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martes, 17 de enero de 2017

Noviando (Romance)


(Pintura: Molina Campos)


Es domingo de visita,
o'tubre anda por el campo
pintando los margarones
unos rosaos y otros blancos.
Ya está el sol de la mañan
más de una picana de alto
y es la escoba de carqueja
una chicharra en el patio.

La moza barre que barre,
pa'la tarde vendrá el gaucho
y que no vaya a decir
que tuito es mugre y destajo...
Pasa al tranco el mediodía
por las tranqueras del pago
y el enjambre de suspiros
ya no cabe dentro'el rancho.

Por el camino del río
la moza trae un cacharro,
agüita pa'los malvones
que se pasan desangrando.
Entoavía tiene que dir
hasta el redil del rebaño
con el pasto pa'la guacha
que espera por su milagro.

Ya pisó la mazamorra,
llevó la granza a los chanchos,
ya entrompetó los malvones,
echó al fogón unos marlos.
Bueno... ahora ya está libre,
ya terminó su trabajo...,
¡Ay, no! si entoavía le falta
picarle chala pa'l zaino.

Cuál' los vestidos se pone:
¿el de florcita, el jaspeado...?
¡Ay que ya es la mediatarde!
¡Ay que resuenan los cascos!
¡Ay que al tiempo y al jinete,
velay, los ataja el diablo!
Por fin sale a la tranquera...
¡Qué lindo es andar noviando!

¡Tener el cielo en los ojos
y el corazón en los labios!¡
¡Pa reír, flores de ceibo,
pa mirar, flores de cardo,
y sentir que en el camino
la huella se hace centauro!

Pasa al tranco el mediodía
también la tarde a lo largo...
y el viejo ombú tiende el poncho
sobre el pipiar de los pájaros
Cuando la estrella temprana
guiña un ojo dende lo alto
dos miradas cariñosas
dentran el amor pa'l rancho.

Le han puesto un banco entremedio
pa'l menor de los muchachos
porque el novio de rogao
no apetece el mate amargo
y naide sabe quién tiene
el poncho que perdió el diablo
cuando le dió ña'Decencia
una sumanta de lazo.

Ansí, limpio y perfumao
nace el amor en el campo...





martes, 1 de julio de 2014

Vendaval

(Pintura: Molina Campos "Se vino'l pampero")

 

Noche de junio.Lluvioso.
Quiero terminar la copla
y afuera el viento resopla
igual que un toro furioso.
El boscaje quejumbroso
sacude su ramazón.
Y en el terrible turbión
al caer un árbol de cuajo,
es parecido al badajo
que golpea mi corazón.

Luego ,un relámpago intruso
azotando la persiana
penetra por la ventana
hacia mi verso inconcluso.
Entre nervioso y confuso
ya no pienso en otra cosa,
que en esa lluvia copiosa
y ese viento huracanado
como un potro desbocado
en la noche tormentosa.

Sigue y sigue el vendaval
pero no llega la calma
y parece que en mi alma
se da un fenómeno igual.
Es el desborde total
de mis locas emociones,
desenfrenadas pasiones
que yo viví en este mundo
después ..un pozo profundo
¡tumba de mis ilusiones!

¡Al fin llega la mañana!
Y el relámpago y la lluvia
dejan sus estelas rubias
colgando de mi ventana.
Pero ya no tengo ganas
de terminar mi poesía.
Será para un nuevo día
o noche de plenilunio
cuando la bondad de junio
no atormente el alma mía.

martes, 13 de noviembre de 2012

Santiago Ramón Cabral



Santiago Ramón Cabral
¡era mi mejor amigo!
las viejas calles del pueblo
nos vieron desde muy chicos,
corazón con corazón
y espíritu con espíritu.

Los médanos, el pinar
y las orillas del río
escuchaban los coloquios
de nuestros secretos íntimos.
Los juguetes de Santiago,
eran los juguetes míos.

¡Jamás comía una manzana
sin compartirla conmigo!,
Todo era mita y mita,
excepto nuestro cariño
que lo dábamos entero
como lo dan los amigos.

Nos gustaba ir a la playa
a beber sol y mariscos,
y a contemplar el suicidio
de las olas vagabundas
que al golpear sobre los riscos
blanca mortaja de espuma
partían con sus cuchillos.

Santiago Ramón Cabral
nació en un hogar muy rico,
de acaudalada familia
dueña de un noble apellido,
los que con justa razón
impusieron que aquél hijo
tuviese más fe en el estudio
y más amor a los libros.
Condición indispensable
para la obtención de un título.

Pero a Santiago y a mí
nos tiraba el ancho río,
la voz cansada del viento,
el murmullo de los pinos,
y ese cántico celeste
que viene del infinito...
y que escuchan los poetas,
los poetas por instinto,
no los poetas que se hacen
bajo el rigor de los libros.

Santiago Ramón Cabral
¡era mi mejor amigo!
lo confirmé aquella tarde
cuando llorando me dijo
que se iba a la capital
a cumplir con su destino,
por ley y por tradición
de su honorable apellido.

El día que se marchó
le fui a pedir al camino,
que no llevase muy lejos
los sueños de aquél amigo...
El camino envejeció
por el polvo del olvido,
yo también envejecí
porque entre yo y el camino
quisimos vencer al tiempo
y el tiempo... nos ha vencido.

Santiago Ramón Cabral
volvió al pueblo con un título,
"Magistrado de la Ley,
Juez de Crímen y Castigo"
y fue por aquél entonces,
como cosa de capricho,
sin quererlo me ví envuelto
en las sombras de un delito,
por una mala mujer
que traicionó mi cariño...
De la noche a la mañana
me convertí en asesino.

Santiago Ramón Cabral
era el Juez en ejercicio,
y aun me queman en el alma
las palabras que él me dijo,
al leerme la sentencia
y dictar su veredicto:
-"Yo, Juez en primera instancia,
letrado de éste distrito,
visto los antecedentes
y escuchado a los testigos,
por el Código Penal
y de acuerdo a sus artículos,
condeno al reo culpable
a diez años de presidio".

Santiago Ramón Cabral,
el mejor amigo mío,
que no comía una manzana
sin compartirla conmigo,
fue el que leyó mi sentencia
pero lo que no me dijo
fue lo que no estaba escrito:
(Yo como hombre te perdono,
y como Juez te castigo).

Cumplí mi horrible condena
y al salir de aquél martirio,
Santiago Ramón Cabral
me esperaba en el camino.
Y fue nuestro abrazo hondo
tan puro, sincero e íntimo
que rompimos a llorar
como cuando éramos niños,
y unidos por el dolor
volvimos a ser los mismos
en esas calles del pueblo
que nos vieran desde chicos...
¡corazón con corazón
y espíritu con espíritu!




lunes, 12 de noviembre de 2012

Romance para el hijo'e naides


(Foto: Eduardo Amorim)

Alto, fornido, forzudo,
hecho a golpes de coraje,
el tiempo ha parido un hombre
que llaman "hijo e'naides".

Era un gurí a "media lengua"
cuando, vaiga a saber de ande
lo trujo a la puerta el' rancho
el  camino de la tarde.

Se extravió de las carretas
que se hunden en el paisaje,
por borrarse de una culpa
lo arrojó una mala madre.

¿Cualo juera el viento maldito
que acercó a ese pago de hambre
a este ser sin otro delito
que llamarse "hijo 'e naides"?

Pero yo, Ciriaco Olmedo,
oriental por las dos partes
dormí una noche a lo perro
por darle el calor de un catre.

Lo crié como a mis hijos
y no tenía mi sangre.
Sufrí sus propios dolores
y no era de mi carne.

Se hizo juerte en el trabajo,
si hizo gueno con las aves,
lo otro que aprendió en la vida
se lo enseñé yo, su padre,
por que pa' Ciriaco Olmedo,
él no es un "hijo 'e naides".

Me lo gané con cariño,
no con un rancho y un catre,
y él me ganó con cariño
¡No hay deuda que no se pague!

Nada me debe por hijo,
nada le debo por padre,
¡Bendito sea el camino
que me lo trujo una tarde!

El año que estuve enfermo
solo sin ayuda 'e naides
aró, preparó la siembra
y sangraron los trigales
en la entraña generosa
de la santa tierra madre.

Pero mis hijos, los propios,
que son carne de mi carne,
que son vida de mi vida,
que son sangre de mi sangre,
los llevó un viento dañino
a un remolino de naipes.

Uno jugó la vergüenza
y aura lo tiene el alcalde
al rigor de cuatro estacas
esperando que declare.
¡Qu'en este mundo de Dios
no hay deuda que no se pague!

El otro que era ladrón,
en una noche azabache
al saltar un alambrao
pechó con cuatro sables
y ahi nomás perdió la vida,
qu'es otro juego de naipes.

Y aura yo, Ciriaco Olmedo,
me hice amigo e' la tarde
esperando qu'el camino
me traiga otro "hijo e' naides"
como aquél que viene arriando
mi tropilla de alazanes...

 

lunes, 12 de marzo de 2012

Romance para una tropilla de lunarejos

(Dibujo: Esteban Diaz Mathé)

Las flores de los cardales
surcen retazos de cielo
en esta mañana rubia
de sol, de trigo, y de perros.

Y el rebozo de la melga
tiene olor a surco abierto
ande criba corazones
las pezuñas de los lerdos.

El labrador empareja
la siembra que ese momento
la enyenò de "medias lunas"
la tropilla del lindero.

Ya se jueron en tropel
treinta potros lunarejos,
que sedientos de distancia
se van bebiendo los vientos.

Sobre el lomo de un camino
que viene dende muy lejos
llega montando un jinete,
un pingo del mismo pelo.

Y dos miradas se topan;
el odio salta en el pecho
y hay un rencor y un insulto
con un alambrao por medio.

- A ustè lo estaba esperando!
pa decirle que hace un tiempo
esa maldita tropilla
se me gana siembra adentro.

Se lo pido como amigo
como vecinos que semos
que acorrale esos ariscos
que andan mesmo que sin dueño.

- "Sin dueño, no -dijo el otro,
son de mi marca y de un pelo:
enlaze que es de su yerra
el que no sea lunarejo".

"Y tenga en cuenta vecino
que no soy gurí de pecho
pa aguantarle sus rezaos
que me hacen arder los ñervos.

"Si siempre me le he callao
no es por miedo, es por rispeto
pa' no haber desavenencia
con un aparcero viejo.

"No se como a mi tropilla
le anda faltando cabresto
habiendo lenguas tan largas
pa charlar de un hombre gueno.

Como pa cortar la ofensa
sacó el facon el labriego
y el otro del otro lao
tuvo el mesmo pensamiento.

Partido en tres a lo choclo
cae el poste contra el suelo
y arde un poncho de coraje
al chispiar de los aceros.

La boca del sol, sedienta
bebe el sudor de los cuerpos
de los dos ni a media libra
hay quien remate el pellejo.

De pronto el de la tropilla
mas joven, mas ventajero
deja un dijunto tumbao
bajo una ronda de cuervos.

Vuelve a llevarse el camino
aquel pingo lunajero
y un rojo clavel se agranda
junto al corazón del muerto.

La fianza paga tres libras
por la libertà del preso
por otras tres, reza el cura:
- "Al dijunto un Padre Nuestro".

Tuito jue por la tropilla
de malditos lunarejos.
Pero ...¿que sabe un bagual
ande empieza el campo ajeno?

martes, 22 de febrero de 2011

El mate


El mate. Infusión de vida
fiel amigo del paisano,
compañero inseparable
en las horas del descanso
el Mate será por siempre
sinónimo de milagro
porque lima sinsabores
y porque despierta el diálogo
y es cada sorbo un clarín
imitador de los pájaros.

El Mate es un exitante
para un entornar de párpados
para estrechar amisades
y abrir sonrisa en los labios
no sólo es un lenitivo
además tiene el encanto
de una chirusa barata
que pasa de mano en mano
y anda repartiendo besos
en las ruedas de los Ranchos.

En el campo o en la ciudad
el Mate canta su canto
y hasta se deja ensillar
como si fuera un Caballo
el Mate siempre se ofrece
para el que quiera besarlo
y hasta se deja llevar
lo mismo que un río manso
un río verde y espumoso
que corre garganta abajo.

Los hay de todas las formas
los hay de todo tamaño
siempre con alegorías
sobre una escena del campo
calabazas, hueso o estaño
o muestra la orfebrería
fino metal cincelado
el Mate cambia de forma
pero nunca cambia el trago.

Hay Mates, que se evadieron
de la soledad del campo
y entraron en la ciudad
a los lujosos palacios
ahí lo toman las matronas
servido por los mucamos
a esos se les denomina
cimarrón aristocrático
con sus bombillas labradas
y bocas de oro brillando.

Artigas, el General
en el solar paraguayo
bajo su Ibiratpitá
pasó la vejez mateando.
El Mate no es solamente
un pasatiempo del Gaucho
anda por toda la historia
y yo que mateo a diario
voy a terminar el verso
para ensillar a mi amargo.