
mi poncho pampa querido,
está mi vida tapada
que al verla parece nada
pero es vida de valor;
vos por ser caminador,
yo prudente y recatado
hay recuerdos silenciados
que duermen a tu calor.

Fueron tus flecos torcidos
al borde de mi recao,
en silencio acompasao
como caricia sin ruido;
y ese ribete zurcido
de tu boca floja y muda
en donde mi alma se embuda,
es como abrazo de amigo,
siempre buscando tu abrigo
pa'no sentirse desnuda.

Por delante en mi regazo
te eché en forma cautelosa
y son una misma cosa:
vos, mi cuchillo y mi lazo,
cada cual  es un retazo
cocido de gaucho modo
pero con vos me acomodo
donde se apea mi osamenta
y así los dos en la cuenta
lo pasamos codo a codo.

Guardás en tu paño entero,
desteñido y opacado,
abnegación de soldado
y tiemple de cuatrielero;
como Cruz en el desierto
fueron los dos compañeros,
el mismo destino incierto
nos va gastando a los dos
hasta que al fin quedes vos
tapando mi cuerpo yerto.





La cañada


Sobre el paño verde seco
Donde muestra la cañada
Una tarde desangrada
Detrás de un juncal enteco,
Se cuelga en el aire el eco
De un chajá que desde el suelo
Grita y levanta su vuelo
Tan lento como un olvido
Como otro intento fallido
Por querer llegar al cielo…

Están bordando la orilla
Unos flamencos rosados
Con un pespunte apretado
Sobre cetrina puntilla,
Con el agua a la rodilla
Rumean unos animales
Vestidos todos iguales
Con su traje de levita,
Completan la agreste cita
Puñados de teros reales…

Las nutrias en los junquillos
Dejan su rastro de barro
Como un dibujo bizarro
Hecho a punta de cuchillo,
Se peinan los canutillos
Mientras se mira el reflejo
El día en barroso espejo
Es un cuadro la cañada
Con silvestres pinceladas
Y de color sepia viejo….

Morada



Bienvenido viajero a mi morada
Que según, es palacio o madriguera,
Es un tiro de lazo campo afuera
O salón de reuniones encumbradas…

No pregunta de dónde ni destino,
Es sencilla, prudente y recatada.
Fogón, agua caliente y carne asada
Hallarás al ladearte del camino…

En ella encontrarás sombra o abrigo
Depende la inclemencia de esos días;
Si triste, sentirás que es alegría
Si solo, sentirás que es un amigo.

Es igual que mi alma lisa y llana,
Guarda un mundo secreto en sus terrones,
Se nutre de camperas emociones
Y tiene esa manera… tan paisana…



Maestrita de campaña (Valseao)



Anónima "Patricia" que labras la esperanza
de un agro emancipado del drama cultural,
las letras son antorchas que alumbran las conciencias
y tú se las alcanzas al párvulo rural.

Adquiere tu figura contornos gigantescos,
actuando en ese medio adverso a tu labor;
recursos muy precarios y amarga indiferencia
demandan tu entereza, tu ingenio y tu valor.

Maestrita de campaña, titán del sacrificio,
tu gesta irrenunciable despierta gratitud;
sembrando el alfabeto en vírgenes molleras
rescatas para el mundo la agraria juventud.

La senda que transitas del puesto hasta tu escuela,
te ve todos los días al ir y al regresar,
sufriendo los rigores del día despiadado
que pone a dura prueba tu amor por enseñar.

Tu temple se merece la prez que testimonie
lo duro de tu esfuerzo, lo fértil de tu acción;
la patria se engrandece merced a tu docencia
y es justo que te brinde, mejor retribución.

Anónima "Patricia" que labras la esperanza
de un agro emancipado del drama cultural,
las letras son antorchas que alumbran las conciencias
y tú se las alcanzas al párvulo rural.




martes, 11 de septiembre de 2018

El Zapukay (Salmo criollo: 149)



1
Cántenle un cántico nuevo
y háganlo resonar,
que el pueblo de Dios se alegre,
que se oiga fuerte el gritar.

2
Alaben su Santo Nombre,
suene la caja, el tambor.
¡Que el Señor ama a su pueblo:
le da victoria y honor!

3
Festejen, fieles, su gloria,
suene fuerte el zapukay;
coraje en todos los pechos
y en cada cinto un puñal.

4
Venganza pa los infieles:
el Señor castigará.
Sus jefes serán cautivos,
como tropa los va a arrear.

5
Es honor para sus fieles
ejecutar sus sentencias.
¡Alabemos al Señor
que ha mostrado su clemencia!

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En Israel existía un grito de guerra, que también se usaba en la liturgia y para expresar el entusiasmo. Se llamaba el "Teruaj". Este es el salmo del Teruaj. Canto que quizá era acompañado por una procesión con espadas en la mano. Era un canto para antes de las batallas. Tal vez un canto de victoria anticipado.