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domingo, 31 de julio de 2016

De lejos vengo viniendo (Cifra) /Me alegro de haber nacido


(Dibujo: Eleodoro Marenco)


De lejos vengo viniendo
sin apuro... al tranquito,
con una estrella por rumbo
y una canción por camino;
soy domador de silencios
y aparcero de los grillos,
pa'mi la vida es cantar
y pa'cantarla la vivo.

Laralaralalala...
Me alegro de haber nacido!

Yo no canto pa'que me oigan
de gusto ni por cumplido,
la música anda donde ando
aspira el aire que vivo,
y aire que me d'entra al pecho
se vuelve el aire hecha estilo
o se me escapa en milongas
por el hueco de un silbido.

Laralaralalala...
Me alegro de haber nacido!

Cambié por una guitarra
la plata de mi cuchillo,
le hice una vaina de canto
y me largué a los caminos...
Voy desarmao, ¡es verdad!
las cuerdas no tienen filo,
pero pa'matar las penas
me sirven más que el cuchillo.

Laralaralalala...
Me alegro de haber nacido!

Y bueno...ya me voy como vine
sin apuro... al tranquito,
con una pena por rumbo
y una ilusión por camino,
pa'cantar de otra manera,
en 'ante tuve motivos
y fue...fue...ya ni me acuerdo cuándo...
con la música me olvido.

Laralaralalala...
Me alegro de haber nacido!


martes, 16 de diciembre de 2014

Tientos (Estilo)



Cuando me da por cantar
no más canto y en voz alta,
y no preciso de naides
pa'compañar mi tonada.
Me agencio un puñao de vientos,
los tiemplo en una enramada
y se me hace que en el aire
suena pa'mi una guitarra:
laralalaaaa, laralerooo...
mis penas se hicieron pampas.

Donde a otros les crecen ráices
a mí me nacieron alas,
y voy cruzando la vida
con una estrofa en el alma.
Me gusta siempre ir cantando
a donde quiera que vaya,
pa mi que antes de ser hombre,
dejuro, nací calandria,
laralalaaaa laraleroooo...
mis penas se hicieron alas.

Amores ni me los nombren
si es que vienen en racimo;
amor si, pero uno solo,
el que le tengo a mis hijos.
Y no se ponga celosa
la dueña de mi cariño
que estoy queriendo su entraña
en esos frutos benditos
laralara laralero...
mis penas se hicieron nido.



jueves, 13 de mayo de 2010

Dios quiera no venga el cuatro...


- Me doy güelta...
- Tengo mano:
voy cien pesos al caballo.
- Pago... y me güelvo, señores.
.....................................
- Sota en puerta: ¡cosa'el diablo!
- Otra vez será, paisano.
- Ahura ha de ser, ¡qué caracho!
Pulpero: ¿qué precio le hace
a este tirador plateao?
- Cincuenta pesos... y pierdo.
- Alcance. Vaya tirando.
....................................
Los dedos del tallador
se hacen trenzas barajando
y el silencio cae a plomo
sobre el tapete manchado.
Afuera, como en racimo,
diez pingos desensillados
dormitan en el palenque
y entre el humo del tabaco
desde adentro llegan voces
saturadas de presagios...
- Van mis últimos cien pesos
a ese siete!
- ¡Tomo al gallo!
Miradas como puñales
se clavan en las dos manos
del tallador, forastero
que está de paso en el pago.
Cayó esa siesta al boliche
y entre convites y tragos
se fue metiendo de a poco
en la rueda de paisanos;
después, a la tardecita,
como "pa pasar el rato",
el hombre fue convidando
"pa'cer un truco de cuatro".
Ahora entre caña y baraje
la noche se va acortando,
mientras se alarga el cansancio
y el alcohol pesa en las manos,
sigue enyenando los vasos.
.................................
- Sirva, pulpero, yo pago,
siga enyenando los vasos...
.................................
Los dedos del ventajero
ya no trabajan tan claro;
la trampa se hace más sucia
y alguien, fresco, la ha notado
y se le crispan los dedos
sobre el acero envainado:
- ¡La plata de este cuchillo
contra ese cuatro de bastos!
(El aire se abre de un tajo
y queda el naipe ensartado
contra el tapete grasiento.)
Ya huele a sangre el tabaco
en aquél aire viciado;
la diestra, ya menos diestra
del tallador, vuelve al mazo
mientras la zurda temblona
va las pintas orejeando
y siente que en cada naipe
la muerte lo anda campeando:
se lo anuncian veinte ojos
que se han clavado en sus manos
y le hace ver que esta vuelta
si anda de suerte es finado.
Un miedo que ya es ahogo
se hace voz entre sus labios
y murmura quedamente
clamando por el milagro:
"Dios quiera no venga el cuatro..."

Aquellos paisanos mansos
no perdonarán la afrenta:
lo van a dejar tirado
con diez puñales adentro...
¿Devolverles lo trampeado?
Para el caso es lo mismo;
comprende que está jugando
su destino en la postura
y que ese naipe ensartado
en la punta del acero
contra el tapete engrasado
es su vida o es su muerte,
vida que pierde ganando,
vida que gana perdiendo.
Lo sabe y ruega el milagro:
"Dios quiera no venga el cuatro..."

Mueve los labios apenas
en aquél rezo pagano,
mientras la rueda paisana,
inquieta, se va estrechando.
Pinta espadas... es la sota...
una copa... acaso el cuatro...
No puede más, un suspiro
se le escapa pecho abajo,
le duele el naipe en los ojos.
..................................
- Apure, don -dice alguno,
y él sigue y sigue orejeando...
"Dios quiera no venga..." - ¡Cuatro!
grita una voz y otra brama:
- Ganó, señor... ¡y ahí le pago!
..................................
Luego un salto de pantera
con la enorme garra en alto,
un grito inmenso, un cuchillo
ahondando un pecho hasta el mango
y un hilo de voz y sangre
mojando el naipe estrujado:
"Dios quiera... no... venga... el cua..."

lunes, 30 de junio de 2008

Romance en celeste y blanco.


Un pedazo de suelo de mi patria
y un fogón orillando la alborada
entre mate y pitada, trasnochao,
el cimarrón girando en rueda gaucha,
mientras a media voz sobre el paisaje,
un cuento se alza en vuelo de guitarras
y la voz paisana del relato,
forma prieta golilla en la garganta.

"Fue, fue cuando en tuita Salta
no hubo criollo que mezquinara
el pecho ante las balas...
La montaña...
la montaña y el llano eran altares
donde el coraje macho de la raza;
entre lágrimas, chuza, sangre y sable
consagraban la victoria de mi patria".

"Cada voz,
cada voz era un grito de: "¡¡¡A LA CARGAAAAAA...!!!"
que sonaba a clarín en las patriadas
y cada mano gaucha: garra fiera
que la batalla prolongaba en lanza".

..............................................
- "Con su permiso, Señor".
- "Pasá muchacho"...
-"Vengo de Tacuaral soy Juan Peralta
y he galopiao diez leguas
pa' pedirle que me deje
peliar en las patriadas.
Tengo un ruano ligero como el viento
y una daga...
y una daga filosa en mi tacuara".

-"¿Un encargo, decís?"
-"Mesmo. E' un encargo de mi Mama.
Ej una deuda ¿sabe?...
Ej una deuda que me ha dejao mi Tata,
cuando cayó guapeando en una carga;
pa' que su hijo mayor se la pagase
con la sangre caliente de esos maulas".

-"¿Y...cuántos años tenís?
-"¿Yo?... yo voy pa' trece...
y mi hermano por once, por hay le anda".

-"¿y qué dirá tu mama si los matan?
-"...¿Qué se yo? Mi Mama...
¡Mi mama va a decir que supimos morir como... Peralta!".
.................................

Y el más chico agarrao a los pantalones
del Comandante y llorando,
llorando pero sabiendo que va a morir
por ese algo "MACHO",
por ese algo grande
que es como la madre
que tuito lo da
y que nada lo pide
y que se llama: ¡PATRIA!

Arrodillao le dice:

-"¡Señor!, ¡Déjeme morir peleando, Señor!
¡Que yo se lo juro!
Mi Mama no va a llorar si nos matan, Señor,...
Mi Mama no va a llorar si nos matan, Señor,...
porque mi Mama, Séñor...

mi Mama es ¡¡¡GAAUCHAAA!!!".