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martes, 12 de marzo de 2013

La familia del tambo



Está sonando la pava
en la cocina de leña
y una voz ronca, se adueña
del silencio que reinaba,
es el Viejo, que destraba
el serrucho de los sueños,
aunque alguno frunce el ceño
sin protestar, se levanta,
y en dos minutos se planta
ante el calor de los leños.

Con unos pocos amargos
aún en noche cerrada,
va surcando madrugadas
el “boyero”, a gritos largos;
después de arriar, tendrá a cargo
de a dos terneros largar,
si alguno entra a corretiar
porque su madre está echada
pega un grito y de la nada
la lechera entra a llamar.

Banco y maneas preparaos
quedaron del día anterior
y el primer ordeñador
ya tiene el balde enjuagao,
los otros lo han imitao
y se van acomodando,
preguntan ¿cuál?, esperando
que el “apoyador” conteste
en tanto reniega éste
porque uno se está mamando.

El farol quedó colgao
cerca del viejo jagüel
porque de no ser por él
al lechero se le ha errao;
un perro ya se ha arrimao
y se rasca bostezando,
también se va despertando
con su chirriar el molino
y algún hornero, su trino
pa’ la causa va sumando.

Cuando el sol se deja ver
hay qu'ir apurando el tranco,
unos han colgao el banco
pa’ dentrar a revolver;
la “patrona” entra a traer
maíz pa’ las batarazas,
la silueta de las casas
es una sombra borrosa
y una chancha caprichosa
voltea un balde cuando pasa.

El que hoy hace de carrero
sale al trote pa’ mudarse,
toma el mate sin sentarse
y le echa un pan al garguero;
tiene que salir ligero
si a tiempo quiere llegar,
una legua hay que tranquiar
hasta la vieja estación
y él no será la razón
de que el tren deba esperar.

miércoles, 6 de enero de 2010

El fin de una jardinera




Colección de patentes antiguas de Argentina: http://www.patentesantiguas.com de don Tomás Rezelj, un lujo de página pa ver...!

Ayi s'encuentra dormida
sin miras de dispertar
ni tan siquiera pa'dar
la última recorrida;
el olvido en su embestida
la pechó por la pendiente
y entre su estampa imponente
se jue ganando el yuyal
como un poncho temporal
contra su herrumbre creciente.

Por su cascarón cerrao
- tal vez de errónia manera-
se la yamó: jardinera
cuando el pan yevó al poblao;
sus firmes cuatro rodaos
¡qué cayes no transitaron!
si hasta el campo se yegaron
dos veces a la semana,
¡que alegres!, de una ventana
los gurises l'anunciaron.

Dende lejos se la vio
por la güeya bamboliarse,
con cada tumbo al ladiarse
el chaperío rezongó.
Ansina un día partió
pa'nunca más regresar
porque la iba a pialar
el progreso con su lazo,
áhi la cimbró un balquinazo
imposible d'evitar.

Entuavía tiene adelante
la patente atorniyada
aún así, descascarada
le da importancia'l pescante;
sigue'l alero elegante
con su formato vistoso
y aunque parezca asombroso
muestra la figura esbelta,
como invitando otra güelta
por su pasado glorioso.

Los ejes enmudecieron
ya no crujen las maderas
y las dos ruedas traseras
pa'otro carruaje sirvieron;
los fierros se oscurecieron
al apoyarse en el suelo
y en una plegaria'l cielo
reclinada está p'atrás
pidiéndole a Dios, quizás
que le arrime algún consuelo.

Arrancó sin equipaje
pa'la morada final,
ni una canasta pa'mal
l'acompaña en este viaje.
Oculta un gastao traje
los briyos de su apogeo;
la vida no vio el deseo
que tenía pa'su muerte
y no le dio ni la suerte
de adornar algún museo.

miércoles, 22 de julio de 2009

Don Oscar el Molinero


Su renombre es duradero
a juerza de sacrificio,
por yevar su crioyo oficio
con orguyo verdadero.
Don Oscar es molinero
y l'enseñó la esperencia
que's cada caso una urgencia
cuando reclaman su ayuda...
es por eso que no duda
pa'dir a prestar su cencia.

Gauchazo, muy entendido
y al trabajar muy honesto
demuestra con cada gesto
todo el saber que ha riunido;
pudiendo haber elegido
cualquir otra ocupación
afirma que's su pasión
y por nada cambiará
la vida de libertá
que le da esta profesión.

Con añoranza asegura
que no ha perdido la cuenta
y ya son más de cuarenta
los años que anda en l'altura.
Sin temores ni mesura
mas, sin perderle el respeto
al remachao esqueleto
cientos de veces trepó
y en la cola se sentó
sólo a su baquía sujeto.

Se patea leguas completas
por molinos descompuestos
con su caja de repuestos
cual dotor con sus recetas;
yeva unos cueros, chavetas,
variyaje del roscao...
al amianto grafitao
n'olvida ni por asomo,
ni algunos aros de plomo
p'algún cilindro averiao.

Máquinas Cima, Huracán,
también Hércules o Fiasa...
Lucero (en baño e grasa)
sus manos arreglarán.
De abajo l'oservarán
andar por la plataforma
tomando como una norma
que ande saca el capuchón
al gran problema en cuestión
en solución lo transforma.

La evolución va cercando
l'antigüedá con su púa
y el molino continúa
al campo su mando dando...
Don Oscar sigue arreglando
las grises torres de acero,
pues mientras que algún pampero
le cause a la rueda un giro
no habrá un último suspiro
pa'l arte del molinero.